lunes, 6 de mayo de 2013

¿ El Espiritismo es una religión?



(Discurso de apertura de Allan Kardec, leído en la sesión anual conmemorativa del Día de los Muertos, extraído parcialmente de la Revue Spirite de diciembre de 1868, texto traducido del francés al español por Gustavo N. Martínez y revisado por Marta H. Gazzaniga.) Allan Kardec



«[...] Cualquiera sea el culto al que pertenezcan, las reuniones religiosas están fundadas en la comunión de pensamientos. Es precisamente allí donde dicha comunión debe y puede ejercer todo su poder, porque su objetivo es liberar al pensamiento de las garras de la materia. Lamentablemente, la mayoría de los hombres se ha apartado de ese principio a medida que la religión se convirtió en una cuestión de forma. Por consiguiente, como cada cual pretendió que su deber sólo consistía en el cumplimiento de las formalidades, se consideró liberado de responsabilidades para con Dios y los hombres, cuando en realidad no hacía más que aplicar una fórmula. De ello también resultó que cada uno concurre a los lugares donde se hacen las reuniones religiosas, con un pensamiento personal, por su propia cuenta y, muchas veces, sin ningún sentimiento de confraternidad para con los demás presentes; se encuentra aislado en medio de la multitud y no piensa en el cielo más que para sí mismo. 

Por cierto, no era éste el modo como Jesús entendía la cuestión cuando dijo: “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. “Congregados en mi nombre” quiere decir reunidos con un pensamiento en común; pero no podemos estar reunidos en nombre de Jesús sin comprender los principios de su doctrina. Ahora bien, ¿cuál es el principio fundamental de la doctrina de Jesús? La caridad en los pensamientos, en las palabras y en las acciones. Los egoístas y los orgullosos faltan a la verdad cuando afirman que se reúnen en nombre de Jesús, pues Jesús no los reconoce como sus discípulos. 

Hemos dicho que el verdadero objetivo de las asambleas religiosas debe ser la comunión de pensamientos. En efecto, la palabra religión significa lazo. Una religión, en su acepción amplia y verdadera, constituye un lazo que religa a los hombres en una comunidad de sentimientos, principios y creencias. En consecuencia, este término se aplicó a esos mismos principios codificados y formulados en dogmas o artículos de fe. En este sentido se usa la expresión religión política; sin embargo, incluso en esta acepción, la palabra religión no es sinónimo de opinión, pues implica una idea particular: la de fe a conciencia; por eso se dice también fe política. Ahora bien, los hombres pueden involucrarse en una congregación por interés, sin tener fe en ella; y la prueba está en que se desvinculan sin miramientos cuando descubren que su interés está en otra parte; mientras que quien la ha abrazado por convicción, es inquebrantable y persiste a costa de grandes sacrificios, pues en la renuncia a los intereses personales se encuentra la piedra de toque de la fe sincera. Con todo, si bien es cierto que quien desiste de una opinión movido por el interés, comete un acto de cobardía vergonzoso, por el contrario merece respeto cuando lo hace como fruto del reconocimiento del error en que se encontraba; en ese caso, se trata de un acto de desapego y de lógica. Existe más coraje y grandeza en quien reconoce abiertamente que se equivocó, que en quien persiste por amor propio en aquello que sabe que es falso, para no tener que desmentirse a sí mismo, lo cual demuestra más terquedad que firmeza, más orgullo que juicio, más debilidad que fuerza. Además, es un acto de hipocresía, porque se pretende aparentar lo que no se es; incluso se trata de una mala acción, pues significa fomentar el error con el propio ejemplo. 

El lazo establecido por una religión, cualquiera sea su objetivo, es pues un lazo esencialmente moral, que religa los corazones, que identifica los pensamientos y las aspiraciones, y no solamente el hecho de cumplir con los compromisos materiales, que se rompen a voluntad, o con las fórmulas que hablan más a los ojos que al espíritu. 

El efecto de ese lazo moral consiste en establecer, entre quienes han sido reunidos por él como consecuencia de la comunidad de proyectos y de sentimientos, la fraternidad y la solidaridad, la indulgencia y la benevolencia mutuas. En ese sentido, también hablamos de la religión de la amistad y de la religión de la familia. 

Si esto es así, se nos hará la siguiente pregunta: ¿Es el Espiritismo una religión? En efecto, Señores; sin lugar a dudas lo es. En el sentido filosófico el Espiritismo es una religión, y nos vanagloriamos por ello, porque es la doctrina que funda los lazos de la fraternidad y de la comunión de pensamientos, no ya sobre una simple convención, sino sobre bases más sólidas: las propias leyes de la naturaleza. 

¿Por qué, entonces, declaramos que el Espiritismo no es una religión? Por la sencilla razón de que no disponemos de una palabra que pueda expresar dos conceptos diferentes, y porque para la opinión general la palabra religión no puede separarse de la palabra culto, que despierta exclusivamente una idea de forma que el Espiritismo no tiene. Si el Espiritismo dijese que es una religión, el público sólo vería en él una nueva edición, una variante, si se quiere, de los principios absolutos en materia de fe, una casta sacerdotal con su cortejo de jerarquías, de ceremonias y privilegios; no lo distinguiría de las ideas de misticismo y de los abusos contra los cuales la opinión pública se levantó tantas veces. 

Como el Espiritismo no reúne ninguno de los caracteres propios de una religión, en la acepción usual del término, no podía ni debía engalanarse con un título por cuyo valor sería inevitablemente menospreciado. He aquí la razón por la cual decimos, simplemente, que es una doctrina filosófica y moral. 

Las reuniones espíritas pueden, pues, ser llevadas a cabo religiosamente, es decir, con el recogimiento y el respeto que implica la naturaleza seria de los asuntos que allí se tratan. Incluso, llegado el caso, podemos hacer en dichas reuniones plegarias, que en lugar de ser pronunciadas en forma particular lo sean en común, sin que por ello se las considere asambleas religiosas. No creamos que se trata de un juego de palabras; la diferencia es absolutamente clara, y la aparente confusión sólo se debe a la falta de un vocablo para cada idea. 

¿Cuál es, por consiguiente, el lazo que debe existir entre los espíritas? Ellos no se encuentran unidos entre sí mediante ningún contrato material, ni tampoco por una práctica obligatoria. ¿Cuál es el sentimiento en el cual deben fusionarse todos los pensamientos? Es un sentimiento por completo moral, espiritual y humanitario: el sentimiento de caridad para con todos. Dicho de otro modo, el sentimiento de amor al prójimo que comprende a los vivos y los muertos, pues sabemos que los muertos siempre forman parte de la humanidad. 

La caridad es el alma del Espiritismo: ella resume los deberes del hombre para consigo mismo y para con sus semejantes. Por eso podemos decir que sin caridad no hay verdadero espírita. 

Pero caridad también es una de esas palabras con sentido múltiple, cuyo completo alcance es necesario que comprendamos bien. Si los Espíritus no dejan de predicarla y definirla, es porque probablemente reconocen que aún es necesario hacerlo. 

El campo de la caridad es muy vasto: comprende dos grandes divisiones, las cuales, a falta de términos específicos, pueden designarse con las expresiones caridad benéfica y caridad benevolente. La primera puede entenderse con facilidad, pues es naturalmente proporcional a los recursos materiales que cada uno dispone. En cambio, la segunda se encuentra al alcance de todos, desde el más pobre hasta el más rico. Si bien la beneficencia tiene límites precisos, en el caso de la benevolencia sólo se requiere la voluntad. 

¿Qué hace falta, entonces, para practicar la caridad benevolente? Amar al prójimo como a sí mismo. Ahora bien, si amáramos a nuestro prójimo tanto como a nosotros mismos, lo amaríamos mucho; haríamos a los otros lo que quisiésemos que ellos nos hagan; no desearíamos ni haríamos mal a nadie, porque no nos agradaría que se procediese de ese modo con nosotros. 

Amar al prójimo significa, por lo tanto, abjurar de todo sentimiento de odio, de animosidad, de rencor, de envidia, de celos, de venganza; en una palabra, de todo deseo y pensamiento perjudiciales; significa perdonar a nuestros enemigos y devolver bien por mal; ser indulgentes para con las imperfecciones de nuestros semejantes y no buscar la paja en el ojo del vecino cuando no vemos la viga en el nuestro; significa disimular o disculpar las faltas ajenas, en vez de complacernos en ponerlas de relieve por espíritu de denigración; significa, también, no hacernos valer a expensas de los demás; no abrumar a nadie bajo el peso de nuestra superioridad; no despreciar a nadie por orgullo. He aquí la auténtica caridad benevolente, la caridad práctica sin la cual el término caridad es una palabra vana; es por igual la caridad del verdadero espírita y la del verdadero cristiano; sin ella, todo aquél que dice fuera de la caridad no hay salvación pronuncia su propia condena, tanto en este mundo como en el otro. 

[...] Creer en un Dios todopoderoso, soberanamente justo y bueno; creer en el alma y en su inmortalidad; en la preexistencia del alma como única justificación del presente; en la pluralidad de las existencias como medio de expiación, de reparación y progreso intelectual y moral; en la perfectibilidad de los seres, aún de los más imperfectos; en la felicidad que va en aumento de acuerdo con la perfección; en la justa remuneración del bien y del mal, conforme al principio que dice a cada uno según sus obras; en una justicia imparcial, sin excepciones, favores ni privilegios para con ninguna criatura; en una expiación limitada, que sólo se padece mientras dura la imperfección; en el libre albedrío del hombre, que siempre le permite elegir entre el bien y el mal; creer en la continuidad de las relaciones entre el mundo visible y el mundo invisible; en la solidaridad que religa a todos los seres, pasados, presentes y futuros, encarnados y desencarnados; considerar que la vida terrestre es transitoria y que constituye una de las fases de la vida del Espíritu, que es eterna; aceptar con coraje las pruebas, con miras a un porvenir más dichoso que el presente; practicar la caridad en pensamientos, palabras y acciones, en la más amplia acepción del término; esforzarse cada día para ser mejor que en la víspera, de modo de extirpar las imperfecciones del alma; someter todas nuestras creencias al control del libre examen y de la razón, y no aceptar nada mediante la fe ciega; respetar todas las creencias sinceras, por más irracionales que nos parezcan, y no violentar la conciencia de nadie; ver, por último, en los descubrimientos de la Ciencia, la revelación de las leyes de la naturaleza, que son las leyes de Dios. He aquí el Credo, la religión del Espiritismo; religión que puede conciliarse con todos los cultos, es decir, con los diversos modos de adorar a Dios. Éste es el lazo que debe unir a los espíritas en una santa comunión de pensamientos, mientras aguardamos que reúna a todos los hombres bajo el estandarte de la fraternidad universal. 

Con la fraternidad, hija de la caridad, los hombres habrán de vivir en paz, y se evitarán los innumerables males que nacen de la discordia, que es a su vez hija del orgullo, del egoísmo, de la ambición, la envidia, los celos y las demás imperfecciones de la humanidad. 

El Espiritismo ofrece a los hombres todo lo necesario para su felicidad en este mundo, porque les enseña a contentarse con lo que tienen. Así, pues, sean los espíritas los primeros en aprovechar los beneficios que él brinda, e inauguren entre sí el reino de la armonía que habrá de resplandecer entre las generaciones futuras. [...]» 

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Nota del Traductor al castellano: 

(1) La primera parte de este discurso ha sido extraída de una publicación anterior acerca de la Comunión de pensamientos, que es necesario recordar debido a su vinculación con la idea principal. (Nota de Allan Kardec) El Autor se refiere a un artículo publicado en la Revista Espírita de diciembre de 1864. (N. del T.)

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La vida me enseñó :
Que apagar el pasado y apostar por el presente, luchando siempre por desafíos mayores, es 
la elección más sabia e inteligente.

Es mejor arriesgar y perder, que nunca conocer lo que habría sido  si no se hubiese intentado"

Por: Regina Lucia de Souza



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domingo, 5 de mayo de 2013

Felicidades Mamás/ Mediumnidad inconsciente




En este gran día de homenajes a todas las Mamás, envío un saludo con mucho cariño a todas las Madres en su día, deseándoles mucho amor y paz en en sus vidas para seguir cumpliendo bajo el amparo y protección del Maestro Jesús la noble misión de ser Madre. 


¡BENDITA SEAS, MADRE!

Una oda que cantara todos sus dones no diría todo.
Un tesoro de elevado valor no le es comparable.
  
Sólo la donación del amor, en elevada expresión consigue evaluar la grandeza y la honra de ser madre.

Poseerla es vivir aureolado de bendiciones, clarificado por un cirio votivo, esparciendo luz.
Ignorarla es descender al abismo de la infelicidad, obligándose a proseguir en sombras interiores bajo el plúmbeo cielo de la aflicción íntima.

Santuario en el cual la vida se manifiesta radiante es, también, fuente de inagotable concesiones de ventura y paz.
En el dolor se eleva en silencio, en la alegría desciende a repartir júbilos.
En el martirio se santifica, en la felicidad se ofrece.
Anónima u olvidada permanece reina, glorificada o exaltada continúa humilde.
Después de haber pasado por la Tierra, sus recuerdos se convierten en estrellas fulgurantes en los cielos de la añoranza.
Cuando debilitada por los incesantes sacrificios se hace presencia penetrante y su fragilidad se convierte en fuerza en aquellos que ama.
Cuando fuerte, se dobla, dócil y tierna, para erguir y sostener.
Nada, hay en el mundo que se le equipare.
En ella duermen y sueñan las esperanzas del futuro.
Co-creadora es mensajera de Dios para la elaboración de las formas que debe guardar en el seno fecundado, por algún tiempo, a fin de que los Espíritus en tráfico para la evolución, a través de ella alcancen su guía.
Los oídos que le guardan el dulce canto de ímpetu, recuerdan que su voz es más persuasiva que un coral selecto y más fuerte que el trueno, ahuyentando el miedo y silenciando los tumultos.
Si algunas mujeres se olvidan de la nobleza maternal o se pierden en la locura de la insensatez, de manera alguna disminuyen la excelsitud de aquella que, en olvidándose de sí misma, se crucifica en la gloria y en el calvario de la maternidad, a fin de resucitar del sufrimiento, en la condición de sublime dádiva del padre Celeste para la ventura de los hombres.
¡Por todo, bendita seas, Madre!
AMÉLIA RODRIGUES
Psicografia: Divaldo Pereira Franco
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Algo para nosotros

No digas que la grandeza de Dios te dispensa del bien a realizar.
Dios es la luz del Universo, pero puedes encender una vela e iluminar el camino para mucha gente dentro de la noche.
Dios es el Amor, pero donde la necesidad aparezca, tienes el privilegio de ofrecer la migaja de socorro que comience a restaurar el equilibrio de la vida.
Acordémonos de que Dios puede hacer todo, pero nos reservó algo para realizar, por nosotros mismos, de modoque seamos dignos de Su nombre.
 (Libro de Respuestas, Emmanuel, psicografia de Francisco Candido Xavier, CEU)

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MEDIUMS INCONSCIENTES


En el Capítulo XIV de El Libro de los Médiums, el primer capítulo que se refiere directamente a los Médiums, empieza diciéndonos Allan Kardec:
"Toda persona que siente en cualquier grado la influencia de los Espíritus, es por esto mismo médium."
Esta es la frase inicial, la primera frase, y por tanto lo primero a tener en cuenta "...que siente en cualquier grado...", esto denota una mayor o menor consciencia a la hora de percibir la influencia de nuestros hermanos desencarnados. Así, habiendo únicamente leído esta frase, quedan todas las dudas despejadas ya de buen inicio.
Pongamos ésto en íntima relación con El Libro de los Espíritus:

459 – ¿Influyen los Espíritus en nuestros pensamientos y acciones?
– En este aspecto su influencia es mayor de la que creéis, porque, con frecuencia son ellos quienes os dirigen.
460 – ¿Tenemos pensamientos propios y otros que nos son sugeridos?
– Vuestra alma es un Espíritu que piensa. Ya sabéis que os alcanzan varios pensamientos al mismo tiempo, sobre el mismo asunto y con frecuencia muy contradictorios entre sí; entonces, los hay siempre vuestros y nuestros, y esto es lo que os hace andar inciertos; porque tenéis dos ideas que se combaten.

Continuemos con el análisis, y observemos en el ítem 166 de El Libro de los Médiums, cuando estudia los "Médiums parlantes" o de incorporación (psicofonia) :

"El médium parlante se expresa, generalmentesin tener conciencia de lo que dice, y muchas veces dice cosas completamente fuera de sus ideas habituales, de sus conocimientos y aun del alcance de su inteligencia. Aunque esté enteramente despierto y en un estado normal, rara vez conserva el recuerdo de lo que ha dicho."
Démonos cuenta,  que se nos deja la puerta abierta a que, a pesar que generalmente no tenga consciencia, en algunos casos sí se tenga consciencia, y siempre y cuando en este caso particular nos estemos refiriendo únicamente a la mediumnidad de psicofonía pues así está ubicado sistemáticamente este párrafo, y que no es del todo extrapolable a todas y cada una de las de las facultades mediúmnicas.
Esto último que digo, queda corroborado cuando al final del ítem referido sobre los "Médiums parlantes"  Kardec nos dice in fine:
"El papel pasivo del médium parlante no es siempre tan completo; los hay que tienen la intuición de lo que dicen en el mismo momento en que pronuncian las palabras."
 Pues en realidad, en el siguiente Capítulo XV de El Libro de los Médiums, ya establece una clasificación según la consciencia de la percepción mediúmnica, tratándose así de mediumnidad mecánica, intuitiva, semimecánica, inspirada o involuntaria y de presentimientos.
El ítem 182 de este mismo Capítulo, entra directamente en relación con las respuestas ofrecidas  por los Espíritus en las cuestiones de El Libro de los Espíritus anteriormente referidas:

"182. Toda persona que, ya sea en estado normal, ya sea en estado de éxtasis, recibe por el pensamiento comunicaciones extrañas a sus ideas preconcebidas, puede colocarse en la categoría de médiums inspirados; como se ve, es una variedad de la mediumnidad intuitiva; con la sola diferencia de que la intervención de esta potencia oculta es todavía mucho menos sensible, porque en el inspirado es aún más difícil de distinguir el pensamiento propio del que es sugerido."
 En el libro "Vivencia Mediúmnica" del Proyecto Manuel Philomeno de Miranda, en su Capítulo 6 que trata de la "Pasividad", se nos informa:

"La profundidad del trance guarda relación con el grado de independencia del alma en relación al cuerpo físico, independencia que se puede traducir por alejamiento hacia lo espacial, pero sobre todo,  lejamiento vibratorio cerrando "ventanas" para el mundo físico y abriendo otras para los planos invisibles."
André Luiz, en el libro "En los Dominios de la Mediumnidad", psicografiado por Chico Xavier, en sus Capítulos VI y VIII, identifica, en la psicofonía consciente lo que él llama "decorriente nerviosa", relacionando el cerebro del médium desdoblado con el cerebro periespiritual del comunicante, a  través del cual los pensamientos de éste son percibidos por aquél, antes de ser pronunciados por los órganos vocales del instrumento mediúmnico.
"En la psicofonía inconsciente, nos indica André Luiz el proceso mediúmnico que se da "sin necesidad de conexión de la corriente nerviosa del cerebro mediúmnico a la mente que lo ocupa". Desde el punto de vista vibratorio, el alma del médium estaría más libre; de ahí que resulte el desligamiento de la corteza cerebral, y la substracción de la memoria física."
"Cabe añadir que el médium, excepto en los casos de obsesión o aturdimiento por otras causas, está consciente en espíritu, archivando la experiencia de aquella hora en su memoria profunda. Por eso mismo él es el responsable de lo que produce mediúmnicamente. "
"En el proceso consciente el control al desencarnado es más efectivo, existiendo un mecanismo automático capaz de ser accionado automáticamente, e impidiendo cualquier desorden o inconveniencia por parte del comunicante. "
"Dice André Luiz que en ese trance la acción es del espíritu pero la voluntad es del médium, garantizando que la pasividad no se convierta en un relajamiento hasta el punto de perjudicar al servicio."
"En el proceso inconsciente, el control es ejercido indirectamente por la fuerza moral del médium, o, cuando éste no posee valores suficientes para este cometido, por los Benefactores Espirituales. Cuando la pasividad es mayor, el Espíritu puede expresar con más autenticidad su personalidad. "
"Ésta mayor libertad puede significar riesgos innecesarios cuando el médium o grupo al que se vincula para el trabajo, no posee valores de equilibrio suficientes para asegurar la armonía en todo momento. De ahí que André Luiz afirme que el estado inconsciente es capaz de producir bellos fenómenos, más o menos útiles, en la construcción del Bien."
"No depende del médium producir a su criterio ése o aquél tipo de tranceSus posibilidades ya están contenidas en su organización mediúmnica, que es un legado de sus propias experiencias, como se expone en la cuestión 433 de "El Libro de los Espíritus". Puede ocurrir aún que él se desplace de una a otra posición a medida que va aprendiendo a ejercer su función. En otras ocasiones son los propios Mentores los que, a través de recursos magnéticos del plano espiritual profundizan el trance de los médiums cuando les quieren desplazar hacia la inconsciencia para tareas más difíciles para la sensibilidad de los mismos, o en el sentido contrario cuando juzgan innecesaria la inconsciencia. "
"Tampoco es señal de evolución estar incluido en uno o en otro grupo de médiums. Si por ejemplo valoramos a una excelente médium inconsciente como Celina, sobre la cual André Luiz dice que ella tiene "acrisoladas las facultades, perfeccionándolas en las llamas del sufrimiento que la han convertido en una valiosa colaboradora" , vemos que otra médium, Marta, citada por Manuel Filomeno de Miranda "En los bastidores de la obsesión", capítulo 8, como "portadora de psicofonía inconsciente mortificada, videncia y audiencia dirigidas por crueles verdugos desencarnados. "
Discúlpenme por tan larga explicación, pero considero que valía la pena profundizar algo en el tema,y confío en que mi aportación pueda haber servido de ayuda,
Xavier Llobet.

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viernes, 3 de mayo de 2013

LA DEPRESIÓN




Desde el pasado remoto autoridades médicas y psicológicas han buscado explicaciones para los estados depresivos, considerando apenas  como un estado mórbido. ¿Será apenas un disturbio proveniente  de síndromes nervioso?
 La visión espirita de la depresión parte del Evangelio según el Espiritismo en el capitulo cinco- Bienaventurados  los afligidos…  lo que ya nos pronuncia  un estado espiritual para un gran número de depresiones a lo que los seres humanos están sujetos. 
¿Que son aflicciones? Son alteraciones del modo de vida que se transforman en vicisitudes, que tienen una causa justa  y considerando que Dios es justo, la causa es, por consecuente justa.
 Según Allan Kardec, esas vicisitudes, tiene dos causas distintas, puede ser originaria de la vida presente o de otras vidas. Las vicisitudes son aflicciones  por la que la persona es tomada, las decepciones, las frustraciones, en fin, varios acontecimientos  que deprimen el estado del espíritu, como se acostumbra a decir en lenguaje  más sencillo.
 La depresión puede ser conceptuada como una alteración del estado de humor, una tristeza intensa, un abatimiento profundo, con desinterés por las cosas. Todo pierde la gracia, el mundo queda hecho cenizas y vivir  se torna tarea difícil, pesada. Con ideas fijas y pesimistas.
 Podríamos considerarla como una emoción estrangulada. Las emociones naturales deben ser pasajeras, circulando normalmente, sin desequilibrar al ser. La tristeza por ejemplo, es una emoción natural, que nos lleva a entrar en contacto con nosotros, a la introspección y a la reflexión sobre nuestras actitudes.  Ahora, una vez estancada, prolongada, acompañada de sentimiento, nos lleva a la depresión.
 La depresión se puede dividir en tres formas, de acuerdo con el facto causal:
 Depresión Reactiva o Neurosis Depresiva: - esta depende de un facto externo desencadenante, generalmente suele ser perdidas  o frustraciones, tales como la separación, perdida de un ser querido, etc.
 Depresión Secundaria a Dolencias Orgánicas: accidente vascular cerebral (“derrame”), tumor cerebral, dolencias de la tiroides, etc.
 Depresión Endógena: por deficiencia de neurotransmisores. Ejemplo: depresión del viejo, depresión familiar y psicosis maniaco-depresiva.
 Ella afecta a todo el ser, acarreando una serie de desequilibrios orgánicos, sobretodo, comprometiendo la calidad de vida, tornando a la criatura infeliz  y con la caída de su rendimiento personal.
 Según Andre Luiz, en sus obras nos dice que la mente transmite su estado feliz o infeliz a todas las células de nuestro organismo, a través de los bíforos. Ella funciona como un sol irradiando calor y luz, equilibrando y armonizando todas las células de nuestro organismo, o como tempestades, generando rayos y caídas destructoras que desequilibran al ser.
 Según Emmanuel, la depresión interfiere en la mitosis (división) celular, contribuyendo al  aparecimiento de cáncer y de otras dolencias inmunológicas, sobretodo a la deficiencia inmunitaria facilitando las infecciones.
 En la depresión existe una perdida de energía vital en el organismo, en un proceso de des vitalizaciòn.
 El individuo pierde energía por dos mecanismos principales:
 1º) Pierde sintonia con la Fuente Divina de Energía Vital: el individuo no fortaleciéndose como debe; con sentimiento de auto estima en baja, aparta de si mismo, de su naturaleza divina, el hilo de ligación, con la fuente inagotable  del Amor Divino. Al negarse y encerrarse en sus problemas y en sus amargura, crea un ambiente vibratorio negativo, que dificulta el acceso de la espiritualidad Mayor en su beneficio.
 2“) Gasto Energético Improductivo: el individuo en vez de utilizar su potencial energético para desenvolver  potencialidades evolutivas, viviendo intensamente las experiencias y los desafíos que la vida le presenta, desperdicia energía en los sentimientos de auto compasión, tristeza y lamentaciones. Sufre y no evoluciona.
 Desde el punto de vista espiritual, en su condición más intima, el deprimido es una criatura rebelde, el no acepta los limites que la vida le impone, rechaza sus pruebas y se posiciona contra la divinidad al ver sus deseos  o voluntades negados “por la vida” prefiere morir psíquicamente  (por la apatía) o físicamente (auto exterminio o suicidio indirecto) a vivir conforme la Ley.
 Una de las causas de la tristeza es la melancolía, ella hace que la vida nos parezca amarga  porque el espíritu  aspira a la libertad y a la felicidad de la vida espiritual, pero viéndose preso en el cuerpo, se frustra cae en el desanimo  y transmite  para el cuerpo la apatía y abatimiento  sintiéndose infeliz.
 El ansia de libertad  del espíritu encarnado, adolecido por las tribulaciones de la vida y por las  dificultades  en el relacionamiento interpersonal, intensificado por las influencias negativas  de espíritus encarnados y desencarnados, son la causa inicial de esa frustración y de esa apatía.
 La inseguridad y el miedo que acometen a las personas en la sociedad contemporánea son las que determinan en nuestros días la incidencia alarmante de la depresión.
 Muchas veces el espíritu absorbido por los valores que imperan como el consumismo, la búsqueda del placer inmediato, la competitividad, el no saber perder, de querer ser el mejor, de no saber hablar,  el hombre se aísla se aparta de si de su naturaleza. Adopta entonces una mascara, que utiliza para presentar un “papel” en la sociedad. Es, en esta vivencia neurótica,  el deja de desenvolver sus potencialidades, no se abre,  ni expone sus emociones, pues estas demuestran de hecho lo que el es. Clausurado, encerrado en este caparazón de orgullo y egoísmo, el se aísla y se siente solo. Soledad, no en el sentido de estar solo, más si de sentirse solo. Más que sentirse solo es la insatisfacción de la persona con la vida y consigo misma.
 El individuo en esta situación precisa acercarse a las personas  y a las cosas para quedar bien, pues, desconoce que el se basta por el  potencial divino que tiene.
 La soledad es consecuencia de su inseguridad, de su inmadurez psicológica. En los primeros años de la vida, la criatura aunque frágil e inmadura, es natural que tenga necesidad de que las personas vivan en función de ellas, dándoles atención y protección. Es la fase del egocentrismo, predominantemente preceptiva. Como la madurez, comienza a crear una buena imagen de si, tornándose más segura, y a partir de entonces, pasa a darse,  a envolverse y a participar más del mundo. Lo que acontece es que ciertas personas, por algún motivo, tienen dificultades  en este proceso de madurez afectivo, manteniéndose esencialmente  receptivas y no participativas, exigiendo cariño, respeto, atención, sin preocuparse de la misma forma con los otros. Se hacen victimas, pobre infeliz, sin la responsabilidad por si.
 Consiguen su equilibrio a costa de las conquistas exteriores. A la primera frustración que se deparan, no la toleran, pues exponen sus debilidades y esto motiva un cuadro DE DEPRESIÓN.
 Cuando el individuo pierde la capacidad de amarse, cuando su autoestima está debilitada, pasa a tener dificultad de amar al semejante, pues el  sentimiento  de amor, de generosidad  para con el prójimo, es un sentir de dentro para fuera. Este sentimiento de amor al prójimo nada más que es una extensión de nuestro amor, de nuestra sintonía con Dios interior que nosotros tenemos en nosotros. La persona que tiene dificultad  en esta composición de amarse a si mismo, y por consiguiente de amar a su prójimo, deja de recibir el amor y la simpatía del otro, y no consigue entrar en sintonía  con la fuente sublime  e inagotable del Amor Divino. Nosotros limitamos aquello  que recibimos de Dios, en la medida de cuanto donamos al prójimo. Quien ama mucho, recibe mucho. Quien ama poco, poco recibe. Ese alejamiento de si, y por consiguiente de Dios, genera tristeza, vació, la depresión y la dolencia.
 La depresión puede ocurrir en cualquier edad, inclusive en la infancia, la falta de cariño y atención puede causar depresión. Los niños que pierden a sus madres, experimentan gran dolor, se tornan tristes y se distancian de las personas  que se les aproxima. Ellos suelen perder el apetito, se niegan a jugar con los otros niños, y adquieren mayor posibilidad en enfermar.
 La depresión también puede ocurrir en la adolescencia, teniendo como síntoma muy común la irritabilidad, muchos jóvenes aumentan la depresión por el uso del alcohol y de las drogas. El alcohol es el mayor agente depresivo de todos. Mezclado con el sistema controlador del humor,  lleva al individuo a tener alteraciones de comportamiento. Al principio el alcohol desinhibe, por eso a la mayoría de las personas  les gusta beber, solo que si hay predisposición genética, puede ocurrir  la dependencia.
 Ya en la tercera edad ocurre alteración de la memoria. El olvido exagerado es una señal en el anciano.
 La depresión tiene su génesis en el espíritu, que reencarna con alta dosis de culpa, cuando, retrocediendo en el proceso de la evolución, bajo factores negativos que le marcan la marcha y de la que no decidió  liberarse en definitiva. Con la conciencia culpable, sufriendo los gravámenes que le dilaceran la alegría interior, imprime en las células los elementos que las desconectan, propiciando, en largo plazo, el desencadenamiento de esa psicosis que domina  a millones de criaturas en la actualidad.
 La depresión se instala poco apoco porque las corrientes psíquicas desconectadas que la desencadenan, desarticula, vigorosamente, el equilibrio mental.
 Cuando irrumpe, exteriorizándose, dominadora sus raíces, están fijadas en los paneles del alma rebelde o recelosa de proseguir en los compromisos redentores abrazados. Cara a sus cáusticas manifestaciones, la terapia de emergencia se hace imprescindible, sin embargo, los métodos académicos vigentes,  pura y simplemente, no son suficientes para erradicarla. Permaneciendo los contratiempos psicosociales, socio económicos, psico-afectivos,  que producen la ansiedad, ciertamente se repetirán  lo disturbios en el comportamiento del individuo conduciéndolo a nuevos estados depresivos.
 El primer camino para erradicarla es nuestro perfeccionamiento. .. una vez que tomamos conciencia de nuestras imperfecciones y errores cometidos, emprendemos  el proceso de regeneración a través de lecciones reparadoras.
 La depresión es un síntoma que nos dice que no estamos amándonos como deberíamos.
 El camino para salir de ella es llenar este vació con la recuperación de la auto estima y del amor en todos los sentidos. Primero, procurando conocernos y analizándonos, con el deseo de autodescubrirnos, sin juzgarnos y sin  culparnos. Y después, aceptándonos como somos,  con todas nuestras limitaciones, más sabiendo que tenemos toda la potencialidad divina dentro de nosotros, esperando para brotar  como simientes de luz. Esto no es nada más que desenvolver  la fe en si y en el Creador, sentimiento este que transforma  y que nos liga directamente a Dios.
 Una persona que es consciente de su riqueza interior pasa a tener la seguridad y fe en sus potencialidades infinitas, comenzando a gustar y acreditar en si, amándose a partir de entonces, sintiendo la necesidad  de expandir  este sentimiento  a todo y a todos. Comienza así a despertar  para los verdaderos valores de la vida  espiritual, transformándose  en una persona feliz  y sonriente, pues donde existe seriedad, hay algo de herrado, la seriedad está ligada al ser enfermo. Sonría y sea feliz amando y sirviendo siempre.
 La terapia contra la depresión se basa en amar y en servir, envolviéndose en trabajos útiles y en el servicio del bien. Sea en el trabajo profesional, en el trabajo del ocio, o en el trabajo de servir al prójimo, el individuo se ocupa, ejercita el amor, y deja de envolverse en las lamentaciones, pues la infelicidad hace su nido en lo oscuro de los sentimientos de cada uno. Difícilmente conoceremos un deprimido, entre aquellos que trabajan al servicio del bien.
 Para dar este amor, no basta solamente con hacer obras de caridad, tenemos que tornarnos cariñosos; antes de hacer el bien tenemos que ser buenos. Dar pan y dar abrigo pero siempre acompañados  de una buena dosis de afecto y de cariño.  Ser por encima de todo generosos, que  es la caridad con afecto. Las personas están con hambre de amor, de calor humano, un hombro amigo, un abrazo, un acogimiento  y una palabra de cariño.
 Cuando damos una simple sonrisa, unos buenos días, una mirada afectuosa estamos donando energía y transmitiendo vida.
 El hombre alcanzó un enorme progreso intelectual, satisfaciendo sus necesidades materiales con los avances tecnológicos. Sin embargo, aun se encuentra con enormes dificultades para convivir fraternalmente  con sus semejantes. Cada vez estamos más unidos gracias a los medios de comunicación, sin embargo, más separados emocionalmente. Ahora, en la actualidad el hombre está sintiendo la necesidad prioritaria de desenvolver  la afectividad, de envolverse, amar y sentir a su  semejante.
 Tenemos que resucitar y liberar a la criatura que está olvidada dentro de nosotros. Para que rescatemos esta criatura que adormece en nosotros, es necesario que veamos el mundo de forma positiva y optimista. Nuestro yo, generalmente se encuentra, retraído, oprimido, porque la vida se nos presenta de forma desagradable; aun no vivimos de forma natural, espontánea y esto genera ansiedad y sufrimiento. Como la criatura es movida por el placer, ella se recoge y no se manifiesta.
 La criatura no se juzga, no se castiga. Vivimos apenas el presente, el ahora,  integrada perfectamente a Dios  y a la Naturaleza. “Dejar, a los niños, venir a mi  porque el reino de los cielos es de quienes se les asemejan” con estas palabras  Jesús quiso decir que tenemos que ser puros, auténticos, integrados con nuestra naturaleza divina, sin huidas o mascaras, para alcanzar  nuestra evolución espiritual. Tener actitudes simples, como lidiar con animales,  jugar con los niños, actividades creativas como la pintura, tocar un instrumento, hacer pequeñas tareas domésticas, cocinar, mantener una conversación amena,  contar un cuento, ver una  película,  escuchar música, cantar, sonreír, oír con atención, mirar con ternura, acariciar a las personas, abrazarlas, hacer un elogio sincero, curtir la naturaleza, admirar la puesta de sol, etc. Estas son tareas que ayudaran mucho  al deprimido a reencontrar el equilibrio  y armonía interior.
 Mantener siempre buen humor. En la vida lo que más importa es el amor y el bien querer a las personas, vivir sus emociones; no dejarse afectar por las cosas pequeñas. Procurando mirar a nuestro alrededor, viendo con ello, que hay personas con problemas peores, y que necesitan más el socorro.
 Procurar practicar actividades físicas, caminar, algún deporte, algún pasatiempo. La mente parada comienza a crear pensamientos negativos, que se asemejan a basuras amontonadas dentro de casa. Con estas actividades se desviará la mente de pensamientos deletéreos.
 No esperemos que las cosas acontezcan a nuestro favor. Caminemos a favor de nuestro prójimo y nos sorprenderemos pues seremos los más beneficiados.
 Otras forma de ayudarse el depresivo, es leyendo lecturas edificantes, conversando con amigos, con el terapeuta u orientador espiritual, esto ayudara a ver sus problemas desde otros ángulos.
 La oración es un recurso indispensable en el proceso de recuperación. A través de ella establecemos sintonía con la espiritualidad Mayor, facilitando el camino para que nos inspiren y revigoricen nuestras energías.
 No nacimos para sufrir. La voluntad de Dios es nuestra alegría y nuestra felicidad. Si sufrimos es por nuestra causa. Nuestros problemas y nuestras dificultades deben ser interpretados como instrumento para nuestra evolución.
 Los problemas en la vida surgen cuando ya estamos preparados para afrontarlos y solucionarlos. Jesús nos dijo: “Que el Padre no coloca fardos pesados en hombros débiles” esto nos dice que podemos afrontarlos, que tenemos las condiciones interiores para enfrentar las dificultades que la vida nos presenta.
 Dios cuida de nosotros y nunca nos abandona. Confiemos en Jesús y sigamos su ejemplo de vida: “Yo soy el buen Pastor; tendré buen animo; no se turbe vuestro corazón; venid a mi los que estáis fatigados, cansados, oprimidos y “Yo os aliviaré”.
 Según estas enseñanzas, no existe persona tan “débil” hasta el punto de no soportar  un problema. Lo que ocurre es que la mayoría de las veces no tenemos las fuerzas para movilizar nuestra voluntad y afrontar el desafió. Preferimos huir, dando por hecho que no podemos afrontar dicha situación.
 Muchos acuden al suicidio, se olvidan de que la muerte es un cambio de estado, que continuamos siendo los mismos, con los mismos sentimientos y los mismos problemas.
 El suicida con esta determinación acarrea más daños a su periespíritu, cuando vuelve a reencarnar, además de enfrentar los viejos problemas aun no solucionados, trae aumentado la necesidad de reajustar su lesión periespiritual.
 Debemos procurar luchar con firmeza ante la depresión, y los caminos que debemos procurar son el tratamiento medicamentoso, (muchas veces necesario), trabajo espiritual incluyendo la desobsesión, el agua fluidificada, pases magnéticos, trabajo beneficioso, cambio de actitud mental etc.
 Es necesario que después de que iniciemos el proceso de recuperación, nos mantengamos vigilantes, pues es muy común la mejoría cíclica, con altos y bajos “vigilemos y oremos”. Es muy importante aprovechar los periodos de mejoría para emprender trabajos edificantes en el bien, consolidando las conquistas efectuadas.
 Debemos tener conciencia de que nada ni nadie tiene la capacidad de hacernos infelices si nosotros no queremos. El centro de la gravedad de nuestro equilibrio psico-emocional tiene que estar localizado dentro de nosotros y no en las cosas exteriores.
 No se debe acondicionar la felicidad a algo que acontezca o esperar que alguien nos haga feliz. Estando equilibrados establemente, amándonos y aceptándonos como somos, pasamos a vivir el presente y aceptamos a las personas y a las circunstancias como ellas son. Más allá de eso, pasamos a ver las cualidades del otro y no sus defectos, pues, generalmente vemos al otro como un reflejo de nuestro estado interior.
 La depresión tiene varias caras. Desde el punto de vista humanístico, el amor, desde la infancia, es factor primordial y comienza dentro de la familia. Si la relación es sincera entre la criatura y los padres, ella crece dentro de un hogar estructurado, aun mismo con todas las dificultades naturales de una relación humana. Desde muy temprano el individuo  aprende a lidiar  con la insatisfacción, con las crisis, con el respeto, amistad, desprendimiento y otros aspectos importantes en las relaciones.
 El depresivo mejora mucho, cuando observa que alguien se interesa por el, precisa sentirse reconocido, sin eso, comienza a sentir una sensación de vació y angustia.
 Bajo el punto de vista medico, la depresión es  una falta de neurotransmisores en el cerebro, que necesita de medicamento, ósea de un control químico.
 Por el ángulo espiritual, la culpa, el remordimiento, la amargura y el resentimiento llevan a la persona a estados depresivos, pudiendo causar el desenvolvimiento de dolencias psicosomaticas y hasta incluso el cáncer. Por tanto, el amor y el perdón que la doctrina espirita tanto nos enfatiza son sentimientos también preventivos.
 Aunque la verdadera prevención está en el auto conocimiento, en el amor a si mismo y al prójimo, teniendo conciencia de que los seres humanos son como son, y no de la forma que nos gustaría que fuesen.
 Los espiritas sabemos que la reencarnación es la llave que recibimos de la Misericordia Divina para el perfeccionamiento de nuestro Espíritu, y que en ese camino siempre encontramos  a Espíritus que nos aman y se preocupan con nuestro estado corpóreo y espiritual.
 TODO ENCARNADO DEPRIMIDO ENCUENTRA EN LA DOCTRINA ESPIRITA una excelente aliada para la recuperación de su salud. Basta querer encontrar el remedio cierto, en la medida cierta, en la hora cierta.
 Cuando nos encontremos sumergidos en un estado depresivo,  en la lucha inmensa, recordemos que el Señor nos condujo a semejante posición de sacrificio, considerando la probabilidad de nuestra exaltación, y no olvidemos que la crisis es fuente sublime de espíritu renovador para los que saben tener la esperanza.
 Cuando se elige una existencia enriquecida con paz y bienestar, no se está eximido del sufrimiento, de las luchas, las dificultades que aparecen. Por el contrario estos surgen como desafíos perturbadores que las personas deben afrontar, sin perder el rumbo ni alterar  el placer que experimenta en la preservación del comportamiento elegido. De esa forma transformamos los estímulos aflictivos en contribuciones positivas, sin lamentarnos, sin sufrir, sin desistir.
 Quien en la lucha ve tan solo sufrimiento, posee una conducta patológica  y necesita del tratamiento adecuado.
La vida es una bendición y debe mantenerse saludable, alegre, aun cuando se encuentre bajo la imposición liberadoras de pruebas y expiaciones.
 Si tornas tu vida agradable, serán fructíferos y llenos de sol tus días.
Ser feliz o desventurado es una opción voluntaria.
 La inspiración superior nunca nos falta, no obstante, el sintonizar con ella será una aspiración personal.
 Si construimos las estructuras existenciales en la mente, las transformamos en realidad en el trayecto carnal.
 De nosotros depende coordinar los movimientos, elegir la meta y avanzar.
 Trabajo realizado por Merchita
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Pensando en la brevedad de la vida corporal, en comparación con la espiritual, que es infinita, he de considerar de qué corta duración son los males terrestres para aquel que hace lo que debe a fin de no merecer otro castigo después de esta existencia.
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 NOTA: Pido disculpas por la ausencia de estos días; esto se ha debido a problemas técnicos del ruter.


Los lunes, miércoles y jueves a las 22,30 podéis participar en el chat de la Federación Espírita Española.
Los viernes en la misma sala de chat  a las 23,00 horas podéis asistir a una conferencia impartida por el grupo "Estudios espíritas sin fronteras", dirigido por Cárlos Campetti.
 Los domingos a las 21,30 horas comienzan las clases de estudio de la Doctrina Espírita, a las que estáis todos invitados.
Recomiendo ver  también: 
Inquietudes espíritas- inquietudesespiritas.blogspot.com.es
El espirita albaceteño.-  elespiritadealbacete.blogspot.com.es
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