martes, 24 de febrero de 2015

Cuestiones de la Mediumnidad


La Crítica y Nosotros

Delante de la tarea que se te reserva, en el levantamiento del bien común, es justo respetar lo que los demás dicen, en el campo de la crítica; entretanto, es forzoso no paralizar el servicio ni tampoco perjudicarlo en virtud de aquello que los demás puedan decir.
Guardar la conciencia tranquila y seguir adelante.
Escapan de la crítica exclusivamente las obras que nunca se salen de los planes, a manera de la música que no atrae la atención de nadie, cuando no se retira de la pauta.
Vivir la propia tarea es realizarla; y realizarla es sufrirla en sí mismo.
Censores y adversarios, espectadores y simpatizantes pueden efectivamente auxiliar y auxilian siempre, indicándonos los puntos vulnerables y aspectos imprevistos de la construcción bajo nuestra responsabilidad, a través de las opiniones que emiten; no obstante, es preciso no olvidar que se encuentran vinculados a compromisos de otra especie.
Encargo que nos pertenezca respira con nosotros y se nos erige en el camino en alegría, aflicción, apoyo y vida. Nos toca a nosotros conducirlo, ejecutarlo, perfeccionarlo, y revivirlo.
Muchos quieren que seamos de ese modo; que nos comportemos de aquella manera; que asumamos directrices distintas de aquellas en que persistimos, o que veamos la senda por los ojos que los sirven; sin embargo, es imperioso considerar que cada uno de nosotros es un mundo en sí, con movimientos particulares y órbitas diferentes.
Sustentémonos fieles a nuestro trabajo y rindamos culto a la paz de conciencia, atendiendo a los deberes que las circunstancias nos confieren, y, ofreciendo, lo mejor de nosotros mismos, en provecho del prójimo, estemos tranquilos, porque, tanto nosotros como los demás, somos los que somos con la obligación de mejorarnos, a fin de que cada uno pueda servir siempre más, en la edificación de la felicidad de todos, con aquello que es y con aquello que tiene.
 Emmanuel.
"Coraje", Francisco Cándido Xavier.
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Libertad de pensamiento


833. ¿Hay en el hombre algo que escape a todo constreñimiento y por lo cual goce de una libertad absoluta?
- Por el pensamiento disfruta el hombre de una libertad sin fronteras, porque aquél no conoce obstáculos. Se puede impedir su manifestación, pero no aniquilarlo.
834.* ¿Es responsable de su pensamiento el hombre?
- Es responsable de él ante Dios. Puesto que sólo Él puede conocerlo, lo condena o lo absuelve con arreglo a su justicia.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
ALLAN KARDEC
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Cuestiones de la mediúmnidad
Por Amílcar Del Chiaro Filho
La Doctrina Espirita enseña que todas las personas son médiums, sin embargo, con grados diferentes de sensibilidad y productividad. Todos somos médiums, más médiums ostensivos, capaces de transmitir las comunicaciones de los espíritus, habladas, escritas,  o producir fenómenos de orden físico,  es un número mucho menor.
Al mismo tiempo que Kardec surgieron algunas teorías sobre señales físicas  que indicasen a las personas que poseen mediúmnidad ostensiva.  Kardec, después de observar  y profundizar en esas teorías, las desmintió,  diciendo que no existía ninguna señal  física que indique  la mediúmnidad  en las personas. El afirmo que solamente la experimentación puede determinar  si una persona tiene o no facultades mediúmnicos ostensivas, o mediunato, conforme el clasificó en el Libro de los médiums.
El comento, aun, sobre la inestabilidad de las facultades mediúmnicos, que pueden aparecer o ser suspendidas en dado momento, cuando las personas menos lo esperan. Dice el Maestro, que físicamente la facultad mediúmnica depende  de la asimilación más o menos fácil, de los fluidos periespirituales del encarnado  y del espíritu desencarnado. Moralmente, está en la voluntad del espíritu de comunicarse,  y él se comunica cuando le place y no  por la voluntad del médium.
Concluimos que, teóricamente, todos los médiums pueden comunicarse con espíritus de todos los órdenes, con todo, es preciso que exista  afinidad fluídica y voluntad del espíritu, así como disponibilidad, pues el espíritu puede estar imposibilitado para comunicarse por estar ocupado en otras tareas  o impedido por otras causas.
Abordamos este asunto porque algunas veces, espiritas dedicados, nos preguntan por qué familiares queridos desencarnados, nunca se comunicaron con ellos, nunca enviaron un mensaje a través de algún médium. Otros quieren saber por qué espiritas que realizan grandes trabajos aquí en la Tierra, que fueron líderes destacados, no se comunican después de su desencarnación.
Creemos que por la exposición que hicimos ya están respondidas las dos cuestiones. Mientras tanto, nos gustaría resaltar que no vemos motivos para sospechar  de espiritas conocidos  que no se han comunicado por estar en dificultades en el plano espiritual, por haber tenido una conducta excusable en la Tierra, o duplicidad  en el comportamiento, dentro y fuera del centro.
Lógicamente deben existir  los que están en esas condiciones, más generalizar es peligroso. Si aquí en la Tierra es difícil enjuiciar sobre la conducta moral de las personas que conocemos, imaginen como será difícil  conocer las condiciones morales de quien ya reside en otro plano vibratorio.
Mediúmnidad es herramienta de trabajo para producir en beneficio de todos  y no para atender caprichos de este o aquel. Meritos y desméritos es algo muy difícil de ser evaluado por nosotros, más  si puede ser evaluado por los espíritus superiores.
Esta materia está basada en el libro “Que es el Espiritismo” – segundo dialogo- el Escéptico – ítem –Medios de Comunicación -

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INFLUENCIA DE LA PRENSA EN EL PROCESO DE IDENTIFICACIÓN DEL ADOLESCENTE

En un mundo que, a cada instante,  presenta cambios significativos, el proceso de identificación del adolescente  se hace más desafiante, en razón de las diferencia de padrones éticos  y de comportamiento.
 Los modelos convencionales, vigentes, para el, son posibles de críticas, en razón del conformismo que predomina,  y aquellos que son presentados  traen muchos conflictos incrustados, que perturban la visión de la realidad, no siendo aceptados de inmediato.
Todo, en torno del joven, se caracteriza por medio de formas  de inquietudes e inseguridades.
En el hogar, las imposiciones de los padres,  no siempre equilibrados, direccionados por caprichos  e intereses, muchas veces, mezquinos,  impulsan al joven, desestructurado aun, para la convivencia con  colegas igualmente  inmaduros. En otras circunstancias, genitores irresponsables transfieren los deberes de educación a funcionarios remunerados, ignorando las necesidades  reales de los hijos,  y presentándose más  como proveedores de equipos y recursos  para la existencia,  que personas afectuosas e interesadas en su felicidad, dan margen a sentimientos  de rencor o de inmediatismo contra la sociedad que les representan.  Además, en las familias conflictivas, por dificultades financieras, sociales y morales  todas simultáneamente,  el adolescente es obligado a una madurez precipitada, direccionando su interés exclusivamente  para la sobrevivencia de cualquier forma, en considerando la situación de miseria en la cual se afana.
Es ahí un campo de cultura fértil para la proliferación de desequilibrios, expresándose en los más variados conflictos, que pueden llevar a la timidez, al miedo, a las terribles fugas o a la agresividad, al irrespeto de los padrones éticos que el joven  no comprende, porque no  los vi venció y de ellos solamente conoce las expresiones  groseras, provenientes de las interpretaciones enfermas  que les son presentadas.
La suma de aflicciones que lo asalta es grande, lo aturde, trabajando su mente para los estereotipos convencionales de desgarrados, indiferentes, rebeldes, dependientes, que encuentra en todas partes, y cuyo comportamiento de alguna forma le parece atrayente, porque despreocupado y vengativo contra la sociedad  que aprende a desconsiderar.
En ese convivencia de observaciones atormentadas, la prensa, desde los primeros días de su infancia, viene ejerciendo sobre el una influencia notable y creciente.
De un lado, en el periodo lucido, le ofreció numerosos mitos electrónicos, agresivos y crueles en nombre del mal que embiste contra el bien, representados por otros seres de diferentes planetas que pretenden salvar  el universo, sirviéndose, también, de la violencia y de la astucia, en guerras de exterminio total. Sin embargo la prevalencia del ídolo representativo del bien, las imágenes alucinantes del odio, de la perversidad y de las batallas interminables plasman en el inconsciente de la niñez mensajes de destrucción y de rencor, de miedo y de inseguridad, de fastidio y de interés por esos personajes míticos que, en su imaginación, adquieren, existencia real.
Otros modelos de la formación de la personalidad infantil, presentados por la prensa,  tiene como  característica la belleza física, que viene siendo utilizada como recurso de crecimiento económico y profesional, casi siempre sin escrúpulos morales o dignidad personal.  El podio de la fama casi siempre  es normalmente por ellos logrado  a expensas de la corrupción moral que prospera  en determinados   campos de los vehículos de la comunicación en masa.  Es inevitable  que el concepto de dignidad humana  y personal, de armonía intima de conciencia sea totalmente desfigurado,  empujando al joven  para el campeonato de la sensualidad y de la sexualidad promiscua,  en cuyo campo puede surgir oportunidad de triunfo… triunfo de la apariencia, con  más tormentos íntimos.
La gran importancia  que es dada por la prensa  al crimen, en detrimento de los pequeños espacios reservados a la honradez, al culto al deber, del equilibrio, estimula la mente juvenil a la aventura pervertida, irguiendo  héroes-bandidos que se hacen celebres con la rapidez de un rayo, que ganan sumas voluminosas  y las arrojan fuerza  con la misma facilidad, excitando la imaginación del adolescente. Aun en ese capítulo, la súper valorización de determinados ídolos de los deportes, de algunas artes, aunque todos  dignos de consideración y respeto, proscriben el interés por el estudio y por la cultura, por el trabajo honesto y su continuidad, dejando la vana perspectiva  de que  vale la pena investir  toda la existencia   en la búsqueda  de esos mecanismos de  de promoción que, aun mismo alcanzados tardíamente, compensa toda una vida terrena. Esa paradoja de valores, naturalmente, le afecta  el comportamiento y la identidad.
Es evidente que la prensa también ofrece valiosos instrumentos de formación de la personalidad, de la conquista de recursos saludables, de oportunidades iluminativas para la mente  y engrandecedora para el corazón.
Son lamentables, solamente, que los espacios reservados al lado ético y dignificante  del pensamiento humano, propio de la formación de la identidad noble de los adolescentes, sean demasiado pequeños  y no siempre en forma de propuestas atrayentes, en la televisión, por ejemplo en horarios nobles y compatibles, como  una eficiente contribución  para el aprendizaje superior.
Las emociones fuertes siempre dejan  marcas en el ser humano,  y la prensa es, esencialmente, un vehículo de emociones, particularmente  en su aspecto televisivo, consecuentemente se informa que una imagen vale más  que millares de palabras lo que, de cierto, es verdad. Por eso mismo, su influencia  en la formación y en la estructuración de la personalidad, de la identidad del joven es relevante  en estos días  de rápida comunicación.
Las escenas de violencia, asociadas a las de libertinaje, a las de súper valorización de individuos exóticos  y conductas reprochables,  de palabrería chula y de apariencia vulgar o agresiva, con aplauso para la idiotez en caricatura de ingenuidad, despiertan en el adolescente,  por originales y perversas, un gran interés, transformándose en modelos aplaudidos y aceptados, que luego se tornan copiados.
Es hasta incluso disculpable que, en el área de las diversiones, se presente esos biotipos extraños y alineados,  pero sin que sean llevados a la humillación, al ridículo…  Lo desconcertante es que pululan por todas partes y algunos de ellos se tornan lideres de auditorios, vendiendo incontables números de copias. Sus grabaciones cierran los espacios que podrían ser ocupados por otros valores morales y culturales que quedan al margen, sin oportunidad.
La falta de originalidad en los moldes de comunicación, que se vienen repitiendo hace décadas señalados por los mismos contenidos de vulgaridad e insensatez, manteniendo la cultura en bajo nivel de desenvolvimiento.
Esas influencias perniciosas, que la prensa viene ejerciendo en los adolescentes, como ocurre  con los adultos  y niños también, estimulándolos para el lado más agitado  y perturbador de la existencia humana, puede alterarse para la edificación y el equilibrio, en la medida  que la criatura despierte para la construcción de la sociedad del porvenir, cuidando de la juventud de todas las épocas, en la cual reposan las esperanzas a favor de la humanidad más feliz y más productiva.

- Marco Aurelio Rocha 

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lunes, 23 de febrero de 2015

Amor desequilibrado


¿Podemos sacar los Malos Espíritus que se hacen ver en nuestra casa?. ¿Podemos exigirle que no regresen nunca más?

Claro que los puedes sacar, procura ser mejor cada día y lograrás superioridad Moral sobre cualquier mal Espíritu que se acerque a tu casa, y lo debes rechazar con severidad, él deberá ceder y se ira. Se le debe demostrar al Espíritu Impuro o Imperfecto que tú no eres ningún "Juguete" de sus pretensiones y te deberás dirigir a él con "Severidad". Vea lo que nos dice el Libros de los Médiums en el Ítem #249 sobre esto último:

249. Los medios de combatir la obsesión varían según el carácter que reviste. El peligro, realmente, no existe para todo médium que está bien convencido de que debe habérselas con un Espíritu mentiroso, como esto tiene lugar en la obsesión simple; para él no es más que una cosa desagradable. Pero por lo mismo que esto le es desagradable con tanta más razón el Espíritu se encarniza con él para vejarlo. Dos cosas esenciales deben hacerse en este caso.

"Primero, probar al Espíritu que uno no es su juguete, y que le es imposible el engañarnos; segundo, gastar su paciencia, mostrándose más paciente que él; si está bien convencido que pierde el tiempo, concluirá por retirarse, como lo hacen los importunos cuando no se les escucha."

Pero no siempre basta esto, y el proceso puede ser largo porque los hay que son tenaces, y para ellos los meses y los años son poca cosa. En tal caso el médium debe hacer una evocación ferviente a su buen ángel guardián, lo mismo que a los buenos Espíritus que le son simpáticos, y rogarles que le asistan.

Con respecto al Espíritu obsesor, por malo que sea, es menester tratarle con severidad, pero con benevolencia, y vencerle con buenos procederes, rogando por él.

Si realmente es perverso, se burlará al principio; pero moralizándole con perseverancia, finalizará por enmendarse: es la empresa de una conversión, tarea muy a menudo penosa, ingrata, aun repugnante, pero cuyo mérito está en la dificultad, y que si se cumple bien queda siempre la satisfacción de haber llenado un deber de caridad y muchas veces el haber conducido al buen camino a un alma perdida.

Conviene igualmente interrumpir toda comunicación escrita desde el momento que se reconoce que viene de un Espíritu malo que no quiere entender la razón, a fin de no darle el placer de ser escuchado. Aun en ciertos casos puede ser útil el dejar de escribir por algún tiempo; cada uno debe conducirse según las circunstancias. Pero si el médium escribiente puede evitar estas conversaciones, absteniéndose de escribir, no sucede lo mismo con el médium auditivo que el Espíritu obsesor persigue algunas veces a cada momento con sus palabras groseras u obscenas, y que ni siquiera tiene el recurso de taparse los oídos. Por lo demás es menester reconocer que ciertas personas se divierten con el lenguaje trivial de esta clase de Espíritus, que animan y provocan, riéndose de sus necesidades en lugar de imponerles silencio y moralizarles. Nuestros consejos no pueden aprovechar a los que quieren perderse.

No recomiendo tratar de Moralizar un Espíritu Perverso, Impuro e Imperfecto, si no eres un Médium Educado y preparado, pero sí; dejar en claro que no se es un "Juguete" de ellos y que le requieras que se retire con firmeza y severidad. Es menester mantenerse firme y rechazar su influencia, las veces que sea necesario. El Espíritu Obsesor al ver la tenacidad en que se le haga el reclamo de retirarse, deberá retirarse al ser agotada su paciencia.

Procura eliminar los focos de atracción de ese espiritu para que no tenga ninguna escusa de mantenerse en los entornos. Si luego de todo esto y en un tiempo prudente, este Espíritu persiste en sus intenciones, se deberá acudir a una Casa Espírita para ayuda.

Si estás preparado para enfrentarlo y Moralizarlo, hazlo como un acto de amor, pero debes obtener el permiso de Dios primero y el concurso de Buenos Espíritus que están a tu lado por tu comportamiento que vas mejorando cada día hacia el Bien Común. No trates ninguna Moralización si no estás aún preparado. Esto que he indicado es un procedimiento sencillo para atender esta situación. Cuando oyes ruidos o sientes la presencia de Espíritus que está molestando, este sencillo procedimiento te puede ayudar.


( Del programa informativo espírita de Juan Montañez)

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                                          "Mis Reflexiones"
A mis amados hermanos:
                                           No me es fácil describir lo que siento al poder participar, con la pluma y el pensamiento en un concurso literario. Estos elementos divinos que Dios nos ha dado a todos, nos deja libre en el poder expresar las pocas experiencias de mi nueva existencia, pero que de apoco se van agrandando a medida que los años pasan y que tanto le doy las gracias a Dios por permitirme estar en las lineas Espíritas, a mi Institución, "Luz, Justicia y Caridad" y a los hermanos mayores que nos enseñan y nos ayudan a recordar las leyes que rigen el Universo. Tanto naturales como espirituales.
   Pues, es mi deseo expresar el gran camino que se nos ha abierto para el progreso de nuestros Espíritus, conocer el motivo de nuestro existir, unido al conocimiento que nos legara el maestro, "Allan Kardec", y otros Espíritus preclaros que nacieron con la Luz de la sabiduría y el amor para iluminar a los que venimos atrás, pero siempre aprendiendo aquellas enseñanzas que quedan inalterables en el tiempo.
   El espiritismo es un faro de luz infinito que crece, se expande, desparramando el amor de Dios y las verdades eternas, inmutables, que nos marcan un camino evolutivo.
   Hasta ahora estas son palabras que no confunden la verdad ni la razón, pero lo bueno es poderlas transmitir, y es a mi criterio lo que Dios quiere, difundir el Ideal Espírita, difundir las enseñanzas por siempre vigentes. por ello la necesidad de mantener las puertas de las Instituciones abiertas y de su fortalecimiento interno harán posible que muchos hermanos se acerquen y nuestra viva voz pueda dar apoyo, la palabra consoladora, y porqué no decirlo, enrolar un alma más en nuestra filas, una vez conseguido este objetivo ¿cómo mantenerlo? ¿cómo darle una continuidad para que constantemente nuestro ideal no decaiga? A mi humilde entender, la continuidad se refleja en la juventud ¡Juventud espírita!, en los niños que de pequeños pequeños respiramos el amor, los juegos, las enseñanzas que nos van formando como pequeñas plantitas que nuestros mayores esperan ver dar sus frutos, después de haber invertido en nosotros horas y horas de enseñanza ¡Qué suerte la mía! Que en mí Institución se preocupan por los niños y jóvenes ¡Qué grandeza la de Nuestro Padre Celestial! Y cómo nos entrelaza de existencia en existencia, nada más ni nada menos para que la cadena que nos une, y nosotros sus eslabones, no se corten ni se deterioren.
   Pero algunas veces me pregunto ¿Todas las sociedades, Instituciones o casas espíritas conservan la firme idea de ver su continuidad depositada en los niños y jóvenes? ¡Qué desilusión sería ver que no fuese así! porque no se le estaría dando el lugar  a los Espíritus que vienen a encarnar bajo la Luz  y la comprensión que el espiritismo da, cortando una cadena programada por el mundo espiritual bajo los designios de Dios
¿Qué quisieran que hagan por nosotros en la próxima existencia? ¿Después de nacer, olvidarnos que el Espiritismo es la verdad eterna y que se nos prive de ella?
   Mis queridos hermanos, estos son pensamientos que en mí van despertando y creo saber que mí ángel de la guarda me ayude a comprenderlos, que nací para crecer en estas filas, en este camino y me dice con una suave voz: "No te olvides de tu compromiso, ser un eslabón más de la gran cadena que nos une a todos los espíritus hacia Dios por el camino de la humildad y la caridad".
   Espero no fracasar en mi misión, y este escrito me hace tomar con más seriedad tener que aprender todos los aspectos, filosóficos, científicos y religiosos, y hacer que con el tiempo yo no sólo éste dentro del Espiritismo, sino que el Espiritismo esté dentro mío, es decir, ponerlo en práctica.
   Por último pido, con el mayor de los respetos, que estas humildes palabras sirvan de algo. Para mí no es competir en un certamen literario, es la gran oportunidad que tengo de que mis pensamientos sean leídos por otros hermanos dentro y fuera del ideal.
   Les doy gracia a mis padres que desde que nací se preocuparon por mi realidad espiritual, y a todos mis hermanos mayores de la institución que si su aporte nuestro aprendizaje sería más difícil.
Stella Maris Mariani -13 años.
Papá ayudo el la redacción
(Hija de Juan Carlos Mariani, hoy adulta.  Sigue en las filas Espíritas)

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AMOR DESEQUILIBRADO

Hoy en día los modelos de educación son tantos y tan complejos, que una gran parte de los padres no sabe cuál es la manera más eficaz para obtener un buen resultado en la orientación de sus hijos.
Algunos padres han adherido al modelo de una educación, denominada  liberal, de libertad sin responsabilidad. Pero ese modelo probó su ineficiencia pues ha creado una generación de pequeños tiranos, causadores de infelicidad y dolor a sus progenitores.
Otros padres han resuelto educar a los hijos a prevenirse contra todo y contra todos. Y surgió una generación violenta y cruel, capaz de pisotear hasta  sus compañeros de clase y profesores.
Esa demostración tácita del amor en desequilibrio ha provocado la infelicidad de padres e hijos que caen en sus tretas dañinas.
Por ello, a los padres de buena voluntad, les relacionamos algunas actitudes que deben evitarse para que se pueda alcanzar una educación eficaz, promoviendo el ser y elevándolo moralmente.
1º  Creer que los hijos tienen siempre razón, sin reconocerles las fallas, suponiéndolos exentos de cualquier tipo de defecto y con eso incentivarlos a la  arrogancia de la falsa superioridad y al desprecio de la virtud.
O en otro extremo, censurarlos por todo y a cada instante, dejándoles marcas de inseguridad interior y de complejos de inferioridad.
2º  Mantener a los niños y a los adolescentes lejos de cualquier problema  que la familia enfrente, para solamente ponerlos en convivencia con juguetes y fiestas, ablandándoles así la capacidad de resistencia con la que tendrán de hacer frente a la dura, pero necesaria, realidad de la vida.
3º  Satisfacer cada capricho infantil, jamás negándoles nada, y de esta forma desarrollar la ambición desmedida y la total falta de firmeza y coraje en el adulto del futuro.
4º  Aconsejar siempre a retrucar y ser intransigente, con la observación de que perdonar y pacificar es una tarea para los tontos, y alejar de esa manera, el alma infantil de cualquier tendencia a la compasión.
5º  Querer dejar a los descendientes, antes de nada, el bienestar material, que se puede diluir, al soplo de cualquier adversidad, en vez de transmitirles la herencia de la cultura y de la virtud, tesoros que nadie jamás podrá corroer...
6º  Desear moldear a los hijos según su propia imagen, como una reproducción de sí, sin respetar las inclinaciones de la personalidad.
7º  Acostumbrarlos a menospreciar  a  empleados y subordinados, que les deben obedecer en todos los caprichos e incentivarlos a adular y a ser servil de los socialmente bien acomodados, tergiversando  así la escala de valores del niño y del joven que no sabrá ver seres humanos en ninguna parte, sino apenas objetos desechables de la propia ambición.
La obra de la educación exige amor, pero también exige equilibrio y lucidez.
Es necesario aunar energía y dulzura, verdad y ternura, confianza y dinamismo para que aquellos a quien se está formando sientan que sus  educadores desean llevarlos a la cumbre de la vida, de la felicidad plena, sin ilusiones ni fantasías. 

M.Cruz
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domingo, 22 de febrero de 2015

Ante la vida


CUIDESE BIEN 

 ¿Por qué está usted en la Tierra? 
¿Qué está haciendo aquí, en este mundo, en medio de tantas luchas? 
 Tal vez nunca se haya cuestionado a ese respecto, más nunca deberá olvidar los motivos que lo trajeron a una nueva experiencia corporal, en la actualidad. Cada paso que usted de lo empujará a alguna dirección, obedeciendo a la orientación de su voluntad. Toda palabra que exteriorice, lo conducirá en la voz de los vientos, entregando sus ideas a diversos oídos. Busque, entonces, hablar lo que ilumine, lo que construya para el bien, aquello que es conveniente a las leyes sublimes de la vida, como propone el Apóstol Pablo. Cada gesto suyo conducirá, por el mensaje luminoso, un retrato de usted y, un recorte de sus pensamientos. Bueno será que esos gestos demuestren equilibrio, buen sentido, harmonía, para que alcance la felicidad después de ser visto y observado por incontables criaturas. Toda elección que usted hiciera por los caminos de su vida terrena, presentará a los que lo rodean y acompañan el grado de su madurez, el nivel de sus ideas, la calidad de todo lo que lo sensibiliza. Por consecuencia, los hermanos de jornada pasan a crear imágenes suyas, caricaturas o no, en función de lo que usted elige para su existencia. En este mundo usted será siempre el retrato de sus gustos, de sus intereses, de sus acciones. Cuando Jesús anunció que la puerta se abrirá a aquel que llame, expresaba esa realidad pujante de la vida… ¿De su vida, por qué no? Así, todo lo que usted desea alcanzar un día, deberá iniciar hoy la sementera, comenzando ahora la construcción, una vez que el tiempo es el gran aliado de la buena voluntad y de la perseverancia en las posiciones en que se hallan las almas en la Tierra. Todo lo que usted busca en la vida encontrará, hoy o mañana, sea noble o no. Todo lo que pida durante la vida alcanzará, más tarde o más temprano, sea armonía, o aflicción. Donde usted llame, durante la marcha humana, con certeza se le abrirá, más o menos rápidamente, sea las puertas de la luminosidad o de las tinieblas. Su vida, con todo el concierto de realizaciones íntimas, de lo intimo del alma, depende fundamentalmente de lo que usted desee en la trilla humana. Es importante, entonces, que se mantenga cauteloso, cuidadoso con los tipos de ansias y deseos, de sueños que alimente en el alma. Cuídese, para que no se sorprenda con dolores o desdichas, con frustraciones y amarguras, en razón del mal uso de su voluntad, de la mala dirección de sus íntimos impulsos. Jesucristo tiene plena razón cuando dice; llamad y se os abrirá. Cuidemos para que sepamos donde y como llamar, para que se abran las puertas de la ventura, del progreso y de la paz. Pedid la luz que os aclare el camino y ella os será dada. Pedid fuerzas para resistir al mal y la tendréis. Pedid la asistencia de los buenos espíritus y ellos vendrán a acompañaros y, como el Ángel de Tobías os guiaran. Pedid buenos consejos y ellos no os serán jamás rechazados. 
 Redacción de Momento Espirita.

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                           ANTE LA VIDA  

El hombre cuando desea cambiar y se acuerda de Dios, aspira unirse a Jesús, y consecuentemente, ansia la paz en sí mismo.
Para conseguir semejante realización, es preciso penetrar  más profundamente en el significado de las palabras de Cristo “Y aquel que quisiera venir en pos de mi, renuncie a si mismo, tome su cruz y me siga.”
En la vida hay afectos que la unión a ellos durante milenios ha tornado inolvidables, pero igualmente  convivirán viejos adversarios, armados  con los instrumentos de odio abierto, y trajeados en otro ropaje físico, debidamente acogidos a la convivencia dificultando los pasos, a través de la aversión oculta. Sintiendo lo que es la tranquilidad por fuera  y angustia por dentro. Entendiendo  que somos traídos a vivir, unos al frente de los otros, para aprender  a amarnos  recíprocamente como hijos de Dios.
Poco a poco se percibe, según los principios de causa  y efecto, que las manos que apedrean son aquellas mismas  que ensañaste  hiriendo al prójimo, en otras eras  cuando la claridad  de la verdad  no te había iluminado el discernimiento reconociendo en los labios que te envenenan  con apuntes calumniosos aquellos mismos que adiestraste en la injusticia, entre las sendas del pasado, a fin de auxiliarte en la alabanza  a la condenación.
Los impulsos inferiores constantemente  estimulados se convierten en verdugos de la paz y en señores del hombre, que solamente con penosos esfuerzos consigue liberarse de los mismos, cuando definitivamente se propone a la elevación, a través de la senda del sacrificio y de la renuncia.
En todos  los círculos de la vida humana y en cualquier tiempo han florecido los elevados  ideales del amor, y las virtudes jamás han dejado de exhalar los sutiles aromas de la honradez y de la nobleza.
Como una preciosa conquista, la amistad es el polen del amor, que crece donde se abran las flores del sentimiento en el árbol generoso de la dignidad humana. No obstante, cuando se aflojan los lazos de la fraternidad, los valores espirituales  del ser corren riesgo.
Las ambiciones descomedidas, los desequilibrios de la emoción atormentada y los desordenes morales constituyen un campo fértil, donde crecen los desvirtuados recursos de la criminalidad y las nefastas negociaciones.
El odio es un toxico que corroe el recipiente que lo contiene. Al ser retenido, destruye; al ser derramado, envenena.
Las mallas de la intriga bien urdida apretan nudos constrictores  y se ve la sospecha, con una creciente expresión de horror, y el paso de las horas se llena de inquietud.
En todas las circunstancias de la vida  en que las expresiones antagónicas del desorden íntimo provocan tormentos, vínculos psíquicos con los desencarnados, conscientes  o turbados por el trance de la muerte, generalmente promueven largos procesos obsesivos y causan infelices estados de perturbación que son capaces de llevar a la delincuencia o a la locura. La esfera de los llamados muertos siempre ha influido poderosamente  en la actividad mental de los llamados vivos. Al penetrarse  recíprocamente  los dos continentes de la vida: el físico y el espiritual, es muy difícil establecer  el marco divisorio. Capaz de definir  con precisión donde uno empieza y otro termina. Por eso, muerte es vida y vida en el cuerpo no deja de ser muerte…
El hombre debe ser libre  para que pueda ejercer, a través de lo que el mismo elija, la regencia de sus actos, y responder por sus consecuencias. Mientras que los derechos humanos no sean respetados – y hay mil formas  de deshonrarlos -, los espectros  de la desgracia rondaran, en marchas siniestras, sobre los escombros de la desidia de los expoliadores de los  derechos ajenos. Contemplaran su propia caída  y el erguimiento de los que han denegrido y degradado, así como  de los que creían  haber aplastado. Y la Historia ara justicia a sus víctimas, prescribiendo sus hechos ignominiosos.
La meditación ofrece la oportunidad superior  para el descubrimiento íntimo, de donde resulta la comprensión de los acontecimientos  que muchas veces  pasan en una agitación vertiginosa e infeliz. Invita al examen de actitudes y eleva el espíritu a las afables  regiones de la Espiritualidad, donde el ser se sacia, se tranquiliza, abre las puertas  a la percepción y se emociona  al identificar  sus propias debilidades  y al descubrir  las divinas potencialidades que viene despreciando. Es una invitación de Dios  a través de la inspiración angélica, un intercomunicador para conversaciones sin palabras… en dichos momentos, esos felices mensajeros se acerca, invitados por la sintonía  automática y espontanea  del solicitante mudo, y con sus poderosas energías libertan al sufriente de las cadenas que esclavizan, permitiéndole aspirar  una saludable spicoesfera en la que se desintoxica, para que a partir de ahí pueda discernir mejor y actuar correctamente con más seguridad.
Hasta el rebelde contumaz es acreedor de las oportunidades concedidas por la Misericordia Divina, que a todos alcanza en forma de socorros fomentadores de los medios que conducen a la rehabilitación tras la caída, o al progreso, cuando se conjuga el esfuerzo con el deber.
Cuando el fragor  de las inquietudes esté a punto  de despedazar el corazón; cuando en las encrucijadas no se sepa el camino a seguir y todas las rutas parezcan dar acceso a abismos; cuando una insoportable desesperación os haya arrastrado a infelices  conclusiones  que aparenten ser la única solución; cuando los infortunios atormenten  y tiendan a volver loco indiferente  ante el propio sufrimiento – disponer del vehículo de la oración y acceder a la meditación que ampara – es la mejor solución. Tal vez los problemas no sean suprimidos, ni sean evitadas las dificultades. Mientras tanto, se ampliara la visión hacia un mejor y más profundo discernimiento; consiguiendo vislumbrar  una mayor comprensión de la vida y de sus legitimas  realidades; sintiendo la presencia  de fuerzas ignitas que penetraran, dando fortaleza; os elevareis a zonas psíquicas relevantes, de donde regresareis saturados de paz, con posibilidades  de proseguir, a pesar de cualquier coyuntura difícil existente o que pueda surgir.  Ya que la plegaria  aplaca  y la meditación renueva; la oración  eleva, mientras que la reflexión sostiene; en comunión con Dios, el pensamiento noble  en Él sorbe la vida, y al dialogar en vinculo de amor deja traslucir las impurezas y se impregna con las sublimes vibraciones de la afectividad, que se convierte en una fuerza dinámica para sostener  a las debilitadas potencialidades que entonces se yerguen y no desfallecen más.
No os arrojéis funestamente en las fosas de la desenfrenada ira o entre el oleaje de la insensatez. Antes de que asalten los demonios del crimen, levantarse del caos, pensando y orando es la mejor opción.
Existen oídos atentos  que captan los ruegos y cerebros poderosos que emitirán mensajes-respuesta  que no se debe dejar de considerar.
Amores que han precedido en el más allá de la tumba vigilan y esperan por los que quedaron, amando aguardando receptividad.
No equivocarse y no desesperarse en vano. Hay que prestar atención. Hablando con el Padre en una oración tranquila  haciendo silencio para poder escucharlo a través de la inspiración clarificadora.
Sin exigir, ya que quien ora, no impone. Orar es abrir el alma, exteriorizar  los estados íntimos  y refugiarse  en la sabiduría divina para aprovisionarse  de entendimiento, penetrándose de salud interior…
Al orar en la aflicción o en la alegría, el hombre trabaja. Y orando conseguirá vencer todas las tentaciones y logrará  integrarse con plenitud  en el espíritu de la vida que fluye de la Vida Abundante, con fuerzas superiores  para trabajar y vencer.
Cuando ignoramos las sutiles facultades de la intuición, de la premonición y las leyes de la reencarnación en que están basados los acontecimientos de la vida física,  y manteniendo tan solo como recurso pura y simplemente el argumento de la fe, sin los recursos más amplios para estructurar el consuelo se nos hace imposible sostener a la oveja aturdida.
Los sufrimientos del pasado seguramente  afligen de tal manera, que el bálsamo de las incontables alegrías no consigue cicatrizar  definitivamente  las innumerables heridas, que todavía supuran… Es necesario olvidar para perdonar mejor, arrojando en el olvido el yugo del resentimiento y de las reminiscencias amargas, el mal que nos pretenden hacer  resulta un bien inestimable, a pesar de los incalculables sufrimientos…  No hay que permitir que antiguos infortunios tiznen  las actuales alegrías ni oscurezcan las futuras esperanzas.
Los que menosprecian los valores éticos, en su insania, son incapaces de medir sentimientos y de caracterizar actitudes en toda su magnitud. Disculparse significa para ellos una humillación, como una credencial  para acceder  a nuevos desatinos, a los que se vinculan  persistentemente.  La distancia que existe  entre una agresión y una explosión de generosidad  es apenas una circunstancia  de su emotividad. Sin la sensatez necesaria, dan a los hechos la interpretación que les conviene.
Antes de cometer desatinos y hacerse cómplice de la criminalidad, acelerar el paso y meditar, es la mejor opción ya que unas horas de locura  y de venganza  vana, se transforman en siglos de dolor. El error mancha a los que se esclavizan en el.  Las falsas victorias  derivadas de la infamia, de la traición y de las indebidas  conquistas, se convierten en laberintos de sombra  y de dolor  que se han de recorrer  ineludiblemente. La  felicidad  no reluce en los dédalos de la conciencia ultrajada por el crimen, y ni siquiera aparece  algún salvador   que no sea el de la justa  reparación del mal perpetrado. Al practicarse el error, se consuma la auto sentencia, mediante la cual la paz se ve  desterrada del espíritu culpado y la armonía del amor cede lugar a las tormenta
Hay que Bendecir la cruz, los que caminan fustigados por el desaliento, por la soledad o bajo los vendavales de la aflicción.
 Y agradecer el dolor rectificador y poner el aceite de la esperanza en la lámpara de la resignación, en la prolongada vigilia reparadora.
Recordando, que al sufrir, se rescata acciones torpes que están olvidadas, pero que no están muertas en la conciencia espiritual ni ignoradas por el Estatuto Divino.
Sin envidiar la dicha ajena a socapa, ni desear cambiar milagrosamente, o gracias a métodos condenables, la posición que se disfruta.
Secando las lágrimas y velando en el altar de la rehabilitación.
El llanto actual tiene origen en las lágrimas que se han hecho derramar a los otros y que ahora llegan de retorno.
… Simultáneamente, existen los que sonríen y que son apenas espectros disfrazados en el palco de las diversiones alucinadas. Al huir de la responsabilidad, avanzan a través de sitios en los que se ha deambulado y de cuyos desdichados recuerdos les gustaría libertar…
Sin embargo, si se les habla de las sombrías herencias que de allá traen, se burlarían y tildaran de religiosos atontados e incluso esquizoides a los que intentan esclarecerles.
La oración por ellos, como por uno mismo, provocadores de la deshonra,  capitanes de la iniquidad, y aprendiendo con mansedumbre del Hijo de Dios las maravillosa lección de la felicidad sin macula, de la alegría sin mezcla y de la paz sin recelo…
Del tumulto que desgobierna el mundo, cultívese la ponderación y reflexiónese antes de arrojarles al foso de la perversión o de los agravios de penosa reparación.
Las risas de un minuto no valen lágrimas de las horas incontables que afligen  el despertar  de la conciencia.
Los que han transpuesto la puerta de la tumba, al aseverar estos conceptos, son los personajes  vivos de los dramas que la sepultura no apagó.
Si nos hablan, es porque desean nuestra felicidad. Hay que creer y esperar, teniendo confianza en el amor de Nuestro Padre.
El señor nunca abandona  a los que confían en El y a los que se Le entregan con devoción. El orar nos eleva a la paz, estando por encima de las torpezas humanas y gozando anticipadamente de las delicias del porvenir, a pesar de las asperezas y trastornos del presente.
La vida se desdobla en sucesivos eslabones en la cadena de la evolución. Una etapa  se interrumpe para iniciarse otra. A semejanza de la semilla  que se despedaza  para  germinar, la muerte,  en compensación,  es vida que se desenlaza. Más allá de la sepultura  los dolores de los que sufren desaparecen y las incertidumbres  se convierten en seguridad. Se hace indispensable saber enfrentar  las rudas pruebas, a fin de saldar los pesados tributos de sombra y de falta de armonía que uno ha causado.
Es imperioso que la gema preciosa sufra la acción del cincel que ha de labrarla  para poder reflejar  la pujanza  de la luz  e irisarse. Lo mismo sucede con el espíritu; necesita sufrir la lapidación moral para limpiarse de cualquier impureza, haciéndose sublime a través de la renuncia y del amor, a fin de ascender en dirección a la bienaventuranza.
No afligirse con el actual agresor de la paz, que resurge de la noche de los tiempos, transformado en un arbitrario comensal de la locura, para hacerlas expiar por el mal de antaño…
Mientras nos emergemos en dirección de la libertad, el se sumerge en los sórdidos fosos de las sombras y de la agonía de largo curso…
Es necesario expulsar la ira del corazón y colmarlo de armonía, y en ese sentido, la plegaria es el sublime filtro  para operaciones de este género.
No hay que tener miedo, ya que no se paga una deuda  más allá de los límites  del debito contraído. Nadie es obligado a cargar un fardo superior  al de sus propias fuerzas y solo somos constreñidos a sufrir el dolor que corrige, disciplina y nos liberta. Jesús Crucificado es el mismo Amigo de los sufridos pescadores  de Genesaret  y de las mujeres desoladas de la Galilea… Ninguna queja o rebeldía hemos escuchado de Él, pese a las circunstancias dolorosas de  su martirio… Pensemos en Él  y yérguete a Él, entregándote con mansa sumisión…
 La felicidad no consiste apenas  en las risas, en la salud y en las concesiones de la fortuna; sino también en la forma de cómo encarar los infortunios, los desengaños las aflicciones. No debiendo dar demasiada importancia a las cosas desdichadas que nos sucedan.
La  ventura, como la desgracia tiene el valor que le damos. Cuando sabemos valorar las rosas, respetamos sus espinas que las preservan de las agresiones. Por eso es conveniente que nos preparemos para todas las circunstancias de la vida.
En la trama de la desesperación, los malos espíritus instigan a sus víctimas y las dejan exhaustas  a golpes de continua alucinación, sin darles tregua para facilitar su discernimiento. Al ser abierto el camino de la deshonra y al estar iniciado el descenso en los abismos del odio, todo impulso que se realiza en ese sentido es para comprometerse  cada vez más en un desequilibrio casi irreversible.
En toda colusión criminal se enredan, en una compleja urdimbre, las mentes de los hombres con los de los desdichados espíritus desencarnados que les ejercen influencia, a veces de una manera tal que uno puede decir que son estos los que comandan a aquellos, y al ser verdugos son también victimas de otras manos miserables.
En la estela de las vidas sucesivas continúan las tramas de la evolución con sus enérgicas advertencias.
En cada primavera de bendiciones vuelven a florecer, sobre los charcos de las pasiones, los lirios de la paz, cuyas verdes ramas simbolizan la esperanza que nunca nos debe faltar, aun cuando todo parezca abismo y lodo bajo nuestros pies. En esas primaveras de misericordia, también vuelven a florecer los corazones.
Cuando estés al borde del desespero o del desanimo, yérguete sobre los motivos de tristeza o desaliento y contempla los cuadros de la naturaleza a tu alrededor. Nuevos minutos se despeñan del corazón de las horas en tu beneficio, decenas y centenas de criaturas aparecen por todos los flancos dirigiéndote sonrisa de esperanza, múltiples tareas  te piden concurso y devoción y los días siempre renovados te señalan el Cielo, de horizonte a horizonte, siendo como inmensa  puerta libertadora, a través de la cual, en cada mañana, la Sabiduría del Señor  te invita sin palabras  a recomenzar y progresar, a trabajar y vivir.
TRABAJO REALIZADO POR MERCHITA

Extraído del libro “Sublime Expiación” de Divaldo Pereira Franco

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RELIGIONES

 “Para mí, las diferentes religiones son lindas flores, provenientes del mismo jardín. O son ramas del mismo árbol majestuoso. Por lo tanto, son todas verdaderas”.

        La frase que acabaste de leer ha sido dicha  por una de las más importantes personalidades del siglo veinte: Mahatma Gandhi.

        ¡Mira cuanta sabiduría en las palabras del hombre que lideró la independencia de la India sin jamás recorrer a la violencia!

        En los tiempos actuales, son raros los que realmente tienen una posición como la de Gandhi, que manifestaba un profundo respeto por la opción religiosa de los demás.

        Muchas personas creen que su religión es superior a las  demás. Creen firmemente que solamente ellas están salvas, mientras todos los demás están condenados.

        Poquísimas piensan en la esencia del mensaje que abrazan, ya que están muy preocupadas por convertir almas que consideran perdidas.

        Y, entretanto, Dios es Padre de toda Humanidad. Todos nosotros tenemos la felicidad de traer, en nuestra consciencia, el sol de la Ley Divina. Nadie está desamparado.

        ¿De dónde viene, entonces, esa actitud de prejuicio, exclusivista, que nos aleja de nuestros hermanos?

        Viene de nuestro pensamiento limitado y todavía egoísta. Casi siempre el hombre cree que lleva razón.

        Imagina que sus opiniones, creencias y opciones son las mejores. ¿Ya notaste que la mayor parte de las personas cree que tiene mucho que enseñar a los demás?

        Es que, por general, las personas casi no se disponen a escuchar el otro: hablan sin parar, dan opiniones sobre todo, imponen su propia opinión.

        Son almas por veces muy alegres, expansivas, que les encanta jugar. Llaman a la atención por su vivacidad, por los ademanes ostentosos, por las risas contagiantes y por las conversaciones en voz alta.

        Pero son raras las veces en que paran para escuchar lo que el otro tiene para decir.

        Son como niños un tanto egoístas, para quien el Mundo está centrado en si o en la satisfacción de sus intereses.

        Es una actitud mucho semejante a la que tenemos cuando creemos que el otro está equivocado, simplemente por ser de una religión diferente. Es que no conseguimos parar de pensar en nuestras propias escojas.

        No estudiamos la religión ajena, no nos informamos sobre lo que aquella religión enseña, que beneficios nos trae, cuanto consuelo esparce.

        Si estuviéramos envueltos por el sentimiento de amor incondicional por el próximo, seríamos más complacientes y más atentos a las necesidades del otro.

        Y entonces veríamos que, en la mayoría de los casos, las personas están muy felices con su opción religiosa.

        ¿Nuestra religión es la mejor? Sí, es la mejor. Pero es la mejor para nosotros.

        Es obvio que nos gusta compartir lo que nos hace bien. Ofertar a los demás nuestra experiencia positiva es una actitud laudable y natural.

        Pero esta actitud de generosidad puede tornarse inconveniente cuando exageramos.

        Una cosa es ofertar algo con espíritu fraternal, visando el bien. Pero diferente cuando deseamos imponer a los demás nuestra convicción particular.

        ¡Si el otro piensa diferente, respetémoslo! Él tiene todo el derecho de hacer escojas. ¿Quién de nosotros le conoce el alma? ¿O el equipaje espiritual, moral e intelectual que carga?

        Dios nos dio nuestro libre albedrío y nos lo respeta. ¿Por qué no imitarLo?

        Mientras no sepamos amar profundamente el próximo, respetándole las escojas, no tendremos actitud de amor enseñada por todas las religiones y por los grandes Maestros de la Humanidad.

 Redacción del Momento Espírita.

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