martes, 19 de enero de 2016

La relación de Causa y Efecto


                                                               

EL ORGULLO COMO PERDICIÓN DEL ESPIRITA


 Muchos centros espiritistas han fracasado por el orgullo.
Sin darnos cuenta, llevamos un gusanillo dentro de nosotros, al que vamos animando cada vez más, hasta que llegamos a perder el control.
Cuando un hermano nuestro da señales de ser un médium, todos le damos ánimos, le apoyamos para que se desarrolle; comienza a darnos unas comunicaciones satisfactorias y lógicas, pero que siempre las debemos de analizar. Un día, no está en condiciones de recibir a entidades superiores, y sin darse cuenta, piensa que si no puede decir nada, qué opinarán los demás. No sólo eso, sino que aquí viene la segunda parte, la de los hermanos del grupo: ¿cómo es que hoy no se han comunicado por ti? Ahí sale el gusanillo…
El médium se siente un poco defraudado y abre las puertas de su materia, y como no podernos ignorar que siempre alrededor nuestro hay hermanos con ganas de entrar por esas puertas, que no les pertenecen, nos dan un concierto muy agradable y nos llena; porque esos seres nos dan bienestar y muchas satisfacciones, diciendo que somos buenos y que sabemos más que los otros.
¿Y por qué no rechazamos nosotros esas comunicaciones que se identifican como las de San o San . . . . . . . . . ? Hermanos, creo en el refrán «quien bien te quiere te hará llorar”.
Pensemos que estamos en un planeta en evolución y necesitamos más consejos que alabanzas.
El espiritista tiene mucha responsabilidad, y si no intentamos erradicar el orgullo, tendremos muchos fracasos en los grupos espiritistas. Creo que nosotros podemos matar ese gusanillo del orgullo, porque cuando un hermano nuestro hace un mérito, para la doctrina o para lo que sea, no se le tiene que alabar tanto, porque no le estamos beneficiando, sino perjudicando, y lo estamos encerrando en esa envoltura del orgullo.
Cuando él haya hecho un mérito, es porque antes lo dejó por hacer y lleva un retraso en su carrera. No se le puede aplaudir al último de la carrera y por aquí, fallamos todos por lo general.
Damos una imagen del espiritismo no muy recomendable. Muchos grupos fracasan por los motivos más o menos explicados. Nosotros no podemos ignorarlos y tenemos que evitarlos. ¿De qué manera? Muy sencillo, no dando importancia a lo que hacemos. Cuando lo hagamos, pensemos que eso no es todo, que podemos hacer más y mucho mejor.
Nos debemos de mentalizar, que en un grupo espiritista no hay ni primero ni último. No obstante, siempre en los grupos tiene que haber portavoces, como es lógico, pero no jerarquías, porque entonces nos vemos envueltos por el orgullo.
Los grupos que crean que tienen seres de alta categoría y que siempre están con ellos, que piensen que en la Tierra, hay millares de grupos espíritas y que funcionan a veces, a la misma hora. Por tanto ese espíritu, es imposible que a la misma hora esté en tantos sitios al mismo tiempo. Quiero aclarar este asunto. Sabemos que un espíritu muy elevado, puede dar fluido a muchos grupos a la vez, pero no comunicarse más que en un sólo grupo en concreto.
Hermanos, se ha celebrado este Congreso para poder conocernos los espiritistas españoles y de esta manera, todos aprender y enseñar. Consideremos que a los espiritistas nos tienen catalogados con una mala imagen, debido entre otras cosas, al orgullo.
Nosotros podemos y debemos quitar esa imagen que tiene el espiritismo español. Con nuestro ejemplo y sin interés material, poniendo lo que cada uno sabe, sin importarnos lo que la gente diga de nosotros; que vean que el espiritismo español no se «comercializa»; que todos somos conscientes de lo que hacemos y de lo que pretendemos, “SOLO EL BIEN DE LA DOCTRINA Y EL BIEN DE A HUMANIDAD”, para que la humanidad sepa por qué viene y dónde va.

                GRUPO FRATERNIDAD HUMANA TARRASA

Tomado del Congreso Nacional de Espiritismo 1981
Publicación De La Asociación Parapsicològica
Villenense

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El tener una mente abierta, nos lleva a poder sentir mas amor hacia nosotros y los demas. Porque nos libera para poder aceptar a todas las personas tal como son, disfrutando y aprendiendo de sus diferencias.
- Mercy Ingaro -
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EL COMPORTAMIENTO NEURÓTICO



 El gran pensador espírita Herminio Correa de Miranda, en el excepcional libro La Memoria y el Tiempo, así describe la memoria:
" es un receptáculo de ideas que en algún tiempo fueron allí depositadas y que pueden, con relativa facilidad y presteza, ser recuperadas o retiradas. Diríamos con la terminología de la moderna informática que la memoria es un banco de datos. La expresión presupone la idea de un registro o grabación y una clasificación ordenada, permanentemente abierta a consulta, con respuestas, la mayoría de las veces instantáneas".

El registro a que alude Herminio Miranda realmente representa una clasificación ordenada, conforme se desprende de la cuestión trescientos ocho(1) de El Libro de los Espíritus.

"no se recuerda de una  manera absoluta de todos los actos, se recuerda de los actos en razón de la influencia que tiene sobre su estado presente."
Se deduce entonces, que la memoria es atributo del espíritu inmortal con participación activa en su conciencia y no debemos olvidar que en la consciencia es donde está escrita la Ley de Dios, según nos enseña la cuestión seiscientos veintiuna.

Al agredir la Ley Divina, promovemos un archivamiento en la consciencia de aquello que podríamos llamar " paquete de energía psíquica" en desajuste con la Ley, por tanto fuera de sintonía, que reclamará una solución para que el equilibrio se establezca en lo íntimo del espíritu, lo que se dará en mayor o menor tiempo, siempre de acuerdo con la Justicia Divina.

En la primera parte del capítulo siete del libro El Cielo y el Infierno, Allan Kardec nos esclarece: - "Toda falta cometida, todo mal realizado, es una deuda contraida que deberá ser pagada; si no fuese en una existencia, lo será en la siguiente o siguientes, porque todas las existencias son solidarias entre sí. Aquel que se quita en una existencia no tendrá necesidad de pagar una segunda vez".
Eso ocurre a despecho de todo olvido del pasado espiritual, que es de la voluntad Divina, conforme se observa en la cuestión trescientos noventa y dos:
" ¿ Por qué el espíritu encarnado pierde el recuerdo de su pasado?
- El hombre no puede ni debe saber todo. Dios en Su sabiduría lo quiere así. Sin el velo que le cubre ciertas cosas, el hombre quedaría deslumbrado, como aquel que pasa sin transición de la oscuridad para la luz. El olvido del pasado le hace sentirse más señor de sí."
Respecto a las desarmonías implantadas en la consciencia del espíritu, la Benefactora Joanna de Angelis, por la psicografía de Divaldo Pereira Franco, en el Libro del Hombre Integral, nos esclarece:
 " Productos del inconsciente profundo, se manifestarán como comportamientos neuróticos, los factores psicogénicos tienen sus raices en la conducta del propio paciente en reencarnaciones pasadas, en las cuales de desarmonizó interiormente. Si fuese mediante conflictos de consciencia o resultados de acciones innobles, los mecanismos propiciadores de rehabilitación íntima, imprimen en el inconsciente actual las matrices que se exteriorizan como disociaciones y fragmentaciones de personalidad, alucinaciones, neurosis y psicosis.
Instaladas en el indivíduo, esas causas endógenas se asocian a otras, de naturaleza exógena, tornándose disgregadoras de la individualidad victimada por las presiones que experimenta.

    Las presiones de cualquier naturaleza son decisivas para establecer el clima comportamental de la criatura."

Resultan, por tanto, de los errores cometidos en el pasado y del modo de vida en el presente, ls disturbios comportamentales de la criatura humana, y la Benefactora encierra sus observaciones al respecto diciendo que:
"Los comportamientos neuróticos son desgastantes, extrapolando los límites de las resistencias orgánicas, que pasan a somatizarlas abriendo el campo para varias enfermedades que podrian ser evitadas."

En esa misma obra, Joanna de Angelis nos presenta la solución:
" El amor es el antídoto más eficaz contra cualquier mal.  Actúa en las causas y altera las manifestaciones, cambiando la estructura de los contenidos negativos cuando estos se exteriorizan.

....instaura la paz e irradia la confianza, promueve la no violencia y establece la fraternidad que une y solidariza a los hombres, unos con los otros, anulando las distancias y las sospechas. 
Es el más poderoso vín con la Causa Generadora de Vida.
Es el motor que conduce a la acción bondadosa, desdoblando el sentimiento de generosidad, al mismo tiempo que estimulando la paciencia.

Con eso podemos hacer un paralelo a la recomendación del Apostol Pedro, conforme el versículo ocho del capítulo cuatro de su Primera Epístola:
 "Pero sobre tdo, tener ardiente amor de los unos para con los otros, porque el amor cubrirá a multitud de pecados."

Como la aplicación del amor es la práctica del bien, y el bien es prescripción Divina, cuanto más se practica, más se tranquiliza la conciencia, elimin ando paulatinamente la presión provocada por los errores, disminuyendo en consecuencia, los disturbios comportamentales y aumentando la percepción de la felicidad posible de ser alcanzada en la Tierra.

¡ Pensemos en eso!

Referencia:
(1) Todas las cuestiones citadas en el presente articulo son de El Libro de los Espíritus.
Antônio Carlos Navarro  es miembro de la Red Amigo Espírita, estudioso y conferenciante espírita. Trabajador del Centro Espírita Francisco Cândido Xavier en San José de Rio Preto - SP.





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 LA RELACIÓN DE CAUSA Y 

EFECTO

 En lo relativo  a la cuestión de las pruebas y expiaciones según El Libro de los Espíritus, ampliemos la reflexión sobre el tema de la relación de causa y efecto cuya fórmula dejó Allan Kardec: “Todo efecto tiene una causa. Todo efecto inteligente tiene una causa inteligente. El poder de la causa inteligente está en razón del tamaño del efecto”. Esta máxima vale en cuanto a la afirmación de una fuerza divina en el origen de todas las cosas, pero sirve igualmente de hilo conductor al pensamiento kardecista respecto a la ley de causalidad en la vida del ser reencarnado, aun cuando ya no esté en el registro del tamaño de una inteligencia divina. Estamos esta vez en el corazón del ser humano dependiente de su progreso de vida y heredero de sus anteriores existencias. Si tuviéramos toda la memoria del pasado (que puede existir más allá pero no aquí) podríamos desenrollar la madeja de todos los eventos que han construido nuestra personalidad desde hace muchas vidas. Sabríamos por qué y cómo se han desarrollado las afinidades y antipatías con aquellos que hemos encontrado en esta vida en diversos grados de relación. Tendríamos acceso así a diferentes causas profundas y remotas que pueden estar en el origen de nuestras realidades vividas hoy. Ese conocimiento no nos es dado en estado consciente, pero sabemos que nada se debe al azar y que con frecuencia los encuentros son resultado de la necesidad de encontrarse. Allí tenemos ya una relación de causa y efecto: encontrar inconscientemente a aquellos con quienes habíamos decidido vivir, ya sea en buenas o malas condiciones, para cumplir la ley de evolución tanto individual como colectiva. Dicho esto, respecto al reencuentro con los seres queridos o por el contrario con los enemigos de ayer, ¿llega la relación de causa y efecto hasta la terrible ley del talión, según la cual sería necesario sufrir a su vez lo que se ha hecho sufrir anteriormente? En otras palabras, ¿habría que pagar las deudas kármicas según un principio expiatorio donde fuera preciso sufrir punto por punto todos los sufrimientos que se ha podido hacer soportar a los demás en una o muchas vidas anteriores? Es lo que dirán algunos, incluidos algunos medios espíritas conservadores. Esta concepción simplista ha sido atacada frontalmente desde hace tiempo por los espíritas progresistas, a partir de una reflexión más amplia sobre las realidades de la naturaleza humana y sobre las complejidades de la vida en sociedad que no pueden resumirse en consecuencias directas de vidas anteriores. Y luego, por los testimonios de los espíritus desencarnados, se ha podido comprender mejor la evolución reencarnacionista dentro de una relación de causa y efecto que se aleja de estas concepciones demasiado simplistas. En el curso de las primeras encarnaciones terrenales, el ser más primitivo se busca todavía en su identidad que se construye. Pasa por fases de inferioridad que pueden llevarlo a todos los excesos del mal dominante o criminal. Y así, puede recaer durante muchas vidas en los mismos extravíos antes de medir el peso de sus errores en un primer relámpago de conciencia. Eso ya significa que el criminal no es castigado inmediatamente por sus faltas con un doloroso más allá, pues al reencarnar de manera instintiva, recobra sus impulsos que podrán expresarse de nuevo en la siguiente vida. No sufre pues una expiación particular sino que se vuelve a encontrar en la continuidad de lo que es, con riesgo de renovar sus fechorías, puesto que su personalidad no ha cambiado fundamentalmente de una vida a otra y además, no ha alcanzado conciencia de su más allá como para hacer el balance de su estado espiritual. Si en cambio tal espíritu ha podido ser liberado de su turbación, ayudado por la oración o por la liberación espírita, la situación es diferente, puesto que, obligado a mirarse de frente, ese espíritu conoce entonces el dolor de lo que él es, dentro de un terrible remordimiento sobre el que esta vez, no temamos decir, la palabra expiación, por lo menos en lo que se refiere a su penosa toma de conciencia en el más allá. Pero, eso no significa necesariamente que la siguiente vida será de carácter expiatorio: podrá, o bien recaer en sus hábitos anteriores, o en el mejor de los casos tener chispazos de lucidez sobre sí mismo para comenzar una vida diferente, que repare las anteriores. Tal es el proceso de los comienzos de una lenta evolución hacia una parte de conciencia más grande. En la etapa siguiente, donde el espíritu se reconoce mejor en su travesía del más allá entre cada vida, se convierte progresivamente en el responsable de su futura encarnación con la ayuda de su guía y de otros espíritus. Más consciente de lo que es y de lo que debe, vive lo que es capaz de vivir en su más allá y cuando siente la necesidad, considera una nueva encarnación y decide entonces los grandes lineamientos y encuentros futuros que desea, para proseguir su progreso con los que ya ha conocido y querido en otras vidas. Si se habla entonces de relación de causa y efecto, será para cada espíritu el hecho 3 de encontrarse tal y como es, con su personalidad imperfecta, en una nueva situación de vida, con otros que a menudo ha conocido anteriormente para seguir el camino, para eventualmente reparar las faltas anteriores, pero sobre todo para aprender a amar mejor, para aprender también con el pasar del tiempo, el perdón y la reconciliación. La antipatía de una vida puede convertirse en simpatía en una vida siguiente; mejor aún, el odio debe transformarse en amor el día en que cada uno reconozca para lo que ha regresado. En este lento proceso que se extiende a través de muchas vidas, muchos conflictos pueden perdurar, muchas oposiciones pueden renovarse, y sin embargo se tratará de encontrarse al final en una relación convertida en armoniosa. ¿Justificar el sufrimiento? El sufrimiento no es un mal necesario, sino una realidad inherente a la inferioridad general del planeta. Por esa razón, un espíritu superior reencarnado puede sufrir tanto como un espíritu inferior. El uno sufre por su falta de amor, el otro por la dificultad de expresar su verdad que puede convertirse en objeto de persecución. Si se partiera del principio de que el sufrimiento es el estricto resultado de nuestras faltas anteriores, ¿qué debería decirse de los espíritus superiores que, por el don de su persona a través de su misión terrenal, son confrontados a grandes sufrimientos? Un día me dijeron que si Jesús había muerto en la agonía que se sabe, es porque aún debía quedar en lo profundo de alguna remota vida anterior como un resto de su karma que no había sido definitivamente cancelado. He aquí una forma dudosa de concebir la relación de causa y efecto, cuando es mucho más simple decir: Jesús se había impuesto por misión traer una verdad divina para liberar la conciencia humana, perturbando por lo mismo los poderes instituidos, y eso no podía acabar de otra manera, es obvio que quien conduce su lucha sin apartarse nunca de su ideal, tiene muy poca oportunidad de terminar su vida en su cama… y muchos otros ejemplos en la historia lo demuestran. No hay pues que justificar ninguna deuda kármica, sino considerar las cosas a partir del sentido común: un espíritu que quiere aportar una forma de verdad a una humanidad poco evolucionada, se expone a todos los peligros para la integridad física de su persona. La causa primera de una persecución, es entonces la voluntad y el amor de un espíritu encarnado. Y esta causa conduce a la consecuencia previsible para él, de pagar su audacia con su propia vida. No hay misterio en la circunstancia: la lucha por el amor al prójimo nunca ha carecido de riesgo y se tiene allí la perfecta ilustración de la relación de causa a efecto, sin ir a buscar más lejos no conocemos ninguna justificación de orden kármico. 

 Luchar contra el sufrimiento 
La antigua noción de karma punitivo implicaría la idea de una resignación total ante la adversidad, en una relación de causa a efecto que sería ineluctable y como escrita por adelantado. En la que no habría ninguna perspectiva de lucha emancipadora que fuera provechosa para la humanidad. En este sentido (y según lo que ya he oído en nuestros medios más conservadores), sería necesario a pesar de todo hacer el bien para nuestra propia evolución, pero no obstante, el que recibe nuestro amor no avanzará más porque sus deudas kármicas se le pegarán a la piel hasta que haya “pagado su deuda” mediante sus propios sufrimientos contra los que no podemos hacer nada… Entonces, según esta idea, ¡el amor es un beneficio para el que lo da pero no sirve de nada al que lo recibe! ¿Se puede aceptar decentemente tal caricatura de la ley divina? No, por supuesto, porque eso sería verdaderamente rebajar la justicia divina a nuestras pobres concepciones de la justicia humana que, con mucha frecuencia, está privada de todo sentido de perdón y de amor al prójimo. En realidad, el espíritu debe ser considerado en toda su complejidad existencial, y cada uno de nosotros lo sabe muy bien, por vivir en ambivalencias de toda clase en el plano de las faltas a la moral que a todos nos conciernen más o menos. Se trata de nuestra condición humana que en diversos grados no está libre de orgullo y egoísmo; se trata por ejemplo de lo que podríamos hacer y que, sin duda, no tenemos el coraje ni la voluntad de hacer. Y como se dice en religión, se puede pecar por omisión, dicho de otra manera, no actuar según nuestro deber altruista cada vez que tenemos la ocasión. Eso significa simplemente que en la curva de la evolución, entre el espíritu primario y el espíritu superior, hay todo un progreso de vidas que no debe reducirse a un recorrido de errores por expiar. Las vidas se suman unas a otras, entre el descubrimiento y la toma de conciencia, en el desarrollo de un sentido moral, en la experiencia humana bajo todos sus aspectos, y es en la complejidad donde el espíritu avanza frente a sus propias contradicciones, impulsado por lo que está en el fondo de él, a saber, una chispa divina inherente a su ontología, chispa que acaba por surgir en algún momento de su evolución. Entonces hablamos más bien de una trayectoria ascendente, donde el espíritu que se reconoce a sí mismo, aprende a reconocer al otro en su particularidad, sabiendo que ese otro también aprende el reconocimiento mutuo. Y de allí, se llega inexorablemente a considerar, no ya la unidad sino el conjunto, es decir, una sociedad que se construye a partir de individualidades reunidas en una convergencia comunitaria, cultural o ciudadana. Se crean así entidades sociales que con  demasiada frecuencia se oponen entre ellas, ya sean comunidades, etnias o Estados, por razones de supremacía o de conflicto de intereses. A ese nivel uno ya no puede contentarse con explicaciones sobre pruebas individuales, sino que debe considerar al colectivo a nivel de responsabilidades diversas, midiendo siempre la noción de poder y en el mejor de los casos la noción de participación colectiva cuando una entidad estatal u otra se ha vuelto democrática. En la fase de entidad social, sería ridículo hacer intervenir formas de pruebas colectivas, como si las víctimas expiatorias se hubieran reunido en una misma comarca para sufrir una suerte común e idéntica. Es más simple referirse a la ley de causa y efecto. Y en este punto, las causas y los efectos son fácilmente analizables, cuando se estudian los fenómenos sociales, culturales y de civilización, mirando el encadenamiento de eventos que nunca tienen nada de fortuitos. En materia de espiritualidad, incluso de espiritismo, con demasiada frecuencia se ha insistido en el individuo ante su destino, y considerado aisladamente, aun cuando el individuo es ante todo interdependiente de su medio cultural y social, asumiendo su evolución en un contexto que es resultado de la historia. Entonces si uno quiere analizar correctamente la relación de causa a efecto, no puede limitarse al recorrido particular de cada espíritu reencarnado que asume su propia evolución. Hace falta integrar igualmente ese recorrido dentro de la evolución general de las civilizaciones edificadas con el pasar del tiempo, y con nuestra participación, cualquiera que ésta sea, en el transcurso de nuestras vidas anteriores.

 por JACQUES PECCATTE-  EDITORIAL 2 LA REVISTA ESPIRITA N° 83 ENERO 2011

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PSICOQUINESIA ESPONTÁNEA 

por KARINE CHATEIGNER 

TESTIMONIO Jean-Pierre Girard Uri Geller LA REVISTA ESPIRITA N° 83 ENERO 2011 


Transformar las moléculas de la materia es un acto posible. Esta transformación de la materia bajo una influencia mental lleva el nombre de psicoquinesia. La psicoquinesia o telequinesia no es una facultad de orden mediúmnico, es inherente al espíritu encarnado y se adiestra.
    En nuestra época, los psicoquinesistas más mediatizados fueron, y siguen siendo, Jean-Pierre Girard y Uri Geller. ¿Son impostores, ilusionistas, o poseen una verdadera facultad? En este ámbito, como en otros, el hombre aborda una tesis y su contraria según sus ideas, sus a priori, a veces según sus conocimientos y su examen. Tanto Uri Geller como JeanPierre Girard han sido pillados en fraude, lo cual ha desacreditado el conjunto de su trayectoria cuando incontestablemente numerosas experiencias han tenido éxito sin ilusión. 
    Para estos sujetos “psi” o para los sujetos “médiums”, las condiciones de experimentación son de extrema importancia. Estos hombres, a veces solicitados como ratones de laboratorio, a menudo demasiado cuestionados, demasiado criticados, en ciertas ocasiones han abandonado su rigor experimental forzando las cosas, lo cual no pone en duda la realidad del fenómeno. La fabricación de vino adulterado no excluye la realidad del buen vino, así como la fabricación de billetes falsos no excluye a los verdaderos. La prueba de ello es que durante la presencia en la televisión de Jean-Pierre Girard o de Uri Geller, se han producido múltiples fenómenos psicoquinéticos entre los telespectadores: llaves, cucharas que se tuercen, despertadores que se vuelven a poner en marcha, etc. 
    Estos hechos también se produjeron en el domicilio de espíritas y en este caso en mi domicilio para la época. He aquí los hechos: cómodamente instalados delante de nuestro aparato de televisión, seguíamos con gran atención las experiencias emprendidas por Uri Geller. El clima era de ironía y Uri Geller experimentaba cierta dificultad para concentrarse y trabajar en ese escenario refractario. Sin embargo, fueron realizadas varias experiencias concluyentes. Al comienzo del programa se había hecho la invitación a los televidentes y cada uno podía intentar el experimento en su casa tomando un objeto, sugiriéndole que se torciera. Fue lo que hicimos y dos de nosotros, de los que yo formaba parte, seguíamos aquel desarrollo experimental sosteniendo concienzudamente en la mano una pequeña cucharita y alentándola regularmente la torsión. No se produjo nada y estábamos algo decepcionadas. 
     Ya tocando a su fin el programa, me levanté para ir a buscar una bebida. Al querer tomar el destapador que se encontraba en una gaveta, comprobé que esta última ofrecía cierta resistencia a abrirse. De naturaleza poco paciente,tiré entonces bruscamente. La gaveta cedió y se abrió. Entonces, descubrí, con una mezcla de sorpresa y alegría, que quince de las pequeñas cucharitas estaban dobladas en ángulo recto. Llamé enseguida a mis amigos para comprobar los hechos. Todo efecto tiene una causa pero no comprendíamos por qué, mientras nosotras nos habíamos ensañado con nuestras pequeñas cucharitas, cada una prisionera en nuestras manos, por qué ésas habían quedado bien derechas, mientras que otras se habían doblado sin nuestra voluntad.

       Por ser al mismo tiempo espíritas, pensamos entonces, tanto más por cuanto estaban presentes dos médiums, que los espíritus estaban en el origen de este fenó- meno. Por otra parte lo encontramos muy divertido y es la razón por la que repetimos la experiencia. Retomando en las manos nuestras arrogantes cucharitas, participamos de nuevo por medio del pensamiento proyectando la torsión o el plegado del objeto; como siempre, nada visible entre nuestras manos pero de nuevo, cuatro cucharitas dobladas en la gaveta. Entonces, no satisfechas con una suposición o una hipótesis, poniendo en escena la participación del más allá, decidimos requerir al espíritu para conocer la explicación. He aquí lo que se nos respondió por escritura por el espíritu Thomas Edison: 
     - “Queridos amigos espíritas, no son los desencarnados los que originan la torsión de sus cucharitas, sino ustedes. Quiero decir más precisamente a Karine y Michèle que, pensando sinceramente en torcer el objeto que estaba entre sus dedos, produjeron inconscientemente un efecto psicoquinético sobre objetos de la misma naturaleza. Si ese experimento hubiera durado más tiempo, todos los metales de sus cubiertos hubieran sufrido la misma torsión. Se trata de un efecto natural. A esta hora, sus ondas cerebrales exteriorizadas todavía pueden ser localizadas en la gaveta del aparador de la cocina. Su consciente ha pensado el material que tocaba, su inconsciente se ha puesto automáticamente en relación con la naturaleza de este material y su localización en su vivienda”. 

Extracto del libro Entre cielo y tierra - Karine Chateigner

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domingo, 17 de enero de 2016

Predestinación y fatalismo

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SI SON TAN EVIDENTES  LAS PRUEBAS DE LA REENCARNACIÓN, ¿POR QUÉ NEGARLA ?

Reencarnar es el regreso contínuo de un mismo Espíritu a la vida en diversos cuerpos.         Reasumir la forma material ess una ley tan natural como el nacer, vivir o desencarnar. Pero, si es tan evidente el fenómeno, ¿por qué entonces, la mayoría de los científicos lo desconoce?.
La razón es simple: la ciencia aún está bajo el yugo del materialismo y no consigue explicarlo todo. El conocimiento científico es limitado y no obstante, es progresivo. Las verdades aceptadas por las academias son consecutivamente, efímeras y provisionales. No es necesario ser un científico hoy, para considerar normales los numerosos fenómens que hace menos de seis siglos eraan totalmente ignorados por los científicos de la época: el movimiento de la Tierra, las partículas subatómicas, la composición química del agua, etc.
Rutinariamente, el científico revisa sus tesis de la víspera. Con todo, el conocimiento humano solo avanza a través de la investigación y, efectivamente, los que niegan la teoría de la reencarnación jamás la estudiaron cuidadsamente. Entre tanto, algunos científicos de renombre que la investigaron, concluyeron que se trata de un hecho innegable: Thomas Edisdon, William Crookes, Charles Richet y tantos otros investigadores que confirmaron científicamente los mecanismos de la pluralidad de existencias.
El investigador Trutz Hardo,narra en su libro "Children Who Have Lived Before:Reincarnation Today", la historia de un niño de 3 años de edad, de la región de las colinas del Golán (frontera entre Siria e Israel), que afirmó haber sido asesinado en un machete en su vida anterior. Sorprendentemente el niño indicó los lugares donde su cuerpo fue enterrado y el local en donde quedó oculta el arma del crimen. A traves de excavaciones fueron encontrados un esqueleto de un hombre y un machete. El niño también recordó el nombre completo de su asesino que ante las excepcionales evidencias asumió el homicidio.
La historia es la constatación de los hechos relatados por el niño del Golán pantano donde oran en presencia del Dr. Eli Lasch, conocido por desarrollar el sistema médico de Gaza como parte de una operación del gobierno de Israel en la década de 1960. La noticia fue bastante compartida en las redes sociales a comienzos de 2015, después de haber sido publicada la versión brasileira del site inglés Epoch Times. Entre tanto, hay quien afirma que "no pasa de ser un engaño", según el punto de vista del oscuro analista de sistemas (idealizador del site www.e-farsas.com)
Dice el "notable" detective virtual, que cada uno cree no lo que quiere, si no  hay ninguna prueba científica de que la reencarnación exista de hecho. La historia publicada en Epoch TImes es una traducción de un artículo de 2014 sobre un libro de 2012 que narra un caso contado por un médico que murió en 2009 y no puede ser comprobado. Por tanto, el libro, el episodio, las pruebas cabales, ls testimonios, son mediocres, meros elementos de farsas, ilusión,embustes, en la convicción del arogante analista de sistemas que evidencia una robusta ignorancia y total incompetencia para opinar sobre hechos que no encajan en su "buen ojo vivo" virtual.
Recordamos al sumo detective virtual que varios científicos investigaroon cuidadosamente casos de niños que relatan  recuerdos de vidas pasadas. Fueron verificados muchos casos en que los detalles dados por los niñoos (algunas veces con una precisión extraordinaria), corresponden a personas fallecidas. Después de todo, porque la reencarnación es una ley natural, conocida desde hace muchos milenios, como consta en un antíguo papiro egipcio: "antes de nacer, el niño ya vivió y la muerte no es el fin; la vida es un evento que pasa como el día solar que renace".
Las indagaciones sobe la Reencarnación, no se limitan y no cesan en las tesis de las personalidades apuntadas encima. Estudios sobre ese tema crecen constantemente. La física, la Genética, la Medicina, la Neurociencia y varias escuela de Psicología, vienen siendo convocadas para ofrecer la contribución de sus investigaciones. Por lo tanto, avisamos al lúdico y escéptico detective virtual que actualmente, muchas universidades internacionales, legítimas referencias máximas de la ciencia, ya poseen grupos de estudio sobre este importante tema. Seguramente llegará el día en que la reencarnación también constará en aquella lista progresiva de asuntos comunes.
¿ De donde se origina mi convicción aquí expresada, sobre esta cuestión?. ¿ En que me baso para afirmar con tanta seguridad?. Cumple aclarar que la preexistencia humana no  ha sido un componente de ilusión de los investigadores citados- es una de las convicciones más antíguas de la Historia. Conforme referimso antes, un papir egipcio de 5000 años a.C., ya la menciona. Otro más reciente, bautizado como el "Papiro Ananas"(1320 a.C.), expone: "El hombre retorna a la vida varias veces, pero no se recuerda de sus existencias pasadas, except algunas veces, en sueños. En fin, todas esas vidas le serán reveladas".
En la Grecia clásica, Pitágoras (580 a 496 a.C.), ya divulgaba la palingenesia (reencarnación). En el diálogo de Fedón, Platón cita a Sócrates (469 a 399 a.C.: "Es cierto que hay un retorno a la vida, que los vivos nacen de los muertos". Esta misma certeza consta en la mayoría de las religiones antíguas, como el Hinduismo, Budismo, Druidismo, etc. La reencarnación está señalada en la Bíblia, veamos: Jeremías (1:4-5): "Me fue dirigida la palabra del Señor en estos términos: Antes de que yo te formase en el vientre de tu madre, te conocí; y antes de que salieses de su seno, te santifiqué y te establecí profeta de las naciones".O, en el Nuevo Testamento: "Yo os digo por tanto, que Elías ya vino y no lo reconocieron"(....) "Entonces los discípulos comprendieron que (Cristo) les había hablado de Juan Bautista". 
La hipótesis de quee tengamos una vida única es enteramente incompatible con la admirable perfección existente en todo el Universo conocido. La insustentable idea de que "a los hombres está ordenado morir solo una vez, viniendo después de eso, el juicio", no merece comentarios adicionales. La concepción de que después de la muerte del cuerpo físico, nuestras individualidades se pierden en un enigmático NADA, es ciertamente, risible, pues la gran  jerga científica, establece que en la vida "nada se crea, nada se pierde, todo se transforma".
Por tanto, ¿si tenemos tantas evidencias a favor de la reencaración, que nos presentan los opositores contra la misma?. Apenas la simple opinión de los académicos que endiosan la densa materia y de algunos teólogos decrépitos. Todavía, quieran o no quieran, gusten o no gusten a los descreyentes e ignorantes, de aquí a algunos años, veremos a la Academia de la Ciencia, declarar esta admirable comprobación como, hace dosmil años, Jesús informó a Nicodemos: "Es necesario nacer de nuevo".
Jorge Hessen
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El espiritismo no es un fenómeno 

Hay que reconocer que todo lo que toca nuestra pobre humanidad, lo reduce a su misma pequeñez y a su nivel mezquino y miserable. La idea sublime y grandiosa que desciende de lo alto, para mitigar los crueles sufrimientos de los hombres, se cubriría de lodo, si ello pudiera ser, es decir, si la esencia de donde procede ese ideal le permitiera mancharse. Lo dijo Víctor Hugo: “La gota de rocío que pende de las hojas de las plantas como líquido brillante, se transforma en barro, al tocar nuestro mísero suelo”. 

¡Pobres humanos! ¡Cuán atrasados, cuán pequeños y cuán imperfectos somos! El Espiritismo no podía escapar a esa intrusión, digámoslo así, de la pequeñez humana en su grandeza; del fanatismo ignorante de los hombres, en su transparente claridad. Pero, lo repetimos: A pesar de todo, sigue inmutable su marcha ascensional y bienhechora, porque procede de la Fuente de todo amor y poder, y como obra divina, no puede ser detenido su paso hacia adelante. 

Quisiéramos que este llamamiento nuestro, penetrase hasta el corazón de todos los seres, que, en un sentido o en otro, se ocupan del Espiritismo. Sabemos que en nuestro pueblo, en los de los alrededores y en otros varios, son muchos los hogares en los que, los habitantes terrestres de esto, tratan de ponerse al habla, con los seres espirituales que nos rodean; es decir, que pretenden descubrir los secretos de ultratumba. Algunas reuniones se componen de pobres mujeres, que desconocen en absoluto la Ciencia espirita y las leyes naturales que rigen la Comunicación con lo invisible, y sin embargo, se atreven, por su misma ignorancia del terreno que pisan, a lanzarse a la parte fenoménico del Espiritismo, sin haber estudiado y sin haberse preparado convenientemente. 

Hemos de decir a esas hermanas nuestras muy queridas, así como a todos nuestros hermanos que así obran, que el Espiritismo no es lo que ellos practican, que el Espiritismo no es el fenómeno. El Espiritismo es el estudio constante de sí mismo para desprenderse de las inmundicias de las pasiones, de los ímpetus del orgullo, de las demasías del egoísmo, de todas las imperfecciones, en fin. Esto es el Espiritismo práctico: Ser hoy mejores que ayer y mañana mejores que hoy. Del Espiritismo, lo que debe tomar la humanidad, ante todo, es su doctrina cristiana, regeneradora, no ocupándose del fenómeno sino en último lugar, puesto que no es más que un detalle insignificante del mismo. 

Amalia Domingo Soler 

Extraído del libro “La luz que nos guía”
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              VIVIREMOS SIEMPRE
Hijo, no humilles a los ignorantes y a los débiles.                                                         Todos somos viajeros de la vida eterna.                                                                       De la cuna al túmulo atravesamos apenas un acto del inmenso drama de nuestra evolución hacia Dios.                                                                                              
 A veces, el Señor viste el traje pobre del operario humilde para conocer sus duras necesidades, y el operario humilde viste el suntuoso traje del Señor, para conocerle las duras obligaciones en la tarea administrativa.
Cuando un hombre menosprecia las oportunidades de tiempo y dinero que el Cielo le confía, vuelve al mundo en otro cuerpo, experimentando escasez de todo.                                                                                              
No escarnezcas al estropeado. Tu boca podrá cubrirse de cicatrices.                       No recojas los bienes que no te pertenecen. Tus brazos son susceptibles de quedar paralíticos, sin que puedas acariciar lo que es tuyo, provisionalmente.                                                                                                   
No camines al encuentro del mal, por que el mal dispone de recursos para sorprenderte, tal vez con la perturbación y con la muerte.
Ayuda y sigue adelante, expandiendo un corazón compasivo para con todos los dolores, y lleno de amor y perdón para todas las ofensas.
Cuando no puedas elogiar, cállate y espera, porque la lengua viciada en la definición de los defectos ajenos, regresa al mundo en plena   mudez.
Quien llega a través de una cuna risueña, en la mayoría de los casos es alguien que vuelve al campo de la carne, con el fin de restaurarse y aprender.
Así como la flor se destina al fruto que alimenta, tu conocimiento debe producir la bondad que construye y santifica.
Acuérdate que largo es el camino y que necesitaremos cambiar de cuerpo, en dirección de la victoria final, tantas veces como fueran necesarias,hasta que la indispensabilidad de la vestimenta física se desvanezca con las encarnaciones sucesivas…
Recogeremos de lo que hayamos sembrado.
No desprecies, así, a los menos felices.
El malhechor y el vagabundo que se dejaran esclavizar por los demonios de la pereza son igualmente nuestros hermanos. Ayudémosle, a travésde todos los medios a nuestro alcance.
No siempre el verdadero desafortunado es aquel que se debate en un lecho de sufrimiento. No olvides al infeliz bien trajeado que cruza las avenidas de la ignorancia, sin paz y sin luz.
Hijo mío, volveremos aún a la Tierra, probablemente, muchas veces…
El servicio de redención así lo exige.
Ama a todos.
Auxilia indistintamente.
Siembra el bien, al margen de todas las sendas.
Recurriremos al amparo de muchos. Es de la Ley del Señor que no avancemos sin los brazos fraternales, unos de los otros.
¡Prepara, desde ahora, la colaboración de que necesitarás, con el fin de que prosigamos, en paz, hacia la cima de la montaña! ¡Sé hermano de todos para que te sientas, desde hoy, en el centro de la gran familia humana,
y el Señor Supremo te bendecirá! 

ALBORADA CRISTIANA/NEIO LÚCIO
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PREDESTINACIÓN Y FATALISMO.

Una vez oí a una persona esta frase: «Bueno, éste es mi destino, qué le voy a hacer; no puedo luchar contra mi destino.»
¡¡Craso error!!
Destino —repetimos— no es fatalismo ciego.
Hay sí, una predestinación en la vida de todo individuo. Pero, esto no es fatalismo. Todo destino puede ser modificado, todos pódenos sobreponernos a nuestro destino aparente, mediante el esfuerzo; ya que nadie conoce con precisión su verdadero destino.
Todos podemos modificar un destino adverso en favorable, si no total al menos parcialmente, mediante el esfuerzo propio.Toda persona puede triunfar en la vida, si se propone y firmemente se determina a triunfar y pagar el precio del triunfo.
La historia de nuestra humanidad está llena de ejemplos. Lo que acontece, generalmente, es que son pocos los que están dispuestos a pagar el precio del éxito; por eso son pocos los triunfadores. Los más ni piensan en ello, o esperan que la «suerte»... en la lotería o andan afanados con las quinielas.
Necesario es reconocer que no todos los humanos tenemos las mismas capacidades. Pero, triunfar tampoco significa alcanzar todos una misma meta.
No obstante, quien se proponga firmemente triunfar en la vida y hacer el esfuerzo necesario, jamás fracasará. No llegará tan alto como otros con mayor capacidad intelectiva y volitiva; pero, jamás fracasará.
Y este fundamento psicológico es aplicable en todos los campos de la actividad humana, inclusive en la superación de las imperfecciones del carácter.
Más de uno de los lectores argüirá que, esta tesis no concuerda con la expuesta al tratar la Ley de Consecuencias o de causa y efecto. Juzgado así, a la ligera, quizá. Pero, si meditamos y profundizamos, veremos que concuerda plenamente.
Veamos.
La mente, es un foco de energía. Y el pensamiento — producto de la mente— es una fuerza creadora que, por ley de afinidad, atrae fuerzas de la misma naturaleza. Y estas fuerzas mentales bien dirigidas, puestas en acción al servicio de un objetivo, realizan prodigios.
Necesario es conocer que, diariamente, con nuestros sentimientos y pensamientos (que nos llevan a las actuaciones) estamos modificando nuestro destino, para mejor o para peor. Y lo expuesto va dirigido especialmente hacia aquellos que, por falta de esfuerzo, arrastran una vida penosa.
Sostendremos esta tesis, con el siguiente ejemplo:
Dos jóvenes adolescentes con la misma preparación
escolar, comienzan a trabajar en una factoría como obreros aprendices.
El uno, al terminar su trabajo diario, asiste a alguna de las muchas clases nocturnas que hoy existen o toma alguno de los cursos por correspondencia, si viviere fuera del alcance de estos centros de enseñanza. Y en unos años, puede graduarse en alguna de las ramas técnicas, con lo que se capacita para puestos de mayor responsabilidad y remuneración a la vez que ascender de categoría en su empresa u otras.
El otro, al terminar el trabajo se va a la tasca a tomar unas copas con alguno de sus compañeros, o al «café» con otros, a charlar sobre aquel gol del último partido, o hablar tonterías, o echar una partida de... algo, etc.; con lo cual se embrutece más cada día.
Al cabo de diez años, la posición de estos dos jóvenes, ¿será la misma?
Ciertamente, no. El uno, hizo el esfuerzo; el otro, no Ambos modificaron su destino; cierto. El uno para mejor, el otro para peor.
No obstante, necesario es reconocer que todos venimos a la vida con un objetivo, con un destino, con un programa a realizar, si bien éste pueda ser modificado para mejor o para peor. Aun cuando, generalmente desconocemos nuestro destino, podemos descubrirlo mediante la introspección, el autoanálisis, por medio del cual nuestro Ego nos guiará.
La Ley, que es Amor, concede al Espíritu el tiempo necesario (siglos y milenios) para que, voluntariamente y a través de las vidas sucesivas, rectifique sus errores y pague sus deudas por medio de la práctica del bien y del amor fraterno.
O sea que, la Ley da a cada ser espiritual múltiples oportunidades (según su grado de evolución) para rectificar rumbos y voluntariamente saldar deudas contraídas. Pero, en vez de esto, el individuo, generalmente, continúa en sus errores, desoyendo el llamado del Ego interno que, por medio de sensaciones que denominamos la voz de la Conciencia, le indica
el verdadero camino a seguir.
Entonces, la Ley que es Amor (aunque incomprendida por muchos) proporciona al ser espiritual una vida de dolor, depurador del magnetismo deletéreo, de los fluidos groseros que impregnan su alma y no le dejan ascender en la escala del progreso. El dolor, purificación suprema, cual horno que derrite los elementos impuros: envidias, deseos de maldad, orgullo, egoísmo, sensualismo, etc.; prepara al alma para su ascensión.

Sebastián de Arauco.
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