lunes, 16 de marzo de 2015

Espacio Cósmico


ES PRECISO SOÑAR

   Cada vez más la interpretación  y comprensión de la importancia de los sueños, adquiere relevante papel en la vida humana. En ellos reside la comprobación de nuestra vida psíquica y a través de los sueños nos reciclamos.  Si el oxigeno es fundamental para vivir, soñar  mientras dormimos también es. Tanto que podríamos morir si no no fuésemos capaces de soñar.
Los sueños son tan necesarios para el equilibrio biológico  y mental  como el sueño, el oxigeno, y una alimentación sólida. Alternando relajamiento y tensión psíquica el cumple una función vital. La muerte o la demencia  pueden llegar a ser falta total de sueños. El sueño es uno de los mejores agentes de información sobre el estado psíquico de quien sueña. Ofrecen a través de símbolos vivos, un cuadro de la situación  existencial  presente de la persona. Los sueños representan, para quien sueña,  imágenes generalmente  insospechadas de la propia persona. Revela  como está el yo de la persona. Lo que torna muy complicada la interpretación de los sueños es  que nuestra mente disimula las imágenes del propio individuo, substituyéndolos por símbolos. Una cosa importante es saber que, los símbolos son aquellos que nosotros mismos construimos o usamos con significados propios y particulares. Por ejemplo, si un día, sufrimos una paliza de la madre, en lamente del  niño, bajo el impacto de la emoción la impresión  fue de una madre quedando en pie, las patas traseras, esta figura puede transformarse, para la criatura, como un símbolo  de agresividad, que, un día podrá surgir en sus sueños.
Tal vez, el papel más importante de los sueños, sea el de establecer en el psiquismo de una persona, una especie de equilibrio compensador. Asegura un auto regulación psico biológica. ¿Por qué?   Nuestras reacciones a las experiencias  son principalmente emocionales. En los sueños, ellos son aun más emocionales, pues los sueños son un agente de concentración de nuestros varios motivos subjetivos, o profundamente íntimo y particulares. Más allá de eso, cuando dormimos y soñamos, nuestras alertas mentales, lo que llamamos censuras internas, están relajadas  y de ahí nuestra mente inconsciente puede dejar  emitir las imágenes que ayudan a expresar las experiencias emocionales que vivimos cuando estamos despiertos.
Así, creamos en los sueños, un mundo en que el espacio y el tiempo no poseen poderes restrictivos y mucho menos precisan quedar limitados a las imágenes convencionales para representarlos. De esta forma, al contar una historia podemos  no usar una figura simbólica por hallarla inadecuada o impropia, mientras que, en los sueños tal imagen puede aparecer sin restricción  ninguna, porque inconscientemente  es la tal imagen  que mejor representa nuestro sentimiento.
Según recientes  pesquisas un ser humano de 60 años habrá pasado, mínimamente, 5 años de su vida soñando. Estudios científicos revelan que tenemos un mínimo de 3 sueños por noche, más podría tenerse hasta nueve. Ya quedo establecido que los sordos  y los ciegos sueñan, que los niños sueñan desde los ocho meses, y de que las personas bajo coeficiente intelectual tanto como el sueño de muy alto coeficiente intelectual.
Hacer una especie de "mezcla" de las diversas definiciones acerca de los sueños, podemos decir que son expresiones o representaciones,, espontaneas y simbólicas de cómo anda nuestra vida inconsciente,  donde guardamos las emociones vividas  y los deseos que, no siempre podemos realizar, sea porque no conseguimos o porque  fuimos impedidos.
Los sueños siempre ocuparon lugar de destaque en la vida emocional y mental de los pueblos. En Egipto antiguo se atribuía a los sueños un valor sobretodo premonitorio: los dioses crearon los sueños para indicar el camino a los hombres, cuando esos no podían ver el futuro.
Precisaban interpretar con acierto los sueños para entenderle las indicaciones de los dioses. Para los negritos de las islas Adama, los sueños  son producidos  por el alma,  que es considerada como la parte maléfica del ser. Sale por la nariz y realiza fuera del cuerpo las proezas de que el hombre toma conciencia en sueños.
Para los indios de América del Norte, los sueños están  en el origen de las liturgias, establecen la escuela de los sacerdotes y confieren  la calidad de chaman. Es de ellos  que provienen la ciencia médica, el nombre que se dará a las criaturas, y los tabús; ellos ordenan las guerras, las cacerías, las condenaciones la muerte, y la ayuda a ser administrada;
Para los bantúes del Kasai (cuenca del Congo) ciertos sueños son producidos por las almas que se separan del cuerpo durante el sueño y van a conversar con las almas  de los muertos. Esos sueños tienen carácter premonitorio referente a la persona, o entonces pueden consistir en verdad  mensajes de los muertos a los
En este punto, no podemos dejar de incluir el significado de los sueños en nuestras vidas, según la doctrina de los Espíritus.
El Libro de los Espíritus nos muestra que el Espíritu encarnado, en realidad, vive y aspira a verse libre de la materia densa. Los sueños son una forma de desdoblamiento que permite al Espíritu estos momentos de ejercicio en la esfera espiritual, aunque continúe ligado al cuerpo y, por tanto,  a la materia. El reposo del sueño es necesario  para el cuerpo  como ya vimos más arriba, más el espíritu jamás queda inactivo. Durante el sueño el tiene  la oportunidad  y el privilegio de entrar en relación más directa con los otros Espíritus. también es estimulante saber que el Espíritu  dispone de más facultades durante el sueño, esto es,  en el desdoblamiento posible  al Espíritu mientras  sueña, el puede investigar tanto su pasado como su futuro. Por el efecto de los sueños, los Espíritus encarnados están siempre en relación  con el mundo de los Espíritus, es una especie de puerta que Dios permite que se abrá para un contacto más directo con los amigos de la Espiritualidad.  Producto de la emancipación temporal del alma  que se torna más independiente  por la suspensión de la vida en vigilia y de relaciones, los sueños son vivencias  que acaban  siendo recordados, cuando acordamos, apenas parcialmente. Muchas veces podemos recordar  fragmentos o Aun mismo enredos completos que están llenos de simbología a partir de las experiencias  que tuvimos  cuando soñábamos.
El Libro de los Espíritus explica aun, que los sueños son verdaderos en el sentido de presentar imágenes reales para el Espíritu, y que no siempre tienen relación con lo que se pasa en la vida corpórea. Una vez que el alma, durante el sueño, continúa bajo  la influencia de la materia, nuestros sueños  pueden narrar acontecimientos ligados a las ideas que tenemos en la vida activa. La dimensión del tiempo también queda muy  diferente durante el sueño. Es posible soñar una larga historia  en una fracción de segundos. Hasta aun mismo cuando “dormimos la siesta en el sofá” o cuando  en el autobús se nos cae la cabeza, es tiempo suficiente para que seamos transportados para una vivencia en  sueño.
Durante los sueños, podemos recibir orientaciones de otros espíritus, visitar Espíritus  que nos son queridos estimados  o con quienes tengamos asuntos  pendientes y, posibles a veces ser resueltos. Entramos  en contacto con parientes, personas conocidas  y amigos, contactos y conversaciones que pueden  quedarnos en la memoria como intuiciones obtenidas  en tales experiencias.
Según el Libro de los Espíritus, aun podemos provocar visitas espiritas voluntariamente, pudiendo ocurrir que, al ir a realizar una visita, en verdad ella no tenga la intención  del Espíritu cuando despierto, en ese caso prevalece de sus ideas de cuando esta en vigilia. Si las prioridades del Espíritu pueden ser diferentes mientras su cuerpo duerme, significa que en la esfera espiritual, podemos tener pendencias más urgentes `para ser resueltas y simples deseos en la vida corpórea pueden no merecer o no cumplir las intenciones realizadas.
El desdoblamiento de los sueños, puede aun servir para que Espíritus  tengan la oportunidad, hasta aun mismo de participar de Asambleas de espíritus, con fines útiles y necesarios para los mismos. El Libro de los Espíritus nos informa que hay Espíritus que pueden estudiar mientras su cuerpo duerme durante el sueño.
Por fin, es importante saber que, los Espíritus pueden comunicarse a través de pensamientos sin que estén atados  o limitados  al uso de símbolos exteriores y de lenguaje, constituyendo así una especie de lenguaje de los Espíritus que, algunas veces, experimentamos al soñar. Cuando tenemos la convicción de conversar con una u otra persona en sueño y recordamos que ella no  movía la boca mientras nos comprendíamos lo que estaba diciendo, es un ejemplo de ese lenguaje que aquí en el plano terrenal, llamamos la telepatía o conversación solo por el pensamiento.
Estas son apenas unas pocas muestras de la valorización de los sueños en varias culturas y también de los significados de los sueños que fueron acrecentados para nuestras vidas con la comprensión de la utilidad y necesidad de los sueños  a partir de las revelaciones de la doctrina Espirita. Es bueno recordar que, en todas las culturas, los sueños tienen significados propios de acuerdo a los valores de los pueblos. Para no elaborar una lista enorme  de citaciones, podemos tomar la Biblia con uno de los libros que contiene, tanto relatos de los sueños, como las interpretaciones que eran hechas en la época de los pueblos antiguos, transformando sus intérpretes en consejeros de Reyes y Faraones, más también enemigos   de gobernantes o de Dios, cuando esas interpretaciones eran erróneas o traían malos presagios.
Si usted es de aquellas personas que no se acuerda de los sueños, es una pena porque usted está siendo privado  de informaciones importantes  a su propio respecto. Se usted se acuerda con facilidad  y le gusta hablar de sueños, usted tiene en las manos optima fuente de datos a respecto de su vida inconsciente, y puede ser señal de que usted, como persona, posee un canal abierto  en su psiquismo… Eso puede   ayudar a mejorar e implementar su autoconocimiento.
“Nacer, morir, renacer aun, y progresar siempre, tal es la Ley Allan Kardec.
Eneas Martin Cañadas

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               ESPACIO CÓSMICO 


    Los espacios que medían entre esos mundos que componen los sistemas planetarios, constelaciones y galaxias; están pictóricos de energía para alimentar toda manifestación de vida física, psíquica y espiritual.


El espacio cósmico, poblado de sistemas planetarios, está impregnado, saturado de éter, "substancia" sutilísima imponderable, emanada de la Suprema Energía Cósmica. 

En el cual se mueven los mundos como los peces en el agua y como nosotros en él nos movemos y vivimos sin notarlo. El éter sirve de vehículo a las vibraciones mentales y de toda manifestación de Vida. 

A las vibraciones de luz, sonoras, magnéticas, eléctricas, etc.; a la vez que actúa como "registro" o memoria universal; en la que quedan grabados los pensamientos, acontecimientos y diversos aspectos de la Vida. 

Algunas escuelas definen el éter como la omnipresencia: Y para otras, la omnipresencia es la substancia imponderable que, en forma de vibraciones envuelve todos los cuerpos celestes y llena el espacio cósmico... 

En él, las formas pensamiento encuentran la substancia necesaria para imprimir y fijar de un modo perdurable, las imágenes y formas que surgen de los pensamientos. De ahí que, a causa de su penetración sutil, el éter es considerado como el fluido cósmico por excelencia. 

Curso del Conocimiento Espiritual 
Sebastián de Arauco

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REUNIONES MEDIÚMNICAS
Objetivo: Esclarecer a los espíritus.
231. 1. ¿El centro en el cual se encuentra el médium, ejerce alguna influencia sobre las manifestaciones? Todos los Espíritus que rodean al médium le ayudan, tanto en el bien como en el mal.
2. ¿Los Espíritus superiores no pueden triunfar de la mala voluntad del Espíritu encarnado que les sirve de intérprete y de los que le rodean?Sí, cuando lo juzgan útil y según la intención de la persona que se les dirige. Ya lo hemos dicho: los Espíritus más elevados pueden algunas veces comunicarse por un favor especial a pesar de la imperfección del médium y del centro, pero entonces éstos permanecen allí como extraños.
3. ¿Los Espíritus superiores procuran conducir las reuniones fútiles a ideas más formales?Los Espíritus superiores no van a las reuniones en las que saben que su presencia es inútil. En los centros poco instruidos, pero en los que hay sinceridad, vamos con gusto, aun cuando no encontremos sino medianos instrumentos; pero en los centros instruidos, en los que domina la ironía, no vamos. Allí es menester hablar a los ojos y a los oídos; este es el papel de los Espíritus golpeadores y burlones. Es bueno que las gentes engreídas por su ciencia sean humilladas por los Espíritus menos sabios y menos avanzados.
4. ¿La entrada en las reuniones formales está prohibida a los Espíritus inferiores?No, algunas veces permanecen en ellas para aprovecharse de las enseñanzas que allí se dan; pero se callan como los atolondrados en las asambleas de los sabios.
232. Sería un error el creer que es menester ser médium para atraerse los seres del mundo invisible. El espacio está lleno de ellos; los tenemos sin cesar a nuestro alrededor, a nuestro lado, que nos ven, nos observan, se mezclan en nuestras reuniones, nos siguen o nos evitan según los atraemos o rechazamos. La facultad mediúmnica nada tiene de ver con esto; sólo es un medio de comunicación. Acerca de lo que nosotros hemos visto sobre la causa de simpatía o antipatía de los Espíritus, se comprenderá perfectamente que debemos estar rodeados de aquellos que tienen afinidad por nuestro propio Espíritu, según está elevado o degradado. Consideremos ahora el estado moral de nuestro globo, y se comprenderá cuál es la índole de los Espíritus que deben dominar entre los Espíritus errantes. Si vamos a ver cada pueblo en particular, podremos juzgar por el carácter dominante de los habitantes, por sus preocupaciones, sus sentimientos más o menos morales y humanitarios, las órdenes de Espíritus que en ellos se dan cita. Partiendo de este principio, supongamos una reunión de hombre ligeros, inconsecuentes, ocupados en sus placeres; ¿cuáles serán los Espíritus que se encontrarán allí de preferencia?
Seguramente no serán Espíritus superiores, de la misma manera que nuestros sabios y nuestros filósofos no irían a pasar allí el tiempo. Así, pues, todas las veces que los hombres se reúnen, tiene con ellos una asamblea oculta que simpatiza con sus cualidades o extravagancias, y esto haciendo abstracción de todo pensamiento de evocación. Admitamos ahora que tenga la posibilidad de hablar con los seres del mundo invisible por medio de un intérprete, es decir, por un médium; ¿cuáles son los que responderán a su llamamiento? Evidentemente los que están allí preparados y solo esperan una ocasión para comunicarse. Si en una asamblea fútil se llama a un espíritu superior, podrá venir y aún hacer oír algunas palabras razonables, como un buen pastor viene entre su rebaño descarriado; pero desde el momento que no es comprendido ni escuchado, se va, como haríais vosotros mismos en su puesto, y entonces los otros tienen el paso franco.
233. No siempre basta que una asamblea sea formal para tener comunicaciones de un orden elevado; hay gentes que no ríen nunca, pero su corazón por esto no es más puro; así, pues, el corazón sobre todo es el que atrae a los buenos Espíritus. Ninguna condición moral excluye las comunicaciones espiritistas, pero si se está en malas condiciones se habla con sus iguales que no hacen falta para engañarnos y a menudo acarician nuestras preocupaciones. Se ve por eso la enorme influencia del medio sobre la naturaleza de las manifestaciones inteligentes; pero esta influencia no se ejerce como lo han pretendido algunas personas, cuando aún no se conocía el mundo de los Espíritus como se conoce hoy, y antes que experimentos más concluyentes hayan venido a esclarecer las dudas. Cuando las comunicaciones concuerdan con la opinión de los asistentes, no es porque esta opinión se refleje en el Espíritu del médium como un espejo; es porque tenéis entre vosotros Espíritus que os son simpáticos tanto para el bien como para el mal, y que abundan en vuestro sentido; y lo que prueba es que si tenéis la fuerza de atraeros otros Espíritus que aquellos que os rodean, este mismo médium tendrá para vosotros un lenguaje enteramente diferente y os dirá las cosas que estén más lejos de vuestro pensamiento y de vuestras convicciones. En resumen, las condiciones del centro serán tanto mejores cuanto más homogeneidad haya para el bien, más sentimientos puros y elevados y más deseo sincero de instruirse sin ninguna segunda intención.
Allan Kardec
Extraído del libro "El libro de los médiums
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domingo, 15 de marzo de 2015

Alergia y Obsesión


LA FELICIDAD


La búsqueda de la felicidad se  asemeja  una cacería difícil. El sentido, el significado de la vida se centra en la búsqueda  y en el encuentro de la felicidad. Es un desafío existencial responsable por las continuas  realizaciones humanas.
La felicidad es difícil de lograr y generalmente, es muy compleja, difiriendo de contenido entre las personas  en sí mismas y grupos sociales. Confundida con el placer, se des caracteriza porque se torna frustrante y atormentadora
Considerada la felicidad  un don que se podría conseguir fácilmente, se convierte a veces en la perdición de muchas conciencias, unos la buscan en la posesión del oro,  a costa de paralizar las más bellas facultades  del alma en la fosa de la usura;  están los que luchan por ella con el placer de los sentidos, para despertarse en el camastro de la enfermedad; otros se creen encontrarla en el poder terrestre, hasta que se cobija en el dolor de la suprema desilusión; y no falta aquel que trata de obtenerla  mediante  la retención de lo superfluo y cae sin embargo en la corrupción del tedio dentro  de aposentos dedicados a la pereza.
Definir el concepto de felicidad es tarea ardua. Seguramente sea una de las definiciones más controvertidas y complicadas. El ser humano ha tendido siempre a perseguir la felicidad como una meta o un fin, como un estado de bienestar ideal y permanente al que llegar, sin embargo, parece ser que la felicidad se compone de pequeños momentos, de detalles vividos en el día a día, y quizá su principal característica sea la futilidad, su capacidad de aparecer y desaparecer de forma constante a lo largo de nuestras vidas.
La felicidad no es una conquista fácil, prodigio de herencia, episodio social  o ráfaga de la fortuna. El sueño humano de la felicidad es de color rosado, marcado por el confort, el ocio y el poder, gracias a los cuales  se disfrutaría  de bienestar y de gozo, inadvertidamente  considerados sus logros. Ciertamente las personas ricas disponen, de bastantes horas así vividas, sin que se hayan considerado felices, por el contrario se han sentido tediosas, aburridas, ese tedio es uno de los grandes opuestos, en cuyo interior fermentan muchas desgracias.
La felicidad se manifiesta mediante varios requisitos, entre otros los de naturaleza cultural, atavismo que concede al individuo el medio social de donde se origina y en el cual se encuentra, de nivel de conciencia y de madurez psicológica, estableciendo estos factores las diferencias de cualidad de lo que es ser feliz, frente  a las variantes que imponen en los grupos y en los seres humanos,  demostrando que las aspiraciones de unos  no siempre corresponden a la de los otros.
El nivel de conciencia y la madurez psicológica establecen los grados en los cuales se expresa, las realizaciones que conducen a la plenitud, a los estados de felicidad.
La felicidad tiene que ver con la identificación del individuo con sus sentidos y sensaciones, sus sentimientos  y emociones o sus más elevadas aspiraciones idealistas, culturales, artísticas, religiosas, con la verdad.
En la fase de los sentidos, el gozo se transforma después en insatisfacción, ansiedad, depresión, en el periodo de los sentimientos, el placer cae en pasiones posesivas,  que dan margen a tragedias  y angustias después que están saciados; en el ciclo idealista, religioso, transcendental, la búsqueda transpersonal  fomenta el auto-descubrimiento, la auto-realización, la auto-entrega, en servicios  desinteresados de liberación del ego de los seres,  de la vida, de la Tierra…
Somos convidados  por la vida a crear la felicidad  en nosotros y por nosotros, como sucede  con todas  nuestras adquisiciones humanas.
Plantas el trigo y el trigal te responde  a la laboriosa siembra, con el tesoro de la cosecha.
La felicidad  lanza las propias simientes  en el camino de todos,  especialmente  entre aquellos que yacen  atormentados por desengaños  y lágrimas, y, al poco tiempo, hela que ofrece mieses valiosas de esperanza, ventura, tranquilidad y cooperación.
Sabemos que en la Tierra no existe la completa felicidad. Solamente pensamos en ella, hablamos de ella  y escribimos sobre esa forma de vida  de que tenemos noticia; no obstante, basta que oigamos hablar de la felicidad para que podamos sentir su clima de luz dándonos esperanzas.
Al hombre  la vida se le ha dado   como prueba o expiación;  de él depende  el dulcificar sus males y el ser tan feliz como le sea posible en la Tierra.
Todos podemos constituirnos una felicidad relativa,  practicando la ley de Dios, así evitamos muchos males, y nos proporcionamos  la mayor felicidad de que somos  susceptibles en nuestra  grosera existencia.
Muchos saben que la felicidad no es de este mundo, más todos también tenemos  conocimiento de que ella existe  y que, en el futuro, existirá también en la Tierra. Eso es un consuelo para los que esperan ese mundo de paz; para tal cosa, el espiritismo  vino a preparar el lugar, donde el amor, la caridad y el perdón  encuentren ambiente, creando condiciones para que los benefactores puedan sembrar  con provecho el germen creciente de la felicidad.
La tierra es un planeta de expiación y de pruebas y las almas que hemos renacido en este planeta  encontramos  en todos nuestros pasos dolor; más sufrimos porque el planeta es de sufrimiento, aquí experimentamos todo tipo de sufrimientos.
Los males que sufrimos  son consecuencia de la infracción de las leyes de la existencia corporal  por medio  de los males, que son  consecuencia de esa infracción y de los propios excesos.  La mayor parte de nuestros sufrimientos  son consecuencia  de la desviación del camino recto.
 La felicidad en la tierra es relativa  a la posición de cada uno,  lo que para algunos constituye la felicidad, es la infelicidad para otro. Sin embargo existe  una medida común  de felicidad para todos los hombres y es la siguiente: para la vida material es la posesión de lo necesario; para la vida moral, es la conciencia tranquila y la fe en el porvenir.
El dolor no puede ser evitado, hay que considerarlo  como un proceso natural de la evolución y encararlo como un instrumento de promoción del ser con relación a la vida,  es la forma eficaz de lograr la alegría, superando sus mecanismos,  desgastantes  y los acontecimientos degradantes, que al no ser comprendidos y aceptados con equilibrio conducen a la infelicidad.
El hombre  actual traduce la felicidad en el éxito en la vida, en el campo de los bienes materiales; sin embargo, cuanto más oro posee,  mayor es el riesgo que corre  de ser infeliz  por estar sus pasos repletos de preocupaciones, dolencias, y aun mismo tristezas. La humanidad ya comienza a pensar  en otros caminos de ventura.  El tiempo se encarga de esa transformación, y el dolor es el ángel  que nos hace comprender  la verdad, que nos libera de los engaños.
Quien coloque a la felicidad  como siendo la conquista  de títulos y triunfos mundanos, destaque  social y poder, disfrutar de privilegios y dinero, no salió de la periferia  inmediatista de los placeres sensuales, que responden por la competitividad  y por el desequilibrio de la emoción. 
Si pensamos en el pasado del planeta, estudiando los principios de la casa terrenal, notamos el amor del Creador para con sus hijos. Vemos como era la vida antes,  comparando la vida que realizamos hoy;  los nuevos descubrimientos, para ayudar  a mejores días, la mejora de los seres humanos, los grandes misioneros que descendieron a la Tierra para la esperanza y el fortalecimiento de la fe de los compañeros en la carne… ¿No nos está demostrada la existencia  de la felicidad?
Es tan grande la bondad de Dios, que junto a las pruebas y expiaciones,  nos envió al Consolador, ayudándonos a sustentarnos  en la fe  y en la esperanza.  No inducimos a nadie a salir de su religión, más si  a que observe bien sus preceptos más profundos  sobre la vida espiritual. Si tenemos alguna cosa que decir es que lea los libros espiritas, analizando lo que ellos dicen  sobre la vida futura. La verdad no impone; ella  expone las leyes naturales, porque solamente ella quedará  en pie, sustentando la fe,  sino el amor.
Si deseas ser feliz, podrás serlo,  porque la felicidad pertenece a todos, sin embargo, la naturaleza pide tu participación en el esfuerzo de mejorar moralmente. 
Jesús definió con seguridad el concepto pleno de la felicidad, en el contenido del pensamiento “mi reino no es de este mundo” considerando la impermanencia de la vida física, la transitoriedad del ser existencial, terrenal, en constante transformación, en su continuo venir a ser.
La criatura no es lo que se presenta, ni como se encuentra. Ese estado es impermanente es el tránsito para lo que será. En el placer  o en el sufrimiento, no es eso, sino se está en eso, concientizándose  del habiente en el cual se encuentra inmerso.
El empeño  en buscar la felicidad  conduce a la elección de objetivos fuera del mundo físico. La meta más allá del mundo se establece como prioritaria, porque, en la vida  terrenal,  lo que se constituye  esencial  en una faja etaria, en otra se transforma  en una carga pesada, responsable  por arrepentimientos y angustias insoportables.
Se torna necesario reflexionar en el periodo de búsqueda de la felicidad la comprobación de todo lo que es efímero ya que solo así nos elevaremos hacia la felicidad y alcanzaremos  la paz intima,  y la realización espiritual de nuestro espíritu, que son las condiciones esenciales para culminar el encuentro.
Madurando el individuo irradia  del mundo interior el bienestar y pasa a disfrutar de la felicidad. La reflexión se torna en el frecuente, la oración se hace natural y la meditación es un reconfortante normal.  Esto no impide que tengamos problemas, pero los dirigimos  con equilibrio, sin perturbarnos, sin deprimirnos en ellos.  Los problemas solucionados son los que nos proporcionan madurez y armonía interior, porque no nos deprimimos con ellos.
Esperemos y trabajemos ya que la felicidad se aproxima y con nuevos rasgos, nos muestra  el amor  y la caridad en una expresión más digna de alabanza a Dios, en profunda comunicación con Jesús. La felicidad, , podemos creerlo, se está aproximando  con todo su fulgor; no en tanto,  es necesario que los hombres  entiendan sus deberes, trabajando en la reforma intima,  para recibir la visita de esas bendiciones de luz, que quedaran para siempre con los que mejoran y trabajan  en la mejoría de los otros.
Divaldo y Chico Xavier
No tendremos felicidad  sin el deber  rectamente cumplido, por eso hemos de reflexionar acerca del deber que la vida encomienda.
Lo podemos hallar a todas horas en el escenario de las circunstancias.
En la fe que demanda servicio.
En el servicio que te exige comprensión.
En el carácter que te exige firmeza.
En el ejemplo  que te demanda disciplina.
En la disciplina que te exige humildad.
En el hogar que te demanda renuncia.
En la renuncia que te exige perseverancia.
En el camino que te demanda cooperación.
En la cooperación que te exige discernimiento.
Por más hostiles que se tornen los obstáculos de la marcha no debemos desviarnos de la obligación que requiere el bien de todos, siempre que podamos  y cuanto podamos, sea donde fuera.
A fuerza de comportarse con fidelidad  podremos ser tratados  de ingratos y rebeldes, de fanático y locos. Sin embargo, no siempre, optamos por lo justo.
No podemos olvidar  que en el momento supremo de la humanidad, la mayoría estaban con Barrabas y en contra de Cristo.
Entonces cabe al hombre el cumplir con su deber, tomando solo de la tierra nada más que lo necesario para su manutención, de forma de no apropiarse de la felicidad de los demás, y así alcanzará la verdadera felicidad que como una bendición de Dios, resplandece invariablemente en la conciencia tranquila.
Al agigantarse en el ser la conciencia alcanza la para normalidad superior y se inter-relaciona  con los seres de las fajas espirituales más elevadas, viviendo  en el cuerpo y fuera de él en plenitud.
De esta forma alcanza la iluminación, la bienaventuranza, que son las máximas expresiones de la felicidad. Entonces su encuentro con la vida espiritual pujante se convierte en una fuente perenne de alegría, que se refleja en todas las cosas y personas.
Por tanto, descubrimos que la conciencia iluminada, es responsable por la felicidad. En el comienzo es apenas vislumbrada, intuida, hasta tornarse una realidad, sin necesidad de desviarse del mundo.
Todos los seres humanos tenemos derecho a la felicidad y debemos disfrutarla, desde sus mínimas expresiones a las más grandiosas en todo el panel de la existencia.
Con la visión transpersonal de la felicidad, todo y todos deben ser vistos, sentidos y amados como son. La conciencia los absorbe con su estructura. Si  la felicidad es el resultado  de la inducción externa o de una auto-sugestión, se tornaría  en un engaño propuesto y conseguido por el inconsciente.
Si deseas ser feliz, podrás serlo, porque la felicidad pertenece a todos; sin embargo la naturaleza pide tu participación en tu esfuerzo de mejorarte  moralmente. En todas las naciones, se enseñan caminos ciertos, mostrando vías llenas de espinos,  más la mayoría  de las criaturas, se entretiene, con el bienestar breve, con los placeres efímeros.
Limpiemos nuestros sentimientos de sentimientos inferiores, alcanzando  un discernimiento más elevado. La felicidad es aquella que perdona, que olvida las ofensas, que ampara a los débiles, que renuncia en favor de la propia vida, ayudando a los que sufren más.
La felicidad se constituye en hacer caridad, aquella que no exige, que no maltrata, no calumnia, no tiene odio,  porque ella es amor permanente, que sale del corazón del ser humano, atendiendo a todo y a todos, en las dimensiones correspondientes. Felicidad es Cristo dentro de nosotros, mostrándonos a Dios en la conciencia…
Franciscos de Asis cuando fue preguntado por uno de sus compañeros para que hablara sobre la felicidad, dijo: que solamente  tenemos noticias de la felicidad en la tierra de su belleza  de su estado permanente  de bienestar. Que depende de cada uno, en el pleno ejercicio del perfeccionamiento. Ella no es ni nunca fue dada; es conquistada por el alma que sube el calvario de la vida. la felididad no se vende ni se compra, es acumulada paso a paso, por las líneas de la oportunidad que la vida nos ofrece en todos los momentos. La felicidad es pues, el conjunto de virtudes acumuladas en el corazón.
Todos somos candidatos a la tranquilidad imperturbable, más, para eso, tenemos que luchar y vencer la más dura de las batallas, en la guerra con nosotros mismos, que carece de vigilancia permanente  para eliminar a los enemigos  que mucho conocemos: el odio, la envidia y los celos, la discordia y la maledicencia, la venganza y el orgullo, el egoísmo etc… Son frentes de batallas que debemos impedir para vencernos a nosotros mismos y conocer el terreno sagrado de nuestro corazón.
Existen muchas criaturas que se desaniman en la búsqueda de la felicidad, por desear disfrutarla de inmediato, un hecho que es impracticable. Ella comienza  con el simple cambio de pensamiento, descendiendo por las ideas, dominando las acciones, buscando la vivencia, demorando, a veces, un tiempo prolongado. La verdadera felicidad exige, en la vida de cada uno, la pureza de pensamientos, de ideas y de sentimientos, la pureza de corazón, de la palabra y de la vida. Después de conquistar todo es, el clima de la felicidad perfumará nuestro ser, y nunca más la perderemos y ella nos acompañará en el tiempo que se llama eternidad.
Por tanto la felicidad es, una forma de vivir y para que se torne permanente, es necesario que adquiramos el nivel de conciencia del espíritu  y esto comienza cuando se descubre  y se atiende a lo que realmente se desea de la vida más allá de los niveles del gozo y del placer. 
Si deseas un mensaje extraído de estas enseñanzas, consulta al amor y entrégate a él en el servicio a la Humanidad. Avanza tranquilo y feliz, sin más interrogantes o necesidades, porque el amor es Dios que se revela en tu corazón y en el de todos los hombres.

Piensa en el amor y procura sentirlo. Entrégate al bien, al prójimo, e inevitablemente encontrarás a Dios dentro de ti, que pulsa, ama  y te conduce  rumbo a la plenitud.

 Trabajo realizado por Merchita
Extraído de los libros:
EL SER CONSCIENTE  de Divaldo Pereira Franco
MAXIMAS DE LUZ  de Juan Nunes
RELIGIÓN DE LOS ESPÍRITUS de Chico Xavier

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          REFLEXION DE HOY 

Hoy he querido dedicarle mi reflexión a los más humildes, a los sencillos, a los que con nobleza, desinterés y anonimato, día a día su única preocupación y su único deseo es el de servir y ayudar a los demás., a nosotros, a Ud, y a mí.
Esas “comisiones de seres encarnados y desencarnados, que tienen un papel tan importante en nuestra sociedad y en nuestro desarrollo espiritual, y a los cuales casi nunca les damos el reconocimiento que merecen por el inmenso e importante trabajo que realizan.
En el plano material pudiéramos señalar a los campesinos, labradores, gente humilde que se levantan muy de temprano a doblar sus espaldas en los surcos para que Ud y yo podamos disfrutar de los alimentos tan necesarios. En los hospitales y centros de atención médica, a los que limpian los desperdicios, bañan a nuestros familiares, recogen la basura, cocinan, friegan y lavan los trastes en la cocina. A los enfermeros y enfermeras y buenos doctores y a muchos otros también. Dios les Bendice.
Pues en los planos espirituales cercamos a la Tierra, también hay una gran cantidad de hermanos desencarnados, anónimos, simples, laboriosos, que protegen a aquellos que paternalmente llaman “mis hijos”.
Son seres de humilde extracción, hay negros (que fueron cautivos en su existencia terrenal) e indígenas que buscan la oportunidad de progresar mediante la caridad desinteresada a sus hermanitos, a nosotros. No desean nada más, no necesitan reconocimiento, nada material, solamente la oportunidad del trabajo que se les permita saldar sus deudas de esa manera. Para ellos mi agradecimiento. Muchas pruebas me han dado en el transcurso de los años.
Gracias a Uds.
RF
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ANALIZANDO EL ALMA

La información más importante que el hombre puede recibir en toda su existencia, es el conocimiento de la realidad del alma, pues innumerables personas desconocen que, aparte del cuerpo físico, cada uno tiene un alma inmortal que dirige sus actos.
El ser humano está formado de cuerpo y alma, y participa en la vida humana y se manifiesta por el pensamiento, por la inteligencia, por el sentido de responsabilidad, por el carácter, por la consciencia, por la voluntad, por el libre albedrío, por la intuición y por el anhelo, muchas veces oculto, de ser útil a los semejantes.
La adquisición de ese conocimiento puede traer un enriquecimiento de su ser, advirtiéndole para el reconocimiento de la unidad de la Creación y de la responsabilidad de su propia existencia, y el amor que debe dispensar a todos los seres de la Naturaleza y, especialmente, a las criaturas humanas, independientemente de su edad, raza, condiciones sociales, económicas y de su propio estado físico.
Todo ser humano es un alma viviente que se identifica por sus atributos propios y no por su apariencia física o por sus adornos exteriores.
El alma es un ser de constitución energética que presenta la forma del ser humano, amoldándose a su edad, sexo y a las características del cuerpo al cual imprime su vitalidad. Tiene la individualidad y la grandeza que le da vida plena, cuando se encuentra en la espiritualidad, o en la condición de estar dando vida a un organismo biológico, participando en la constitución del ser humano. En esa situación, el alma comanda todas las actividades de la vida humana.
Alma es la denominación dada por Allan Kardec al Espíritu encarnado, como está en El Libro de los Espíritus, ítem 134. Esa denominación es simplemente didáctica, visto que alma y Espíritu designan la misma entidad, respectivamente, cuando está encarnada o cuando se encuentra en el mundo espiritual.
En el Evangelio de San Marcos, hay una observación sobre la conducta de las personas que, desviadas del bien pueden ser dañinas a la propia alma, aconsejando el desapego de los valores transitorios de la vida, diciendo: «Porque ¿qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?» (Marcos 8, 36).
Ese mensaje de San Marcos no hace pensar que si el ser humano pasa por la vida entretenido en preocupaciones frívolas, su alma tendrá que enfrentar las consecuencias de una vida desperdiciada.
Los diferentes caracteres psicológicos, que cualifican al ser humano, no son determinados por las peculiaridades de sus órganos físicos, de su apariencia y constitución, sino por los atributos del alma, que participa en todos los actos de la vida.
De ese modo, una persona no se hace científica porque recibió hereditariamente circunvalaciones cerebrales diferencias en ese sentido, sino porque su alma está dotada de las cualidades de científico.
Ese concepto está de acuerdo con lo que enseña Allan Kardec en El Libro de los Espíritus, ítem 370: «El Espíritu tiene siempre las facultades que le son propias, y no son los órganos los que producen las facultades, sino que éstas determinan el desarrollo de los órganos».
Siendo el alma responsable del pensamiento, por el libre albedrío, por la conducta de las criaturas, es natural que pueda ejercer influencia no tan solo en su comportamiento, sino también sobre las células del organismo, condicionando sus estados de salud o de enfermedad.
De ese modo, el alma es un ser actuante que puede actuar continuamente sobre el organismo, vivificándole las células, promoviendo la salud y el bienestar.
El alma ejerce, todavía, una importante contribución a la vida humana por contener, en el periespiritu, el archivo de la memoria de los hechos ocurridos en vidas pasadas y que se suman a los adquiridos en la presente existencia.
En virtud de su naturaleza espiritual, y en la condición de estar dando vida a un organismo biológico, el alma realiza, en cada criatura, el encuentro entre lo humano y lo divino.
Como espíritu encarnado, el ser humano tiene su dignidad y debe ser respetado, no obstante la situación en que pueda encontrarse y las faltas que haya cometido. Es un ser en fase de evolución, camino de su perfeccionamiento, aunque esté pasando por situaciones menos dignas.
En la práctica, cada persona puede conducir libremente su vida, procurando practicar el bien y disfrutar de condiciones progresivamente mejores, u optar por una conducta menos edificante para sí misma, con relación a los demás seres humanos.
Lo importante es que, delante de esos acontecimientos, el alma participa, consciente o inconscientemente, de todos los actos de la vida, y las acciones buenas o malas que haya hecho quedan registradas en el archivo periespiritual y se encuadran en la ley de reciprocidad o de causa y efecto y sus consecuencias, respectivamente, buenas o malas retornan para el mismo ser, en esta vida o en vidas futuras, porque las existencias son solidarias unas con las otras. Las buenas acciones regresan bajo la forma de alegría, salud y bienestar, y, las malas, como diferentes modalidades de sufrimientos.
El reconocimiento de la inmortalidad del alma puede dar, a cada uno, un incentivo para las diferentes actividades de la vida, llevando al ser humano a utilizar su libre albedrío para realizar positivamente la vivencia del amor, la práctica de buenas acciones.
Por falta de perfeccionamiento espiritual, los seres humanos todavía no comprendieron el significado de la vida y la oportunidad que disfrutan de realizarse como almas vivientes, para alcanzar planos progresivamente más elevados en la escala de la evolución.
La vivencia de la realidad del alma se caracteriza por la valorización de los bienes espirituales y por el desprendimiento de las preocupaciones hacia los bienes transitorios de la vida.
El amor es el recurso para que el ser humano pueda vivir la realidad del alma, requisito esencial para que pueda alcanzar la vida plena como ser viviente.
La primera fase para alcanzar el conocimiento de la realidad del alma, consiste en admitir su existencia, como parte integrante del organismo humano, responsable de sus atributos psíquicos y espirituales, y por los actos de la vida diaria.
El Alma  o Espíritu Según Allan Kardec son los seres inteligentes de la Creación y se caracterizan por su individualidad, creada simple e ignorante, el alma o espíritu  tiene la oportunidad de evolucionar y de volverse perfectos.
El pensamiento, la inteligencia, las cualidades morales y la consciencia, son atributos del alma.
Las almas son los espíritus encarnados. Forman parte de la constitución de los seres humanos temporalmente, para purificarse y esclarecerse y fuera de ellos, como espíritus, pueblan el mundo invisible.
El espíritu está revestido por un envoltorio de naturaleza electromagnética, el periespiritu, que en el organismo humano constituye la unión entre el alma y el cuerpo físico, y después de la separación, que se realiza en el desenlace, el periespiritu también se desprende del cuerpo y se mantiene unido al espíritu.
Si los espíritus, como seres encarnados procedieran de modo contrario a la Ley de Dios, recibirán, como retorno, en esta vida o en vidas futuras, las pruebas correspondientes a sus faltas, bajo la forma de sufrimientos físicos o psíquicos, o dificultades en los diferentes sectores de la vida.
Los atributos de la individualidad humana son los del espíritu encarnado. Así, un hombre de bien es la encarnación de un espíritu bueno y un hombre perverso es la encarnación de un espíritu impuro, ignorante.
Los seres humanos que cometen faltas, que agreden la Ley, no retroceden espiritualmente.
Se mantienen estacionarios y si no tuvieron la oportunidad de reparar, en la misma existencia, las faltas cometidas, tendrán que retornar, en encarnaciones futuras, cuantas sean necesarias, y enfrentar diferentes modalidades de sufrimientos, que constituyen formas de reparación de sus faltas, y la oportunidad de rehacer la existencia no aprovechada, para alcanzar algún progreso espiritual.
Los espíritus sufren, tanto en el mundo corporal como en el espiritual, las consecuencias de sus imperfecciones.
Para los espíritus la encarnación puede ser un acto de expiación o de misión que ellos aceptan con placer, con el fin de ayudar a los seres humanos a alcanzar más rápidamente el progreso en los diferentes sectores de la vida. Son almas primorosas que pueden reencarnar aisladamente, o en grupos, y se identifican por sus ideales de amor a los semejantes, procurando incentivar el progreso y el bienestar de los seres humanos en las diferentes áreas de actuación, motivando la evolución de la consciencia humana en los ideales de paz, fraternidad y progreso.
La evolución anímica o espiritual constituye la adquisición más importante que puede ser deseada tanto por las criaturas encarnadas como desencarnadas.
Ella se realiza paulatinamente, a través de las generaciones, mediante esfuerzos basados en la práctica del amor fraterno. El grado de evolución espiritual caracteriza la posición alcanzada por las criaturas en su andadura a través de los tiempos.
En la práctica, la evolución espiritual se manifiesta por diferente atributos como la bondad, la sabiduría, la comprensión, el desprendimiento de los bienes materiales, la sinceridad en el trato con los semejantes, la vivencia de pensamientos positivos y la anulación de los pensamientos negativos como los de la ira, celos, traición, falsedad, odio, agresividad y de toros de la misma naturaleza, que deberán ser exiliados del planeta Tierra, que habrá alcanzado un nivel elevado de vibración espiritual en el albor de la nueva era que se aproxima, donde los hombres serán buenos y se amarán unos a otros.
Merchita
Extraído del libro Enfermedades del Alma Dr. Roberto Brólio

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      ALERGIA Y OBSESIÓN

La noche del 15 de julio de 1954 nos trajo alegría el primer contacto con el Espíritu del Dr. Francisco de Meneses Díaz de la Cruz, distinguido médico y denotado trabajador del Espiritismo, que fue Presidente de la Federación Espirita Brasileña, en el periodo de 1889 a 1895, desencarnado en 1937.

Tomando las facultades psicofónicas del médium, pronunció la palestra aquí transcrita, que consideramos de precioso estudio en torno a la obsesión.

Subordinando el asunto al tema “alergia y obsesión”, nos elucida sobre la manera por la cual facilitamos la influenciación de las entidades infelices o inferiores en nuestro campo físico, desde las más simples perturbaciones epidérmicas a los casos dolorosos de avasallamiento psíquico.

Quien se consagra a los trabajos de socorro espiritual ha de convenir, por cierto, en que la obsesión es un proceso alérgico, interesando el equilibrio de la mente.

Sabemos que la palabra “alergia” fue creada, en este siglo, por el médico vienense Von Pirquet, significando la reacción modificada en las ocurrencias de la hipersensibilidad humana.

Semejante alteración puede ser provocada en el campo orgánico por los agentes más diversos, cuales sean los alimentos, el polvo doméstico, el polen de las plantas, los parásitos de la piel, del intestino y del aire, tanto como las bacterias que se multiplican en núcleos infecciosos.

Las drogas largamente usadas, cuando en asociación con factores proteicos, pueden suscitar igualmente la constitución de alérgenos alarmantes.

Como vemos, los elementos de ese orden son exógenos o endógenos, esto es, proceden del medio externo o interno, reportándonos al mundo complejo del organismo.

La medicina moderna, analizando el engranaje del fenómeno, admite que la acción del anticuerpo sobre el antígeno, en la intimidad de la célula, libera una sustancia semejante a la histamina, vulgarmente llamada sustancia “H”, que actuando sobre los vasos capilares, sobre las fibras y sobre la sangre, actúa desastrosamente, ocasionando variados desequilibrios, presentándose, de modo articular, en la dermatitis atípica, en la dermatitis de contacto, en la coriza espasmódica, en el asma, en el edema, en la urticaria y en la energía sérica, digestiva, nerviosa o cardiovascular.

Evitando, sin embargo, cualquier preciosismo de la técnica científica y relegando a la medicina habitual el deber de asegurar los procesos inmunológicos de la integridad física, recordemos que las radiaciones mentales, que podemos clasificar por agentes “R” , en la mayoría de las veces se presentan, en la base de formación de la sustancia “H” desempeñando importante papel en casi todas las perturbaciones neuropsíquicas y usando el cerebro como órgano de choque.

Todos nuestros pensamientos definidos por vibraciones palabras y actos, arrojan de nosotros rayos específicos.

Siendo así, es indispensable curar de nuestras propias actitudes, en la autodefensa y en el amparo a los semejantes, por cuanto la cólera y la irritación, la liviandad y la maledicencia, la crueldad y la calumnia, la irreflexión y la crueldad, la tristeza y el desanimo, producen elevado porcentaje de agentes “R”, de naturaleza destructiva, en nosotros y alrededor de nosotros, exógenos y endógenos, susceptibles de envolvernos, por tiempo indeterminado, en deplorable laberinto de desarmonía mental.

En muchas ocasiones, nuestra conducta puede ser nuestra enfermedad, tanto como nuestro comportamiento puede representar nuestra restauración y nuestra cura.

Para sanar la obsesión en los otros o en nosotros mismos, es preciso pensar en los agentes “R” que estamos emitiendo.

El pensamiento es fuerza que determina, establece, transforma, edifica, destruye y reconstruye.

En el, al influjo divino, reside la génesis de toda la Creación.

Respetemos, así, la dieta del Evangelio, procurando erguir un santuario de principios morales respetables para nuestras manifestaciones de cada día.

Y, resguardándonos contra la alergia y obsesión de cualquier procedencia, atendamos al sabio consejo de Pablo, el gran convertido, cuando advierte a los cristianos de la Iglesia de Filipos:

-“Todo lo que es verdadero, todo lo que es honesto, todo lo que es noble, todo lo que es puro, todo lo que es santo, sea, en cada hora de la vida, la luz de vuestros pensamientos”



Por el Espíritu Díaz de la Cruz – Del Libro: Instrucciones Psicofónicas, Médium: Francisco Cándido Xavier - por Diversos Espíritus
TRADUCIDO AL ESPAÑOL POR: M. C. R.

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