lunes, 19 de junio de 2017

Deseo y Placer





Publicaciones de hoy:

- Deseo y placer
-Almas gemelas
-Los dogmas, los sacramentos, el culto.




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Nunca te omitas ante la tarea de ayudar. No solamente con el dinero, la posición social relevante y el poder dispone de recursos para ayudar. La palabra gentil es generadora de estímulos y valores que logran resultados preciosos. 
El verbo ha levantado civilizaciones, como llevado a multitudes a la guerra, a la destrucción. 
Usa la palabra para socorrer, estimulando a las personas caídas a levantarse, los que duermen a despertar, los equivocados a corregirse, los agresivos a calmarse. 
Habla con elevación y bondad, tornándote micrófono fiel a servicio del bien. 

Vida Feliz. Por el Espíritu Joanna de Ângelis, médium Divaldo Pereira Franco

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                                            DESEO Y PLACER. 

El deseo, que lleva al placer, puede originarse en el instinto, en forma de necesidad violenta e insospechable, tornándose un impulso que se sobrepone a la razón, predominando en la naturaleza humana, cuando aun primitiva en su forma de expresión. En ese caso, se torna imperioso, devorador e incesante. 

Sin el control de la razón, desarticula los equipamientos delicados de la emoción y conduce al desajuste de comportamiento. Como la sed implacable, no se sacia, porque es devoradora, manteniéndose al nivel de sensación periférica en el área de los sentimientos que no se dejan del todo dominar. Es voraz y tormentoso, especialmente en el área genésica, expresándose como erotismo, búsqueda sexual para el gozo. En esfera más elevada, se torna sentimiento, gracias a la conquista de algún ideal, alguna aspiración, ansiando por alcanzar metas agradables y desafiadoras, propenso a la realización ennoblecedora. 

Se dirá que las dos formas se confunden en una única, lo que, para nosotros, tiene sentido diferente, cuando examinamos la función sexual y el deseo de lo bello, de lo noble, de lo armonioso, en comparación a aquel de naturaleza orgánica, erótica, de compensación inmediata hasta nueva y tormentosa búsqueda. El deseo se impone como fenómeno biológico, ético y estético, necesitando ser bien administrado en uno como en otro caso, a fin de tornarse motivación para el crecimiento psicológico y espiritual del ser humano. 

Es natural, por tanto, buscar el placer, ese deseo interior de conseguir el gozo, el bien estar, que se expresa después de la conquista de la meta. A su vez, el placer es incontrolable, así como no administrable por la criatura humana. Goethe afirmaba que el constituía una verdadera dádiva de Dios para todos los que se identifican con la vida y que se alegran con el esplendor y la belleza que ella revela. La vida, en consecuencia, lo retribuye a través del amor y de la gracia. 

El placer se presenta bajo varios aspectos: orgánico, emocional, intelectual, espiritual, siendo, ahora físico, material, y en otros momentos de naturaleza abstracta, estético, efímero o duradero, pero que debe ser registrado fuertemente en el psiquismo, para que la existencia humana exprese su significado. El placer depende, no es raro, de cómo sea considerado. Aquello que es bueno, genéricamente da placer, abriendo espacio para el miedo de la perdida, de las faltas, o para las situaciones en que puede generar daños, auxiliando en la caída del individuo en calabozos de aflicción. 
Muchas personas consideran el placer apenas como siendo expresión de lascivia, y se olvidan de aquel que transcurre de los ideales conquistados, de la belleza que se expande en toda parte y puede ser contemplada, de las inefables alegrías del sentimiento afectuoso, sin poseer, sin exigencia, sin el condicionamiento carnal. Por una herencia atávica, gran número de personas tienen miedo del placer, de la felicidad, por asociarlo al pecado, a la falta de merito, que se tornaría una deuda a rescatar, dando oportunidad a la desgracia venirle detrás, como siendo una tentación diabólica para retirar al alma del camino del bien. Tal castración punitiva, que se prolongo por muchos siglos, al ser vencida dejo una cierta consciencia de culpa, que liberada, viene conduciendo una verdadera legión de gozadores al desequilibrio, al abuso, al extremo de las aberraciones. 

     Como efecto secundario, aun existen muchas personas que temen el placer o que procuran disimularlo, envolviéndolo en ropajes variadas de disculpas, para calmar sus conflictos subyacentes. Acentuamos, pues, que el placer es una fuerza creadora, predominante en todo y en todos, responsable por la personalidad, incluso por la esperanza. Muchas veces, es confundido con el deseo de poseer todo, a fin de disfrutar, mas tarde de todos los gozos, preferentemente los de naturaleza sexual. 

     Wilhelm Reich, el eminente autor de la Bioenergética, centró, en el placer, todas las búsquedas y aspiraciones humanas, considerando que la persona es solamente su cuerpo, y que este es constituido por un sistema energético, que debe ser trabajado, siempre que la coraza bloquee la emociones, proponiendo como terapia la Teoría de los Anillos, a fin de, a través de su aplicación en las corazas correspondientes, poder liberar la emoción encarcelada. Teniendo, en el cuerpo solamente, la razón de ser de la vida, Reich se tornó apologista del placer carnal, sensual, capaz de llevar al estado de felicidad psicológica, emocional. 

     La naturaleza espiritual del ser humano, sin embargo, no mereció cualquier referencia de Reich, así como de otros estudiosos del comportamiento y de la criatura en sí misma, en su complejidad, quedando en plano secundario. De ese modo, el deseo y el placer se transforman en palancas que promueven al individuo, o, abismos que lo devoran. La esencia de la vida corporal, sin embargo, es la conquista de sí mismo, la lucha bien dirigida para que se consiga la victoria del Self, su armonía, y no apenas el gozo breve, que se transfiere de un nivel para el otro, siempre mas ansioso y perturbador. 

Espíritu Joanna de Angelis 
Médium Divaldo Pereira Franco 
Extraído del libro “Amor, Imbatíbel Amor” 


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                                            ALMAS GEMELAS



Las relaciones importantes son planeadas por las almas mucho antes de que los cuerpos se encuentren 

Cada persona que se cruza en nuestro camino a lo largo de la vida lleva consigo un propósito, nadie transita por nuestra vida por azar, algunas con mayor o menor impacto, pero todas ellas hacen posible parte de nuestras lecciones de vida. 

Quizás en el momento no logramos percatarnos de la importancia de alguien en nuestro desarrollo, pero con el tiempo todo va encajando perfectamente y nos damos cuenta de que como en un rompecabezas, una pieza puede estar totalmente en blanco, pero ser exactamente la necesaria para la unión del resto de las piezas. 


Todo lo que para nosotros no es demostrable, es un misterio, sin embargo existen muchas hipótesis en cuanto a nuestro tránsito por este plano, teniendo mucho sentido que las personas que juegan roles trascendentales en nuestras vidas, corresponden con almas con las que tenemos acuerdos previos a encarnar y que serán piezas claves en las acciones que debemos ejecutar y las lecciones que debemos aprender. 

Debido a esto, se dice que a pesar de no haber un destino escrito, las almas programan sus encuentros y muchas veces seleccionan sus nexos principales antes de llegar a este plano. Es por ello que siempre debemos bendecir cada una de nuestras relaciones, porque aunque no lo tengamos claro y pensemos que nacimos en la familia equivocada, o nos relacionamos con la pareja incorrecta, de acuerdo a esta teoría, esto dista mucho de la realidad. 


Cada persona nos aporta algo, de cada quien aprendemos algo o bien le aportamos o enseñamos algo a quienes se relacionan con nosotros. Todos jugamos en una especie de red donde cada pieza está interconectada y de no estar no podríamos quizás terminar nuestras misiones. 

Siempre se cruzará en nuestro camino esa persona que necesitamos en ese preciso momento, algunas personas serán para nosotros sinónimo de felicidad, mientras otras, nos opacarán nuestra sonrisa, pero lo importante es ser conscientes de esa persona está allí en ese momento porque la necesitamos, para aprender, para conocernos a través de ella, para dar, para recibir, para perdonar, para entender… Mientras más compasivos seamos con nosotros y los que nos rodean, más sencillas serán las lecciones de ver y aprender. 

Se dice que las almas unidas por el amor, generalmente terminan encontrándose en cada una de sus encarnaciones, sanando heridas, cerrando ciclos, aprendiendo y evolucionando juntas. Lo cual nos hace suponer que no hay manera de separarnos de nuestros afectos, que si están grabados en nuestra alma, formarán parte de nuestras vidas por toda la eternidad. 

Art. Enviado por Viviana Gianitelli  

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  LOS DOGMAS ,LOS SACRAMENTOS, EL  
                           CULTO 

       El pecado original es el dogma fundamental en que reposa todo el edificio de los dogmas 
cristianos - idea verdadera, en el fondo, mas falsa en su forma y desnaturalizada por la Iglesia - verdadera, en el sentido de que el hombre sufre con la intuición que conserva de las faltas cometidas en sus vidas anteriores, y por las consecuencias que acarrean para él. Ese sufrimiento, no 
obstante, es personal y merecido. Nadie es responsable por las faltas de otro, si en ellas no 
formó parte. Presentado en su aspecto dogmático, el pecado original, que pone a toda la 
posteridad de Adán, o sea, a la Humanidad entera, por la desobediencia de la primera pareja, para después salvarla por medio de una iniquidad todavía mayor - la inmolación de un justo - es un
 ultraje a la razón y a la moral, consideradas en sus principios esenciales - la bondad y la 
Justicia. Mas contribuyó para alejar al hombre de la creencia en Dios, que todas las agresiones
 y todas las críticas de la Filosofía. 
     No es, en efecto, impunemente que se intenta separar, en el pensamiento y en la 
conciencia,la idea del Dios de la de justicia. Con eso, lo que se logra es lanzar la perturbación en las almas y provocar un trabajo mental que conduce, forzosamente, a la exclusión de una de esas
 dos ideas. Ahora, fue la idea de Dios la que estuvo casi por perecer, porque el hombre no 
puede ver en Dios sino la más alta personificación de la justicia, del amor y de la sabiduría. 
Todas las perfecciones deben encontrarse reunidas en el Ser eterno. 
      De su pasado criminal perdió el hombre el recuerdo preciso, pero conservó un vago 
sentimiento. De ahí provino esa concepción del pecado original, que se encuentra en muchas 
religiones, y de la expiación que el mismo requiere. De esa concepción errónea derivan las de
 la caída, del pago y de la redención por la sangre de Cristo, los misterios de la encarnación, 
de la virgen-madre, de la inmaculada concepción, en una palabra, todo el conjunto del 
Catolicismo (69). 
      Todos esos dogmas constituyen una verdadera negación de la razón y de la justicia divina
, si los tomamos al pié de la letra, como lo quiere la Iglesia, y en su sentido material. 

(69) "La caída de la humanidad en Adán - dice el abad de Noirlieu en su "Catecismo filosófico 
para uso de los seculares" - y su reparación en Jesús-Cristo, son los dos grandes hechos sobre
 los que reposa el Cristianismo. Sin el dogma del pecado original no se concibe  la necesidad 
de un Redentor. Por eso nada es enseñado mas explícitamente por la Iglesia que la caída de
 Adán y sus funestas consecuencias, para todos sus descendientes".  
      No es admisible que hubiese Dios creado al hombre y a la mujer con la condición de que no
 se instruyeran.   Menos admisible, todavía, es que  haya, por una sola desobediencia,
 condenado a sus descendientes y a la Humanidad entera a la muerte y al infierno. 
      «Qué pensar, dice y con razón E. Bellemare, de un juez que condenase a un hombre bajo 
el pretexto de que, hace millares de años, un antepasado suyo cometiera un crimen?» Es, sin 
embargo, ese odioso papel que el Catolicismo atribuye al juez supremo - Dios! 
       Es por tales motivos que se justificó el alejamiento y la ojeriza que ciertos pensadores 
concibieran por la idea de Dios. Es lo que explica, sin disculparla, a la vehemente acusación 
de un célebre escritor
: ¡Dios es el mal! 
      Si consideramos el dogma del pecado original y de la caída como lo que es, realmente, o 
sea, como un mito, una leyenda oriental, exactamente como se presenta en todas las 
cosmogonías antiguas; si destruyésemos de un soplo tales quimeras, todo el edificio de los 
dogmas y misterios inmediatamente se desmorona. ¿Que restará, entonces del Cristianismo? 
se me puede preguntar. Restará lo que él en sí contiene de verdaderamente grande, de vivo y 
racional, o sea, todo lo que es susceptible de elevar y fortalecer a la Humanidad. 

      Prosigamos en nuestro examen. La soberanía de Dios, dicen los teólogos, se manifiesta 
por la predestinación y por la redención. Siendo Dios absoluto soberano, su voluntad es la 
causa final y decisiva de todo cuanto ocurre en el Universo. Agustín es el autor de ese dogma,
 que él instituye en su lucha con los maniqueos, partidarios de dos principios opuestos: el bien
 y el mal, y contra Pelágico, que reivindicaba los derechos de la libertad humana. Todavía, 
Agustín se apoya, para defender su dogma, en la autoridad de S. Pablo, verdadero creador de
 la doctrina de la predestinación, cuyo enunciado, poco concluyente a nuestro modo de ver,
 está en el capitulo IX de la Epístola a los Romanos. 
     Según S. Pablo, cuya teoría fue adoptada sucesivamente por Agustín, por los reformadores
 del siglo XVI y, mas tarde, por Jansen, Pascal, etc., el hombre no puede obtener la salvación 
por sus propias obras, arrastrándolo su naturaleza, como invenciblemente lo arrastra, al mal.  
      Esa inclinación funesta es el resultado de la caída del primer hombre y de la corrupción que
 de ella deriva para toda la Humanidad, habiéndose tornado la herencia de todos los hijos de 
Adán. Y que por la concepción se transmite a los hijos el pecado de los padres. Ese dogma se 
denomina traducianismo y las iglesias cristianas parecen no percibir que, con esa afirmación 
monstruosa, se hacen aliadas del materialismo, que proclama la misma teoría bajo el nombre 
de ley de la herencia. 
      Todos los hombres, perdidos por el pecado de Adán, serían destinados a la condenación
 eterna, si Dios, en su misericordia, no hubiese encontrado un medio de salvarlos. Ese medio 
es la redención. El hijo de Dios se hace hombre. En su vida terrestre, cumplió la voluntad de su
 Padre y satisfizo su justicia, ofreciéndose en holocausto para salvación de todos los que se 
unan a su iglesia. 
      De ese dogma resulta que los fieles no son salvos por un ejercicio de su libre voluntad, ni 
por sus propios merecimientos, porque no hay libre albedrío ante la soberanía de Dios, sino por efecto de una gracia que Dios concede a sus electos. Llevando ese argumento a todas sus consecuencias
 lógicas, se podría decir: Es Dios quien atrae a los escogidos y quien aparta a los pecadores. 
Todo se hace por la predestinación divina. Adán, por consiguiente, no pecó por su libre 
albedrío. Fue Dios, absoluto soberano, el que lo predestinó a la caída. 
      Ese dogma conduce a tan deplorables resultados, que el propio Calvino, que lo afirmó con
 todas sus consecuencias, lo denomina, hablando de los hombres predestinados a la 
condena eterna, un «horrible decreto» (decretum horribile). «Mas Dios habló, acrecienta, y la 
razón debe someterse». Dios habló! ¿Dónde y por quien habló él? En oscuros textos, obra de
 una imaginación perturbada. 
      Y para imponer tales opiniones, para sugerirlas en los espíritus, ¡Calvino no reculó ni ante
 el empleo de la violencia! La hoguera de Servet nos lo atestigua. 
      Lógica terrible que, procediendo de verdades mal comprendidas, como dijimos mas arriba,
 se confunde en sus propios sofismas y recurre al hierro y al fuego, con el fin de imponerse y 
resolver cuestiones inextricables, con el fin de aclarar un embrollo creado por las pasiones y 
por la ignorancia. 
      «¿Cómo - replicaba Pelágico a Agustín - nos perdona Dios nuestros pecados y nos imputaría los de otro?» 
«Solo hay un Dios - dice S. Pablo (70) - y un solo mediador (71) entre Dios y los hombres, que
 es Jesucristo, hombre.» 
      Mediador, o sea, intermediario, médium incomparable, punto de unión que liga a la 
Humanidad a Dios, ¡ahí está lo que es Jesús! Mediador y no redentor, porque la idea de 
redención no soporta el examen. Es contraria a la justicia divina; es contraria al orden 
majestuoso del Universo. Entre los mundos que ruedan en el espacio, la Tierra no es el único 
lugar de dolor. Otras estancias de sufrimiento hay, en que las almas, cautivas a la materia, 
aprenden, como aquí, a dominar sus vicios y adquirir cualidades que les permitirán el acceso 
a mundos más felices. 29 
      Si el sacrificio de Jesús fuese necesario para salvar a la Humanidad terrestre, Dios debería
 el mismo socorro a otras Humanidades desgraciadas. Siendo, sin embargo, ilimitado el número
 de los mundos inferiores en que dominan las pasiones materiales, el hijo de Dios sería, por eso
 mismo, condenado a sufrimientos y sacrificios infinitos. Es inadmisible semejante hipótesis. 
      Con su sacrificio, dicen otros teólogos, Jesús «venció al pecado y a la muerte, porque la 
muerte es el salario del pecado y un tremendo desorden en la Creación» (72). 
      Todavía, se muere después de la venida de Jesús, como antes de él se moría. La muerte, considerada por ciertos cristianos como consecuencia del pecado y punición del ser, es, todavía
, una ley natural y una transformación necesaria para el progreso y la elevación del alma. No 
puede ser elemento de desorden en el Universo. Juzgarla de ese modo, ¿no es sublevarse 
contra la divina sabiduría? Es así que, partiendo de un punto de vista erróneo, los hombres de 
la Iglesia llegan a las más extrañas concepciones. 
      Cuándo afirman que, por su muerte, Jesús se ofreció a Dios en holocausto, para la salvación
 de la Humanidad, ¿no equivale eso a decir, en la opinión de los que creen en la divinidad de 
Cristo, que se ofreció a sí mismo? ¿Y de que habrá él salvado a los hombres? No de las penas
 del infierno, pues todos los días nos repiten que los individuos que mueren en estado de pecado
 mortal son condenados a las penas eternas. 
(70) I Ep. a Timoteo, cap. II, 5. 
(71) Esa expresión "mediador" es, aparte de eso, aplicada tres veces a Jesús por el autor de la "Epístola a los 
Hebreos". 
      La palabra pecado no expresa, en sí misma, sino una idea confusa. La violación de la ley
 acarrea a cada ser una disminución moral, una reacción de la conciencia, que es una causa 
de sufrimiento íntimo y una disminución de las percepciones animales. Así, el ser se pone a sí
 mismo. Dios no interviene, porque Dios es infinito; ningún ser sería capaz de producirle el 
menor mal. 
      Si el sacrificio de Jesús salvó a los hombres del pecado, ¿porqué, entonces, todavía los 
bautizan? Esa redención, en todo caso, no se puede extender sino únicamente a los cristianos
, a los que han conocido y aceptado la doctrina del Nazareno. ¿Habría ella, pues, excluido de 
su esfera de acción a la mayor parte de la Humanidad? Existen aún hoy en la Tierra millares, 
millones de hombres que viven fuera de las iglesias cristianas, en la ignorancia de sus leyes, 
privados de esa enseñanza, sin cuya observancia, dicen, «no hay salvación». ¿Que pensar de
 opiniones tan opuestas a los verdaderos principios de amor y justicia que rigen los mundos? 
        No, la misión de Cristo no era pagar con su sangre los crímenes de la Humanidad. La 
sangre, mismo de un Dios, no sería capaz de salvar a nadie. Cada cual se debe salvarse a sí 
mismo, salvarse de la ignorancia y del mal. Nada fuera de nosotros podría hacerlo. 
        Es lo que los Espíritus, por millares, afirman en todos los rincones del mundo. De las 
esferas de luz, donde todo es serenidad y paz, descendió Cristo a nuestras oscuras y 
tormentosas regiones, para mostrarnos el camino que conduce a Dios: ese fue su sacrificio. 
La efusión de amor en que envuelve a los hombres, su identificación con ellos, en las alegrías 
como en los sufrimientos, constituyen la redención que nos ofrece y que somos libres de 
aceptar. Otros, antes de él, habían inducido a los pueblos al camino del bien y de la verdad. 
Ninguno lo hiciera con la singular dulzura, con la ternura penetrante que caracteriza la 
enseñanza de Jesús. Nadie supo, como él, enseñar a amar las Virtudes modestas y escondidas
. En eso reside el poder, la grandeza moral del Evangelio, el elemento vital del Cristianismo, 
que sucumbe bajo el peso de los extraños dogmas de que lo llenaran.  
     El dogma de las penas eternas debe prendernos la atención. Arma temible en las manos de 
los curas, en las épocas de fe, amenaza suspensa sobre la cabeza del hombre, él fue para la
 Iglesia un instrumento incomparable de dominio. 
     ¿De donde procede esa concepción de Satanás y del infierno? Únicamente de las falsas 
nociones que el pasado nos legó respecto de Dios. Toda la Humanidad primitiva creyó en los 
dioses del mal, en las potencias de las tinieblas, y esa creencia se tradujo en leyendas de terror,
 en imágenes pavorosas, que se transmitieran de generación en generación; inspirando gran 
número de mitos religiosos. Las fuerzas misteriosas de la Naturaleza, en sus manifestaciones, 
lanzaban el terror en el espíritu de los hombres primitivos. 
     A su alrededor, en la sombra, en todas partes, creían ver formas amenazadoras, prontas a 
agarrarlos, a apoderarse de ellos. 
    Esas potencias malignas fueran personificadas, individualizadas por el hombre. De ese modo,
 creó él los dioses del mal. Y esas remotas tradiciones, legado de las razas desaparecidas, 
perpetuadas de edad en edad, se encuentran todavía en las actuales religiones. 
(72) De Pressensé, "Jesús Cristo, su tiempo, su vida, su obra", pág. 654. Se encuentra esa 
opinión en muchos autores católicos.  
       De ahí Satanás, el eterno revelado, el enemigo eterno del bien, más poderoso que el 
mismo Dios,- pues reina como señor en el mundo, y las almas creadas para la felicidad caen,
 en su mayor parte, bajo su yugo; - Satanás, la astucia, la perfidia personificadas; después, el
 infierno y sus torturas refinadas, cuya descripción hace que desvaríen las imaginaciones 
simples. 
       Así que, en todos los dominios del pensamiento, el hombre terrestre sustituyó las claras 
luces de la razón, que Dios le dio como segura guía, por las quimeras de su imaginación 
desorientada. 
       Es verdad que en nuestra época, criticadora y escéptica, ya no cree absolutamente en el
 diablo; mas los padres no continúan menos, por ese motivo, enseñando su existencia y la del
 infierno. De tiempo en tiempo, puede oírse, desde lo alto del púlpito, la descripción de los 
castigos reservados a los condenados, o de las hazañas de Satanás. Y no se trata ya de 
modestas cátedras de aldea: era bajo las bóvedas de Nuestra Señora de París, donde el 
padre Janvier, en la cuaresma de 1907, pronunciaba estas palabras: 
"Imagina mucha gente que el demonio no es mas que un símbolo, una figura literaria que no 
corresponde a nada en la Creación, una ficción poética, una palabra que sirve para designar 
al mal y a las pasiones: es un error. El demonio, en la doctrina católica es un ser perfectamente
 real, una personalidad distinta del resto de la Naturaleza, teniendo vida, acción y dominio propio
. Lo que, sin embargo, es infinitamente más temible es la acción ordinaria, continua, ejercida 
por Satanás en la Creación, la intervención real y oculta que tiene en el curso de los sucesos 
y de las estaciones, en la germinación de las plantas, en el desatar de los vientos y de las
 tempestades." 
     Así se atasca la Iglesia en las doctrinas del pasado. Continúa cerrando puertas a  la ciencia
 y al conocimiento, introduciendo  en todas las cosas al demonio, hasta incluso en el dominio 
de la moderna Psicología. Amenaza con las llamas eternas a todo individuo que procura 
emanciparse de un Círculo que su razón y consciencia repudian. En sus manos, el Evangelio 
de amor se convirtió en un instrumento de terror. 
     Justo es, sin duda, que la Iglesia recomiende prudencia a sus fieles; pero se equivoca sin 
embargo,al prohibirles las prácticas espiritas bajo el pretexto de que emanan del demonio. 
¿Es, por ventura, demonio el Espíritu que se confiesa arrepentido y pide oraciones? 
¿Demonio el que nos exhorta a la caridad y al perdón? En la mayoría de los casos, en lugar 
de ser ese personaje astuto y maligno descrito por la Iglesia, Satanás sería completamente 
destituido del sentido común, al no percibir que trabaja en su contra. Si  que hay malos espíritus
, a los cuales se podría con razón aplicar ese calificativo, es preciso también no olvidar que esos
 demonios son perfectibles. Son, por ejemplo, los criminales que la pena de muerte hace pasar
 para la otra vida, con la blasfemia en los labios y el odio en el corazón. Esos no cesan de dirigir
 contra los hombres su maléfica influencia, que, con mayor razón, se han de hacer sentir cuando
 se presenten en las sesiones espiritas en las que no haya, para alejarlos, un conjunto de 
voluntades suficientemente enérgicas. 
      Mas, ¿no basta reflexionar un momento en la obra divina, para repeler toda creencia en el
 demonio? ¿Cómo admitir que el supremo foco del Bien y de lo Bello, la inagotable fuente de
 misericordia y bondad, haya podido crear ese ser hediondo y malvado? ¿Cómo creer que Dios
 le haya podido conceder, con la consciencia del mal, todo el poder sobre el mundo, y haya 
abandonado, como presa fácil, a toda la familia humana?. 
(73) P. Janvier, "Explicación de la moral católica". "Él vivió y el pecado". - Ver también "La Libre Palabra", 3 de 
noviembre de 1907. 
     No, Dios no podía crear a la inmensa mayoría de sus hijos para perderlos, para hacer su 
desgracia eterna; Dios no otorgó el poder a quien más abusaría de él, al más inicuo, al más 
perverso. Eso es inadmisible, indigno de un alma que cree en la justicia en la bondad del 
Creador. Admitir a Satanás y al infierno eterno es insultar a la Divinidad. Una de dos: o Dios 
posee la presciencia y supo, de antemano, cuales serían los resultados de su obra, y, en este 
caso, ejecutándola, se hizo el verdugo de sus criaturas; o si  no previó ese resultado, no posee 
la presciencia, es falible como su propia obra, y entonces, proclamando la infalibilidad del papa, la Iglesia lo colocó superior a Dios. Es con semejantes concepciones como se inducen a los pueblos al escepticismo y al materialismo. La Iglesia Romana con tal principio incurre en las mas graves responsabilidades. 
     En cuanto a los castigos reservados a los culpables, como sanción penal y para asegurar la
 ejecución de la ley de justicia, no hay necesidad de crearlos imaginarios. 

     Si reparásemos a nuestro alrededor, veremos que por todas partes, en la Tierra, el dolor nos 
acecha. No es necesario salir de este mundo para encontrar sufrimientos proporcionales a todas
 las faltas, condiciones expiatorias para todos los culpables. ¿Por qué buscar el infierno en 
regiones quiméricas? El infierno está alrededor nuestro. ¿Cuál es el verdadero sentido de la 
palabra infierno? ¡Lugar inferior! Ahora, la Tierra es uno de los mundos inferiores del Universo
. El destino del hombre aquí es muchas veces cruel, muy grande la suma de sus males, para 
que se deban tornar sombrías, por concepciones fantásticas, las perspectivas del futuro. 
Semejantes ideas son un ultraje lanzado a Dios. No puede haber eternos sufrimientos, y sí 
únicamente sufrimientos temporales, apropiados a las necesidades de la ley de evolución y de
 progreso. El principio de las reencarnaciones sucesivas es más equitativo que la noción del 
infierno eterno; torna efectiva la justicia y la armonía del Universo. Es en el transcurso de nuevas
 y penosas existencias terrestres que el culpable rescata sus pasados crímenes. La ley del 
destino está tejida individualmente por nosotros, en la trama de las acciones buenas y malas,
 que todas se reflejan en nosotros a través de los tiempos, con sus consecuencias felices o 
funestas. Así cada cual prepara su cielo o su infierno.  
     El alma, en el período inferior de su evolución, encerrada en el círculo de las vidas terrestres
, vacilante, incierta, oscilante entre diversas atracciones, ignorante de los grandiosos destinos 
que la esperan y del fin de la Creación, yerra, flaquea, se abandona a las pasiones, a las 
corrientes materiales que la arrebatan. Mas, poco a poco, por el desarrollo de sus fuerzas 
psíquicas, de sus conocimientos, de su voluntad, el alma se eleva, se libera de las influencias 
inferiores y sobrevuela hacia las regiones divinas. 
     Tiempo vendrá en que el mal ya no será la condición de esta existencia; en que los seres, 
purificados por el sufrimiento, después de haber recibido la larga educación de los siglos, dejarán
 la senda oscura para encaminarse hacia la luz eterna. Las Humanidades, vinculadas por los 
eslabones de una íntima solidaridad y de una afección profunda, caminarán de progreso en 
progreso, de perfección en perfección, hacia el gran foco, para el objetivo supremo que es Dios
, realizando así esa obra del Padre, que no quiere la perdición y sí la felicidad y la elevación de 
todos sus hijos. 

    El argumento principal de los defensores de la teoría del infierno es que la ofensa hecha por
 el hombre, ser finito, a Dios, ser infinito, es, en consecuencia, infinita y merece pena eterna. 
Ahora, cualquier matemático dirá que la relación de una cantidad finita con una infinita es nula. Se podría invertir el argumento y decir que el hombre, finito es ignorante, y no sería capaz de ofender a lo
 infinito, y que su ofensa es nula con relación a este. El no puede hacer mal sino a sí mismo, 
retardando su elevación y atrayendo los sufrimientos que toda acción culposa engendra. 
     ¿Estarán los jefes de la Iglesia realmente convencidos de la existencia del infierno eterno, 
¿no verán en él, de preferencia, un ilusorio espantajo, necesario, sin embargo, a la conducta de
 la Humanidad? Es lo que se podría creer, comentando las siguientes palabras de S. Jerónimo,
 el traductor de la Vulgata: 
"... Tales son los motivos en que se apoyan los que quieren hacer comprender, que, después 
de los suplicios y tormentos, habrá consolación, lo que actualmente se debe ocultar a aquellos 
para quienes es útil el temor, a fin de que, recelando de los suplicios, se abstengan de pecar. 

     Es verdad que S. Jerónimo no dudó en hacer figurar, en el texto del Evangelio, según San 
Mateo, estas expresiones: «El fuego eterno, o suplicio eterno». Mas las palabras hebreas que
 así fueran traducidas «no parece, de modo alguno tener el sentido que los latinos les atribuyeran» (75). 
      No puede ser ese el pensamiento de aquel que dijo: «Dios no quiere que perezca uno solo
 de esos pequeñitos.» Estas palabras son confirmadas por los apóstoles: 
"Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen a tener el conocimiento de la verdad." (8. Pablo, I, Timot., II, 4). 
"Dios es el salvador de todos los hombres." (8. Pablo, I, Timot., IV, 10)
"No retrasa el Señor la promesa, como algunos creen; es que pacientemente os aguarda, no 
queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan a penitencia." (8. Pedro, II, Epíst., III, 9). 
    Muchos, entre los padres de la Iglesia, opinan en el mismo sentido. Primero es el maestro 
de Orígenes, S. Clemente de Alejandría, que dice: 
"El Cristo Salvador opera finalmente la salvación de todos, y no apenas a de algunos 
privilegiados. El soberano Maestro todo dispuso, quiere en su conjunto, quiere en sus 
pormenores, para que fuese alcanzado ese fin definitivo. " 
 S. Jerónimo, Obras, edición benedictina de 1704, t. 1704, col. 514, S. Jerónimo cita los 
siguientes textos: Rom., XI, 25, 26, 32; Mich. VII, 9, 19, etc 

     La palabra eterno, que tan a menudo se encuentra en las Escrituras, parece no deber ser 
tomada al pié de la letra, mas como una de esas expresiones enfáticas, hiperbólicas, familiares
 a los orientales. Es un error olvidar que todos son símbolos e imágenes en sus escritos. 
¿Cuantas promesas, pretendídamente eternas, hechas al pueblo hebreo o a sus jefes, no 
tuvieran realización? ¿Donde está esa tierra que los Israelitas debían poseer eternamente?
¿Donde esas piedras del Jordán, que Dios anunciaba que deberían ser, para su pueblo, un 
monumento eterno (Josué. VI, 7)?, ¿ Donde esa descendencia de Salomón, que debía reinar eternamente en Israel (I Paralipom., XXII, l0), y tantas otras, idénticas promesas? En todos 
esos casos, la palabra eterno parece simplemente significar: larga duración. El término hebreo
 olam, traducido por eterno, tiene como raíz al verbo alam, ocultar. Expresa un período cuyo 
fin se desconoce. Lo mismo pasa con la palabra griega aion y la latina aeternitas. Tiene esta 
como raíz aetas, edad, Eternidad, en el sentido en que lo entendemos hoy, se diría en griego 
aidios y en latín sempiternus, de semper, siempre. (Ver abad J. Petit, Resurrección, de abril 1903). Las
 penas eternas significan entonces: sin duración limitada. Para quien no les ve el término, son
 eternas. Las mismas formas de lenguaje eran empleadas por los poetas latinos Horacio, 
Virgilio, Estacio y otros. Todos los monumentos Imperiales de los que hablan deben ser, decían
ellos, de eterna duración. 
       En seguida, S. Gregório de Niza  de un modo mas formal se pronuncia contra la eternidad
 de las penas. A su modo de ver: 
    "Hay necesidad de que el alma inmortal sea purificada de sus máculas y curada de todas sus
 enfermedades. Las pruebas terrestres tienen por objetivo operar esa cura, que después de la 
muerte se completa, cuando no puede ser concluida en esta vida. Cuando Dios hace sufrir al 
pecador, no es por espíritu de odio o de venganza; quiere reconducir al alma a él, que es la 
fuente de toda felicidad. El fuego de la purificación no dura mas que un tiempo conveniente, y el
 único fin de Dios es hacer definitivamente participar todos los hombres de los bienes que 
constituyen su esencia" . 
        En nuestros días es monseñor Méric, director del Seminario de S. Sulpício, que largamente expone en sus obras la teoría de la mitigación de los sufrimentos . Y la Iglesia, sintiendo tal vez que la 
idea de un infierno eterno hizo su época, no se opuso a la divulgación de esa tesis.   Radica en 
las mismas preocupaciones la noción del purgatorio, término medio adoptado por la Iglesia, que
 reculó ante la enormidad de las penas eternas aplicadas a ligeras faltas. La cuestión del 
purgatorio es de la más alta importancia, pudiendo constituir un vínculo, un trazo de unión 
entre las doctrinas católicas y las del moderno Espiritualismo. En el pensamiento de la Iglesia
 Romana el purgatorio es un lugar no definido, indeterminado. Nada impide al católico de 
concebir los sufrimientos purificadores del alma bajo la forma de vidas planetarias ulteriores, 
al paso que el protestante ortodoxo, para adoptar la noción de las vidas sucesivas, es obligado
 dejar de lado sus convicciones, en las que el purgatorio no es admitido. 
       En la mayoría de los casos, el purgatorio es la vida terrestre con las pruebas que la 
accidentan. Los primeros cristianos no lo ignoraban. La Iglesia de la Edad Media repelió esa 
explicación, que habría acarreado la afirmación de la pluralidad de las existencias del alma y la
 ruina de la institución de las indulgencias - fuente de grandes lucros para los pontífices 
romanos. Se sabe cuantos abusos de ahí se originaran.,,,,

  (continúa en el siguiente publicado)






                                                           
 

                           


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miércoles, 14 de junio de 2017

La religión cósmica del Amor





SUMARI0 DE LOS TEMAS DE HOY:

- ¿Por qué hay espíritus obsesores?
-El objeto de la vida humana
-Utilidad de las evocaciones particulares
-La religión cósmica del Amor


                                                                  ************************
                                                               

             ¿Por qué  hay espíritus obsesores ?

En muchas ocasiones les empuja a ello la venganza por algún hecho traumático con  su víctima, desde un pasado  anterior, o simplemente, lo hacen  por el solo deseo de hacer mal  por envidia, porque como ellos sufren, a su vez buscan alivio en una venganza ciega, haciendo sufrir a cualquiera que quede a su alcance. Tengamos presente que actúan por propia voluntad, porque nadie está programado para el sufrimiento, la desidia o el mal.
Cierto porcentaje de casos de obsesión están directamente relacionados con la Reencarnación, pues  los casos de obsesión particularmente graves,  suelen ser por venganzas de los Espíritus obsesores hacia los obsesados, a causa de conflictos graves existentes entre ambos, y que se suelen remontar hasta vidas anteriores.
         En toda obsesión como en cualquier sufrimiento, están presentes las leyes de  Causa y Efecto.   El dolor resulta de la falta de respeto al orden establecido, en cuanto que el odio es fruto del egoísmo y de un personalismo mal entendido.
     Existen obsesores y obsesados porque existen endeudamientos espirituales entre ambos y además una falta de caridad y de la capacidad de saber perdonar. Todo problema de obsesión  procede de alguna transgresión de moralidad, ética, legal o espiritual, y como nadie se puede librar de su conciencia culpable, allá donde esté el deudor estará también su  deuda y enseguida les alcanzará el cobrador de la misma....
En algunos casos las  obsesiones o perturbaciones más o menos graves, se suelen producir cuando la persona obsesada o perturbada tiene una mediumnidad o una sensibilidad psíquica más o menos desarrollada, pero encubierta, y aunque no haya  un motivo particular de venganza por parte de ningún ser desencarnado, alguno de estos aún ligado a la materia, se aprovecha de esta puerta abierta que para ellos es la mediumnidad y  que les permite manifestarse en nuestra dimensión física, y entonces ocupan el aura física del médium,  cuyo espíritu tratan de anular  de su cuerpo.  Tan apegados a la materia están, que cuando encuentran una mediumnidad de estas características, a veces llegan a creer que esa materia les pertenece a ellos.
El espíritu perseguidor también sufre su propia aflicción. Viene a ser un ex-transeúnte del vehículo somático que experimenta y guarda en su alma  las  aflicciones acumuladas de las que no consigue liberarse ni siquiera  con  el paso del tiempo. Víctima de sí mismo por su propia dejadez y descuido, transfiere la responsabilidad de lo sucedido a otra persona que por cualquier circunstancia interfirió negativamente durante una vida anterior,  o bien porque las cree culpables de alguna desdicha sufrida en el pasado, por ser más fácil encontrar razones de su desgracia  en manos de culpables imaginarios,  antes que reconocer la parte de responsabilidad que debe aceptar sobre sus hombros personales como consecuencia de actitudes infelices  propias.
Después de la muerte pierden el cuerpo físico, pero no el uso de la razón, por lo que se hallan deambulando por  los niveles  psíquicos de la  inconsciencia,  encontrándose  con  los centros de discernimiento superior  de su enemigo inerme, tal vez  anestesiado por los vapores del alcohol o de  las locuras a que se entregó;   así, ambos se imantan por procesos de sintonía psíquica  con su aparente verdugo que sin saberlo, sintoniza con la mente de quien se cree dilapidado por él, generando  entonces los prolegómenos de lo que más tarde se transformará en una psicopatía obsesiva..
Otra motivación importante y generadora de los casos de Obsesión por venganza, es a causa de tantos casos de abortos provocados.  Hay muchos Espíritus que tenían un serio proyecto de vida y un compromiso espiritual con los que iban a ser sus padres, y cuando ya estaban ligados a la materia de un feto o embrión que necesitaban para entrar en una nueva existencia humana, se vieron rechazados y asesinados dentro del cuerpo de quien iba a ser su madre, a veces por ella misma o con su consentimiento. Entonces, ante la terrible agresión sufrida y el desamor sufridos, se volvieron vengativos y a quien más odian, que suele ser al padre o a la madre, o bien a quien más facilidad les ofrece para ser influenciado  por ellos para ser utilizado en sus planes de venganza, a causa de una mediumnidad descontrolada, y así  lo van acosando mentalmente poco a poco,  atormentándolo con sus reproches y amenazas, que se suelen percibir  con claridad durante el sueño en una primera fase de  la invasión; en una segunda fase las víctimas de la obsesión  llegan a percibir claramente voces  incluso estando  en estado de vigilia de modo muy frecuente y este asedio  a veces  les induce finalmente al suicidio o a la locura.
-Jose Luis Martín-


“El ejercicio del Amor, de las iniciativas altruistas y la plegaria habitual, son verdaderos antídotos contra estados obsesivos y nerviosos”.
                                 -Divaldo Pereira Franco

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      OBJETO DE LA VIDA HUMANA .

Más de una vez hemos escuchado a alguien preguntar: ¿Cuál es el objeto de la vida?
¿A qué hemos venido a este mundo?
El verdadero objeto de la vida humana, es el progreso espiritual en sus diversos aspectos, según la necesidad evolutiva de cada cual. Y hemos venido a este mundo porque es el que nos corresponde por ley. Y estamos en este mundo, no para comer, dormir y divertirnos, como a algunos poco evolucionados les parece; sino para perfeccionarnos; no para continuar siendo lo que éramos o lo que somos, sino para ir acercándonos hacia lo que debemos ser.
La ciencia espiritual sostiene que, el objeto de las vidas humanas es progresar, evolucionar, para seguir ascendiendo en la escala de los mundos, hacia la meta, que es la perfección. Adquirir experiencias, conocimientos y desarrollar la inteligencia, fortalecer el Espíritu y sutilizar el alma, eliminando las imperfecciones; a fin de que, al final de esa jornada humana, volvamos al mundo espiritual, que es a donde pertenecemos, enriquecidos con un mayor progreso.
Y todo esto, ¿acaso se adquiere llevando una vida de vicios, comodismo o aislamiento? NO. Es en la lucha de la vida humana, venciendo tentaciones y dificultades; es por medio de la acción realizada, por medio del esfuerzo constante como desarrollamos las facultades contenidas en la esencia de Vida recibida de la Divinidad Creadora y nos hacemos fuertes y grandes.
Cierto es que toda ascensión requiere esfuerzo; pero, cierto es también que, en cada uno de nosotros existen recursos y fuerzas internas que desconocemos, y que puestas en acción, pueden llevarnos a las grandes realizaciones. NO LO OLVIDEMOS.
Y por último, necesario es conocer que, grandes acontecimientos están al llegar a nuestro mundo antes de la llegada del tercer milenio, para lo cual debemos prepararnos.
Sebastian de Arauco.

                                   **********************

                                       
                                                                              

    Utilidad de las evocaciones particulares

   Las comunicaciones que se obtienen de los Espíritus muy superiores o de aquellos que han animado los grandes personajes de la antigüedad, son preciosas por la alta enseñanza que encierran. Estos Espíritus han adquirido un grado de perfección que les permite abrazar una esfera de ideas más extensa, penetrar los misterios que están fuera del alcance vulgar de la humanidad y por consiguiente iniciarnos mejor que los otros en ciertas cosas. No se sigue de esto que las comunicaciones de los Espíritus de un orden menos elevado sean inútiles; el observador saca de ellas más de una instrucción. Para conocer las costumbres de un pueblo es menester estudiar todos los grados de la escala. El que no lo viera sino bajo una faz, lo conocería mal. La historia de un pueblo no es la de los reyes y personajes sociales; para juzgarle es preciso verle en la vida íntima, en sus costumbres privadas. Así es que los Espíritus superiores son los personajes del mundo de los Espíritus; su elevación misma les coloca de tal modo sobre nosotros, que la distancia que nos separa nos asusta. Los Espíritus más burgueses (permítasenos esta expresión) nos hacen más palpables las circunstancias de su nueva existencia. Entre ellos el lazo de la vida corporal con la vida del Espíritu es más intimo, la comprendemos mejor porque nos toca de más cerca. Sabiendo por ellos mismos lo que son, lo que piensan, lo que experimentan los hombres de todas las condiciones y de todos los caracteres, los hombres de bien como los viciosos, los grandes como los pequeños, los felices y los infelices del siglo, en una palabra, los hombres que han vivido entre nosotros, que hemos visto y conocido, cuya vida real sabemos, sus virtudes y
extravagancias, comprendemos sus goces y sus sufrimientos, nos asociamos a ellos y  sacamos una enseñanza moral tanto más provechosa cuanto más íntima son las relaciones entre ellos y nosotros. Nos ponemos más fácilmente en el lugar de aquel que ha sido nuestro igual, que no en el de aquel que sólo vemos a través de la ilusión de una gloria celeste. Los Espíritus vulgares nos enseñan la aplicación práctica de las grandes y sublimes verdades cuya teoría nos enseñan los Espíritus  superiores. Por lo demás, en el estudio de una ciencia nada hay inútil: Newton encontró la ley de las fuerzas del universo en el fenómeno más sencillo.
     La evocación de los Espíritus vulgares tiene, por otra parte, la ventaja de ponernos en relación con los Espíritus que sufren, que uno puede aliviar y cuyo adelantamiento podemos facilitar por medio de consejos útiles. Podemos, pues, hacernos útiles instruyéndonos nosotros mismos; cuando sólo se busca nuestra propia satisfacción, hay egoísmo en la conversación con los Espíritus, y el que se desdeña de tender una mano caritativa a los que son desgraciados, da pruebas de orgullo. ¿Para qué le sirve tener buenas recomendaciones de los Espíritus de importancia, si esto no le hace mejor, más caritativo y más benévolo para sus hermanos de este mundo y del otro? ¿Qué seria de los pobres enfermos si los médicos rehusaban tocar sus llagas?
EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS
ALLAN KARDEC

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"En la vida, todos somos sembradores… 
Unos siembran flores y descubren bellezas, perfumes y frutos. 
Otros siembran espinos y se hieren en sus puntas agudas. 
Nadie vive sin sembrar, sea el bien, sea el mal… 
Felices son aquellos que, por donde pasan, dejan simientes de amor, de bondad, de afecto… 
-Divaldo P. Franco-
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LA RELIGIÓN CÓSMICA DEL AMOR

Toda creencia religiosa que se afirma en el amor es digna de respeto y cariño. El objetivo esencial de la fe religiosa es dignificar a la criatura humana, tornándola mejor moralmente y preparándola para desenvolver los valores espirituales que duermen en su interior.
En razón de su introducción en la materia, el Espíritu se aturde, y casi siempre olvida los compromisos asumidos en la Espiritualidad, dejándose comandar por las manifestaciones del instinto que lo ayudaron en los periodos remotos de la evolución, más que fueron suplantados por el discernimiento y por la conciencia, permaneciendo solamente aquellos que preservan la vida y dan sentido existencial.
En la neblina carnal, no en tanto, la predominancia de la materia, como es comprensible, dificulta el discernimiento a respecto de la finalidad de la reencarnación, facultando que los sentidos físicos se direccionen para el placer, para el gozo, para la satisfacción de las necesidades biológicas.
La conciencia, no en tanto, trabaja por la elección del significado existencial, del equilibrio emocional, del bienestar espiritual, alargando los horizontes de la percepción para las conquistas relevantes y significativas que acompañaran al ser después de su inevitable descenso a la tumba.
Por esos motivos, entre otros, la necesidad de una religión que se exprese en lógica y sentido práctico, destituida de los adornos y de las fantasías, de los intereses surtidos del comportamiento material, se hace imprescindible para enriqueceros seres humanos de belleza y armonía. Esto es porque la conquista de la lógica, a lo largo del camino evolutivo, impone la necesidad de comprender todo cuanto se desea vivenciar, a fin de constatar la resistencia frente a la razón en cualquier circunstancia.
Siendo así, no hay lugar para cualquier tipo de creencia religiosa que se presente con manifestaciones totalitarias, eliminando la capacidad del creyente de pesquisar, de aceptar o no sus postulados, siéndole exigido creer sin entender. Es cierto que aun surgen segmentos religiosos fundamentados en el fanatismo, generadores de luchas y de intolerancia, intentando imponerse por la fuerza de sus dirigentes políticos o de otra especie, más no por la estructura racional y profunda.
Naturalmente, ante el impacto del progreso, aquellos que adhieren al comportamiento, luego desenvuelven el sentido de la razón y los abandonan, eso cuando no permanecen vinculados por frutos podridos de los intereses materiales que les rinden prestigio, poder y recursos económicos...
En ese caso, destituidos del sentimiento de amor, de la comprensión y del amor, de comprensión y de bondad, estando ausentes al respecto por el prójimo y por su derecho de acreditar en aquello que más le convienes y felicita, esas extrañas doctrinas que más atormentan que consuelan, seduciendo gran parte de la sociedad que aún permanece victima de los atavismos, cuando se hicieron poderosas y aplastaron a aquellos que eran considerados adversarios de comportamiento enfermizo.
Fueron esas religiones, trabajadas por la fuerza política y por los impositivos de la ignorancia, que se encargaron de apartar impositivos de la ignorancia, que se encargaron de apartar las fieles directrices del amor que conduce a Dios, abriendo espacio para los comportamientos agresivos y la revuelta constante, facultando el desenvolvimiento del materialismo y en nihilismo, que les bloquearon la capacidad de creer y, por efecto, de abrazar los ideales de religión con la Divinidad.
En ese abismo, la misericordia divina proporcionó a la Humanidad una creencia religiosa que atiende perfectamente al mandamiento mayor y, al mismo tiempo, conforta y tolera a tantos cuantos no le dan guarida.
Se trata del Espiritismo, que se hace una respuesta elocuente del amor de Dios a las criaturas ansiosas que suplicaban directrices y oportunidad de crecimiento, así como de recursos para la conquista de la felicidad.
El espiritismo, además de fundamentarse en el amor a través de la acción de la caridad, es una Doctrina profundamente racional, que esclarece al aprendiz respecto a las razones de la creencia de su legitimidad, por estructurarse en el lenguaje ineludible de los hechos.
Jesús, cuando estuvo en la Tierra, eligió el amor como siendo fuente de sabiduría de iluminación más poderosa que se puede conocer.
Estableciendo como esencial el amor a Dios por encima de todas las cosas y al prójimo como a si mismo, no reniego de las creencias que predominaban en la cultura de entonces, lamentando que las mismas no poseen esa especial conducta, perdidas en apariencias y ceremoniales que mataron el contenido que las mismas no poseen esa especial conducta, perdidas en apariencia y ceremonias que mataron el contenido esencial de que Moisés se hiciera portador al presentar los Diez Mandamientos.
En ellos están inscritos, sin duda, los códigos éticos de alta magnitud, responsables por el orden social y moral de la Humanidad, en una síntesis que facultaría al derecho civil en muchos países fundamentar sus postulados en aquellas seguras reglas de comportamiento.
Jesús, complementando, sin embargo, el propósito del amor, de que su doctrina se hace reservatorio inagotable, lo transformo en código superior de socorro a los infelices de todos los matices, sirviéndose de la acción de la caridad como siendo su expresión más elevada.
Todas sus palabras se hicieron revestir por los sublimes ejemplos, por las acciones, por los efectos extraordinarios que pasaron a la Humanidad, confirmándole el misionado, demostrando ser Él el Embajador de Dios, aquel que todos esperaban, más preferían no aceptar, porque él hería de muerte a las pasiones inferiores, los intereses mórbidos de los religiosos equivocados, que se complacían en mantener a los creyentes en la ignorancia, a fin de explorarlos mejor.
Por su vez, El siempre elucidaba todos los enigmas que atormentaban a las personas, explicando la necesidad del amor en todas las expresiones: al trabajo, al deber, a la familia, al prójimo de toda procedencia, más por encima de todo al Padre Creador.
Se sometió a las arbitrariedades del poder temporal para demostrar su fragilidad en la sucesión de los tiempos, especialmente ante la muerte que a todos arrebata, modificando las estructuras del mundo y de las propias criaturas.
Jamás se permitió ceder a los caprichos de los adversarios de la verdad, divulgándola y viviéndolas en las situaciones más ásperas y agresivas.
Con su visión superior, conocía la fragilidad de aquellos que se candidateaban al ministerio de su palabra, tolerándoles la flaqueza moral, más no asintiendo con ella , de modo que anunció El Consolador, que Él rogaría al Padre enviar, a fin de que el rebaño no quedase esparramado, sin directrices de seguridad en los momentos difíciles del futuro que se presentarían para la conquista real de la felicidad... Y cumplió la promesa, por ocasión del advenimiento del Espiritismo.
El amor realmente deberá ser un día la más bella conducta, la más significativa, la psicoterapéutica preventiva y curadora, tornándose una forma de religiosidad que fascinará a todas las criaturas.
Al Espiritismo compete, por tanto, el deber, a través de los espiritas sinceros, de propagar sus postulados, de divulgar lecciones imperecederas del Evangelio, de demostrar la excelencia de sus paradigmas, el alto significado de que se hacen instrumento a las comunicaciones espirituales, a la magnitud de la reencarnación, la convivencia con el bien y la sintonía con el inefable amor de nuestro Padre.
La religión cósmica del amor, de ese modo, en el Espiritismo encuentra suelo bendecido y fértil para presentarse y florecer, produciendo los frutos de la felicidad que todos aspiran, sin ninguna desconsideración por los demás que se fundamenten en el mandamiento mayor, viviendo la tolerancia y la caridad indiscriminada.
Por el Espíritu Joanna de Angelis – del Libro: Entrégate a Dios, médium: Divaldo Pereira Franco
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martes, 13 de junio de 2017

El aborto, según el Espiritismo



Sumario de lo publicado aquí en el día de hoy :

- El Temor
-La verdadera fe
-Destino de la Tierra
-El aborto, según el Espiritismo


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                                                     EL TEMOR

- El temor debilita las energías mentales, mata el entusiasmo tan necesario en toda realización humana, paraliza las facultades intelectuales y volitivas, convirtiendo al individuo en un fracasado. Y lo curioso es que, el temor no es una realidad en sí mismo, sino creación imaginaria del afectado que lo alimenta inconscientemente, pasiva e involuntariamente, por desconocimiento de sus propios recursos psíquicos y espirituales. 
- La vanidad es un deseo de ostentación y apariencia de lo que no se es, una supervaloración de sí mismo; imperfección ésta que el mismo afectado desconoce, y que en ocasiones le lleva al ridículo. Mientras que la humildad (verdadera) es una superación, es una fuerza conquistada por el espíritu más evolucionado. Es el estado del individuo superado. 
- La irritabilidad desarmoniza la mente y lleva al individuo a la pérdida del control de sus actos. Y cada acceso de ira, es un derroche de energías, es una descarga magnética que hace mucho daño al sistema nervioso y afecta a las glándulas de secreción interna, produciendo un desequilibrio funcional y secreción de hormonas tóxicas que afectan al hígado, bazo, corazón, etc. 
- La lujuria o excesos sexuales, desgastan el sistema nervioso, debilitan la voluntad; lleva a la neurosis, a la anemia cerebral y a la vejez prematura. Demostrado está por la psicología estructural y el psicoanálisis, que el impulso sexual es una energía psicofisio lógica que puede orientarse hacia una actividad mental, con los consiguientes beneficios. 
- Las malquerencias, rencores y odios, son pasiones destructoras de la tranquilidad y salud de quien alimente tales funestas pasiones; pues, amarga la vida, envenenan la sangre y enferman el cuerpo. A más de envenenar el alma del afectado que, al pasar a la otra vida, continua en ese deplorable estado psíquico. Y siendo así, ¿por qué algunas personas mantienen esas pasiones perturbadoras? Sencillamente, por ignorancia, por desconocimiento de las consecuencias destructoras. 
-En cambio, el Amor, que es ley universal de armonía y felicidad, y que sin él, el egoísmo, envidia, odio, rencores, etc., amargan la vida; son bien pocos los que lo sienten y practican. ¿Por qué? Por desconocimiento, por ignorancia de sus ventajas, por su atraso evolutivo. El amor verdadero, que comienza con el deseo desinteresado de servir, de contribuir al bien y a la felicidad de los demás; no solamente atraerá la armonía cósmica, divina, a nuestra vida humana, sino que además, armonizará nuestra vida humana con nuestra vida espiritual superior. Y esa armonía se traducirá bien pronto en una inefable sensación de paz y felicidad. 
No son éstas, frases sacadas de la imaginación, pues está siendo ya comprobado por el psicoanálisis. Tened por cierto que, todo sentimiento de amor y servicio desinteresado proporcionan ciertas sensaciones de felicidad y nos conduce al camino de la superación y progreso espiritual, que es el objeto de las reencarnaciones, así como a la felicidad en la vida presente y al pasar al Más Allá. Tened presente que, cuando la mente no tiene pensamientos elevados, no tarda en ser invadida por otros mezquinos. 
Por todo lo expuesto, podéis apreciar fácilmente que, los errores humanos son consecuencia de la ignorancia humana. Por ello, podéis apreciar también, cuán necesario es el conocimiento verdadero y su divulgación. 

Sebastian de Arauco.


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                                          LA VERDADERA FE

   Pero es necesario cuidarse de confundir fe con presunción. La fe genuina se alía a la humildad. El que la tiene deposita su confianza en Dios más que en si mismo, porque sabe que, siendo él un simple instrumento de la voluntad de Dios, nada puede hacer sin Él. Por eso los espíritus buenos acuden en su ayuda. La presunción es más orgullo que fe, y el orgullo encuentra en todos los casos, tarde o temprano, su castigo en la decepción y los fracasos que se le infligen. 
El poder de la fe tiene una aplicación directa y especial en la acción magnética. Por medio de ella el hombre actúa sobre el fluido, que es el agente universal. Modifica sus cualidades y le transmite un impulso que pudiéramos calificar de irresistible. Por eso, la persona que sume, a un gran poder fluídico normal, una fe ardorosa, por su sola voluntad dirigida hacia el bien, puede realizar esos fenómenos extraños de curaciones y demás, que en lo antiguo eran tenidos por milagros y que son, sin embargo, más que las consecuencias de una ley natural. De ahí que Jesús dijera a sus apóstoles que no habían podido sanar al muchacho lunático por la poca fe que ellos tenían. 

El Evangelio según el Espiritismo. 
Allan kardec. 

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            DESTINO DE LA TIERRA
           CAUSAS DE LAS MISERIAS TERRESTRES


6. Causa asombro encontrar en la Tierra tanta maldad y malas pasiones, tantas miserias y enfermedades de todas clases y se saca la conclusión de eso, que la especie humana es una triste cosa.
     Este juicio proviene del punto de vista limitado en que se está colocado, y que da una falsa idea del conjunto. Es preciso considerar que en la Tierra no se ve a toda la Humanidad, sino a una pequeña fracción de ella. En efecto, la especie humana comprende todos los seres dotados de razón que pueblan los innumerables mundos del Universo; ahora bien, ¿qué es la población de la Tierra,al lado de la población total de esos mundos? Mucho menos que una aldea al lado de un gran imperio. La situación material y moral de la Humanidad terrestre nada tiene que asombre, sabiendo cual es el destino de la Tierra y la naturaleza de los que la habitan.


7. Se formaría una idea muy falsa de los habitantes de una gran ciudad si los juzgásemos por la población de los barrios más ínfimos y sórdidos. En un hospital, sólo se ven enfermos y lisiados; en un presidio sólo se ven todas las torpezas, todos los vicios reunidos; en comarcas insalubres, la mayor parte de los habitantes están pálidos, débiles y achacosos.^ Pues bien, que se figure la Tierra como un arrabal, un hospital, una penitenciaría, una región malsana, porque es a la vez todo esto, y se comprenderá por qué las aflicciones sobrepujan a las alegrías; pues no se llevan a los hospitales a las personas sanas, ni a las casas de corrección a aquellos que no han hecho mal; y ni los hospitales, ni las casas de corrección son lugares de delicias.
      Pues, de la misma forma que en una ciudad, toda la población no está en los hospitales o en las cárceles, tampoco toda la Humanidad está sobre la Tierra; como se sale del hospital cuando se está curado y de la prisión cuando se cumple el tiempo de la condena, el hombre deja la Tierra por mundos más felices, cuando
está curado de sus enfermedades morales.

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO
ALLAN KARDEC


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El mal que me hacen no me hace daño. El mal que me hace daño es el mal que yo hago porque me convierte en malo. 
-Divaldo P.Franco-

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  EL ABORTO SEGÚN EL ESPIRITISMO


¿Qué es lo que generalmente conduce a una madre a tomar la decisión de abortar? Vivimos en un mundo materialista, egoísta, pero principalmente la causa que lleva a una mujer a terminar con su embarazo, es la ignorancia que reina en la Tierra sobre el plano espiritual.

Todas las religiones son conscientes del principio espiritual, de la supervivencia del alma después de la muerte del cuerpo físico, al igual que tienen ese rechazo por el aborto sin llegar a profundizar sobre ello. Pues bien, al Espiritismo le ha tocado la labor de levantar ese velo que oculta al mundo de los espíritus y darlo a conocer a la humanidad.

Mi intención en este artículo es hacer llegar al lector esta realidad. Como almas inmortales que somos, tenemos la necesidad de reencarnar en la Tierra para seguir nuestras etapas evolutivas hasta que hayamos progresado lo suficiente para ir a otros mundos más felices. Mientras tanto, cuando una mujer tiene un hijo está ofreciendo a un espíritu la oportunidad de seguir su camino, pues la Tierra es como una escuela para el alma. Además, este espíritu que renace, generalmente está vinculado a los padres por su pasado, ya sea por lazos de amor o de odio, pues ambos unen a las personas.

Este proceso reencarnatorio no se produce al azar sino que hubo una planificación anterior, buscando el mejoramiento espiritual de este alma. Acercándose la época de la concepción ya empieza el espíritu reencarnante a relacionarse con la futura madre, acompañado y orientado por un equipo espiritual superior, el cual ayuda en la progresiva ligación fluidica del espíritu con los fluidos espirituales de la madre. En muchas ocasiones, según el psiquismo de la mujer, empieza a tener el deseo de quedarse embarazada. Esta unión fluídica magnetiza al óvulo aún no fecundado, este según el adelantamiento moral e intelectual del espíritu que va a reencarnar irradiará con una determinada frecuencia, atrayendo como un imán en el momento de la concepción de entre los 200/300 millones de espermatozoides, cada uno con un abanico genético diferente, al que más se acople a las necesidades evolutivas y características del espíritu en vías de encarnación, respaldado siempre por la espiritualidad superior.

Acabamos de narrar como un espíritu a través de sus padres biológicos acaba de imprimir su ser espiritual actual al plano físico. Así, cuando ante un problema determinado alguien se cuestiona si es de origen genético o kármico, la respuesta será ambas, pues están interrelacionados, hay una conexión entre herencia biológica o genética y la espiritual.
Llegados a este punto capital hacemos referencia al análisis que Allan Kardec hace en el libro de los espíritus pregunta 344. P.¿En qué momento se une el alma al cuerpo? R. La unión empieza en la concepción pero no se completa hasta el momento del nacimiento. Al decirnos “empieza” nos quiere decir que ya tiene vida material, que es partícipe del plano físico registrando emociones y sentimientos de sus padres.

En este transcurso de gestación el espíritu del niño tiene una reducción de su periespíritu con el consiguiente olvido de sus vidas pasadas, necesario esto para proseguir su camino terrestre, acompañado de una pérdida de consciencia entrando en una especie de turbación parecida a la de la muerte. Esto puede variar según el nivel evolutivo del espíritu, cuanto más evolucionado más consciente y partícipe es de este proceso.
Según se va desarrollando la gestación el intercambio fluídico entre la madre y el espíritu reencarnante se hace más intenso. En ocasiones puede producir molestias por la diferencia del nivel evolutivo que haya entre ambos. Si analizamos este intercambio psíquico, ya que el cerebro del bebé no está formado todavía para poder registrar pensamientos y emociones, sí lo está la memoria profunda o extracerebral que almacena las emisiones de amor o rechazo que sus padres producen. Está comprobado que personas transportadas mediante regresiones a la edad fetal narran acontecimientos que vivieron los padres y sólo ellos conocían. Es importante que la madre sepa que ya está empezando a educar a su hijo pues su pensamiento y sentimiento de nivel elevado y moral constituyen vibraciones altamente positivas para el bebé.
Ante esta realidad espiritual al tomar la opción de abortar, desde el momento de la concepción hasta el nacimiento, lo que estamos haciendo es terminar con la vida física para el espíritu en vías de reencarnación con su consecuente sufrimiento moral y físico que trataremos más adelante.

La pregunta que lanzo al lector es la siguiente: “Ya que la gran mayoría de la

población ve el momento de la muerte como la etapa más crítica de la vida, experimentando muchos miedos, dolor, angustia cuando se aproxima ¿por qué la fase del nacimiento no tendría que considerarse tanto o más que la muerte?¿por qué nos atrevemos siquiera a cuestionar el aborto?¿por qué no vemos que estamos cometiendo un crimen?”

Antes de analizar el aborto provocado aclaremos que el aborto espontáneo es una consecuencia de nuestro pasado y hay que aceptar y enfrentar este tipo de prueba para nuestro crecimiento interior, aprendiendo a valorar la vida y la oportunidad que supone la reencarnación. En muchos casos hará despertar la conciencia.

El aborto provocado es un crimen a los ojos de Dios. Esto quiere decir que estamos quebrantando sus leyes. Tan sólo estaría permitido si corriera verdadero peligro la vida de la madre. En el resto de situaciones, incluso si fuera materialmente imposible criarlo, siempre tenemos la opción de darlo en adopción.

Analizaremos ciertas situaciones realmente controvertidas tales como cuando descubrimos que el bebé viene con alguna enfermedad, síndrome de down, malformaciones, etc. Realmente esto son las consecuencias de sus vidas pasadas en las que violó gravemente las leyes divinas, como por ejemplo el suicidio o cualquier otra acción en la que ocasionó daños terribles que repercutieron en su cuerpo espiritual. André Luiz nos esclarece diciendo que hay encarnaciones que actúan como un filtro o una esponja en las cuales las enfermedades absorben imperfecciones de nuestro espíritu que no pudieron ser solucionadas en el mundo espiritual y necesitan del plano físico para reestablecer la salud del espíritu. En estas situaciones el feto tiene más necesidad de nacer que un espíritu sano.

Cuando nos enfrentamos a un caso de violación nos podemos preguntar ¿Por qué ocurrió esta desgracia? Espiritualmente hablando, cuando cometemos cualquier tipo de acto delictivo sintonizamos con esta energía registrándose en la memoria profunda y esto crea una predisposición a que se repita en la persona que lo ocasionó en otra vida siguiendo la ley de causa – efecto. El bebé estará relacionado en esta trama y es una oportunidad para reestablecer el equilibrio y saldar antiguas deudas. Vuelvo a recordar que sea la situación que sea, antes de abortar e hipotecar su felicidad siempre tendrá la opción de dar en adopción.

El aborto acarrea consecuencias espirituales y físicas muy graves para la madre, padre, espíritu reencarnantes, médicos y todo el que interviene en dicho proceso. Dentro de las consecuencias que produce el aborto provocado para el espíritu en vías de reencarnación, al margen de que cada caso tiene situaciones especiales a tener en cuenta, todos van a tener un sufrimiento físico y moral o psíquico, sentimiento de pérdida de tiempo, graves lesiones periespirituales y trauma mental. Podemos hacer una distinción, por un lado los espíritus más evolucionados sabrán reponerse del duro golpe, serán más tolerantes, suelen ser alguien que iba a ayudar al matrimonio y lamentará profundamente el no poder realizarlo. No ocurre los mismo con los espíritus menos evolucionados, por un lado necesitarán más ayuda espiritual para reponerse y volver a adquirir su forma periespiritual anterior. Normalmente, vinculados a los padres por lazos desarmónicos, se dejarán llevar por el odio y resentimiento, tratando de vengarse desde el plano espiritual de los cónyuges, convirtiéndose en obsesores de estos y empeorando así la situación anterior.

Aunque todos nosotros podamos creer que sea imposible el tener enemigos en el plano espiritual, si observamos y analizamos la historia, vemos que tenemos un pasado turbulento con más de cinco mil años en guerras, seiscientos años de Inquisición, la esclavitud, etc… Todos estos errores sólo se solucionaran con amor. El amor que nace entre padres e hijos es un regalo divino que no tenemos que desaprovechar.

Las consecuencias para la gestante, que se podrán dar en esta vida o en otras, pueden ser las siguientes: Cáncer de útero, hemorragias, procesos depresivos posteriores al aborto, sentimiento de culpa consciente o inconsciente reduciendo la vibración de su psiquismo, el magnetismo mental del espíritu expulsado perjudicando notoriamente a la madre, ocasionará lesiones graves en su periespíritu, el chakra genésico quedará desarmonizado con los consecuentes problemas para futuras maternidades, ya sea en la próxima existencia o en la actual. La Ley de causa y efecto será la que reestablezca el equilibrio, el chakra cardiaco se verá notoriamente perjudicado por el desequilibrio emocional y afectivo quedándose un campo abierto a la obsesión.
Sólo el amor repara y edifica, y con el crecimiento interior se puede llegar a disminuir el karma ocasionado.

Cuando analizamos al padre, muchas veces, es la figura que obligó a su compañera a abortar. En este caso quedará desarmonizado su chakra coronario quedando abierto un canal anímico de acceso a futuras obsesiones, su chakra genésico se verá repercutido con la fragilidad del aparato reproductor, molestias testiculares y disturbios hormonales que pueden tener lugar en la vida actual o en otras reencarnaciones.
Existe responsabilidad profesional e incluso en las personas relacionadas con el suceso. Todo acto tiene consecuencias y estas están en función a la intención ya que no sería lo mismo el médico que simplemente ve en el feto dinero, del otro que piensa que está ayudando a la madre, aunque la ignorancia tampoco exime de culpa. Todos seremos abortistas indirectos desde el momento que criticamos a una madre soltera o cuando somos indiferentes ante este atentado.

No pretendo condenar sino esclarecer sobre el grave error que es terminar con la vida de este ser en formación, que tiene unas consecuencias nefastas, rompiendo un gran trabajo del plano espiritual y ocasionado daños físicos y psíquicos en esta vida y en las siguientes hasta reparar el mal causado. Para todo el que empieza a despertar hacia una comprensión mayor de la existencia del ser, es preciso proteger la vida del feto y de la madre, además evitar todas las consecuencias dolorosas que el aborto desencadena aún estando éste amparado por la legislación vigente. El derecho a la vida tiene que ser más estricto para todos estos seres que todavía no se pueden defender. Tenemos una visión materialista ligada a nuestros sentidos físicos y no nos da derecho a escudarnos en la ignorancia para practicar este tipo de crimen, recuerde que la ignorancia es la madre de todos los males de la humanidad.

Querido lector, analice y reflexione este asunto. El Espiritismo es la voz de los espíritus que vienen a decirnos lo que ocurre desde su plano, el ser humano necesita ser consciente de la vida en gestación. Representa la simiente germinada de una planta que está creciendo con mucho amor, la vida tiene valor cuando se comprende su lado espiritual. Saber vivir bien esta fase en el útero materno tiene la misma relevancia que saber enfrentar con Fe el término del camino.


Javier Gargallo
Centro Espírita “Entre el Cielo y la Tierra”

Para ampliar información:
*”Gestación sublime intercambio” de Ricardo di Bernardi.
*”Mi vida en gestación” de Abel Glaser.
*”O Aborto” conferencia de Nazareno Feitosa

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