viernes, 5 de agosto de 2016

DIMENSIONES DE LA VERDAD (4)



DIMENSIONES DE LA VERDAD (4)

(Viene del anterior publicado).......

"Un día que Kristna oraba recostado contra un árbol, una tropa de
esbirros enviados por los sacerdotes, cuyos vicios habían descubierto, le asaeteó y colgó su cuerpo en las ramas para que fuese presa de las aves inmundas".

"La noticia de esta muerte llegó a los oídos de Ardjima, el más querido de los discípulos de Kristna, y corrió aquél, acompañado de una gran muchedumbre del pueblo, para recoger los restos sagrados. 
Pero el cuerpo del hombre Dios había desaparecido; sin duda había vuelto a las celestes moradas, y el árbol en cuyas ramas fue colgado, apareció repentinamente cubierto de grandes flores rojas, esparciendo a distancia el más suave de los perfumes".

"Los sacerdotes, que habían mandado asesinar a Kristna, fueron los primeros en sentir su influencia; pero sea por habilidad, sea por convicción, la aceptaron como la grande encarnación de Vischnú, prometida por Brahma al primer hombre, y colocaron su estatua en todos los templos".

Ahora bien: ¿No se asemeja esta historia a la historia de Jesús? ¿No hay grandes puntos de contacto en su nacimiento, en su vida, en su muerte y en su resurrección? ¿Por qué ese empeño total en no querer conceder a la Tierra más que un redentor? Cuando la humanidad terrena formada de "espíritus en turbación", como dice un joven pensador, olvidadiza por costumbre, ingrata por hábito, rebelde por condición, ignorante por pereza, necesita si fuera posible, un redentor por cada siglo. 

Tres mil años antes de la era cristiana, estaban codificadas las leyes indias, y Kristna dijo en aquellas remotas edades lo que más tarde repitió Jesús, y sabe Dios, si Kristna de qué otro Redentor lo repetiría. No es de hoy la moral de Jesús, no; escuchemos algunos versículos del Evangelio indio, que sus máximas sublimes alientan y fortifican, y hace más de cinco mil años que las almas enfermas beben el agua fuera de los textos védicos. Leamos:

"Los hombres que no tienen el dominio de sus sentidos, no son capaces de cumplir con sus deberes". 

"Es preciso renunciar a la riqueza y a los placeres, cuando éstos no son aprobados por la conciencia".

"Los males que causamos a nuestro prójimo nos persiguen como nuestra sombra a nuestro cuerpo".

"La ciencia del hombre no es más que vanidad, todas sus buenas acciones son ilusorias cuando no sabe referirlas a Dios".

"Las obras que tienen por principio el amor de su semejante, deben ser ambicionadas por el justo, porque serán las que pesen más en la balanza celeste".

"Por las buenas acciones en sí mismas, y no por la cantidad, es por lo que seréis juzgados".

"A cada uno según sus fuerzas y sus obras".

"No se puede pedir a la hormiga el mismo trabajo que al elefante".

"A la tortuga, la misma agilidad que a la cierva".

"Al pájaro que nade, al pez que se eleve en los aires".

"No se puede exigir al niño la prudencia del padre".

"Pero todas esas criaturas viven para un fin, y aquellas que cumplen en su esfera lo que ha sido prescrito, se transforman y se elevan según todas las series de emigración de los seres. La gota de agua, que encierra un principio de vida que el calor fecunda, puede llegar a ser un dios".

"Pero sabedlo todos; ninguno de vosotros llegará a absorberse en el seno de Brahma por la oración solemne, y el misterio monosílabo no borrará vuestras últimas manchas, sino cuando lleguéis al umbral de la vida futura, cargados de buenas obras, y las más meritorias entre esas obras serán aquellas que tengan por móvil el amor al prójimo y la caridad".

"El que es humilde de corazón y de espíritu, es amado por Dios; no tiene necesidad de otra cosa".

"Lo mismo que el cuerpo es fortificado por los músculos, el alma es
fortificada por la virtud".

"Así como la tierra sostiene a los que la pisan con los pies, y le desgarran su seno trabajándola, así debemos volver el bien por el mal".

"Los servicios que se prestan a los espíritus perversos, el bien que se les hace, parecen caracteres escritos sobre el agua, que se borran a medida que se les traza. Pero el bien debe cumplirse por el bien, porque no es sobre la Tierra donde hay que esperar recompensa".

"Cuando morimos, nuestras riquezas quedan en la casa; nuestros parientes, nuestros amigos no nos acompañan más que hasta la tumba; pero nuestras virtudes y nuestros vicios, nuestras buenas obras y nuestras faltas, nos siguen en la otra vida".

"El infinito y el espacio, pueden solos comprender al espacio y al infinito. Dios sólo puede comprender a Dios".

"El hombre honrado, debe caer bajo los golpes de los malos, como el árbol sándalo, que cuando se le derriba, perfuma el hacha que le ha herido".

"El justo que no se haga jamás culpable de maledicencia, de imposturas y de calumnias; que no busque querellas; que tenga constantemente la mano derecha abierta para los desgraciados, que no se vanaglorie jamás de los beneficios que haga".

"Cuando un pobre venga a llamar a su puerta, que lo reciba, le lave los pies, le sirva él mismo y coma de sus restos, porque los pobres son los elegidos del Señor. Pero, sobre todo, que evite, durante el curso de su vida, dañar en lo más mínimo a otro: amar a su semejante, protegerle y asistirle, de ahí derivan las virtudes más agradables a Dios". 

Sobre esta moral sublime está calcado el Evangelio de Jesús, su historia,con pequeñas variantes, es la misma de Kristna; así es que la regeneración social que realizó Jesús no es debida a un episodio de su historia; que si bien pudo servir de base para un gran misterio religioso, no es debido a la creación de ese misterio el desenvolvimiento progresivo de la humanidad. Este movimiento ascendente obedece al exacto cumplimiento de las leyes universales que rigen en la creación. 

Justo es que digamos que los espiritistas ni hacen descender al hombre a la triste condición del bruto, ni son tan osados y tan ilógicos que lo elevan a la suprema categoría de un Dios.

Para nosotros no hay más que un Dios, ¡Ese Dios que se siente y no se define!

¡Esa inteligencia suprema! ¡Ese algo misterioso que constituye un todo incomprensible, universal y eterno!...

¡Ese aliento divino!...

¡Esta savia generosa que alimenta a los lirios y a las cordilleras de los Andes! ¡A los infusorios de la Tierra, y a los mundos que en vertiginosa carrera se precipitan afanosos para sorprender los secretos de la eternidad!

Somos deístas racionalistas, y no le concedemos al hombre más que el fruto de su trabajo; por esta razón no podemos mirar en él, ni al bruto, ni a un Dios. Bruto no puede ser porque en su frente irradia un destello de la inteligencia divina; y a ser Dios no puede llegar, porque en el Universo no hay más que un Dios. ¡Luz más luz, produce sombra! Esto dijo un sabio y es la verdad.

Creemos, sí, que los hombres pueden llegar a ser grandes y buenos si quieren utilizar su inteligencia y su sentimiento, trabajando asiduamente en su mejoramiento moral e intelectual.

¡Pueden llegar a ser enviados providenciales!

Creemos que la moral de Jesús, es la moral de Dios; es la ley eterna  promulgada desde los primeros tiempos por legisladores divinos, que le han hablado a las humanidades en un lenguaje apropiado a su respectivo adelanto.

Las humanidades no han sido creadas para odiarse, no. Los hombres no han nacido para destruirse unos a otros como fieras sanguinarias. Su destino es más humanitario, su misión es más grande, su tendencia más armónica, por esto de vez en cuando, cuando la fiebre enloquece a los hombres, cuando las instituciones de este mundo flaquean, vienen enviados providenciales, preceptores divinos que sirven de catedráticos a las multitudes, y les enseña la moral de todos los siglos, les leen el Código de todos los tiempos, les hablan de ese Dios desconocido que está en la mente de todos los hombres. 

Jesús fue uno de esos profetas del Espiritualismo, y como su gran misión es regenerar a los pueblos, como había sonado la hora en el reloj eterno, para que comenzara a espiritualizarse el sentimiento de la humanidad terrestre; por esto su voz generosa resonó en la Tierra, resuena todavía y resonará eternamente, y esto aconteció, acontece y acontecerá: no porque el cuerpo de Jesús resucitase, o fuese fluídico, sino porque Jesús resucitó al cuerpo social; y le dijo al viejo mundo (inmenso cadáver encerrado en la sepultura del más grosero materialismo), ¡Levántate y anda, humanidad hipócrita y descreída, y busca a Dios por medio de las buenas obras, que harto tiempo has estado aletargada con el opio fatal de tus pasiones!

El mayor de los milagros que Jesús ha hecho y que acredita verdaderamente su superioridad, es la revolución que sus enseñanzas han hecho en el mundo a pesar de la exigüidad de sus medios de acción.

En efecto, Jesús, pobre, nacido en la más humilde condición, en un pueblo casi ignorado y sin preponderancia política, artística, ni literaria, sólo predica durante tres años. En este corto periodo de tiempo es conocido y perseguido por sus conciudadanos, calumniado y tratado de impostor: se ve obligado a huir para no ser apedreado; es vendido por uno de sus apóstoles, negado por otro y abandonado por todos en el momento que cae en manos de sus enemigos.

¿Hay mayor injusticia que la que los hombres le han hecho a Jesús y a su sagrada religión?... ¡Pobres seres los que envueltos en la luz del presente, cierran los ojos ofuscados por la claridad, y suspiran recordando las sombras del pasado; no queriendo comprender que los dogmas de la fe ciega han desaparecido ante la ciencia, como la niebla desaparece ante los rayos del Sol!.

No tenemos la arrogancia estúpida de creer que la escuela filosófica espiritista ha pronunciado su última palabra, y que tras de esta creencia no haya más problemas que descifrar. No lo creemos nosotros así, no; vemos en el Espiritismo un gran adelanto; porque su desenvolvimiento hoy se adapta al gusto dominante de nuestra época, que es la investigación y el análisis: por esto la doctrina espírita nos encamina por la senda del progreso, sin que por esto creamos que poseemos la perfección absoluta, porque esa sólo la posee Dios. 
Nosotros creíamos ayer, y creemos hoy: en un solo Dios, inteligencia suprema causa primera de todas las cosas, infinita, incomprensible en su esencia, inmutable, inmaterial, omnipotente, soberanamente justo, bueno y misericordioso. 

Creemos que el hombre, una de sus criaturas, debe a Dios una adoración infinita. ¡Las hermosas palabras del evangelio han resonado siempre en el mundo! ¡El eco ha repetido en todos los tiempos la voz de Dios! Mas, ¿De qué sirvió la predicación de Cristna? Se obtuvo el mismo resultado que con la de Jesús; los sacerdotes crearon las castas, los privilegios, y en nombre de éste o de aquel Redentor, la humanidad antropófaga por instinto ha devorado en el voraz apetito de su soberbia, cuando ha tenido la debilidad de dejarse destruir.
La historia del progreso es tan antigua como el mundo. El Espíritu de Dios ha flotado sobre todas las humanidades, y ha irradiado en todas las épocas. El cristianismo no es de hoy, es de ayer, es de siempre, y será de toda eternidad, porque su moral sublime es el compendido de todas las virtudes.

Jesús vino a la Tierra llamando la atención del pasado, del presente y del porvenir, planteó en su aparición un problema científico, la teología se apoderó de este problema y le cubrió con un velo misterioso; pero mientras el misterio exista la luz no puede lumbrar a la humanidad.

Jesús vino a la Tierra para dar una lección a los tiempos de los tiempos. ¡Pobres teólogos de todas las edades! ¡Cuán ignorantes habéis sido siempre! ¡Para vosotros no ha habido más que tiempo presente! ¡No habéis presentido el pasado! ¡No habéis adivinado el mañana! ¡Toda la vida la habéis encerrado en la gota de agua que habéis tenido delante!

¿Merecen llamarse cristianos los que miran en Jesús un enviado divino, y tratan de imitar en lo poco que pueden, y lo que su escaso entendimiento les permite, la humildad, la paciencia, la tolerancia, y la cariad del mártir del Calvario?.

Los espiritistas, pueden llamarse cristianos porque reconocen en Jesús, al primer legislador del mundo. Porque creen que la oración del Padre Nuestro fue su código universal; porque ven en Jesús, el Sol de la Tierra, y venerando sus divinas enseñanzas, siguen la senda que trazó su evangelio, bendiciendo su nombre, y tratando de perdonar a sus enemigos, como Jesús perdonó a los fariseos que le crucificaron.
Poco nos importa el nombre, lo que nosotros queremos son las buenas obras; pero es nuestro deber dejar consignado que los espiritistas tienen derecho a llamarse cristianos.

Si el llamarse cristianos quisiera significar que el que llevase ese nombre era un fiel traslado de Jesús, no habría en la Tierra ningún hombre que fuera digno de llamarse cristiano; pero siendo únicamente el nombre de su doctrina podemos llamarnos cristianos todos aquellos que tratamos de creer en ella. ¡Jesús ha vivido siempre! Desde el momento que el hombre, contemplando la bóveda estrellada en una noche de primavera cruzó las manos en señal de adoración, y su alma se puso de rodillas (como dice Víctor Hugo), el alma de Jesús murmuró en su oído: ¡Ama a Dios!

Cuando el hombre, más tarde, trató de leer en las profundidades del cielo, el Espíritu del Jesús de todos los tiempos le dijo a su razón: ¡Busca a Dios! ¡Llámale, que Él te contestará!

Cuando los hombres como San Vicente de Paúl recogen a los niños huérfanos, Jesús les estrecha entre sus brazos y les dice: ¡Venid conmigo, benditos de mi padre, venid para recibir la sonrisa inefable de Dios!

Amalia Domingo Soler
( Continúa y finaliza en el próximo )

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 LA ESCALERA DE 

          JACOB 

Nacimiento y muerte determinan el tránsito especial entre el Cielo y la Tierra. Día y noche, sin cesar, descienden y suben los Ángeles por la escalera simbólica de la visión bíblica de Jacob. Los Ángeles son espíritus, y el Apóstol Paulo esclareció que son mensajeros. Traen y llevan mensajes de un plano hacia el otro. Son mensajes de amor, de estímulo, de orientación y encorajamiento. Los mensajes son dados, en la mayoría, a través de intuiciones, en la Tierra, a los destinatarios encarnados. Mas habrá también las que son dadas por vía mediúmnica, a través de un médium, o por sueños. Esta comunión espiritual permanente se conoce desde las épocas más remotas. Mas solo en 1857, con la publicación de El Libro de los Espíritus, de Allan Kardec, en Paris, el problema fue encarado como positivo y llevado a la consideración de los sabios y de las instituciones científicas. Las Iglesias Cristianas, teniendo al frente la católica Romana, se levantaron contra esta posición, que decían simplista, de un grave problema teológico. Solo los clérigos y los teólogos, según ellas, tenían el derecho de tratar el asunto. Un siglo después, la cuestión estaba en las manos de las Ciencias y la Ciencia Espírita, fundada por Kardec, era colocada al margen del mundo científico, por no poseer un objeto legítimamente científico, material, al alcance de los sentidos humanos. Richet levantara, en la Metapsíquica, la tesis del sexto sentido, y Kardec sustentaba que los fenómenos mediúmnicos, por el hecho mismo de ser fenómenos, constituían el objeto sensible de la Ciencia Espírita. 

En 1830 los profesores Joseph Banques Rhine y William McDougall lanzaban en la Universidad de Duke, en Carolina del Sur (Estados Unidos de América) la nueva Ciencia de la Parapsicología, para la investigación de estos mismos fenómenos. Y en 1840 ambos proclamaban, con sus colaboradores, la prueba científica d la Clarividencia. De allí en adelante creció rápidamente en el mundo el interés por el asunto y surgieran pesquisas y cátedras en todas las grandes Universidades de América y de Europa. Hoy la cuestión es pacífica en el plano científico, y también en el religioso, puesto que la Iglesia aceptó la realidad de los fenómenos y se interesó efectivamente por las pesquisas. La Parapsicología avanzó rápidamente, siguiendo la trilla de la Ciencia Espírita, sin ningún desvío. 

      Vencida la barrera de los preconceptos y de las sistemáticas a que se apegaban numerosos científicos, la Parapsicología se definió como la Ciencia del Hombre. Rhine, al aposentarse en la Universidad de Duke, estableció la Fundación para la Pesquisa de la Naturaleza Humana. La Parapsicología sustenta la natura-leza espiritual del hombre y sus posibilidades de acción extensiva e intensiva en el plano físico y mental o espiritual. “La mente, que no es física, actúa sobre la materia por vías no físicas”, declaró Rhine, apoyado por grandes nombres de la Ciencia en todo el mundo. Esta declaración cambió el panorama cultural del planeta. Hoy ninguno duda, cuando nace una criatura, que se trata de un espíritu humano reencarnado biológicamente en la Tierra. Aunque aún existan sectores científicos reacios a la nueva Ciencia, se afirmó en el mundo de manera definitiva. Los científicos que la niegan o rechazan son considerados retrógrados o se definen a si mismos como pertenecientes a religiones que no deben aceptar los nuevos principios. 

     La muerte perdió el sentido de negación de la vida. Los fenómenos Tetha, uno de los últimos tipos de fenómenos paranormales pesquisados por la Parapsicología, nada más son las comunicaciones mediúmnicas. Más allá del tránsito entre la Tierra y el Cielo – el más movilizado del mundo – existe ahora la comunicación permanente entre los hombres y los espíritus. Los descubrimientos físicos en el plano de las pesquisas sobre la estructura de la materia demostraran que no vivemos en un mundo tridimensional, sino multidimensional. Los que mueren en la Tierra pasan hacia los planos de la esfera semimaterial, de materia rarefacta, que la circunda, y, conforme su grado evolutivo, para las hipóstasis espirituales entrevistas por Plotino, en la fase helenista de la Filosofía Griega. En las sesiones espíritas, en todo el mundo, millares de personas consiguen conversar con amigos y parientes muertos, que dan pruebas evidentes de su sobrevivencia después de la muerte. Las restricciones de los sistemáticos y preconceptuosos continúan, mas la realidad se impone de tal manera que estas restricciones han disminuido asustadoramente. La Tierra se espiritualiza, a pesar del materialismo de las religiones. Y la muerte ya no amedrenta a millares de millones de criaturas que muren todos los días. 

      Generalmente no se piensa en lo que esto representa para la Humanidad. Entregados a sus preocupaciones absorbentes del día a día, hombres y mujeres aún viven en la Tierra como hace millones de años. Cuidan de la vida sin preocuparse con la muerte. Esta posición anestésica es útil en la Tierra, mas desastrosa en los planos espirituales. En las manifestaciones de espíritus (fenómenos tetha) se puede evaluar el perjuicio causado a las criaturas por esta alienación a la materia. Embriagados por sus ansias de conquistas materiales, prácticamente tragadas por la vida práctica, la mayoría de los que mueren no tienen la menor noción de lo que es la muerte. Entran en pánico después del traspaso, apegándose después a personas amigas de sus relacio-nes, perturbándolas sin querer o procurando, a través de ellas, sentir un poco de la seguridad perdida en la Tierra. Además de estos prejuicios, la falta de educación para la muerte causa el perjuicio mayor de los desesperos, angustias existenciales y locuras que hoy barren la Tierra en toda su extensión. Por otro lado será preciso considerar los perjuicios inmensos producidos por la ignorancia de las finalidades de la vida. Las mismas Ciencias sufren de esta ignorancia, que les barra el camino de descubrimientos necesarios para la mejoría de las condiciones de la vida terrenal. 
     Por más atildados y dedicados que sean los científicos, si no tuvieren conocimiento de las leyes fundamentales que rigen al planeta y condicionan a la Humanidad, no podrán penetrar en las causas de los males y problemas que enfrentan. Será cuestión pacífica que la falta del conocimiento preciso y amplio del medio en que estamos nos deja entregados a peligros que no podemos prever. Es lo que ahora mismo acontece, en el caso de la polución peligrosísima del planeta por las exigencias del desenvolvimiento industrial. La falta de interés por la Ecología sumergió al mundo en una situación desastrosa, que aún no sabemos como podremos superar. La Ciencia se atiene a los efectos, dejando las causas por cuenta de la Filosofía y de la Religión. Esta última se cerró en dogmas ilusorios, mandando a los santos la cuestión fundamental de las causas. Entregados a los conocimientos empíricos de la realidad constatada en los efectos, los hombres consiguieran realizar la hazaña trágica de la polución total del planeta, con los más graves perjuicios para la vida humana, como también para los vegetales y los animales. Nos descuidamos de la muerte y perdemos la vida. Si no cambiamos urgentemente de actitud, transformaremos la Tierra en una Luna sin atmósfera. 

Nuestra insistencia en la consideración escatológica de la muerte, en su función esencialmente destructora – negándole el papel fundamental de controlador de la vida y la de renovador de las civilizaciones –, parece haber provocado una reacción en nuestra propia estructura óntica que nos transformó en nadifica-dores de nosotros mismos y de toda la realidad. El extraño privilegio que pretendemos, de ser los únicos seres condenados a la nada, un Universo en donde todo se renueva y se eleva, constituye la más espantosa contradicción de toda la Historia Humana. Esta contradicción monstruosa deforma la figura del hombre en el mundo que al contrario de imagen y semejanza de Dios, aparece como la fiera más temible del planeta, donde las fieras salvajes son sistemáticamente destruidas y devoradas por el animal dotado de inteligencia creadora, sentimiento, moral, comprensión de su espiritualidad y sensibilidad ética y estética. El humanismo apasionado de Marx, que soñaba sin saberlo con el Reino de Dios en la Tierra, se negó a si mismo al formular la teoría del poder totalitario y absoluto de una clase social contra las otras. Larissa Reissner, quien luchó por los bolcheviques de armas en la mano, se muestra desolada, en las páginas brillantes de su libro Hombres y Máquinas, al referirse a los campos de trabajos forzados de la URSS, en que antiguos y bravos compa-ñeros de lucha pagaban bajo el poder soviético el precio de sus ilusiones para el fortalecimiento del Estado-Leviatán de Hobbes. 

La terrible dialéctica de las revoluciones sociales materialistas, sin Dios ni corazón, llevó al Marxismo a la picota de la ley de negación de la negación, negándose a si mismo en el proceso histórico. Sin el respeto del hombre por si mismo, por su condición humana, todos los intentos de mejorar el mundo acaban en la asfixia de la libertad, nadificando al hombre después de transformarlo en objeto. Sería esta también la contradicción fundamental de Sartre en El Ser y la Nada y en la Crítica de la Razón Dialéctica. Mas es precisamente de las contradicciones entre la tesis y antítesis que podemos obtener la síntesis que nos da la verdad posible de cada problema Los ángeles que descienden por la escalera de Jacob, en la alegoría bíblica, representan la tesis de la proposición existencial – la verdad posible del Cielo, o sea, de los planos divinos, entendiéndose por divino aquello que supera la condición material. Mas son estos mismos ángeles que regresan para el Cielo representando la antítesis. El tránsito espacial resulta de la síntesis humana en que la propuesta terrena y la respuesta celeste se funden en el proceso existencial de la trascendencia. Por esto Kardec rechazó las revelaciones proféticas del pasado, individuales y exclusivistas, que generaran las religiones de la muerte, estableciendo el principio de las revelaciones conjugadas, de naturaleza científica, en que el mundo es la tesis, el hombre es la antítesis y la verdad es la síntesis. Esta síntesis, como acentuó León Denis, es la mundividencia espírita, de difícil comprensión para los ángeles que descienden y se quedan en la rutina terrenal, en el círculo vicioso de las reencarnaciones repetitivas. La verdad posible esta entredicha a ellos, no por condena divina, mas por opción propia. Cuando ellos rompieren el círculo vicioso podrían comprender esta verdad, la verdad posible, al alcance del hombre que supo transcenderse. 

En la dialéctica espírita el hombre propone la tesis, el espíritu responde con la antítesis y la Razón elabora la síntesis del conocimiento posible. La religión, como enseña Kardec, sería la consecuencia de la revelación espiritual fundida con la revelación científica. La verdad posible tiene su legitimidad y su validez precisamente en esta fusión. Los limites de la vida terrenal condicionan la realidad humana a las posibilidades cognitivas de la mente humana actualizada en la materia. El espíritu revela un principio espiritual y el científico revela la ley terrenal a ella correspondiente. Solo en este proceso de perfecto equilibrio el hombre podrá evitar los peligros del misticismo alineante, para vivir en la Tierra marchando hacia la trascendencia, a través de la Existencia. Es este el proceso que permite la fusión dialéctica de Ciencia y Religión, como fundamento de toda la verdad posible en la Era Cósmica. Por esto, no insistimos en el Espiritismo por sectarismo o proselitismo, mas por el hecho incontestable de que el solo nos ofrece los instrumentos conceptuales necesarios a la conquista de la realidad. Sin la fusión de la afectividad con la razón no podríamos alcanzar la síntesis del conocimiento general, en la fragmentación de los efectos sin el esclarecimiento de las causas. El método inductivo de la Ciencia nos permite reunir los efectos para la comprensión posible de la causa única y trascendente. 

J. Herculano Pires 

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       LA PUERTA DE ENTRADA

El procesos de la reencarnación tiene,en la cuna,su puerta de entrada,aureolada por las bendiciones del amor de Dios.
Allí continúan los compromisos y cuidados de un proyecto que tuvo inicio antes de la fecundación y que no se acabará cuando ocurra la muerte del cuerpo.
A través de ese admirable mecanismo,el del renacimiento,la cuna pasa a proporcionar a los que recomienzan en la experiencia carnal elementos tales como:crecimiento intelecto moral,reparación de faltas que le agobian en el orden espiritual,renovación del camino recorrido antes con insensatez,edificación de propósitos superiores en el mundo íntimo,olvido del mal,con el fin de adaptarse al bien,aprendizaje de las leyes de amor que lo fortalecen en lo profundo del ser,aún no consideradas,aproximación de adversarios para ampliar la comunidad fraternal,la conquista de la familia prueba o misión,de acuerdo con los títulos de ennoblecimiento o la deuda que se posean,pruebas de paciencia,de forma de poder comprender la grandeza del tiempo sin límite,desdoblamiento de recursos que yacen dormidos,y que ante las enseñanzas humanas,desatan ramilletes cargados con los tesoros de sabiduría y de luz...
La puerta de entrada es la respuesta de la vida,como misericordia a los náufragos de la vida.
El Espíritu fue creado por amor para la gloria estelar.
El tránsito por las vías del progreso le proporciona la explosión de todos los gérmenes que duermen en él,innatos,y que esperan el momento para la fecundación.
Cabe al hombre inteligente ofrecer desde la cuna sus valiosos esfuerzos,de manera que pueda formar una familia equilibrada y sabia.
La familia representa la célula fundamental del organismo social,que se convierte en la consecuencia natural de ese conglomerado de unidades que se necesitan...
En tal empresa,el amor,el conocimiento de sus finalidades,la responsabilidad y el respeto entre sus miembros,son de vital im portancia para que sean logrados los objetivos para los cuales es formada.
Mucho mas que un lugar para la permuta de hormona y placeres,de ternura y afectos de los cónyugues es el reducto santuario escuela para los hijos,que deben constituirse en la meta primera de la unión conyugal.
Cuando el hogar se engrandece con la presencia de los hijos,la familia educada en el bien y esclarecida,programa,por automatismo,la sociedad y el futuro mejor de la humanidad...
Con el fin de que se consigan óptimos resultados,la educación desempeña un papel de principal importancia,para la toma de conciencia de los individuos sobre las razones en las cuales ese encuentran en la tierra y preparándolos para las realizaciones del hogar,de la familia,su pequeño mundo,preparatorio del mundo mayor.
En un pesebre,que supo honrar Jesús encontró la puerta de entrada para conquistar los corazones y cantar las glorias del Padre, al enseñar el inconfundible poema de amor que libera y proporciona felicidad.
De ese modo santifica esa puerta,a fin de que resplandezca,rica de luz,al contagiar con la majestad de su realización,a todos aquellos que por ella pasen en dirección a la vida física.
Ennoblece la cuna hoy,para que antes de la tumba,mañana,el ser humano en camino por la tierra te bendiga.
Por fin,recuerda que,si la cuna es la excelente puerta de entrada para la reencarnación,la tumba es la puerta de salida,para la desencarnación,después de lo cual tu conciencia y la divina justicia te llamarán a rendir cuentas.
MOMENTOS DE CORAJE!!
( Publicado por Lidia Gómez )
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                  La Caridad y Tú
Crees que sólo la caridad puede redimir al mundo; entre tanto no te demores en la posición de comentarista. No nos digas que careces de recursos o que no estás en condiciones de contribuir a la campaña renovadora de la sublime virtud.
Si no veamos: Si cada cinco dosis, destinaras el importe correspondiente a una gaseosa o un aperitivo, según tus hábitos, a los servicios de algún hospital, al cabo de un mes habrá mayor cantidad de medicación decisiva para un determinado enfermo.
Si renunciaras al cine una vez de cada cinco, y enviaras el dinero respectivo a un hogar infantil, transcurridas dos o tres semanas la institución contará con más leche en bien de los niños necesitados.
Si suprimieras un atado de cigarrillos de cada cinco de tu consumo personal, y aplicaras el fruto de esa renuncia a una casa erigida para los hermanos apartados del confort doméstico, en breve tiempo el hospedaje que les corresponde será más agradable.
Si economizaras las prendas de vestir y guardaras el importe equivalente a una de ellas de cada cinco, para socorrer al prójimo desafortunado, concluido un año dispondrás de recursos suficientes para cubrir a alguien amenazado por la desnudez.
No esperes la bondad de los otros. Ten en cuenta la que tú puedes practicar. Posiblemente respondas que lo superfluo también se debe a tu propio sudor, que no nos concierne opinar sobre su utilización porque tanto la copa y la película como el cigarrillo y la moda están a tu cargo. Naturalmente estás acertado en tu manifestación y no seremos nosotros quienes te neguemos ese derecho.
La voluntad es un sagrado atributo del espíritu, una dádiva de Dios a fin de que decidamos por nosotros mismos cómo encauzar su destino. Aun así, nuestra recomendación es nada más que una sugerencia a los compañeros que confían en el poder de la caridad, pues sólo habrá en ella verdadero mérito si existiera algún vínculo entre la caridad y tú.
Andre Luiz
Francisco Cándido Xavier, Waldo Vieira

Libro “El Espíritu de la verdad”
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Cuando algo venturoso nos sucede- ¿debemos dar las gracias a nuestro Espíritu protector? 
- Agradeced sobre todo a Dios, ya que sin su permiso nada se consuma. Y en segundo lugar, dad las gracias a los buenos Espíritus, que han sido los agentes de Él. 

535 a. ¿Qué sucedería si nos olvidáramos de agradecer? 
- Lo que a los ingratos acontece. 
535 b. Con todo, personas hay que ni oran ni agradecen, y todo les sale bien… 
- Sí, pero hay que ver el final. Porque muy caro pagarán esa felicidad transitoria que no merecen, pues cuanto más hayan recibido, tanto más tendrán que devolver.. 

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS 
ALLAN KARDEC 
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jueves, 4 de agosto de 2016

DIMENSIONES DE LA VERDAD (3)


                   DIMENSIONES DE LA VERDAD (3)
                     

( Viene de la publicación anterior).....

El Espiritismo no viene a reformar ninguna religión, porque todos los formalismos de las religiones nos parecen innecesarios para el porvenir. El Espiritismo no viene a destruir los templos de hoy, ni piensa levantar los del mañana; escuela puramente filosófica, escuela puramente científica, escuela puramente racionalista, que sólo se ocupa por medio del estudio en descubrir las relaciones que existen entre los que nos llamamos vivos, y los que apellidamos muertos.
Y tanto nos importa que la humanidad se refugie en las góticas catedrales, como que se postre en las mezquitas, o se siente en las sinagogas, nos es del todo indiferente, porque el Espiritismo nada tiene que ver con el formalismo de ninguna religión. No es un nuevo fanatismo, no es un nuevo misticismo, no; es únicamente uno de los muchos desenvolvimientos de la ciencia, y de la explicación científica de muchos actos que hasta ahora han parecido sobrenaturales, y que no son en realidad más que las evoluciones de la vida: esto es el Espiritismo. Un estudio razonado de la continuidad de la vida; que en este mundo, como todo, se empequeñece, y todo se amolda al pequeño criterio del hombre, muchos llamados espíritas, le han querido dar un cierto sabor místico al Espiritismo, y en realidad no lo necesita; porque una cosa es el noble recogimiento del Espíritu, y la meditación natural a que debe entregarse el alma ante lo desconocido, y otra cosa es el amaneramiento de una oración continuada, lo que sí sigue el Espiritismo es la moral de Jesús, porque ésta la siguen todos los hombres de bien, llámense católicos o materialistas; y el Espiritismo como nos evidencia la eterna vida del Espíritu, y su eterna individualidad, naturalmente, cada cual trata de mejorar sus costumbres por la cuenta que le tiene, porque ve que de su presente depende su mañana, y por esto se ve, que muchos espiritistas modifican su carácter y progresan lo poco que aquí se puede progresar, pero esto no lo hacemos para darle santidad a la escuela y crearnos atmósfera, ni tampoco queremos derribar viejos altares para levantarlos mañana con distinta forma, no. Las religiones no nos estorban, así es que no tenemos que reformar ninguna; lo que nosotros deseamos, eso sí, es la verdadera, es la completa libertad de cultos, porque ésta es la base de la civilización, porque la conciencia humana debe ser completamente libre para buscar a Dios en la creación, porque el hombre debe tener ¡Un infinito para amar! ¡Un infinito para estudiar, y un infinito para creer!

Si nosotros quisiéramos reformar las religiones, seríamos una nueva imposición, y el Espiritismo vería entonces la mota en el ojo ajeno, y no vería la viga en el suyo. Si nosotros hoy estamos, plenamente convencidos que ciertas religiones vivirán el tiempo que sea necesario, y cuando llegue la hora que sus templos pasen a ser monumentos históricos, se apagarán sus lámparas, se evaporarán las nubes de su incienso, enmudecerán los aromas y otros perfumes le ofrecerán los hombres a Dios; pero esta reforma la hará el tiempo, que es el gran reformador de la humanidad; ¿Se puede concebir en el mundo un solo hombre que no venere la memoria de Jesús, que no admire sus virtudes y no reconozca, en Él al Redentor de las edades modernas? ¡Ah! Cuánta razón tiene Allan Kardec cuando dice que hemos perdido muchos siglos en inútiles disensiones.
Es de notar que, durante, esta interminable polémica que ha apasionado a los hombres por espacio de una larga serie de siglos, y aún dura, que ha encendido las hogueras y hecho derramar torrentes de sangre, se ha disputado sobre una abstracción; la naturaleza de Jesús, polémica que aún se discute, aunque Él nada haya hablado de ella, y que se ha olvidado una cosa, la que Él ha dicho ser toda la ley y los profetas, es a saber: el amor a Dios y al prójimo, y la caridad, de la que hizo condición expresa para la salvación. Se han aferrado a la cuestión de afinidad de Jesús con Dios, y se han tenido en completo silencio las virtudes que recomendó y de que dio ejemplo. 
Después de XIX siglos de luchas y disputas vanas, durante las cuales se ha dado completamente de mano a la parte más esencial de la enseñanza de Jesús, la única que podía asegurar la paz de la humanidad, se siente uno cansado de esas estériles discusiones, que sólo perturbaciones han producido, engendrando la incredulidad, y cuyo objeto no satisface ya la razón. Ya era hora que se comprendiera que la verdadera cuestión religiosa estriba y depende de la moral universal; sin moralidad no hay religión.
Mucho blasonan todos los que quieren reconocer en Jesús a Dios; y si a Jesús pudieran entristecerle los desaciertos de los hombres, ¡Cuántas horas de angustia indescriptible habrá sufrido ante el crimen continuado de la humanidad! Que en nombre de un Dios de amor ha quemado y destruido todo aquello que no se sometía a sus ideas.
No es nuestro ánimo discutir sobre la divinidad de Jesús y la naturaleza de su cuerpo; avaros del tiempo, creemos que lo aprovecharíamos mejor si pudiéramos imitar sus virtudes. Ya se han perdido muchos siglos discutiendo sobre ésta o aquella palabra, controversia del todo inútil, puesto que sólo se ha conseguido que en los gloriosos tiempos del engrandecimiento de la fe católica, las naciones se empobrecieran, la industria se paralizara, la ciencia enmudeciera, la ignorancia dominara, como sucedió en el reinado de en España, que según dice Garrido en su "Restauración teocrática" 
En tiempo de Carlos II, propuso un hombre inteligente la construcción de canales que unieran el Manzanares y el Tajo, y el Rey consultó el caso, no con ingenieros, profesión desconocida en aquellos felices tiempos, sino con teólogos, que le dieron en su informe la siguiente respuesta: "Si Dios quisiera que estos dos ríos fuesen navegables, no sería necesario que los hombres se tomaran el trabajo de hacerlo, porque con una sola palabra que hubiera salido de su boca, la obra estaría hecha. Cuando Dios no lo ha pronunciado, será porque no lo ha creído conveniente, y sería atentar contra los designios de la Providencia querer mejorar lo que ha dejado imperfecto, por causas que su sabiduría se reserva".

¿Necesita esto comentarios? No; ello sólo se recomienda; como se recomienda también la determinación que tomó Felipe II en 1558, "cuando mandó desmontar las prensas de imprimir, excepto las que imprimían misales y breviarios, amenazando con pena de muerte y confiscación de bienes, no sólo al que se atreviese a imprimir otra clase de libros, sino al que osara tener comunicación con los manuscritos".
Estas han sido las inmensas ventajas que ha reportado a los pueblos un feroz fanatismo, ¡La muerte del cuerpo en las hogueras, y la asfixia del alma en el embrutecimiento!
No hay institución que no tenga sus errores, y puede llamarse doctora del error a la que, siempre que ha podido, ha rechazado a la ciencia; en cambio el Espiritismo racional funda en la ciencia su consoladora religión.
Los espiritistas racionalistas; los que son verdaderamente esencialistas, no se afilian a ninguna religión que tenga en su culto formalismo alguno; pero sí pueden llamarse cristianos, porque aceptan el cristianismo primitivo, el de los primeros años de la Iglesia, que era la ley de amor puesta en acción, la fraternidad en su más sublime sencillez.
Las sociedades espiritistas pueden llamarse cristianas, porque reconocen en Jesús, el Profeta del progreso universal. ¿Quiere acaso el Espiritismo levantar una nueva iglesia?, ¿Quiere arrastrar a las masas ignorantes al desconcierto de no saber dónde postrarse para orar? No, el Espiritismo no aspira a destruir lo existente, lo que anhela es moralizar a la humanidad.

A los pueblos que viven estacionados no se les puede quitar sus altares, porque no sabrían dónde guarecerse las multitudes atribuladas. No se deben destruir las iglesias; lo que se debe hacer es levantar escuelas y abrir grandes centros de instrucción gratuita y obligatoria. 
Al hombre no se le debe obligar a que deje sus dioses; pero sí se le debe obligar a instruirse y a moralizarse; y cuando las humanidades estén más instruidas, y por lo tanto más adelantadas, no necesitarán entonces ir a un paraje determinado para rezar; porque cada cual rezará fervorosamente en el templo sagrado de su conciencia.
Los buenos espíritus ni se imponen ni coartan la voluntad de nadie; si se impusieran, si nos dominaran, entonces sería el Espiritismo una nueva secta, con su formalismo, una nueva imposición, tan pequeña como las demás religiones; pero el Espiritismo es más grande, es más racional, más armónico, él, nos dice "que fuera de la Caridad no hay salvación"; aconsejando al hombre que estudie, que no se conforme con la muerte aparente del cuerpo; que hay algo que vive más allá de la tumba; que el Espíritu siente, piensa y quiere sin perder con el transcurso de los siglos su eterna individualidad.
Una larga experiencia nos viene demostrando que la libertad de conciencia le cuesta a los pueblos un parto tan difícil y tan laborioso, que las naciones sudan sangre para obtener después de mil penalidades sus legítimos derechos.
¡Qué anomalía! El hombre tiene el infinito por patrimonio; y las instituciones humanas le han negado hasta lo más íntimo, lo más sagrado, lo más espiritual, lo que constituye la grandeza suprema del ser, ¡La libertad divina de pensar! ¡El derecho de adorar a Dios en el valle o en el monte, en la humilde ermita o en la artística y grandiosa catedral! Todo esto le ha sido negado, y las multitudes encadenadas por el poder teocrático han sido las siervas de la ignorancia muchos y muchos siglos.

Muchas almas inteligentes han comprendido el abuso, se han quejado en el silencio, pero su queja ahogada por el temor no ha producido ningún buen resultado; y leyes anormales han seguido rigiendo a la perezosa humanidad.
Decía Solón, "que la injusticia desaparecería en breve, si el que tiene conocimiento de ella, se quejase tanto como el que la sufre". Mas, ¡Ay! En este oscuro planeta, los hombres ignorantes no han encontrado bastante pesada la carga de sus cadenas; y los más entendidos que con su inteligente mirada, han visto a las masas populares agobiadas bajo el peso de un estúpido fanatismo, han dejado correr el tiempo esperando que la casualidad los aligere de su carga;
y por la pasiva obediencia de unos, y la indiferencia calculada de otros, el poder teocrático fue engrandeciendo sus dominios y llegó a ser un día el soberano del mundo civilizado; pero como los hombres no han nacido para ser esclavos, la fuerza de las cosas, el poder de las circunstancias, la corriente nunca paralizada de los acontecimientos, han producido crisis nerviosas a las sociedades, y sacudimientos convulsivos han trastornado a los pueblos; mas, en medio de las luchas fratricidas no han faltado apóstoles del progreso que hayan dicho a las humanidades:
¡Despertad! ¡Despertad! ¡Daos cuenta de que vivís!
¡Aprended a pensar por vosotros mismos!
¡Educad vuestra inteligencia con vuestro propio raciocinio!
¡No saciar vuestra sed religiosa, con el agua estancada de la fe ciega!
¡Buscad otro manantial más purificado!
¡Acudid a la fuente del Monte de las Calaveras!
¡Aprended a tener sed de infinito! Que el moderno Redentor de progreso, vino a la Tierra para calmar la sed de justicia, que fatigaba y atribulaba a la humanidad!
Esto dijeron últimamente los apóstoles del Crucificado. Mas ¡Ay! Su predicación no fue escuchada; los abusos siguieron, y como dice muy bien Amigó en el libro "Nicodemo" en sus consideraciones sobre el Cristianismo: "Vinieron las guerras religiosas, y los espíritus rectos se preguntaban: ¿Será posible que la religión arme el brazo del hombre contra el hombre, del hermano contra el hermano, de un pueblo contra otro pueblo? ¿Puede el sentimiento de caridad compadecerse con el derramamiento de sangre? ¿Es ni siquiera concebible que Dios se agrade de que su nombre sea invocado en lo más recio de la pelea, cuando la rabia hierve en las entrañas de los inhumanos combatientes? ¿Será la guerra otra cosa que el fratricidio organizado? ¿No mandó Jesús a Pedro que envainase la homicida espada? ¿Habrá religión donde no hay paz?... Y las guerras religiosas agrandaban el vacío en torno de la ortodoxia".
Es muy cierto, que el progreso se enseñorea del mundo, y se declara pontífice del Universo, sí; sumo pontífice universal, sin preferir ésta o aquella iglesia, que el progreso no tiene más iglesia que el infinito; pero como ese genio de los siglos, ese redentor de todos los tiempos, ese encantador de las edades llamado "Progreso", es tan viejo, es como todos los abuelos complacientes con sus nietos, y deja a los hombres que siga cada cual el culto apropiado a su adelanto y a su razón; y lo que únicamente exige al hombre es amor y caridad, porque con estos dos grandes elementos se puede realizar algún día la unión de los pueblos, y la gran familia humana podrá elevar en la Basílica de la Creación el aleluya y el hosanna universal.
Esto hace el Espiritismo, su misión es ensanchar los horizontes de la vida. Testamentario del progreso es el encargado de entregar a la humanidad el gran legado del trabajo, y ya de muy antiguo dijo un sabio "que el trabajo es el centinela de la virtud".

Amalia Domingo Soler

profeta. Ni destruye los templos, ni viene a levantar nuevos altares. Jesús luchó entre la lógica y el sofisma de su tiempo, esa lucha aún sigue empeñada; y el Espiritismo toma parte en ella como la toman las demás filosofías, pero no se empeña en derribar ni ésta, ni aquella institución.

Jesús fue la encarnación del amor y del progreso, y está por encima de
todas las teogonías y de todas las filosofías de la Tierra; y el Espiritismo enseña la ley que Él promulgó en el Monte de las Calaveras.

Nuestra moral es la de Jesús, y si todos los hombres de este planeta
hubieran comprendido las enseñanzas del divino maestro, como tratan de
comprenderlas los verdaderos espiritistas, no se hubiera derramado tanta sangre inocente, no se hubiese atormentado a millones y millones de hombres, ni habrían profanado la memoria del que murió, perdonando a sus verdugos.

Si algo queda de aquella moral sublime, que era el patrimonio divino de aquel que sanaba a los enfermos, si algo se recuerda aún de su doctrina evangélica, sus comentarios se encuentran en las obras espiritistas.

Los espiritistas aman a Jesús, porque ven en Él la reencarnación de un
Espíritu elevadísimo, luz de la verdadera religión, luz que iluminó a la India, luz que más tarde irradió en Judea, luz que brillará sobre este planeta mientras la Tierra tenga condiciones de habitabilidad para albergar a la especie humana.
Acusan al Espiritismo de que éste no respeta la personalidad de Jesús.
No es nuestro ánimo tratar ahora de esa cuestión capital, y únicamente
diremos que el Espiritismo ve en Jesús no a un redentor, sino a uno de los muchos redentores que ha tenido la humanidad.

¿Pierde Jesús por esto el respeto, el amor, la admiración, la adoración suprema que mereció por su sacrificio? No; ¿Ha habido algún hombre de su época que se le asemeje? No; ¿Mas, por qué hemos de negar lo que la historia atestigua? ¿Lo que los libros sagrados nos dicen? Si doce mil años antes de la era cristiana establecían los brahmanes de la India el dogma de la trimurtí, o trinidad de Dios, y uno de los redentores indios tiene una historia parecidísima a la de Jesucristo ¿Por qué se han de desfigurar los hechos?

Porque haya existido Kristna ¿Deja de ser Jesús la personificación de la civilización moderna? ¿La encarnación del progreso? ¿La síntesis del amor?

Mas, veamos lo que sobre Kristna dice el vizconde de Torres Solanot en su obra "El Catolicismo antes del Cristo" página 73:
"La leyenda del Génesis indio dice que Brahma había anunciado a Heva
la venida de un salvador, que nacería en la pequeña ciudad de Madura, y recibiría el nombre de Kristna (en sanscrito, sagrado). Su nacimiento tuvo lugar unos cuatro mil ochocientos años antes de nuestra era".

"Ese niño, Vischnú, la segunda persona de la Trinidad india, el hijo de Dios encarnado en el seno de la virgen Devanaguy (en sanscrito, formado por Dios), para borrar la falta original y llevar a la humanidad al camino del bien".

"Devanaguy permanece virgen aunque madre, porque había concebido
sin conocer hombre, envuelta por los rayos de Vischnú, y da a luz un niño divino en una torre, donde la había hecho encerrar su tío Rausa, tirano de Madura, quien había visto en sueños que el niño que naciera de aquélla debía destronarle".

"La noche del parto, al primer gemido de Kristna, un fuerte viento
derribó las puertas de la prisión, mató a los centinelas, y Davanaguy fue conducida con su hijo recién nacido a la casa del pastor Nauda, donde le festejaron los pastores de la comarca, por un enviado de Vischnú". 

"Al saber la libertad de Davanaguy y su huída maravillosa, el tirano
Rausa, ciego de furor, y para que no se le escapase Cristna, ordenó la
degollación, en todos los estados, de los niños de sexo masculino, nacidos en la misma noche de aquel que quería matar".

"Kristna escapó por milagro, pasando su infancia en medio de los
peligros suscitados por los que tenían interés en su muerte; pero salió victorioso de todas las asechanzas, de todos los lazos que se le tendieron". 

"Llegado a la edad de hombre, se rodeó de algunos fervientes discípulos, y comenzó a predicar una moral que la India no conocía ya desde la dominación brahmánica; atacando valerosamente las castas, enseñó la igualdad de todos los hombres ante Dios, y puso de manifiesto la hipocresía y el charlatanismo de los sacerdotes. 

Recorrió la India entera, perseguido por los brahmanes y los reyes,
atrayéndose a los pueblos por su singular belleza, su elocuencia dulce y persuasiva, llena de imágenes y por la sublimidad de su doctrina: ayudarse los unos a los otros, proteger, sobre todo, a la debilidad; amar a su semejante como a sí mismo; devolver bien por mal; practicar la caridad y todas las virtudes".

Amalia Domingo Soler

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¿COMO ES LA MANIFESTACIÓN DE DIOS 

COMO PADRE? 


        La manifestación de Dios como Padre es a través de proveer, dar y proporcionar a los hombres todo lo necesario para su vivencia, subsistencia y doctrina, para llegar finalmente a vivir eternamente en un mundo de paz, amor, salud, felicidad y luz; al sacarnos y crearnos primeramente de su propio espíritu divino como espíritus independientes con albedrío, inteligencia y poder propios y de esa forma ser hijos del gran Espíritu Divino y Santo Dios. Seguidamente al proporcionarnos todos los elementos para mantenernos y poder subsistir en la tierra: como el aire que respiramos, el agua con que calmamos nuestra sed, el fuego con el que nos calentamos, la tierra que nos da los alimentos para saciar el hambre, las plantas con las que nos sanamos, y los animales que nos ayudan en nuestras tareas y trabajos. Posteriormente al asignarnos espíritus protectores que nos guardan y protegen de los peligros y acechanzas de las que no podemos protegernos. Y finalmente al hacernos padres de nuestros hijos en las familias de la tierra para enseñarnos como es Dios en su Divinidad. 

¿QUE SIGNIFICA LA PALABRA PAPÁ? 
La palabra papa significa padre 


¿ES CORRECTO QUE SE LES LLAME PAPAS O PADRES A LOS SACERDOTES O LIDERES DE ALGUNA RELIGIÓN AUNQUE SEAN ALTOS JERARCAS O DIRIGENTES DE SU RELIGIÓN? 
No, no es correcto que se les llame papas o padres a los sacerdotes o líderes de alguna religión, aunque sean altos jerarcas o dirigentes de su religión; es una desobediencia a la palabra y mandatos de Cristo Jesús, ya que así habló Jesús a la gente y a sus discípulos en el segundo tiempo diciendo: 
“Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro padre, el que está en los cielos.” 


- Nidia Fabal-
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                                ELEVACIÓN AL PADRE

Me dirijo a Ti porque eres el consultor de todos los problemas, el inspirador de todos los planes y el conductor de todos los caminos. 

Me dirijo a Ti a ver si puedes darme la seguridad de que soy lo que Tú quieres y como Tú quieres. Tengo la sensación de que me demoro en el camino que me has trazado, que vivo en desperdicio de actividades y de talentos, que dejo de mano lo que para mí resulta imposible, pero que Tú podrías resolver si sólo lo dejara a Tu cuidado. 

Me dirijo a Ti porque eres mi Padre y, cuando tengo la impresión de fallarte, algo en mi interior se desnivela y se desequilibra, algo me dice que vivo cansada, de prisa, de golpe en golpe, de experiencia en experiencia..... cuando la vida debe ser un aprendizaje continuo y reposado, un enriquecimiento armonioso de todo nuestro ser.

Señor, tú sabes que somos contradictorios y confusos, que vivimos presionados y llenos de vacíos, que no sabemos manejar esa soledad que a veces no es sosiego, sino miedo. 
Tú sabes que a veces un granito de Dios basta para hacer del alma luz y de la vida un portento. 
Pero a veces todo el sol no basta para dar claridad a nuestro camino. 
A veces los árboles no dejan ver el bosque y las espinas no dejan ver las rosas. 
A veces hay que meterse en los recodos del corazón para encontrarte y para ver lo que somos... porque saber lo que somos es el mayor descubrimiento que podemos realizar por dentro. 

Señor, que mis oraciones sean como las alas de mi fe. Que guarde mi inspiración como en un estuche de estrellas y de cielo. Que conciba el dolor como la fuente de la salvación y la redención. Cuando en tus designios sea necesario partirme el corazón, házlo en forma de ala, para echarlo a volar en el espacio que esté más cerca de Tu corazón, que es el único refugio. 

AYÚDAME, porque los golpes a veces derrumban y a veces fortalecen. 

AYÚDAME, porque el espíritu es a veces indomable y a veces frágil. Ponte delante de mí, para que vaya detrás de tus pasos. 

Hoy me dirijo a Ti porque eres el Padre de la criatura que más te necesita y que con mayor amor te busca. 

Hoy que tengo abiertas todas las rendijas, mándame tu luz, porque entonces la mechita de mi lámpara nunca se apagará. 

Autora: Zenaida Bacardí de Argamasilla 
Libro: Cartas para una vida.

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VIDA SOCIAL DE LOS DESENCARNADOS
– ¿Cómo se presenta la vida social de los Espíritus desencarnados?
– En el Plano Espiritual inmediato a la experiencia física las sociedades humanas desencarnadas permanecen naturalmente, las dos terceras partes, atadas, de alguna manera, a los afectos e intereses terrenos. Provenientes del propio mundo en que se les gestan los eslabones de las cadenas con su pasado, cuando no se enloquecen con ataduras infernales, igualmente imantadas al planeta de origen, trabajan con ardor, no sólo por su propio adelanto, sino también brindando auxilio a los que en él quedaran. Naturalmente, las almas que constituyen el porcentaje a que nos referimos, alejadas aún del perfeccionamiento ideal procuran mejorar en sí mismas las cualidades nobles menos desarrolladas, buscando el clima adecuado que les pueda favorecer tal trabajo. Convencidas de que volverán a la Tierra para la solución de los problemas que entenebrecen o afligen su campo íntimo, se entregan a tareas oscuras junto a sus semejantes, encarnados o desencarnados, cuando se reconocen víctimas de la vanidad o del orgullo que aún medra en su íntimo, y se entregan a aprendizajes valiosos del intelecto, pues se reconocen inhábiles para los servicios especializados del pensamiento, no obstante los talentos sentimentales que ya llevan atesorados consigo. Casi todas, sin embargo, obedecen a los dictámenes del amor o del ideal que les inspira la conciencia. Se aglutinan en verdaderas ciudades y villorrios, de estilos variados, como acontece a los burgos terrestres, característicos de las metrópolis o del campo, concretando amplios emprendimientos de educación y progreso en favor de sí mismos y en beneficio de los demás. Las regiones purgatorias o simplemente infernales son por ellas amparadas, en la medida de lo posible, organizándose en las mismas, bajo su patrocinio, grandes obras asistenciales. En el plano físico, el núcleo doméstico responde a la consanguinidad, en que el vínculo es obligatorio; pero en el plano extrafísico, el grupo familiar obedece a la afinidad, en que la relación es espontánea. Por tal razón es que en la esfera siguiente a la condición humana tenemos el espacio de las naciones, con sus comunidades, idiomas, experiencias e inclinaciones, inclusive organizaciones religiosas típicas, junto a las cuales actúan misioneros libres mentalmente, operando con caridad y discreción para que las ideas renovadoras se expandan sin rozamientos y sin choques. Con esos dos tercios de criaturas aún ligadas, de uno u otro modo, a los núcleos terrenos, encontramos un tercio de Espíritus relativamente ennoblecidos que se convierten en conductores de la marcha ascensional de sus compañeros, dado los méritos con que se muestran como eficientes y seguros instrumentos de las Esferas Superiores.
Uberaba, 14-05-1958.

ANDRE LUIZ, MEDIUM FRANCISCO CÁNDIDO XAVIER. EVOLUCIÓN EN DOS MUNDOS - JUSTICIA
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          EL ENVOLTORIO FLUÍDICO DE LOS ESPÍRITUS

Los Espíritus ocupan diferentes posiciones en armonía con su elevación moral. Su irradiación, brillo, poder, son tanto mayores cuanto más alto hubieran subido en la escala de las virtudes, de las perfecciones, y cuanto mayor hubiera sido su dedicación en servir a la causa del bien y de la Humanidad. 
Son esos seres, o Espíritus, que se manifiestan en todas las épocas de la Historia y en todos los medios, teniendo como intermediarios a sensitivos especialmente dotados, y que, conforme a los tiempos, se denominan adivinos, sibilas, profetas o médiums. 
Las apariciones que distinguen los primeros tiempos del Cristianismo, como las bíblicas épocas más lejanas, no son fenómenos aislados y sí la manifestación de una ley universal, eterna, que siempre presidió las relaciones entre los habitantes de los dos mundos, el mundo de la materia grosera, a la que pertenecemos, y el mundo fluídico invisible, poblado por los Espíritus que llamamos tan impropiamente los muertos *
Recién en época reciente fue que ese orden de manifestaciones pudo ser estudiada por la Ciencia. Gracias a las observaciones de numerosos sabios, la existencia del mundo de los Espíritus fue positivamente establecida y las leyes que lo rigen fueran determinadas con cierta precisión. 
Se consiguió reconocer la presencia en cada ser humano, de un doble fluídico que sobrevive a la muerte, en el cual fue reconocido el envoltorio imperecible del Espíritu. Ese doble, que ya se desprende durante el éxtasis y el sueño, que se transporta y opera a distancia durante la vida, se torna, después de la separación definitiva del cuerpo carnal, y de un modo mas completo, en el instrumento fiel y en el centro de las energías activas del Espíritu. 
Mediante ese envoltorio fluídico es como el Espíritu preside tales manifestaciones de mas allá de la tumba, que ya no son secreto para nadie, desde que comisiones científicas estudiaran los múltiples aspectos, llegando a pesar y fotografiar a los Espíritus, como lo hicieran W. Crookes con el Espíritu de Katie King, Russell Wallace y Aksakof con los de Abdullah y John King .

LEÓN DENIS
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