jueves, 16 de marzo de 2017

¿ Cómo comenzó todo ?



Contenido de este blog para el día de hoy:

- Cuando te abandonan
-¿ Los curanderos son médiums?
- ¿ Cómo comenzó todo ?
- Aportación moral del Espiritismo

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             Cuando te abandonan 


 Sentirse abandonado es sentirse huérfano. Una orfandad que aniquila toda alegría y esperanzas en el porvenir. El abandono sume al ser adulto en la frecuencia del paso resbaladizo, del letargo desesperado.
No existen condiciones de rendición, ni tan solo estatutos que aprobar, simplemente te dejan en la estacada de la soledad inoperativa. Proyectos inacabados que jamás verán la luz, expectativas derrotadas sin llegar a construirse. El abandono es la mueca en la sonrisa, que da paso al dolor que queda congelado en el alma.
El abandonado cubre su soledad con el crespón negro de la tristeza. El tiempo queda parado en el instante en que el otro dice adiós. Algo se rompe en el alma abandonada, sabe que no habrá retroceso, que pase lo que pase a continuación, la vida ha cambiado para ti.
Suena entonces la melodía dramática del cambio inesperado. Los sentidos se agudizan ante todo aquello que convivía contigo pero apenas percibías. El hogar, ese hogar ahora vacío de sentimientos correspondidos, se llena de pesadumbre y nostalgia. Todo se cubre con la oscuridad del luto, no por quien se fue, sino por el que se queda de pie, vivo, con la muerte entre las manos.
La herida se abre de par en par en el centro del corazón, y la víctima va desangrándose poco a poco. Pero nadie lo ve. El verdugo que alza su mano criminal, no será castigado por la ley. Las marcas de su violencia tan solo quedan grabadas en lo íntimo del ser humano que a duras penas puede mantenerse en pie.
Sabes que no es una pesadilla, porque permaneces despierto.
¿Por qué entonces no puedes salir de este sopor que no acaba?
Te rompes en mil pedazos que quedan esparcidos por todos los espacios compartidos. Son pequeñas porciones emocionales que se han convertido en un rompecabezas. El problema es que ese rompecabezas eres tú mismo y que durante mucho tiempo no sabrás como recomponerte.
La cuerda floja del tiempo oprime la cotidianidad, transformando en caricaturas fantasmales los actos sencillos del presente. El silencio emocional se hace insoportable, y los ruidos de la calle acompañan la lenta agonía de quien se quiere morir.
Deja de brillar por unos instantes existenciales, el faro seguro que rige el rumbo firme. El barco vital está a punto de zozobrar ante la embestida brutal en el insensible iceberg. La luz que hasta ese momento alumbraba el camino se apaga…
Vuelve la claridad de la mañana día tras día, pero sigues sintiendo que la noche persiste entre las brumas oscuras que el dolor eterniza.
La vida continúa con paso amenazante, cuyo anodino tic-tac martillea incesante cada minuto del día y de la noche. El cuerpo plomizo se niega a seguir los rumbos fijados por el programa humano, que ahora  parece burlarse de todos los sueños y proyectos.
Solo se puede llorar. Lágrimas de sentimiento, de culpa, de miedo. Lágrimas solidarias con el momento expiatorio acarician las mejillas de quien no puede entender. ¡Qué duro es ser abandonado! La sorpresa es el factor humillante de quien juega sabiendo que va a ganar. Mientras tanto, el que confía, sonríe, sin saber que en breve, caerá el telón de la vida que juntos compartieron.
 La verdad en ese momento se destapa con escarnio, entretanto, se dice que no puede ser verdad. Pero lo es. Es verdad que quien te amaba, no te quiere, quien te acariciaba, te golpea.
SEGUNDA PARTE
El abandono es un acto de crueldad y cobardía, exponiendo sin rubor, las sombras identificativas de aquel/lla que huye cobardemente. Existe una gran diferencia entre una separación y un abandono. La separación es la consecuencia de la falta de entendimiento, de la cual, ambos actores son conscientes. El abandono es una huida por la falta de responsabilidad ante el compromiso asumido.
No abandona solo el que marcha, también muchos de los que permanecen en el mismo espacio de la convivencia, han abandonado a sus parejas al frio de la indiferencia. No comparten sus ilusiones, ni sus creencias, ni tan solo son capaces de ponerse en el lugar del otro para intentar entender.
La pareja asume junta unos retos que están por llegar. Unidos deben encontrar la fuerza necesaria para apoyarse mutuamente. La convivencia es la oportunidad que se le da al individuo para que aprenda a construir su individualidad. No la individualidad egoísta, herencia de la animalidad, sino aquella que engendrará las nuevas virtudes de la conquista humanista. Compartir a partir de la convivencia significa apoyarse en el otro, para aprender a levantarse solo.
La cesión por ambas partes, en sus distintas prerrogativas, reflejan los valores fraternales a los que se renuncia en favor de los demás. Es la construcción necesaria para que ambos aprendan a construir dentro del hogar, las cualidades óptimas que formarán la psicología nueva que lo apartará definitivamente del instinto depredador.
 La formación de la pareja constituyó en su inicio, el núcleo esencial sobre el que se desarrollaría la evolución humana. Asentó las bases de una estructura inédita que le ayudaría a modelar los instintos agresivos, egoístas y sexuales de su anterior etapa primaria. Así que el hombre fue avanzando en las diversas conquistas de la evolución, suavizó los instintos mediante la irrupción de los sentimientos. El abandono humano nada tiene que ver con la forma de vida animal. El animal no tiene conciencia de pareja, puesto que esta conciencia llega con el vínculo que crea el amor, aunque este sea imperfecto.
No siempre la convivencia sale bien, por lo que la sinceridad y el diálogo, serán los instrumentos adecuados para que ambos decidan sobre su próximo futuro.
Cuando la afinidad se acaba y cada uno madura en direcciones diferentes, la vida siempre ofrece la oportunidad de empezar de nuevo. Podría compararse dicha situación, a una nueva encarnación, en la que el individuo toma la decisión adecuada en el marco diferencial, que ha tomado posesión de sus vidas. Ambos comprenden llegada esta situación, que una nueva etapa se abre sin tener que cerrar la otra con dolor.
Jesús aseveró, que el divorcio se permitía “a causa de la dureza de vuestros corazones” En aquella época la demanda de divorcio era más un acto de capricho que de evolución. Los intereses coronaban en muchas ocasiones con un divorcio, las expectativas machistas del poder patriarcal. El abandono sin embargo, estaba condenado, por no permitir las leyes que en ningún caso, la madre y los hijos en especial, quedasen desprotegidos. En la actualidad, ya no priman los intereses machistas, sin embargo, la voluptuosidad y el capricho, son todavía más incisivos que en épocas anteriores. Hoy no se castiga al que abandona, pero más que nunca la conciencia que nunca descansa, llama al orden progresivamente, al autor descuidado que abandonó al frio de la soledad a aquellos que le necesitaban.
Si la soga de la convivencia te está ahogando, deslígate, para que tu servicio a la comunidad, a Dios y a ti mismo, no se convierta en una simiente podrida que acabe corrompiendo tu mundo interior.
Si los deseos serviles y egoístas priman en el abandono de tus deberes familiares, revisa tus prioridades para que la noche del desencanto no te deje con las manos vacías y el corazón seco.
 Longina

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¿ Los Curanderos son médiums?

Hay curanderos y sanadores, cuya función viene a ser en realidad una ciencia, pues se limitan a un diagnóstico y a un tratamiento en base a la Fitoterapia y al Naturismo. No son estos los médiums que aquí buscamos.
Pero hay otros que curan mediante energías físicas y psíquicas aplicadas con las manos, enfocadas para transmitir estáticamente sobre una zona del enfermo, también en movimientos sobre las mencionadas zonas a tratar (pases).
Estas energías, son fluidos del mismo orden que la electricidad o el magnetismo, y constituyen energías vitales y curativas procedentes de su propio organismo, que a su vez hace acopio de ellas por medio de absorberlas de la naturaleza, del aire, la alimentación, etc, y también están los médiums curanderos psíquicos o espirituales, propiamente dichos, que cuando son auténticos, muestran esta facultad como una variante de la Mediumnidad.
El médium curandero como magnetizador, transmite al enfermo los fluidos de energía vital curativa procedentes de sus propias energías físicas vitales pero potenciados por otros fluidos de energía que le son transmitidos desde el plano espiritual.
Con frecuencia, los Espíritus que actúan a través de esta clase de mediumnidad, poseen profundos conocimientos de Medicina, por la simple razón de que durante su vida humana fueron médicos o sanitarios, y tras pasar al plano espiritual, como la mente nada pierde, conservaron sus conocimientos y acrecentaron su deseo de ayudar con ellos a los demás, como mejor forma de trabajar para su propia evolución.
Desgraciadamente es verdad que en este mundo hay muchos curanderos falsos, vividores y charlatanes; son personas que por algún interés, sobre todo económico, cometen el fraude de hacerse pasar por lo que no son, simulando unas facultades que no poseen y confundiendo a las personas con sus ideas doctrinales absurdas, en donde se mezclan conceptos religiosos, esotéricos y extraños, al estilo del sincretismo de los chamanes. Esas personas sin escrúpulos, abusan de la credulidad y de la ignorancia ajena, haciendo mucho daño moral al Espiritismo o a la religión, en cuyo nombre muchas veces actúan cobrando por sus servicios “la voluntad”, así como a los que atentan contra la buena fe y el bolsillo de esa gente que buscan la salud y finalmente quedan desengañadas ante el fraude y con un concepto nefasto hacia los curanderos en general o hacia el Espiritismo en cuyo nombre estos actúan y al que confunden con ese fraude de que han sido víctimas.
La mediumnidad generalmente, de la clase que sea, no es un arte ni un talento por lo que se pueda hacer de ella una profesión, pues no tendría sentido ni existiría sin el concurso de los espíritus. Toda mediumnidad auténtica es sobre todo portadora de un elevado mensaje espiritual y moral, como testimonio de que realmente continúa la Vida después de la muerte ; de que somos Espíritus individuales e inmortales sin depender para esto del cuerpo carnal que nos acompaña en este mundo, y de que la reencarnación del Espíritu es una realidad lógica y natural.
Lo más importante para el médium que es consciente de su responsabilidad como tal, es el testimonio de su virtud y el ejemplo individual que debe presentar ante los demás, mostrando una desinteresada actitud y transmitiendo a manos llenas mucho Amor a las gentes que lo busquen.
El médium curandero, mediante el fluido magnético propio junto a otros que le son transmitidos desde el Plano Espiritual, restablece el equilibrio necesario para que se efectúe “el milagro”, entre el cuerpo, la mente y el Espíritu de la persona que busca su sanación. Cuando lo consigue debe dar gracias a Dios y a los “hermanos espirituales” que lo han asistido y si cuando tras su empeño, su oración y su invocación no lo consigue, no debe culparse por ello pues debe tener en cuenta que hay muchas dolencias y enfermedades que son necesarias para el adelanto espiritual de quien las padece e incluso de las personas que conviven con quien las sufre y si no hay curación es porque no es el momento adecuado para que esta se produzca.. ¿Por qué digo que son necesarias, o que a lo mejor no es el momento adecuado para su curación?. Son necesarias porque con ellas estamos equilibrando la balanza de la Justicia Divina, al saldar así deudas de nuestro pasado y así nos permiten finalmente continuar nuestro perfeccionamiento evolutivo, y cuando digo lo del momento para la curación, me refiero a que todos los acontecimientos de la vida, obedecen a una planificación desde el plano espiritual que siempre busca lo más conveniente para nuestro espíritu encarnado y sujeto a una ley de Consecuencias que siempre se manifiesta y se cumple, precisamente para lo mismo: la evolución espiritual.
Dios no está a nuestro servicio para responder a cada momento a nuestros deseos, sino que somos nosotros los que debemos permanecer al servicio de Dios, aceptando siempre Su Divina Voluntad manifiesta en las pruebas y circunstancias de cada día,de las que siempre debemos aprender,  así como en el permanente funcionamiento de sus leyes naturales conductoras para nuestra evolución espiritual.
- Jose Luis Martíin-


Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora”.
- Mateo,8:13

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         ¿ CÓMO COMENZÓ TODO ?


Mucha gente nos pregunta que es el espiritismo, brevemente se lo explicaremos y 
como empezó todo. 
Allan Kardec fue codificador del Espiritismo. Organizador escrupuloso de un material
 que fundamentó la corriente espiritista del s.XIX, pero en modo alguno se trató 
de un escritor imaginativo y tampoco de estilo místico. 


Primeramente debemos saber que Francia en el 3 de Octubre de 1.804 ,día del 
nacimiento de Hippollite Leon Denizard Rivail (más tarde veremos cómo pasaría a llamarse
 Allan Kardec), ya había pasado por la época de la Enciclopedia y, esta línea de
 pensamiento, dejó en las bases de su sociedad, a grandes pedagogos muy rigurosos,
 formadores de la conciencia intelectual de Kardec. 

         Allan Kardec nació en un hogar donde la elevada cultura estaba ya profundamente 
asentada. Hizo sus primeros estudios en Lyon y los completó en Yverdum (Suiza), en 
el Instituto del celebre profesor Pestalozzi, conocido por ser uno de los más 
respetados centros de enseñanza de toda Europa, y por donde pasaron 
famosos intelectuales de aquella época. Nuestro hombre se reveló aquí como un 
discípulo brillante en Ciencias y Letras. 

       Se entregó a fondo a la lingüística y hablaba correctamente el alemán, el inglés, el         
español y el holandés. Vuelto a París funda allí un Instituto de Enseñanza semejante
 al de Yverdum  
 Y como educador publica numerosos libros, gracias a los cuales, a pesar de verse                          arruinado por problemas familiares, consigue sobrevivir económicamente. Daba                              también clases de química, física, astronomía y anatomía comparada. 

Prosiguiendo su carrera pedagógica hubiera podido desarrollar su vida, pero en 1854,                   con 50 años, oye hablar por primera vez del fenómeno de las mesas giratorias 
(estaba de moda). Fue su viejo amigo Fortier (magnetizador) el que le dijo..."He aquí
 una cosa extraordinaria, no solamente se hace girar la mesa, magnetizándola, sino 
que se le hace hablar: se interroga y ella contesta." Nuestro codificador contestó : "Yo 
creeré en ello cuando lo vea y se me haya probado que una mesa tiene cerebro 
para pensar, nervios para sentir, y que puede convertirse en sonámbula. Hasta 
entonces permitidme que no vea en ello mas que un cuento de niños ." 


En 1855 recibe de Carlotti y de un grupo de estudiosos 50 cuadernos conteniendo relatos
 de experiencias y comunicaciones diversas, pidiéndole que analice y ordene el 
contenido. Una noche, en una de las sesiones en casa de Baudin, nuestro hombre 
(todavía Rivail) recibe una comunicación de su espíritu protector. Éste, nombrado Espíritu
 de la Verdad, le revela una anterior encarnación con los druidas en la Galia y cuyo 
nombre, en aquellos tiempos, fue Allan Kardec. 
       
También le comunica su ayuda en la importante tarea para la que ha sido destinado. A 
partir de este momento Allan Kardec se lanza al trabajo, recibiendo instrucciones a través
 de diferentes médiums ( Japhet, Croset, Dufaux, Aline, hermanas Baudin, etc)
 diversificando de este modo los intermediarios de su comunicación con los espíritus, para
 mejor contrastar la verdad. 

         El 18 de Abril de 1857 publica un libro que marcará el inicio del espiritismo " El Libro de 
los Espíritus". Este libro ya aparece firmado con el nombre Allan Kardec, apartando así
 la época de escritor y pedagogo prestigioso que firmaba con el de su nacimiento. En 
los pocos años que le quedaban ya por vivir (en esta reencarnación) escribió todos los 
libros que completan la codificación espirita y completo el primero. 

         En 1858 editó la Revue Spirite (Revista Espírita). En 1861 publica El Libro de los Médiums.
 Su texto comprueba el carácter científico de la Doctrina Espírita, y provoca un gran revuelo
 y el catolicismo se levanta contra Allan Kardec. Ese mismo año 300 libros espíritas son                 quemados en Barcelona por la inquisición española. Tiempo después, al respecto de                      este hecho, Kardec recibió, a través de un médium, el siguiente mensaje del obispo 
de Barcelona, autor del acto de fe que decretó la incineración de los libros, y que ya 
había desencarnado: "Esta escrito. Tu quemaste las ideas y las ideas te quemaron. 
Rogad por mí; rogad, porque es agradable a Dios la oración del perseguido para con 
su perseguidor. Habla el que fue obispo y ahora no es mas que un penitente". 

        En 1864 publica El Evangelio según el Espiritismo. En 1865 publica El Cielo y el Infierno. 
En 1868 publica La Génesis. Allan Kardec desencarnó en 1869, contaba casi 65 años. 
La obra de Allan Kardec es de obligatorio conocimiento para descifrar el Espiritismo. 
Muchos libros espíritas se han publicado después, pero en los del codificador se resume
 el carácter original de esta transmisión espiritual, y la orientación para acercarnos 
nosotros a los mensajes. Además estos libros, por su extenso tratamiento del 
tema, contienen innumerables descubrimientos, muchos de ellos verificados después por
 la ciencia. 

          Debemos recordar que en el mismo año de la desencarnación de Kardec,la Sociedad
 Dialéctica de Londres nombró un comité para estudiar los fenómenos del Espiritismo, cuyo
 conocimiento se propagaba por toda Europa. Tras meses de investigaciones, sus 22
 miembros concluyeron que los fenómenos eran auténticos. A ésta han seguido muchas
 otras investigaciones sobre los fenómenos y las tesis espíritas que igualmente han
 concluido aceptando la propuesta del Espiritismo.

- Ángeles Calatayud -

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 APORTACIÓN MORAL DEL ESPIRITISMO

El Espiritismo nos lo demuestra,nuestras ventajas sociales son pasajeras; el progreso, la educación del espíritu le llaman a nacer y a renacer sucesivamente en las condiciones más diversas de la vida, a fin de adquirir los méritos correspondientes a cada una de ellas. Hace resaltar,con una lógica tan potente como jamás la ha poseído ninguna otra doctrina la fraternidad y la solidaridad de las almas, derivándose de su origen y de sus fines comunes.

La verdadera superioridad consiste en las cualidades adquiridas, y se revela, sobre todo, por el sentimiento profundo de nuestros deberes hacia los humildes y los desheredados de este mundo.
Sin embargo, del principio a la practica, hay gran distancia. Si los progresos de la idea espiritista son menos acentuados en Francia que en ciertos países extranjeros, débese, sobre todo, a la indiferencia, a la apatía de los espiritistas acomodados. Tan sólo un corto número parece tener en cuenta las responsabilidades en que incurre. Preciso es reconocerlo, los grupos de obreros son los que se organizan con mayor facilidad y son más duraderos. Sus miembros saben vivir conforme a sus creencias. Se entienden y se ayudan mutuamente por medio de cajas de socorro penosamente alimentadas céntimo a céntimo y destinadas a socorrer a aquellos de sus compañeros a quienes visita la prueba.

Algunos de estos grupos funcionan desde hace diez y veinte años.

Todos los domingos, sus miembros se reúnen a una hora fija para oír las instrucciones de los espíritus. Su asiduidad es notable y la practica del Espiritismo produce en ellos patentes resultados. Encuentran en él un derivativo a su vida de trabajo y de miseria, una enseñanza y un eficaz consuelo. La descripción hecha por los difuntos de las sensaciones experimentadas, y de las situaciones por las cuales han pasado después de la muerte, las consecuencias de las malas costumbres contraídas durante la existencia terrena, todo lo que se desprende de estas comunicaciones les impresiona, les conmueve, influye poderosamente en su carácter y en sus actos. Poco a poco van formando juicio sobre las cosas del más allá, ven dibujarse a una noción precisa del objeto de la vida, que les hace la resignación más fácil, el deber más amable.

No se oyen allí las estudiadas exhortaciones de un predicador, ni las especulaciones de un profesor de filosofía, ni las frías enseñanzas de un libro. Es el ejemplo vivo, dramático, terrible
 a veces, dado por aquellos a quienes han conocido, que han vivido cerca de ellos y que 
recogen en el más allá los frutos de toda una vida.

Son las voces de ultratumba en su sencilla y brutal elocuencia, el llamamiento vibrante y espontáneo del padecimiento moral, la expresión de angustia del espíritu culpable que ve desvanecerse para siempre sus quimeras terrestres y revelados sus errores y sus hechos vergonzosos, que siente el remordimiento penetrar como plomo derretido en el fondo de su conciencia afirmada por el desprendimiento de toda materia corporal.

El día que estas prácticas estén generalizadas, en que la comunicación de los vivos y los 
muertos dé al hombre, en todos los puntos del globo, el conocimiento anticipado del destino 
y de sus leyes, un principio nuevo de educación y de regeneración habrá surgido. En él se encontrará un instrumento incomparable para oponerse a los efectos morbosos producidos en
 las masas por el materialismo y la superstición.

León Denis. En lo invisible.

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Toda la moral de Jesús se compendia en la caridad y la humildad,esto es en las dos virtudes contrarias al egoísmo y el orgullo. En todas sus enseñanzas muestra a tales virtudes como constituyendo el camino hacia la felicidad eterna.A la luz del espiritismo.
Allan Kardec.

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martes, 14 de marzo de 2017

Desertores del Espiritismo




                                             
Contenido del Blog en el día de hoy:    La Ciencia.
                                                               El suicida de la samaritana
                                                              ¿ Los médiums comunican siempre en estado de "Trance"?
                                                               Desertores del Espiritismo

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                                                  La Ciencia 

La Ciencia nunca se detiene; observa, estudia y analiza sin cesar todo lo que está a su alcance, y de tanto esforzarse alcanza a vislumbrar y sospechar la existencia de una realidad espiritual, que es otro estado de la materia, que aun no comprende ni acepta, pero solo porque los instrumentos que dispone no le sirven para investigarla.
 El gran acelerador de partículas (LHC) en el CERN, es la punta de lanza de esas investigaciones, un esfuerzo titánico para arrancarle sus secretos más íntimos a la materia. Los nuevos hallazgos que se esperan pueden confirmar las teorías aceptadas hasta ahora, o pueden obligar a realizar un replanteamiento de lo que creemos que es el Universo. Y lo más curioso es que todo depende de encontrar y demostrar la existencia de una minúscula partícula subatómica: el bosón de Higgs.
En el campo de la bioquímica celular la situación es análoga, la investigación de los cromosomas proporciona grandes sorpresas. Steven Pinker, psicólogo estadounidense, ante los resultados obtenidos por los avances en la investigación de los telómeros de los cromosomas humanos plantea la siguiente reflexión: “Las cosas vivas albergan cierta sustancia oculta que determina sus poderes”.
  Los espiritistas no somos científicos, según la acepción comúnmente usada, pero aceptamos la realidad del elemento espiritual, su existencia en una dimensión paralela del universo, y lo investigamos bajo criterios científicos establecidos por Allan Kardec, gracias a su experiencia de largos años de estudio, con las herramientas y los métodos más adecuados a las posibilidades que este “nuevo mundo” nos ofrece. Allan Kardec, desde el rigor científico que le animó a estudiar el fenómeno de “las mesas danzantes”, partió de premisas fuera de toda duda: los fenómenos espirituales existen, y por eso se pueden y se deben investigar. Estas investigaciones se centran en el aspecto psicológico de las manifestaciones, en la autenticidad de sus afirmaciones, en su estado moral, sus sentimientos, sus necesidades, sus anhelos, cuando según la idea más generalizada “han muerto”, pero que, en realidad, ellos se sienten más vivos que nunca y quieren comunicarse con nosotros. Este hecho debería sorprender hoy a pocas personas, porque las facultades intelectuales y morales no son de la materia, lo son del espíritu, y él nunca muere. Es el principio espiritual, que unido a la materia le da vida e inteligencia, es la parte oculta a nuestros sentidos materiales que realiza todas las funciones necesarias para que se manifieste la vida orgánica. Sólo cuando la maquinaria física se desgasta o se rompe, se muestra incapaz de albergar al principio espiritual, quedando libre de nuevo, ahora con más experiencia y conocimientos, dispuesto a seguir su camino evolutivo.
 Joanna de Ángelis, nuestra guía espiritual, nos viene aportando conocimientos cada vez más amplios para comprender la psicología transpersonal de los individuos, que se elabora mediante las múltiples existencias en la vida física de los espíritus, gracias a las leyes de la reencarnación, que son obra Divina. Ella nos presentó con bellos conceptos, dentro de un amplio programa de psicología profunda, la importancia que juega el periespíritu, también conocido como “modelo organizador biológico”, que sirve de lazo de unión para que el espíritu pueda vivir en la carne, y que es la base sobre la que se construye el cuerpo físico, obedeciendo leyes magnéticas y de causa y efecto, ya desde el momento de la concepción.
 La ciencia, elemento noble de la sociedad, investiga el elemento material; el Espiritismo, avanzadilla del progreso moral, estudia el elemento espiritual. Progreso intelectual y progreso moral, que caminan hacia el mismo objetivo, conocer la verdad, desvelar los secretos que están en la Naturaleza. Desde la humildad, reconociendo nuestra ignorancia ante la suprema sabiduría que creó el Universo, en cada nuevo hallazgo, en cada una de las pequeñas revelaciones estaremos descubriendo algo de nosotros mismos y una prueba más de la justicia y armonía que ordena y gobierna en todas partes, desde lo infinitesimal hasta las estrellas, desde el mineral hasta el ser humano, desde lo que podemos comprobar con nuestros toscos sentidos hasta lo que comenzamos a intuir con la mente y el corazón. ¿Será quizás el amor el sexto sentido que nos falta?

- Revista Actualidad Espírita  Oct. 2011-

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                El suicida de la Samaritana 

Últimamente los diarios han informado el siguiente hecho: «Ayer (7 de abril de 1858), hacia las siete horas de la noche, un hombre de unos cincuenta años, y vestido apropiadamente, se presentó en el establecimiento de la Samaritana y pidió que le preparasen un baño. Admirándose el empleado de servicio de que después de un intervalo de dos horas este individuo no haya llamado, decidió entrar en el cuarto para ver si no estaba indispuesto. Entonces fue testigo de un horrible espectáculo: aquel desdichado se había cortado la garganta con una navaja de afeitar, y toda su sangre se había mezclado con el agua de la bañera. No habiendo podido establecerse su identidad, el cadáver fue transportado a la Morgue.» 
Pensamos que podríamos extraer una enseñanza útil a nuestra instrucción mediante una conversación con este hombre, en Espíritu. Por lo tanto, lo hemos evocado el 13 de abril, por consiguiente, sólo seis días después de su muerte. 
1. Ruego a Dios Todopoderoso que permita al Espíritu del individuo que se ha suicidado el 7 de abril de 1858, en los baños de la Samaritana, comunicarse con nosotros. – Resp. Esperad... (Después de algunos segundos): Él está aquí. 
Nota – Para comprender esta respuesta es preciso saber que, en todas las reuniones regulares, hay generalmente un Espíritu familiar: el del médium o de la familia, que está siempre presente sin que se lo llame. Es él que hace venir a aquellos que se evoca y, según sea más o menos elevado, sirve él mismo de mensajero o da órdenes a los Espíritus que le son inferiores. Cuando nuestras reuniones tienen por intérprete a la Srta. Ermance Dufaux, es siempre el Espíritu san Luis que consiente en asistirla de oficio; es él que ha dado la respuesta anterior. 
2. ¿Dónde estáis ahora? – Resp. No sé... Decidme dónde estoy. 
3. Estáis en la rue de Valois (Palais-Royal) N° 35, en una reunión de personas que se ocupan de estudios espíritas y que os son benévolas. – Resp. Decidme si vivo... Me ahogo en el ataúd. 
4. ¿Quién os indujo a venir a nosotros? – Resp. Me he sentido aliviado. 
5. ¿Cuál es el motivo que os ha llevado a suicidaros? – Resp. ¿Estoy muerto?... No... Estoy en mi cuerpo... ¡No sabéis cuánto sufro!... ¡Me ahogo!... ¡Que una mano compasiva acabe conmigo! 
Nota – Su alma, aunque separada del cuerpo, aún está completamente sumergida en lo que se podría llamar el torbellino de la materia corporal; las ideas terrestres están todavía vivaces; no cree estar muerto. 
6. ¿Por qué no habéis dejado ningún vestigio que pudiese haceros reconocer? – Resp. Estoy abandonado; he huido del sufrimiento para encontrar la tortura. 
7. ¿Tenéis ahora los mismos motivos para permanecer desconocido? – Resp. Sí; no pongáis un hierro candente en la herida que sangra. 
8. ¿Quisierais decirnos vuestro nombre, edad, profesión o domicilio? – Resp. No..., de ninguna manera. 
9. ¿Teníais familia, mujer e hijos? – Resp. Yo estaba abandonado; ningún ser me amaba. 
10. ¿Qué habíais hecho para no ser amado por nadie? – Resp. ¡Cuántos son como yo!... Un hombre puede ser abandonado en medio de su familia, cuando ningún corazón lo ama. 
11. En el momento de llevar a cabo vuestro suicidio, ¿no has vacilado? – Resp. Tenía sed de muerte... Esperaba el descanso. 
12. ¿Cómo es que el pensamiento del porvenir no os hizo renunciar a vuestro intento? – Resp. No creía en el futuro; estaba sin esperanzas. El porvenir es la esperanza. 
13. ¿Qué reflexiones habéis hecho en el momento en que sentíais que la vida se os extinguía? – Resp. No reflexionaba, sentía... Pero mi vida no se ha extinguido... Mi alma está ligada al cuerpo... No he muerto... Sin embargo, siento que me roen los gusanos... 
14. ¿Qué sensación habéis tenido en el momento en que la muerte se completaba? – Resp. ¿Se ha completado? 
15. ¿Ha sido doloroso el momento en que la vida se os extinguía? – Resp. Menos doloroso que después. Sólo el cuerpo ha sufrido. – San Luis continúa: El Espíritu se liberaba de un peso que lo abrumaba; sentía la voluptuosidad del dolor. (A san Luis.) Ese estado ¿es siempre la consecuencia del suicidio? – Resp. Sí; el Espíritu del suicida está ligado a su cuerpo hasta el término de su vida. La muerte natural es el enflaquecimiento de la vida: el suicidio la quiebra bruscamente. 
16. Este estado ¿es el mismo en toda muerte accidental, independiente de la voluntad, y que abrevia la duración natural de la vida? – Resp. No. ¿Qué entendéis por suicidio? El Espíritu sólo es culpable por sus obras. 
Nota – Habíamos preparado una serie de preguntas que nos proponíamos dirigir a este hombre, en Espíritu, sobre su nueva existencia; en presencia de sus respuestas, aquéllas se volvieron sin objeto; era evidente que él no tenía ninguna conciencia de su situación; su sufrimiento fue la única cosa que pudo describirnos. Esta duda de la muerte es muy común en las personas fallecidas recientemente y sobre todo en aquellas que, cuando estaban encarnadas, no elevaron su alma por encima de la materia. A primera vista es un fenómeno raro, pero que se explica muy naturalmente. Si a un individuo puesto en sonambulismo por primera vez se le pregunta si duerme, casi siempre responde que no, y su respuesta es lógica: el interrogador es el que hace mal la pregunta, sirviéndose de un término impropio. La idea de sueño, en nuestro lenguaje usual, está ligada a la suspensión de todas nuestras facultades sensitivas; ahora bien, el sonámbulo que piensa y ve, que tiene la conciencia de su libertad moral, no cree estar durmiendo y, en efecto, no duerme en la acepción vulgar de la palabra. Por eso responde que no hasta que se familiarice con esta nueva manera de entender la cuestión. Y lo mismo sucede con el hombre que acaba de morir; para él la muerte era la nada; ahora bien, al igual que el sonámbulo, él ve, siente, habla; por lo tanto, él no se considera muerto, y lo dice hasta que haya adquirido la intuición de su nuevo estado. 

Revista Espírita de Allan Kardec
Año I – Junio de 1858 – Nº 6

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                                  Fotografía de las niñas videntes en trance durante
                                                        una de las apariciones de Garabandal


¿Los médiums comunican siempre 

en estado de “trance”?

Hay médiums que, con independencia de la clase o especialidad de facultad que posean, esta se manifiesta en ellos de diferentes modos según su intensidad. Es de resaltar que la forma de comunicación entre el espíritu manifestante y el médium, no es de mente a mente como sucede entre personas que desarrollan la telepatía, sino de periespíritu a periespíritu, entre los que se establece una armonía vibratoria que les permite “acoplarse” con más o menos intensidad en el organismo físico del médium.

A veces la mediumnidad se manifiesta como la irradiación de una energía desde el médium y su alrededor, capaz de mover cosas, de materializar y desmaterializar objetos, etc.
La mediumnidad en general, puede manifestarse de modo Consciente, en la cual el médium sabe lo que se dice o se hace por medio de él, que permanece relajado con su mente en ondas alfa y a veces medio adormecida pero muy consciente de todo. En esta modalidad el trance es superficial y al terminar la manifestación, el médium recuerda todos los detalles de lo que ha transmitido. Muchas veces esta clase de mediumnidad hace sufrir al médium por causarle cierta inseguridad sobre el auténtico origen de sus comunicados.
En los casos auténticos, las ideas de fondo no son del médium, aunque si lo son las expresiones verbales que utiliza para manifestarlas. Las dos formas típicas de la mediumnidad consciente son la Inspiración y la Intuición. Por la inspiración los seres espirituales comunicantes, hacen recordar alguna cosa conveniente en ese momento entre los archivos mentales del médium, y por la Intuición, comunican ideas nuevas ajenas a los conocimientos conscientes o subconscientes del médium.

La mediumnidad también se puede manifestar en un grado más profundo, llevando al médium a un estado de trance leve, del modo llamado Semi- inconsciente, en la que el médium se da cuenta solamente de parte de lo sucedido, acordándose al final de solo algunos aspectos de lo acontecido durante la comunicación. Aquí la mente del médium interfiere poco en los mensajes, causando apenas alguna leve distorsión en los mismos.
Por último la Inconsciente, en la que el estado de trance es profundo, tanto si es la mediumnidad parlante o la escribiente, mientras el espíritu manifestante domina los centros nerviosos del médium. Se le ha llamado también mediumnidad de Incorporación; en esta clase de trance el espíritu del médium se aparta momentáneamente de su organismo físico, del mismo modo que cuando duerme en sueño profundo. Esta forma de manifestación es en la que menos interferencias del médium puede sufrir la comunicación, por lo que sus mensajes suelen ser los más genuinos de los Seres espirituales que se manifiestan por ella.

- Jose Luis Martín-

Aunque la mediumnidad es de esencia única, posee un 

extraordinario polimorfismo y se presenta en muy variadas 

situaciones y categorías”.
  • Lic. Jon Aizpurua –                        

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Desertores del Espiritismo

Queridos amigos, hola buenos días, de nuevo comenzamos una nueva semana, y hemos de dar gracias a Dios por seguir animados, procurando cada día, crecer y mejorarnos, hacernos mejores personas, con mejores sentimientos y procurando aumentar nuestro amor y caridad para todo y para todos.

Son muchos los hermanos, que ilusionados entran en las filas de la Doctrina Espirita, y que desilusionados se apartan porque no consiguen lo que desean, es muy cierto que muchas veces lo que decimos sentir con el desconocimiento de la causa, nos parece fácil, y después comprobamos que no es así. Ello proviene por desconocer la naturaleza y el objetivo del Espiritismo y no entrevieron su transcendencia. Así podríamos enumerar muchas las razones que provocan el abandono de la doctrina espirita.
Han sido espiritas mientras acarician la esperanza de sacar de él algún provecho, pero cuando no lo consiguen, al comprobar que no se obtienen milagros, ni privilegios por parte de Dios, que para el Padre todos somos iguales, y que los explotadores, no benefician al Espiritismo, son parásitos, que es mejor desaparezcan, hasta que cuando adquieran la razón y el buen sentido de las cosas, la capacidad de valorar el tesoro que ella encierra y de nuevo entren para dar para merecer, y no recibir, sin merecerlo.
Esto sucede en todas las doctrinas, y no iba a ser menos en el Espiritismo y esto nos enseña que como buenos espiritas, seamos prudentes, circunspectos, y a no fiarnos de las apariencias.
En Obras Póstumas, en el apartado desertores del Espiritismo, nos dice Allan Kardec es preciso desconfiar de los arrebatos calenturientos, que son casi siempre fuegos fatuos o simulacros, entusiasmo de circunstancias, que suple los actos con la abundancia de palabras. La verdadera convicción es apacible, reflexiva, motivada; como el verdadero valor, se revela por hechos, es decir, por la firmeza, la perseverancia, y sobre todo, por la abnegación. El desinterés moral y material es la verdadera piedra de toque de la sinceridad.
Dentro de la normalidad de sus adeptos, también veremos ciertas flaquezas humanas, de las que no triunfa inmediatamente la doctrina. Las más difíciles de vencer son el egoísmo y el orgullo, pasiones originales del hombre. Entre los adeptos convencidos, no hay deserción en la acepción de la palabra, porque el que desertase por motivo de interés u otro cualquiera, no habría sido nunca sinceramente espiritista; pero hay desalientos, El valor y la perseverancia pueden flaquear ante un desengaño, una ambición fracasada, una preeminencia no alcanzada, un amor propio lastimado o una prueba difícil. Se retrocede ante el sacrificio del bienestar, el temor de comprometer sus intereses materiales y el reparo del qué dirán, se siente desazón por un fraude; no se renuncia, pero se desanima; se vive para sí y no para los otros; se quiere sacar beneficio de la creencia, pero siempre que no cueste nada. Ciertamente que los que así proceden pueden ser creyentes; pero, a no dudarlo, son creyentes egoístas, en quienes la fe no ha encendido el fuego sagrado del
desinterés y de la abnegación; su alma se desprende con trabajo de la materia. Forman número nominal, pero no puede contarse con ellos. Muy distintos son los espiritistas que verdaderamente merecen tal nombre. Aceptan para sí todas las consecuencias de la doctrina y se les reconoce por los esfuerzos que hacen para mejorarse. Sin descuidar inconsideradamente los intereses materiales, son éstos para ellos lo accesorio y no lo principal; la vida terrestre es solo una travesía más o menos penosa; de su empleo útil o inútil depende el porvenir; sus alegrías son mezquinas comparadas con el objeto esplendido que entrevén más allá; no se desazonan por los obstáculos que encuentran por el camino; las vicisitudes, los desengaños, son pruebas ante las cuales no se desalientan, puesto que el descanso es el premio del trabajo, y por estas razones, no se ven entre ellos deserciones y desfallecimientos.
Los Espíritus buenos protegen visiblemente a los que luchan con valor y perseverancia y cuyo desinterés es sincero y sin miras ulteriores; le ayudan a triunfar de los obstáculos y aligeran las pruebas que no pueden evitarles, al paso que abandonan no menos visiblemente a los que les abandonan y sacrifican la causa de la verdad a su ambición personal.
En cuanto a las rivalidades, a las tentativas para suplantarnos, tenemos un recurso infalible para no temerlas. Trabajemos por comprender, por ensanchar nuestra inteligencia y nuestro corazón; luchemos con los otros, pero luchemos por superarnos en caridad y abnegación. Sea nuestra única divisa el amor al prójimo inscrito en nuestra bandera, y nuestro objeto único inquirir la verdad, venga de donde viniere.
No debemos asombrarnos que a nuestro alrededor haya desertores, y aniden en muchos hermanos ciertas pasiones y ambiciones comprometidas, intereses lastimados, pretensiones frutadas, todo se extinguirá poco a poco, la fiebre se calma, los hombres pasan pero las ideas subsisten. Si los Espiritas queremos ser invencibles, hemos de ser benévolos y caritativos; el bien es una coraza contra la cual se estrellarán siempre las maquinaciones de la malevolencia...
Las bases del Espiritismo están hoy puestas de un modo inquebrantable: los libros escritos sin reticencias y puestos al alcance de todas las inteligencias, serán siempre la expresión clara y exacta de la enseñanza de los Espíritus, y la transmitirán intacta a los que vengan en pos de nosotros. Vivamos, pues, sin temor: el porvenir es nuestro; dejemos que nuestros enemigos se retuerzan comprimidos por la verdad que les ofusca: toda oposición es impotente contra la evidencia, que triunfa inevitablemente por la fuerza misma de las cosas. La vulgarización universal del Espiritismo es cuestión de tiempo, y en este siglo, el tiempo avanza a pasos de gigante impulsado por el progreso.
Amigos os deseo todo lo mejor, dentro de las filas del Espiritismo, pero sobre todas las cosas, que merezcamos el concurso de los buenos espíritus para que la luz siempre sea en nosotros y no las sombras. Sigamos estudiando la Doctrina de los Espíritus.
Merchita
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