domingo, 12 de noviembre de 2017

Compadécete de los tuyos



 Hoy podemos ver en este sitio:

- Suicidio
-La serenidad se conquista
-Adoración externa
-Compadécete de los tuyos


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                             SUICIDIO 




Comenzaremos con la interrogante, ¿es el suicidio una solución? 

Si la vida terminara con la muerte del cuerpo físico, sí; el suicidio sería una solución a los problemas o motivos que inducen a tomar tan drástica determinación. 

Pero, ¿termina, realmente, la vida con ese accidente que denominamos muerte? 
Enfáticamente, podemos aseverar: LA VIDA NO TERMINA CON LA MUERTE DEL CUERPO FÍSICO. 

Como puede apreciarse a través del análisis de los temas tratados, el cuerpo físico es tan sólo un instrumento de manifestación del ser real, del Espíritu, que es inmortal; el cual tiene vida propia y cuerpo de manifestación, aunque en otra dimensión fuera del alcance de nuestros sentidos físicos. 

Con conocimiento pleno de este aspecto del fenómeno humano, podemos afirmar que, el suicidio es el mayor de todos los disparates que el hombre o la mujer pueden cometer. 
¿Por qué? —preguntará alguno. Porque, LOS SUFRIMIENTOS QUE ESPERAN AL SUICIDA, SON HORRENDOS. 

La primera decepción que aguarda al suicida, es sentir que no ha muerto, que el intento de suicidio ha sido frustrado; pues, siente que sigue existiendo, que no ha muerto; siente bullir en su mente los mismos problemas o motivos que le llevaron a esa determinación extrema. Comprueba, con gran amargura, que su intento de privarse de la vida, que su determinación de desaparecer, que su holocausto, han sido en vano. Y con esta comprobación, se desespera, y en muchas de las veces sigue empecinado en destruirse; llegando en su desesperación, hasta la locura; y en muchos de los casos, tiene la sensación de vagar por un espacio tenebroso, como loco, tratando de huir de sí mismo, sin poder conseguirlo. Otros casos hay que, comprendiendo que no han muerto, ya que siguen sintiendo con más intensidad, sin poder desechar de sí, los problemas o motivos que le indujeron al suicidio; comienza para ellos una etapa de dolor, cuya duración está en relación a los motivos que les hayan impulsado a cometer tal dislate. 

Y, ¿por qué el recuerdo de esos problemas no desaparece? —preguntará algún lector. Porque existen en su mente, que no muere. 

Y por si todo esto .fuera poco, hay algo más que es necesario conocer a fin de que, si en algún momento de vuestra vida, vuestra mente llegare a ofuscarse, podáis vencer la tentación del suicidio, conociendo las consecuencias. 

El suicida, no tan sólo NO ha podido liberarse de sus problemas, de sus preocupaciones, de sus sufrimientos; no tan sólo se halla impotente ante el suplicio que significa para él la visión clara, patética de los motivos que le indujeron al suicidio; sino que, en las más de las veces se ve rodeado de una penumbra u oscuridad impenetrable y siniestra, con la sensación de los dolores terribles que ocasionaron la muerte del cuerpo físico. 

El ahorcado, por ejemplo, que buscó en la muerte el sueño eterno, en muchos de los casos experimenta, durante largo tiempo, la sensación de estar colgado y no poder desprenderse o también junto a aquello de lo cual trató de huir. ¿Y por qué esto? Porque, en esa otra dimensión, la mente es la fuerza motora, y donde ponga su pensamiento ahí se traslada, aun cuando no lo desee. 

Sebastián de Arauco. 

(Si las personas supiesen sus consecuencias habría muchos menos suicidios. Es una pena).

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         LA SERENIDAD SE CONQUISTA




La serenidad es una virtud que se consigue con tiempo y esfuerzo. Saber mantener la calma en los momentos difíciles y ante las preocupaciones, es un logro que sólo lo consiguen las personas serenas. Debemos saber qué nos hace perder la serenidad y qué podemos hacer para conseguirla. 

¿ Qué es la serenidad ? 

La serenidad es sosiego, paz, autocontrol, tranquilidad, calma. Es una actitud sosegada y calmada ante cualquier acontecimiento por contrario o complicado que sea. Es saber enfrentarse a las contrariedades y a la adversidad, sin caer en la desesperación ni en la impaciencia sino manteniendo una actitud reflexiva que permita valorar y ver la magnitud del problema buscando soluciones desde la calma y la reflexión. 

Las personas serenas poseen mayor control de sus emociones, no dejan que su estado de ánimo o sus problemas afecten al trato con los demás y mantienen siempre un trato cordial y tranquilo con quienes les rodean. No se dejan llevar por sus sentimientos, permaneciendo siempre calmados, tanto en los momentos o circunstancias que les producen gran exaltación, como en aquellos otros totalmente contrarios, donde predomina el desánimo o la tristeza. 

Estas personas no se dejan llevar por los impulsos ni por las prisas, piensan antes de actuar y sus actos son el resultado de pensamientos meditados y ponderados. Mantienen la serenidad en los momentos difíciles y no se impacientan ante situaciones imprevistas. Poseen un gran dominio de sí mismas y también de su entorno, al tener una visión más objetiva de lo que acontece. 

¿La serenidad ante las actitudes de los demás? 
“La calma de nuestro mar no debe depender de los barcos que en el naveguen” 

Hay quien no acepta a los demás tal y como son. No soportan sus defectos o carencias y esperan que modifiquen una conducta concreta o que realicen un cambio en algún aspecto de su carácter o personalidad que no les gusta. En caso contrario, no son capaces de mantener con ellos una relación serena y equilibrada. No son conscientes de que siempre hay que contar con algunas limitaciones nuestras o de los demás, y que no aceptarlas, sólo genera sufrimiento y malestar. 

Hemos de saber que la serenidad sólo depende de nosotros mismos y de nuestro interior y no de las conductas de otras personas. 

Es un error tratar de cambiar a alguien o algo que no es susceptible de cambio o mejora. Lo fundamental es vencer esos pequeños obstáculos que nos irritan o molestan desde nuestro interior y no otorgarle a nadie ni a nada, un poder sobre nosotros que no poseen.

Aceptar a los demás con sus defectos y limitaciones y tratar de entenderlos, es la mejor actitud que podemos mantener ante cualquier persona, además de la más inteligente y respetuosa. Hemos de tener claro que mantener una actitud serena en todo momento no depende de los demás ni de las circunstancias sino de nosotros y de nuestros pensamientos. 

¿ Causas que nos alejan de la serenidad ? 
Existen algunas circunstancias que nos impiden o dificultan desarrollar la serenidad. Tratar de reconocerlas nos ayudará a superarlas: 

– Cuando no conocemos los puntos débiles o las limitaciones personales. Debemos distinguir claramente nuestras posibilidades ante determinados objetivos y metas, y no proponernos objetivos inalcanzables, que sólo lograrían un continuo descontento con nosotros mismos y la pérdida de serenidad. 

– Cuando no tenemos tiempo o un lugar para estar solos y poder pensar con tranquilidad sobre nuestras preocupaciones y sobre nuestra vida. No podemos poner en orden nuestros pensamientos y eso, no sólo nos hacer perder la serenidad sino que dificulta también nuestra forma de pensar y actuar. 

– Cuando tratamos de dar una solución inmediata a los problemas o nos impacientamos ante la espera de acontecimientos que se demoran más de lo previsto. Hemos de tener en cuenta que hay cosas que no dependen de nosotros. 

¿ Cómo conseguir ser una persona serena ? 
Para llegar a ser una persona serena se requiere tiempo, esfuerzo y voluntad. Veamos a continuación algunas sugerencias para lograr un comportamiento sereno: 

– Conocernos mejor. Tener un conocimiento de nosotros mismos lo suficientemente amplio, como para conocer qué situaciones son las que nos hacen perder la serenidad y tratar de evitarlas o saber cómo actuar para no perder la calma. 

– El trabajo responsable y bien hecho. La satisfacción personal y la tranquilidad que nos produce el haber realizado nuestras tareas a la perfección a pesar de los contratiempos, de la tensión o del estrés que podamos estar sufriendo, nos produce serenidad. 

– Tener pensamientos positivos sobre los demás. Ver lo mejor de cada persona y saber disfrutar de quienes nos rodean respetando y aceptándolos como son. 

– Siendo uno mismo, sin fingir un aspecto de nuestro carácter que no corresponde con nosotros y no demostrando afecto o interés cuando no lo sentimos. Debemos también reconocer los errores y equivocaciones que cada uno pueda tener y tratar de corregirlos.

– Procurar descanso físico y una buena alimentación. Aunque no parezca tener relación, todos hemos podido experimentar alguna vez como la falta de alimento, de sueño o descanso cambia el carácter de las personas y las vuelve más nerviosas e irascibles. 

– Procurar un entorno ordenado y un orden de valores. Alcanzar la serenidad sin orden es muy difícil ya que puede dar lugar a situaciones de falta de control. Encontrar un objeto que buscamos o terminar un trabajo con rapidez, son situaciones que se verán afectadas por el desorden. Necesitamos orden y organización en nuestra vida, no sólo con los objetos materiales, sino también con respecto a prioridades y valores. Hemos de ordenar nuestras ideas y preferencias para actuar de forma coherente y serena.

( Art. aportado por Viviana Gianitelli, de autor desconocido)

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                      Adoración externa 



653.* ¿Tiene la adoración necesidad de manifestaciones exteriores? 

- La verdadera adoración está en el corazón. En todas vuestras acciones, pensad siempre que el Señor os observa. 


653 a. La adoración externa ¿es útil? 


- Sí, cuando no constituye un vano simulacro. Siempre es útil dar un buen ejemplo. Pero aquellos que sólo lo hacen por afectación y amor propio, y cuya conducta desmiente su piedad aparente, ofrecen un ejemplo más malo que bueno, y hacen más daño del que piensan. 

654. ¿Otorga Dios una preferencia a aquellos que lo adoran de tal o cual modo? 


- Dios prefiere a los que lo adoran desde los hondones de su corazón, con sinceridad, haciendo el bien y evitando el mal, y no a esos otros que creen honrarlo con ceremonias que no los tornan mejores para con sus semejantes. 
Todos los hombres son hermanos entre sí e hijos de Dios. Él llama hacia sí a todos aquellos que observan sus leyes, sea cual fuere la forma con que se expresen. 
El que no posee más que las apariencias de la piedad es un hipócrita. Aquel cuya adoración es sólo afectada y se contradice con su conducta, de un mal ejemplo. 
El que se ufana de adorar a Cristo y por otra parte es orgulloso, envidioso y celoso, duro e implacable para con los demás, o codicioso de los bienes del mundo, yo os digo que la religión está en sus labios pero no en su corazón. Dios, que todo lo ve, dirá: Aquel que conoce la verdad es cien veces más culpable del mal que comete, que el ignorante salvaje del desierto, y en el día de la justicia será tratado en consecuencia. Si un ciego os hace caer a su paso, le excusáis, pero si es un hombre que ve bien, os quejaréis, y con razón. 
No preguntéis, por tanto, si hay una forma de adoración que sea más conveniente, porque equivaldría a preguntar si es más grato a Dios que lo adoren en un idioma más bien que en otro. Una vez más os digo: Los cánticos sólo llegan a Él por la puerta del corazón. 
655. ¿Es reprobable practicar una religión en la que no se cree de corazón, cuando lo hacemos por respeto humano y para no escanda-lizar a aquellos que piensan de otro modo? 

- La intención es la regla, en esta como en otras muchas cosas. El que sólo tiene en vista respetar las creencias ajenas no procede mal: incluso procede mejor que aquel otro que las pusiera en ridículo, porque éste carecería de caridad. Pero el que practica una religión por interés y ambición es despreciable a los ojos de Dios y a los de los hombres. A Dios no pueden serle gratos quienes fingen humillarse ante Él para granjearse la aprobación de los hombres. 


656. La adoración en común ¿es preferible a la individual? 

- Los hombres congregados por una comunión de pensamientos y sentimientos tienen más fuerza para llamar hacia sí a los buenos Espíritus. Lo propio acontece cuando se reúnen para adorar a Dios. Pero no creáis por esto que la adoración personal sea inferior, porque cada cual puede adorar a Dios pensando en Él. 

El LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. 
ALLAN KARDEC. 


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          COMPADÉCETE DE LOS TUYOS 

Nuestra petición puede parecer extraña: "compadécete de los que más amas". 

Sin embargo, el llamamiento no puede ser otro en lo que pretendemos decir, porque en el Plano Físico, no es raro, expresamos la capacidad afectiva con enorme peso de autoridad. 

Compadecete de tus padres en el mundo. 
No siempre ellos están a la altura espiritual que deseáis. Te donaron, sin embargo, el cuerpo en que vives. Te protegieron cariñosamente en la infancia. Y si no pudieron sostener la armonía recíproca o si fueron enfrentados por luchas y conflictos que se vieron incapaces de superar, ámalos, aun así, fuera de exigencias y críticas, porque también ellos se hallan en camino del Entendimiento Mayor. 

Compadece a tus hijos. 
Si no pudieron abrazar experiencias similares a las tuyas o si no disponen de recursos para concretar los planes de familia es que cargan en el mundo cargas diferentes. Ama en la estructura espiritual con que te vinieron a los brazos, conforme a las inducciones de las Leyes Divinas y libéralos de cualquier cautiverio afectivo, si bien ayudándoles tanto como se te haga posible, para que se realicen en las tareas que trajeron de nuevo a la existencia. 

Compadece a los familiares y amigos. 
Aunque te respeten y te estimulen, en el curso de muchas ocasiones, encuentras empeños y tribulaciones que desconoces. Y, en muchos casos, necesitan tu paz para que se introduzcan en el campo de ciertas obligaciones. 

Compadece de los corazones queridos a los que te vinculas. 
A pesar del inmenso afecto que te consagran, en ciertos lances de la carrera humana, son ellos llamados a rescates y pruebas, a veces difíciles, y de que no siempre se desvinculan sino con amplias coberturas de trabajo y de tiempo. 

Amar es servir, comprender, auxiliar, bendecir, liberar... 
Que tu amor sea paz y vida, alegría y esperanza en aquellos a quienes ofrezco dedicación y cariño. 
No te permitas obstaculizar los pasos de los seres queridos con grilletes psicológicos, porque todo afecto posesivo es sinónimo de sufrimiento. 
Ama y obtendrás la bendición del amor. 
Comprende y cosecharás comprensión. 
Y si en tu devoción surgen crisis de aprensión y de miedo, ante las luchas de los seres queridos, procura olvidar temores e inquietudes, amparando a cada uno, en la fuente viva de la oración, para recordar, ante todo, que ellos y nosotros pertenecemos a Dios. 


Por el Espíritu Emmanuel. Psicografia de Francisco Cândido Xavier. 
Libro: Busca y hallarás. 

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"Ama el lugar en que la Divina Providencia te sitúa. Distribuye simpatía y bondad hacia todos aquellos que disfrutan la convivencia. Aproveche sus oportunidades de trabajo. En la Tierra, llega siempre un instante en el que reconocemos que los afectos más queridos y las situaciones más valiosas estuvieron siempre cerca de nosotros. 
"Emmanuel & Chico Xavier. Lección nº 44: Cerca de nosotros; Libro: Libro de Respuestas.


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