viernes, 17 de enero de 2014

KARDEC, “EL BUEN SENTIDO ENCARNADO”


 Hippolyte Léon Denizard Rivail nació en Lyón, Francia, el 3 de octubre de 1804. Estudió en Yverdon, Suiza, con el célebre Johann Heinrich Pestalozzi, de quien se hizo discípulo y colaborador.
Fundó en Paris, con su esposa Amelia Gabriela Boudet, un establecimiento semejante al de Yverdon. Su cultura universalista abarcaba varias ramas del conocimiento humano, habiendo organizado, en su casa, cursos gratuitos de química, física, astronomía y anatomía comparada.
Entre sus obras, se destacan: Curso práctico y teórico de Aritmética, según el método de Pestalozzi (1824); Plan presentado para el mejoramiento de la Instrucción Pública (1828); y Gramática francesa clásica (1831).
 Trabajador infatigable que cumplió a rajatabla la misión de dar a conocer la Doctrina de los Espíritus, la gran voz del Consolador prometido al mundo por la misericordia de Jesús. Comprendiendo la trascendencia de este mensaje, Kardec sentó además las bases para una organización que permitiera la expansión de la Tercera Revelación a través de los centros espíritas.
 Para entender la figura de Allan Kardec dentro del Espiritismo debemos reflexionar sobre los siguientes puntos:

No es el fundador del Espiritismo: La iniciativa de este movimiento pertenece a los Espíritus. Fueron los Espíritus los que querían dar a conocer estos temas.
No es el creador o inventor de la Doctrina Espírita: Es el Codificador de la enseñanza colectiva y concordante de los Espíritus.
No es su figura lo que seguimos: Allan Kardec no es en sí una figura de culto como pueden serlo otras personas en otros movimientos, que siguen a su fundador como líder espiritual, porque las enseñanzas que seguimos no son Allan Kardec, sino que son las enseñanzas de los Espíritus.
 Desde que toma conocimiento con el fenómeno de las mesas giratorias en 1854 - gracias a su

amigo Fortier, investigador del magnetismo- Kardec revela su espíritu científico: se muestra escéptico pero no intransigente, debido que era un libre pensador, y busca pruebas para una explicación racional de las manifestaciones de los Espíritus. Estamos, pues, ante el método experimental aplicado a las ciencias positivas, fundamentado en la observación, comparación, análisis sistemático y conclusión, para luego buscar las aplicaciones útiles. Por ello, es rigurosamente exacto decir que el Espiritismo es una ciencia de observación y no producto de la imaginación. Y es debido al eficiente y racional método de su dialéctica, que Kardec fue considerado por Camille Flammarion como “el buen sentido encarnado”.
Allan Kardec no fue un científico en el sentido profesional, pero tenía cultura y espíritu científicos, es decir, las condiciones indispensables para desarrollar esta labor. Destacamos en primer lugar, la serenidad con que encaró los hechos mediúmnicos, su equilibrio imperturbable, sin negar ni afirmar apresuradamente; también, el dominio de sí mismo a fin de no entusiasmarse con los primeros resultados y el cuidado en la selección de las comunicaciones, así como la debida prudencia en sus declaraciones, evitando la divulgación precipitada de hechos aún no del todo examinados y comprobados. Finalmente, la humildad, condición importante del espíritu científico interesado en la búsqueda de la verdad, antes y después de todo.
Los Espíritus necesitaban a alguien en la Tierra que aceptara la labor de organizar el conocimiento de las leyes que rigen el mundo espiritual y su relación con el mundo material. Kardec reunía las condiciones intelectuales y morales.
 Su labor tesonera marcó el inicio de una nueva era para la Humanidad.
Gracias Allan Kardec, por todo el legado que nos dejaste. Que Dios te bendiga.
CE. Joanna de Angelis         

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LA VIRTUD MÁS MERITORIA
El apego a las cosas materiales, es un indicio notorio de inferioridad, pues, cuanto más el hombre se apega a los bienes de este mundo, menos comprende su destino.
Por el desinterés, al contrario, él prueba que ve el futuro desde un punto de vista más elevado
 "El hombre de bien que, creyendo en su futuro celestial, quiere llenar su vida con nobles y bellas acciones, saca de su fe, la certeza de  felicidad que lo aguarda y  la fuerza necesaria para sus  acciones de caridad, de sacrificio y de abnegación.
Y, por fin, no hay malas inclinaciones, que con la fe, no puedan ser vencidas."
El Libro de los Espíritus, Allan Kardec, cap. XIX, íten 12.
 Pregunta Allan Kardec a los espíritus responsables por la codificación, cuál sería la más meritoria de todas las virtudes. De ellos obtuvo la siguiente respuesta que nos sugiere una gran reflexión:
"Todas las virtudes tienen su mérito, porque todas son indicios de progreso, en el camino del bien.
Hay virtud siempre que hay resistencia voluntaria, a ser arrastrado por las malas tendencias.
Mas la sublimidad de la virtud, consiste en el sacrificio del interés personal, por el bien del prójimo, sin segunda intención. La más meritoria es aquella que se basa en la caridad mas desinteresada".
 El hábito de hacer el bien
 Según los buenos espíritus, esa caridad es espontánea, sin necesidad de lucha interior, en las personas que realizan el progreso. Así, los buenos sentimientos no les cuestan ningún esfuerzo y sus acciones les parecen tan naturales; que el bien se tornó para ellos en un hábito.
Se debe honrar a esas personas, "como a viejos guerreros, que conquistan posiciones".
 Como estamos todavía lejos de la perfección, esos ejemplos nos sorprenden por el contraste y lo admiramos, porque son raros.
Sin embargo, en los mundos inter-dimensionales, más avanzados que el nuestro, eso que nos es excepción, es la regla.
 El indicio más característico de la imperfección, es el interés personal.
  Informan los espíritus orientadores que, en la evaluación de los tribunales de justicia divina (y de la conciencia), fuera la de nuestros defectos y  nuestros vicios, sobre los cuales nadie se engaña, el más característico indicio de la imperfección, es el interés personal.
 Según nos enseñan, las cualidades morales, son generalmente como un objeto de cobre, que no resiste a la piedra de toque. "Un hombre puede poseer cualidades reales que lo hacen para el mundo, un hombre de bien, pero esas cualidades, aunque representan un progreso, no soportan por lo general ciertas pruebas, y basta tocar la tecla del interés personal, para que se descubra el fondo de su pensamiento".
 Indicio notorio de inferioridad
 Dicen los espíritus orientadores al pedagogo de Lyon: "El verdadero desinterés, es un hecho tan raro en la Tierra, que se le puede admirar como a un fenómeno, cuando se presenta. El apego a las cosas materiales, es un indicio notorio de inferioridad, pues, cuanto más el hombre se apega a los bienes de ese mundo, menos comprende su destino. Por el desinterés, al contrario, se prueba que mira el futuro, desde un punto de vista más elevado".
 Y prosiguen: "A  medida que los hombres se aclaren, sobre las cosas espirituales, daran menos valor ha las materiales; en seguida, es necesario reformar las instituciones humanas, que lo entretienen y lo excitan.
Esto depende de la educación".
 Es necesario que el egoísmo produzca mucho mal, para hacer comprender la necesidad de su extirpación
 El egoísmo, que lejos de disminuir, crece con la civilización, que parece excitarlo y entretenerlo, se presenta como un gran mal. Y cuanto mayor es el mal, mas horrible se torna.
Cuando los hombres se hayan separado del egoísmo que los domina, vivirán como hermanos, no  haciendo el mal y ayudándose recíprocamente por un sentimiento fraterno de solidaridad.
Entonces el fuerte será el apoyo y no el agresor del débil, y no se verán hombres desprovistos de lo necesario, porque todos practicarán la ley de justicia.
Ese es el reino del bien, que los Espíritus están encargados de preparar".

 El medio de destruir el egoísmo
 Por la práctica de la abnegación, se combate el predominio de la naturaleza corpórea, generadora del egoísmo. De esa forma el Espíritu triunfará sobre la materia.
 En su lógica irrefutable, esclarecen los bienhechores espirituales que, de todas las imperfecciones humanas, "la mas difícil de eliminar es el egoísmo, porque se liga a la influencia de la materia, de la cual el hombre, todavía muy cerca de su origen, y del cual no puede liberarse.
Todo concurre para mantener esa influencia: sus leyes, su organización social y su educación.
El egoísmo se reducirá con el predominio de la vida moral sobre la vida material, y sobretodo, con la comprensión que el espiritismo nos ofrece en cuanto al nuestro estado futuro real y no desfigurado por las ficciones alegóricas.
 El egoísmo se funda en la importancia de la personalidad. Pues el espiritismo bien comprendido, hace ver las cosas desde un punto tan alto, que el sentimiento personal desaparece de alguna forma, ante la inmensidad.
Al destruir esa importancia, o por lo menos al hacer ver la persona como aquello que de verdad  es, combate necesariamente el egoísmo".
  El principio de la caridad y de la fraternidad, se opone  al egoísmo
 Es por el contacto, como el hombre experimenta el egoísmo de los otros  y que lo torna generalmente egoísta, porque siente la necesidad de ponerse a la defensiva.  
 En un contexto genuínamente cristiano, los buenos espíritus aseguran que solamente "el principio de la caridad y de la fraternidad debe de ser la base de las instituciones sociales, de las relaciones legales del pueblo para el pueblo y del hombre para el hombre, y este pensará menos en si mismo cuando mire, que los otros lo hacen.
Sufrirá, así, la influencia moralizadora del ejemplo y del contacto".
Explica Fénelon a Kardec: "cara al actual desdoblamiento del egoísmo, es necesaria una verdadera virtud, para abdicar de la propia personalidad, en provecho de los otros que en general no lo reconocen.
Es a esos, sobretodo, a los que poseen esa virtud, a quienes está abierto el reino de los cielos; a ellos, sobretodo, está reservada la felicidad de los elegidos, pues, en verdad os digo, en el día del juicio, quien que no piense sino en si mismo, será puesto de un lado y sufrirá en el abandono".
Lopes para asociacionfrat.  Estudio elaborado sobre la condensación del cap. XII, Perfección Moral, del Libro de los Espíritus, de Allan Kardec, traducción de J. Herculano Pires, Editora EME.
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta
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Imperativo de la paciencia 
Francisco Cândido Xavier 

Es probable que pocos amigos piensen en esto: paciencia como inmunización contra el suicidio. En las tareas de la actividad humana, a veces, surgen para la criatura determinados escenarios de prueba para cuya travesía, no siempre bastará el conocimiento superior.

Es necesario que el alma se apoye en el bastón invisible de la paciencia, a fin de no resbalarse en sufrimientos mayores. Y por eso es que nos permitimos expresar reiterados consejos a los hermanos, domiciliados en el Plano Físico, a fin de que se dediquen al cultivo de la comprensión. Si te encuentras bajo el impacto de conflictos domésticos, usa la tolerancia, tanto como te sea posible, ante aquellos que generen el campo de las vibraciones negativas, prestando auxilio de este modo, a la seguridad del equipo familiar, al que estás vinculado.

En la decepciones, sean cuales fueran, reflexiona en el valor de la ponderación respecto a tu propio beneficio. Delante de los golpes que recibas, olvida injurias y agravios, y piensa en las oportunidades del trabajo que se te encargó como apoyo defensivo contra la desesperación. Bajo acusaciones que reconozcas inmerecidas, olvida el mal y no alimentes el fuego de la discordia. Cuando te falte actividad profesional, continua actuando, tanto como pudieras, en las tareas de auxilio espontáneo a los otros, aprendiendo que la actividad noble atrae actividades nobles y, con eso, en breve, te reconocerán en nuevas posiciones de servicio, según tus necesidades.

Si el desánimo te amenaza por ese o aquel motivo, recuerda la importancia de tu concurso fraterno, en apoyo de alguien, y no te des el lujo de estancamientos improductivos. Ante cualquier obstáculo a transponer en el camino, conserva la paciencia como compañera y guía y, mantén el pensamiento confiado en la Divina Providencia, siguiendo siempre adelante, apartando lejos de tí la tentación de fuga , y reconociendo en el efímero tiempo, que hay siempre un futuro mejor para cada uno de nosotros y que, en todas las tribulaciones de la existencia, vale la pena esperar por el socorro de Dios.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro “Atención”


    

                                 

miércoles, 15 de enero de 2014

DIVALDO FRANCO Y EL SACERDOTE


Cierta vez, fui a un sacerdote a confesarme (antes de hacerme espírita). Le conté sobre mis comunicaciones con los muertos. Para él eran fuerzas demoníacas intentando alejarme de la Iglesia. Me vino una amargura de Dios y comencé a preguntar:
- Soy un buen católico, buen sacristán, adoro la Iglesia, hago ayuno, paso la semana de la Pascua sin comer hasta el mediodía. Si Dios no puede con el diablo, ¿yo voy a aguantar? El diablo va a vencerme. ¿Cómo un chico de 17 años, del interior, ingenuo, puede vencer al diablo si ni Dios lo consigue?
Entré en depresión y me quedé con amargura de Dios. Me confesé al sacerdote:
- Yo voy a matarme. Nuestra Señora del Carmen va a tener pena de mí, me va a colocar el escapulario y me sacará del infierno.
Él me miró despacio y respondió:
- No tomes ninguna actitud ahora. El demonio a veces nos perturba para probar nuestra fe; cuando no lo consigue, abandona. Vuelve para la Iglesia.
Era un hombre honesto, creía piadosamente en sus ideas.
Un día al confesarme con él, vi aproximarse a un Espíritu. Tuve otro conflicto:
- ¿Cómo puede el diablo entrar en la sacristía?
De hecho yo veía siempre a los Espíritus. En el momento de la eucaristía la ostia se hacía luminosa cuando era colocada en mi boca. A veces, en Feria de Santana, veía al clérigo Mário Pessoa aureolado. En mi comprensión (católico), él era un santo. Las personas en la hora de la fe se iluminaban y yo juzgaba todo una alucinación.
Cuando el Espíritu entró, exclamé:
- ¡Mire, el diablo está viniendo, y es mujer!
- ¿Tú ves alguna señal particular en el rostro de ella? – me preguntó el sacerdote.
- Veo una verruga encima del labio.
- ¿Y qué más?
- El cabello está partido por la mitad, recogido en un moño detrás.
- ¿Y qué más?
- Veo un chal sobre los hombros, con puntas, un chal negro de cuadros.
- Puedes quedarte tranquilo, es mamá.
Ella “incorporó” y conversó con el sacerdote. Cuando desperté, él me aclaró:
- Divaldo, mamá vino a alertarme. Tú misión no es aquí, vas a seguir la tarea que Dios te confió, porque el bien está en todos los lugares.
Me quede más turbado, porque yo no era espírita, tenía miedo, me sentía de cierto modo alejado de la Iglesia, pero continuaba frecuentándola y al Centro Espírita.
Tenía conflictos de fe, principalmente cuando murió mi hermana, por suicidio. Mamá fue a encomendar misa a ese mismo sacerdote, un hombre bueno, y oyó de él:
- Doña Ana, no puedo celebrarla, porque el suicida está en el infierno y Dios no lo saca de allí.
Fue cuando aprendí la primera lección de lógica y de psiquiatría, con una mujer iletrada – mí madre:
- Padre, entonces yo reniego de su Dios. Si Él no es capaz de perdonar no es digno de ser Dios. Soy lavandera modesta y analfabeta, pero la hija que perdí, yo la perdono; ¿cómo es que Dios, que la tiene, no la perdona? Digo más, quien se mata no está en su juicio.
Más tarde yo sabría que muchos portadores de psicosis maniaco-depresiva PMD, van para el suicidio.
Aprendí mucho con ese hombre, con mamá, y cuando yo le dije que no iría más a la iglesia, ella me respondió:
- Dios está en todos los lugares. Si tú fueras justo y obraras con rectitud, Él estará contigo. Haz el bien, hijo mío, porque la verdadera religión es aliviar el sufrimiento ajeno.
A partir de ese acontecimiento me integré lentamente al Espiritismo.
Divaldo Franco
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¿El Ser espiritual lleva en si mismo el conocimiento de la ley moral?

Los seres humanos , según nuestro individual nivel evolutivo, llevamos naturalmente grabados en la conciencia algunos rudimentos de la ley moral y somos capaces de razonar sobre ellos, asumiéndolos conscientemente.
Como estos rudimentos morales son mas o menos extensos y desarrollados ,por eso cada persona lo percibimos en distintos grados de intensidad en forma de satisfacción íntima ante una buena acción, o si nos equivocamos cometiendo un mal acto, la conciencia nos acusa en forma de remordimiento y de pesar, como una señal de alarma por la que nuestro espíritu nos avisa así de nuestro error.
No se debe confundir la ley Moral que todos portamos naturalmente en nuestra conciencia en mayor o menor grado, con el sentido del bien y del mal o con el sentido del pecado que nos inculcaron las religiones, señalando a este como una ofensa hecha a Dios . Este concepto debemos desterrarlo y debemos considerar que el Espíritu humano es casi infinitamente pequeño e insignificante, como para ofender a lo que es infinitamente grande y superior que nos creó de Su Esencia como seres espirituales con nuestras conciencias como incipientes semillas, por desarrollar a través de un largo proceso como lo es el de la evolución a través de las múltiples existencias humanas, hasta alcanzar mayores cotas de perfección para aproximarnos a nuestra Fuente de Origen, como lo es Dios, infinito en todos Sus atributos de Perfección..
Es evidente que todas las conciencias no son iguales en cuanto a su grado de desarrollo y de evolución moral y ética. Ello se debe a que existen muy diversos grados de evolución moral y de desarrollo espiritual , en los que todos estamos implicados, y es que la edad de cada espíritu es diferente a la de los demás, lo que supone haber vivido un número mayor o menor de vidas humanas, además de que el esfuerzo por auto-mejorarse en cada una de las existencias, también es diferente de unos a otros.
Sabiendo que nuestros destinos futuros individuales dependen de los actos buenos o malos que llevemos grabados en la conciencia según la Ley Moral a la que nadie puede engañar, cuando infringimos esta ley moral cada vez vamos oscureciendo esa conciencia con sus facultades, encadenándonos con nuestras propias manos a mundos y estados de dolor.
El hecho de que la ley moral la llevemos en la conciencia y se vaya desarrollando y ampliando progresivamente junto a esta, es una muestra más de la Sabiduría y del Amor Divinos que así lo han dispuesto para que el alma humana no se atrase en su evolución, pues este desarrollo moral actúa como la energía impulsora para que nuestro crecimiento en perfección espiritual, resulte dinámico y activo. Al mismo tiempo esto nos explica el por qué el alma se puede estancar voluntariamente por un periodo, pero nunca retrogradar, pues lo ganado forma parte del patrimonio natural del espíritu.

- José Luis Martín-
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“Tú tienes que ser el cambio que quieres ver en el mundo”
-Gandhi-
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                                         ESTAMOS EN PLENA TRANSFORMACIÓN SOCIAL


Jamás la necesidad de luz se hizo sentir de manera más urgente. Una intensa transformación se opera en el seno de las sociedades. Después de haber sido sometido durante una larga secuencia de siglos, a los principios de autoridad, el hombre aspira cada vez más a liberarse de todo enredo y de dirigirse a sí mismo. Al mismo tiempo que las instituciones políticas y sociales se modifican, las creencias religiosas y la fe en los dogmas, se vuelve debilitada. Y una de las consecuencias de la libertad en su aplicación a las cosas del pensamiento y la conciencia. La libertad, en todos los dominios, tiende a sustituir la coacción y el autoritarismo y a guiar las naciones para horizontes nuevos. El derecho de algunos
se vuelve derecho de todos; pero para que ese derecho soberano esté conforme con la justicia y traiga sus frutos, es preciso que el conocimiento de las leyes morales, venga a regular su ejercicio. Para que la libertad sea fecunda, para que ofrezca a las acciones humanas una base cierta y duradera, debe ser complementada con la luz, por la sabiduría y por la verdad. La libertad, para los hombres ignorantes y viciosos, ¿no sería como un arma dejada en manos de un niño?. El arma, en ese caso, frecuentemente se vuelve contra aquel que en la puerta lo hiere.
-Antonio Amancio Oliveira-

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martes, 14 de enero de 2014

Cáncer: Influencia del pensamiento en el proceso terapeútico


Jorge hessen
Es común, después de vencer un cáncer, que el paciente precise refuerzo emocional para volver a la rutina de la vida, pues continúa precisando de cuidados especiales, física y emocionalmente, sabiendo que cada caso envuelve aspectos específicos. Es porque las etapas son muchas y penosas: diagnóstico, examen, investigación, cirugía, quimioterapia, radioterapia y otros procedimientos médicos, motivo  por el cual la persona queda debilitada y necesita un acompañamiento cauteloso.
Vencer un cáncer es volver inmediatamente a la actividad, aunque esta no sea la regla no significa decir que la dolencia no pueda ser vencida.
Por  los relatos de los pacientes, el sufrimiento no viene solo de la dolencia en sí, sino de los propios tratamientos, normalmente marcados por los efectos colaterales. Es común observar secuelas emocionales y cambios en el estilo de vida del paciente y de la familia. Para amenizar un poco los traumas dejados por el proceso terapeútico, el amparo emocional alivia angustias y miedos.
Los espíritas tienen consciencia de que el paciente, al llegar al hospital, trae consigo, además de la dolencia,su historia de vida actual y pasada. Su estado emotivo es resultante de vectores como la estructura de la personalidad, la interpretación de vivencias de los acontecimientos, considerando aspectos de lo imaginario y de lo real, además de otras variables de causas de la patología.

La ciencia y la tecnología cada vez más, posibilitan el diagnóstico precoz y la terapia adecuada de las dolencias, acompañando su evolución, obteniendo éxitos en muchos casos. Por eso mismo con tales avances científicos, muchas molestias promueven alteraciones orgánicas emocionales y sociales que exigen constantes cuidados y, consecuentemente, procesos adaptativos. Recordando sobre todo que "la valiosa contribución de la medicina académica, cuando no es acompañada por una buena relación médico-paciente, resulta incompleto para encontrar las causas de las dolencias y angustias".
Actualmente se estudia el optimismo, la espiritualidad, la creatividad, la fe religiosa y, sobre todo, el universo complejo del pensamiento que han sido asociados al bienestar y la calidad de vida de personas portadoras de dolencias crónicas.. Por otro lado, hay investigaciones sobre la salud humana que viene analizando la mente, por medio de un estado psicológico o emocional, tiene la capacidad de curar dolencias. Estudio ese, realizado por científicos de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos, que intenta demostrar que el caso de las personas con cáncer que estén optimistas o pesimistas en relación a la cura, no influencia directamente en los casos de sobrevivencia a la dolencia.

Por razones consistentes, discordamos de esos argumentos, una vez que diversas pruebas apuntan que en dolencias graves (como el cáncer avanzado), la mente (la forma de pensamiento), puede influenciar en el resultado de cura, no es desconsiderar el valor de los médicos, obviamente. En rigor, la fe (en el concepto del sentido común), no modifica las Leyes de la naturaleza, no hace "milagros", aunque pueda ayudar, al trabajo de un buen equipo médico, haciendo una gran diferencia en el tratamiento hospitalario.
Urge considerar, por oportuno, que afirmarse dotado de fe religiosa para "sentirse" poderoso ante las dolencias, no resuelve la cuestión del dolor, porque los "títulos de fe no constituyen meras palabras, cubriendo nuestras deficiencias y flaquezas.
Expresan deberes de mejoría de lo que no nos será lícito huir sin el agravante de las obligaciones. En nuestros círculos de trabajo, de ese modo, no nos bastará el acto de creer y convencer".
Hay especialistas que corroboran esta tesis,ponderando que la mirada optimista sobre la dolencia, y el pensamiento firme en la cura, son mecanismos poderosos que pueden ayudar a los pacientes a lidiar mejor con los tratamientos del cáncer y a volver a una vida normal. Actualmente, cada vez más personas están sobreviviendo al cáncer y esa sobrevivencia se debe sin duda alguna a las emociones y pensamientos ricos de contenidos vibratorios entre el doliente y el Creador. Muchos pacientes, ante el diagnóstico de la dolencia, transforman el dolor en esperanza y despiertan en ellos la voluntad de luchar por una vida mejor.
Otros, sin embargo, desisten y se entregan, admitiendo que están bajo una sentencia de muerte.
Respecto al proceso del pensamiento humano, la ciencia académica materialista por excelencia, establece que el fenómeno es meramente fisiológico, debido a la incesante actividad neuronal. Pero los espíritas saben que la materia mental es creación de energía que se exterioriza del Espíritu y se difunde en un flujo de partículas y ondas, como cualquier otra forma de propagación de energía del Universo. Tanto en cuanto en el campo físico, el pensamiento en grados variados de excitación, genera ondas de frecuencia correspondiente al impulso creador de la voluntad o del objetivo deseado.
Pensar es un proceso de proyección de materia mental y esa materia "es el instrumento sutil de la voluntad, actuando en las formaciones de materia física, generando las motivaciones de placer o disgusto, alegría o dolor, optimismo o desespero, que no se reducen, efectivamente, a abstracciones, por representar billones de fuerza en que el alma crea sus propios estados de mentalización inductiva, atrayendo para sí misma los agentes (imponderables), de luz o sombra,victoria o derrota, infortunio o felicidad". En ese aspecto el pensamiento deja de tener una dimensión intangible para consustanciar la condición de materia en movimiento.
Los reflejos de los sentimientos y pensamientos negativos que alimentamos, se vuelven sobre nosotros mismos, después de ser transformados en ondas mentales, impulsando nuestras funciones orgánicas. Por tanto, el pensamiento, como una modalidad de energía sutil, actuando en una forma de onda, con velocidad muy superior a la de la luz, cuando pasa por los lugares y criaturas, situaciones y cosas nos afectan integralmente la salud. "Cuando nos rendimos al desequilibrio o establecemos perturbaciones en perjuicio de nosotros mismos (...) plasmamos en los tejidos fisio-psicosomáticos, determinados campos de ruptura en la armonía celular, creando predisposiciones mórbidas para esa o aquella enfermedad y, consecuentemente, toda la zona afectada se vuelve fácil a la invasión microbiana"
Por el pensamiento del miedo, angustia exacerbada,sinsabores, nos esclavizamos en los troncos de suplicio doloroso, sentenciándonos a veces, a años y años de peregrinación en los caminos de la intranquilidad espiritual. Y para abreviar el tormento que nos flagela de varios modos la conciencia, es imprescindible atender la renovación mental, único medio de recuperación de la armonía espiritual y de la salud física.
De acuerdo con esto, procuremos adoptar rígida disciplina de hábitos mentales y morales, estableciendo como metas, colocar los deberes que nos exigen respeto por encima de los placeres mundanos y mantengámonos serenos con la oportunidad única de la actual experiencia física que nos favorece con la información espírita.
Busquemos, por encima de todo, los hábitos saludables de la oración, la meditación y del trabajo, procurando enriquecernos de esperanza y de alegría, para nunca desanimarnos ante los desafíos de cualquier dolencia. "Debemos vigilar y orar para no caer en las tentaciones, toda vez que más vale llorar bajo los aguijones de la resistencia que sonreír bajo los narcóticos que le administren"
Para todos los males y cualquier dolencia, centremos nuestros pensamientos en Jesús, pues "nuestro remedio es y será siempre Jesús. Ajustémonos al Evangelio Redentor, pues Cristo es la meta de nuestra renovación. Regenerando nuestra existencia por los padrones de Él, restructuremos la vida íntima de aquellos que nos rodean. El Evangelio del Señor nos esclarece que el pensamiento puro y operante es la fuerza que nos arroja desde las tinieblas a la luz, del odio al amor, del dolor a la alegría."
Jorge Hessen
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NUESTRA INFLUENCIA SOBRE LOS MUERTOS
Francisco Cándido Xavier

 En la reunión pública fueron invitados a estudiar la influencia de nuestras actitudes y reacciones, en la vida terrena, ante los hermanos desencarnados,  impropiamente considerados como muertos. La invitación nos fue hecha por el Evangelio Según el espiritismo, que, abierto al hozar, nos ofreció el examen del ítem 19 de su capítulo XXVIII. Las opiniones manifestadas por varios participantes fueron esclarecedoras, probando que el asunto, aunque extraño para mucha gente, viene siendo encarado en nuestro medio  con la debida seriedad.
Emmanuel al final de los trabajos, nos dio, la pagina psicografiado siguiente. Varios compañeros e incluso el que escribe el texto les guastaría  que sea publicada, con sus anotaciones, en el Diario de S. Paulo, para extensión y complementación de los estudios y reflexiones.
Recibió el exponente de su libro Agonía de las Religiones, admirable documento de la importancia de la codificación para  el mundo. Agradece le gentileza  y su generosa dedicatoria, que le dio gran confort y mucha alegría.

CON FIRMEZA  • 
 Emmanuel

 Si ya conseguiste obtener alguna centella de fe en la inmortalidad, mantente  firme en la labor del bien, en la cual esa luz te coloco. Y camina para adelante, en  la consecución de las realizaciones a que te diriges.
De cuando en cuando, indudablemente, no observarás apenas aguaceros de la dificultad y el vendaval de incomprensiones contra ella; tendrás, sobretodo, el corazón enfrentado por los compañeros que se marginalizaron en la sombra -  pidiéndote luz sin respetarla.
Ese te acusará de egoísmo y de orgullo porque estas cargando pequeña linterna encendida, ignorando cuan intenso esfuerzo  te cuesta  y disciplina; otro intentará arrebatarte la llama diminuta, a fin de enseñorearla  con violencia; otro aun te armará  celadas para que permutes por el desanimo  y frustración. Sorprenderás, aun, a aquellos otros que salen de la niebla, con el fin de usarte  el pingo de luz  descubierto  en ventajas terrestres o en el destaque de frioleras humanas, de entre las cuales, en pasadas circunstancias, ya resbalaron en las tinieblas.
A todos esos, resiste con energía y comprensión, serenidad y fe en Dios. y así debe ser, por cuanto esa lamparita que te fue concedida por la divina misericordia es un préstamo respetable para que te conduzcas con menos  inseguridad en las trillas redentoras en que te ves, y en las cuales te encuentras para que ofrezcas, de algún modo, alguna utilidad a los hermanos de experiencia que siguen contigo con sinceridad y amor al prójimo. Y al lado de ellos, los cultivadores del bien, junto a los cuales  la vida te llamo para trabajar y servir, aprender y mejorarte, guarda la convicción de que, en la medida en que te sustentes con firmeza en la tarea a cumplir, la luz de Dios también te sustentará.
 (Página recibida en la  reunión pública do Grupo Espírita da Prece, en la noche  del 02/04/1976 en Uberaba, MG)

SOCIOLOGÍA DEL INTERMUNDO
                                   J. Herculano Pires (Hermano Saulo)

 Cuando fijamos nuestra mente apenas en este mundo y a el nos entregamos de cuerpo y alma, la realidad extra física permanece fuera de nuestro campo de percepción mental.
Las leyes de la óptica se aplican de manera precisa en este campo. Si miramos siempre para la izquierda, no veremos lo que pasa a la derecha. Quien solo mira para la Tierra no ve el cielo. Por eso los hombres empeñados en los estudios de la psicología humana,  atribuyen todos los fenómenos  psíquicos  y mediúmnicos exclusivamente a las reacciones orgánicas. Solo ven causa y efecto en las relaciones del hombre con el medio, cayendo en la confusión inevitable  de la psicología con la ecología, como señaló el profesor Rhine.

La prueba de ese engaño está en el hecho histórico de las experiencias psíquicas, metapsíquicas y parapsicológicas, que llevaron a científicos de los más ortodoxo, como Crookes e Richet, en el pasado, Soal y Carington, en el presente, a corregir su visión deficiente y admitir la realidad de otra dimensión de la vida, para escándalo de los colegas yeyunos del asunto. Todos los científicos legítimos que se atrevieron a ampliar su campo visual tuvieron la honestidad  y el coraje de contestar  el desvió ético de los otros.
Gracias a eso, los investigadores actuales de los fenómenos parapsicológicos  pudieron llegar, sin muchas contestaciones, a aquella conclusión de Richet: “La muerte es puerta para la vida.” ese descubrimiento amplia el campo de las relaciones humanas  en la perspectiva de lo paranormal, sancionando científicamente una realidad conocida hace milenios, o sea, la de las relaciones  entre los vivos del plano físico  y los vivos del plano extra físico.
La afirmación de Augusto Comte, de que los vivos son cada vez más dominados por los muertos, es arrancada por las investigaciones actuales de su sentido puramente memorial e integrado en la realidad de nuestro día a día. Así como los muertos influyen sobra nosotros, también nosotros influimos en ellos. Nuestras actitudes y reacciones, nuestro comportamiento mucho más que nuestras oraciones y recuerdos, influyen sobre las criaturas amadas que continúan ligadas a nosotros,  pues son  lo que eran, continúan vivas  sin solución de continuidad. Ese nuevo e importante dado que el espiritismo ofrece la moral –sociológica, transformándola en moral espiritual.
Artículo publicado en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del Jornal Diario de S. Paulo, en la década del 1970
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¿ La enseñanza moral del Espiritismo, es la misma del Cristianismo?

De la idea espírita de la reencarnación se deriva toda una filosofía y una moral muy pura que no es otra que la auténtica y genuina moral evangélica que se desprende de las enseñanzas y ejemplos de Cristo. Su compendio reside en el precepto de Jesús, “amaros los unos a los otros”, porque el Amor es el factor común que sintetiza todas las leyes morales y el único que puede unir a todos los miembros de la humanidad..
Las consecuencias morales que derivan de la filosofía espírita que es básicamente reencarnacionista, son puramente cristianas, pero llegan aún mas lejos que el Cristianismo y que las demás religiones, porque a diferencia de ellas, explica claramente en que consisten las recompensas y las penas futuras, y nos muestra la necesidad de practicar el auténtico Amor y la Caridad entre todos los seres humanos, reafirmando, en definitiva, la moral de Cristo, ofreciéndonos un sentido mas racional y ético con respecto a las enseñanzas que promulgan las religiones oficialmente establecidas.
Estas consecuencias morales son necesarias para transformar al ser humano con la finalidad de que cada vez sea más amoroso y más fraterno. Son necesarias para transformar sus sentimientos en una mayor ecuanimidad. También son necesarias para ampliar cada vez más su conciencia y su visión ética de la vida así como del respeto que se merecen los demás seres que habitan nuestro mundo. Y siguen siendo necesarias para hacer del ser humano un Ser cada vez más digno y solidario, comprendiendo la necesidad del buen ejemplo como un indispensable medio educativo y moral.
Estas consecuencias morales y éticas del Cristianismo en toda su pureza y esencia genuinas, constituyen el aspecto moral o religioso del Espiritismo Codificado por Kardec, como expresión del Consolador Prometido enviado por Jesús, y que constituye la Tercera Revelación ( la primera fue por medio de Moisés , la segunda la trajo Jesús de Nazaret, y la Tercera por medio de muchos Espíritus enviados por Cristo y cuyas enseñanzas fueron ordenadas y estructuradas por Allán Kardec .
La esencia moral de la doctrina espírita también coincide con las enseñanzas de otros Enviados o Avatares que en distintos momentos de la Historia y en otros escenarios geográficos, han venido a sembrarlas en esta Humanidad, y de estas enseñanzas nacieron y se fueron creando y organizando, los postulados y conceptos de otras religiones.
- Jose Luis Martín-


“ El hombre honrado, al caer bajo los golpes de los malos, debe hacerlo como el sándalo, que cuando se le derriba perfuma el hacha que le hiere”.
-Krishna -


lunes, 13 de enero de 2014

IDEAS RELIGIOSAS

IDEAS RELIGIOSAS


 Religión es un sentimiento divino que aclara la senda de las almas y que cada Espíritu comprenderá, conforme a la pauta de su nivel evolutivo. Los hombres se han dividido en muchas religiones, como si la Fe pudiera tener también fronteras, al modo de las patrias materiales, tantas veces sumergida en el egoísmo y la ambición de sus hijos. De esa falsa interpretación nacieron en el mundo las luchas anti fraternales y las divergencias religiosas de todos los tiempos. Todas las ideas religiosas han servido para preparar al hombre para recibir y aceptar el Cordero de Dios, con su mensaje permanente de amor y de reforma espiritual definitiva. El Cristianismo es la síntesis, en sencillez y luz, de todos los sistemas religiosos más antiguos, los cuales eran expresiones fragmentarias de las verdades sublimes entregadas al mundo mediante la palabra imperecedera de Jesús. Los hombres, a pesar de contar con esos elementos preparatorios continuaron divididos y por rebeldía, demoró su edificación moral aun en las lecciones renovadoras del Evangelio. Todas las expresiones religiosas nacidas del cristianismo se identifican por la savia de amor del tronco que las reúne, pese a los errores humanos de sus expositores. Ningún esfuerzo humano logró empañar la divina enseñanza básica de Jesucristo del “amaos los unos a los otros”. Al reencarnar en el planeta los Espíritus traen consigo la idea de Dios, identificándose de una manera general con ese sagrado principio. La Verdad es una sola y las sectas de la Tierra son materiales de experiencia y evolución. La preferencia de cada uno depende del estado evolutivo en que se halle, su elección está siempre plenamente de acuerdo con su estado intimo, inclinándose por el culto externo, o bien por el esfuerzo sincero de evolucionar. Los discípulos sinceros y leales deben mantenerse en un plano superior, al de los convencionalismos terrestres, obrando de acuerdo con su propia conciencia y con la mejor comprensión de su responsabilidad, sea cual sea la parte del mundo donde se encuentre, en cuanto desarrollen el bien por el bien y para el bien, en nombre del Señor, sus actos evangélicos serán tocados por la sacrosanta luz de las sanciones divinas. Los espiritas sinceros han de comprender que el bautismo a que se elude en el Evangelio es el de la invocación de las bendiciones divinas para cuantos se reúnen con ellos, en la santificada institución de la familia. Apartarse de toda ceremonia de índole religiosa que pueda implicar una continuación de los fetichismos de la Iglesia Romana, entendiendo el espirita que el bautismo es como un llamado de su corazón al Padre de Misericordia, a fin de que sean santificados los esfuerzos que realiza en la tarea de conducir a las almas que le han sido confiadas en la institución familiar. Ha de comprender, sobre todo, que ese acto de amor y de compromiso divino debe ser proseguido durante la vida entera, mediante el renunciamiento y el sacrificio, en bien de la perfecta cristianización de los hijos y dentro de un apostolado de trabajo y comprensión. Todos los cultos religiosos, en su aspecto dogmático son transitorios, como lo son también todas las formulas de los convencionalismos sociales. El espirita sincero y cristiano, ha de formalizar su compromiso conyugal de acuerdo con las leyes de los hombres, honrar su promesa y su decisión santificando el matrimonio con el estricto cumplimiento de todos sus deberes evangélicos, de conformidad con los preceptos terrestres y ante la inmutable ley divina que vibra en su conciencia cristianizada. El concepto que merece la misa, en el culto externo de la Iglesia Católica, y teniéndose en cuenta el corazón sincero y fraternal de los creyentes, es un acto exterior que debe ser respetado por el espirita, como lo es cualquier otra ceremonia convencional del mundo que exija la mutua consideración social dentro del mecanismo de las relaciones humanas de la Tierra. La Iglesia de Roma pretende con memorizar con ella el sacrificio del Maestro por la humanidad. Sin embargo, esa ceremonia se lleva a cabo de acuerdo con la posición social y financiera del creyente. En las apariciones y los llamados milagros, clasificados en el dominio de lo sobrenatural, son fenómenos psíquicos sobre los cuales se crearon las iglesias conocidas. Se trata de hechos que el Espiritismo, en su misión divina de Consolador, ha venido a catalogar y esclarecer. Cuando Jesús dijo a los judíos “Sois Dioses” les quiso decir que en todo hombre existe una partícula de la divinidad del Creador, con la cual el ser terrestre puede participar de los sagrados poderes de la Creación. El Espíritu encarnado no valoro aun debidamente el conjunto de posibilidades divinas que tiene en sus manos, esos sagrados dones que tantas veces ha convertido en elementos de ruina y destrucción. Los que la han sabido valorar y practicar el bien creciendo para la divinidad, por medio del ejemplo y la enseñanza, son llamados santos y héroes en la Tierra, por afirmar su condición espiritual y es justo que todos los seres humanos traten de obtener esos valores, desarrollando su naturaleza divina para el bien y para la luz. Mientras se desvía, por su falta de conocimientos e iluminación, su error se justifica, en cierto modo, por su ceguera o ignorancia. Pero la falta que se comete cuando ya se ha adquirido conciencia plena del deber, esa significa un “pecado” contra el Espíritu Santo, pues el conocimiento interior que se guarda en el corazón y en la mente es una gran responsabilidad ante Dios. Todas las expresiones del Evangelio poseen un significado divino, el hombre debe vivir su existencia en el mundo sabiendo que pertenece al Cielo, debido a su origen sagrado. Por eso es importante que se desmaterialice en todo instante para desarrollarse en el amor y sabiduría, en la sacra exteriorización de la virtud celestial cuyos gérmenes dormitan en su corazón. La negación de Pedro exhibe la fragilidad de las almas humanas, extraviadas por la falta de vigilancia por su despreocupación respecto a la realidad espiritual y la indiferencia con que se dejan arrastrar a los más tenebrosos torbellinos del sufrimiento, sin pensar en hacer un esfuerzo autentico y sincero en bien de las edificaciones definitivas de si mismas. El Evangelio es una carta de ruta para las almas y debe ser leído con visión espiritual, porque, constituyendo la cátedra de Jesús, el discípulo que a el se acerque con la intención sincera de aprender encontrará, todos los simbolismos de la letra, la palabra suave y persuasiva, simple y enérgica de la inspiración de su inmortal Maestro. Trabajo realizado por Merchita Extraído del libro el Consolador que prometió Jesús, Chico Xavier 

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                     Cree y sirve

Si sufres, muestra en plegarias tu historia a Dios. No reclama, restaura. No grita. Auxilia. La impaciencia agita. La aflicción desalienta. Serenate y sirve. Cree, trabaja y confía. No acusa a nadie. La justicia de Dios ve todo. Barullo en ti complica el socorro de Dios. Emmanuel 


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                                LA FE ESPIRITUAL


Cuando Jesucristo habló de la Fe en un sentido espiritual, afirmó que la Fe es capaz de transportar montañas, refiriéndose a que con ella se pueden superar las dificultades de la vida que se interponen en nuestro camino del progreso. La Fe es un estado de poder psicológico que genera la perseverancia y energía necesarias para vencer los obstáculos de esas “montañas” que alegóricamente Jesús dijo que era capaz de transportar. La Fe es como una fuerza que nace del alma , con la certeza de la existencia de la Sabiduría y la Justicia Divinas, que se manifiestan espontáneamente y de forma natural y contínua en la propia vida. Quien tiene Fe, tiene total confianza en Dios porque sabe que él por si mismo es solo un instrumento de Su Voluntad, y que nada se puede hacer o lograr sin El. La Fe no se impone, sino que se siente y se asume en cuanto a lo que creemos como verdades espirituales de carácter universal. La creencia puede facilitar una fe que puede ser razonada o ciega; esta última tiene el peligro de que al no razonar ni examinar nada, acepta igualmente lo falso como lo verdadero,transformándose en otra superstición entre las muchas que ya hay, llegando a sostenerla solamente por el fanatismo. La Fe religiosa en toda su pureza, independiente de lo que es la fe dogmática ,es la fe auténtica, intensa, personal e intransferible en Dios y en los conceptos elevados trascendentes y aparece como un sentimiento natural e innato en muchas personas que se traduce como una seguridad absoluta en la real existencia y presencia de Dios, Amor, Justicia y Misericordia . Para quien posee esta clase de fe, ello es señal de que ya han venido a este mundo preparados para asumirla y sostenerla, y es una prueba más de que la evolución espiritual es un hecho y de que la reencarnación, por tanto, es una realidad. Sin embargo es importante precisar que la auténtica Fe en Dios y en lo que sabemos de conocimiento espiritual, debe ir acompañada y avalada por las acciones, obras, posturas y comportamientos, que corroboren y confirmen esa fe, pues la fe sin obras de nada vale, no deja de ser una teoría como cualquier otra, pero sin embargo estas acciones u obras que no son otra cosa que la Caridad en sus diversos aspectos y formas, sí que acredita estar en un camino espiritual correcto que se está siguiendo.
 - josé Luis Martín-

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 “ En verdad os digo: si tuviereis fe como un grano de mostaza diréis a ese monte: Transpórtate de aquí para allá y él se transportaría y nada sería imposible” - Jesús de Nazaret -

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¿SOMOS INVISIBLES?


¿Somos invisibles? Es probable que, en algún momento, la mayoría de nosotros se haya cuestionado de esa manera.

Tal situación ocurre cuando nos adentramos en una tienda y el funcionario nos ignora.

O delante de un mostrador de alguna aerolínea, intentando saber si el vuelo está en el horario. También en algunas reparticiones públicas buscando informaciones.

El responsable, o sea la persona o personas que allí se encuentran simplemente ignoran la indagación, el pedido, la presencia.

Es como si fuésemos invisibles. Para nosotros que lidiamos con la inmortalidad, que estudiamos acerca de la vida que nunca cesa, el primer pensamiento que nos ocurre cuando nos sentimos ignorados es: ¿Será que morí y no me di cuenta?

Por acaso, ¿he cruzado la aduana de la muerte sin percibirlo? ¿Será por eso que las personas no me ven, no me contestan?

Sin embargo, más allá de tales situaciones, de un modo general casi todos nos movemos en el mundo sin dar atención a los demás.

Por eso caminamos por la calle, mirando adelante, atentos al semáforo, a las señales de tránsito, a los nombres de las calles, a los números, sin mirar a nuestro alrededor.

Es común que atropellemos a las personas, si no estamos atentos a sus presencias. Atropellamos y seguimos adelante buscando nuestros objetivos, sin detenernos siquiera para pedir disculpas.

O para auxiliar a la persona a recoger lo que se cayó con nuestro tropiezo. Muchas veces es la propia persona que pierde el equilibrio y se cae al suelo.

Algo semejante ocurre cuando las puertas de los autobuses se abren y salimos como quien necesita apagar un incendio más adelante.

Existen aquellos que abren camino por la fuerza, golpeando con la mochila que traen a las espaldas a aquellos que aguardan en las filas, siguiendo en frente.

Pisan en los pies ajenos, pero siguen caminando. En el ansia de alcanzar rápidamente su destino, arrastran consigo lo que encuentran en el camino: paquetes, libros... de otras personas.

Pero nunca se detienen a pedir disculpas.

Porque nada ven, nada sienten, nada perciben. Solo ellos existen en el tránsito.

En las filas del cine, supermercados, bancos, oficinas, la cuestión no es muy diferente.

Personas que dicen tener prisa, con compromisos urgentes, se adelantan a otras que aguardan hace mucho tiempo.

Para ellas, no existe nadie más allá que ellas mismas, su problema, su dificultad.

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Si estamos en la lista de personas precipitadas, insensibles, que solo ven a sí mismas, detengamos el paso.

Miremos alrededor, observemos, respetemos a los que comparten con nosotros el mismo autobús, la misma cafetería, la misma repartición pública.

El hecho que tengamos de arreglar muchas cuestiones no está disociado de la posibilidad de ser gentiles, suaves, atentos.

Eso no nos impide mirar alrededor, ceder el asiento a una persona más vieja, a una embarazada, alguien con dificultad física.

Pensemos que, así como nosotros no deseamos ser tratados como invisibles, no debemos proceder de igual manera con relación a los demás.

Somos todos humanos, necesitados unos de los otros.


Por lo tanto, actuemos como quien se alzó a la Humanidad y desea seguir el camino rumbo al ser angelical, nuestro siguiente paso.