viernes, 20 de octubre de 2017

Dignidad del instinto sexual




Menú del día:

- Poligamia y Monogamia
- Don de Curar
- Dignidad del Instinto Sexual
- Transición Planetaria



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                            POLIGAMIA Y MONOGAMIA



700. La igualdad numérica que existe más o menos entre los sexos, ¿es un indicio de la proporción en que deben unirse? 
Sí, porque todo tiene una finalidad en la Naturaleza. 

701.* Entre la poligamia y la monogamia, ¿cuál de las dos se halla más de acuerdo con la ley natural? 
- La poligamia es una ley humana cuya abolición significa un progreso social. El matrimonio, según los designios de Dios, debe basarse en el afecto de los seres que se unen. Con la poligamia no hay afecto real, sino sólo sensualidad. 

Si la poligamia estuviera de acuerdo con la ley natural debería poder ser universal, lo que resultaría materialmente imposible, vista la igualdad numérica de los sexos. 

La poligamia ha de ser considerada como una costumbre, o bien una ley particular adecuada a ciertas costumbres, y que el perfeccionamiento social hace que poco a poco vaya desapareciendo.

El Libro de los Espíritus 
Allan Kardec. 

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                        DON DE CURAR


Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, lanzad demonios; "graciosamente recibísteis, dad graciosamente". (San Mateo, cap. X, v. 8). 

2. "Dad gratuitamente lo que habéis recibido gratuitamente"; dijo Jesús a sus 
discípulos; por este precepto prescribe que no se haga pagar lo que uno mismo no ha 
pagado, y lo que ellos habían recibido gratuitamente era la facultad de curar a los 
enfermos y echar a los demonios, es decir, a los malos espíritus; este don se les dió 
gratuitamente por Dios para el alivio de los que sufren y para ayudar a la propagación 
de la fe, diciéndoles que no hicieran con él ningún negocio, ni un objeto de especulación, 
ni un medio de vivir. 

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC.

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DIGNIDAD EN EL INSTINTO SEXUAL
Todos los días millones de almas son dilaceradas por el sexo. Apremiante problema ya ensandeció a muchos cerebros valiosos, no puede atacarse a tiros de verbalismo de fuera hacia dentro, a la forma de médicos superficiales, que prescriben largos consejos a los pacientes, teniendo en la mayoría de las veces, absoluto desconocimiento de la enfermedad. Los enigmas del sexo no se reducen a simples factores fisiológicos.
Indiscutiblemente, para la mayoría de los encarnados, la fase juvenil de las fuerzas fisiológicas representa delicado periodo de sensaciones, en virtud de las leyes creadoras y conservadoras que rigen la familia humana; esto es accidente y no define la realidad sustancial. La sede del sexo no se haya en el cuerpo grosero, sino en el alma, en su sublime reorganización.
En la Esfera de la Costra, se distinguen hombres y mujeres según señales orgánicas, especificas; en el mundo espiritual para los que se encuentran, en tránsito, hacia esferas más altas, prepondera aún el juego de las recordaciones de la existencia terrena; en las regiones más altas de las almas acentuadamente pasivas o francamente activas.
Comprendiendo, de esta manera, que en la variación de nuestras experiencias adquirimos, gradualmente, cualidades divinas, como son la energía y la ternura, la fortaleza y la humildad, el poder y la delicadeza, la inteligencia y el sentimiento, la iniciativa y la intuición, la sabiduría y el amor, hasta que logremos el supremo equilibrio en Dios.
Convencidos de esta realidad universal, no podemos olvidar que ninguna exteriorización del instinto sexual en la tierra, cualquiera que sea su forma de expresión, será destruida, sino trasmudada en el estado de sublimación. Las manifestaciones de los propios irracionales participan del mismo impulso ascensional. En los pueblos primitivos, el desenvolvimiento sexual sobresalía por la posesión absoluta. La personalidad integralmente activa del hombre dominaba la personalidad totalmente pasiva de la mujer. El paso de los milenios transformó, esas relaciones. La mujer-madre y el hombre-padre dieron acceso a nuevos soplos de renovación del espíritu. Con bases en las experiencias sexuales, la tribu se convirtió en la familia, la choza se metamorfoseo en el hogar, la defensa armada cedió al derecho, la floresta salvaje se transformó en la agricultura pacifica, la heterogeneidad de los impulsos en las inmensas extensiones de territorios abrió campo a la comunión de los ideales en la patria progresista, la barbarie se irguió en la civilización, los procesos rudos de la atracción se transubstanciaron en los anhelos artísticos que dignifican al ser, el grito se elevó al cántico, y, estimulada por la fuerza creadora del sexo, la colectividad humana avanza, aunque lentamente hacia el supremo blanco del divino amor. De la espontánea manifestación brutal de los sentidos menos elevados el alma transita hacia la gloriosa iniciación.
Deseo, posesión, simpatía, cariño, devoción, renuncia, sacrificio, constituyen aspectos de esa jornada de sublimación. A veces, la criatura se demora años, siglos, diversas existencias de una estación a otra. Raras individualidades consiguen mantenerse en el puesto de la simpatía, con el equilibrio indispensable. Muy pocas atraviesan las regiones de la posesión sin duelos crueles con los monstruos del egoísmo y de los celos, a los cuales se entregan desvariadamente. Son pocas las que recorren los departamentos del cariño sin encadenarse, por largo trecho, a los gnomos del exclusivismo. A veces, solo después de milenios de pruebas cruciales y purificadoras, consigue el alma alcanzar el cenit luminoso del sacrificio para la suprema liberación, en el rumbo de nuevos ciclos de unificación con la Divinidad.
“El éxtasis del santo fue, un día, simple impulso. El instinto sexual, para coronarse con las glorias del éxtasis, ha de doblarse a los imperativos de la responsabilidad a las exigencias de la disciplina, a los dictámenes de la renuncia.
“Debido a la incomprensión sexual, incontables crímenes campean en la tierra, determinando extraños y peligroso procesos de locura en todas partes.
Son millones de hermanos los que se conservan medio locos en los hogares o en las instituciones; son incapaces de la devoción y de la renuncia, sumergiéndose poco a poco, en el caliginoso pantano de las alucinaciones... Con la mente desvariada, fija en el socavón de la subconsciencia, se pierden en el campo de los automatismos inferiores, obstinándose en conservar deprimentes estados psíquicos. El celo, la insatisfacción, el desentendimiento, la incontinencia y la liviandad les traen terribles fenómenos de desequilibrio.
“La endocrinología podrá hacer mucho con una inyección de hormonas, a guisa de socorro rápido a las colectividades celulares, pero no sanará lesiones del pensamiento. La genética podrá interferir en las cámaras secretas de la vida humana, perturbando la armonía de los cromosomas, en el sentido de imponer el sexo al embrión; todavía, no alcanzará la zona más alta de la mente femenina o masculina, que mantendrá características propias, independiente de la forma exterior o de las convenciones estatuidas. La medicina inventará mil modos de auxiliar el cuerpo alcanzado en su equilibrio interno; ella es merecedora siempre de sincera admiración y ferviente amor; entre tanto, nos compete practicar la medicina del alma, que amparé al espíritu embrollado en las sombras...
“El amor espiritualizado, hijo de la renuncia cristiana, es la llave capaz de abrir las puertas del abismo donde rodaron y ruedan millones de criaturas todos los días.
El sexo con respecto al amor, es como los ojos para la visión, y el cerebro para el pensamiento: no más que la herramienta de exteriorización. Es un lamentable error suponer que solo la perfecta normalidad sexual, acorde a las respetables convenciones humanas, puede servir de templo a las manifestaciones afectivas. El campo del amor es infinito en su esencia y manifestación. Insta huir a las aberraciones y a los excesos; con todo, es imperioso reconocer que todos los seres nacieron en el Universo para amar y ser amado.
La construcción de la felicidad real no depende del instinto satisfecho. La permuta de células sexuales entre los seres encarnados, garantizando la continuación de las formas físicas es proceso evolucionista, es apenas un aspecto de las multiformes permutas del amor. El intercambio de fuerzas simpáticas, de fluidos combinados, de vibraciones sintonizadas entre almas que se aman, está por encima de cualquier exteriorización tangible de afecto, sustentando obras imperecederas de vida y de luz, en las ilimitadas esferas del Universo.
El amor encuentra siempre mundos nuevos, basta que la criatura abandone la ociosidad que por sí misma combatirá la nefasta ignorancia. En cada ser resplandece, sin desmayo, la claridad libertadora, en el pensamiento de renovación para el bien común que debe cultivar e intensificar en cada día de la vida.
El cautiverio en los tormentos del sexo no es problema que pueda solucionar el literato actuando en el campo exterior: es cuestión del alma, que demanda proceso individual de cura, y sobre esta, solo el espíritu resolverá en el tribunal de la propia conciencia. Es innegable que todo auxilio externo es valioso y respetable, pero los esclavos de las perturbaciones del campo sensorial solo por si mismos serán liberados, esto es, por la dilatación del entendimiento por la comprensión de los sufrimientos ajenos y de las dificultades propias por la aplicación del “amaos los unos a los otros”, así en el adoctrinamiento, como en lo intimo del alma, con las mejores energías del cerebro y con los mejores sentimientos del corazón.
Todo en la vida es impulso creador. Todos los seres que conocemos, desde el gusano al ángel, son herederos de la Divinidad que nos confiere la existencia, y todos somos depositarios de facultades creadoras. El vegetal, instigado por el heliotropismo, surge en el paisaje, distribuyendo la vida y renovándola. La luciérnaga cintila en la sombra, buscando perpetuarse. El batracio siente vibraciones de amor y de paternidad en los escondrijos del charco. La fiera olvida la índole salvaje, al lamer, con ternura, un hijo recién nacido. Y más de la matad de los millones de espíritus encarnados en la Costra de la Tierra, con la mente fija en la región de los movimientos instintivos, concentran sus facultades en el sexo, del cual se derivan naturalmente los más vastos y frecuentes disturbios nerviosos; ellos constituyen compactas legiones, en las inmediaciones del paisaje primitivo de la evolución planetaria, son espíritus en la infancia del conocimiento, que aun no saben crear sensaciones y vida sino movilizando los recursos de la fuerza sexual.
Gran parte de las criaturas, sin embargo, habiendo conquistado la razón, por encima del instinto, permanecen en los desatinos de la prepotencia y realce, aunque apoyados en el trabajo provechoso y a las pasiones nobles, muchas veces... Pequeño grupo de hombres y mujeres, por fin, después de alcanzar el equilibrio sexual en la zona instintiva del ser y después de obtener los títulos que les confiere su trabajo y con los cuales dominan en la vida, rigiendo las propias energías, en pleno régimen de responsabilidad individual, pasan a fijarse en la región sublime, en la súper conciencia, no encontrando más la alegría integral en el contentamiento del cuerpo físico o en la evidencia personal; procuran alcanzar los círculos más altos de la vida, absortos en el idealismo superior; se sienten en el Umbral de las esferas divinas, ya desde el camino nublado de la carne, a la manera de viajero que, después de vencer ásperos caminos en las tinieblas nocturna, se estanca, desajustado, entre las ultimas sombras de la noche y las promesas indefinibles de la aurora...
Para esos, el sexo, la importancia individual y las ventajas de lo momentáneo en la Tierra son sagrados por las oportunidades que ofrecen a los propósitos de hacer el bien; entretanto, en el santuario de sus almas resplandece de nuevo la luz...
La razón particular se convirtió en entendimiento universal. Les crecieron los sentimientos sublimados en la dirección del campo superior. Presienten a la Divinidad y desean identificarse con ella. Son los hombres y mujeres que, habiendo realizado los más altos patrones humanos se candidatan a la Angelitud...
De un modo o de otro, siempre son facultades creadoras, heredadas de Dios, en juego permanente en los cuadros de la vida, todo ser es impulsado a crear, en la organización, conservación y extensión del Universo...
Aun instituyendo el mal, es forzoso observar en la criatura la manifestación incesante del poder creador que le es propio, caen en despeñaderos del crimen, se lanzan a los valles de las sombras, más, organizando y reorganizando las propias acciones, adquieren el patrimonio bendito de la experiencia; y, con la experiencia, alcanzan la luz, la paz, la sabiduría y el amor con lo cual se aproximan a Dios...
- Merchita-

Extraído del libro de Chico Xavier “En Un Mundo Mayor”


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                    TRANSICIÓN PLANETARIA
La ley del progreso alcanza a todos los seres y la Humanidad, constituida por los espíritus encarnados y desencarnados, no escapa a esa ley. La Humanidad ha realizado hasta hoy indiscutibles progresos. Los hombres, gracias a su inteligencia, han obtenido resultados jamás alcanzados en lo que respecta a la ciencia, el arte y el bienestar material. Pero les queda aún por realizar un inmenso progreso: hacer reinar entre sí la caridad, la fraternidad y la solidaridad para asegurar el bienestar moral. Tal es el período en el que hemos entrado y que señalará una de las más importantes fases de la Humanidad. 
    La generación futura, libre de las escorias del viejo mundo y formada por elementos más puros, estará animada por ideas y sentimientos muy diferentes de los que nutren a la generación actual, que se va a pasos agigantados. El viejo mundo habrá muerto y vivirá en la historia, como sucede hoy con la Edad Media y sus costumbres bárbaras e ideas supersticiosas. 
    Pero un cambio tan radical como el que se está elaborando no puede llevarse a cabo sin perturbaciones. Hay una lucha inevitable en las ideas. Ese conflicto originará forzosamente perturbaciones temporales, hasta que el terreno haya sido desbrozado y el equilibrio restablecido. Los graves acontecimientos anunciados surgirán de esa lucha de ideas y de ningún modo de cataclismos o catástrofes puramente materiales. Los cataclismos generales eran consecuencia del estado de formación de la Tierra. Hoy ya no se agitan las entrañas del globo, sino las de la Humanidad.
      La agitación que se manifiesta a veces en toda una población no es algo fortuito, ni producto de un capricho: se origina en las leyes naturales. Esta efervescencia, en un comienzo inconsciente, se manifiesta como un deseo vago, una aspiración indefinida hacia algo mejor, una necesidad de cambio. Se traduce por una agitación sorda, luego por actos que conducen a revoluciones sociales, las que, creedlo, tienen también su periodicidad, como ocurre con las revoluciones físicas, ya que todo se encadena. Si la visión espiritual no estuviese limitada por el velo de la materia, veríamos esas corrientes fluídicas que, como miles de hilos conductores, enlazan las cosas de orden espiritual con las de orden material. 
    Sí, ciertamente, la Humanidad cumple un período de transformación, como los que vivió ya en épocas pasadas. Cada transformación está marcada por una crisis que es, para el género humano, lo que son las crisis de crecimiento para el ser humano como individuo. Estas crisis, a menudo dolorosas, se llevan consigo a generaciones e instituciones, pero siempre son seguidas por una fase de progreso material y moral.
     La Humanidad terrestre llegó a uno de los períodos de crecimiento. Desde hace casi un siglo se encuentra en pleno trabajo de transformación, razón por la cual se agita por doquier presa de una especie de fiebre y como impulsada por una fuerza invisible, hasta que haya retomado su lugar sobre nuevas bases. 
     A la agitación de encarnados y desencarnados suelen unirse, casi siempre, ya que en la Naturaleza todo se encadena, las perturbaciones de los elementos físicos. Entonces, durante un tiempo, se produce una auténtica confusión general, pero que pasa como un huracán, después de la cual el cielo vuelve a abrirse y la Humanidad, restablecida sobre nuevas bases e imbuida de nuevas ideas, inicia una nueva etapa de progreso.
    «Será en el período que se inicia que se verá florecer al Espiritismo y que éste producirá sus frutos. Es, por lo tanto, más para el futuro que para el presente que vosotros trabajáis. Pero era necesario que esos trabajos se elaborasen anticipadamente, porque preparan las vías de la regeneración por la unificación y la racionalidad de las creencias. Felices quienes disfrutan de la Doctrina desde ahora: será para ellos un gran adelanto logrado y muchas penas evitadas». 
     La Humanidad ha llegado a uno de esos períodos de transformación o, si se quiere, de crecimiento moral. Pasó de la adolescencia a la edad viril. El pasado ya no basta a sus nuevas aspiraciones y nuevas necesidades. Allan Kardec (1804-1869) Seudónimo de Hippolyte Léon Denizard Rivail, pedagogo y escritor francés, autor de la colosal obra de recopilar, ordenar, anotar y publicar los mensajes recibidos de la espiritualidad superior a través de diversos médiums, en la Codificación: El Libro de los Espíritus, El Libro de los Médiums, El Evangelio según el Espiritismo, El Génesis y El Cielo y el Infierno, además de ser autor y editor de otras obras complementarias, en particular la Revista Espírita. Allan Kardec Número: 3 
     No puede ser gobernada por los mismos medios. No se contenta con ilusiones y engaños: su razón madura reclama alimentos más sustanciales. El presente es demasiado efímero, comprende que su destino es más vasto y que la vida corporal es demasiado restringida para abarcarlo por entero y, por tanto, vuelve su mirada hacia el pasado y el futuro para descubrir el misterio de su existencia y encontrar en ellos la seguridad que consuela. 
     Quien haya reflexionado sobre el Espiritismo y sus consecuencias, sin limitarlo a la producción de algunos fenómenos, comprenderá que esta Doctrina abre a la Humanidad un nuevo camino, ofreciéndole infinitos horizontes. Al iniciarlo en los misterios del mundo invisible, le señala su verdadero papel en la Creación, papel perpetuamente activo, tanto en el estado corporal como en el espiritual. El hombre no camina ya a ciegas: sabe de dónde viene, adónde va y por qué está sobre la Tierra. Ya no es una vaga esperanza: es una verdad palpable, tan cierta para él como la sucesión del día y la noche. Sabe que su ser no está limitado a algunos instantes de una existencia efímera; que la vida espiritual no se interrumpe con la muerte; que ya ha vivido y que vivirá aún y que de todo lo que adquiere en perfección gracias al trabajo nada se pierde. Encuentra en sus existencias anteriores la razón de lo que es hoy y, también, de lo que es hoy, sabrá deducir lo que será mañana. 
     La fraternidad debe ser la piedra angular del nuevo orden social. Pero no hay una fraternidad real, sólida y efectiva si no está fundada sobre una base inquebrantable: esta base es la fe, más no la fe en tales o cuales dogmas especiales que cambian con los tiempos y los pueblos y que se excluyen y luchan entre sí anatematizándose y fomentando las divisiones y el antagonismo. Sino la fe en los principios fundamentales que todos pueden aceptar: Dios, el alma, la vida futura, el progreso individual indefinido y la perpetuidad de las relaciones entre los seres. Cuando todos los hombres se convenzan de que Dios hay uno solo para todos, que ese Dios soberanamente justo y bueno no desea la injusticia y que el mal proviene de los hombres y no de Él, entonces se sentirán todos hijos del mismo Padre y se estrecharán la mano. 
     Esa es la fe que da el Espiritismo y que será en lo sucesivo el eje cardinal alrededor del que se moverá el génesis humano, sean cuales fueren los cultos y las creencias individuales. 
     El progreso intelectual, llevado a cabo hasta hoy en las más vastas proporciones, constituye un gran adelanto y señala la primera fase de la Humanidad. Pero por sí solo es impotente para regenerar. En tanto el hombre esté dominado por el orgullo y el egoísmo, utilizará su inteligencia y sus conocimientos en beneficio de sus pasiones e intereses personales. 
    Sólo el progreso moral puede asegurar la felicidad de los hombres sobre la Tierra poniendo freno a las malas pasiones. Sólo él puede hacer reinar entre ellos la concordia, la paz y la fraternidad. 
    Él es el encargado de tirar abajo las barreras que separan a los pueblos, el que hará desaparecer los prejuicios de castas y acallará los antagonismos sectarios, enseñando a los hombres a considerarse hermanos destinados a ayudarse y no a vivir parasitariamente los unos de los otros. 
     Será también el progreso moral, secundado por el progreso intelectual, quien unirá a los hombres en una misma creencia establecida sobre las verdades eternas, aceptadas universalmente, y, por eso mismo, no será motivo de discusión. La unidad de creencia será el eslabón más poderoso, la base más sólida para el logro de la fraternidad universal, resquebrajada en todos los tiempos por los antagonismos religiosos que dividen a los pueblos y a las familias, y que hacen ver en los disidentes a enemigos de quienes es necesario huir y a quienes hay que combatir y exterminar, en vez de ver en ellos a hermanos a quienes se debe amar. 
     Tal estado de cosas supone un cambio radical en  el sentir de las masas, un progreso general que no podía llevarse a cabo sin salir del círculo de ideas mezquinas y rastreras que fomentan el egoísmo. 
     Hoy la Humanidad está madura para mirar más allá de lo acostumbrado y mejor dispuesta para asimilar ideas más amplias, así como para comprender lo que no había entendido antes. 
     Esta etapa ya revela ciertos signos inequívocos de su presencia: tales son las tentativas de reformas útiles, las ideas amplias y generosas que se dan a conocer y que comienzan a tener repercusión. Es así como vemos aparecer una increíble cantidad de instituciones protectoras, civilizadoras y emancipadoras bajo el impulso y por iniciativa de hombres evidentemente predestinados para este trabajo de regeneración. Las leyes penales se humanizan un poco cada día, los prejuicios de raza se debilitan, los pueblos comienzan a considerarse miembros de una gran familia. Mediante la uniformidad y la facilidad de los medios de transacción, van suprimiendo las barreras que los distanciaban. Delegados de todas las partes del mundo son convocados para reunirse en comicios universales y realizar asambleas pacíficas e intelectuales. 
     Pero falta a esas reformas una base para desarrollarse, completarse y consolidarse. Es necesaria una predisposición moral más generalizada para que dé frutos y que las masas los acepten. Mas no por eso dejan de ser una señal característica del tiempo actual, el preludio de lo que se cumplirá en mayor medida, conforme el terreno se vaya solidificando.
      Otro signo característico de la época que se inicia es la reacción favorable hacia las ideas espiritualistas y la repulsión instintiva de las concepciones materialistas. El espíritu de incredulidad que se había apoderado de las masas, ignorantes o cultas, y que las había hecho rechazar, junto con la forma, el fondo mismo de toda creencia, parece haber sido un sueño que al despertar produce la necesidad de respirar un aire más vivificante. Involuntariamente, donde se hizo el vacío se busca algo, un punto de apoyo, una esperanza. 
     No es el Espiritismo el artífice de la renovación social, sino la madurez de la Humanidad la que convierte a esta renovación en una necesidad. Por su fuerza moralizadora, por sus tendencias progresistas, por la amplitud de sus miras, por la generalidad de los temas que abarca, el Espiritismo, más que ninguna otra doctrina, es apto para secundar al movimiento regenerador. Por tal motivo, ambos son contemporáneos. 
     El número de partidarios del retroceso es, sin ninguna duda, grande aún. Pero, ¿qué pueden contra la marea que asciende, además de arrojarle piedras? La generación que se eleva representa a esa marea, mientras que ellos desaparecen junto con la generación que se va a pasos de gigante. Hasta entonces defenderán el terreno palmo a palmo. La lucha es inevitable, pero es una lucha desigual: entre el hombre y la voluntad de Dios, ya que los tiempos por Él señalados han llegado ya. 
(Extractos de La Génesis, de A. Kardec)

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miércoles, 18 de octubre de 2017

Aborto: Frustración de una reencarnación




Hoy veremos :

- La violencia en la visión espírita
- ¿ Para qué la evolución?
- Doctrina inalterable
- Aborto: Frustración de una reencarnación




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La Violencia en la visión espírita

Jaider Rodrigues e Roberto L. V. de Souza
Trecho del trabajo “Visión Psicológica de la Violencia” publicado en el Boletín Médico-Espírita n.° 10


    
No hay en el Espiritismo, en su cuerpo de doctrina, rigurosamente, una doctrina criminológica que pueda explicar el origen de la violencia. En verdad, todavía, sus tesis cardinales inciden fundamental e inevitablemente, sobre algunas tesis de la Criminología y de la Psicología Social.                                                                                                                                                            Una de ellas, por ejemplo, es la del criminal nato. La filosofía espírita afirma que la predisposición criminal, o la disposición para el acto violento, viene del espíritu y no de las glándulas, o de la condición instintiva de la criatura, lo que revelaría una condición de imperfección del Creador".                                                                                                                                                             Lo que la ciencia ve como una deformación de orden puramente constitucional, o como instinto primordial del hombre, o, incluso, como aprendizaje o herencia eminentemente cultural, la ciencia espírita camina por otra vertiente, porque lleva en consideración, sobre todo, los "antecedentes espirituales", esto es, el conjunto de disposiciones y tendencias del espíritu, y no, propiamente, las anomalías y deficiencias de la constitución somática o de la estructura psíquica o social del indivíduo.                                                                                                                                          El Espiritismo no deja de conocer las acciones provenientes de las glándulas o de las presiones sociales e instintivas de la criatura. Entretanto, lo que él defiende es que ninguno de esos factores tienen predominancia absoluta porque la mayor o menor propensión para la violencia depende, principalmente, del grado de atraso o de adelantamiento del espíritu.                                                                                                                                                            El germen de la criminalidad o de la violencia está en relación con el estado moral del espíritu. Las anomalías corporales son instrumentos adecuados a los espíritus en determinados tipos de reencarnación, o sea, que hay una evidente correspondencia entre la constitución somática y las pruebas por las que la criatura deberá pasar.                                                                                                                                                                                                El Espiritismo, entretanto, no lleva sus conclusiones al determinismo absoluto. En primer lugar, porque toda su estructura filosófica y moral parte de la premisa de la responsabilidad del individuo por sus propios actos y en segundo, porque la subordinación del indivíduo a las influencias del organismo y a las condiciones sociales, dependen de la evolución moral del mismo.                                                                                                      La visión espírita de que sea el libre albedrío y el determinismo es de fundamental importancia para lo que pretendemos explicar. Para el Espiritismo, ellos son conceptos complementarios, porque coexisten en relación al grado de adelantamiento o no del espíritu. Solo existe libre albedrío cuando también está presente la responsabilidad.                                                                                                                                                                             La Doctrina Espírita admite el determinismo, pero es importante       recordar que en su abordaje, encontraríamos un determinismo         "divino", que es la adquisición del estado de felicidad (una fatalidad que nos fue impuesta a todos nosotros), es un determinismo            "relativo", por el que el espíritu recibe sus sanciones morales sobre la   base de pruebas y expiaciones, a través de reencarnaciones sucesivas.                                                                                                                                                                          Entretanto, el Espiritismo posee como uno de sus apoyos dostrinarios, el libre albedrío, cuando podemos ver, en la práctica, criaturas que consiguen, en razón de su desarrollo espiritual, vencer sus propias inhibiciones físicas y resistir las presiones del medio en donde viven, sin huír de las experiencias del mundo y sin apelar a ningún medio de fuga.                                                                                                                                                              Siendo así, la Doctrina Espírita entiende al violento como un enfermo espiritual y no como producto del medio social, ni como resultado de una degeneración hereditaria, y mucho menos aún, como un ser creado con instinto destructor, del cual él no puede escapar. Si el indivíduo fuese fruto de su medio,toda la sociedad bien organizada tendría como producto, hombres de bien. Del mismo modo, si admitiésemos la tesis de la herencia, el grado de criminales en una familia procedente de unos padres criminales, tendría que ser más elevada de lo que vemos normalmente.                                                                                                            La tesis instintivista, que atribuye al hombre un instinto de destructividad ( en el que fatalmente el hombre se autodestruiría), va en contra de la visión espírita de Dios, ya que la presencia de ese instinto, así comprendido, no es compatible con la imagen de un Padre de Bondad y de Amor.                                                                                                                                                         "La Agresividad", nos recuerda Juana de Ángelis, " repunta desde los primeros días de la vida infantil y debe ser disciplinada por la educación, en su noble finalidad de corregir y crear hábitos saludables.                                                                                                                                                                                                                La principal terapia es la prevención. Esta exige que todos los adultos busquen el ejercicio del amor, bajo la inspiración de la doctrina de Jesús, entiendan que todos precisamos moralizarnos, para que podamos realmente educar a las nuevas generaciones y ofrecerles un ambiente más saludable y humano.                                                                                                                        Richard Simonetti nos recuerda que " Cuando la contención de la violencia deje de ser un problema policial y se transforme en una cuestión de disciplina del propio indivíduo; cuando la paz sea producto, no de la imposición de leyes humanas, sino de la observación colectiva de las leyes divinas, entonces viviremos en un mundo mejor"                                                                                   En realidad, lo que observamos en los días actuales es la liviandad de muchos maestros y educadores inmaduros, sin habilitación moral para tales propósitos, o sea, para la educación de nuevos indivíduos que  llegan a la costra terrestre, facilitando la diseminación de la violencia y de la creencia de que esta forma de actuar es capaz de resolver los problemas de la humanidad.                                                                                                              El hombre renovado espiritualmente, deberá afrontar contra la llaga de la violencia a través de la acción reestructurante de la sociedad, buscando suprimir la injusticia social, luchando contra todas las situaciones que fomentan la miseria económica e instigan el ambiente pernicioso que ahora rige, combatiendo, encina de todo, el orgullo, el egoísmo y la indiferencia presente en el corazón de cada uno. En esa visión, el hombre entenderá que nadie se puede omitir sabiendo que todo tributo de amor, como la paciencia, y todo fruto de la luz, como el saber, son valiosos tesoros para el futuro en la adquisición de la paz tan deseada.                                                                                                                                              Dice el Maestro Jesús, en el Sermón de la Montaña: "Bienaventurados los mansos porque ellos herederán la Tierra", en una alusión clara de que solo aquellos que vecieren sus impulsos violentos, haciéndose constructor de la paz, tendrán la oportunidad de habitar la Tierra en su periodo de regeneración".
( Procedente de la Rev. virtual en portugués Verdad y Luz )
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   ¿Para qué la Ley de Evolución ?

        Todo se encadena en la Naturaleza, y tiende finalmente a la unidad; así el principio inteligente de la Creación se concreta en el alma animal, y esta , tras un larguísimo y repetitivo proceso durante  las casi infinitas experiencias de esta etapa animal en donde evoluciona pasando por diversas especies cada vez más desarrolladas psíquicamente,  va sufriendo  una  progresiva transformación evolutiva que le lleva finalmente  a una nueva iniciación como  alma humana  o Espíritu humano incipiente, desde donde prosigue  su proceso de perfeccionamiento y transformación evolutiva hacia la angelitud a  lo  largo  de sus experiencias  humanas en tantas y tantas vidas.
        La  Evolución se rige por unas normas fijas  conformando por tanto una ley  cósmica y como  todas las demás leyes espirituales y naturales, tiene razón de ser en cuanto al logro de la consecución  de cierta  perfección del  Ser  espiritual  que finalmente se verá capacitado para realizar completamente  otra  ley cósmica  que  da sentido a todo lo demás: la ley del Amor.  Llegar a alcanzar esta   realización conlleva  la necesaria  conquista de una Perfección espiritual progresiva, gradual e ilimitada, y  como consecuencia y resultado de esta perfección, la consecución de una  máxima  felicidad suprema y absoluta. La meta de esta evolución y perfección espiritual en el alma humana es la de alcanzar etapas  de conciencia superiores  como sucede en otros mundos de mayor jerarquía espiritual, en donde el Espíritu ya está liberado de toda materia, aún  de la sutil, llegando a  sumarse a   los Seres que integran la Angelitud como Espíritus Puros.

- Jose Luis Martín -

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                                    DOCTRINA INALTERABLE



Desde 1857 de la publicación del Libro de los Espíritus hasta hoy son 160 años en que la ciencia y la tecnología han prosperado como nunca antes en la historia, sin embargo ninguno de los principios o postulados de los que hablan los Espíritus Superiores han sido cuestionados en lo más mínimo ni desmentidos por la ciencia por lo tanto aún se mantienen inalterable en todo su contenido, pese a que kardec dijo que el espíritismo es una Ciencia de observación y progresista de la que aún tenemos las bases y que si con el progreso de la ciencia se demuestra su error éste se modificará en cualquiera de sus puntos. Por este motivo es inalterable y único pues porque es el compendio mas grande y completo hasta ahora escrito sobre todo lo que tiene que ver con el mundo espiritual, es ciencia espiritual escrita en un lenguaje sencillo y comprensible para todas las inteligencias, su parte teorica esta basado totalmente en una filosofía racionalista y en la moral más pura, no tiene nada de sobrenatural, mágico o paranormal. dime ahora después de esto si los que estudiamos las obras de kardec estaremos pobremente informados y si es así prueba que existe algo mas completo y te aseguro que lo estudiaremos. 
La ciencia espírita es inalterable pues es una ciencia de observación y progresista y lejos de todo fanatismo pues el mismo espiritismo condena el fanatismo su moral no puede ser cuestionada porque está basada en la moral de Jesus que ha trascendido como la moral mas pura lo que prueba que está en la verdad. Se ha cuestionado a los espíritas fanáticos que lo han querido convertir en religión pero no al espiritismo que como doctrina científica filosófica y moral se mantiene inalterable.

Ángeles Calatayud-

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Aborto: frustración de una reencarnación. 

Mi único interés, por encima de todo, está centrado en proteger y defender la figura del espíritu que va a reencarnar, informando sobre los principios superiores que rigen la Vida y dando a conocer una serie de hechos sobre la realidad espiritual que envuelve al futuro bebé y a los futuros padres que nos ayuden a entender y aclarar qué y quién es realmente el embrión o feto que se está desarrollando en el vientre materno. 

El aborto, como tantos otros temas sin duda complejos, hay que tratarlo y estudiarlo desde la perspectiva espiritual, conociendo la auténtica naturaleza del ser humano, su extraordinaria condición de hijo inmortal de Dios, las verdaderas necesidades para su evolución y las leyes que presiden todo el proceso anterior a la concepción y al nacimiento de un nuevo ser para, de esta manera, poder estar en situación de comprender y valorar lo que verdaderamente significa la interrupción de un embarazo mediante el aborto voluntario. 

Porque, personalmente, estoy plenamente convencido de que el conocimiento y la aceptación del maravilloso hecho reencarnatorio ha de postrarnos llenos de admiración frente a las Leyes Divinas que rigen desde un principio tal proceso, haciendo surgir mansamente en nosotros, sino el amor, cuando menos el respeto y toda la consideración hacia ese ser que se está desenvolviendo en el seno maternal. 

Amor y respeto que ha de estar siempre por encima de nuestros miedos, de nuestras comodidades, de nuestras angustias y de nuestros intereses, transformado ese mundo íntimo negativo, en un mundo renovado de esperanza y de ilusión que nos permita sentir y entender que ese embrión o feto que está palpitando en las entrañas de la madre no es solamente una vida vegetativa sobre la cual se cree tener posesión absoluta, sino que es algo mucho más grande, mucho más inmenso, que forma parte de nosotros, y no solamente de nuestro presente y futuro más inmediato sino, con mucha probabilidad, forma parte también de nuestro pasado. 


Libro de los Espíritus nº 358 
¿Es un crimen el aborto provocado, cualquiera que sea el grado de desarrollo de la gestación? 

“Siempre hay crimen, desde que se quebranta la ley de Dios. Y cualquier persona la quebranta quitando la vida al niño antes del nacimiento, porque impide al espíritu afrontar las pruebas cuyo instrumento debía de ser el cuerpo.” 

Vamos a tratar de profundizar en esta respuesta porque, efectivamente, traer un hijo al mundo es proporcionar a un espíritu una nueva oportunidad para proseguir en su evolución, radicando aquí la verdadera responsabilidad y el mal del aborto: en interrumpir el desarrollo de un organismo al cual está unido un espíritu en proceso de reencarnación.

- Ángeles Calatayud Martinez-

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martes, 17 de octubre de 2017

Pruebas y aprendizaje



Hoy de nuevo, tenemos:

- Manifestaciones físicas indignas de  los Espíritus Superiores
-" Mediumnidad Profesional"
- Gratitud y quejas
- Espiritismo en lucha-
- Pruebas y aprendizaje


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MANIFESTACIONES FÍSICAS INDIGNAS          DE LOS ESPÍRITUS SUPERIORES 

¿Cuáles son los agentes secretos de estos fenómenos y los verdaderos actores de estas 
escenas inexplicables? Los ángeles no aceptarían estos papeles indignos, y no se prestarían a todos los caprichos de una vana curiosidad.” 


El autor quiere hablar de las manifestaciones físicas de los espíritus. Entre ellas, 
ciertamente, las hay que serían poco dignas de espíritus superiores. Y si a la palabra ángeles sustituís por puros espíritus o espíritus superiores. tendréis exactamente lo que dice el Espiritismo. 
Pero no se podrían poner en la misma línea las comunicaciones inteligentes por medio de la escritura, la palabra, la audición, o cualquier otro medio, que no son indignas de los buenos espíritus, como no lo son en la tierra de los hombres más eminentes ni las apariciones, ni las curaciones y una porción de otros hechos que los libros sagrados citan con profusión, atribuyéndolos a los ángeles o a los santos. Si, pues, los ángeles y los santos han producido en otro tiempo fenómenos semejantes, ¿por qué no los han de producir ahora? ¿Por qué los mismos hechos serían hoy obra del demonio en manos de ciertas personas, siendo así que son reputados milagros de los santos en las de otras? 

Sostener una tesis semejante es abdicar de la lógica. 
El autor de la pastoral está equivocado cuando dice que estos fenómenos son inexplicables. 
Al contrario, hoy es cuando se explican perfectamente, y por esto no se los mira como maravillosos y sobrenaturales. Y aunque no lo fuesen, no sería lógico atribuirlos al diablo, como no lo fue en otro tiempo el hacerle el honor de atribuirle todos los actos naturales que no se comprendían. 
Por papeles indignos es necesario entender los papeles ridículos y los que consisten en hacer el mal. Pero no se puede calificar así el de los espíritus que hacen el bien y conducen a los hombres a Dios y a la virtud. Pero el Espiritismo dice, precisamente, que los papeles indignos no pueden representarlos los espíritus superiores. 

Allan Kardec.

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     MEDIUMNIDAD "PROFESIONAL"

Puede que se diga que un médium que da su tiempo al público por interés de la cosa, no puede darlo si no le pagan, porque es menester vivir. ¿Pero es en el interés de la cosa o en el suyo que lo da, no es más bien porque en ello entrevé un oficio lucrativo? A este precio se encontrarán siempre personas adictas. ¿No hay más que esta industria a su disposición? No olvidemos que los Espíritus, cualquiera que sea su superioridad o su inferioridad, son las almas de los muertos, y cuando la moral y la religión hacen un deber de respetar sus restos, la obligación de respetar a su Espíritu es aún mayor. 

¿Qué se diría del que sacase un cuerpo de la tumba y lo exhibiese por dinero, porque este cuerpo había de llamar la atención? ¿Es menos irrespetuoso exhibir el Espíritu que el cuerpo bajo el pretexto de que es curioso el ver trabajar a un Espíritu? 


Notad bien que el precio de entrada estará en relación de las cosas que podrá hacer y del atractivo del espectáculo. Ciertamente si cuando vivía hubiese sido cómico, regularmente no hubiera creído que después de su muerte hubiera encontrado un director que le 
haría representar gratis, en su provecho. 


No debemos olvidar que las manifestaciones físicas lo mismo que las manifestaciones inteligentes, las permite Dios para nuestra instrucción. 


311. Prescindiendo de estas consideraciones morales, no podemos negar que haya médiums interesados, pero de igual manera honrados y concienzudos, porque en todos los oficios hay personas buenas; sólo hablamos de los abusos; pero se convendrá, por los motivos que hemos expuesto, que el abuso tiene más razón de estar entre los médiums retribuidos que entre aquellos que, mirando su facultad como un favor, no la emplean sino para hacer un servicio. 


El grado de confianza o de desconfianza que puede concedérsele a un médium retribuido, ante todo depende del aprecio que se hace de su carácter y de su moralidad y además de 
las circunstancias. El médium que con un fin eminentemente formal y provechoso,estuviese impedido de utilizar el tiempo de otro modo y por esta razón exonerado, no puede confundirse con el médium especulador, aquel que con designio premeditado se hiciera una industria de la mediumnidad. Según el motivo y el objeto, los Espíritus pueden pues, condenar, absolver y aun favorecer; juzgan más bien la intención que el hecho material. 


313. No ignoramos que nuestra severidad con respecto a los médiums interesados amotina contra nosotros a todos aquellos que explotan o tendrán intención de explotar esta nueva industria, y se nos hacen enemigos encarnizados, lo mismo que sus amigos que naturalmente toman su defensa; nos consolamos de ello, pensando que los mercaderes arrojados del templo por Jesús no debían mirarle con muy buenos ojos. Tenemos además contra nosotros a las personas que no miran la cosa con la misma gravedad; sin embargo, nos creemos con el derecho de tener una opinión y emitirla; no forzamos a nadie para que la adopte. Si se ha unido a ella una inmensa mayoría es que la encuentra justa; porque en efecto, no vemos cómo se podría probar que no hay más suerte en encontrar el fraude y los abusos en la especulación que en el desinterés. En cuanto a nosotros, si nuestros escritos 
han contribuido a poner en Francia y en otras partes el descrédito en la mediumnidad interesada, creemos que no será uno de los menores servicios que habrán hecho al Espiritismo formal. 

El libro de los médiums. Allan Kardec.

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                                     GRATITUD Y QUEJAS
                       ( Para meditar)

"  Una vez comprendido el sentimiento de la gratitud, es permitido que este profundice en tí, comenzando a causarte un sentimiento de gratitud por todo.

   Y cuanto más gratitud experimentes, menos quejas tendrás y menos infeliz serás.

Una vez desaparecidas las quejas, la infelicidad desaparecerá. 

Este es uno de los secretos más importantes para ser aprendidos"


-(Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida)-

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               ESPIRITISMO EN LUCHA

El Espiritismo, en suma, es todo el estremecimiento de la vida invisible; representa a un universo viviente que hasta ahora se ignoraba, salvo por parte de unos pocos, y del que sabemos y sentimos que existe, se agita, palpita y vibra en nuestro entorno, llenando el espacio con pensamientos radiantes, pensamientos de amor, inspiraciones geniales. Y cada vez más lo sentiremos vivir y obrar, merced al desarrollo de facultades que van a 
multiplicarse, incrementarse y convertirse en patrimonio de gran número de personas. Por ellas adquiriremos, asimismo, la certidumbre preciosa de la protección y sostén que desde el Más Allá se extiende sobre nosotros; la prueba de que la solicitud de lo Alto alcanza a todos los peregrinos de la vida en su penoso viaje terrenal. 


En la lucha que se ha iniciado en pro de la ascensión de la humanidad, la grandiosa batalla de las ideas, el Espiritismo es el más fuerte de los combatientes, porque en él se reencuentran la vida y la muerte, y la Tierra y el Cielo se reúnen y se ligan para las lides del pensamiento. Luchemos, pues, con coraje, sabiduría y prudencia. El Mundo Invisible está con nosotros. Elevemos nuestro grito de esperanza y confianza en la eterna y consciente justicia que gobierno los mundos. ¡Creamos, tengamos esperanza y actuemos! 


LEÓN DENIS 

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Pruebas y aprendizaje
Cuando el dolor llega a nuestra puerta y llena nuestra vida de tinieblas, generalmente nos desesperamos o nos entregamos al llanto. 
 
Sin ánimo, miramos a nuestro alrededor y envidiamos a los felices del mundo: aquellos que poseen riquezas, salud o familia perfectas y que aparentemente no tienen preocupaciones. 
 
En esas horas de pruebas, nos lamentamos y lloramos. Raras veces aprovechamos la ocasión para meditar y aprender buenas lecciones. 
 
Muchas veces, aquí en la Tierra, las preocupaciones de la vida material nos oscurecen la lucidez. 
 
Nos quedamos tan afligidos con lo que vamos comer o beber que nos olvidamos de que tenemos Dios, un Padre amoroso que nos cuida a todos. 
 
Cree: nadie está olvidado por este Padre amoroso y bueno, que permite que nazca el sol sobre los buenos y los malos, que hace caer la lluvia sobre los justos e injustos. 
 
Muchas veces nos preguntamos: ¿Por qué pasa eso conmigo? La pregunta debería ser distinta: ¿Para qué ocurre eso conmigo? 
 
Si, toda y cualquier experiencia - sufrida o feliz - nos trae un aprendizaje importante. Son momentos que enriquecen nuestra alma. 
 
Dios no juega con nuestras vidas. Y, si Él permite que se nos ocurran determinados hechos, es porque hay un objetivo útil e importante para nosotros. 
 
Haga una retrospectiva: observe los momentos difíciles de su vida, ellos trajeron algo de nuevo, un aprendizaje especial. Cada lágrima agregó sabiduría, experiencia, una nueva manera de ver la vida. 
 
La enfermedad, por ejemplo, nos enseña a valorar la salud, a cuidar mejor del cuerpo. La pobreza nos revela la importancia del trabajo y del esfuerzo personal. Los familiares difíciles nos ofrecen la lección de la tolerancia. 
 
Al fin, las pruebas nos enseñan a ser más sensibles delante del sufrimiento ajeno. Esas lecciones, cuando interiorizadas, se quedan para siempre. 
 
La verdad es que las dificultades son advertencias que se nos presenta la vida, alertas acerca de nuestras actitudes hacia el prójimo. 
 
Si algo de malo nos ocurre, vale la pena preguntarse: ¿qué es lo que puedo aprender con eso? ¿Cómo puedo mejorar a partir de este suceso? 
 
Pero, ¡atención!: nada de eso significa que debemos cultivar el dolor. ¡Eso no! El bien sufrir no significa cultivar el sufrimiento, ser conformista o agravar el dolor que padecemos. 
 
El bien sufrir significa enfrentar las dificultades con fe y coraje, alimentar la esperanza enfrentando las situaciones con serenidad. 
 
Entonces, busque soluciones, luche por su felicidad. Pero, haga todo eso con tranquilidad. 
 
Cuando caigan sobre ti las dificultades de la vida, no te entregues a la rebeldía destructiva. En silencio, haz una oración y busca descubrir el aprendizaje oculto que la situación difícil te presenta. 
 
Cree: por más difícil que sea la experiencia, los frutos del aprendizaje jamás se perderán, y ellos nos tornarán más sabios y generosos. 
 
Por eso, siempre que las lágrimas visiten tu frente, yerga los ojos para los cielos y agradece. 
 
En tus plegarias, pide a Dios la fuerza necesaria para superar el momento difícil y la inspiración para encontrar las soluciones. 
 
Y Dios, que nos ama tanto, no dejará de atendernos, según nuestras necesidades espirituales. 
 
Y cuando termine el momento difícil, te sentirás mejor al verificar que no te has entregado al desespero. 
 
Generalmente, la solución está cerca. Cuando estamos trastornados por el miedo o el desespero, es más difícil solucionar el problema. Con calma, siempre podremos ver la luz al final del túnel. 
 
¡Piensa en eso!
 
Redacción del Momento Espírita.

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