martes, 5 de agosto de 2014

El verdadero espírita

EL VERDADERO ESPIRITA
Jamil Salomion


“El espirita es reconocido por el esfuerzo que hace para su transformación moral y para vencer sus tendencias hacia el mal.” – Allan Kardec
El verdadero espirita, es aquél que acepta los principios básicos de la Doctrina Espirita.
Cuando se pregunta al practicante: ¿Usted es espirita? Comúnmente responde: “Estoy intentando”. En verdad, la respuesta debería ser sin vacilación: ¡Soy espirita!
En cuanto al hecho de ser perfecto o no, al calificarnos moralmente, ese es otro asunto, que no exime el que profesa la doctrina, de ser incisivo en su respuesta.
 En este punto, el practicante no tiene que dudar su definición, visto que Allan Kardec fue claro en su esclarecimiento, al afirmar que se reconoce el espirita por su esfuerzo, por su transformación, y no por sus virtudes o presuntas cualidades, difíciles de encontrar en habitantes de este planeta.
Lo que pasa con frecuencia, sea un principiante o uno de los más antiguos, es que es más cómodo, no asumir una postura responsable y permanecer con un pie en la canoa y otro el en tierra.
Se admite en determinadas ocasiones, que se quiera dar una demostración de modestia, pero que no se justifica, bajo el punto de vista de una definición personal.
A propósito, recuerdo haber oído en una emisora de radio en Sao Paulo, Brasil, un pronunciamiento de un padre católico, al referirse a los católicos, que frecuentan los Centros Espiritas para los habituales Pases y la “agüita fluidificada” y pasan la vida sin tener la mas mínima noción de que representa el Pase y el agua. Para esos medio-aquí-medio-allá, el mencionado reverendo, los denominó de “catóritas”. ¡Gracioso, no!?
Como llamar entonces a los espiritas que se dedican a los trabajos en los Centros Espiritas, pero que continúan bautizando los hijos, bajo el pretexto de que cuando mayores elegirán su propia religión, casan los hijos en la Iglesia con las pompas y las ceremonias habituales, ¿hacen la Primera Comunión con las tradiciones de la Iglesia Católica, etc?
Cuando los Centros Espiritas se organizaren verdaderamente, proporcionando a los sus frecuentadores, además del Pase y de la Agua Fluidificada , la orientación doctrinaria, para mayor comprensión de los principios básicos que deben tener el aprendiz y los trabajadores en la Siembra Espirita , ciertamente, el verdadero espirita tendrá una nueva postura en la sociedad, mas convincente, porque pasará a distinguir lo que es ser espirita, según la analogía explicada por Allan Kardec, en las obras básicas organizadas por el codificador, bajo la orientación dos Bienhechores Espirituales.

Bezerra de Menezes
(Publicado en el Jornal “A Voz do Espírito”

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Cómo puede el Espiritismo mejorar tu vida?


El médium y conferencistas brasileño Divaldo Pereira Franco, con sus años de estudio y experiencia, nos responde la siguiente pregunta:

¿Cómo puede el Espiritismo (entiéndase estudio, práctica y vivencia) ayudarnos a mejorar nuestra vida en el área educativa, económica, sentimental, social, sensitiva, mediúmnica, sexual, de salud física y mental, religios-espiritual, conducta, alimenticia, artística e intelectual?

Divaldo Franco

1. Educativa

El Espiritismo es una doctrina esencialmente educativa. Todos sus postulados están basados en estructuras de renovación moral y espiritual, trabajando, mediante la educación, el carácter y los sentimientos de sus adeptos.

Al Codificador no le pasó desapercibida la tarea extraordinaria de la educación, emérito educador que fue, fiel discípulo de la doctrina pestalociana, que imprimió en Francia desde cuando concluyó su curso con el notable maestro en Iverdun, Suiza.

En el comentario de la pregunta 685, en «El Libro de los Espíritus», Kardec enfatiza: 

[…] Este elemento es la educación, no la intelectual, sino la moral, y tampoco la educación moral que enseñan los libros, sino la que consiste en el arte de formar el carácter, la educación que da costumbres; porque la educación es el conjunto de costumbres adquiridas.

Nadie vive sin costumbres. Quien no las tiene buenas, equilibradas, sobrias, saludables, las tiene enfermizas, agresivas y descuidadas.

A la educación moral cabe la tarea de crear condicionamientos sanos en los individuos, a fin de que no realicen todo cuanto deseen, aunque puedan.

El Espiritismo, explicando los objetivos reales de la existencia humana, trabaja el cerne del ser, que es el Espíritu, a fin de auxiliarlo en el desarrollo intelecto-moral para la conquista de la felicidad.

Educación y vida, son términos de la misma ecuación existencial –afirma la bienhechora espiritual Amelia Rodríguez, que fue en la Tierra una insigne educadora.

De este modo, la contribución de la Doctrina Espírita, en el área de la educación de la criatura humana, es inestimable.

2. Económica

En la misma pregunta antes referida, el Codificador Allan Kardec inicia sus comentarios con un abordaje muy feliz, elucidando:

No basta decir al hombre que ha de trabajar, sino que también es preciso que el que cifra la existencia en su trabajo encuentre ocupación, lo cual no sucede siempre. Cuando la suspensión del trabajo se generaliza, toma las proporciones de una calamidad como la miseria. La ciencia económica busca el remedio en el equilibrio de la producción y el consumo; pero este equilibrio, aún suponiendo que sea posible, tendrá siempre intermitencias, durante cuyos intervalos no deja de tener necesidades de vivir el obrero. Hay un elemento con el cual no se ha contado bastante y sin él, la ciencia económica no pasa de ser una teoría. Este elemento es la educación, […]

Operando en la criatura humana su transformación moral para mejor, el Espiritismo le amplía la visión de justicia social, propiciándole percibir que la felicidad consiste en proporcionar oportunidad de trabajo y dignidad a todas las criaturas humanas, desarrollando los medios al alcance para ampliar el progreso, mediante la contribución de los recursos económicos propios para la multiplicación de los servicios.

La vida económica de un pueblo depende de la educación que se le ofrece, así como de la responsabilidad en relación al grupo, permitiéndole crecimiento por el trabajo y dedicación al culto de sus deberes.

Sin combatir a los ricos ni a los poderosos, algunos de los cuales son responsables por la miseria de incontables criaturas, censura la mala aplicación de los recursos acumulados de forma egoísta, sin ninguna utilidad, sólo para compensar la usura y el egoísmo, invitándoos a la utilización honrosa por las oportunidades de multiplicación de bendiciones para todos, que serán honrados con las posibilidades de libertarse de la esclavitud a través del trabajo.

Radicando sus lecciones en la reencarnación, elucida que los responsables por el hambre y abandono en que se contuercen centenas de millones de seres humanos, no huirán de la conciencia perversa que mantiene la situación calamitosa.

3. Sentimental

Cuidando esencialmente del Espíritu que somos, el Espiritismo nos ofrece la solución más adecuada para todos los problemas que nos afligen, especialmente aquellos referentes a los sentimientos.

Resultante de nuestras experiencias pasadas, los sentimientos se nos presentan conforme nuestras realizaciones. Avanzando inexorablemente desde las primeras aglutinaciones moleculares hasta la angelitud, el Espíritu desarrolla los valores en él adormecidos, herencia del amor de Dios, luchando para vencer las malas inclinaciones, que son el resumen de los instintos agresivos en que se afianzó por millones de años en el cuerpo físico, y equilibrando la razón con la emoción, a fin de alcanzar la armonía.

Todos los conflictos sentimentales están orientados de manera superior, con la finalidad de adquirir la salud emocional, que se agiganta en la plenitud que coronará la trayectoria evolutiva.

4. Social

La vida en sociedad es impuesta por las Divinas Leyes, que nos facultaron, desde experiencias remotas, el instinto gregario, a fin de que nos pudiésemos ayudar recíprocamente, defendiendo el grupo que debería sobrevivir a los factores agresivos vigentes.

Lentamente se desarrollaron los sentimientos de amor y de comprensión iluminados por la razón, que hoy nos puede guiar los pasos, de manera que superemos el egoísmo y el orgullo, que son los mayores obstáculos para una vida saludable en la sociedad.

Tomando conciencia de que la felicidad también depende de nuestras relaciones con el prójimo, el Espiritismo contribuye decisivamente para un agrupamiento justo, donde todos se auxilian y se protegen, trabajando por el crecimiento personal y colectivo.

5. Sensitiva

Orientándonos en el desarrollo de las percepciones de la propia alma, el Espiritismo demuestra que el ser en evolución es siempre la suma de sus conquistas, positivas y negativas, ayudándolo a desarrollar la sensibilidad psíquica, para contribuir con los mejores recursos en favor de sí mismo y de aquellos con los cuales convive.

Mediante el viaje interior, muy bien presentado en la respuesta a la pregunta 919 de El Libro de los Espíritus, San Agustín nos invita al autodescubrimiento, a la autoiluminación, a la autoentrega, al amor, que amplía la capacidad de lucha y de resistencia frente a los desafíos de la jornada.

6. Mediúmnica

En relación a las facultades mediúmnicas latentes en todos los seres pensantes, el Espiritismo nos proporciona la clave para solucionar los enigmas antes considerados tabúes, que hicieron que la mediumnidad sea vista como un don, un carisma, un privilegio, un castigo...

También demuestra que se trata de una facultad moralmente neutra, cabiendo a su portador el compromiso de dignificarla a través de los ejemplos morales que deben constituirle un programa de autoiluminación.

Gracias a este conocimiento, se desvendaron los graves fenómenos de la obsesión y de otros tantos disturbios que permanecían desconocidos generando aflicciones indescriptibles y de difícil solución.

Nos dio también la confirmación de la inmortalidad del alma y de su comunicabilidad, permitiéndonos comprender cómo es el mundo espiritual de donde nos originamos y hacia dónde regresaremos.

Gracias a la educación que debemos aplicar a las facultades mediúmnicas, es posible el intercambio conciente con los Espíritus queridos que se transfirieron a la inmortalidad, con ellos obteniendo energías y valor para proseguir felizmente en la jornada terrestre.

7. Sexual

En las preguntas 200, 201 y 202 de El Libro de los Espíritus, Allan Kardec aborda el tema sexual con propiedad y sabiduría, demostrando que este noble equipamiento –el sexo– no existe en el Espíritu, siendo una necesidad para la reproducción y para las experiencias del proceso iluminativo. Al mismo tiempo, la Doctrina nos orienta cómo debemos atender a las funciones sexuales con dignidad y respeto, viviendo de su uso equilibrado y no vivir para sus imposiciones.

La visión espírita en torno al sexo le amplía los horizontes emocionales, favoreciendo al Espíritu con el placer y la alegría de vivir, cuando se le otorga la función bajo la inspiración del amor.

Confirma los trastornos neuróticos y psicóticos derivados de su mal uso o de su castigo por el fanatismo de cualquier naturaleza, elucidando que es portador de notables contribuciones para el bienestar y la paz, cuando conducido con el respeto que merece.

8. Salud física y mental

El Espiritismo es el más completo tratado de terapia preventiva y curativa para los diversos fenómenos de desarmonía orgánica, emocional y mental, por explicar que todos los desequilibrios tienen sus raíces en el ser profundo, en el Self, y que, solamente en él se pueden encontrar los recursos hábiles para la preservación de la salud y de la paz.

Portador de una propuesta optimista sin sentimentalismo, favorece al organismo con vibraciones armónicas que proceden de la mente en armonía, evitando las agresiones emocionales disparatadas y los golpes violentos del uso inadecuado de sus diversas funciones.

Disciplinando al individuo, a través de su moralización, le propone templanza y coraje, fe y abnegación, mediante los cuales enfrenta cualquier problema con naturalidad, preservándolo saludablemente, considerando el normal desgaste de la maquinaria.

La verdadera salud no es la falta de enfermedad, sino el estado de bienestar, de armonía y de actividad en cualquier fase de la existencia.

Por lo tanto, el Espiritismo es el seguro y bendecido manual para una vida feliz. 

9. Religiosa - Espiritual

Karl Gustav Jung, el eminente neurólogo y siquiatra, creador de la psicología profunda, asevera que el ser humano necesita una vida religiosa. Las personas que son introvertidas, no religiosas, sufren mucho más que aquellos que se vinculan a una religión) a una religión y siguen sus postulados sin fanatismos, naturalmente. Siendo extrovertidos, tienen más facilidad de enfrentar el sufrimiento y librarse de los sentimientos negativos.

El Espiritismo proporciona una creencia racional, motivadora e idealista, que favorece el esfuerzo por la iluminación interior, por el autodescubrimiento, por la armonía –cuerpo, emoción y mente–, favoreciendo a la religiosidad, a la integración y a la vivencia de sus postulados.

Siendo así, nos ayuda a encontrar las causas de las aflicciones y a superarlas a través de realizaciones nobles, lo que constituye una verdadera bendición. 

10. Profesional

Al dignificar al ser humano a través de las enseñanzas ético-morales de la cual se constituye, el Espiritismo lo llama al trabajo, demostrándole que él mismo es parte de la ley de la vida y nadie le puede o le debe quitar el compromiso de contribuir a favor de sí mismo como del progreso de la sociedad en la cual se encuentra.

Es a través del trabajo que el ser humano progresa, al fomentar los mecanismos que lo promueven, así como lo hace en relación a la humanidad.

El ejercicio de la profesión es un honor que debe ser vivido con dedicación, sea cual fuere su necesidad, puesto que es a través de esa labor que se adquieren los recursos propios para una existencia digna, que proporcione alegría y paz.

Gracias al conocimiento de la reencarnación, que es uno de los pilares de la Doctrina Espírita, los hombres reconocen la necesidad de avanzar con coraje, y conscientes del valor de la profesión elegida, la ennoblecen con su cumplimiento en clima de respeto y no se permiten los deslices morales que la corrompen.

11. Conducta

El Espiritismo, siendo una Doctrina de educación y de nobleza de valores que dignifican la existencia, auxilia la conducta humana con directrices seguras que permiten la plenitud de su autorrealización.

Apoyado en el Evangelio de Jesús, tiene como padrón de conducta la caridad en todos los aspectos considerados.

La caridad sintetiza todas las aspiraciones dignas del ser humano, por tratarse del amor en su más elevada expresión.

Consciente de las propias responsabilidades el espírita se propone comportarse sanamente, aquello que favorece la conquista de sí mismo, consecuentemente, de la salud sobre los más diversos aspectos en que se manifiesta.

Conociendo la ley de causa y efecto, no se permite dirigir de forma perjudicial a su prójimo, trabajando siempre a favor de su propia espiritualización.

12. Alimentar

Alimentarse hace parte esencial del proceso vital. La nutrición es fundamental para la existencia física, especialmente cuando está balanceada, propia para una vida saludable, lo que favorece el desarrollo intelecto-moral de los hombres.

El autoconocimiento adquirido a través de la vivencia de la Doctrina Espírita permite entender al ser humano que él se alimenta para vivir, sin el tormento de vivir para alimentarse, cayendo en exageraciones, en los hábitos viciosos de la mesa, en la continuada búsqueda de gustos extraños como comidas exóticas y especiales.

La alimentación es una necesidad física, pero también emocional, por ofrecer armonía entre el cuerpo y el alma, del cual derivan comportamientos saludables o enfermizos, según la ingestión de sustancias que se permita.

La educación de los hábitos le disciplina la voluntad y le corrige las herencias atávicas de uno de los instintos primarios, que es la alimentación equilibrada, la que mantiene el organismo.

13. Artísitica 

Allan Kardec nos afirma que, así como hubo el arte pagano y el arte cristiano, habrá también el arte espírita.

Podemos verificar que el Espiritismo influye la vida artística, ofreciendo las bases del equilibrio para un comportamiento ético-moral e inspirado para captar la belleza del mundo trascendental, para que la vida en la Tierra esté enriquecida de esperanza y de alegría de vivir.

Ya tenemos hoy, aunque de forma modesta, el arte espírita, pero la fuerza orientadora que el Espiritismo proporciona, ofrece una perfecta integración entre la manifestación de lo bello y la armonía del ser.

14. Intelectual

Fue Pascal quien afirmó que el ateísmo «es una enfermedad del alma».

El Espiritismo es el antagonista del materialismo y de la crueldad, al trabajar la mente para entender los objetivos esenciales de la reencarnación.

De ese modo, proporciona a la inteligencia los más amplios horizontes del desarrollo, favoreciéndola con lucidez y sabiduría de que se enriquece el ser humano, que tiene Jesús en la condición de Modelo y Guía que debe ser imitado, al mismo tiempo que entiende la grandeza de la vida en todas sus expresiones.

Al demostrar que la inteligencia es patrimonio del espíritu y no del cerebro, todas las conquistas adquiridas son transferidas de una hacia otra etapa, de modo que alcanzará la cumbre del conocimiento sin olvidarse de los sentimientos del amor y del deber para con él mismo y la sociedad. 
(Entrevista concedida a Luis Hu Rivas, para «La Revista Espírita»)

Luis Hu Rivas

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JUSTICIA DE LAS AFLICCIONES

3. Las compensaciones que Jesús promete a los afligidos de la Tierra, no pueden ocurrir sino en la vida futura; sin la certeza del futuro, esas máximas serían un contra sentido, más aún, serían un engaño. Aun con esta certeza difícilmente se comprende la utilidad de sufrir para ser feliz. Se dice que es, para tener más mérito; pero entonces se pregunta, ¿por qué unos sufren más que otros? ¿Por qué unos nacen en la miseria y otros en la opulencia,sin haber hecho nada para justificar esa posición? ¿Por qué a los unos nada les sale bien, mientras a los otros todo parece sonreírles?
Pero lo que aún se comprende menos es ver los bienes y los males tan desigualmente repartidos entre el vicio y la virtud, y ver a los hombres virtuosos sufrir al lado de los malos que prosperan. La fe en el futuro puede consolar y llevar a la paciencia, pero no explica esas anomalías que parecen desmentir la justicia de Dios.
Sin embargo, desde que se admite a Dios no se lo puede concebir sin que sea infinito en perfecciones; debe ser todo poder,todo justicia, todo bondad, sin lo cual no sería Dios. Si Dios es soberanamente bueno y justo, no puede actuar por capricho, ni con parcialidad. Las vicisitudes de la vida tienen, pues, una causa y puesto que Dios es justo, esta causa debe ser justa. He aquí de lo que cada uno debe compenetrarse bien. Dios colocó a los hombres en el camino de esta causa por las enseñanzas de Jesús y juzgándoles hoy bastante maduros para comprenderla, la reveló completamente por el Espiritismo, es decir, por la voz de los Espíritus.
EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC.  CAPÍTULO V

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lunes, 4 de agosto de 2014

KARDEC Y EL AUTO CONOCIMIENTO

KARDEC Y EL AUTO CONOCIMIENTO
Wellington Balbo


Complicado es el caminar por tierras extrañas, en un viaje donde falta conocimiento del camino a seguir.
Cuando esto ocurre las posibilidades de error son grandes. Imprescindible, por lo tanto, es abastecerse de todas las mejores condiciones, para que este viaje transcurra de la mejor forma posible.
El viaje al cual nos referimos aquí, es el retorno del Espíritu al mundo de la materia, por las puertas sagradas de la reencarnación.
¿Pero, y el planeamiento? ¿No planificamos este viaje de retorno al mundo físico?
Si lo hicimos, no será algo extraño, al final, es como si recordásemos los caminos a recorrer, basta seguir lo planificado y no nos perderemos.
Si; la verdad es que si seguimos el plan elaborado, procurando cumplirlo, todo es más fácil, a pesar de las posibilidades de cambios de rumbo.
Todo dependerá de nuestra elección.
Podemos seguir lo que fue planeado en el plano espiritual, como también podemos, entorpecernos con los sentidos de la carne y desviarnos por otros caminos.
Entonces, cómo lograr el éxito en nuestra jornada terrena, ¿si no cumplimos lo que nos fue trazado otrora, en el plano espiritual?
A final, si optamos por otros caminos, no estudiados, ni planificados, nuestras posibilidades de éxito se hacen menores
Esto no quiere decir, que sea imposible la salida de lo que fue planeado, ni que sea un fracaso existencial.
Entretanto, hay en toda esta historia, un ingrediente que hace la diferencia en nuestro favor: ¡el auto conocimiento!
Auto conocimiento que está explícito en la codificación de la Doctrina Espírita, más precisamente en la cuestión nº 919, de “El Libro de los Espíritus”, donde los bienhechores indican al auto conocimiento, como condición esencial para el éxito en la vida.
Quien ejercita el auto conocimiento, conoce las virtudes que posee y las limitaciones a superar.
Y digo de paso, que conocer las virtudes no quiere decir ser prepotente, pero si saber de los éxitos conquistados, ¿o alguien duda que tenemos muchos triunfos?
Si, tenemos muchas virtudes, muchas habilidades que desarrollamos al largo de nuestras existencias. El gran problema, es que muchos consideran, que reconocer de la existencia de estas virtudes, es en si vanagloriarse.
Nada de esto; eso es conocerse, saber lo que ya fue conquistado. Lo que no puede es resbalar a los excesos e idolatrar la propia figura, o utilizar las conquistas efectuadas en el campo de la cultura, por ejemplo, para constreñir al semejante, eso es otra historia.
Quien se considera profesor de la vida, y estar efectivamente ocupando un dignísimo lugar al lado de “DIOS”, entra en letárgica existencial, dejando de avanzar por la simple razón de considerarse perfecto.
Somos seres en constante construcción, insertados en un incesante proceso de aquilatar virtudes y superar limitaciones.
Con todo, es necesario conocer las virtudes que faltan por conquistar y las malas que se deben depurar.
Es ilustrativo el caso del alcoholismo, una enfermedad que solo es vencida cuando el alcohólico se entera de su condición.
Es necesario que el alcohólico primero admita que está enfermo, para después vencer el vicio.
Mientras el alcohólico intenta engañarse, considerando que nada tiene, persistirá enfermo por un simple motivo: ¡ignorancia!
Este ejemplo, apenas demuestra la necesidad constante que tenemos de cultivar el auto conocimiento, estudiándonos permanentemente para que no quedemos sometidos a nuestras debilidades.
Y en el tópico de auto conocimiento, vale la pena recordar a Kardec, ya que, se auto conocía y sabia de las virtudes que poseía, como también tenía plena conciencia de que no era el único capaz de desempeñar el trabajo de organización de la Doctrina Espírita.
Y demostrando de esa manera objetiva y segura, sin aires de superioridad que caracteriza el ser prepotente.
Nos dice en “Obras Póstumas”, refiriéndose a la caridad:
(...) “Es cierto que no me pertenece formular el inventario del bien que pude hacer; pero en un momento en el que todo parece olvidarse, debe serme permitido manifestar a los que me sobrevivan, que mi conciencia me dice que no he traicionado a nadie, que he hecho todo el bien que me ha sido posible y que he respetado y no he pedido cuentas a la opinión; sobre este punto mi conciencia está tranquila,” (...)
Y en la misma obra antes citada, extraemos otra prueba de auto conocimiento que poseía el codificador, quien no se consideraba insubstituible, dejando explícito que una obra gigantesca como el Espiritismo, no queda subordinada a solamente un hombre, prueba cabal de la magnitud divina:
(...)” no tengo la pretensión de ser el indispensable, que Dios es muy sabio para hacer descansar el porvenir de una doctrina que debe regenerar el mundo sobre la vida de un hombre, y que además, me ha sido dicho que para cumplir mi tarea de constituir la doctrina, me será otorgado el tiempo necesario.(...)
En la familia, en la sociedad, en el trabajo y en las actividades voluntarias que desempeñamos, somos todos importantes, pero no insubstituibles.
Tener consciencia de la condición de eternos alumnos de la vida y es el secreto para no estacionarnos en la prepotencia, ni hundirnos en las obscuras aguas, de falta de confianza en nosotros mismos.
Todos tenemos virtudes, y es importante saber esto. Todos tenemos limitaciones, y más importante aun es no ignorarlas, para que cumplamos fielmente los designios del creador, que augura a todos un futuro promisor.
Pensemos en esto.

Traducción Cassio Lopes

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La doctrina del Espiritismo


86. ¿Cómo se nombra el conjunto de las enseñanzas que acabamos de exponer?
− El conjunto de estas enseñanzas se nombra Espiritismo, o espiritualismo experimental.
87. ¿Qué significa la palabra Espiritismo?
− Significa ciencia del espíritu, porque son los espíritus mismos quienes nos las revelaron.
88. ¿Por qué espiritualismo experimental? 
− Porque esta doctrina se basa en hechos positivos, controlados por la experimentación científica.
89. ¿El Espiritismo es una ciencia o una creencia? 
− El Espiritismo es a la vez una ciencia positiva, una filosófica, una doctrina social; es también una creencia, pero basada en la ciencia experimental.
90. ¿Es una ciencia, una filosofía, una doctrina, una creencia nuevas? 
− De ninguna manera; es la ciencia íntegra, la filosofía humana, la doctrina universal. Es vieja y nueva, como la Verdad, que es eterna.
91. Pruebe que el Espiritismo es una ciencia. 
− El Espiritismo es una ciencia porque reposa en principios positivos de los que se puede sacar deducciones científicas indiscutibles. Además, es la misma razón de la ciencia, porque la ciencia que no alumbra al hombre sobre su naturaleza íntima y sobre su destino es sólo una ciencia incompleta y estéril, como el positivismo. Entonces, el Espiritismo es la ciencia completa del hombre; le señala su verdadera naturaleza, su principio fundamental, su destino final, y por consiguiente se esfuerza, dándole toda luz a la vida, por hacerle más feliz y mejor.
92. ¿Cuáles son las pruebas científicas actuales del Espiritismo? 
− Las pruebas actuales del Espiritismo son los descubrimientos recientes de la radioactividad de todos los cuerpos y de todos los seres, la hipnosis, el magnetismo, los fenómenos múltiples de la telepatía, del desdoblamiento, los fantasmas de los vivos y de los difuntos, en una palabra todo el conjunto de los fenómenos de orden psíquico. Los descubrimientos futuros, de los que éstos son sólo el prefacio, darán al Espiritismo experimental una consagración definitiva.
93. Ya que el Espiritismo es una ciencia positiva, ¿por qué encuentra tanta contradicción, tanta hostilidad entre los sabios? 
− El Espiritismo es combatido, en general, sólo por los sabios oficiales, precisamente porque es una revolución en la ciencia oficial. La inmensa mayoría de los sabios libres e independientes son, por contra, favorables al Espiritismo y cada día vienen a incrementar nuestras filas. El Espiritismo experimental ha sido reconocido de utilidad pública; numerosos institutos psíquicos se crearon en los grandes centros intelectuales de Europa y del Nuevo Mundo. La ciencia, liberada de los métodos caducos y las rutinas seculares, en un futuro próximo, será totalmente espiritualista.
94. ¿Cómo el Espiritismo, que es una ciencia, es al mismo tiempo una filosofía y una moral? 
− Porque el Espiritismo es una ciencia eminentemente práctica, que enseña a los hombres las dos grandes virtudes en las cuales reposa toda la moral humana: la justicia y la solidaridad, es decir el progreso en el orden y el amor.
95. ¿Acaso el cristianismo no explica esta moral? 
− Si, es la moral universal escrita desde todos los tiempos en la conciencia humana. Jesús la enseñó al mundo hace veinte siglos, pero los sacerdocios y las teologías la desnaturalizaron y fue alterada por adiciones interesadas o interpretaciones sutiles. El Espiritismo le restituye su primera pureza, lo apoya con pruebas sensibles y la presenta al género humano con toda la amplitud que conviene para su evolución actual y sus progresos futuros.
96. Sin embargo, toda moral pide una sanción, es decir, una recompensa por el bien, un castigo para el mal. 
− La recompensa del bien consumado, es el bien mismo, como el castigo del mal empleado es la conciencia de haberlo hecho con premeditación, de donde el remordimiento. El espíritu humano mismo es su propio remunerador o su justiciero. Dios no castiga ni recompensa ni a nadie. Una ley inmutable, una justicia inmanente dirigen tanto el orden del universo como las acciones de los hombres. Todo acto consumado trae sus consecuencias. Dios deja al tiempo el cuidado de traerlas.
97. ¿Entonces no hay cielo ni infierno? 
− El cielo o el infierno están en la conciencia de cada uno de nosotros; toda alma lleva en sí y consigo su alegría o su pena, su gloria o su miseria, siguiendo sus méritos o sus deméritos.
98. ¿Entonces, por qué hacer el bien y evitar el mal, si no se es recompensado por lo uno con el cielo, ni castigado por lo otro con el infierno? 
− Hay que hacer el bien y evitar el dolor, no con en el fin egoísta de una recompensa ni por el temor servil a un castigo, sino únicamente porque es la ley de nuestro destino y la condición necesaria para nuestro adelanto. El progreso de los seres es el resultado de su esfuerzo individual, así se desvanecen el dogma injurioso de la gracia y la teoría fatalista de la predestinación.
99. ¿Cómo formula usted la ley del destino? 
− Cada uno de nuestros actos, bueno o malo, dijimos, recae sobre nosotros. La vida presente, feliz o desgraciada, es la resultante de nuestras obras pasadas y la preparación de nuestras vidas futuras. Cosechamos, matemáticamente, a través de los siglos, lo que sembramos. La memoria de nuestras vidas anteriores se borra en el momento de la vuelta del alma a la carne; pero el pasado subsiste en las profundidades del ser. Esta memoria se reencuentra a la muerte y hasta durante la vida, cuando el alma se libra del cuerpo material, en diferentes estados del sueño. Entonces, el encadenamiento de nuestras vidas y, como consecuencia, el de las causas y los efectos que las rigen, se reconstituyen. La realización en ella de una ley soberana de justicia se vuelve evidente para nosotros.
100. Acabamos de ver que el Espiritismo es una ciencia positiva y una filosofía moral. ¿Cómo es además una doctrina social?
− Porque el Espiritismo bien comprendido y bien practicado vuelve al individuo mejor, y es únicamente por el mejoramiento del individuo que se puede obtener el de la sociedad.
101. ¿Cómo el Espiritismo vuelve mejor al individuo? 
− Consagrándosele la verdadera noción de la vida y por lo tanto la de su destino; es decir haciendo la educación moral del hombre individual y del hombre social.
102. ¿Pero la sociología y el socialismo modernos no hacen la misma cosa? 
− Desgraciadamente hacen lo contrario. El socialismo actual ve en la existencia presente sólo lo que llama "la concurrencia vital", es decir lucha por la vida. Esta teoría es peligrosa porque consagra el materialismo, excita los apetitos, desencadena las codicias, legitima todos los atentados y trae la anarquía. No se refiere más que al bienestar material, es decir la vida del cuerpo, y no tiene nada en cuenta del destino inmortal del espíritu.
103. ¿Cómo la doctrina espiritista corrige este error de socialismo? 
− El Espiritismo le demuestra al hombre que su vida presente es sólo un eslabón de la larga cadena de sus existencias. Por consiguiente, debe considerarla sobre todo desde su punto de vista real, el de la educación del alma, y no por las ventajas materiales que nos ofrece, éstas que no pueden, si abusamos de ellas, más que retrasar nuestro adelanto y nuestra felicidad verdadera. ¿Esta única consideración no es ya uno de los mejores argumentos a favor de la moderación de los apetitos, y la más segura de nuestras certezas sociales?
104. ¿Cómo comprende el Espiritismo la solidaridad humana? 
− En su noción más alta y más extensa. Cada hombre debiendo renacer para reparar sus faltas o perfeccionar su vida sobre la misma tierra, que es el campo de batalla de sus luchas y el terreno de sus trabajos, ¿no tiene todo el interés en hacer allí el bien a su alrededor, en querer a sus semejantes, a prestarles ayuda para prepararse un regreso feliz a este mundo de pruebas? El hombre comprende, gracias a las enseñanzas del Espiritismo, que trabaja para sí mismo consagrándose a los demás: es el principio de la verdadera solidaridad por el sacrificio individual, de donde resulta el beneficio colectivo. Si esta doctrina fuera comprendida y aplicada concienzudamente, solamente durante 24 horas sobre Tierra, el problema social sería resuelto definitivamente.
105. ¿No es este punto un sueño, unas de esas utopías acariciadas por los espíritus quiméricos, pero imposible de realizar? 
− Los hechos están ahí para probar la posibilidad de realizar esta doctrina social. Existen en Bélgica y en Francia grupos espiritistas de obreros, y sobre todo mineros, que funcionan desde hace quince o veinte años. Cada domingo, se reúnen para escuchar las enseñanzas de los espíritus protectores y las comunicaciones del más allá. Cada uno de estos trabajadores humildes participa del evangelio de los invisibles. Algunos han curado completamente sus pasiones y corregido sus vicios; todos ellos son consolados, instruidos, reconfortados y se vuelven mejores. Estos hombres, en otro tiempo incultos y groseros, ahora son alumbrados sobre los problemas del destino y de la vida eterna. Las voces de ultratumba, la de sus amigos, de sus parientes, les aprendieron más que los sermones del sacerdote o las declamaciones del sofista y del retórico. Un día, y este día no tardará en venir, estas comunicaciones del mundo invisible se harán la religión de los pueblos y la de la humanidad; un nuevo principio educativo social será revelado al mundo, y la paz, la justicia, la fraternidad reinarán entre los hombres.

Leon Denis 
Extraído del libro "Síntesis doctrinal y práctica del Espiritismo"


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Desánimo Espiritual 

Cuando entramos en contacto con un ideal filosófico y/o espiritual que nos toca la razón y el convencimiento, y por afinidad nos sentimos identificados con sus preceptos, es natural (y de hecho, coherente) que pasemos a incorporarlos a nuestro día a día., al menos si estamos interesados en “educar” ciertas áreas personales, mejorar nuestro patrimonio espiritual o, en definitiva, crecer como individuos. La Doctrina espirita, que es claramente evolucionista, evidencia notablemente esto de que hablamos, ya que la auto-reforma de la persona es su fin más característico.

Es común que en los primeros momentos de adhesión a este ideal filosófico (como ocurre cuando se abrazan otros ideales del mundo), la ilusión y el entusiasmo marquen los primeros pasos... Este estado es normal (y hasta positivo), pero no durará mucho tiempo si no incorporamos, a la vez, otros aspectos que den mas seguridad y madurez a la trayectoria moral o doctrinaria que hemos elegido por afinidad de espíritu... 
Ilusión, proyectos de auto-crecimiento, ganas de hacer cosas, etc... Aparquemos por un momento todo esto a un lado: vamos a situarnos. 
Como en todos los proyectos de vida que iniciamos, el saber situarnos previamente, resulta un paso de especial importancia.., y lleva intrínseca una trascendencia q, en general, no valoramos; no solo por lo que vale, sino por las repercusiones que tendrá mas tarde, en nuestra trayectoria espiritual... Decimos esto porque, infelizmente, esto no ocurre así, y normalmente pasamos rápidamente a incorporar nuevas perspectivas espirituales y a adoptar hábitos morales nuevos sin un planteamiento previo, sin una auto-evaluación de nosotros mismos (ese “situarse”, acoplarse...de que estamos hablando). 
Pero, ¿qué significa saber situarse? Pues básicamente, meditar cual es nuestra condición interna (y global) como individuos en evolución, y tener clara nuestra realidad psicológica verdadera (sin enmascarar nada, con total honestidad)..es decir: nuestras inclinaciones afectivas, nuestras adquisiciones morales, pero sobretodo; nuestros miedos, inferioridades y pequeñas o grandes miserias, aquellas que nos encadenan al sufrimiento, pero, a la vez, nos definen como humanos..seres de luz en arduo tránsito hacia la Perfección...

Una vez hecho este “inventario” moral y psicológico (una acción que tiene que ser valiente y sincera, pues se trata de reconocer nuestra porción de sombra ..), el paso siguiente e igualmente imprescindible es aceptar todo esto que somos... plenamente.

TOMA DE CONTACTO INTERIOR
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RECONOCIMIENTO MORAL
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ACEPTACIÓN 

Recordamos que toda esta especie de “sondeo” personal es para un mejor rendimiento de nuestro potencial, una puesta a punto para ofrecer lo mejor de nosotros mismos a la causa que abrazamos... conscientes de lo que somos y de las cosas que aún tenemos que trabajarnos.

Sin la auto-aceptación consciente de nosotros mismos, tal como estamos en este momento de nuestra existencia, poco adelantaremos en nuestra singladura evolutiva y poco podremos ofrecer al campo elegido de nuestros ideales (ya sean estos sociales o espirituales). No existe auto-conocimiento pleno ni reforma moral sin auto aceptación ...de que somos criaturas aún frágiles, marcadas por nuestro pasado milenario, llenas de pequeñas o grandes virtudes, pero igualmente, de grandes o incluso graves defectos. Pero no obstante, es desde esta imperfecta realidad de nosotros mismos, que el Padre de todos nos ama... y si El nos acepta tal como somos, no hay ningún motivo para que no lo hagan los demás, pero sobretodo nosotros mismos.

Llamamos la atención de todos aquellos compañeros que leen este artículo sobre la importancia de SITUARSE y AUTO-ACEPTARSE. Porque si no tenemos en cuenta todo esto, antes o después, nuestra ilusión y fuerza inicial dentro del Espiritismo (o en cualquier otra doctrina o ideal), se irá transformando en apatía y desilusión; al no haber “sincronizado” adecuadamente nuestro caudal de defectos y viciaciones (tan de la humana naturaleza, ya dijimos) con la propuesta de auto-educación y reforma de la doctrina de los Espíritus..., es como empezar la casa por el tejado, pues la auto reforma y el acoplarnos a las leyes espirituales no se hace en un solo paso, es un proceso gradual, en el que no se recomiendan pausas excesivamente largas y acomodadas, cierto es, pero desde luego sin acelerones que, además, excluyan la reflexión de lo que somos antes de ponernos en funcionamiento. Todas las cosas del cielo y de la tierra tienen su tiempo... 
Si no omitimos este analizarse y auto aceptarse (sin reservas), sin enmascaramientos morales ni falsos testimonios; de forma inconsciente, el peso de nuestra realidad como necesitados espirituales (que en mayor o menor medida somos todos) se nos irá haciendo cada vez más pesado, tanto que nos irá pareciendo, cada vez con más frecuencia, mucho más “consolador” el abandonarnos a nuestras inferioridades que a trabajarlas, perdiendo así un excelente medio de hacerlo mediante el estudio de la Doctrina y el apoyo espiritual que esta conlleva. 
Y es que el optar por el opuesto de todo esto que estamos exponiendo, es la aparición de los primeros “agentes” del desánimo, producto de desproporcionadas auto-imposiciones y las sutiles mortificaciones de conciencia que resultan al compararnos ,desproporcionadamente, con Espíritus superiores o los grandes bultos del Progreso (y reconocer cuanto camino nos queda para esto), acción esta que provoca el “resaltamiento” de nuestras inferioridades y, seguidamente, el no considerarnos como dignos elementos humanos que mucho tienen aún que ofrecer, pese a nuestra humana imperfección.

El no hacer todo esto que nos puede parecer tan pueril, en los primeros momentos de abrazar determinada causa en la que ponemos confianza y proyectos, determina en gran medida la trayectoria que proyectaremos en la misma. Es por esto que observamos de cuando en cuando, como determinados compañeros del camino (detentores de excepcionales posibilidades internas), terminan cayendo en una especie de ansiedad moral que en nada ayuda y que, más tarde o más pronto, termina conduciendo a la desilusión, la falta de fe y el consecuente tirar la toalla que acaba tristemente con las nobles aspiraciones de muchos.

Por ello: AUTOACEPTACION de lo que somos y sentimos, como primer paso... y PERSEVERANCIA, como herramienta de todos los días.

Paz, Luz y Trabajo para todos.
Un compañero de todos. (FEE)


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