martes, 24 de abril de 2018

A una madre, como un soldadito....





Para hoy veremos

-¿Hay dos clases de Espíritus, de hombres y de mujeres?
-A una madre, como un soldadito....
-Desencarnación y Más Allá.
-Buscando respuestas

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            ¿ Hay dos clases de Espíritus,  de hombres                                   y de mujeres ?
El lector Paulo A. Fernandez, en mensaje publicado en la sección de Cartas, nos escribió lo siguiente:
En nuestro grupo de estudios se discutía sobre esta cuestión: - Al reencarnar, el Espíritu puede venir como hombre o como mujer?. La conclusión después de examinado el asunto, fue que sí, pero otra duda entonces fue propuesta por uno de los participantes :- ¿Si el Espíritu decide reencarnar en un sexo diferente al que viene siendo habitual, conserva en él las inclinaciones anteriores?
En cuanto a la primera cuestión, la respuesta es afirmativa. Cuando es Espíritu errante, poco le importa encarnar en cuerpo de hombre o de mujer. "Lo que guía su elección son las pruebas por las que habrá de pasar", tal como enseña la cuestión nº 202 de El Libro de los Espíritus.
Los Espíritus, al renacer entre los hombres, pueden, por tanto, tomar un cuerpo femenino o masculino, atendiendo al imperativo de encargos particulares en determinado sector de acción o en el cumplimiento de obligaciones regenerativas.
¿Cambiando de sexo, los Espíritus conservarán las inclinaciones anteriores?.
Es sabido que los Espíritus pueden recorrer una serie de existencias bajo el mismo sexo, lo que hace que durante mucho tiempo puedan conservar en la erraticidad, el carácter de hombre o el de mujer, cuya marca en ellos quedó impresa.
La vida espiritual, se rige, pura y simplemente, por afinidades electivas esenciales; con todo, a través de milenios y milenios, el Espíritu pasa por una fila inmensa de reencarnaciones, ya en situación de feminidad, ya en situación de masculinidad.
El hombre y la mujer serán así, de manera respectiva, acentuadamente masculino o acentuadamente femenina, sin especificación psicológica absoluta.
En una nueva existencia, el Espíritu traerá, evidentemente, el carácter y las inclinaciones que tenía en la condición de Espíritu libre.
Con todo, cuando  sea el  tránsito de la experiencia femenina para la masculina, al tener un nuevo cuerpo físico, el Espíritu podrá demostrar los trazos de la feminidad  que habrá escenificado durante muchos siglos,  pese al cuerpo de formación masculina que utilice en esta última presencia física, verificándose lo mismo con referencia a la mujer en idéntica situación.
Tal es así, que, según Allan Kardec, se explican ciertas anomalías aparentes, notadas en el carácter de ciertos hombres y de ciertas mujeres, como el hecho de existir mujeres masculinas que se comportan como verdaderos hombres, y viceversa, independientemente de que mantengan o no relaciones homosexuales.
Sobre el asunto, dos fuentes son, en materia de Espiritismo, de consulta obligatoria:
1. Revista Espírita de 1866, Edicel, pp. 2 a 4.
2. Vida y Sexo, de Emmanuel, págs. 89 a 92.

- Revista Verdad y Luz-


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                       A una madre, como un Soldadito...

  A veces llego a mi casa,
con la prisa que requiere hoy en día la sociedad;
y ni siquiera  saludo, 
entro rápido a mi alcoba y doy un grito a mi madre:
¡ Mamá, tengo mucha prisa ! 
¿ Se me ha secado la falda?;
 ¿Me has planchado la camisa?
¡ Venga, pon-me la comida, que me tengo que ir corriendo!
Y ella, como un soldadito, va mis órdenes cumpliendo:
"¿Dónde están mis botas negras?; ¿Dónde has puesto mis pendientes?
¿Por qué me escondes las cosas?; ¿Y mi cepillo de dientes?
¡ Dame las llaves del coche!; ¡ Ah, y compra-me un tinte del pelo!
y después si tienes tiempo, baja la Luna del cielo.
Y ella, como un soldadito, va restando de sus horas el tiempo que necesito.
De todas formas, mi madre ya tiene hecha su vida;
 ahora debe de dedicarse a hacerme a mi la comida,
 a tener la casa limpia,
 a ir los martes  al mercado;
¡ en fin !: esas tonterías, que a mi me han enamorado;
¡ en fin!: esas tonterías que hacen que mi vida fluya,
mientra yo, como un Sargento, voy malgastando la suya;
yo, metiéndome al bolsillo su rodante luna llena,
y con sus rayos de sol, poniéndome yo morena,
mientras ella, con la luz de una lámpara fundida,
va consumiendo su vida dando betún a mis botas,
ordenando mis cajones;
cosiendome calcetines;
planchandome pantalones;
regalándome latidos;
remendandome tristezas;
y, ¿en donde acabo yo?...;
y tú, mamá, ¿donde empiezas?.
Quiero que empieces aquí;
donde acabe esta poesía;
debí haberla escrito antes,
¿verdad que sí, madre mía?
¡Pero aun nos queda tiempo!
¡ Venga, cierra el costurero!
¡Ponte guapa, que nos vamos!
¡Hoy, hoy  empezamos de cero!;
Desenchufa ya esa plancha;
deja la ropa en el balde;
yo lo haré cuando volvamos;
Vamos mamá, se hace tarde....

-Magdalena Sánchez Bleda-

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DESENCARNACIÓN Y MÁS ALLÁ


¿QUE OCURRE CUANDO DESENCARNAMOS? ¿ADONDE VA A PARAR NUESTRA ALMA O ESPÍRITU? *¿ AL CIELO? ¿AL INFIERNO CON SU DEMONIO Y SU FUEGO ETERNO?*
 Reflexión.

- UNA DE LAS INQUIETUDES DE LAS PERSONAS A LA HORA DE LA DESENCARNACIÓN, ES ADONDE IRÁ A PARAR SU ALMA O ESPÍRITU.

- ¿A DONDE VA EL ALMA DESPUES DE SU DESENCARNACIÓN?

     Los espiritas sabemos que el cielo y el infierno no existen, las religiones nosdicen que si el hombre es bueno, su alma va a cielo, pero... todos los hombres buenos, no son igual de buenos, los hay unos que son más buenos que otros, entonces, el que es mucho más bueno que el otro que también es bueno pero no tanto, los dos están en el mismo sítio, entonces de que sirve ser más bueno?
     Los que son malos, las religiones dicen que Dios los condena eternamente al infierno para siempre ,(eternidad de las penas). 
     Según este planteamiento, Dios no sería todo bondad y amor, llevando a las personas ETERNAMENTE AL INFIERNO, sin darles ninguna oportunidad de arrepentirse, hacer el bien y MEJORAR.
     Los espiritas sabemos que todo este cuento del cielo y el infierno no es cierto, pero entonces, ¿ ADONDE VAN A PARAR LAS ALMAS DE LOS ESPÍRITUS QUE DESENCARNAN?

- Una errónea idea entre las personas que no conocen la doctrina Espírita, es la de creer que cuando una persona desencarna, se convierte en un buen espíritu y adquiere toda la perfección y sabiduría. 

NADA MÁS LEJOS DE LA REALIDAD.
      
     El espíritu que desencarna, continua conservando las mismas características, la misma evolución moral, baja o elevada, las mismas buenas cualidades o imperfecciones y la misma sabiduría o ignorancia que tenía cuando desencarno. 
    Luego, con el tiempo, el espíritu, puede ir progresando y evolucionando, según su trabajo interno y voluntad.
    El alma o espíritu, se encuentra en la dimensión que le corresponde, según el daño o el bien que haya hecho, según la pureza de su espíritu, en definitiva, SEGÚN SU EVOLUCIÓN MORAL.
    Allí se encontrará, con sus afines, si tiene malos sentimientos y en vida a hecho el mal, si a dañado a otros seres, estará junto a seres como él, seres con maldad, de baja elevación moral al igual que él. 
    Si por el contrario, si el ser que desencarnó, tiene buenos sentimientos y ha practicado el bién, estará junto a sus afines, al igual que él, seres evolucionados espiritualmente. 
   Allí encontrará a seres muy queridos, que estén en similar evolución que él, seres queridos, tanto de esta, como de otras encarnaciones.

Angeles C.M

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BUSCANDO RESPUESTAS... 

     Hay quienes las creencias y enseñanzas religiosas no satisfacen su ansia de conocer la verdad de la vida, de saber cual es el objeto de la vida, de dónde vienen y hacia dónde van. Otros hay que, habiendo perdido la fe, han caído en un escepti­cismo que amarga sus vidas ante el torbellino en que se mueve la humanidad. En algunos de nosotros hay una gran inquietud espiritual, que nos hace ir de un lado a otro buscando respuesta a muchas preguntas y dudas. Pero, los más, han caído en la des­creencia religiosa y con ello en un materialismo embrutecedor que les está llevando a la frustración; y entre los cuales hay quie­nes no están conformes, que sienten en sí el ansia de algo que no identifican bien; que ansían conocer dónde está la Verdad de la Vida, y andan buscando. Y en esa búsqueda, vosotros habéis llegado hasta aquí. 
    Muchos de los que aquí estamos, hemos buscado en diferentes fuentes ese algo reconfortante que nuestro espíri­tu ansía; pero, no hemos experimentado satisfacción, no hemos aquietado esa ansia que nos apremia, no hemos mitigado nuestra sed de saber; porque, a medida que observamos, que analizamos; a medida que inquirimos el por qué de muchas cosas, topamos con el muro de los dogmas y los credos que no nos dejan avanzar en nuestra búsqueda de la Verdad. Y al igual que nosotros, otros hay que no encuentran satisfacción tampoco en el grupo religio­so al cual pertenecen por herencia familiar, y buscan una verdad que resista el análisis, y la cual no logran encontrar. 
   Los aquí presentes, no hemos llegado aquí por casualidad, sino que estamos respondiendo a la llamada de nues­tro espíritu, el Ego superior, nuestra realidad espiritual, que trata de realizar el programa, el compromiso que hizo en el plano extrafísico antes de encarnar. Porque todos, todos, venimos a la vida con un propósito, con un programa a desarrollar, cuyo obje­to es el progreso del Espíritu. 
     Hoy tenéis ante vosotros dos caminos a elegir: el uno, que nos enseñará cómo liberarnos de las desdichas, de la vida o vidas amargas, que es el camino del conocimiento de las leyes de la Vida; el otro, el de la ignorancia, que nos conducirá a esos estados de frustración y desdicha futura. Hemos dicho que nos enseñará; más, nosotros seremos quienes habremos de realizarlo, porque esa es la ley. 
   El progreso es ley divina, que nadie puede detener definitivamente. Podemos estancarnos, podremos desviarnos durante un tiempo, pero la Ley nos vuelve al camino del progreso. Y nos vuelve: ya creando en nosotros esa ansia, esos anhelos de superación y progreso; ya proporcionándonos Si a esa ansia no respondemos, si no escuchamos a esos anhelos de superación, llegaremos a cerrar los oídos de nuestro espíritu. 
     Os invitamos a que os determinéis firmemente a penetrar en el campo del conocimiento espiritual, en el cual podréis ir adquiriendo conceptos de verdad que contribuirán grandemente a vuestro progreso espiritual y felicidad futura. No os ofrecemos un cielo gratuito, porque nadie puede darlo; pero, os ofrecemos enseñaros cómo poder alcanzarlo. 
     Vivimos en una época intelectual y científica, en la cual ya todos tenemos acceso a las fuentes del conocimiento, que en la antigüedad estaba reservado a un muy limitado núme­ro de personas. Aprovechemos estas facilidades que la Divina Providencia nos depara para nuestro progreso; porque, nuestro planeta tierra, la humanidad, se encuentra actualmente en el final de los tiempos marcados por la Ley, para comenzar una nueva etapa de evolución, una nueva era planetaria, en la cual tendrán cabida en este planeta, tan sólo aquellos que hayan conquistado los méritos para ello. 
    Es nuestro propósito cooperar en la autorrealiza­
ción de quienes tengan ansias de progreso, de quienes ansíen liberarse de la cadena de la ignorancia que nos ata a la rueda de las reencarnaciones penosas en mundos atrasados de sufri­mientos. Y es objeto de estos temas canalizar los conocimientos que habrán de orientar hacia el camino de La Verdad, a quienes ansíen buscarla; y a los que no encuentran respuesta a sus dudas e inquietudes, y hayan perdido la fe en la Grandiosidad Divina. 

Sebastian de Arauco.


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domingo, 22 de abril de 2018

La Reencarnación aquí o en otros mundos



Lo que podemos ver hoy aquí:


- Momento de la partida= Desencarnación
-Mediumnidad e intuiciones.- Reflexión
-Favor Divino- MeiMei
-La Reencarnación aquí o en otros mundos
-El Ángel Guardián y los Espíritus Protectores



                                           


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Momento de la partida= Desencarnación  

     El término de la jornada en la Tierra es también el espíritu quien lo decide, quien elige antes de la encarnación lo que quiere para sí, mayormente, cuando tiene condiciones para ello. Esas condiciones son entre otras, la lucidez mental, el equilibrio emocional y el dominio de la voluntad. 
Como siempre es la conducta del individuo mientras encarnado que determinará la presencia de espíritus que ayuden en la desencarnación, si el espíritu que deja la Tierra ha tenido un comportamiento correcto de aprendizaje, de auto-iluminación, de crecimiento interior y práctica de la caridad tendrá por merecimiento la presencia de espíritus familiares, amigos o espíritus encargados de hacer esa noble labor con Amor. 
Si la persona ha tenido un comportamiento de falta de respeto a las Leyes Morales, de fomento de discordias, odios y crímenes tendrá las presencias en ese instante de entidades afines a él, espíritus menos evolucionados le aguardarán el regreso. Los lazos de esa persona estarán más unidos al cuerpo y sufrirá las consecuencias de sus propios actos, en el momento del desligamiento, ya que estando muy apegado a la materia sentirá las necesidades materiales, a veces por largo tiempo, de cuando estaba entre los vivos. 
El desligamiento definitivo del lazo fluídico, lo que llamamos comúnmente muerte, indica que el hombre deja la Tierra y entra otra vez en el mundo espiritual, el mundo incorpóreo. 

Hay diferentes tipos de desencarnaciones, dependientes de varios factores: unas dulces, tranquilas y rápidas; otras lentas y convalecientes; otras aún precipitadas. Hay personas que llegan al mundo espiritual en condiciones lamentables. 
Pero algunos hechos pueden alterar esa elección, como es el caso de una persona que se desvía tanto de sus compromisos asumidos en la espiritualidad, dejándose llevar por pasiones, vicios y rebeldía. En ese caso, es mejor rescatarla de sus enredos y anticipar su regreso al mundo espiritual para evitar mayores prejuicios para ella (si siguiera con su conducta iría agravando y perjudicando más su futuro). Es, en ese caso, el equipo espiritual que acompaña la encarnación el encargado de tomar esta decisión, siempre velando por el bienestar del encarnado. 
A menudo, cuando la persona está enferma y tiene una convalecencia larga, siente que los lazos que le atan al cuerpo se van difuminando y eso le hace entrever su regreso al mundo espiritual. En ese período de enfermedad el espíritu puede empezar a llevar sus pensamientos hacia atrás, reviviendo su vida, haciendo balance de sus actos, comprometiéndose a cambiar. Es por eso que la eutanasia es considerada un crimen, porque se acorta ese tiempo de reflexión que muchas veces es necesario al espíritu en vías de desencarnación. Puede ver modificado en esos instantes patogénicos su estado íntimo, sus aspiraciones para con la vida y buscar una aproximación legítima con Dios. Podremos pensar que hacemos un favor aliviando al enfermo, quitándole sufrimiento, pero en realidad los designios Divinos son insondables para nosotros.

( art. publicado con anterioridad por Ángeles Calatayud-)

                                             
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               MEDIUMNIDAD E INTUICIONES

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Existe una variedad de médiums que se designan con el nombre de médiums intuitivos. 
Estas intuiciones nos las transmiten nuestros guías u otros seres a través del pensamiento, sin provocarlas, de forma espontanea. 
Existen diferentes clases de mediumnidad. 
Si ves a los espíritus, seras médium vidente, si los sientes de alguna forma, sensitivo, si tienes intuiciones, intuitivo, si puedes curar o aliviar, sanador, etc, etc. 
Existen personas a las que les atrae la idea equivocada de intentar comprobar si son médiums, hasta el extremo de llegar a obsesionarse. 
Claro, todos somos deudores e imperfectos, si no fuese así, no estaríamos encarnados en este planeta de expiación y pruebas. 
Existen, a mi parecer, tres tipos de médiums: 
- Unos traen la mediumnidad como misión. 
- Otros como prueba, ( a través de su libre albedrío, que utilidad le dan ), y otros como 
- Deuda, para compensar su imperfección y malas acciones, también para ayudarles a progresar, son espíritus muy poco evolucionados, a los que les hace mucha falta el progreso ( cosa que pocas veces consiguen). 
Los que mas abundan, a mi parecer, no son los de pruebas, sino los de deuda, dado que la gran mayoría estan poco, nada evolucionados y se dedican a hacer * hechizos* ( que no existen ), adivinar el futuro, y a engañar a las personas y cobrar por lo que hacen ( nada útil ni moral ). 
Son los médiums IMPERFECTOS Y DEUDORES( los que mas abundan ). 
Estos médiums, se aprovechan de la ignorancia de las personas, por esto hay que instruir y dar a conocer realidad. 
* Puede ser una persona médium sin ser Espirita, pero siempre puede evolucionar mas y obtener mas sabiduría espiritual si tiene conocimientos sobre el mundo espiritual y sus leyes, siempre sera un médium mas completo con los conocimientos que sin ellos. 
* Una de las cosas que veo mas importante y algunos espiritas no lo terminan de asimilar es que: La mediumnidad no tiene nada que ver, ni con la inteligencia del médium ni con su elevación moral, la mediumnidad es solamente una cualidad que tiene la persona que la hace mas apta para la comunicación con el mundo espiritual. 
* Médium, existen desde los mas inteligentes hasta los menos inteligentes y vulgares. 
Desde los que tienen una gran elevación moral, a los que son casi nulos moralmente, sin praticamente moralidad. 
Lo que nos demuestra que estos factores en nada influyen. 
El médium se comunica con espíritus afines a él. 
El médium que tiene baja moralidad se comunica con espiritus que le son afines, de baja moralidad también. 
Los espíritus de alta moralidad no tienen ningún interés en comunicarse con este tipo de médiums. 
 
Ángeles C.M


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                    Favor Divino

No te quejes de Dios porque dificultades te abrumen la vida.
Ciertamente Dios conoce todos los programas de acción que te estructuran la existencia.
El pariente difícil, la casa en pruebas, las tareas pesadas, la conquista de simpatía, la relación espinosa…
Todo eso podría Dios suprimir en un momento.
Entre tanto, sin los familiares incomprensivos, no conocerías el amor; fuera de los obstáculos domésticos, no adquirirías responsabilidad; huyendo de los encargos de sacrificio, no tendrías experiencia; lejos de la búsqueda de apoyo, no practicarías fraternidad y desertando de las luchas de equipo, acabarías desconociendo el valor de la cooperación.
Convéncete de que Dios puede sanar cualquier preocupación, pero nos deja a cada uno la bendición del trabajo, de modo a que logremos salir de la ingenuidad y de la inercia, para ser, un día, colaboradores conscientes de la Divina Sabiduría que sostiene a la Creación.
MEIMEI
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   LA REENCARNACIÓN AQUÍ O EN                    OTROS MUNDOS

La reencarnación puede verificarse en la Tierra o en otros mundos. Entre los mundos, hay unos más adelantados que otros donde la existencia se cumple en condiciones menos penosas que en la Tierra, física y moralmente. Pero en ellos sólo son admitidos los espíritus llegados a un grado de perfección acorde con el estado de aquellos mundos. 


La vida en los mundos superiores es ya una recompensa porque allí no se sufren los males y las vicisitudes con las cuales se lucha aquí en la Tierra. Los cuerpos, menos materiales, casi fluídicos, no están expuestos ni a las enfermedades ni a los accidentes, ni incluso a las necesidades. 


Estando excluidos de allí los malos espíritus, los hombres viven en paz, sin otro cuidado que el de su adelanto por el trabajo de la inteligencia. Allí impera la verdadera fraternidad porque no hay egoísmo, la verdadera libertad porque no hay orgullo, la verdadera igualdad porque no hay desórdenes que reprimir ni ambiciosos que quieran oprimir al débil. Estos mundos comparados con la Tierra son verdaderos paraísos; son etapas del camino del progreso que conduce al estado definitivo. La Tierra es un mundo inferior destinado a la depuración de los espíritus imperfectos, y ésta es la razón por la cual domina el mal, hasta que Dios quiera hacer de este planeta una mansión de espíritus más adelantados. 
Así pues, el espíritu, progresando gradualmente a medida que se desarrolla, llega al apogeo de la felicidad. Pero antes de haber alcanzado el punto culminante de la perfección, goza de una dicha en proporción con su adelanto, del mismo modo que el niño disfruta de los placeres de su edad infantil, más tarde de los la de juventud, y finalmente los más sólidos de la edad madura. 


12. La felicidad de los espíritus bienaventurados no consiste en la ociosidad contemplativa, que sería, como a menudo se ha dicho, una terna y fastidiosa inutilidad. La vida espiritual, en todos los grados, es, por el contrario, una actividad constante; pero una actividad exenta de fatigas. 


La suprema dicha consiste en el goce de todos los esplendores de la Creación, que ninguna lengua humana podría expresar y que ni la imaginación más desarrollada podría concebir. Consiste en el conocimiento y la penetración de todas las cosas, en la carencia de todas las penas físicas y morales, en una satisfacción íntima, en una serenidad de alma que nada turba, en el amor puro que une todos los seres, resultado de ningún roce ni contacto con los malos, y, sobre todo, en la visión de Dios y en la contemplación de sus misterios revelados a los más dignos. Consiste también en las funciones, cuyo encargo es una dicha. Los espíritus puros son los mesías mensajeros de Dios para la 
transmisión y la ejecución de sus voluntades. Llevan a cabo las grandes misiones, presidiendo a la formación de los mundos y a la armonía general del Universo, cometido glorioso al cual se llega con la perfección. Los espíritus de rango más elevado son los únicos iniciados en los secretos de Dios, inspirándose en su pensamiento, puesto que son sus representantes directos. 


Allan Kardec.

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    EL ÁNGEL GUARDIÁN Y LOS                ESPÍRITUS PROTECTORES

Además de nuestro ángel guardián, que siempre es un Espíritu superior, tenemos a los Espíritus protectores, que no por ser menos elevados, son menos buenos y benévolos; éstos son o parientes o amigos, o algunas veces personas que nosotros no hemos conocido en nuestra existencia actual.- Frecuentemente, nos asisten con sus consejos y con su intervención en los actos de nuestra vida. 


Los Espíritus simpáticos son aquellos que se unen a nosotros por cierta semejanza de gustos y de inclinaciones; pueden ser buenos o malos, según la naturaleza de las inclinaciones que les atraen hacia nosotros. 


Los Espíritus seductores se esfuerzan en desviarnos del camino del bien, sugiriéndonos malos pensamientos. Se aprovechan de todas nuestras debilidades, que son como otras tantas puertas abiertas que les dan acceso a nuestra alma. Los hay que se encarnizan con nosotros como con una presa, pero se alejan cuando reconocen que no pueden luchar contra nuestra voluntad. 


Dios nos dio un guía principal y superior en nuestro ángel de la guarda, y guías secundarios en nuestros Espíritus protectores y familiares; pero es un error creer que tenemos forzosamente un mal genio colocado cerca de nosotros para 
contrarrestar las buenas influencias. Los malos Espíritus vienen voluntariamente según encuentren acceso en nosotros por nuestra debilidad o por nuestra negligencia en seguir las inspiraciones de los buenos Espíritus; por tanto, somos nosotros quienes los atraemos. De esto resulta que nadie está jamás privado 
de la asistencia de los buenos Espíritus y que depende de nosotros apartar a los malos.. Siendo el hombre la primera causa de las miserias que sufre por sus imperfecciones, muchas veces él  mismo, es su propio mal genio. 


EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO 
ALLAN KARDEC 


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La muerte no es el final.




Aquí podemos ver:

- Asimilación de corrientes mentales
-¿ Reencarnar en un cuerpo de hombre o de mujer?
- Fases del Espíritu tras su reencarnación
-La muerte no es  el final.



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ASIMILACIÓN DE CORRIENTES MENTALES



En cualquier estudio mediúmnico no debemos olvidar que la individualidad espiritual, en el cuerpo físico, mora en la ciudadela  atómica carnal  que está formada por recursos tomados provisionalmente del ambiente del mundo. Sangre, encéfalo, huesos, nervios, piel y músculos son elementos materiales que se aglutinan entre si para la manifestación transitoria  del alma en la Tierra, constituye  una vestimenta temporal, según las condiciones y pruebas que tiene que pasar.

Cada recipiente recibe conforme a su capacidad. Los mundos actúan los unos sobre los otros por las irradiaciones que despiden, y las almas se influyen mutuamente  por intermedio de los agentes mentales que producen. El campo de la mente  ofrece un amplio panorama para el estudio de sus combinaciones… pensamientos de crueldad, rebeldía, tristeza, amor, comprensión, esperanza o alegría, tiene una naturaleza diferente  con características y pesos propios, haciendo más densa al alma  o utilizándola, además  de poderse definir  sus cualidades magnéticas… La onda mental poseerá determinados coeficientes de fuerza,  tanto en la concentración silenciosa como en el verbo exteriorizado o en la palabra escrita…

Comprendemos con esto, que somos victimas o beneficiarios  naturales  de nuestras propias creaciones, según las corrientes mentales qué proyectamos, nos esclavizamos  a compromisos contraídos  por el equivoco de nuestras experiencias  o liberamos con el bien  hacia el progreso, según nuestras determinaciones  y obras en armonía  o desacuerdo con las leyes eternas…

Casi todos los hechos mediumnicos son ejercidos  por el fenómeno  de la perfecta asimilación de corrientes mentales. El organismo  es como un aparato receptor donde se condensan  los pensamientos  y la voluntad con profusiones de rayos que alcanzan el campo interior del médium, primeramente por los poros, que son como miríadas  de antenas sobre las cuales  esa emisión adquiere el aspecto de impresiones débiles e indecisas. Esas impresiones  se afirman en los centros del cuerpo espiritual, los que funcionan  a modo de condensadores  y alcanzan de inmediato los enlaces del sistema nervioso desempeñando el papel de preciosas bobinas de inducción, acumulándose allí en un instante y reconstituyéndose automáticamente en el cerebro, en donde poseemos centenares de centros motores semejantes a un milagroso teclado de electroimanes ligados los unos a los otros. En esos núcleos dinámicos se procesan las acciones y las reacciones mentales que determinan  vibraciones creativas a través del pensamiento o de la palabra, considerándose el encéfalo  como una poderosa  estación emisora y receptora  y a la boca como un valioso auto parlante.  Tales estímulos  se expresan también a través del mecanismo  de las manos y de los pies, o por las sensaciones de lo sentidos y de los órganos que trabajan al igual que elevadores  y conductores, transformadores y clasificadores bajo el comando directo de la mente.

El pensamiento que nos pertenece con exclusividad, fluye incesantemente de nuestro campo cerebral, al igual que las ondas magnéticas acalóricas que nos son peculiares y lo utilizamos normalmente  accionando los recursos de que disponemos.

En los asuntos de este orden es imprescindible tener mucho cuidado para juzgar, porque si se basa el criterio sobre la medida de expresión terrena, se posee una  vida mental parasitaria y restringida, ya que ocultamos  la onda de pensamiento  que nos es propia para reflejar  y actuar con los preconceptos  consagrados   o con la pragmática de las costumbres  preestablecidas, que son cristalizaciones mentales  producidas en el tiempo. Basta que se ejerza la meditación, al estudio edificante y a la vocación de discernir,  para comprender con nitidez cual es la calidad de nuestros pensamientos y poder identificar  claramente a las corrientes espirituales que asimilamos.

La mediumnidad es un don inherente a todos los seres, al igual que la facultad de respirar, cada criatura asimila las fuerzas superiores o inferiores con las cuales se haya en sintonía. Por eso mismo el Divino Maestro nos recomendó la oración y la vigilancia  para no caer en las sugestiones del mal,  porque la tentación es la corriente  de fuerzas vivas que irradiamos nosotros y que, llegando hasta los elementos afines, tejen entre si, alrededor  de nuestra alma, una espesa red de fuerzas impulsivas que se tornan a veces irresistibles.

Estudiemos trabajando. El tiempo utilizado en el bien de nuestro prójimo  es una bendición que atesoramos para siempre en nuestro propio provecho.


 Extraído de el libro: “En los Dominios de la Mediumnidad” de Chico Xavier.

Realizado por Merchita


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¿REENCARNAR EN UN CUERPO DE HOMBRE O DE MUJER?

¿Nosotros lo elegimos antes de nacer?

Cuestión nº201:
¿ El espíritu que animó el cuerpo de un hombre, puede animar el de una mujer, en una nueva existencia, y viceversa?
Respuesta: " Sí, poco importa al espíritu; depende de las pruebas que tenga que sufrir"
Los espíritus no encuentran ninguna dificultad para encarnar, ya  sea en cuerpo de hombre o de mujer, obedeciendo al fenómeno natural del proceso reencarnatorio. No existe obstáculo alguno para que el espíritu tome un cuerpo de hombre o de mujer. Es la ley natural que se cumple para todos los espíritus del universo. Así lo determina la ley magnánima de Dios, que orienta a todos los espíritus (en todas las épocas de la humanidad), a fin de ejercitar y asimilar todo lo que las sagradas funciones de los dos sexos ofrecen en el campo del desarrollo y mejoramiento de las potencialidades del espíritu.
Existe para todo espíritu, la necesidad de aprender tanto las funciones de la masculinidad como de la feminidad, lo cual provocará cambios considerables y permanentes en su organización mental, ocurriendo fenómenos de lo más extraños y complejos en la personalidad del espíritu en el transcurso de los siglos. Reencarnar se hace fácil, gracias a la ayuda amorosa, la protección segura y la coordinación sabia de los benefactores espirituales. Después de retomar los nuevos cuerpos, la experiencia de la vida humana correrá por cuenta del libre albedrío de cada espíritu.
Cada uno recibirá una existencia de luchas y de pruebas, dificultades y facilidades, todo condicionado por sus actos de vidas anteriores, en uso de su propio albedrío. La pregunta que nosotros, estudiosos del Espiritismo, nos debemos hacer es la siguiente: ¿ Como está la condición íntima del espíritu reencarnado: Su vida mental, los sentimientos, los deseos,las emociones, el instinto sexual, las pasiones, las frustraciones, la timidez, los remordimientos, la conciencia culposa, los errores en el amor sexual, los adulterios cometidos en vidas pasadas?.  Los reflejos psíquicos de vidas anteriores permanecen bien fuertes y poderosos en el inconsciente de cada espíritu.
Reencarnar en un cuerpo de hombre es muy natural. Será difícil asimismo, ser hombre en espíritu con las suficientes características psíquicas masculinas guardadas en la estructura mental: ser marido fiel, ser pareja sexual sincera, ser compañero ideal, ser padre responsable y educador, ser hermano, ser amoroso, ser gentil, ser respetuoso con las cualidades y defectos morales de su compañera, ser amigo, ser humano, ser buen director de la familia.
Reencarnar en un cuerpo de mujer es muy natural. Lo difícil será ser mujer en espíritu con las suficientes características psíquicas femeninas guardadas en su estructura mental: ser esposa fiel, ser compañera sexual sincera, ser compañera ideal, ser madre responsable y educadora, ser hermana, ser amorosa, ser delicada, ser respetuosa con las cualidades y defectos del marido, ser amiga, ser humana, ser buena administradora de la casa y de la familia.
Observemos con la razón iluminada por la fe razonada, que las cualidades en el hombre y en la mujer no son ofrecidas por el cuerpo físico, ( este determina solamente las funciones específicas para la actuación del espíritu). En realidad, son manifestaciones psicosexuales procedentes de la mente del espíritu reencarnado que asume el cuerpo de hombre o el de mujer. El sexo es mucho más mental, mucho más psicológico, en cada persona, pues es el propio espíritu quien expone sus recursos psíquicos adquiridos en las luchas y trabajos a través de las sucesivas reencarnaciones en los siglos y milenios...
El nuevo cuerpo adquirido por el espíritu al reencarnar, no añadirá nada nuevo a su vida mental: solamente señalar la especificidad de sus trabajos en el mundo, en la unión conyugal, en la familia y en la sociedad. Los recursos psíquicos de la mente, en cada espíritu, son los que determinan como será utilizado su libre albedrío, su instinto sexual, y su conducta afectivo-sexual....
El cuerpo físico del hombre y el de la mujer. son simplemente maravillosos y extraordinarios instrumentos para que el espíritu realice sus actividades en la vida corporal. La actuación en la vida corporal dependerá exclusivamente de los recursos de su mundo mental para "ser hombre" y "ser mujer".

Del Blog Vida después de la vida.



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FASES DEL ESPÍRITU TRAS SU 

REENCARNACIÓN

Período infantil: ( reencarnación ). 

La turbación no cesa en el instante del nacimiento, por el contrario persiste por algún tiempo. En los años siguientes de crecimiento del bebé, en el período de la infancia, el espíritu conserva esa turbación, que se va disipando despacio a lo largo del desarrollo del niño. 
El infante, en sus primeros años, debe adquirir capacidades motoras, de inteligencia, interactuar con el medio material para poder más adelante tomar decisiones en su vida de adulto. La función de la turbación en esa fase infantil es permitir un nuevo aprendizaje. 
En esa época, que puede durar más o menos siete años (como debemos saber, ese tiempo es relativo conforme al desarrollo de cada uno), el niño es susceptible a la influencia de los padres o tutores. Su personalidad es muy maleable, pudiendo absorber muchos conocimientos en varios aspectos, porque es más propicio a la asimilación de los principios educativos, donde las nociones morales vividas junto al ejemplo de los deberes de la vida deberían ser enseñadas en el seno donde vive. 
Es inmensa la responsabilidad de los progenitores o tutores en ese momento. Es de fundamental importancia que los padres sean conscientes de sus deberes y obligaciones para con el hijo, porque el niño absorberá lo que le enseñen, siendo un deber importantísimo de los padres o tutores la correcta educación moral e intelectual del niño, esforzándose para hacer del pequeño un individuo de bien, con valores morales. Si los padres fallan, por no dar al niño las enseñanzas morales correctas, tendrán que responder a eso y sufrirán en el mundo espiritual las caídas del hijo, sintiéndose responsables. 
La infancia es también una época de descanso para el espíritu y en ella el niño debe ir asumiendo poco a poco sus facultades inherentes, debe ir asimilando las condiciones físicas y mentales para desarrollar su encarnación con éxito. 
En ese momento infantil, las decisiones tomadas por un niño son proporcionales a sus necesidades básicas y sus sueños son pueriles. Él va adquiriendo paulatinamente el control de su libre albedrío, cuando empieza a tomar pequeñas decisiones. 

Período juvenil: 
Cuando llega la edad adolescente, esa edad de rebeldía a la que se refieren muchos padres, el espíritu se va mostrando tal como es, se transparenta su verdadero carácter y desvela algunas veces, facetas de su personalidad escondidas hasta entonces. 
Podemos observar que el olvido del pasado no es del todo absoluto en la encarnación, ya que en ese período se puede ver claramente en las inclinaciones de cada uno reminiscencias de vidas pasadas, en la manera de relacionarse con el medio en que se encuentra el espíritu encarnado, así como en las tendencias en hacer el bien o dejarse llevar por los impulsos viciosos que la sociedad ofrece. 

Período adulto: 
En la edad adulta el hombre ya posee todas las herramientas para decidir, actuar y resolver qué caminos a tomar, qué opciones elegir para sí mismo con total responsabilidad de sus actos. La ignorancia de su destino y del motivo de su presencia en la Tierra puede ser atenuante de las faltas que cometa pero no exime de la culpabilidad de ellas. 
Sabiendo, pues, el motivo de la encarnación, elegir una vida sana, de aprendizaje, de trabajo honesto, aprovechando el tiempo en enriquecerse moral e intelectualmente, practicando la caridad con uno mismo y con los demás, debería ser el objetivo prioritario a conseguir. 
Es importante, en la fase adulta, direccionar las verdaderas adquisiciones para construir un futuro para sí mismo mejor teniendo ciencia de que la vida es transitoria en la Tierra y que el hombre volverá a su estado de espíritu, tarde o temprano. A pesar de los sentidos humanos percibieren solamente las impresiones que la materia densa permite, el hombre debe hacer un esfuerzo decidido en adquirir bienes eternos y perecederos, aquellos que constituirán su verdadero patrimonio y que serán su legítima adquisición cuando su cuerpo alcance la decrepitud de sus órganos. Todas las acciones relevantes tomadas durante la vida tendrán consecuencias positivas o negativas para el espíritu en su vida póstuma.

Publicación de  Ángeles Calatayud-



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             LA MUERTE NO ES EL FINAL

El temor y la morbosidad que el tema de la muerte comúnmente evoca , además de la poca disposición para encararlo con comprensión, se debe a que la gente pone excesivo énfasis sobre el cuerpo físico, a la facilidad de identificarse con él y a que está basado en el temor innato a la soledad y a la pérdida de las cosas familiares. Sin embargo, la soledad que acontece después de la muerte, cuando el hombre se encuentra a sí mismo sin un vehículo físico, no tiene comparación con la soledad del nacimiento.

Al nacer, el alma se halla en un nuevo ambiente, sumergida en un cuerpo que al principio es totalmente incapaz de valerse por sí mismo o de establecer un contacto inteligente con las condiciones circundantes, durante un largo periodo.

El hombre viene a la encarnación sin recordar la identidad, o lo que para él significa el grupo de almas en esos cuerpos con quienes está relacionado; esta soledad desaparece gradualmente, y sólo cuando establece sus propios contactos personales, descubre a los que congenian con él y eventualmente reúne a su alrededor a quienes considera sus amigos. Después de la muerte no sucede lo mismo, porque el hombre encuentra en el más allá a quienes conoce y se vincularon con él en la vida del plano físico, y nunca está solo, como el ser humano entiende la soledad; también es consciente de los que poseen aún cuerpos físicos; puede verlos, captar sus emociones y también sus pensamientos, pues no existiendo el cerebro físico no actúa como un obstáculo. Si la gente tuviera mayor conocimiento, temería más a la experiencia del nacimiento y no a la de la muerte, porque el nacimiento encierra al alma en la verdadera prisión y la muerte física es sólo el primer paso hacia la liberación

Texto publicado por Ángeles Calatayud

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