viernes, 22 de diciembre de 2017

Función del agua fluidificada en el tratamiento espiritual










Ayer tuvimos para leer aquí:

- Mensaje de Andre Luiz
- La importancia de educar en valores
- La viajera de los siglos
-Función del agua fluidificada en el tratamiento espiritual



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                Mensaje de André Luiz 

¡Oh, amigos de la Tierra! ¿Cuántos de vosotros podréis evitar el camino de la amargura con la preparación de los campos interiores del corazón? Encended vuestras luces antes de atravesar la gran sombra. Buscad la verdad, antes de que la verdad os sorprenda. ¡Sudad ahora para no tener que llorar después! 

La vida no cesa. La vida es fuente eterna y la muerte el juego oscuro de las ilusiones. 
El gran río tiene su trayecto antes de llegar al mar inmenso. Copiándole la expresión, el alma recorre igualmente caminos variados y etapas diversas. También recibe afluentes de conocimientos, aquí y allí, se acrecienta en tamaño y se purifica en calidad, antes de encontrar el Océano Eterno de la Sabiduría. 

Cerrar los ojos carnales, constituye una operación demasiado simple. 

Permutar el ropaje físico, no decide el problema fundamental de la iluminación, de la misma manera que el cambio de vestido nada tiene que ver con las soluciones profundas del destino y del ser. 

¡Oh, caminos de las almas, misteriosos caminos del corazón! ¡Es necesario recorreros antes de intentar la suprema ecuación de la Vida Eterna! ¡Es indispensable vivir vuestro drama, conoceros detalle a detalle, en el largo proceso del perfeccionamiento espiritual! 
Sería extremadamente infantil la creencia de que el simple “bajar el telón”, resolviese trascendentales cuestiones del Infinito. 

Una existencia es un acto. 
Un cuerpo — un vestido. 
Un siglo — un día.  
Un servicio — una experiencia. 
Un triunfo — una adquisición. 
Una muerte — un soplo renovador. 
¿Cuántas existencias, cuántos cuerpos, cuántos siglos, cuántos servicios, cuántos triunfos, cuántas muertes necesitamos aún? 

¡Y el letrado de filosofía religiosa habla de deliberaciones finales y de posiciones definitivas! 

¡Ah! ¡Por todas partes, los cultos en doctrina y los analfabetos del espíritu! 

Se hace necesario mucho esfuerzo del hombre para ingresar en la academia del Evangelio del Cristo, ingreso que se verifica, casi siempre de extraña manera – él solo, se efectúa, en compañía del Maestro, elaborando el curso difícil, recibiendo lecciones sin cátedras visibles y oyendo vastas disertaciones sin palabras articuladas. 

Muy larga, por tanto es nuestra jornada laboriosa. 

Nuestro pobre esfuerzo quiere traducir, apenas, una idea de esa verdad fundamental. 

¡Muchas gracias, amigos míos, por vuestra atención! 

Nos manifestamos, junto a vosotros, en el anonimato que obedece a la caridad fraternal. La existencia humana muestra gran mayoría de vasos frágiles que no pueden contener aún toda la verdad. Además, no nos interesaría, por ahora, sino la experiencia profunda, con sus valores colectivos. No atormentaríamos a nadie con la idea de la eternidad. Que los vasos se fortalezcan, en primer lugar. Suministraremos solamente algunas ligeras noticias, al espíritu necesitado de nuestros hermanos en la senda de realización espiritual, y que comprenden, con nosotros, que “el espíritu sopla donde quiere”. 

Y, ahora, amigos, que mi agradecimiento se centre  en el papel, recogiéndose en el gran silencio de la simpatía y de la gratitud. Atracción y reconocimiento, amor y júbilo, viven en el alma. Creed que guardaré semejantes valores conmigo, a vuestro respecto, en el santuario del corazón. 

Que el Señor nos bendiga. 
ANDRÉ LUIZ
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      LA IMPORTANCIA DE EDUCAR EN                                  VALORES 

Entre los muchos retos a los que se enfrenta la sociedad en los tiempos venideros de cara a la educación que vienen demandando las nuevas generaciones de jóvenes y adolescentes, está la educación en valores. Por supuesto, no hablamos aquí de valores añejos, desfasados, sujetos a los usos y costumbres del momento, sino a aquellos valores imperecederos inscritos en nuestra conciencia, revelados por Jesús y todos los grandes Espíritus que nos han visitado, y que serán los que verdaderamente propiciarán un cambio real en la sociedad y un adelanto moral a la humanidad. 

Dice Allan Kardec en la Génesis, cap. XVIII: “Para que los hombres sean felices sobre la Tierra es preciso que sólo espíritus buenos, encarnados y desencarnados, la habiten…” Y más aún, nos esclarece al respecto de la necesidad que tiene la humanidad de aspiraciones más amplias y elevadas ya que comprende el vacío de las ideas que la acunaron y la insuficiencia de las instituciones para lograr su felicidad. 

Este vacío y esta infelicidad, unidos al egoísmo, al orgullo, al individualismo, son los cánceres que minan nuestras sociedades generando sufrimiento, dolor, hambre, guerras fraticidas, esclavitud, abandono y tantas y tantas situaciones terribles que asolan nuestro hogar planetario. Si quisiéramos de verdad revertir este panorama deberíamos empezar a trabajar desde ahora mismo – el momento es hoy, nos dice Bezerra de Menezes en sus mensajes – para hacer de la educación la herramienta fundamental y más importante del cambio. 

Padres, madres, educadores, tienen la responsabilidad de ofrecer a los niños y jóvenes la posibilidad de cambiar el mundo que les rodea, generando y propiciando oportunidades para trabajar la solidaridad, el respeto al prójimo, el respeto a las diferencias, la capacidad de amar sin esperar nada a cambio y la de sentirse copartícipes de una transformación que, no sólo es posible, sino que está ya iniciándose. 

Basta mirar la cantidad de movimientos humanitarios, ONG,s, voluntarios de todas las índoles y las respuestas masivas de diferentes colectivos y personas anónimas cuando se generan situaciones catastróficas de la índole que sean, o que simplemente colaboran donando su tiempo, sus recursos en países, poblaciones o colectivos necesitados de atención de manera de propiciar su desarrollo. La sensibilidad hacia el dolor y el sufrimiento del otro, cada vez es mayor, y debemos aprovecharla para salir de nuestras zonas de confort y actuar como esperaríamos que se actuara con nosotros. 

El Maestro de Lyon establece que la fraternidad debe constituirse como la piedra angular de la nueva sociedad, porque el amor al otro, que es también un hijo de Dios, invita a paliar tanto como sea posible el dolor y las carencias de manera natural, construyendo sociedades más justas e implicadas en cubrir las necesidades de los más desfavorecidos por las circunstancias, generando más igualdad, más solidaridad, más alegría y, como no, impulsando el progreso de la humanidad en general. Por lo tanto, es una asignatura pendiente de la educación concienciar a los niños y jóvenes en este sentido. 

Hay multitud de iniciativas que podemos proponerles desde casa, eso sí, siendo conscientes de que el ejemplo de los padres y de los educadores es fundamental para crear nuevos hábitos. Es importante que los niños vivan en un ambiente de respeto, de solidaridad entre los miembros de la familia, de amor y de perdón, de comprensión y tolerancia. Y digo esto, porque el hogar, la familia, son el lugar, el laboratorio, en el que estos espíritus van a poder experimentar en la convivencia diaria estos valores imperecederos, venciendo su egoísmo, doblegando su orgullo, comprendiendo la importancia de la interacción en el grupo familiar y el valor de caminar juntos y unidos con un mismo objetivo, para después, en su contacto con otros miembros de la sociedad, poder trasmitir a su vez estos valores en el ámbito de las relaciones laborales, sociales, de amistad, etc. En este sentido, todos tenemos que hacer un esfuerzo de auto-educación, pero, sin duda alguna, este es el primer paso y la base más sólida que se puede construir. 

Además de esta cuestión debemos implicarles, en la medida de nuestras posibilidades, en acciones solidarias de todo tipo: regalando esos juguetes y libros que no usan o que ya han leído a los niños carentes, acompañándonos a visitar a alguna persona enferma, recogiendo aquella ropa que les quedó pequeña para donar a alguna ONG o institución dedicada a esta cuestión. Es obligación nuestra, y un grito clamoroso de la humanidad, mostrarles la importancia del consumo responsable, el respeto al medio ambiente, el aprovechamiento de las materias primas, etc., de manera de hacerles adultos responsables e implicados en un reparto más equitativo de los recursos del planeta, impidiendo por lo mismo, los abusos, las guerras, la escasez de agua, las hambrunas, y todo cuanto se deriva de una sociedad que depreda a otras generando desigualdad y dolor. 

Pero aún hay mucho más que podemos enseñarles y es el valor que tiene ofrecer una sonrisa a todo el mundo, el respeto por las personas mayores, la paciencia y la capacidad para escuchar a sus amiguitos, el mérito del esfuerzo, de la buena voluntad, de ser agradecidos con la vida, con Dios, con cuanto nos rodea, el amor a los animales y a la naturaleza, a nuestra casa planetaria tan bella y delicada como es…. En fin, todo aquello de bueno que podamos sembrar en sus corazones… 

Quiero finalizar este artículo con unas bellísimas palabras de la Madre Teresa de Calcuta, quien no precisa de presentación y que ha sido, sin duda alguna, una de las mayores mensajeras del Amor, de la fraternidad y de la paz, de nuestro tiempo: 

“Enseñarás a volar, 
pero no volarán tu vuelo; 
Enseñarás a soñar, 
pero no soñarán tu sueño; 
Enseñarás a vivir, 
pero no vivirán tu vida. 
Sin embargo, en cada vuelo, 
en cada vida, 
en cada sueño, 
Perdurará la huella 
del camino enseñado.” 

Así es amigos, que tenemos por delante un gran trabajo de siembra en los corazones infantiles. Tenemos las semillas que podemos tomar del granero de las enseñanzas 
de Jesús y sólo nos hace falta cavar los surcos, alimentarlas con el agua de la paciencia, iluminarlas con el Sol del amor y pronto podremos ver los primeros y tiernos tallos abandonando la oscuridad de la Tierra para abrirse al Mundo y florecer y con el tiempo, llegada la primavera, dar frutos. El momento es hoy…. 

Valle García Bermejo 
Revista FEE      
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            LA VIAJERA DE LOS SIGLOS 

            La hora del anochecer es indudablemente la más favorable a los recuerdos; cuando se apaga la luz del día, antes que la noche tienda sus negras alas bordadas de estrellas, reina durante algún tiempo, según las estaciones y la latitud que ocupamos en la Tierra, esa claridad vaga, indecisa, dudosa, que llamamos crepúsculo vespertino; se suspenden entonces generalmente, todos los trabajos domésticos; se reúne la familia diseminada; se habla de los ausentes en lejanas tierras, de los muertos sepultados en marmórea tumba o en humilde fosa; se forman planes para el día siguiente, que a veces suelen hacerse extensivos para el porvenir, etc. De mí puedo decir que en esos breves momentos me halaga la soledad, en la cual preparo en mi mente el trabajo intelectual para el día venidero, o me entrego a los recuerdos del pasado, en cuyos capítulos conviene leer muy a menudo para apreciar en todo su valor la vida del presente.
Era esa hora en que las estrellas comienzan a fulgurar, cuando me senté, un día, junto al balcón de mi gabinete. A pesar de hallarme en perfecto estado de vigilia, desaparecieron de mi vista las casas que a regular distancia estaba contemplando distraídamente, viendo en lugar de ellas una inmensa llanura iluminada por los últimos rayos del Sol en su ocaso; en el suelo, cubierto de arena blanquecina, no brotaba ninguna florecilla silvestre, ni naciente hierbecilla interrumpía la monotonía de aquel extenso arenal. En el cielo no se dibujaba la copa de ningún árbol, ni la veleta de ninguna torre lejana. Mi Espíritu, sorprendido a causa de semejante mutación, miraba atentamente aquel desierto, preguntándose qué significado podría tener un cambio tan maravilloso. Y cuando con más atención miraba las rojizas nubecillas, que trazaban en el horizonte extrañas figuras, vi adelantarse hacia mí la figura de una matrona caminando con suma lentitud; iba envuelta en una especie de túnica cenicienta de luenga cola y mangas flotantes; su rostro era hermosísimo; de sus ojos brotaban abundantes lágrimas, que resbalaban por sus mejillas, sin que la aflicción contrajera sus facciones; en su boca se dibujaba la sonrisa Divina que ilumina el semblante de los mártires. Al llegar cerca de mí, se detuvo, y entonces vi que con su diestra oprimía un gran libro contra su pecho, mientras que en la otra mano llevaba un ramo de flores secas, cuyas hojas iban cayendo al suelo lentamente. Los últimos reflejos del Sol iluminaban su blanca frente, y sus rubios cabellos, que la cubrían como un manto de oro con sus dorados rizos, flotaban suavemente al leve soplo de la brisa. Nada más bello que aquella melancólica aparición, a la vez tan triste y tan hermosa. Miraba con asombro aquella figura simbólica, que parecía querer hablarme. No era ilusión de mis sentidos, porque yo estaba perfectamente despierta. ¿Qué me quería decir? Interrogué con la mirada y con el pensamiento preguntándole quién era. La aparición permaneció muda, pero sobre su cabeza aparecieron cuatro letras luminosas:
¡La Fe!, que muy pronto desaparecieron para ser reemplazadas por estas otras. ¡Adiós! La hermosa matrona se alejó lentamente, y mientras se alejaba, vi dibujarse en el horizonte las altas cúpulas de gigantescas catedrales, por entre cuyas torres se levantaban columnas de humo y montañas de fuego. Al desaparecer La Fe, se hundieron las basílicas, se apagó el incendio, y volví a ver las humildes casas de la plaza del Sol y brillar en el cielo un sinnúmero de estrellas. La Fe religiosa, la primera de las tres virtudes llamadas teologales, que consiste en creer todo lo que la Iglesia establece como revelado por Dios, se había desvanecido, dejando en pos de sí las cenizas de un culto que sólo ella podía perpetuar sobre la Tierra. La fe es la viajera de los siglos que huye cuando la razón fija en ella su investigadora mirada. Es el fuego fatuo que brilla en la noche de la ignorancia y se apaga a los primeros albores de la ciencia. Porque de la ciencia, la humanidad terrestre no ha vislumbrado aún sino los primeros resplandores, y no obstante, ha bastado para que la Fe se hundiese en los abismos. Dos o tres días después de lo que acabo de referir, vino a verme una señora acompañada de una elegante joven que, sin saber por qué, me pareció una oveja descarriada del redil del catolicismo. Pronto comprendí que no me había equivocado. Por su conversación conocí que no había leído más libros que el de misa y el año cristiano, y que, sin embargo, sus creencias se bamboleaban, próximas a desplomarse a los embates de la reflexión y de la duda. Aquel Espíritu levantaba por primera vez su vuelo. No sé cómo, en el curso de la conversación, vinimos a hablar de los fusilamientos por delitos políticos y de sus terribles consecuencias para las pobres familias de los rebeldes. Al tocar este punto, dijo la joven con voz apasionada y vibrante: ¡Ah! Eso es horrible, ¡Es necesario verlo para comprenderlo! Yo lo comprendo, porque he visto lo que se sufre. Mi padre tuvo una vez que mandar el cuadro que había de fusilar a unos oficiales sublevados, y nunca, nunca olvidaré aquel día. Estaba mi padre enfermo, muy enfermo; pero no podía excusarse de mandar la fuerza, por no hacerse sospechoso en un
tiempo de odios y rencores encarnizados. Yo le vi llorar como un niño. Salió de casa diciéndonos a mi madre y a mis hermanos: “Iros a la iglesia, y pedidle a la Virgen del Carmen, que es tan milagrosa, que haga un milagro, consiguiendo el indulto de esos infelices”. Entonces le manifesté que varias hijas de María estaban haciendo una novena a aquella Virgen para conseguir su intersección a favor de aquellos desdichados, y dominada por la más profunda convicción, abrigando la más dulce y consoladora esperanza me fui con mi familia a la iglesia, donde encontré a mis compañeras. Todas nos arrodillamos delante de la imagen y comenzamos a rezar el rosario con la mayor devoción. Ya llevábamos rezadas dos partes, cuando hizo temblar el templo la primera descarga de la fuerza que mi padre mandaba. Yo no sé lo que sentí: miré a la Virgen, que siempre me había parecido preciosísima, y la encontré sin expresión, ¡Sin vida!... Me levanté maquinalmente y me fui a una capilla; necesitaba estar sola para llorar. ¿Querrá usted creer que quise seguir rezando, y no pude decir ni un padre nuestro? Y no lloraba solamente por los pobres fusilados y sus atribuladas familias; lloraba también por el desengaño que mi fe acababa de recibir. Se apoderó de mí un miedo tan grande, que me tuve que ir junto a mi madre y decirle al oído: vámonos a casa, me parece que la iglesia se va a caer sobre nosotras, aquí dentro siento pavor; los santos de los altares me inspiran una repulsión invencible. Esa Virgen, antes tan milagrosa, me parece que se mofa de mi desconsuelo; vámonos, que aquí me encuentro muy mal. Mi madre me miró como asustada, y me siguió, quedándose mis hermanas en la iglesia. Desde aquel día no he vuelto a pedir nada ni a la Virgen ni a los santos; y crea usted que siento en gran manera la pérdida de la Fe, porque creyendo se vive muy bien. Aunque mi confesor hace lo que puede por devolvérmela, todo es en vano; y para evitar cuestiones, hago el papel de convencida. Me es imposible olvidar aquella mañana en que vinieron a interrumpir mi fervorosa plegaria las descargas que borraban del libro de la vida a tres infelices sublevados. No creo en nada, absolutamente en nada. ¡Cómo he de creer en un Dios que se hace el sordo a las súplicas y a los sollozos de los que creen en su bondad y en su poder! Mientras hablaba la joven, yo recordaba mi visión. Los espíritus de los terrenales comienzan a despertar de su profundo sueño, ya no doblan la cabeza ante los divinos decretos; piden, y cuando no se les concede lo que han pedido, se atreven a mirar de hito en hito a las imágenes preguntándoles por qué no escuchan el ruego fervoroso de los creyentes. Y como la Fe no quiere ser interrogada ni argüida, abandona el campo a su antagonista la Razón, que busca en la discusión el triunfo de la verdad. A los pocos días en mi gabinete, una mujer, al parecer del pueblo, con un semblante que nada expresaba, parecía un libro en blanco. Iba enlutada; le pregunté qué quería de mí y me contestó en voz apenas perceptible: ¡Consuelo! Y dejándose caer en una silla, su rostro impasible adquirió súbitamente expresión, sus ojos se llenaron de lágrimas y murmuró con voz entrecortada por los sollozos: “Me han dicho que usted podía consolarme ¡He perdido a mi hija!... Hice decir más de ciento cincuenta misas ante el Cristo de Lepanto, para que le devolviera la salud, y de nada me han valido. Muerta mi hija, he ido a la capilla y he dicho al Cristo: ya no creo en tu poder; estoy desengañada de todo, porque de nada me han servido las misas, ni las ofrendas ni los martirios que he dado a mi cuerpo por salvar la vida de mi hija, mi hija que era la única alegría en este mundo, que ha dejado tres niños huérfanos y un marido inconsolable. Estoy loca de desesperación, viendo que tantos ruegos no han sido escuchados. ¡Parece mentira que Dios no escuche el ruego de una pobre madre! ¡Oh! Esto no es creíble. Y si hay Dios, ¿Cómo es insensible a mi dolor?... ¡Si será verdad lo que me dice mi yerno!... -¿Qué os dice vuestro yerno? -Que los santos, los cristos y las vírgenes son figuras de madera, sordas como la madera de que son hechas. ¿Y los milagros que han obrado? Porque yo he visto muchas ofrendas que los atestiguaban. Recuerdo, una vez que estuve en Sevilla por Semana Santa que en la capilla del Señor de los Desamparados no se podía entrar; tanto eran los cuadros, piernas y manos de cera, y mortajas de niños que demostraban la gratitud de los fieles, favorecidos por el poder milagroso de la sagrada imagen. ¡Y no favorecerme a mí que tanto he pedido y tantos sacrificios he hecho, viéndome además obligada a sostener una lucha terrible con mi yerno, que no quería de
ninguna manera que hiciera misas ni celebrara novenas! Pídame usted dinero para darlo a los pobres, (me decía) pero no para emplearlo en ceremonias religiosas que de nada han de servir a la enferma. Yo me indignaba; le llamaba ateo, hereje, renegado, qué sé yo lo que le llamaba... pero al ver que mi hija ha muerto... ha caído la venda de mis ojos, y nada creo. ¡Un Dios que no escucha el ruego de una madre desesperada!...¿Que podrá esperarse de él?. Entraron otras visitas, y la pobre mujer se fue diciéndome que volvería a verme para hablarme de la muerte de su hija y de la ruina de sus creencias religiosas. La religión de aquella pobre mujer me recordó de nuevo mi misión. ¡Oh Fe religiosa! ¡Oh viajera de los siglos! Los días de tu reinado expiran: los seres más sencillos, los más ignorantes te rechazan en sus horas de dolor! Ya no inclinan la cabeza ante los mandatos Divinos; ya no dicen; “Dios lo quiere”: antes al contrario, la exasperación se apodera de los que sufren, y el escepticismo derrumba sus místicas creencias de otros tiempos. Tu poder ha terminado en las naciones civilizadas. Los observatorios astronómicos valen más, mucho más que las gigantescas catedrales; los laboratorios de los sabios valen inmensamente más que todos los santuarios. Cuando la ciencia avanza, tú tienes que desaparecer. ¡Adiós con tu libro de la tradición y tus flores secas!, las flores de las religiones positivas terminó en los países cultos, cuando los creyentes, exasperados por el dolor, preguntan a Dios por qué no escucha sus ruegos, ¿Es que la venda de la Fe se ha caído de sus ojos?. Devoto que pregunta y pide cuenta a Dios de sus dolores censurando sus actos, es un racionalista que ensaya el vuelo de su  pensa-miento. Una parte de la humanidad tiende ya sus alas libremente. 
     Libro: La Luz de la Verdad Amalia Domingo soler 

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Función del Agua Fluidificada en el Tratamiento Espiritual


“(…) La acción fluídica se transmite de perispíritu a perispíritu, y de este al cuerpo material.”
El agua a pesar de su neutralidad, tiene un elevado potencial de absorción de energías o fluídos magnéticos. Esta magnetización es realizada por los amigos espirituales especializados, que están cuidando al hermano en tratamiento. El agua entonces se transforma en un elemento terapéutico que al ser ingerido transmite al organismo los recursos benéficos que hacen falta para su reequilibrio (físico, energético y espiritual). Después de esa sesión de magnetización que denominamos agua fluidificada, o sea, energizada por los Espíritus de Luz que actúan en la misión y causa la cura de LUZ espiritual.
Este agua cuando entra en contacto con el enfermo, permite canalizar la luz divina ( a través de fuerza electromagnética) en este cuerpo, irradiando sus energías y fluidos curativos. absorbidos durante la oración, con el auxilio de la corriente médica espiritual y de los mentores personales de cada uno. Debe ser  usada  como un medicamento.
Son los Espíritus desencarnados los que durante el tratamiento fluidifican el agua; por eso este proceso podrá ser realizado a distancia en sus propias casas.
El Hombre encarnado, en la condición de ser integral, compuesto de Espíritu, periespíritu y cuerpo somático, participante de ese Universo en el que todo y todos interactúan,influencia y es influenciado de modo incesante, registrando con más intensidad el campo de aquellos seres que mas carencia tienen para su evolución. Se afina con personas y cosas, pensamientos y sustancias, variantes en cada fase evolutiva por donde transita.
Elementos más sutiles lo alcanzan a través del periespiritu, tocando o penetrando sus estructuras, que pasan a ser afectadas. Se trata de una especie de osmosis de naturaleza psíquica que puede determinar el surgimiento de factores equilibrantes y de progreso, o constituirse fuente de estancamiento o desorden.
Tan importante es lo que se recibe como lo que se produce. Cuando el Espíritu se manifiesta  (pensando, actuando o simplemente existiendo), todas sus potencias vibran, haciendo vibrar a su vez, el fluido de Luz curativa, imprimiendo en este alteraciones que le dan aspecto, movimiento y dirección. Estas transformaciones que los seres inteligentes promueven en la atmósfera fluídica que los envuelve, se pueden dar tanto consciente como inconscientemente.   
        Como consecuencia de esta realidad, existe cierta facilidad de asimilación de fluidos por parte de los encarnados a semejanza de una esponja cuando se embebe de líquido. Los fluidos se atraen o se repelen conforme a la semejanza de sus naturalezas, de ahí la incompatibilidad entre los buenos y los malos fluidos. Esos son los fluidos que actúan en el periespiritu de cada uno, conforme sus aptitudes y merecimientos.              
El poder energético del agua en el tratamiento Espiritual, es de resultado benéfico, cuando es utilizada orando, pues de esa forma al ser ingerida, hace que el organismo absorba las "quintaesencias" que van a actuar en el periespíritu, a semejanza de los medicamentos, estimulando los núcleos vitales de donde proceden los elementos productores y regeneradores de las células físicas. 
Cuando este agua está actuando en su cuerpo, actúa como una grandiosa luz que parte del cielo inmediatamente por encima de su cabeza, irradiando sobre sí, la luz azul curativa, que trae la vida entrando en su cuerpo por encima del cráneo y  bajando hasta los pies.
Esta luz, tan necesaria a la vida, reluce en cada parte de sí. Es como si fuésemos transparentes. Ella llena cada parte de su cuerpo material, haciéndose como un cordón de energía brillante y de ese cordón fluye energía para cada uno de sus órganos y células. A esa energía de luz curativa el amor le da más fuerza. Viejas restricciones que vengan de emociones absoletas, se disuelven en esa luz. 
Cada célula de su cuerpo,cada órgano, desean hacer aquello para lo que fueron creados. La luz penetra en el miedo y la ignorancia y los quema, tal como la neblina de la mañana se disipa con la llegada del sol. La luz curadora llega hasta su médula, en donde las células blancas de la sangre se desenvuelven. Ellas están prontas para proteger este cuerpo; tienen el poder de ir a donde son necesitadas, teniendo en cuenta algún problema que pueda surgir. Su cuerpo vive porque todas sus partes están en armonía unas con otras. Esa es su naturaleza y es su deseo de que se cumpla ese flujo armonioso.
 Recordemos siempre que estamos a remover siglos en busca de esta singular misión, e impregnados del más puro amor incondicional, formamos una gran fuerza curativa extendida hasta los planos más elevados de los cielos. Esta fuerza viene a traer paz y armonía a nuestro corazón y la luz que necesitamos para irradiar a todos los que nos rodean. Pero una vez que te hemos recordado que la luz está dentro de ti, la partícula de Luz del Creador que está en ti, solo tienes que descubrirla y ascender hasta Mi.
Juliana por el espíritu de: Alice

Revista Verdad y Luz 

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domingo, 17 de diciembre de 2017

Acción del Agua Fuidificada en el organismo humano



 Ayer  os presenté :

- Valioso mensaje del Mundo Espiritual
- Trabaje para el bien
- El hombre: Ser completo
- Acción del Agua Fuidificada en el organismo humano


                                                   

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  Valioso mensaje del mundo espiritual 

                              ¡¡¡ Pongamos ATENCIÓN !!! 

LO QUE DIJO DIVALDO FRANCO EN EL WORKSHOP, "CONCIENCIA Y LIBERTAD" EL DIA 30 DE ABRIL DE 2017. SALVADOR - BA. 

Divaldo Franco comienza diciendo: - El día 4 de abril de 2016 se me aparecieron cerca de 40 entidades de las tinieblas. Y me dijeron: 

“Anote la fecha, porque a partir de ahora se recrudecerán los dolores, se multiplicarán las dificultades, y aquellos que pretenden servir al Cristo de Dios, como vosotros decís, tendrán que demostrarlo. No serán más las fieras del restringido circo romano, ni los amarres a las hogueras, seremos nosotros. Estaremos cerca para averiguar la legitimidad del cristianismo, y estaremos a vuestro lado, de todos vosotros, para poder testaros las lecciones que enseñáis a los demás. Procuraremos interferir en vuestras vidas, porque sois deudores. No nos sentimos en la condición de cobradores, sino de material de laboratorio para testar vuestra fidelidad. Podéis contar con nosotros, porque en este momento de transición, que se inició desde los años 1970, los dolores que caerán sobre la Tierra son mínimos, es como si la cola de un cometa pasase a poca distancia, convocando a algunos leves daños. Pero ahora el cometa se dirige en la dirección del planeta terrestre para un gran choque. Contad con nuestra guerra. Estamos en batalla, y nos gustará veros llorar, buscar misericordia, de pedir, desistir, nos gustará ver vuestra fidelidad al Evangelio, empezando por ti, nosotros te cobraremos cada lágrima, cada sofismo, y veremos hasta donde irás. Cuatro de abril (2016), anótalo, para que no te olvides”. 

Yo los escuché con profundo respeto, y le dije a un amigo: “la Humanidad va a pasar por una de sus peores crisis. Y esperemos que muchos dolores vendrán hasta nosotros con trabajos, a una ética saludable, a vivir el Evangelio para ayudar a nuestro prójimo.”   Y dije a los más íntimos de nuestra Casa: “mucho ánimo, las cosas van a empeorar tremendamente. Oremos para evitar guerras, en esa guerra de lo cotidiano, evitar las calamidades colectivas, porque las entidades del mal se perfilan para impedir la llegada de una nueva primavera. Nosotros resistiremos y enfrentaremos con alegría porque estamos a sueldo de Aquel que convidó a los servidores de la última hora, y nosotros somos esos trabajadores de la última hora, que incluso invitados a las lágrimas, tenemos la luz suave del Maestro, enjugándonos el sudor y los ojos. No temamos, no desfallezcamos. Que tengamos el coraje de cargar una cruz invisible, que no sea vista, y todos os juzguen por la apariencia, por la sonrisa, por la alegría, pero por el carácter rígido, por la fidelidad al bien y al amor.” 

Desde aquella fecha, yo que siempre disfruté de mucha salud, me siento visitado, como es evidente, en una edad bastante avanzada, por los fenómenos orgánicos de un lado y también por la visita de esos seres que nunca vi en tan grande cantidad en las ciudades, cuya psique forma una nube sombría sobre ciudades, sobre poblados, resultado de la mezcla de la psicoesfera humana aturdida, dolorosa, sufrida, casi sin ... 

Divaldo Franco. 
Traducción: Johnny M Moix


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                                            TRABAJE PARA EL BIEN

                                    


En su actividad profesional diaria, cuando usted se pone a servir a la vida con los recursos de que dispone, para que todo se desarrolle a su alrededor, busque certificarse de sus obligaciones.

   Piense en el trabajo,  desde el más sencillo al más complejo, desde los esfuerzos brazales más inexpresivos a los ojos comunes, hasta las realizaciones más grandiosas en el campo intelectual, y haga todo de la mejor forma posible. Haga todo con buena voluntad. 

   Todo trabajo, es una bendición de Dios para quien lo realiza. Todo trabajo es noble desde que realizado en homenaje del bien. 

    Si usted conduce algún vehículo de pasajeros, maneje como si su vehículo fuese un divino carruaje debiendo recoger y entregar, con seguridad, cada uno de sus hermanos, cada hijo de Dios como usted mismo. 

   Caso usted trabaje con alimentos, cocinando, sirviendo o vendiendo haga todo como quien administra la despensa celeste, debiendo, por eso, ofrecer lo mejor a los hermanos de su camino. 

   Si usted cose o teje, retirando de ahí su sustento, haga todo de la mejor manera. Actúe como si manejase la luminosa roca del Creador o como si usted fuera una araña inteligente y especial, encargada de vestir y proteger los cuerpos de los hermanos del mundo. 

   Caso usted trabaje en el área de informática, hoy exuberante, considere que, por más excepcionales que sean las máquinas, usted debe trabajar con quien reverencia el celebro y la mente, en los cuales el Creador depositó las semillas de la perfección. 

   Si usted trabaja con enfermos, como médico o enfermero, trabaje con sus mejores recursos del alma. Medite en la hora de poder penetrar los secretos biológicos terrenos, cooperando con el grande autor en el restablecimiento de esos edificios celulares. 

 Piense, todavía, en las realidades de la vida orgánica que usted puede controlar, mostrándose un dios que esté actuando con Dios, en beneficio del propio desarrollo. 

   Haga del mejor modo su trabajo. Y esté seguro de que, si trabaja mal, de mala gana, a pesar de que pueda causar trastornos a los otros, estará perjudicando a sí mismo. 

    
A pesar de que usted no reciba las consideraciones y reconocimientos como gustaría, en la tierra, piense en la oportunidad que el Padre Creador le ofrece. Confié. A su tiempo todo mejorará. 

   No se pierda, evite perturbarse en su actividad profesional. Antes, perfecciónese. Haga todo con cariño y rigor para que en su estadía por el mundo sea de gran provecho para su grande futuro.  

Su vida puede transformarse en un estuario de felicidad, en un campo de alegría, evadiéndose de las cadenas del remordimiento, del pesimismo, del egoísmo, del mal, en fin, para que su travesía humana sea un himno de ventura para su encuentro con Dios por medio de su semejante. 
 
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    El trabajo es, al lado de la oración, el más eficiente antídoto contra el mal, dado que conquista valores incalculables con los cuales el espíritu corrige las imperfecciones y disciplina la voluntad.
 

 Equipo de redacción de Momento Espírita a partir del cap. 11 del libro "Para uso diario!, -Edit.Fráter Libros Espíritas.
  
 
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 EL HOMBRE : SER COMPLETO

George Mivart, el célebre naturalista inglés, analizando psicológicamente al hombre, aclara que EL HOMBRE «difiere de los otros animales por las características de la abstracción, de la percepción intelectual, de la conciencia de sí mismo, de la reflexión, de la memoria racional, de su capacidad de juzgar, de la síntesis e inducción intelectual, del raciocinio, de la intuición, de las emociones y sentimientos superiores, del lenguaje racional y del verdadero poder de la voluntad». Las enciclopedias definen al hombre como un «animal racional, moral y social, mamífero, bípedo, bímano, capaz de un lenguaje articulado que ocupa el primer lugar en la escuela zoológica: ser humano…» El momento más elocuente de su proceso evolutivo se dio cuando adquirió la conciencia para discernir el bien del mal, la verdad de la mentira.

    Estudiado ampliamente a través de los siglos, Pitágoras afirmaba que el hombre «es la medida de todas las cosas». Sócrates y Platón establecieron que «era el objeto más directo de la preocupación filosófica, siendo el resultado del ser o Espíritu inmortal y del no ser o su materia, que unidos le proporcionaban el proceso de la evolución». Desde el punto de vista psicológico, la persona es un ser que se expresa en múltiples dimensiones, desde su contenido humanista, comportamentalista y existencial, a nuevos potenciales que estructuran al ser pleno.

   La psicología occidental, difiriendo de la oriental, mantuvo el concepto de persona en los límites cuna-sepulcro con la estructuración transitoria, en tanto que la oriental sustenta la idea de una realidad trascendente, a pesar de su inseparable expresión de la forma y relatividad corporal. Los estudios transpersonales, incorporando las tesis orientales, consideran a la persona como un ser integral, cuyas dimensiones pueden expresarse en varias manifestaciones, tales como la consciencia, el comportamiento, la personalidad, la identificación, la individualidad, en un ser complejo de expresión trinitaria.

    La persona, observada desde el punto de vista inmortal, es preexistente al cuerpo y su origen se pierde en los milenios pasados del proceso evolutivo, para desarrollarse de acuerdo a una finalidad que se manifiesta en cada experiencia corporal, la reencarnación, como adquisición de nuevos conocimientos, facultades y funciones, que conducen al crecimiento y a la felicidad. En el Espiritualismo idealista «el espíritu tiene la primacía en todo lo que se relaciona con el mundo y la vida humana», en tanto que para el materialismo «el espíritu no es más que una forma de actividad de la materia que en determinada fase de su evolución de las formas simples hacia otras más complejas, adquirió la conciencia».

    A través de los siglos, la filosofía buscó demostrar que la persona es distinta del individuo y del ser psicofísico, que dio margen a consideraciones prolongadas por parte de los pensadores y de variadas escuelas, procurando ofrecer al hombre los caminos para ser feliz en continuas tentativas de interpretar la vida y entenderla. Los filósofos atomistas lo reducían todo al capricho de las partículas, las cuales al desarticularse se aniquilaban a través del fenómeno biológico de la muerte.

   La filosofía espírita nos enseña que el hombre es un conjunto de elementos que se ajustan e interpenetran en una misma estructura biológica. El cuerpo carnal y el cuerpo espiritual se originan en el mismo elemento primitivo, es decir, en el fluido cósmico universal. Ambos son materia, aunque en estados diferentes. A través de El Libro de los Espíritus sabemos que el hombre está formado por:

 1º El cuerpo físico o ser material análogo a los anima es y animado por el mismo principio vital. Es el envoltorio material que precisamos para desenvolvernos en este plano de existencia.

2º El alma o ser inmaterial, espíritu encarnado en el cuerpo, ser eterno y preexistente, que sobrevive al cuerpo físico después de la muerte.

3º El lazo que une el alma al cuerpo somático, principio intermediario entre la materia y el espíritu, al que se denomina “periespíritu”, que está constituido por varios tipos de fluido, energía o de materia hiperfísica.

   Recordemos que en el mismo instante de la fecundación en el óvulo, la primera célula llamada “cigoto” comienza su trabajo para ir construyendo el cuerpo físico y espiritual, en función de sus necesidades reencarnatorias. Y lo hace a través de los genes y cromosomas que nos dan las características físicas necesarias para las lecciones, pruebas y expiaciones que tengamos destinadas en cada existencia. O lo que es lo mismo, en cada reencarnación se preparará con nuestra colaboración, o sin ella, el organismo físico adecuado para la nueva tarea que hemos de emprender.

    La envoltura física no sólo vendrá equipada para las tareas a las que nos hemos comprometido en el mundo espiritual, sino que además traerá consigo la posibilidad de que puedan producirse ciertos desequilibrios orgánicos como reparación de faltas e imprudencias cometidas anteriormente. Todo ello dependerá, por supuesto, de nuestro comportamiento y de nuestra capacidad de asumir los retos que se nos plantean. Nuestro actual vehículo físico responde perfectamente a la situación de nuestro periespíritu después de la anterior reencarnación, cumpliéndose así la «ley de causa y efecto».

    Una vez que esta realidad ha aparecido ante nuestros ojos, debemos analizar y meditar seriamente cuál es el comportamiento a seguir, qué cosas debemos rápidamente cambiar, cuál es el camino para mantener nuestra mente armónica e impedir que se produzcan alteraciones que nos van a afectar también físicamente. Es de máxima importancia en el complejo humano el moderno «modelo organizador biológico», es decir, el periespíritu, porque su función es la de personalizar, individualizar e identificar el espíritu, guardando la apariencia humana de su última encarnación. En él las experiencias de las múltiples reencarnaciones están archivadas, sufriendo con los tóxicos ingeridos por el hombre. Su plasticidad es afectada por los desgastes del alcohol, de las drogas, de la nicotina, de las tentativas de suicidio, etc., grabándole los disturbios patológicos, tales como la esquizofrenia, la epilepsia, el cáncer, el mal de Hansen, entre otros, que en un momento propio favorecen la sintonía con microorganismos que desordenadamente se multiplican y abordan el campo orgánico. ¿Qué ocurre entonces…? En futuras reencarnaciones estas lesiones repercutirán como enfermedades patológicas, enseñando al hombre a través del dolor la obligación de valorizar la vida y el respeto a Dios.

    No debemos olvidar que el periespíritu es el conductor de la energía que establece la duración de la vida física, así como es el responsable de la memoria de las existencias pasadas, que se archivan en las telas sutiles del inconsciente actual, proporcionando reflejos o recuerdos esporádicos de las experiencias ya vividas. Saludable y optimista debe ser para que el amor sea la base fundamental en este momento de cultura, tecnología, ciencia y de desamor. La humanidad ha llegado a un punto en que la tecnología aliada a la ciencia ha logrado casi todo, pero el amor es aún, sin embargo, una aventura. Nunca hubo tanta gente en la Tierra, más de 7.000 millones de personas, con tantos millones en soledad. El hombre marcha a solas. Es por ello que, si queremos purificar nuestra alma, debemos cuidar de nuestro vehículo físico para el aprendizaje en la «escuela terrestre» con buenos pensamientos y acciones. En consecuencia, cambiar la constitución de nuestro periespíritu, ya que, como viajeros de la eternidad, hoy estamos construyendo nuestro mañana.

- Juan Miguel Fernández -



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ACCIÓN DEL AGUA FLUIDIFICADA

EN EL ORGANISMO HUMANO





¿Que es el agua fluidificada?

Edvaldo Kulcheski


El agua fluidificada es  agua normal, enriquecida con fluidos curativos. En términos  Espiritas,  se entiende por agua fluidificada aquella en que los fluidos medicamentosos son adicionados al agua. Es el agua magnetizada por fluidos.

¿Quien hace la fluidificación del agua?
En general, son los Espíritus desencarnados que, durante las sesiones de fluidoterapia, fluidifican el agua, pero el agua puede ser magnetizada tanto por los fluidos espirituales como por los fluidos de los hombres encarnados, así como ocurre con los pases, siendo necesario, para eso, por parte del individuo que irá realizar la fluidificación, la realización de oraciones y la imposición de las manos, a fin de dirigir los fluidos  al  recipiente en donde  se encuentra el agua.

¿Cómo es hecha la fluidificación del agua?
El agua es uno de los cuerpos mas simples y receptivos de la Tierra.  Es como  la base pura, en donde la medicación Espiritual puede ser impresa. El proceso es invisible a los ojos mortales, 
por eso, la confianza y la fe del paciente son partes esenciales para que el tratamiento alcance el efecto deseado. El agua es un óptimo conductor de fuerza electro-magnética y absorberá los fluídos sobre ella proyectados, conservándolos y transmitiéndolos al organismo doliente, cuando es ingerida. El agua fluidificada expande los átomos físicos, ocasionando la entrada de átomos espirituales, aun descononocidos, y que sirven para ayudar en la cura.
Tipos de fluidificación del agua :

Fluidificación Magnética:

Es aquella en la que los fluídos medicamentosos son adicionados en el agua por la acción  magnética de la persona (encarnada), que coloca sus manos sobre el recipiente con agua y proyecta sus propios fluídos.

Fluidificación Espiritual:

Es aquella en la que los Espíritus aplican fluídos (sin intermediarios), directamente sobre los frascos con agua. En la Fluidificación Espiritual el agua no recibe fluídos magnéticos del indivíduos encarnado, sino solamente los traídos por los Espíritus. La fluidificación Espiritual es más comunmente utilizada en los Centros Espíritas.

Fluidificación Mixta:

Es una modalidad de fljuidificación en donde se mezclan los fluídos del indivíduo encarnado con los fluídos traídos por los Espíritus.
Como vimos, el proceso de fluidificación del agua es independiente de la presencia de médiums curadores, pues los Espíritus pueden aplicar los fluidos sin intermediarios, directamente sobre los frascos con agua, además de eso, cualquier persona puede fluidificar el agua, basta tener fe y concentrarse en aquello que estuviere haciendo, proyectando así sus propios fluídos y recibiendo el auxilio de la Espiritualidad amiga, siempre presente.

Acción del agua fluidificada en el organismo
El agua es una molécula polar compuesta y es facilmente absorbida en nuestro organismo. Por eso se puede aprovechar de algunas de sus propiedades (tensión superficial, conductividad eléctrica y susceptibilidad magnética), es usada como agente del tratamiento de la fluidoterapia.
Todas las reacciones que suceden en nuestro organismo son en soluciones acuosas, y las proteínas, membranas, enzimas, mitocondrias y hormonas, solamente son funcionales en presencia de esta sustancia (agua). 
La ciencia denomina al agua como "Líquido Vital". Una vez fluidificada e ingerida, el agua puede provocar los siguientes efectos: 
Inhibición de la formación de radicales libres, o sea, disminución de los procesos oxidativos celulares, disminución de la tasa de producción de gas carbónico, aceleración de los procesos de fagocitosis, incremento en la producción de linfocitos (células de defensa);

Se observa en la membrana celular una mayor movilidad de iones de Sodio y de Potasio, mejorando el proceso de osmosis celular, teniendo un efecto rejuvenecedor en el organismo. Hay una distribución en el mecanismo de transporte de varios tipos de cationes, como es el caso del calcnio;
Efectos sobre las hormonas receptoras, activación de los linfocitos por antígenos y varias lecitinas. El proceso de polarización magnética inducida (imantación) del agua en el organismo, produce la captura y precipitación del exceso de calcio en el medio celular;
      Reposición de la energía espiritual, renovando la estructura periespiritual.                     
La terapia con el agua fluidificada trae muchos beneficios al organismo, a pesar de no poder parar o regresar las dolencias generadas por rescates, dolencias crónicas y degenerativas, pero facilita la acción medicamentosa y  se ha mostrado eficiente en la cura de dolencias psicosomáticas.

Conclusión :

El agua fluidificada, por tanto, es un agua magnetizada, principalmente por los Espíritus, conteniendo así alteraciones ocasionadas por los fluidos saludables allí colocados y direccionados para el equilibrio de alguna enfermedad física o espiritual.
Para cada paciente o fluido medicamentoso, será específico no solo para su enfermedad física, sino también para las necesidades espirituales de cada uno. Debe ser utilizada como un medicamento. Manda el buen sentido que no se utilicen  remedios sin necesidad, por tanto, de la misma manera, solo  debe usar el agua fluidificada quien de hecho estuviere necesitado de ella. Todo en exceso hace mal, no es lo mismo.
-Revista Verdad y Luz-(Sept.2017)


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