martes, 10 de marzo de 2015

Funciones de los Guías Espirituales




EVANGELIO Y CARIDAD

Antes de Jesús no se conocía la caridad.

Los monumentos de las civilizaciones antiguas no honran a la divina virtud.

Las ruinas del palacio de Nabucodonosor, en el suelo en el que se alzaba la grandeza de
Babilonia hablan, sencillamente, de la pompa y el poder que los siglos han extinguido.

En las memorias del Egipto glorioso, las pirámides no se refieren a la compasión.

Los famosos hipogeos de Persépolis son certificados de orgullo racial.

Las murallas de la China trasuntan la preocupación por la defensa.

En los viejos santuarios de la India, el Todopoderoso es venerado por millones de fieles
indiscutiblemente sinceros, pero deliberadamente apartados de sus semejantes nacidos
en la condición de parias despreciables.

La Acrópolis de Atenas, con sus respetables columnas, es loor a la inteligencia.

El Coliseo de Vespasiano en Roma, es un monumento levantado al triunfo bélico, para
las expansiones de la alegría popular.

Durante miles de años el hombre ha admitido la hegemonía de los más fuertes y la ha
consagrado a través del arte y la cultura que fue susceptible de crear y desarrollar.

Sin embargo, con Jesús el panorama social experimenta transformaciones decisivas.

El Maestro no se limita a enseñar el bien. Desciende a convivir con la multitud y lo
materializa con su propio esfuerzo.

Cura a los enfermos en la vía pública, sin ceremonias, y ayuda a millares de oyentes,
amparándolos en la solución de los más complica dos problemas de índole moral, sin
valerse de la etiqueta del culto externo.

Lega a sus discípulos la parábola del buen samaritano que enaltece, para siempre, la
misión sublime de la caridad.

La anécdota es sencilla y elocuente.

Transmite Lucas la palabra del Celeste Orientador explicando que "descendía un
hombre desde Jerusalén hacia Jericó y cayó en manos de ladrones que lo asaltaron,
apaleándolo y dejándolo casi muerto. Ocasionalmente pasó por el mismo camino un
sacerdote, y al verlo siguió de largo. Y del mismo modo también un levita, acercándose
al lugar y observándolo, continuó su camino. Pero un samaritano que iba de viaje llegó
hasta él, y al verlo se conmovió de íntima piedad. Aproximándose al infortunado curó
sus heridas, lo ubicó sobre su cabalgadura y solícito le proporcionó asilo en una
posada".
Vemos, en el relato, que el Señor coloca como necesitado, sencillamente, a "un
hombre".

No identifica su raza, color, posición social o sus puntos de vista.

En él está representada la Humanidad sufriente que carece del auxilio de criaturas que
enciendan la luz de la caridad, por sobre cualquier preconcepto de clase o religión.

Desde entonces surge en la Tierra un nuevo movimiento de solidaridad humana.

Con el transcurso del tiempo, los apóstoles se dispersan y enseñan en diferentes lugares
del mundo que “mas vale dar que recibir”.

E inspirados en la lección del Señor, los pioneros del bien sustituyen los valles de
inmundicia por confortables hospitales, combaten vicios multímilenarios con orfanatos
y albergues infantiles, instalan escuelas donde se proporciona cultura a los esclavos,
crean instituciones de socorro y previsión, mientras que la sociedad da lugar a la
mendicidad en los mas débiles. Y como genio cristiano en la Tierra, la caridad continúa
creciendo con los siglos a través de la bondad de un Francisco de Asís, de la dedicación
de un Vicente de Paúl, de la beneficencia de un Rockefeller o de la fraternidad de un
compañero anónimo de la vía pública, para evidenciar, valerosa y sublime, que el
Espíritu de Cristo continúa obrando con nosotros y por nosotros.

( Del libro "Derrotero" del espíritu Emmanuel )

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lunes, 9 de marzo de 2015

De la Reencarnación

                    


   Violencia y paz






Toda vez que asistimos a los noticiarios de la TV, que leemos revistas y periódicos, quedamos preocupados por la onda de violencia que invade el mundo.
Por recelar de los violentos, dejamos de salir a la calle.
Pensamos que quedándonos en casa quedaremos libres de las investidas de los malos.
Verdaderamente, la solución es confiar en Dios y buscar mantener o conquistar la paz. Esa paz tan deseada por todos nosotros.
La paz, que camina con el amor, tiene la capacidad de transformar a la violencia en docilidad, por más difícil que eso pueda parecernos.
Nos acordamos de muchos ejemplos. Del lobo que Francisco de Asís amanso. De la victoria de la no violencia de Gandhi.
Tanto como de centenas y centenas de corazones anónimos que trabajan en silencio por la paz de la Humanidad, pacificando a los que se encuentran más próximos.
Esa dulce y silenciosa influencia está bien ilustrada en un hecho ocurrido durante la Guerra del Vietnam es que fue narrada por un soldado norte americano.
Cuenta el que, junto a otros compañeros, estaban escondidos en una plantación de arroz. Allí también se escondían vietnamitas.
Pasaron a disparar un terrible tiroteo. De repente, por un estrecho camino que dividía un campo de otro, surgió una fila de seis monjes, andando en la más perfecta paz, tranquilos y equilibrados, siguiendo bien la línea de fuego.
Todos ellos miraban para el frente, de forma serena, como si no hubiese peligro alguno.
En aquel momento, algo extraño aconteció con los soldados de ambos lados. Nadie sintió el deseo de disparar mientras los monjes pasaban.
Y después que ellos salieron de la línea de fuego, el calor de la lucha había desaparecido. En aquel día, al menos, todos ellos desistieron del combate.
Cuando consigamos mantener la paz inalterable, nos sentiremos muy bien.
En nuestro planeta se esparcirá un olor a calma, un desinterés por las acciones violentas. Habrá una voluntad de cambiar y buscar otros valores.
En cada uno habrá el recuerdo de la inocencia infantil y el amor brotará en las criaturas de forma espontánea.
Ciertamente, hasta llegar a ello, aun tendremos que convivir con la violencia.
Así fue con Gandhi, que encontró a un joven que le disparo a pleno pecho, quitándole la vida. Así fue con Jesús, que sufrió la penalidad de la crucifixión.
Más, de la misma forma que ellos permanecieron imperturbables en su paz, influenciándonos a pensar en la paz, a desearla y conservarla, así nosotros debemos portarnos.
Es como si pudiésemos volver a oír, repetidas veces, la voz del Rabí Galileo al entonar su poema:
Y yo cuando fuera levantado de la Tierra, atraeré a todos a mi mismo... Os dejo la paz, mi paz os doy.
    Sean tus actos una reflexión de tu paz, que debes cultivar con los esfuerzos de todo el día y los emprendimientos de todas las horas.


Redação do Momento Espírita, com base em artigo da pág. 26, da Revista Presencia Espírita, set/out.1997, ed. Leal.




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                  De la reencarnación 


.. ¿Cómo puede acabar de depurarse el alma que no ha alcanzado la perfección durante la vida corporal? 

- Sufriendo la prueba de una nueva existencia. 
¿De qué manera realiza el alma esta nueva existencia? ¿Por su transformación como Espíritu? 
- Al depurarse, el alma experimenta sin duda una transformación, pero para ello necesita la prueba de la vida corporal.^
. El alma ¿tiene, pues, muchas existencias corpóreas? 
- Sí, todos tenemos muchas existencias. Los que afirmen lo contrario quieren manteneros en la ignorancia en que ellos mismos están: ese es su deseo. 
. De este principio parece resultar que el alma, tras haber dejado un cuerpo, toma otro. Dicho de otra manera, reencarna en un nuevo cuerpo. ¿Así hay que entenderlo? 
- Evidentemente. 
El número de las existencias corporales ¿es limitado, o el Espíritu reencarna perpetuamente? 
- Con cada nueva existencia el Espíritu da un paso más por la senda del progreso. Cuando se ha despojado de todas sus impurezas ya no tiene necesidad de las pruebas de la vida corporal. 

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
ALLAN KARDEC


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                  LAS MUJERES SIEMPRE FUERON LOS PILARES DEL EDIFICIO CRISTIANO


La revista IstoE(1) divulgó interesante material sobre “Las mujeres de la vida de Jesús”, demostrando que ellas no fueron simples  espectadoras  en los pasajes que marcaron el cristianismo. Los evangelistas son explícitos en cuanto a la numerosa presencia femenina   en la pasión y al pie de la cruz. Fueron ellas los testimonios  de los momentos claves de los tiempos apostólicos.
Históricamente, el patriarcado ascentral ha dominado la trayectoria del cristianismo. A ejemplo de Dios, el “Padre” y no Madre, Creador y no Creadora, pasando por los 12 apóstoles y no apóstalas, y culminando con Jesús, Hijo y no hija, curiosamente, con todo, son las mujeres  las que no solo participaron, como protagonizaron  buena parte de los momentos cruciales de la vida de Cristo.
Fue en el encuentro con Maria que Isabel confirmó el proyecto divino a la prima, al anunciarla como bendita entre las mujeres, más allá de bendecir el fruto de su vientre. “Isabel, mayor y estéril, más grávida de Juan Bautista, representaría el pasado que abre camino  la bienvenida a  lo nuevo, que es María, joven embarazada de Jesús.”(2)
María de Magdala (Madalena), que fue libertada de siete verdugos espirituales (desobsesada) por Jesús pasó a seguir_Lo y se tornó importante en el ministerio cristiano. Las más poderosas demostraciones de confianza del Maestro Jesús en Madalena, y, por extensión, en las mujeres, fue el hecho de haberla escogido para ser la primera en testimoniar  su resurgimiento  después de la crucificación. La historia de  otras dos mujeres próximas a Jesús  en el Evangelio es ejemplo de eso. Marta y María, hermanas de Lázaro, tienen dos episodios sorprendentes junto al Mesías.
La importancia de las mujeres, aliada al hecho de que muchas no fueron identificadas, alimentó un verdadero aluvión de leyendas sobre el papel que ellas tuvieron en los  malos momentos  apoteóticos  del Evangelio. Lo cierto es que el legado femenino dejado por ellas mujeres contemporáneas de Jesús  teniendo un valor inestimable. Los relatos  de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, compilados entre los años 30 d.C.  Y 80 d.C.; dan enorme importancia a la presencia femenina en la Buena Nueva.
¡Es un hecho! El Cristianismo primitivo fue el primer movimiento histórico que  intento dar a la mujer una condición de “status” social igual a la del hombre. Más con el pasar de los años el movimiento cristiano  se fragmentó y la única vertiente que sobrevivió y creció sobre la función social de la mujer  fue la interpretación de Pablo de Tarso, el “Convertido de Damasco”.
El “Apóstol de los Gentiles” era formado en rígido patriarcalismo de la ley judaica, aun mismo habiendo realizado profundas transformaciones morales  con relación a las costumbres y tradiciones  legados de su estirpe racial. Aun así, después de su conversión, no superó algunas de sus costumbres cristalizadas, sobretodo en referencia a las mujeres.
Se comprueba su rigidez en relación a ellas  las misivas de Timoteo: “No permitió a la mujer  que enseñe, ni se arrogue autoridad sobre el hombre, más  si permanezca en silencio, con espíritu de sumisión.”(3) O aun a los cristianos de Corinto, cuando prescribe “Si desean instruirse sobre algún punto, pregunten a los maridos  en casa; no es conveniente que la mujer  hable en las asambleas.” (4) E en los Colosenses, que amonesta: “mujeres, sean sumisas a sus maridos,  pues así conviene a las mujer cristiana.”(5)
Se percibe, sin mucho esfuerzo de interpretación, que el apóstol de Tarso no asumió, en la práctica, que la libertad de conciencia que el predicaba envolvía también  los deseos femeninos – distorsión que el Espiritismo corrigió, desautorizando cualquier idea de  rebajamiento de la mujer en relación al hombre  y viceversa.
En verdad, la mujer es exponencial referencia del equilibrio definitivo del Planeta. Cabe a ella influir decisivamente sobre los seres que reencarnan, transmitiéndoles la primera noción de la vida. Sabemos que “hombre y mujer son iguales ante Dios y tienen los mismos derechos porque a ambos  fue otorgada la inteligencia del bien y del mal y la facultad de progresar.” (6) No existen  sexos opuestos, más si complementarios.
“En pleno siglo XXI, tenemos un cristianismo que, en lo que dice respecto a las mujeres, aun está en la Edad Media.”(7)Por tanto, nada más justo que la lucha por la causa  de mayor libertad y derecho para la mujer. Al final, en el Orden Divino no hay distinción entre los dos seres. Más, obviamente, urge mucha cautela. Los movimientos feministas,  aunque no obstante tienen su valor, acostumbran a caer en el radicalismo,  queriendo hacer de la participación natural  una imposición. Muchas veces, en sus intuitos, al lado de comprensibles pleitos, enuncian propósitos que harían de la mujer no más mujer, más si imitación ridícula e imperfecta del hombre.
Jamás podemos dejar de recordar que fueron jóvenes mujeres las que colaboraron intensamente con Kardec en la calidad de médiums. Según informaciones históricas, las corajosas vanguardistas de la mediúmnidad se llamaban Julie Baudin, Caroline Baudin, Ruth Japhet e Aline Carlotti. Las dos primeras psicografiaron la casi totalidad de las cuestiones de “El Libro de los Espíritus en las reuniones familiares dirigidas por sus padres y asistidas por el Codificador.(8) Ruth fue medianera responsable por la visión completa  del texto, incluyendo adiciones. (9) Aline hizo parte del grupo de médiums a través de la cual Kardec referendo las cuestiones  más espinosas del libro, haciendo uso de la concordancia de las enseñanzas (CUUE – Control Universal de las Enseñanzas de los Espíritus). (10)
Actualmente, aunque las mujeres aun no gozan del prestigio y reconocimiento que tenían en los tiempos de Cristo, la fuerza de las historias de aquellas que vivieron la fe de una forma plena, por medio de actos y palabras, dejo su marca y continua estimulando  cambios estructurales. En el siglo XIX, si el Consolador Prometido  no hubiese contado  con la mano de obra, con la grandeza, con la persistencia y con la moralidad femenina, ciertamente la Doctrina no existiría.


Jorge Hessen      
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domingo, 8 de marzo de 2015

Reflexión sobre el tratamiento de las enfermedades mentales

EL LIBRO

El libro es uno de los mayores vehículos de comunicación; trae imbuido, en sus páginas, el poder del mensaje. El es de fundamental importancia en el contexto educacional. En la impresión de las letras se eterniza, pues las palabras se pierden en el aire, al paso que la escritura perdura en los rincones del alma.
Al comienzo, los libros eran rollos o tablillas. Después de la invención de la imprenta y con la secularización de la cultura, los libros se multiplican al infinito y hasta surge una ciencia, la biblioteconomía, para organizarlos y permitir que millones de personas puedan disfrutar de su contenido.
La primera biblioteca de la que se tiene noticia data de 3.300 años atrás. Constructor: el Faro Ramsés II (Es lo que informa Diodoro de Sicilia, historiador griego que vivió un siglo antes de Cristo). En la portada no estaba escrito como alguien podría suponer, “Biblioteca pública Ramsés II”, más si “Tesoro de los Remedios del Alma”, lo que da bien la medida de la importancia atribuida por los egipcios a sus escritos.
En cuanto a la invención de la imprenta tenemos algo interesante para narrar; la historia de Juan Gutenberg, el hombre que se acostumbraba llamar “el Padre de la imprenta”, entremezclado de leyendas cuya veracidad es un tanto discutible.
En primer lugar, el sobrenombre de Gutenberg no debía ser ser Gutenberg – como el de su madre – más si Gensfleisch, el sobrenombre paterno. Es posible, sin embargo, que Juan no le gustase la carne de ganso (que es lo que significa Gensfleisch en alemán) y hay más: cuando él nació, aunque rudimentaria, la imprenta ya existía, ultra primitiva, toda hecha en base a estampillas y bloques de madera.
No estamos queriendo quitar el mérito a Gutenberg. El fue el primero en utilizar la prensa de imprimir, rápida y eficiente, que introdujo en Europa, gracias, por tanto, a Gutenberg es que se tornó posible la transmisión de la palabra escrita. No lo podemos negar.
A partir de ese momento el hombre no paró de perfeccionar cada vez más la escritura y la forma de divulgarla. Es a través de la lectura que el hombre aprende, se educa y se comunica, llevando la palabra escrita a los más distantes territorios de nuestro planeta.
Algunos autores, antes mismo que Allan Kardec, escribieron a respecto de la pluralidad de las existencias, de las cosas espirituales. Más el libro espirita surge justamente en el siglo XIX, con la publicación de “El Libro de los Espíritus”, el 18 de abril de 1857; es una nueva luz surgió en el firmamento de nuestras propias incomprensiones.
Con el advenimiento del Espiritismo, el viejo mundo es sacudido por la noble doctrina; las encomiendas y pedidos de libros espiritas crecieron asustadoramente, casi en proporciones geométricas, causando furor en los lectores ávidos de noticias de la Buena Nueva.
Con el libro espirita estaba creado el intercambio entre el mundo espiritual junto al mundo físico, a través de la bendecía mediúmnidad de psicografía; y gracias esos libros se fueron quebrando, una a una, las amarras que inhibían al hombre en la búsqueda de la verdad.
El primer libro espirita dictado en tierras brasileñas fue de autoría del profesor francés radicado en la corte de Río de Janeiro, Cassimir Lieutand, en 1860. Fue publicado en francés con el título: “Los Tiempos son Llegados”. Quien da esa información es el historiador Ubiratan Machado, en el libro “Los Intelectuales y el Espiritismo” – editora Antares.
En cuanto a eso, crecen las editoras con la publicación de libros y más libros, trazándonos a manos llenas las más autenticas noticias de más allá del túmulo.
Libro, presente de amigo.
Libro espirita, presente de hermano.
Articulo de autoría de Wuilson Longobucco retirado de la Revista Espirita Allan Kardec en el año IV nº 15 de Febrero/Abril de 1992.
*Hoy existen más de 200 editoras espiritas, algunas si se utilizan de los sites de Internet para divulgar sus lanzamientos. En los centros espiritas son ofrecidos gratuitamente jornales y mensajes espiritas, más allá de la biblioteca con una buena cantidad de libros espiritas para préstamo o para la venta. (OBS Nuestra)


Norberto e Fátima Zucas/Alianza Espírita de Propaganda e Caridad/SBC     

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Reflexión sobre el tratamiento de las enfermedades mentales y las propuestas espíritas

 Desde hace unos 60 años, la práctica habitual de “psiquiatrización” de la terapéutica de las enfermedades mentales se fortaleció con la llegada de los primeros fármacos de fácil absorción por el Sistema Nervioso Central, pero su uso se ha vuelto excesivo e indiscriminado, cristalizando la enfermedad mental crónica y discapacitante. Más recientemente, sin embargo y afortunadamente, ha habido otras terapias como la terapia de arte y otras técnicas expresivas, todas ellas consideradas como intervenciones admirables en este nuevo “approach” (enfoque) más humano. Disponemos de muchas posibilidades de expresión gracias a las actividades vinculadas a la música y el teatro, trabajando para ampliar la comunicación con el mundo interno y externo del paciente. La metodología, como una manifestación de la creatividad humana en su lucha interior, ha sido recuperada como una práctica terapéutica en la atención de la salud mental y está destinada tanto a los trastornos neuróticos como a los psicóticos. En el anfiteatro de la psiquia
tría, los investigadores más atrevidos ya incluían algunas enfermedades de origen nervioso o mental, siendo inducida por la influencia de los seres extracorpóreos (espíritus), sin embargo, los convencionalismos de la época impidieron que la investigación con ese ingrediente espiritual progresara. A pesar de los escasos informes científicos, hay muchas evidencias de que el proceso obsesivo o imantación y la interposición de magnetismo desfavorable desempeñan una acción terrible en la patogénesis de la enfermedad en el cuerpo físico y el espiritual, y, a veces evoluciona a cuadros muy graves. La acción espiritual obsesiva, en cualquier modo en que se expresa, es enfermedad de larga duración en muchos de los casos, que requieren un tratamiento especializado y donde los resultados no son visibles de forma inmediata. La acción mental y magnética del obsesor sobre el cerebro, si no se elimina en breve tiempo, dará lugar, básicamente como consecuencia, el abatimiento de este órgano, tanto más intenso cuanto más tiempo permanezca bajo la influencia destructiva de aquellos fluidos.
Para el tratamiento de orden mental y psíquico es importante el tratamiento con fármacos (sedantes, antidepresivos y fármacos de acción central), también consideramos la posibilidad de descargas eléctricas, aunque en muy raras ocasiones, sólo en los casos de remisión difícil (casos catatónicos) o extrema resistencia a la medicación; la psicoterapia - de acuerdo con las técnicas habituales, (la elección del terapeuta, siempre que sea posible, aplicando la idea de la reencarnación); psicoanálisis profundo - (basado, siempre que sea posible, en la pluralidad de las existencias) y como se mencionó anteriormente, la terapia ocupacional - manteniendo el paciente ocupado en trabajos que atraiga su atención y su interés con el fin de mantenerlo alejado de sus pensamientos enfermos; terapia de juego - entretenimiento sano y deportes activos (gimnasia, natación y otros ejercicios); musicoterapia - el sentido de la música es tal vez el último eslabón que los enfermos mentales pierden y debe ser cultivada con cariño; la re-educación - a través de contactos frecuentes con los trabajadores sociales y charlas educativas. Sin embargo, desde el punto de vista de las alternativas médicas, hacemos hincapié en la importancia de la homeopatía, la acupuntura y todos los esfuerzos para llevar a la persona a una búsqueda objetiva ante la vida, sin culpa, sin cargos, mejorando su autoestima, el pensamiento positivo y la fuerza de voluntad. Los espiritistas sensatos deben respetar las orientaciones de los profesionales de la salud, evitar errores tales como: hacer diagnósticos, intercambiar y/o suspender la medicación y, a veces, presentar un cuadro de los pacientes más grave de lo que realmente son. Por otro lado correspondería a los médicos a tratar a sus pacientes admitiendo la posibilidad de la influencia espiritual, aunque no se haya probado académicamente, buscando la ayuda de las casas espíritas que llevan a cabo sus actividades con objetivos serios, siguiendo los principios de Cristo 
y de los preceptos de la Doctrina Espírita. A pesar de todos los esfuerzos, a veces es difícil hacer un diagnóstico diferencial concreto, teniendo en cuenta que los signos y síntomas son idénticos, tanto en la locura, propiamente dicha, con lesiones cerebrales, como en los procesos obsesivos, donde hay grandes perturbaciones en la transmisión del pensamiento. El tratamiento espiritual que se ofrece en la Casa Espírita bien orientada, no excluye un tratamiento médico. El pronóstico en general, puede ser bueno o malo, teniendo en cuenta todos los factores involucrados, sobre todo en interés del obsesado, en profundos cambios íntimos, y la buena voluntad de la familia de darle toda la ayuda posible en todos los aspectos.
El Espiritismo y la medicina, en el futuro, serán capaces de entenderse sin contradecirse, y así 
juntas avanzarán conectadas, en busca de todas las posibilidades disponibles para aliviar la agonía del paciente. De lo contrario, la medicina flotará en un mar de dudas, mientras piense que la demencia está ligada exclusivamente al universo cerebral. La ciencia necesita distinguir las causas físicas de las causas morales, a fin de aplicar a las enfermedades los medios correspondientes. Por lo tanto, una excelente propuesta para el tratamiento de los pacientes con enfermedades mentales es la participación en las reuniones de la desobsesión. En el caso del obsesor (encarnado y desencarnado), tendrá la oportunidad de asistir a la reunión, donde debe ser recibido con mucho amor, en busca de la iluminación por la adoctrinación, para que puedan entender los errores del hermano y así encontrar la fuerza para perdonar.
Jorge Hessen
( Tomado de la Revista Actualidad Espiritista)

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         Alcanzar nuestras metas


Es importante la manifestación de nuestras cualidades, poder desarrollarlas, sentirnos útiles, todos navegamos en la misma barca, cada cual que reme a su ritmo pero que no deje de hacerlo y cargue con su trabajo a otros. Hemos de llegar al final del trayecto de una forma o de otra. 
La vida es así, caminamos por ella cargando muchas veces con responsabilidades que no nos competen, o dejamos nuestros esfuerzos para que los realicen otros, nos excusamos continuamente e intentamos escabullirnos de nuestras responsabilidades. 
El conocimiento nos ayuda a ver más claro, a darnos cuenta de quiénes somos y que es lo que hemos venido a hacer aquí. Hay que poner en práctica nuestro propósito, sea cual sea, es nuestro deber el averiguarlo y no podemos hacerlo si no nos paramos a reflexionar a ver qué pasa con nuestra vida, y si lo que hacemos, es lo que queremos y si estamos satisfechos con las tareas que estamos realizando. 
Qué cosas nos gustaría hacer, y de qué manera podemos colaborar para que todo funcione mejor. Buscamos fuera continuamente sin darnos cuenta que lo que necesitamos lo tenemos tan cerca, cuando despertamos la conciencia y vemos la realidad nos echamos las manos a la cabeza preguntándonos porque estuvimos tan ciegos. 
Es tarea de cada cual despertar esa conciencia y de desarrollar nuestras cualidades, para que la vida la vivamos desde otra perspectiva. Aprender a sacar de nosotros lo mejor y con ello a la vez conseguimos sacar lo mejor de los demás. 
No hace falta que sea todo complicado, ni que nos busquemos metas grandes e incanzables, la vida es más sencilla, los pequeños detalles son lo que nos hacen grandes personas, lo que la gente en general valora. La falta de atención, la falta de amor, es lo que hace que nos sintamos infelices, y eso se manifiesta de muchas maneras, nos volvemos más hostiles, egoístas, celosos, nos decepcionamos y eso conlleva a veces a conflictos internos que se pueden manifestar con alteraciones tanto físicas como psicológicas . La falta de amor es como un veneno que nos va aniquilando poco a poco. 
El amor es ilimitado, no hay una cantidad de amor que si lo damos ya no nos queda más, cuanto más amemos mas amor tendremos. Pero no podemos ofrecer amor si nosotros no nos queremos, hay muchas personas que no se quieren, no se gustan nada y no se valoran. Tenemos que aprender a aceptarnos tal y como somos, ver que somos capaces de dar de nosotros muchas cosas buenas, que somos capaces de realizar lo que nosotros nos propongamos, si tenemos la confianza necesaria. Cada ser humano tiene algo especial que lo distingue de los demás, saber que cada día vamos creciendo y aprendiendo cosas nuevas que nos ayudan a seguir avanzando, que a pesar de los obstáculos que encontramos en nuestro camino, seguimos hacia adelante y si caemos, volveremos a levantarnos con más fuerza, nunca perdamos la esperanza y comprender que todo en la vida tiene un porque, nada ocurre por casualidad, nada es en vano.
                                          
-Ino del Pino-
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