lunes, 3 de junio de 2013

EN LA LENTA ASCENSIÓN-/ El Cáncer

El Planeta Terrestre, por el momento, no pasa de vasta criba de mejoramiento, al cual solamente los individuos excepcionales perfeccionados por su propio esfuerzo, consiguen escapar, en dirección a las esferas sublimes.

Estamos ante un mundo civilizado en la superficie, que reclama no solo la presencia de aquellos que enseñan el bien, sino principalmente de aquellos que lo practican.

El Espíritu humano actúa con la fuerza mental, tanto como maneja la electricidad, pero con la diferencia, que si aprendió a gastar la segunda en la transformación de la tierra, mal conoce la existencia de la primera, que preside los actos de la vida.

Los que se dispongan a trabajar en beneficio de los inferiores no han de olvidar que el amor es el compañero de aquellos que sirven.

Estamos ante un mundo civilizado en la superficie, que reclama no solo la presencia de aquellos que enseñan el bien, sino principalmente de aquellos que lo practican.

Sobre los manantiales de la cultura, en la tierra, es imprescindible que desciendan los torrentes de la compasión del Cielo, a través de los montes del amor y de la renuncia.

Cristo no brilla solo por la enseñanza sublime. Resplandece en la demostración. En compañía de Él, es indispensable mantener el coraje de amparar y salvar, descendiendo a los recesos del abismo.

Somos aún entidades infinitamente humildes e imperfectas para ser candidatas, d pronto, a la condición de Ángeles.

No pasamos de ser, ante los espíritus Superiores que dominan en la sabiduría y en santidad, bacterias controladas por el impulso del hambre y por el magnetismo del amor. Somos microbios que sueñan con el crecimiento propio para la eternidad.

Cada especie de seres, del Cristal hasta el hombre y del hombre hasta el ángel, abarca innumerables familias de criaturas, operando en determinada frecuencia del Universo. Y el amor Divino nos alcanza a todos, a la manera del Sol que abraza a los sabios y a los ignorantes.

El infierno no existe con los patrones de la antigua teología, donde se muestran, genios satánicos de todas las épocas y si, esferas obscuras en las que se agregan conciencias sumergidas en la ignorancia, endurecidas en el ocio reprobable o confundidas en el eclipse temporal de la razón.

Más allá del principado humano, comienza vasto imperio espiritual, vecino a los hombres. Allí, se agitan millones de Espíritus imperfectos que comparten, con las criaturas terrenas, las condiciones de habitabilidad de la Corteza del Mundo. Seres humanos, situados en otra faja vibratoria, se apoyan en la mente encarnada, a través de incontables falanges, tan semi inconscientes en la responsabilidad y tan incompletas en la virtud, como los propios hombres.

En ese imperio, se alarga la materia en otros estados, y en esos otros estados la mente desencarnada, en viaje al conocimiento y a la virtud. Hombres y mujeres de todos los climas y de todas las civilizaciones, después de la muerte, penetran en esa región, en donde se prolongan las actividades terrenas y eligen el instinto de soberanía sobre la tierra como única felicidad digna del impulso a conquistar. Hijos rebeldes de Dios intentan desacreditar la grandeza divina, estimulando el poder autocrático de la inteligencia insumisa y orgullosa buscan preservar los círculos terrestres para la dilatación indefinida del odio y de la revuelta, de la vanidad y la criminalidad, en su expresión inferior, son consumidas sus fuerzas inutilizando su tiempo, sin percibir la situación dolorosa en la que se hallan.

Fuera del amor verdadero, toda unión es temporal, y la guerra será siempre el estado natural de aquellos que perseveran en la posición de indisciplina.

Raros son los que comprenden la muerte, que es una simple modificación del envoltorio y muy pocas personas, aun tratándose de los religiosos más avanzados, guardan la prudencia de vivir, en el envoltorio físico, de conformidad con los principios superiores que esposaron. El hombre, heredero presuntivo de la Corona Celeste, es el conductor del propio hombre. Entre el que se acerca a ángel y el salvaje que se limita con el irracional, existen millares de posiciones, ocupadas por el raciocinio y por el sentimiento de los más variados matices. Criaturas maravillosas y brillantes encarnadas y desencarnadas se dirigen hacia la sublimación, trabajando por la inmortalidad, belleza y esperanza exaltando la vida, y a la misma par existen otras criaturas infelices y obscuras interesadas en descender a los antros tenebrosos lanzando perturbación, desanimo, desorden y sombra, consagrando la muerte.

El infierno por esto mismo, es un problema de dirección espiritual. El mal es el desperdicio del tiempo o el empleo de la energía en el sentido contrario a los propósitos del Señor.

Solamente el amor sentido, creído y vivido por los seguidores fieles provocará la eclosión de los rayos de amor en los semejantes, sin paralizar las energías del alma en la dirección divina, ajustándoles el magnetismo al centro del Universo, todo programa de redención es un conjunto de palabras, pecando por la improbabilidad flagrante.

No debemos desanimarnos en la lenta ascensión ni tampoco parar. A la manera del tronco frágil, es imperioso crecer, subir, para alcanzar de la cima y a pesar de estar encadenados a lo que fuimos, procuremos ascender y conseguir alcanzar el  aire puro y generosidad de condiciones, para producir el bien que el Señor espera de nosotros.

Herederos del Poder Creador, generamos fuerzas afines con nosotros, donde estuviéramos. Por esta razón el Señor mandó costar en el Libro Divino su aviso especial: “He aquí que estoy a la puerta y toco”. Si alguien abre la puerta viva del alma, habrá realmente el coloquio redentor, entre el Maestro y el Discípulo. El corazón es el  tabernáculo, y la sublimación de las potencias que lo integran es la única Vía de acceso a las esferas superiores.

En el romance evolutivo y redentor de la Humanidad, cada espíritu posee capítulo especial. Los hombres no se hallan solos en la estrecha senda de pruebas saludables, en las que se confinan. La responsabilidad, por el perfeccionamiento del mundo nos compete a todos.

Extraído por Mercedes Cruz del libro de Chico Xavier “Liberación”
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EL CANCER – BREVES REFLEXIONES SOBRE EL IMPACTO DEL PENSAMIENTO EN EL PROCESO TERAPÉUTICO
Es común, después de vencer un cancel, el paciente precisa de esfuerzo emocional para volver a la rutina de la vida, pues continua precisando cuidados especiales, física y emocionalmente, Asiéndose que cada caso envuelve  aspectos específicos. Hasta incluso porque,  las etapas  son muchas y penosas: diagnostico, exámenes, investigación, cirugía, quimioterapia, radioterapia y otros procedimientos médicos, motivo por el cual, las personas físicas debilitadas  exige un acompañamiento cauteloso.

Vencer un cáncer  y volver inmediatamente a la actividad, aunque no sea la regla, no significa decir que la dolencia no pueda ser vencida. Por los relatos  de pacientes, el sufrimiento no viene a penas de la dolencia en si, más si de los propios  tratamientos, normalmente marcados por los efectos colaterales. Es común  observar secuelas  emocionales y cambios en el estilo de vivir del paciente y de la familia. Para amenizar un poco los traumas dejados por el proceso terapéutico, el amparo emocional alivia angustias y el miedo a la reincidencia.

Los espiritas tienen conciencia de que el paciente, al llegar al hospital, traen consigo, más allá de la dolencia, su   historia  de vida actual y pasada. Su estado emotivo es resultante de prohibiciones y vivencias de los acontecimientos, considerando aspectos de lo imaginario y de lo real, más allá  de otras variables causas de la patología.

La ciencia y la tecnología posibilitan cada vez más el diagnostico precoz y la terapéutica adecuada de las dolencias, acompañando su evolución y, hasta aun mismo,  obteniendo éxitos en muchos casos. Sin embargo, aun mismo con tales avances científicos, muchas molestias promueven alteraciones orgánicas, emocionales y sociales, que exigen  constantes  cuidados y, consecuentemente, procesos adaptativos. Recordando, sobretodo, que “la valiosa contribución de la medicina académica, cuando no es acompañado por un buen reracionamiento medico-paciente, resulta incompleto por atender a las causas aflictivas de las dolencias y angustias.” (1)

Actualmente, se estudia el optimismo, la espiritualidad, la creatividad, la fe religiosa y, sobre todo, el universo complejo del pensamiento que tiene asociados  al bienestar y a la calidad de vida de las personas portadoras de dolencias crónicas. Por otro lado, hay pesquisa sobre la salud humana que viene analizando la mente, por medio de un estado psicológico u emocional, tiene capacidad de curar  dolencias. Ese estudio, realizado por científicos de la Universidad  de Pensilvania, en los Estados Unidos, intenta demostrar  que el hecho de las personas  con cáncer  estar optimistas o pesimistas en relación a la cura  no influencia directamente en los caminos de sobre vivencia a la dolencia.

Por razones consistentes, discordamos de esos argumentos, una vez que diversas pruebas apuntan  que en el caso de dolencias graves (como cáncer avanzado) la mente (la forma pensamiento) puede influenciar en el resultado de cura,  no considerándose el valor de los médicos, obviamente. A titulo de rigor, la fe (en el concepto  del sentido común) no modifica las Leyes de la naturaleza, no hace “milagros”, aunque pueda ayudar mucho, concomitantemente, el trabajo de un buen equipo médico, haciendo gran diferencia en el tratamiento hospitalario. Urge considerar, por oportuno, que afirmarse dotado de fe   religiosa para “sentirse” poderoso ante las dolencias, no resuelve la cuestión del dolor, hasta porque, los “títulos de fe no constituyen meras palabras tapándonos deficiencias y debilidades. Expresan deberes de mejoría a los que no nos será licito huir, sin agravo de obligaciones. En nuestros círculos de trabajo de ese modo, no nos bastaría el acto de creer y convencer” (2)

Hay especialistas que corroboran esta tesis, ponderando el optimismo sobre la dolencia, y el pensamiento firme  en la cura, son mecanismos  poderosos que pueden ayudar a los pacientes a lidiar mejor  con los tratamientos del cancel y a retomar una vida normal. A ejemplo de eso, tenemos lo que ocurre  con el vicepresidente de Brasil José Alanzar. Actualmente, cada vez más personas están sobreviviendo al cancel y esa sobre vivencia se debe, sin duda alguna, a las emociones y pensamientos, ricos de contenidos  vibratorios entre el enfermo y el Creador. Muchos pacientes, ante el diagnóstico de la dolencia, transforman el dolor en esperanza y despiertan en ellos la voluntad de luchar por una vida mejor. Otros, sin embargo, desisten y se entregan, admitiendo que están bajo una sentencia de muerte.

A respecto del proceso del pensamiento humano, la ciencia académica (materialista por excelencia), establece que el fenómeno es meramente fisiológico, proveniente de la incesante actividad neuronal. Sin embargo,  los espiritistas saben que la materia mental es creación de energía que se exterioriza del Espíritu y se difunde por un flujo de partículas y ondas, como cualquier otra forma de propagación de energía del Universo. Tanto como en el campo físico, el pensamiento, en variados grados de excitación, genera ondas de complemento y frecuencia correspondientes al tenor del impulso creador de la voluntad o del objetivo deseado.

Pensar es un proceso de proyección de materia mental y esa materia “es el instrumento sutil de la voluntad, actuando en las formaciones de la materia física, generando las motivaciones de placer o disgusto, alegría o dolor, optimismo  o desespero, que no se reducen, efectivamente, a abstracciones, por representar  torbellinos de fuerza en que el alma crea sus propios estados de mentalización inductiva, atrayendo para si misma los agentes  [por cuanto imponderables], de luz o de sombra, victoria o derrota, infortunio o felicidad.” (3) En ese aspecto, el pensamiento deja de tener una dimensión intangible  para consustanciarse en la condición de materia en movimiento.

Los reflejos de los sentimientos y pensamientos negativos que alimentamos se vuelven sobre nosotros mismos, después de ser transformados en ondas mentales, tumultuando nuestras funciones orgánicas. Por tanto, el pensamiento, como una modalidad de energía sutil, actuando  en una forma de onda, con la velocidad muy superior a la de la luz, cuando  de pasada por los lugares y criaturas, situaciones y cosas nos afectan integralmente la salud. “Cuando nos rendimos al desequilibrio o establecemos perturbaciones en prejuicio contra nosotros (…), plasmamos en los tejidos fisiopsicosomaticos determinados campos de ruptura en la armonía celular, creando predisposiciones mórbidas  para esa o aquella enfermedad y,  consecuentemente, toda la zona afectada de torna pasible a la invasión microbiana.” (4)

Por el pensamiento de miedo, angustia exacerbada, sinsabor,  nos esclavizamos en los troncos de suplicio doloroso, sentenciándonos, por veces, a años y años de peregrinación en las trillas de la intranquilidad espiritual.  Y para abreviar el tormento que nos flagela de varios modos la conciencia, es imprescindible  atender a la renovación mental, único medio de recuperación de la armonía espiritual y de la salud física.

En fase de eso, procuremos adoptar rígida disciplina de hábitos mentales y morales, estableciendo como metas colocar los deberes que nos dicen al respecto por encima  de los placeres mundanos y mantengámonos serenos con la oportunidad impar de la actual experiencia física, que nos favorece  con la información espirita.

Busquemos, por encima de todo, los hábitos saludables de la oración, de la meditación y del trabajo, procurando enriquecernos de esperanza y de alegría, para nunca desanimarnos ante los desafíos de cualquier dolencia “Debemos vigilar y orar para no caer en las tentaciones, una vez que vale más llorar bajo los aguijones de  la resistencia que sonreír bajo los narcóticos de la caída.” (5)

Para todos los males y cualquier dolencia, centremos nuestros pensamientos en Jesús pues “nuestro remedio es y será siempre Jesús. Ajustémonos al Evangelio Redentor, pues Cristo es la meta de nuestra renovación. Regenerando nuestra existencia por los padrones de El, reestructuraremos la vida intima de aquellos que nos rodean. El evangelio del señor nos esclarece que el pensamiento puro y operante es la fuerza que nos arroja de las tinieblas para la luz, del odio al amor, de dolor a la alegría.” (6)

Jorge Hessen

NOTA:
Los lunes, miércoles y jueves a las 22,30 podéis participar en el chat de la Federación Espírita Española.

Los viernes en la misma sala de chat  a las 23,00 horas podéis asistir a una conferencia impartida por el grupo "Estudios espíritas sin fronteras", dirigido por Cárlos Campetti.
 Los domingos a las 21,30 horas comienzan las clases de estudio de la Doctrina Espírita, a las que estáis todos invitados.
Recomiendo ver  también: 
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domingo, 2 de junio de 2013

TIEMPOS DE VALORAR LA VIDA




Cualquiera que sean las providencias tomadas para elucidar el alma humana, en el sentido de promover los cuidados para con la vida, valorándola como debe ser, chocaremos con una muralla intelectual y un vacío moral instigados por la influencia de las tesis materialistas-atéas que se insertan en el seno de las sociedades.

No deberemos desconsiderar la fuerza de los proyectos de vida inmediatistas que acostumbran a alimentarse en el ansia típicamente humana de desenvolver pocos empeños, o a gozar situaciones más confortables y de sacar todos los provechos posibles de los recursos del Planeta, sin que se tenga mucho que resarcir, o que realizar, en pro de ese bienestar anhelado. En fin, es la teoría del provecho pleno y sin cargas para los beneficiarios.

Tales posturas son regidas por el egoísmo renaciente del instinto de conservación, que tiene en los reinos inferiores de la Humanidad su fuente generadora. Es el egoísmo el que hace dilatar esa desenfrenada búsqueda del placer hedonista, del gozo insaciable y gratuito sin cualquier reflexión relativa a las consecuencias de esos privilegios.

No nos extrañemos de que semejantes conductas estén entrañadas y muchas veces sustentadas por criaturas que se presentan como religiosas, como creyentes de Dios, o como liderazgos en los campos de las instituciones de fe ditas cristianas.

Lo que pasa es que muchos Espíritus han llegado al Planeta, en los días presentes, trayendo responsabilidades asumidas en la Inmortalidad, en los campos del bien, de la renovación espiritual y de los progresos inherentes del alma eterna. Al sentirse bien instalados en el confort del cuerpo físico, valiéndose de las posibilidades socio económicas de realce o cuando se adornan con los poderes de la política terrena, deslustran esos compromisos – que les son recordados durante las horas de desdoblamiento naturales del sueño- y se sumergen en actuaciones ególatras absolutistas, discrecionales, sin ningún pensamiento que se vuelva para el Creador de la Vida y Sus leyes registradas en nuestra conciencia.

Es indispensable que estemos atentos para las instrucciones traídas por las Voces de los Cielos, en el cerne de la Codificación de Espiritismo, concernientes al poder nefasto del egoísmo que se produce en las más variadas instituciones del mundo, sea en el seno de la familia, de la escuela, de las iglesias o de las oficinas profesionales, fenómeno que solo será batido, transformado o superado por medio del ingente trabajo de la educación.

Es impracticable conseguir el entendimiento, por parte de las masas terrenas, de cuestiones magnas para la vida como es la del abortamiento de la pena de muerte, de la eutanasia, del hambre, de los descalabros contra la ética, sin que los individuos tengan, debidamente madurada, la conciencia de si mismo como Espíritus inmortales y que, por eso mismo, son responsables por la sementera que realizan en el suelo planetario.

El espiritismo es llamado ahora, por medio de la labor de los espíritas, a cooperar en todos los movimientos sociales que enaltecen a la vida y a todos los elementos a ella vinculados, en el campo de la providencia inmediatista, en las respuestas que precisan ser dadas a las comunidades, sin cualquier duda.

Entretanto, por la fuerza filosófica de la Doctrina Espirita, no pueden los espiritistas perder de vista su carácter educacional, trabajo que es capaz de modificar las disposiciones morales de los seres, mudando el modus vivendi del hombre, propuestas que permitirá lancemos en la corriente social a criaturas bien formadas, participantes de la aristocracia intelecto-moral al que se refirió el ínclito Codificador Allan Kardec, en la estera de sus famosas reflexiones acerca de los grupos del gobierno terrestre.

Lo que presenciamos, por lo tanto, es un formidable embate entre las voces que proyectan luz sobre las mentes, sobre las almas y aquellas que gritan sus alucinadoras propuestas de destrucción y de muerte, testimoniado por el cobarde silencio de muchos individuos que, si consiguen cantar y prestigiar las verdades espirituales en grupo, en el conjunto de los cofrades del bien, se callan y se omiten toda vez que se enfrentan con el deseo de dar su testimonio de la verdad, amedrentados muchas veces por el temor del ridículo o de las desconsideraciones de las que `puedan ser blanco.

Estamos convocados por los Portavoces de Jesucristo, que actúan en los altos servicios de espiritualización de las ideas en el mundo, a dar nuestra contribución, a nuestra consistente palabra, calcada en los principios del venerando Espiritismo, sin arrogancia, sin presunción y sin miedo.

Con todo, somos llamados a dar nuestro testimonio de lucidez, de fortaleza moral y de fraternidad, a fin de que el proceso educacional que el Espiritismo presenta, mucho más allá de recibir el refuerzo en nuestra teoría, pueda contar con el vigor de la biciación de los espiritas en el medio social.

Estamos en los tiempos de ejercitar el propio coraje y la buena disposición, en esa audacia que hizo que los primitivos cristianos descendiesen a los circos tan pronto resonó en la voz de Cristo la palabra Amor.

Sin miedo, nos cabe avanzar conjugando los posibles esfuerzos para que, ante tanto desprecio por la vida humana, actuemos en el campo de la feliz educación, amparada por la ética del amor a Dios por encima de todo y al prójimo, como a nosotros mismos, engolfados por la moral de prestar los indispensables servicios en pro de la disolución gradual del egoísmo, de la espiritualización de las ideas y de la profundización en las reflexiones en torno de la ley de casualidad, de la que ninguno de nosotros estará indemne.

La valorización de la vida del cuerpo no puede prescindir del apoyo a la cultura del alma, de la estima que se vive en cuanto a las realidades del espíritu Inmortal.

Por el Espíritu Camilo

Mensaje psicografiado por el médium ose Raúl Texeira, el 10 de noviembre del 2007. En la Reunión ordinaria del Consejo Federativo Nacional, de la Federación Espirita Brasileña, realizado en Brasil.
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" La falsedad de las riquezas consiste en que uno confunde lo que tiene con lo que es. Uno cree que es más porque tiene más."

    
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CAUSAS ANTERIORES DE LAS AFLICCIONES   

 Si bien hay males cuya primera causa es el hombre en esta vida, hay otros, por lo menos en apariencia, que le son completamente extraños y que parecen alcanzarlo como por una fatalidad. Tal es, por ejemplo, la pérdida de seres queridos y de los que son el sostén de la familia; tales son también los accidentes que ninguna previsión puede evitar; los reveses de la fortuna que frustran todas las medidas de prudencia; las plagas naturales y las enfermedades de nacimiento, sobre todo aquellas que quitan a los infelices los medios de ganarse la vida con su trabajo, como las deformidades, el idiotismo, la imbecilidad, etc. Aquellos que nacen en semejantes condiciones, seguramente, nada hicieron en esta vida para merecer una suerte tan triste, sin compensación y que no podían evitar, impotentes para cambiar por sí mismos y que les deja a merced de la conmiseración pública. ¿Por qué, pues, seres tan infelices, mientras que a su lado, bajo un mismo techo, en la misma familia, otros son favorecidos bajo todos los aspectos?

¿Qué decir, en fin, de esos niños que mueren en edad temprana y no conocieron de la vida más que el sufrimiento? Problemas que ninguna filosofía pudo resolver aún, anomalías que ninguna religión pudo justificar y que serían la negación de la bondad, de la justicia y de la providencia de Dios, en la hipótesis de que el alma sea creada al mismo tiempo que el cuerpo y que su suerte esté irrevocablemente fijada después de una estada de algunos instantes en la Tierra. ¿Qué hicieron esas almas que acaban de salir de las manos del Creador, para soportar tantas miserias en este mundo y merecer en el futuro, una recompensa o un castigo cualquiera, cuando no pudieron hacer ni bien ni mal?

Sin embargo, en virtud del axioma de que todo efecto tiene una causa, esas miserias son efectos que deben tener una causa; y desde que se admita un Dios justo, esa causa debe ser justa, luego precediendo siempre la causa al efecto y puesto que aquella no está en la vida actual, debe ser anterior a ella, es decir, pertenecer a una existencia precedente. Por otro lado, no pudiendo Dios castigar por el bien que se hizo, ni por el mal que no se hizo, si somos castigados, es porque hicimos mal; si no hicimos mal en esta vida, lo hicimos en otra. Esta es una alternativa de la que es imposible evadirse y en que la lógica dice de que lado está la justicia de Dios.

El hombre, pues, no es castigado siempre o completamente castigado, en su existencia presente; pero nunca se evade a las consecuencias de sus faltas. La prosperidad del malo sólo es momentánea y si no expía hoy, expiará mañana, mientras que el que sufre, sufre por expiación de su pasado. La infelicidad que en un principio parece inmerecida, tiene su razón de ser y el que sufre puede decir siempre: “Perdóname, Señor, porque he pecado”.

7. Los sufrimientos por causas anteriores, son, con frecuencia, como los de las faltas actuales, consecuencia natural de la falta cometida; es decir, que por una injusticia distributiva rigurosa, el hombre sufre lo que hizo sufrir a los otros; si fue duro e inhumano, podrá a su vez ser tratado con dureza y con inhumanidad; si fue orgulloso, podrá nacer en una condición humillante; si fue avaro, egoísta, o si hizo mal uso de su fortuna, podrá ser privado de lo necesario; si fue mal hijo, podrá sufrir con sus propios hijos, etc. Así se explican, por la pluralidad de existencias y por el destino de la Tierra como mundo expiatorio, las anomalías que presenta la repartición de la felicidad y la infelicidad entre los buenos y malos en este mundo. Esa anomalía no existe en apariencia, porque se toma su punto de vista desde la vida presente; pero si uno se eleva con el pensamiento de manera que pueda abarcar una serie de existencias, se verá que cada uno recibe la parte que se merece, sin perjuicio de la que le es dada en el mundo de los Espíritus y que la justicia de Dios jamás es interrumpida. El hombre nunca debe perder de vista que está en un mundo inferior, donde sólo es mantenido por sus imperfecciones. A cada vicisitud debe decirse que si perteneciese a un mundo más elevado, eso no ocurriría y que de él depende no volver más a este mundo, trabajando por su perfeccionamiento.

8. Las tribulaciones de la vida pueden ser impuestas a los Espíritus endurecidos o muy ignorantes para hacer una elección con conocimiento de causa, pero son elegidas libremente y aceptadas por los Espíritus arrepentidos, que quieren reparar el mal que hicieron e intentar hacerlo mejor. Tal como aquél que habiendo hecho mal su tarea, pide que se le permita empezarla de nuevo para no perder el beneficio de su trabajo. Estas tribulaciones son, pues, a la vez, expiaciones por el pasado que castigan y pruebas para el porvenir que preparan. Rindamos gracias a Dios que en su bondad concede al hombre la facultad de la reparación y no lo condena irrevocablemente por la primera falta.

9. Entre tanto, no es necesario creer que todo sufrimiento soportado en este mundo sea, necesariamente, el indicio de una falta determinada; con frecuencia, son simples pruebas escogidas por el Espíritu para acabar su depuración y apresurar su adelantamiento. Así, la expiación sirve siempre de prueba, pero la prueba no es siempre una expiación; mas, pruebas o expiaciones, son siempre señales de una inferioridad relativa, porque lo que es perfecto no tiene necesidad de ser probado. Un Espíritu puede, pues, haber adquirido un cierto grado de elevación, pero queriendo avanzar más aún, solicita una misión, una tarea a cumplir, por la que será tanto más recompensado si sale victorioso, cuanto más penosa haya sido la lucha. Tales son, especialmente, esas personas de instintos naturalmente buenos, de alma elevada, de nobles sentimientos innatos, que parece que nada trajeron de malo de su existencia precedente y que sufren con una resignación muy cristiana, los mayores dolores, pidiendo a Dios para soportarlos sin lamentaciones. Por el contrario, se pueden considerar como expiaciones las aflicciones que excitan las quejas y conducen al hombre a revelarse contra Dios.

El sufrimiento que no excita lamentaciones, sin duda, puede ser una expiación; pero más bien es un indicio de que fue escogido voluntariamente y no impuesto, y la prueba de una fuerte resolución, lo que es señal de progreso.

10. Los Espíritus no pueden aspirar a la felicidad perfecta sino cuando son puros; toda mancha les cierra la entrada en los mundos felices. Lo mismo sucede a los pasajeros de un navío infestado por la peste, a los que les está prohibido entrar en una ciudad hasta que se hayan purificado. Los Espíritus se despojan poco a poco de sus imperfecciones en sus diversas existencias corporales. Las pruebas de la vida adelantan cuando se sobrellevan bien; como expiaciones, borran las faltas y purifican; es el remedio que limpia la llaga y cura el enfermo; cuanto más grave es el mal, más enérgico debe ser el remedio. El que sufre mucho, debe decirse que tenía mucho que expiar y alegrarse de curar muy pronto; depende de él hacer este sufrimiento provechoso con su resignación y no perderle los frutos con las lamentaciones, sin lo cual tendría que empezar de nuevo.

( de El Evangelio según el Espiritismo)


                        NOTA:
Los lunes, miércoles y jueves a las 22,30 podéis participar en el chat de la Federación Espírita Española.

Los viernes en la misma sala de chat  a las 23,00 horas podéis asistir a una conferencia impartida por el grupo "Estudios espíritas sin fronteras", dirigido por Cárlos Campetti.
 Los domingos a las 21,30 horas comienzan las clases de estudio de la Doctrina Espírita, a las que estáis todos invitados.
Recomiendo ver  también: 
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sábado, 1 de junio de 2013

CASA EN REFORMA


                                                                                           
Emmanuel. Psicografia de Francisco Cándido Xavier

¡Calamidades,   flagelos, conflictos, luchas, pruebas…
Los cuadros del mundo moderno, sin embargo, no expresan el  retorno al primitivismo  o exaltación a la animalidad
Nos hallamos en plena vía de mejoramiento y de progreso.
La Tierra se asemeja  hoy en día a una casa en reforma.
Todo a casi todo aparentemente desajustado para la justa re armonización.
¿En la altura actual de los conocimientos humanos no será recomendable una revisión de valores por parte del hombre, considerándose el hombre  en su condición  de espíritu imperecibles?
Los  conceptos enunciados por la civilización cristiana, en casi  veinte siglos, son ahora probados, recordando a las criaturas para las responsabilidades de vivir en los padrones de la inmortalidad que nos es propia.
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El desnivel espiritual en la familia, creando perturbaciones, compele aquellos que la integran para la concienciación de la regla de oro. Se abre más ampliamente la escuela de las experiencias, a fin de que  aprendamos a respetar a los seres queridos, tanto como anhelamos  ser respetados
Desentendimientos aquí y allá   necesitan la presencia de constructores de la seguridad general.
Matriculémonos en la concurrencia al título de pacificadores.
Incomprensiones se  prolongan en todos los caminos, con acusaciones reciprocas entre grupos y personas.
Se alienta el deseo de mecanizar el perdón, inmunizándonos contra  represalias o resentimientos.
La felicidad y la paz en los procesos de vivencia común  reclaman la abnegación de cuantos se declaran a favor del mundo mejor.
Sorprendemos en eso expresivo concurso de valores personales, lanzando a los cultivadores del bien, la base de la agenda evangélica: “”Quien desea ser el mejor que se haga el siervo de todos.
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Irgámonos para la vida sustentando la luz de la esperanza.
Evidentemente no tenemos la morada planetaria bajo la  sentencia de exterminio.
Continuamos todos resguardados por el equilibrio  de las leyes universales.
Lo que existe en la actualidad en la Tierra es el llamamiento cada vez más vivo  al testimonio individual  de comprensión  y perfeccionamiento, con multiplicadas oportunidades de  trabajo en beneficio de  nuestra propia renovación.

LA FAMILIA ESTÁ CRECIENDO · 
 J. Herculano  Pires (Hermano Saulo)

Al enviarnos el mensaje “Casa en reforma” , de Emmanuel, Chico Xavier nos  cuenta lo siguiente: “Fue recibido en nuestra reunión pública.  Reunidos, estudiábamos la cuestión 737 de El Libro de los Espíritus. el salón estaba repleto de nuestros hermanos procedentes de otras ciudades. Antes de la oración  inicial  el asunto dominante era la situación presente de la Tierra, con tantas crisis y desarmonías  a conturbarla.  Abierto el libro de Allan Kardec, los comentarios se extendieron y nuestro amigo de la espiritualidad escribió la pagina de fe y optimismo que está en sus manos.”
La cuestión 737 de el Libro de los Espíritus colocada por Kardec,  es esta: “¿Con que objeto  Dios castiga a la humanidad con calamidades destructoras? Y la respuesta de los Espíritus comienza  así: Para que ella avance más rápido´. “A continuación los espíritus explican  el  problema de la evolución humana. Somos criaturas espirituales en desenvolvimiento.  Nacemos del principio inteligente,  que es una substancia  fundamental  en el Universo, y, a la manera de la simiente que germina en la tierra, germinemos y crezcamos  en la carne. Ese proceso de desenvolvimiento – que es el proceso de la creación, explicado en la Biblia: Dios hizo al hombre del limo de la Tierra – nos somete a las dificultades y dolores individuales y colectivos.
El hombre, como advierte el científico espirita Inglés Sir Oliver Lodge, no es un ser acabado, más si en formación. Nuestra humanidad terrena es una parcela mínima de la humanidad cósmica. La Tierra se asemeja ahora a una casa que era habitada por una familia de cinco personas: padre, madre y tres hijos.  Más acontece  que los hijos se casaron y tuvieron hijos, y que estos también crecieron  y se multiplicaron. Para acomodar  a  todos es necesario reformar la casa, ampliarla, mejorarla. La población actual de la Tierra  ultrapasa en número la suma de todas las poblaciones anteriores que conocemos. La Familia creció y los problemas aumentaron.
Más todo eso acontece porque nuestro planeta está pasando  del plano inferior en donde aun se haya para un plano más elevado. Es la ley de la evolución   que se cumple  y no debemos dar oídos a los pregoneros de la destrucción y de la desgracias. Es natural que nos inquietemos, más no es justo que olvidemos el poder Supremo que nos dirige, confiemos  en Dios y en sus designios.
Artículo publicado originalmente en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia.” Del jornal Diario de S, Paulo, en la década de  1970.
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EL BUEN ESPIRITA
Mercedes Cruz Reyes

Muchas son las almas que acuden a los centros en busca de ayuda,   la mayoría todas afligidas por algún pesar, y  cuando son esclarecidas gran parte de ellas, se decepcionan, porque lejos de encontrar un remedio  para los que creen enfermos, descubren que gran parte de la solución de sus problemas pasa por el cambio de ellos mismos. Que no se les pude pedir peras al olmo, y ellas una vez que son esclarecidas, es a quienes les toca rectificar y poner de su parte para que las cosas cambien; otras decepcionadas una vez dentro del centro  cuando exponen lo que vienen buscando, al ser esclarecidas de que la Doctrina Espirita no hace milagros, y que si lo pueden hacer ellas cambiando para el bien, se marchan y no vuelven más;  otras al principio cuando no ocupan ningún lugar, solo el de visitante, se esmeran y se ilusionan, poco a poco van abriéndose paso dentro del grupo  y no saben mantenerse al margen, comulgando con la doctrina, sino que unas veces incentivadas por almas que olvidan que no se debe escandalizar, se  crean diversos grupos que aunque en la mesa de estudio se esté unidos, no lo están de corazón, viendo con escándalo los disparates que se realizan,  por una u otra parte, terminan creando la división, y en muchos casos terminan por desistir y dejan de ir al centro. Esto es una gran equivocación, no hemos venido a un valle de rosas, donde todo es paz y alegría, aun no conquistamos el paraíso, hemos venido a recuperar afectos perdidos, a crecer para Dios, por eso debemos procurar seguir frecuentando la casa espirita, pese a que surjan contratiempos, propios de nuestra imperfección, porque es allí donde seguiremos estudiando y poco a poco iremos conquistando esos desafectos, y esos conocimientos para dirigirnos bien en la vida y fuera de ella.
Según nuestra querida Amalia Domingo Soler, el buen espiritista, no es el que visita los centros donde puede
satisfacer mejor su, sino el que se une a una agrupación para prestar toda suerte de servicios a la misma y contribuir a que progrese en todos los sentidos, tomando parte muy activa, según lo permitan sus fuerzas, tanto en la instrucción moral y material de sus asociados, como en practicar obras de virtud, sosteniendo al desvalido y enseñando al que no sabe o al que sabe menos. ¿Qué méritos puede tener el espiritista que espera al día de la sesión para pasar un rato de simple espectador, aplaudiendo o murmurando después, de las facultades buenas o malas de los médiums, estableciendo comparaciones y fomentando la rivalidad entre los  centros? Vale mucho más dedicarse algunos días de la semana al estudio, que nos ha de llevar al conocimiento de lo que se debe hacer en las sesiones, para su mayor progreso, acostumbrándose a conocer ese mundo espiritual que nos rodea constantemente; poder salvar los escollos que tiene la práctica del mediumnismo y saber distinguir a los espíritus que vienen en misión de instruirnos, de los que sólo acuden afectando diferentes formas con refinada hipocresía y con el deliberado propósito de poner la discordia entre los hermanos de una misma creencia.
¿Qué es lo que pueden hacer los espíritus de esos hombres que mueren todos los días, llevándose todo el rencor y la ira que tuvieron hasta el último momento, contra el Espiritismo y contra los espiritistas? ¿No es para ellos un gran castigo continuar ciegos y sordos como lo fueron en la Tierra, hasta que por un esfuerzo de su voluntad arrojen sus preocupaciones, y su modo extraño de amar a Dios y al prójimo? En los centros que no hay verdadera armonía y fuerza moral para rechazar ciertas influencias, estos seres son los primeros en invadirlos, aprovechándose de los asistentes que tienen facultades y que pueden asimilárseles con facilidad.
¿Qué es, pues, lo primero que deben hacer los hermanos que se reúnen con la idea de hacer el bien y mejorarse? Preparar mucho su centro, desterrar de ellos toda idea que pueda viciar su atmósfera, moralmente hablando, y no permitir nunca en el círculo sagrado, donde deben reunirse los hermanos con santo recogimiento, actos o prácticas puramente materiales, que están reñidas con la pureza y elevación de las enseñanzas de los espíritus.
 Los espiritistas deben reunirse, no para entregarse a vanos formulismos, no para celebrar ceremonias absurdas, no para parodiar bautismo y purificaciones, haciendo uso del sistema hidropático. El Espiritismo es más grande que todos los procedimientos rutinarios de este mundo. No se purifican los espíritus por medio del agua; ésta podrá limpiar el cuerpo, pero no el alma.
El Espiritismo se engrandece por medio del progreso moral e intelectual, trabajando, estudiando, dominando el ímpetu de las pasiones, perdonando y amando a sus enemigos, vistiendo al huérfano, guiando al ciego, instruyendo al que no sabe, convirtiéndose el hombre en un verdadero agente de la providencia, siendo el consuelo, el alivio y la esperanza de cuantos se acerquen a contarles sus angustias. Éste es el único medio infalible para regenerar el Espíritu; y cuantos se llamen espiritistas, si no observan estrictamente las prescripciones del Evangelio de Cristo, si no se dirigen hacia Dios por el camino de la caridad y la ciencia, que no se llamen espiritistas porque no lo son.
Respetemos profundamente las creencias, o mejor dicho, las prácticas de todos los círculos espiritistas (menos aquellas prácticas que son del todo inadmisibles porque degeneran en tristísimo abuso): pero en consonancia con nuestras ideas, están principalmente las agrupaciones que ven en el Espiritismo la religión del porvenir, no es una religión; las religiones son las que tienen sus oraciones marcadas, y aunque la Escuela Espiritista tiene su libro de oraciones porque éstas son necesarias para la generalidad, creemos que comprendido bien el Espiritismo, convencido el hombre que no sólo con rezos se progresa, se trabajará muchísimo más y se rezará muchísimo menos.
Comprendemos también que no en todos los parajes se pueda hacer esta reforma y que lo que es luz de verdad en un punto, puede no serlo tanto en otro, y los directores de los Centros Espiritistas, tienen muchas veces que sujetarse al grado de cultura de sus oyentes, pero como nuestro Espíritu se conoce que es muy viejo, y está muy pesaroso de haber perdido tantos siglos, ahora es lógico que esté impaciente, y quisiera adelantar por segundos el tiempo tan precioso que ha perdido, por eso cuando vemos espíritus de progreso en todos los sentidos, nuestra alma sonríe gozosa.
Deseamos que se propague el Espiritismo sin fanatismo de ninguna especie; porque el día que la Escuela Espiritista cediera al fanatismo, sería una religión como las demás; y nosotros queremos que sea síntesis de la verdadera religión que no encuentra ningún templo digno de Dios más que la naturaleza, ni mejor culto que hacer el bien por el bien mismo.
Extraído del libro de Amalia Domingo Soler “La Luz de la Verdad” . 

NOTA:
Los lunes, miércoles y jueves a las 22,30 podéis participar en el chat de la Federación Espírita Española.

Los viernes en la misma sala de chat  a las 23,00 horas podéis asistir a una conferencia impartida por el grupo "Estudios espíritas sin fronteras", dirigido por Cárlos Campetti.
 Los domingos a las 21,30 horas comienzan las clases de estudio de la Doctrina Espírita, a las que estáis todos invitados.
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El espirita albaceteño.-  elespiritadealbacete.blogspot.com.es
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