lunes, 19 de marzo de 2018

Oración dominical



Hola amigos: Hoy os propongo
las siguientes lecturas:

. Médiums Sanadores
-Momento de Reflexión: Precipitación
- Alma y Teoría Celular
-Oración dominical



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                   Médiums Sanadores 

Entre las bendecidas facultades medianímicas puestas a servicio de la fraternidad humana y del bien, la de naturaleza curadora se recubre de recursos preciosos para, en nombre del Terapeuta Divino, ayudar a las criaturas carentes de salud y bajo varios tormentos. Habiendo una predisposición orgánica especial en determinados individuos, se irradian las beneficiosas energías de forma consciente o no, con o sin la manipulación de buenos espíritus. Generalmente programados para la acción de la caridad, estos médiums se reencarnan bajo la asistencia de abnegados mentores, que los conducen a la práctica de la terapia de amor, canalizándoles las fuerzas de modo que puedan alcanzar la finalidad para la que fueron elaboradas. 

Como el hombre nunca está solo, viviendo siempre acompañado por entidades que le corresponden a los climas mental y moral, en el caso de los médiums curadores, los espíritus interesados en el progreso y en la felicidad de los hombres les trabajan la personalidad y buscan orientarlos con cariño, con el fin de que su ministerio logre éxito. El resultado de la actividad dependerá de la forma como el médium se comporte, con elevación y ductilidad o con irresponsabilidad y pasión que pervierte. Como nada le cuesta, bajo ningún pretexto la mediumnidad curadora debe ser comercializada, sin que ocurra la incidencia en la ofensa de la simonía, que enreda al espíritu en un terrible berenjenal de aflicciones para su propio futuro. 

No se hace necesario fórmulas sacramentales, gestos cabalísticos, ceremonias, indumentarias especiales, ningún objeto de naturaleza material visando a alcanzar los resultados favorables en la acción curativa. Se irradia de una forma saludable la bioenergía del médium, siendo aún más beneficiosa cuando es comandada por espíritus nobles, que conocen las necesidades del paciente, atendiendo los núcleos orgánicos deficientes o revitalizando los centros vitales generadores de la armonía celular y psíquica. A la medida que el intermediario desarrolla la capacidad de amar y de servir, distribuyendo el magnetismo curativo, se siente más revitalizado, porque, “se da más a aquel que más da”, según las recomendaciones de Jesús. 

La conducta sana, que es consecuencia de una vida moral equilibrada, proporciona un poderoso intercambio de energías propiciadoras de salud. A su vez, el médium que ora se enriquece de valores espirituales y también desarrolla una aptitud innata, ampliando su campo vibratorio, aumentado la fuerza de la energía que canaliza para la salud, volviéndose una dínamo valioso para el bien en general. Basta una mirada, un toque, su presencia, para que los núcleos potencializados transmitan las fuerzas curativas, favoreciendo a las personas carentes y renovarlas. En Hechos de los Apóstoles, narran que las personas traían sus enfermos y los colocaban al borde de los caminos por donde pasarían Pedro y Juan, con el fin de que su sombra, caiga sobre ellos y los sanara… 

El mal uso envenena las facultades, que pasan a un campo perjudicial explotado por las entidades viciadas y perversas. La aplicación digna de los recursos, hace propicia la paz interior y desarrolla los sentimientos de amor, ampliando los horizontes de fraternidad humana. Esta mediumnidad curadora, de la cual tanto usó el Maestro para poder curar a las multitudes, de las que se compadecía, está al alcance de todos aquellos que entrenando la aplicación de pases, desarrollarán las posibilidades bioenergéticas para un saludable intercambio de fuerzas entre los hombres, favoreciendo a los que sufren con la esperanza, la salud y la paz.

Vianna de Carvalho 

Médium Divaldo Pereira Franco 
Extraído del libro "Médiums Y Mediumnidades


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         *MOMENTO DE REFLEXIÓN"

              *PRECIPITACIÓN* 


La precipitación responde por muchos males que afligen al hombre.

Un comportamiento ansioso lleva a estados de perturbación, generadores de sufrimientos perfectamente evitables. 

Bajo el estigma de la ansiedad las actitudes son incorrectas, fomentando resultados inadecuados a la edificación interior. 

El ejercicio de la calma, por eso mismo, se hace imprescindible para una jornada armónica de cara a las perplejidades que la vida moderna impone.

La calma en seña a esperar por los resultados de cualquier realización, que no pueden ser anticipados.

El ritmo del tiempo es inalterable, razón por la que los acontecimientos suceden naturalmente dentro de espacios que no pueden ser modificados. 

A  instancia de la precipitación, el hombre oye y ve mediante una óptica deformada, que más lo perturba, desde que  turbándole el discernimiento, lo precipita en despeñaderos de infortunios.

Hace tiempo de sembrar, siendo por tanto comprensible, que llegará el tiempo de segar. 

Inutilmente se pretenderá con éxito, precipitar los fenómenos de la vida, entre la germinación y la madurez del grano.

En el campo moral el mecanismo es equivalente.

Cada fase tiene un periodo propio; cada ocurrencia su instante oportuno. 

Reúne tus fuerzas morales en la disciplina del equilibrio, no precipitando sucesos que deben de seguir con su curso normal.

Consciente de que solamente te ocurrirá lo que esté en tu programación kármica, no sufras con antelación, propiciando estados de ansiedad y de amargura, que podrían ser evitados, 

Cuando suceda que el sufrimiento se colapse sobre ti,  enfréntalo con nobleza, sabiendo que el mismo se te hace necesario, como forma de crecimiento para la vida y de recuperación personal, en la contabilidad de los valores espirituales. 

Dice Jesús: "Solamente caen las hojas de los árboles por voluntad de Dios", demostrando que toda ocurrencia está subordinada a leyes que comandan todos los fenómenos del Cosmos.

De la misma forma, suceden en tu universo personal, acontecimientos que hacen justo lo que necesitas.

Ten, por tanto, paciencia y no te precipites nunca.

Arrepiente-té por la decisión precipitada, ansiosa, pero nunca te arrepientas por aquella que nace de la reflexión y de la calma.

Si te parece imposible soportar en paz los problemas que te angustian, recurre a la oración y déjate tranquilizar por la blandura del intercambio entre tí, que ruegas a la Divinidad que te responda, tranquilizándote y ahorrándote la precipitación.

Joanna de Ângelis/Divaldo Franco.


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ALMA Y TEORÍA CELULAR
 Todo el que sabe mirar la Naturaleza con ojos filosóficos descubre que ella es la gran educadora, donde reside toda la verdad, y observando ve los secretos que permanecen velados para los ignorantes. Nada aparece súbitamente  y en el estado perfecto, así lo dicen las leyes que rigen las múltiples evoluciones  de la materia física o viva.
 El sistema solar, nuestro planeta, los vegetales, los animales, el lenguaje, las artes, las ciencias, todo, lejos de haber brotado espontáneamente, es el resultado de una larga y gradual ascensión, desde las formas rudimentarias hasta las modalidades que en nuestros días conocemos.
 En el alma humana, sucede lo mismo, vemos en la Tierra que pasa por fases de diversas manifestaciones, desde el salvaje hasta el genio de las naciones civilizadas.
 El alma tanto en el ser humano como en el animal  es indivisible, dado que  los primeros fulgores   del instinto  son los signos reveladores  de su acción. A partir de los animales simples como los zoófitos, ha adquirido sucesivamente  el periespiritu, mediante transformaciones incesantes, sus propiedades funcionales.
 La envoltura del alma es el  “periespiritu” , tanto en los animales como en el hombre, individualiza al principio pensante por medio del fluido universal que lo constituye.
Este punto poco estudiado, ha sido corroborado y comprobado, con la intervención  de mediúms videntes, que el alma animal no se destruye con la muerte.
 Si el principio inteligente del animal sobrevive a la materia, si goza de individualidad, es posible aplicarle las mismas reglas que rigen al alma humana, explicándose así todo.
 Por medio del Espiritismo  se comprobó  experimentalmente  la necesidad de la reencarnación del alma humana; la ley de continuidad  en los seres vivos, permite  creer que el alma del animal está sometida a ese mismo proceso: de este modo el principio inteligente  animaría sucesivamente  organismos y más organismos cada vez más perfeccionados, a medida que  fuera adquiriendo capacidad  para dirigirlos.
 El Espiritismo, no inventa nada,  al proclamar la existencia del periespiritu, demuestra que tal órgano reproduce fluìdicamente la forma corporal de los animales, que es permanente  en medio del flujo perpetuo de las moléculas vivas y, consecuentemente  que en él es donde radican  los instintos  y las modificaciones de la herencia. Por ser inmutable, pese  a los incesantes  cambios de que  es testimonio el hombre contiene – digámoslo así -  los estatutos y las leyes  que dirigen la evolución del Ser; no se disgrega con la muerte, sino que se constituye  la individualidad  póstuma  del principio intelectivo; tomando en registro  todas las modificaciones que le proporciona  las numerosas y sucesivas existencias, acabando por hacerse apto, después de haber recorrido toda la serie, no solo para organizar y dirigir organismos  muy complicados, sino para hacerlo sin conocimiento del alma.
 Si no sabemos como  están constituidos los seres vivos, es difícil comprender  el papel de periespiritu y del sistema nervioso. Los médicos, los naturalistas  y los filósofos hablan constantemente  en sus escritos de las sustancias vivas, de moléculas orgánicas, de materia organizada, de tejidos, de órganos, etcétera; pero pocos dan una definición precisa de tales frases. En los animales superiores se advierte la carne, los huesos, los tendones, los nervios, los vasos, las membranas, etcétera.  Se ha adquirido la certeza  de que el organismo de un vegetal o animal cualquiera, proviene  de la reunión,  de la asociación  de un número inmenso de células, y las partes diferentes del cuerpo animal o vegetal  son debido a las modificaciones que las células sufren.  En química, por descomposiciones  sucesivas, los productos más complejos pueden siempre reducirse  a los elementos primordiales, a los cuerpos simples  de que están formados; en historia natural, la célula aparece  como el residuo último  de toda clase de residuos. La molécula orgánica, es el elemento  anatómico por excelencia de que están formados todos los seres vivos.
 La célula esta compuesta de tres partes: aunque varia en su forma, siempre  se compone de tres partes 1ª) un núcleo solidó que está en el interior 2ª) un liquido que baña al núcleo, y la 3ª) una membrana que lo envuelve todo.
 La parte esencial, la parte verdaderamente viva, es el líquido, al que se ha dado el nombre de protoplasma; de manera que este líquido gelatinoso es el que constituye realmente el fundamento de la vida orgánica. En tanto él vive en los millones de células que forman un cuerpo, el cuerpo vive también; cuando él muere en una parte cualquiera de las células que componen un miembro, el miembro muere; si se destruye, en fin, el protoplasma en la totalidad de las células, el cuerpo entero muere.
 Si la teoría de la evolución es exacta, la vida debió principiar en la Tierra por la formación del protoplasma. Este hecho se verifica en nuestros días. Las exploraciones de los grandes fondos submarinos han dado a conocer una sustancia gelatinosa que parece ser la primera manifestación vital". Los notabilísimos trabajos de Haeckel respecto a tales seres rudimentarios, confirman plenamente las deducciones de Darwin y dan al transformismo una base seria.
 El modo de reproducción de las células  es muy simple: cuando a alcanzado cierto volumen, se producen una o muchas divisiones en su masa, se fracciona en dos o más partes, y cada una de ellas, se hace independiente, se nutre y crece como la célula, madre, hasta que llega el momento que a su vez da nacimientos a otras células semejantes. Algunas veces las células originarias de la primera nos e separan, sino que forman una serie de células  asociadas, que dan nacimiento a su vez a otras y otras,  también unidas, según el grado de vitalidad que posean. Esto es lo que acontece a los animales, vegetales  y al hombre.
 Aun en las asociaciones más complejas las células que constituyen un ser vivo no pierden por completo su independencia: cada una de ellas vive por su cuenta, y las diversas funciones fisiológicas del animal, no son otra cosa que la resultante de los actos cumplidos por un cierto grupo de células.
 El objeto de todo organismo es vivir, y cada parte concurre a la consecución de este resultado en la esfera que le es propia. Se puede comparar el cuerpo vivo a una manufactura, cada órgano a un conjunto de obreros y cada obrero a una célula. Cada obrero tiene que efectuar un trabajo especial, pero uniendo las piezas elaboradas de este modo, se obtiene el objeto manufacturado.
 "La comunidad, como el individuo, tiene su unidad abstracta y su existencia colectiva; es una reunión de individuos, frecuentemente en número inmenso, que no obstante puede ser considerada como un individuo solo, como un ser único, aunque compuesto. Y es así, no solamente para la abstracción más o menos racional, sino para la realidad, materialmente, lo mismo para nuestra inteligencia que para nuestros sentidos, porque está constituida como un ser organizado, de partes continuas y recíprocamente dependientes, todas ellas fragmentos de un mismo todo, aunque cada una por sí sea a su vez un todo más o menos bien circunscrito; todas ellas miembros de un mismo cuerpo, aunque cada una constituye un cuerpo organizado, un pequeño colectivo...
 "Como la familia y la sociedad, la comunidad puede estar muy diversamente constituida. La fusión anatómica, y, por consecuencia, la solidaridad fisiológica de los individuos así reunidos, puede estar limitada a unos pocos puntos y a unas pocas funciones vitales, o extenderse a la casi totalidad de los órganos y de las funciones. Todos los grados intermedios pueden presentarse también, y se pasa por gradaciones insensibles de seres organizados en quienes las vidas colectivas permanecen aún casi independientes y los individuos claramente diferenciados, a otras en que los individuos son de más en más dependientes y mixtos, y tras éstas a otras en que todas las vidas se confunden en una vida común y las individualidades propiamente dichas desaparecen más o menos completamente en la individualidad colectiva".
 Los animales superiores son estas individualidades colectivas, aunque sólo desde el punto de vista vital. Hemos visto ya que la fuerza vital es un principio y un efecto: un principio porque es necesario un ser vivo para comunicar la vida, y un efecto, porque una vez fecundado el germen, las leyes físicas y químicas se encargan del mantenimiento de la vida. Aquí no caben equívocos: la fuerza vital tiene existencia propia, puesto que cada ser puede reproducirse en un semejante suyo, y puesto que no se puede dar vida artificialmente a un compuesto inorgánico. Más todavía: suponiendo que se llegara, por ejemplo, a fabricar un músculo sensible de manera que produjese los mismo fenómenos que un músculo ordinario, el músculo fabricado no podría regenerarse, como acontece incesantemente en el organismo vivo. Luego, aunque el principio vital opere y se mantenga por medio de leyes naturales, no cabe ninguna duda de que es distinto de tales leyes. Aquel principio es una fuerza, una transformació n especial de la energía; no goza de existencia sobrenatural, pero sí es el producto necesario de la evolución ascendente, el primer grado, no de la organización, pero sí del mantenimiento, de la reparación de la materia viva. Pueden hallarse indicios de este principio reparador hasta en la materia bruta: un cristal está capacitado para cicatrizar sus heridas. Pasteur ha puesto este hecho en evidencia (véase Comptes rendus, del 16 de mayo de 1881).
 Si a un cristal roto en cualquiera de sus partes se le coloca en la disolución a que debe su origen, se observará que no solamente crece en todas sus caras, sino que se inicia un trabajo de reconstitución mucho más activo en la parte lesionada, hasta que el daño queda reparado; una vez conseguido esto, se reestablece la simetría. Si se colora el agua madre con una sustancia violeta, por ejemplo, se verá distintamente el trabajo suplementario que se realiza para la reconstitución de la parte destruida.
 El principio vital, por consiguiente, es una fuerza esencialmente organizadora y reparadora y, en los vegetales y los animales, él es quien repara las células destruidas por el uso, siguiendo un plan determinado. Podemos considerarle en cierto modo como el desenvolvimiento, el grado superior, la transformación exaltada de esa fuerza que en los cuerpos brutos conocemos por afinidad. Además, el fluido vital obra sobre las moléculas que produce el fantasma magnético. Si se niega la existencia de una fuerza vital, aunque invisible e imponderable, no es posible comprender cómo un cuerpo vivo conserva una forma fija, invariable, según la especie a que pertenezca, a pesar de la renovación incesante de las moléculas del cuerpo.
 En tanto la vida es difusa, como en los animales inferiores; en tanto todas las células pueden vivir individualmente sin necesitarse unas a otras, el principio inteligente no se revela en ellas de un modo claro, puesto que en estos seres rudimentarios no se observa sino la irritabilidad, es decir, la reacción a una influencia externa sin sensibilidad apreciable; pero desde el momento en que el sistema nervioso aparece, se concentran en él las funciones animales, la comunidad viviente se transforma en individuo, y el principio inteligente toma a su cargo el gobierno del cuerpo, manifestando su presencia por los primeros fulgores del instinto.
 Trabajo realizado por Merchita, extraído del libro Evolución Anímica de Gabriel Delanne

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                          Oración dominical

Como tal, se designa así la oración que el mismo Jesús enseñó a sus discípulos y que es mundialmente conocida como El Padre Nuestro.

    En el punto 2, Prefacio, Kardec nos avisa de la recomendación de los espíritus para que  utilizáramos la oración dominical también como símbolo de las demás oraciones, esto es, como ejemplo para dar salida del alma a todas las demás oraciones que nacen del corazón.
     La primera cosa que  llama la atención es el nombre que se le da a la oración que nos enseñó  y nos dejó Jesús, como ejemplo perfecto  para todas las demás oraciones. Así, al Padre Nuestro, se le denominó como “Oración Dominical”. Esto me lleva a pensar  con cierta sorpresa, que siendo una oración tan popular y de tanta trascendencia, pues había salido de los mismos labios de Nuestro Señor Jesús, los cristianos  parece  que tal vez solo la empleaban en el día de la semana que consagraron al Señor: el Domingo, . Los demás días, o no se acostumbraba a rezar nada, o  lo harían   con otras oraciones, reservando esta  solamente para la solemnidad del día consagrado a Dios.

   Por  el punto 3  solo me cabe afirmar, que esta oración, en su sencillez es al mismo tiempo tan profunda y tiene tantos matices,, que no basta con recitarla, sino que es preciso meditar en ella, pues encierra tan grandes enseñanzas morales y religiosas, en cuanto a nuestra relación con Dios como entre nosotros mismos, que  constituye una de las más valiosas herramientas espirituales que Jesús legó a la humanidad para poder seguir el camino recto hacia el Padre.
   Kardec nos habla  de que lo que importaba  entonces a los cristianos, no era profundizar en el gran mensaje espiritual, sino en la repetición cabalística  y hasta monótona de un numero determinado de veces, por lo que  si se pedía algo con la oración, cuanto más veces se repetía, más efecto  debería  tener, como si el Padre estuviese sordo y necesitase que le repitiesen muchas veces las cosas, de forma machacona y  repetitiva.  
    La palabra rezar, deriva de   “Recitar”, y a base de   más  y más repeticiones en este recital, podríamos creer  erroneamente que así es mas eficaz o mejor. 

    El Padre Nuestro no es solamente  una oración para recitar, lo cual se puede hacer simplemente, sino que sobre todo  lo es para Orar, palabra que significa hablar; hablar con Dios, y este no está sordo ni ignora nuestras inquietudes.
     
     Kardec, como buen pedagogo que era, sabía  del uso superficial que se daba a esta oración y de la necesidad de sacar de ella matices mas profundos para impulsar la espiritualidad del ser humano. Por ello, siguiendo el consejo y la asistencia de los buenos espíritus, a cada parte añadió un comentario  de meditación, que nos hace detenernos  y profundizar más  en ella, asimilando nuevos matices hasta entonces desapercibidos, y como ejemplo para que cada  cual  al penetrar en esta meditación, descubra para sí otros  matices nuevos o diferentes.

Por mi parte, expongo aquí la mía propia, salida del corazón antes que de la mente:


Oración. -

  Padre nuestro. Padre Creador de todo cuanto existe, incluyéndome a mí, por eso  hoy te doy las  gracias , por haberme creado y amado como tu hijo, porque  aun siendo un misterio desconocido,  yo se que así lo quiso  Tu Voluntad, Tu Amor y Tu Previsión desde toda la eternidad.
    
      Tu estás en los Cielos de todo el universo, y esto engloba todo el universo material y espiritual, todo cuanto existe desde el macrocosmos hasta el microcosmos, por eso yo, tu hijo, soy consciente de que estoy lejos de comprender tu grandeza, pero te amo y te siento siempre a mi lado y en mí, en todo momento y circunstancia.

      Por siempre seas santificado y alabado  por todos tus hijos, te den el nombre que te den, pues del modo que sea,  Tu no dejas de Ser Tu Mismo , como manantial de  Tus atribuciones y perfecciones infinitas, desde  siempre y para siempre.  

      Que tus hijos aprendamos a seguir Tu Luz sin deslumbrarnos con el fanatismo y el orgullo, y te sepamos agradecer en  nuestra pequeña medida humana, por Tu infinita grandeza y Perfección y por el gran Amor  que se plasma en toda Tu obra de la Naturaleza, de la cual formamos parte.

      Que al fin un día pronto veamos  llegar a  nosotros Tu Reino. Un reino en este planeta llamado a ser un día el paraíso que todos anhelamos y  en donde los hombres nos sintamos plenamente felices como hermanos  e hijos Tuyos, donde nos sintamos  todos, Uno contigo 

 Que pase  pronto este amargo cáliz del tránsito desde este mundo que nos es un valle de lágrimas, hasta verlo transformado en  un mundo de regeneración y que pronto veamos un nuevo amanecer espiritual en la Humanidad, dejando atrás y para siempre esta larga etapa  de   expiaciones en un planeta  que se convulsiona y estremece ante el cambio físico y espiritual del cambio de ciclo planetario en el que ya estamos inmersos, decretado por Tu Divina Voluntad, cual es la evolución general de los mundos y de los espíritus.

      Dame  cada día cuanto necesito espiritualmente para seguir creciendo fuerte en valor y  en virtudes, necesarios para seguir sintiéndome como hijo Tuyo. Ese es nuestro pan de cada día, y todo lo  demás yo se  que me lo darás  por añadidura, porque sabes de mis necesidades y soy  tu  hijo  a quien se que  amas  infinitamente más de lo que yo  mismo me amo.

      Perdona mis faltas, errores y fallos. Yo se que siempre cuento con tu perdón seguro, pero como eres infinitamente justo, sé que  Tu perdón y misericordia hacia mí, lo va a ser  en la misma medida en que yo sea  capaz de perdonar a los demás.

      No me dejes caer ante las tentaciones de la materia ni   por las seducciones de los planos espirituales inferiores.  Dame fuerza, valor, lucidez y voluntad para rechazar aquello que debo rechazar para mi bien, y que ante estas pruebas yo cuente siempre con  la buena inspiración y el apoyo de los hermanos espirituales que velan y se preocupan por mi.

      Líbrame del enorme mal que sería el alejarme de Ti y de tu Luz , arrastrado por las tentaciones materiales de la vida . Este sería el peor de todos los males que yo podría padecer.

      Por ello yo me acojo a los decretos de Tu Divina Voluntad  y confío plenamente en  Tu amoroso corazón de Padre.
      Que así sea por siempre

Es de subrayar  que si hubiésemos de escribir  o grabar cada vez que meditamos  orando al Padre con esta oración, nos sorprendería comprobar que  todas y cada una son diferentes entre sí, prueba de que no se ha recitado  sino que se ha orado. 

4.-Reuniones espiritistas
 
Kardec nos recuerda en este punto que Jesús prometió su presencia espiritiual entre nosotros cada vez que  varios unidos espiritualmente  en su nombre nos reuniésemos por cualquier motivo. 

En el nº 5. Prefacio, explica claramente que no basta con la unión material o aparente en su nombre, tal como vemos que sucede en muchos rituales religiosos, en los que a veces vemos a personas juntas fisicamente, participando de un mismo acto, pero frios y desconocidos entre sí  y  alejadas espiritualmente, por eso el número es lo de menos; lo es el estar en la misma disposición, fe y sintonía en nombre del Maestro Jesús.
Y aclara que  esto no significa que Él esté sordo a la voz de una sola persona, sino que es importante y exige ante todo el amor al prójimo y la caridad. 
Así, termina afirmando que este y no otro deberá ser el carácter de las reuniones espíritas.

. Jose Luis Martín-



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viernes, 16 de marzo de 2018

El verdadero Recogimiento




Hoy veremos:

- Buenos sentimientos
- Lo que nos enseña el Espiritismo
-Fervor
- Comunicado espiritual: Yo quiero ser espírita
- El verdadero Recogimiento


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                                         BUENOS SENTIMIENTOS

      La grandísima mayoría de las personas que carecen de buenos sentimientos, es más bien por la ignorancia de las ventajas que éstos ofrecen; ventajas espirituales y humanas, que su egoísmo les impide ver. No viven la realidad de la vida, sino una deformación, y a consecuencia de esto, no pueden alcanzar esos estados de paz y dicha íntima por estar en constante desarmonía. 
      Mantengámonos en armonía. Tened presente que, la vida debe ser una constante conquista. Y para ello, necesario es vigilar y controlar los pensamientos y sentimientos. La mayoría de las personas que viven de amarguras, ellas mismas son quienes, inconsciente e involuntariamente con pensamientos negativos de temor, recuerdos desagradables, actitud pesimista, etc.; así como malquerencias, rencores, envidias, celos, resabios, etc.; amargan su vida tontamente; por lo que es completamente indispensable expulsar de la mente toda clase de pensamientos y sentimientos negativos, sustituyéndolos por los correspondientes positivos. 
      Por consiguiente, debemos mantener vigilancia sobre nuestro pensamiento y sentimiento, porque ellos nos llevan a las actuaciones, y porque van conformando nuestra vida humana de dicha o desdicha. Los sentimientos de amor, de bondad y comprensión, son los que debemos cultivar, son a los que debemos dar preferencia en nuestra vida diaria, ya que el Amor es generador de armonía y la armonía es indispensable para una vida más feliz. Y solo cuando estemos armónicos podremos sentir en nosotros ese estado de dicha inefable; indicación de que estamos en sintonía con la vibración de AMOR que emana de la DIVINIDAD, transcendente en el Universo todo. 
      Y a medida que vayamos desarrollando este sentimiento en nosotros, nuestro egoísmo ancestral, que es el causante de nuestras desventuras, irá perdiendo fuerza, debilitándose, a la vez que la desarmonía psíquica que hace la vida amarga; para dar cabida a la armonía que es connatural con el AMOR y generadora de felicidad. Esto no es una mística ni una ilusión, es una realidad práctica. Despertar vuestro YO superior y lo comprobaréis. 
      Y para concluir, debo llevar a vuestro conocimiento que, los sentimientos y pensamientos modifican la configuración del alma humana; la embellecen o afean. 
      Así como los sentimientos y la práctica del Amor (en sus diversas manifestaciones) embellecen el alma humana, la utilizan y capacitan para poder ascender a las moradas de felicidad, plano de dicha al pasar el umbral del Más Allá; los sentimientos negativos de egoísmo, odio, envidia, rencor, orgullo, etc., etc., la afean y hasta deforman. Y al desencarnar arrastrarán esa alma a zonas tenebrosas de sufrimientos o abismos de desesperación. Es por ello que, por vuestro propio bien os digo: no deis cabida en vosotros a sentimientos y pensamientos negativos, malsanos; porque os arrastrarán a moradas de dolor al pasar al Más Allá. Alimentar sentimientos de amor y pensamientos elevados, constructivos, que son fuerzas armonizadoras y actuarán en vuestro favor y para vuestro bien. 

Sebastian de Arauco.


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     LO QUE NOS ENSEÑA EL ESPIRITISMO

     Bien es verdad que el Espiritismo no enseña nada nuevo, pero ¿no basta con que 
pruebe de modo evidente, irrecusable, la existencia del alma, su supervivencia al cuerpo, su individualidad después de la muerte, su inmortalidad, las penas y las recompensas futuras? 

     Cuántas personas creen en esas cosas pero lo hacen con un vago trasfondo de 
incertidumbre diciéndose para su fuero interno: "¿Y si no es cierto?" ¡Cuántos fueron 
inducidos a la incredulidad porque se les presentó el futuro bajo un aspecto que su razón no podía admitir! Acaso no significa nada, para el creyente que vacila poder decir: "¡Ahora 
estoy seguro!" ¡Para el ciego volver a contemplar la luz! Por los hechos y por su lógica, el 
Espiritismo viene a disipar la ansiedad de la duda y conducir a la fe aquellos que se 
apartaron de ella, al revelarnos la existencia del mundo invisible que nos rodea, y en medio 
del cual vivimos sin darnos cuenta, nos hace conocer, por el ejemplo de aquellos que 
vivieron, las condiciones de nuestra felicidad o de nuestra desdicha futura; nos explica la 
causa de nuestros sufrimientos en este mundo y el medio de suavizarlos. Su propagación 
tendrá como efectos inevitables la destrucción de las doctrinas materialistas que no pueden resistir a la evidencia. El hombre, convencido de la grandeza y de la importancia de su existencia futura, que es eterna, la compara a la incertidumbre de la vida terrestre, que es tan corta, y se eleva por el pensamiento, por encima de las mezquinas consideraciones 
humanas; conociendo la causa y el objetivo de sus miserias, las soporta con paciencia y 
resignación porque sabe que ellas son un medio para llegar a un estado mejor. El ejemplo 
de aquellos que vienen de ultratumba a describir sus alegrías y sus dolores, probando la 
realidad de la vida futura, al mismo tiempo, prueba que a justicia de Dios no deja ningún 
vicio sin castigo, ni ninguna virtud sin recompensa. Agreguemos, por último, que nuestras 
comunicaciones con los seres queridos que ya partieron, proporcionan un dulce consuelo al  demostrarnos no sólo que siguen existiendo, sino que estamos menos separados de ellos que si estuviesen vivos y en un país extranjero. 

     En Resumen, el Espiritismo mitiga la amargura de los pesares de la vida; calma las 
desesperaciones y las agitaciones del alma, disipa las incertidumbres o los temores del 
futuro, detiene el pensamiento de abreviar la vida por el suicidio; por eso mismo vuelve 
dichosos a aquellos que se le afilian, y ahí está el gran secreto de su rápida propagación. 
Desde el punto de vista religioso, tiene el Espiritismo por base las verdades fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma, la inmortalidad, las penas y las recompensas futuras; pero es independiente de todo culto particular. Su objetivo es probar a aquellos que niegan o que dudan, que el alma existe, que sobrevive al cuerpo; que soporta, después de la muerte, las consecuencias del bien y del mal que haya cometido durante la vida corpórea; y esto pertenece a todas las religiones. 

     Como creencia en los Espíritus, es igualmente de todas las religiones, del mismo 
modo que es de todos los pueblos, una vez que, por todas partes donde existan hombres, 
hay almas o Espíritus, que las manifestaciones son de todos los tiempos y el relato de ellas 
se encuentra sin excepción, en todas las religiones. Se puede, pues, ser católico, griego o 
romano, protestante, judío o musulmán, y creer en las manifestaciones de los Espíritus, y 
como consecuencia, ser; la prueba es que el Espiritismo tiene adeptos en todas las sectas. 
Como moral, el Espiritismo es en su esencia cristiano porque la que enseña no es sino 
el desarrollo y la aplicación de la moral de Cristo, la más pura de todas, y cuya superioridad nadie discute, lo que constituye una prueba evidente de que está en la ley de Dios; y la moral es para uso de todo el mundo. 

     Siendo el Espiritismo independiente de toda forma de culto, no prescribe ninguno 
de ellos y no se ocupa de dogmas particulares, no es una religión especial, porque no 
tiene ni sus sacerdotes ni sus templos. A quienes le preguntan si hacen bien en seguir tal o 
cual práctica, él responde: Si creéis que vuestra conciencia está inclinada a ello hacedlo: 
Dios toma siempre en cuenta la intención. En una palabra, no se impone a nadie; no se 
dirige a aquellos que tienen fe y a quienes esta fe les basta, sino a la numerosa categoría de los inseguros y de los incrédulos; no los arrebata a la Iglesia, puesto que están separados de ella moralmente en todo o en parte. 

     Es verdad que el Espiritismo combate ciertas creencias tales como la eternidad de las 
penas, el fuego material de infierno, la personalidad del diablo, etcétera; pero ¿no es cierto 
que esas creencias, impuestas como absolutas en todos los tiempos hicieron incrédulos y 
los hacen todos los días? Si el Espiritismo, dando a esos dogmas y a algunos otros, una 
interpretación racional, conduce a la fe a los que habían desertado de ella, ¿no presta un 
servicio a la religión? Por eso decía un venerable eclesiástico: "El Espiritismo hace creer en algo; pues bien, vale más creer en algo que nada creer de todo." 

     Siendo los Espíritus las mismas almas, no se puede negar los Espíritus sin negar el 
alma. Admitiéndose las almas, o los Espíritus, la cuestión, reducida a su más simple 
expresión, es esta: ¿Las almas de los que han muerto pueden comunicarse con los vivos? 
El Espiritismo prueba la afirmativa por hechos materiales; ¿qué prueba se puede dar de que eso no sea posible? Si lo es, ninguna negación impedirá que siga siéndolo, porque no se trata ni de un sistema ni de una teoría, sino de una ley de la Naturaleza; Ahora bien, contra las leyes de la Naturaleza la voluntad del hombre nada puede; es necesario, por bien o por mal, aceptarle las consecuencias y adaptar a ellas sus creencias y sus hábitos.^ 

El Espiritismo en su más simple expresión 
Allan Kardec 

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                             FERVOR

Aquel que ora con fervor y confianza es más fuerte contra las tentaciones del mal, y Dios le envía los buenos Espíritus para ayudarlos . Es un socorro que jamás es negado cuando ha sido pedido con sinceridad. 
EL espiritismo en su más simple expresión.. 
ALLAN KARDEC 


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                        COMUNICADO ESPIRITUAL :
            
            " YO QUIERO SER ESPÍRITA"

Comunicación 1/28/2010

Que podemos responder cuando alguien nos pregunta: ¿ Por qué debería ser espirita?

Es el espiritismo una doctrina clara y sencilla. Su propósito principal es ayudar al hombre a ser mejor ser humano, y practicar la doctrina es cultivar el amor entre todos los hermanos como nos enseño Jesús.

El deber de un espirita es conocerse bien a si mismo, con sus virtudes y sus defectos para poder así, trabajar en su mejoramiento, trabajar de forma consciente para mejorar sus imperfecciones.

Para lograrlo solo es necesario dedicar todos los días un rato a la meditación y al autoanálisis. A través del espiritismo, si lo practicamos sinceramente, seremos mejores hijos, hermanos, padres, esposos, amigos, seremos mejores seres humanos.

El espiritismo nos enseña que somos espíritus inmortales, que no debemos temer a la muerte, pues el espíritu sobrevive a este momento, que no es mas que un tránsito hacia la vida espiritual. Que la vida espiritual es la verdadera vida del espíritu, y que en ella continuamos aprendiendo y acumulando experiencias que nos hacen mejores.

Que luego reencarnamos y ponemos en práctica lo aprendido, y en este ciclo vamos convirtiéndonos en espíritus cada vez mejores y acercándonos paso a paso a la luz Divina, al Ser creador de todo el universo, a esa energía que llamamos Dios.

Y la doctrina nos enseña que este ciclo es un camino hacia el progreso,pues Dios ha creado el universo regido por leyes naturales y el progreso es una de ellas.

Y la doctrina nos enseña también una verdad sencilla e infalible, cuya comprensión nos va a ayudar a entender nuestras circunstancias y como podemos cambiarlas; esta verdad es la ley de afinidad, por la que  atraemos a nuestras vidas circunstancias, personas y espíritus afines a nuestros pensamientos.

Es decir, que la calidad de nuestro pensamiento determina la calidad de la energía que vibra a nuestro alrededor y con ello de aquello que atraemos. De ahí la importancia de nuestra elevación moral.

Somos los artífices de nuestra vida, tenemos libre albedrío para practicar el bien o apartarnos de él; para esforzarnos cada día en ser mejores y comprender que con amor, paciencia, tolerancia, bondad, construimos un futuro mejor para nosotros mismos y para aquellos que nos rodean.

Y la Doctrina Espírita es mucho más, es la justicia de la ley de causa y efecto, que nos enseña que cada acción nuestra tiene un resultado, una consecuencia acorde con la misma, y esta consecuencia vendrá a nosotros indefectiblemente, ya sea en esta vida o en una vida futura. Y esta ley explica las desigualdades que tanto nos acongojan; y es también una luz que nos inspira a cultivar el bien.

Hay mucho mas para descubrir en la doctrina espírita, pero estas sencillas razones que hemos expuesto, bastan por si solas para decir: "Yo quiero ser Espírita"

Que la Luz el Amor y la Paz reinen en todos los corazones!

- Sol Cuba -

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EL VERDADERO RECOGIMIENTO


     Si pudieseis ver el recogimiento de los Espíritus de todos los órdenes que asisten a vuestras sesiones, durante la lectura de vuestras oraciones, no solo quedaríais tocados, sino avergonzados de ver que vuestro recogimiento, que apenas califico de silencio, está muy lejos de aproximarse al de los Espíritus, un buen número de los cuales os son inferiores. Lo que llamais vosotros recogimiento durante la lectura de vuestras bellas preces, es observar un silencio que nadie perturba; pero si vuestros labios no se mueven, si vuestro cuerpo está inmóvil, vuestro Espíritu vaga y deja de lado las sublimes palabras que deberíais pronunciar desde lo más profundo de vuestro corazón, a ellas asimilando por el pensamiento.
Vuestra materia observa silencio; cierto, decir lo contrario sería injuriaros; pero vuestro Espíritu charlatán no lo observa y perturba en ese instante, por vuestros pensamientos diversos, el recogimiento de los Espíritus que os rodean. ¡ Ah, si os vieseis posternados ante el Eterno, pidiendo la realización de cada una de las palabras que leeis, vuestra alma quedaría conmovida y lamentando su poca atención  pasada; daría una vuelta sobre sí misma y pediría a Dios, de todo corazón, la realización de esas mismas palabras que solo pronunciaba con los labios. Pediríais a los Espíritus que os volviesen dóciles a sus consejos. Y yo, el Espíritu que os habla, después de la lectura de vuestras preces y de las palabras que acabo de repetir, podría señalar más de uno que de aquí saldrá muy poco dócil a los consejos que acabo de dar y con sentimientos muy poco caritativos para con el pròjimo.
    Sin duda soy un poco duro; pero creo no serlo para con aquellos que lo merecen y cuyos pensamientos más secretos no pueden ser escondidos a los Espíritus. NO me dirijo pues, a los que aquí vienen pensando en cualquier otra cosa sino en las lecciones que aquí deben buscar y en los sentimientos que aquí deben traer. Pero los que oran desde el fondo del alma, orarán también después de la lectura de mi comunicación, por aquellos que vienen aquí y de aquí se van sin haber orado.
     Sea como fuere, pido a los que tuvieran la bondad de escucharme, que continúen poniendo en práctica las enseñanzas y los consejos de los Espíritus; a esto los invito en su interés, pues no saben todo cuanto pueden perder no haciéndolo.
(Espíritu de Courson – Revista Espírita de 1868).

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