sábado, 24 de febrero de 2018

El Periespíritu



  Hoy podemos ver en este lugar:

- El Universo es infinito
- Recordando el pasado: "Hoy y mañana del hombre"
- El Perispíritu
-Amor
- Fe

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                                 EL UNIVERSO ES INFINITO


  ¿Los soles, los planetas, los satélites, las galaxias parecen haber sido creados para simple deleite de los ojos humanos? ¿Antes de la existencia de la Tierra para quién brillaban las estrellas que matizan el espacio?
     ¡Durante mucho tiempo el desconocimiento fue nuestro patrimonio! Hoy día, la Astronomía, que es la ciencia que se ocupa del estudio de los astros del cosmos, especialmente de las leyes que rigen su movimiento, comparte con otras áreas de investigación sus técnicas experimentales y objetos de estudio, de entre los cuales cabe destacar la climatología planetaria, la física nuclear, la electrónica, la astronáutica y un largo etc., proporcionando avances para las sociedades.
     Sin embargo, el estudio científico de los planetas echa por tierra cuestiones metafísicas y conjeturas porque, lejos de ser inaccesible a las verdades, tiene a su alcance un horizonte que brilla con limpia claridad, donde la ciencia tiene por objeto encontrar las verdades eternas. Es pues, cohesionando la parte filosófica y moral del Espiritismo con la ciencia cuando podemos contestar a esas cuestiones de manera global, ya que para hablar de la infinitud del Universo es necesario considerar el todo y no la parte, esa unión, pues, modifica los conceptos erróneos que poseíamos del Universo.
      La Doctrina Espírita ofrece un campo neutral en que se puede conciliar el materialismo y la espiritualidad, enseñándonos que si no los interrelacionamos es de escasa utilidad para el progreso humano, mostrándonos que hay una relación simbiótica entre los seres y los espíritus, que escapa a las percepciones más groseras. Debemos resaltar que el sentimiento de la vida espiritual está todavía en estado de intuición en gran parte de la Humanidad, siendo presentido por una multitud de personas; muchas aún no se dan cuenta de la importancia de saber qué función tiene el Universo.               Existen dos aspectos fundamentales que obligatoriamente no se deben desprestigiar en esa investigación, la física de los planetas y el nivel moral e intelectual de ellos, defendiendo ardientemente el estandarte de nuestra filosofía. ¿Cómo empezó todo? En el libro El Génesis, que pertenece a la Codificación Espírita, encontramos que la materia cósmica primitiva, encerraba elementos fluídicos y vitales de todos los sistemas que desarrollan su magnificencia ante la eternidad. ¡Es la madre fecunda y generadora eterna! En la profundidad de los hornos estelares bajo una fusión nuclear se crearon los planetas con masas de materia condensada y no solidificada, separadas de la masa central por la acción de la fuerza centrífuga y adoptaron en virtud de las leyes del movimiento, la forma esferoidal, más o menos elíptica, según el grado de fluidez que haya conservado.
      Las sustancias generadoras, fuente del origen de las esferas siderales, no han desaparecido en nuestros días, ni muerto su poder, ya que siguen formando continuamente nuevos mundos, dando vida a nuevas creaciones y recibiendo continuamente los principios reconstituidos de los mundos que desaparecen.
      La materia cósmica primitiva está sometida a las leyes que aseguran la estabilidad y al principio vital universal que forman generaciones espontáneas en cada globo, a medida que se van manifestando las condiciones necesarias de existencia en cada mundo. En su origen, los mundos no fueron creados en su plenitud y madurez de vida. El poder supremo nunca se contradice y, como todas las demás cosas, el Universo nació niño. Sometida a las leyes y con el impulso inicial inherente a su propia formación, la materia cósmica primitiva dio nacimiento en sucesivas etapas a: torbellinos, aglomeraciones de fluidos difusos, cúmulos de materia nebulosa, que se multiplicaron y dividieron hasta el infinito, para dar nacimiento en las regiones inconmensurables de toda la extensión Universal a diversos centros de creación.
       Las nebulosas son regiones del medio interestelar constituidas por gases y polvo, tienen importancia cosmológica  porque son los lugares donde nacen las estrellas por fenómenos de condensación y agregación de la materia, aunque, en otras ocasiones son compuestas por los restos de estrellas que han muerto. Las galaxias son sistemas masivos de estrellas, nubes de gas, planetas, polvo y quizás materia oscura y energía oscura que se mantienen agrupadas por su mutua atracción gravitatoria.
      Los cosmólogos denominaron que nuestro Sistema Solar se encuentra dentro de la galaxia conocida como la Vía Láctea, que es una galaxia elíptica. A pesar de sus gigantescas proporciones y la vastedad de su imperio, ocupa un lugar poco apreciable en el Universo, representando apenas un punto insignificante e inapreciable en la inmensidad de las creaciones siderales, sólo es una entre miles.
      Nuestro astro rey posee una superficie luminosa móvil, ardiente, ondulante, foco permanente de electricidad, que sostiene por atracción recíproca los demás mundos del sistema y a él debemos directa e indirectamente todas las transformaciones vitales sobre nuestro planeta. El Sol, cuya dominación asegura la estabilidad, la regularidad y la armonía de los mundos planetarios, no es más que una unidad insignificante y la humilde compañera de multitud de otras no menos esplendidas. Siendo un tipo general en el orden uranográfico, muy probablemente, los millones de astros son otros tantos centros de magníficos sistemas, algunos semejantes al nuestro, algunos inferiores, otros superiores, otros en formación o decrepitación, manifestando vida en mundos todavía desconocidos.         Los astrofísicos definen los planetas como cuerpos celestes que giran alrededor de una estrella, no poseen luz propia, sino que reflejan la luz solar, cada planeta posee una configuración propia. De acuerdo al ítem 56 de El Libro de los Espíritus, observamos infinidad de modelos planetarios, sin embargo, los mundos se enlazan por similitudes, demostrando que en la naturaleza nada está aislado e inútilmente creado, los planetas tienen un origen ígneo y obedecen a las leyes inmutables de la creación.
       Desde 2006 no se considera Plutón como planeta y se pueden dividir los ocho conocidos en dos grupos: los planetas interiores, rocosos y densos, llamados telúricos y los planetas exteriores, gaseosos y helados, llamados jovianos. No se destaca nuestro planeta azul por su proximidad ni por su alejamiento, no presentando acentuada relevancia frente a los demás mundos del Sistema Solar. Analizando el terreno, los valles, las montañas, la variación calórica, los estados de electricidad, del magnetismo y el número de satélites, desde este punto de vista, la Tierra no se distingue en modo alguno de los demás planetas. Al emprender el estudio de la posición de la Tierra en el Sistema Solar, vemos que nuestro hogar no disfruta de privilegio y podemos combatir así el argumento de aquellos que, en nombre de su posición, se equivocan lastimosamente cuando quieren abolir la doctrina de la pluralidad de los mundos habitados.
        Sería mucha soberbia considerar que Dios construyó un Universo infinito solamente para que nosotros vivamos en él. Las enseñanzas espíritas nos ayudan a despojarnos de la añeja ilusión de considerarnos los únicos privilegiados. El Universo es infinito, el espacio es infinito y el tiempo es relativo. Hay una relación directa entre la cantidad infinita de planetas y los tiempos diversos e incompatibles que existen. Más allá de los mundos materiales, en el mundo espiritual la eternidad reemplaza las sucesiones efímeras, pues el Universo es inmensidad sin límites y eternidad sin fin: esas son las dos grandes propiedades de la naturaleza universal.
        Vemos estrellas no como son, sino como han sido, vemos pues el pasado. Podemos con ese conocimiento mantener la teoría de que el Universo existía mucho tiempo antes del nacimiento de la Tierra, desplegando su belleza en la vastedad de los cielos. Si no tenemos todavía la demostración científica de la presencia de seres vivos en otros mundos, nada prueba que no puedan existir con un organismo adaptado a las condiciones de esos mundos. De hecho, las entidades espirituales se han manifestado afirmando en múltiples ocasiones la veracidad de esta tesis. Ya no tenemos el mutismo, porque innumerables hermanos desencarnados han dejado sus experiencias y consejos, apartando definitivamente el asustador y tétrico silencio.
       La simple mirada de la Naturaleza habla elocuentemente a nuestro favor. Tenemos abundancia de demostraciones semejantes por la inmensa variedad de ejemplares de la vida en la Tierra. Por simple observación, sabemos que el poder creador es infinito y que no podemos racionalmente oponer ningún obstáculo a la manifestación de la vida en el Universo. Apenas hemos penetrado los misterios que presiden a las funciones habituales de la vida, las propiedades físicas, la acción de la luz y electricidad, los efectos del calor y del magnetismo. ¿No sería negar la existencia de vida en otros planetas, restringir el poder de Dios a estrechas fronteras dentro de las cuales, la misma conciencia humana no se conforma a mantenerse circunscrita para siempre? ¿Estamos solos? La vida también ha evolucionado en muchos otros rincones del Universo, eso es lo que dicta la lógica y las comunicaciones espirituales.
        Nos dijo el astrónomo y poeta de los cielos Camille Flammarion: «Debemos disuadirnos de la pretensión de poder juzgar el estado de habitación de los mundos, sería pues una pretensión muy cercana al ridículo afirmar que somos los únicos y el único fin de la creación». La intervención incesante del Autor supremo no es superflua, abstracta o estéril. Todos los mundos fueron creados para ser habitados. ¿Cómo puede cumplirse este axioma si no hay seres que habiten los mundos ni los conozcan? La única respuesta a esta cuestión es la idea de habitación que se une inmediatamente a la idea de habitabilidad.
        Nos explican los Espíritus que los entes del Universo permanecen con la complejidad humana, independiente de algunas diferenciaciones y adaptaciones necesarias al medio del planeta más o menos avanzado a que pertenezca. Recomiendo, para un mayor entendimiento, la lectura de la Revista Espírita donde el espíritu de Bernard Pallissy explica que la superioridad del planeta Júpiter no lo es solamente en el estado moral e intelectual, sino también en el físico, comunicación, alimentación, forma corpórea y proceso del nacimiento, infancia y desencarnación. Además, indica que la principal ocupación de los espíritus de Júpiter es dar aliento a los espíritus que habitan mundos inferiores para que perseveren en la buena senda.
        Los planetas no obedecen al mismo orden de evolución espiritual que su disposición en relación al Sol. Además, bajo el prisma de la ontología, el examen comparativo de los planetas establece que una gran diversidad debe reinar entre los habitantes de ellos; desde los mundos inferiores a los superiores habrá una correlación en el valor intelectual y moral. Siendo el Universo un imperio divino donde la vida se expresa en variadas formas, se desarrollan incansablemente millares de millares de naciones que conviven simultáneamente en la inmensidad del espacio, ayudándose mutuamente, revelándonos que cada uno está en un grado de evolución cuyas necesidades son distintas. Así, se lleva a cabo la creación universal, Dios ha creado siempre, continúa haciéndolo y por siempre lo hará. Ya es hora de quitarnos la venda de la incultura, por eso cualquier pensador actual es merecedor de comprender ese elocuente espectáculo.
         El espacio que se extiende sobre nuestras cabezas no está desierto y silencioso, ya no es indiferente con sus adiamantadas constelaciones. ¡El Universo está poblado! Leyes eternas físicas y morales comandan su ejecución. A todos aquellos dudosos, subrayo que el Amor es la esencia del Universo y que las criaturas nacieron de la exhalación divina para amarse las unas a las otras. Dios es el principio y está en todas las partes, por su potencia, esencia y presencia. ¡La obra Divina es bella en su conjunto y perfecta en su fin! No estamos solos y sí interconectados, ya no es solamente la atracción física, los rayos del Sol, el calor, el magnetismo lo que reúne a todos los seres; no es solamente el principio de la verdad la que establece lazos indisolubles entre las humanidades estelares, todo el Universo infinito está bajo una ley general: la ley de familia.

 Cláudia Bernardes de Carvalho-San Martín de Valdeiglesias (Madrid).

                                             
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RECORDANDO EL PASADO: 

                                       HOY Y MAÑANA DEL HOMBRE

Consecuencia del ayer es el hoy en el espíritu humano. Su vida, como hemos dicho, es una labor comenzada en el principio y que ha de durarle hasta el fin ignoto de lo eterno. En ella empezándose por arrancar malezas, se termina por tejer guirnaldas. Quien es perezoso para la faena ruda, tarda en ser obrero de la delicadeza; más siendo su labor exclusivamente suya, no puede eximirse de operación alguna, y hoy empezará donde ayer terminó y mañana donde termine hoy. De aquí el que sea aspiración noble de todos los espíritus antes de empezar, cumplir como buenos obreros en la tarea del día; y si es cierto que no a todos les alcanzan las fuerzas para tanto, se debe, no a que la labor sea insoportable, sino a que, o bien quieren recuperar muchas de las jornadas perdidas, o bien se imponen mayor tarea de la que buenamente pueden desempeñar. De todos modos, el espíritu trabaja en su propiedad, y según sea la diligencia y la cordura que en el trabajo emplee, así serán los rendimientos que le ofrezca.
     Nadie es acreedor a más de lo que en justicia le pertenezca, y si en el orden material este axioma puede ser violado, en el orden moral puede asegurarse se cumple con extricta equidad.
      En efecto; el cumplimiento moral de la ley de justicia, lo tenemos evidenciado en nosotros mismos; y si tendemos la mirada a nuestros semejantes, en ellos veremos también las huellas del implacable juez, acusador y verdugo que en nosotros funciona y del que no podemos separarnos jamas: la conciencia. ¿Qué importa la salud, qué la fortuna ni la gloria, si constantemente nos corroe el remordimiento? ¿Será nadie feliz, ni aun en medio de báquicos placeres, si esa voz misteriosa le acusa? ¿Conciliará el sueño mientras ella le atormente? No. Por eso el mayor de los castigos es el que nos proporcionamos sin flagelación alguna; por eso la mayor de las miserias es la miseria del alma.    Podrán los Cresos ocultar sus desnudeces con sedas cuajadas de oro y pedrería; pero no podrán jamás reír con satisfacción mientras su proceder tenga armado el brazo vengador de la conciencia.  ¡Y qué imparcial es en todos sus fallos’. ¡Con qué severidad recluye al delincuente! ¡Cómo le arroja y le fuerza!... No tiene penitenciarias de piedra con gruesas rejas y sendos candados; pero ¡ay! tiene a su mano el horror que inspira toda acción perversa, y propinando la dosis conveniente al que debe castigar, le ahuyenta de sus semejantes más dignos para mezclarle con los de su rango, le prepara a la reparación por medio del arrepentimiento, y le hace resarcir con creces la falta cometida, una vez arrepentido, mediante obras de verdadero desinterés y sacrificio. Sólo a este precio cesa en su enemistad; sólo a este precio le deja gozar del sol de la dicha. Aspirar a este goce es el objeto formal del espíritu. Su trabajo le redime; su amor le ensalza: con estas dos prendas de inestimable valía, la conciencia le abre las puertas del reino de la felicidad, en el cual, seguramente, no hay más que uno que puede penetrar sin llevar polvo en sus sandalias; pero no por esto nos está vedado a los demás su goce relativo, equiparado siempre con el polvo que llevemos en los pies.
       Así como el hoy es consecuencia natural del ayer, así el mañana lo será del hoy; un paso más en la escala de la vida, una operación más en la labor eterna, y ¡un nuevo motivo de júbilo o remordimiento! Empero con el mañana más o menos remoto, va adosada una nueva empresa para el espíritu: la de ser mentor de otro que no ha llegado a su grado de perfección.
      Sin dejar de cumplir su labor propia de jardinero, el que es guía de otro le instruye, le corrige, le ayuda, en una palabra; siendo motivos a su júbilo el que su auxiliado avance sin tropiezo, cumpla sin esfuerzo y con deleite y reconozca pronto los beneficios de la laboriosidad. Entonces protector y protegido se entrelazan con los indisolubles lazos de la gratitud y el cariño, y extendiendo sus benéficos efluvios a otros seres, repiten la labor para tener la satisfacción de repetir también los motivos de alborozos. De este modo se cumple la ley de solidaridad.
       Tales son el ayer, el hoy y el mañana en la vida eterna del espíritu.
 Como hemos visto, sea cualquiera el modo con que este proceda, cumple con la ley; pero le es tanto más beneficioso adaptar en lo posible sus acciones a la bondad, la verdad y la belleza, cuanto que, según las adapte, mayores satisfacciones se proporciona y antes llega a la categoría de espíritu elevado. Por consiguiente, cumplirá mejor su misión quien mejor desarrolle el sentimiento, la inteligencia y la voluntad: el sentimiento para amar el bien por ser bien y objeto formal del espíritu, la inteligencia para darse cuenta de sí y de cuanto le rodea por ser el único medio de dirigir el sentimiento y la voluntad por seguros derroteros; y la voluntad para decidirse a practicar lo bueno y verdadero por ser lo único que redime al hombre. Este trino constituye a la vez una religión natural a la que todo espíritu debe rendir culto: la religión del amor, de la virtud y del bien, de que es síntesis Dios.

QUINTÍN LÓPEZ GÓMEZ
( Tomado de la Revista Amor, Paz y Caridad)


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                 EL PERIESPIRITU 

¿Cómo será el tejido sutil del ropaje espiritual que el hombre vestirá una vez despojado del cuerpo de carne mas allá de la muerte? Tan arriesgada es la tentativa de arriesgar información sobre este tema a los compañeros encarnados, como difícil resultaría ilustrar a la oruga con respecto a lo que será ella después de vencer la resistencia de la crisálida. Adherido al suelo o al follaje, mientras se arrastra pesadamente, el insecto no sospecha que transporta consigo los embriones de sus alas.El periespíritu es además un organismo que constituye para el hombre el molde fundamental de la existencia, que subsiste más allá del sepulcro y es perenne en la región que le corresponde de acuerdo con su peso específico. 
Formado con sustancias químicas que trascienden la serie estequiogenética conocida hasta ahora por la ciencia terrena es un andamiaje de materia rarificada que se altera de acuerdo con el padrón vibratorio del campo interno. 
Es un delicado organismo, con extrema plasticidad, se modifica bajo el poder del pensamiento. Sin embargo, es necesario destacar que dicho poder existe solo donde predominan la habilidad y la aptitud, que únicamente la experiencia puede conferir. 
En las mentes primitivas, ignorantes y ociosas se caracteriza por la apariencia viscosa , y constituye una verdadera prolongación del cuerpo físico, todavía animalizado o enfermizo. El progreso mental es el medio mas importante para la renovación del equipo periespiritual , en cualquier plano de evolución. Téngase en cuenta, sin embargo, que no nos referimos aquí al perfeccionamiento moral. El desarrollo intelectual, que proporciona una importante capacidad de acción , puede pertenecer a mentes perversas. 
De allí la razón de que encontremos en gran número, compactas y abundantes falanges de entidades liberadas de los lazos fisiológicos, que actúan en los círculos de la perturbación y la crueldad, con admirables recursos para modificar la apariencia con la que se manifiestan. 
No tienen condiciones para una mejoría inmediata, pero disponen de elementos que les permiten  ejercer dominio en el ambiente en el que se encuentran. 
En la conquista de la propia ascensión no han adquirido aún la verticalidad del Amor que los eleva hasta los santuarios divinos, pero ya se han iniciado en la horizontalidad de la ciencia, con la que influyen sobre aquellos que de algún modo, comparten su posición espiritual. 
Los “ángeles caídos” no son más que grandes genios intelectualizados, pero con escasa capacidad para experimentar un sentimiento. 
No obstante, nada escapa a la transformación y dentro del universo todo se adapta al aprovechamiento general de la vida. La ignorancia entorpecida, es despertada y aguijoneada por la ignorancia activa. La bondad incipiente es estimulada por la bondad desarrollada. 
El periespíritu, en cuanto a la forma somática obedece a las leyes de la gravedad en el plano al que se adapta. 
Nuestros impulsos, emociones, pasiones y virtudes se manifiestan en él con fidelidad. Por eso mismo, durante siglos y siglos habremos de permanecer en las esferas de la lucha carnal o en sus fronteras, mientras purificamos y embellecemos nuestra indumentaria, a fin de preparar la enseñanza de Jesús, nuestro traje de bodas para el banquete del servicio divino! 
DERROTERO


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                                                                                                                                                                                  LA FE


La fe dogmática, muy común en nuestro medio ambiente. Y el aspecto de la fe razonada, para llegar a un convencimiento de su realidad y sus efectos. 
Fe dogmática.- Está basada sobre conceptos humanos establecidos en épocas de oscurantismo religioso, e impuestos por la fuerza; con oposición sistemática y cruel a la difusión de la cultura, según nos relata la historia. 

Conceptos que han vendido siendo transmitidos de generación en generación, como creencias religiosas aceptadas; ya por pasividad, ya por conveniencia personal circunstancial... 


Fe razonada.- Si bien es verdad que la fe es necesaria en la vida, por su gran influencia en el éxito de toda empresa, ya material ya espiritual, la fe debe ser basada en conceptos de verdad, después de un profundo análisis sobre el fundamento lógico que tal concepto o conceptos puedan tener. 

Y cuando en ese análisis se llega al convencimiento de la verdad de tal concepto, despierta en la persona una fe firme basada en la razón, y a la cual podremos denominar FE RAZONADA. 


Y esa fe, dimanante de un razonamiento por una mente libre de toda presión, despierta las energías espirituales (del Ego superior). 

Y cuya capacidad de acción puede alcanzar realizaciones verdaderamente sorprendentes, si concentra y dirige esa energía mental hacia una meta u objeto determinado. 

Ya que, por sintonía vibratoria, esa fe me conectará con esas Fuerzas Superiores del espacio, que fortalecerán mi Mente y me harán invencible ante la adversidad... 

Cuando alcancemos a comprender que, en nosotros existen recursos internos de gran poder de realización, si bien en estado latente esperando su desarrollo, seremos capaces de las más sorprendentes realizaciones.


¿ Cual de estas dos formas de Fe, parece ser la que tiene realmente un poder?; ¿Cual de estas dos formas de tener Fe en cualquier cosa, parece ser la auténtica?; ¿La más fuerte?.. ...

Curso del Conocimiento Espiritual 
Sebastián de Arauco








                                                                    

viernes, 23 de febrero de 2018

Los males que nos afligen



Hola amigos:
Hoy os presento estos temas:

-El Mundo Invisible y la Guerra
-Dolores y sufrimientos
-Los males que nos afligen
-Pruebas



                                                       
                                                                          ***********************

     
    El Mundo Invisible y la Guerra 

     León Denis escribe El Mundo Invisible y la Guerra durante la primera guerra mundial, en un contexto histórico de acontecimientos dolorosos y particularmente complejos. En efecto, desde octubre de 1914, es decir justo después de la orden de movilización de las tropas francesas el 3 de agosto, León Denis comienza la redacción de su obra, teniendo como objetivos principales demostrar que los combates no ocurren únicamente en los diversos escenarios de guerra, sino también en el más allá; que la sociedad de los hombres es el resultado de una falta de evolución global que tiene su origen en la falta de educación de las jóvenes generaciones y, finalmente, demostrar que la religión, encerrada en sus dogmas y sus ritos está en completa oposición con la filosofía espirita. 

   Para hablar de lo que es propiamente la guerra, León Denis que reconoce la valentía y el coraje de los soldados, trata también de mostrar que estas cualidades son a menudo influenciadas por lo invisible, igualmente formado en orden de batalla. Éste, poblado de espíritus de diferente evolución espiritual, en busca de soluciones tácticas para orientar la victoria lo más rápidamente posible, influencia positivamente, pero también negativamente, a los oficiales más receptivos. Entre los mensajes espiritas transcritos en esta obra, hay tres que, ellos solos, podrían sintetizar la génesis de esta abominable guerra y las pasiones que ella desencadenó. 

El primero es de Heinrich Heine, un poeta alemán que prefirió Francia a Alemania y se dirigió a Bismarck recordándole sus iniciativas guerreras, su brutalidad y la ignominia de su obra. Ese mismo Bismarck le respondió por mensaje interpuesto, sobre la grandeza de su trabajo que permitía a Alemania, para él por encima de todo, aplastar a sus enemigos por la fuerza. Luego, el espíritu de Federico III que sólo pudo comprobar con gran tristeza la debilidad de su hijo, Guillermo II, que impulsó la política de Bismarck a su paroxismo. Estas tres manifestaciones nos muestran claramente dos espíritus perfectamente conscientes de los objetivos y otro que se obstina en la ceguera y la guerra. Continúan pues, a su manera, influenciando a los hombres en un sentido o en otro. 

Otro mensaje, recibido por un joven soldado en el frente, espirita clariaudiente, le indicó también las interacciones entre los dos mundos. En efecto, los Espíritus brindan su apoyo a los soldados agonizantes, recuerdan el libre albedrío de los hombres y les exhortan a que retengan todas las lecciones de esta tragedia para que no resurja nunca. ¡Esfuerzo perdido cuando los hombres volvieron a empezar dos decenios más tarde! Léon Denis trata de demostrar que el mundo invisible que rodea la Tierra es particularmente activo, incluso hasta parte implicada en la cercana victoria francesa; todos los Espíritus que se manifiestan en este período crucial del siglo XX, en algún momento de su vida y de su acción, han participado en la historia de Francia. 

La religión y la educación ocupan un lugar importante en este libro. Para León Denis, es muy lamentable que los cincuenta años que precedieron a este conflicto, no hubieran visto cristalizar la filosofía espirita codificada por Allan Kardec y divulgada por numerosos simpatizantes. En efecto según él, las sociedades europeas prefirieron tonificarse con el materialismo, al que compara con “un fruto venenoso”, mientras que la filosofía espirita conjuga “los principios esenciales y elementales de la ciencia, la filosofía y la religión”. Hace un verdadero alegato en favor de los hombres de ciencia se inclinaron ante las pruebas de la supervivencia del alma rechazadas en bloque por las instancias religiosas. Del mismo modo que rechazaron el axioma de los sabios que afirmaban que la Tierra no era el centro del Universo, rechazaron ferozmente un espiritismo cristiano. 

En cuanto a la educación oficial, que debería ser el punto de anclaje de elevados principios morales, que eviten todos los oscurantismos, excluirá la verdad de la supervivencia, limitándose a enseñar falsas verdades, todo para hacer promoción a un sistema que impulsa a los seres a atribuirse cualidades ficticias y méritos imaginarios, en detrimento de opiniones fuertes y valores humanos. En El Mundo Invisible y la Guerra, León Denis realiza un fino análisis de la constante interacción entre nuestros dos mundos, el visible y el invisible. Con sus libros y sus tomas de posición, contribuirá vigorosamente a la puesta en evidencia del espiritismo. 

Christophe Chevalier 
Extraído de la revista “Le journal Spirite Nº 93”

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DOLORES Y SUFRIMIENTOS


“Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados; bienaventurados los que tienen hambre de justicia, porque serán saciados en sus necesidades; bienaventurados los pobres de espíritu, porque verán a Dios; bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la Tierra, y bienaventurados los que sufren persecuciones, porque de ellos es el Reino de Dios" (Evangelio de Mateo cap.5; items 5,6 y 10)
Todas las veces que cuestionamos al respecto de los dolores, sufrimientos y reparaciones, dejamos escapar contra Dios y contra los hermanos superiores que nos ayudan en la vida diaria, un poquito de decepción y desilusión, por creer que no merecemos esos obstáculos y dificultades que llegan hasta nosotros, por falta del conocimiento necesario para comprender y elucidar el mecanismo de la cura física y espiritual del hombre, cuyos hilos invisibles escapan a la percepción humana, pues cuando el dolor, el sufrimiento y la aflicción nos visitan, es porque ya fueron agotados los demás recursos de advertencia, para que el infractor pueda iniciar un trabajo de resarcimiento de débitos del pasado, y consecuentemente, continuar su evolución en el camino hacia la luz.
    
    En los días actuales, casi todos los filósofos, pensadores y espiritualistas, son unánimes en afirmar que el dolor es un recurso importante en la evolución del hombre, principalmente porque estamos en un mundo de pruebas y expiaciones.
  El mecanismo del dolor, del sufrimiento o de la aflicción, es siempre peculiar y en un primer instante parece reavivar nuestros impulsos egoístas, pues cuando la persona está sufriendo procura atraer la atención de todos, porque de alguna forma, piensa que su dolor pertenece a todos y, cuando este se agrava, el hombre pide auxilio y se humilla ante los otros, principalmente de aquellos que tienen el poder de curar.
Otro detalle interesante respecto al dolor, el sufrimiento y la aflicción, es que ocurre un despertamiento de nuestra humildad escondida y nos pone en condiciones de ser ayudados espiritualmente. llamando la atención de espiritus ennoblecidos, que mantenían apartados, porque no teníamos condiciones vibratorias favorables, para recibir la ayuda y tener el equilibrio orgánico restablecido.
    Después de muchos sufrimientos, el ser humano comienza a comprender que no somos solamente nosotros los que sufrimos, sino que los demás también, y cada uno de forma individual, cargando cada persona su propia cruz, que muchas veces es mucho más pesada que la nuestra, y por eso, todas las veces que examinamos con cariño el dolor de los otros, quedamos sabiendo que el nuestro está por detrás de ellos, y consecuentemente, pasamos a comprender mejor nuestro dolor; pero no podemos dejar de recordar que ningún dolor, sufrimiento o aflicción, se establece sin que esté de acuerdo con la justicia y la bondad de Dios, y sin que esté encuadrada en la Ley de Causa y Efecto, que permite que sea desmenuzado y amoldado en el merecimiento de ser atenuada, o agravada la situación del infractor, según la intensidad de sus faltas.
    Debemos reconocer entonces que, cuando surgen las tribulaciones, son bendiciones que descienden sobre nosotros en forma de dolores, sufrimientos y aflicciones, pero que son temporales, y veces de una duración efímera, con la única finalidad de corregirnos ante la vida, ante Dios o ante los hombres, constituyéndose en la mayoría de las veces, en remedios saludables para los males del alma inmortal.
    Desde el punto de vista materialista, es natural que el dolor sea temido y comprendido como una infelicidad; igualmente si ocurre en el mundo espiritual, en donde muchos espíritus pasan por dolores, sufrimientos y aflicciones, debido a las lesiones que provocaron en el cuerpo espiritual, a causa de los excesos cometidos cuando llevaban el ropaje carnal.
En las sesiones mediúmnicas en las que se comunican los espíritus por imantación fluídica de los médiums, son realizadas verdaderas cirugías periespirituales en las entidades comunicantes. Y, por motivos todavía poco comprendidos por el hombre común, esos espíritus se resienten de esas lesiones, principalmente cuando son causadas por accidentes, suicidios o muertes violentas de todas clases, y el motivo de estar con esas lesiones en el cuerpo fluídico, está relacionado con la absorción que el periespiritu realiza en las probaciones en el campo del bien o del mal.
    Todo el mal o el bien que ralizamos en la jornada terrestre queda archivado en la mente, en una futura reencarnación, el molde periespiritual sufrirá las secuelas del mal que hicimos, o tendrá las bendiciones del bien que repartimos mientras estuvimos vivos en el campo de la carne.
    Los dolientes espirituales, sean encarnados o desencarnados, que necesitan de auxilio en el campo de las enfermedades físicas o mentales, solo consiguen ser ayudados cuando vuelven su atención para la posible intervención de hermanos ennoblecidos y, humildemente, oran por el propio restablecimiento, aceptando que el dolor,el sufrimiento o la aflicción, son el mecanismo de cura, así como pueda establecer el equilibrio, reparando las faltas que muchos espíritus contraen ante la vida física.
En casos específicos de dolor, sufrimiento o aflicción, en que millares de personas no saben lo que hacer para amenizar los efectos de la tristeza, del desánimo, de la melancolía y de la depresión, solamente la terapia del amor se puede expresar y funcionar como un antídoto que se expande y se irradia, se armoniza y establece la paz, la alegría y la felicidad; terminando con la general plenitud y la renovación íntima, con el cambio radical en lo íntimo de la persona, haciendo que se sienta fuerte y determinada, para corregir todos los errores, partiendo para una vida nueva,llena de virtudes y de victorias, no sobre los demás, sino sobre si misma.
   La terapia del amor se manifiesta también por el intercambio afectivo, con el espíritu renovado, procurando establecer lazos de simpatía y de afectividad; y en esos casos, los indivíduos se completan, cambiando hormonas que relajan el cuerpo físico y dinamizan las fuentes de inspiración del alma, impulsando a los seres para el progreso de la evolución infinita, en la busca incesante de nuestro origen, que es Dios.
Djalma Santos

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           LOS MALES QUE NOS AFLIGEN

   Los males que afligen a los hombres en la Tierra tienen por causa el orgullo, el egoísmo y todas las malas pasiones. Con el contacto de sus vicios los hombres se hacen  recíprocamente desdichados y se castigan unos a los otros. Que la caridad y la humildad sustituyan al egoísmo y al orgullo, entonces no procurarán más perjudicarse; respetarán los derechos de cada uno y harán reinar entre ellos la concordia y la justicia. 


32. Pero ¿como destruir el egoísmo y el orgullo que parecen innatos en el corazón del hombre? El egoísmo y el orgullo están en el corazón del hombre, porque los hombres
son Espíritus que siguieron, desde el principio, el camino del mal y que fueron exiliados
en la Tierra en castigo de esos mismos vicios; ahí está aún su pecado original, del cual
muchos no se despojaron. Por el Espiritismo, Dios viene a hacer un último llamado a la
práctica de la ley enseñada por Cristo: la ley de amor y de caridad.

33. Como la Tierra ha llegado a la época señalada para convertirse en una morada de felicidad y de paz, Dios no quiere que los malos Espíritus encarnados continúen en ella
para llevar la perturbación a los buenos; por eso deberán desaparecer. Irán a expiar su endurecimiento en mundos menos avanzados donde trabajarán de nuevo para su perfeccionamiento, en una serie de existencias más infelices y más penosas aún que las de la Tierra.
Formarán, en esos mundos, una nueva raza esclarecida y cuya tarea será hacer progresar a los seres atrasados que los habitan, con la ayuda de sus conocimientos adquiridos.
No saldrán de allí para un mundo mejor sino cuando tuvieren merecimiento y continuarán así hasta que alcancen la purificación completa. Si la Tierra era para ellos un purgatorio, esos mundos serán su infierno, pero un infierno donde la esperanza jamás está excluida.

34. En tanto la generación proscrita está por desaparecer rápidamente, una nueva
generación surge cuyas creencias estarán fundadas sobre el Espiritismo Cristiano. Asistimos a la transición que se opera, preludio de la renovación moral de la cual el Espiritismo marca el advenimiento.
EL ESPIRITISMO EN SU MÁS SIMPLE EXPRESIÓN. ALLAN KARDEC.,
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                                                         PRUEBAS 

Dios no ha hecho las pruebas superiores a las fuerzas del que las pide; no permite sino las que se puedan cumplir; si no se llena el objeto, no es la posibilidad la que le falta, sino la voluntad, porque ¿cuántos hay que en lugar de resistir a las malas tentaciones, se entregan y complacen en ellas? Para estos están reservados los llantos y el crujir de dientes en sus existencias posteriores; pero admirad la bondad de Dios, que nunca cierra la puerta al arrepentimiento. Llega un día en que el culpable se cansa de sufrir o en que su orgullo al fin se ha dominado, y entonces es cuando Dios abre sus brazos paternales al hijo pródigo que se echa a sus pies. "Las grandes pruebas, escuchadme bien, son casi siempre indicio de un fin de sufrimientos y de un perfeccionamiento del espíritu, cuando son aceptadas por amor a Dios". 
Este es un momento supremo, y entonces es cuando sobre todo conviene no desfallecer murmurando, si no se quiere perder el fruto y tener que empezar otra vez. En lugar de quejaros, dad gracias a Dios, que os ofrece la ocasión de vencer para daros el premio de la victoria. Entonces, cuando al salir del torbellino del mundo terrestre entréis en el de los espíritus, seréis allí aclamado como el soldado que sale victorioso de la pelea. 

De todas las pruebas, las más poderosas son las que afectan al corazón; hay quien soporta con valor la miseria y las privaciones materiales y sucumbe bajo el peso de la tristeza doméstica, mortificado por la ingratitud de los suyos. ¡Oh! esto es una aguda agonía! Pero, ¿quién puede mejor, en estas circunstancias, reanimar el valor moral, sino el conocimiento de las causas del mal y la certeza de que, si hay grandes trastornos, no hay desesperaciones eternas, porque Dios no puede querer que su criatura sufra siempre? ¿Qué cosa hay más consoladora y que dé más valor, que el pensamiento de que depende de sí mismo y de sus propios esfuerzos abreviar el sufrimiento, destruyendo en sí las causas del mal? Pero, para esto, es preciso no concretar las miradas a la Tierra y no ver sólo una existencia; es preciso elevarse, dominar el infinito del pasado y del porvenir; entonces la gran justicia de Dios se revela a vuestras miradas y esperáis con paciencia, porque os explicáis lo que os parecen monstruosidades en la Tierra; las heridas que recibís en ella sólo os parecen rasguños. Con este golpe de vista echado al conjunto, los lazos de familia aparecen bajo su verdadera luz; éstos no son ya los lazos frágiles de la materia que reúnen sus miembros, sino lazos duraderos del espíritu que se perpetúan y consolidan purificándose, en lugar de romperse con la encarnación. 

Los espíritus a quienes la semejanza de gustos, la identidad del progreso moral y el afecto conducen a reunirse, forman familias; estos mismos espíritus en sus emigraciones terrestres, se buscan para agruparse como lo hacen en el espacio; de aquí nacen las familias unidas y homogéneas, y si en sus peregrinaciones se separan momentáneamente, se encuentran después felices por su nuevo progreso. Pero como no deben trabajar sólo para sí, Dios permite que los espíritus menos adelantados vengan a encarnarse entre ellos, para tomar consejos y buenos ejemplos en provecho de su adelantamiento; algunas veces ponen la disensión entre ellos; pero esta es la prueba, esta es la tarea. Acogedles, pues, como a hermanos, ayudadles, y más tarde, en el mundo de los espíritus, la familia se felicitará por haber salvado del naufragio a los que a su vez podrán salvar a otros. (San Agustín. París, 1862). 

EL EVANGÉLIO SEGÚN EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC.


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miércoles, 21 de febrero de 2018

¿ Hay motivo para temer al Espiritismo ?


Hoy os propongo ver :


- ¿ Lamentarse, por qué?
- ¿ Hay motivo para temer al Espiritismo ?
- El Espiritismo
-Pasiones humanas: Odio y Perdón




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                                 ¿ LAMENTARSE, POR QUÉ ?


¿Lamentarse por qué? Aprender siempre, sí.
Cada criatura recogerá de la vida no solo por lo que hace, sino también conforme esté haciendo aquello que hace.
No se engañe con falsas apreciaciones respecto de la justicia, porque el tiempo es el juez de todos.
Recuerde: todos recibimos de Dios que nos transforma o retira eso o aquello, según nuestras necesidades.
La humildad es un ángel mudo.
Cuanto menos usted necesite, más tendrá .
Mañana será, sin duda, un bello día, pero para trabajar y servir, renovar y aprender, hoy es mejor.
No se iluda con la supuesta felicidad de aquellos que abandonan sus propios deberes, una vez que transitoriamente buscan huir de si mismos como quien se embriaga para olvidar en vano.
El tiempo es oro pero el servicio es luz.
Solo existe un mal a temer: aquel que aun existe en nosotros .
No parar en la edificación del bien, ni para recoger los laureles del espectáculo,ni para contar las piedras del camino.
¿La tarea parece fracasar ? Siga adelante, trabajando, que, muchas veces, es necesario sufrir a fin de que Dios atienda a nuestra renovación.
Francisco Càndido Xavier
Por el Espiritu André Luiz.


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¿HAY MOTIVO PARA TEMER AL ESPIRITISMO?


 Al desconocer lo que es Espiritismo, es natural que se tenga miedo de entablar contacto con los espiritistas o con los libros de esa Doctrina. Aún más cuando ella es confundida con brujería, cartomancia, curanderismo.
Es por motivo de esas confusiones que muchos miran de reojo a aquellos que se atreven a dedicarse a esos temas del Espiritismo. Por eso hay que tener coraje para presentarse como espiritista hoy día.
Cuando surgió el Cristianismo, anunciado por el propio Cristo, pasaba lo mismo. La sociedad criticaba a los primeros cristianos y hacia chistes con ellos. Movidos por los intereses de la política dominante de la época, hubo quienes condenaban a los primeros cristianos que eran muertos en circos por fieras hambrientas o quemados vivos como antorchas humanas. Y, a pesar de todo, el Cristianismo triunfó.
Cuanto más eran perseguidos, más cristianos surgían; hasta el momento en que Constantino, emperador romano, tuvo la infeliz idea de unir la religión naciente al estado decadente. A partir de entonces el Cristianismo empezó a perder su pureza primitiva presentada por el Cristo y vivenciada por los primeros cristianos.
Hoy ya no hay más persecuciones como en aquellos tiempos, pero aún es grande la ignorancia de lo que sea la verdadera enseñanza de Jesús que nada tiene que ver con dogmas o sacramentos. Su Doctrina es simple, pues anuncia, sin misterios, "el amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos".
El Espiritismo viene a recordar a los hombres de buena voluntad, la importancia de esa vivencia del amor, de la fraternidad. Mas, para eso, es necesario que el hombre aprenda a pensar en el bien de los demás al revés de pensar solamente en sí mismo o en los de su propia sangre. Todas las religiones enseñan que somos hijos del mismo Dios, por lo tanto somos hermanos. Pero son muy pocos los que piensan en ello. Menos aún los que se dedican a ello.
Con la enseñanza de los Espíritus superiores podemos aprender como vivir esas enseñanzas sin sufrir perjuicios, logrando el paso necesario para que uno se sienta más útil, más valorado por el hecho de saber que es mejor de lo se creía muchas veces. Porque son muchos los que tienen ganas de hacer el bien, pero, acostumbrados a prácticas religiosas exteriores que nada dicen al corazón o al alma, vacilan delante de las oportunidades por miedo, por no creer que valga la pena, por no encontrar claros los motivos para auxiliar a los demás, por no ver y no meditar en los ejemplos de aquellos que ya se dedican al bienestar de otros.
Al estudiar el Espiritismo, uno lo encuentra muy claro, comprendiendo los motivos de los sufrimientos humanos y de la necesidad de la solidaridad entre todos. El nada tiene que ver con esas prácticas de brujería, cartomancia u otras semejantes, pues que es una filosofía de vida que propone al hombre el ejercicio del bien, la búsqueda del conocimiento de uno mismo, de los motivos que dan origen a las acciones y reacciones en las distintas situaciones de la vida, sea en familia o en sociedad.
No hay motivos para temer al Espiritismo, pues sus enseñanzas objetivan el bien de todos sin distinciones. De hecho esa es la parte más fácil de ser vencida porque no es difícil comprender que la Doctrina Espírita objetiva el bien. El temor de la opinión de los demás, sí que es difícil de vencerse. Pero, cuando uno sabe lo que es mejor para sí, gana el coraje de enfrentarse a las opiniones habituales, pues muchas veces las gentes están acomodadas en sus costumbres y alejadas del esfuerzo necesario a su progreso y adelantamiento.
Por eso podemos afirmar con Allan Kardec, el Codificador de la Doctrina Espírita, que para comprender la parte esencial de las enseñanzas espíritas se requiere "cierto grado de sensibilidad que se puede llamar la madurez del sentido moral, madurez independiente de la edad y del grado de instrucción, porque es inherente al desarrollo, en un sentido especial, del Espíritu encarnado".
La ignorancia produce el temor y la pereza. El conocimiento lleva a la plena conciencia de su papel en la vida y promueve la liberación del hombre.

( Obtenido del blog  Organización espírita. Encuentros por Amor)

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                                                  EL ESPIRITISMO

Aún es muy común en los días actuales, encontrar personas constreñidas o incluso aterrorizadas, cuando oyen hablar de Espiritismo, pues ellas imaginan la acción del "Espíritu del mal ". 
   Si usted piensa así y cree que el Espiritismo no es una doctrina cristiana,nosotros le invitamos a informarse sobre la realidad que existe sobre este tema tan importante en la sociedad humana actual. El objetivo de este trabajo es el de darle una breve idea de lo que es la Doctrina Espírita. Queremos despertar su curiosidad de forma que le permita formar un juicio personal, independiente de todas las creencias y conceptos procedentes del pensamiento procedente de los que nada entienden del asunto. No tenemos la pretensión de ser los dueños de la verdad, pues creemos que ningún grupo, religión o secta, tienen el privilegio de monopolizarla.
   Con la finalidad de llevar un esclarecimiento sencillo y objetivo sobre el asunto, esta obra fue elaborada en forma de preguntas y respuestas que fueron elegidas tratando de disipar dudas y preconceptos existentes entre los que no conocen la Doctrina Espírita, contribuyendo así al esclarecimiento. Procuraremos fundamentar las ideas en citas bíblicas y  de los estudiosos del asunto, para un mejor entendimiento de lo que pretendemos exponer.

" La ignorancia de los principios fundamentales es causa de las falsas apreciaciones de la mayor parte de los que juzgan lo que no comprenden o que  lo hacen con base en ideas preconcebidas"- Allan Kardec-

¿ Qué es el Espiritismo y cuales son sus principios básicos?

El término Espiritismo es sinónimo de Doctrina Espírita, por lo que frecuentemente es utilizado erróneamente para designar cualquier práctica de mediumnismo (comunicación con los Espíritus), o confundido con cultos afro-brasileños (Umbanda, Candomblé, entre otros).
El Espiritismo es una doctrina que trata de la naturaleza, el origen y el destino de los Espíritus y de sus relaciones con la vida material. Fue revelado por Espíritus Superiores y codificado ( organizado), por un profesor francés cuyo nombre  en clave fue Allan Kardec, que publicó en 1857 "El Libro de los Espíritus ".
Por tanto surgió en Francia hace ya más de un siglo.Tiene en si mismo tres aspectos: filosofía, ciencia y moral.
Los adeptos de la Doctrina Espírita son los espiritas y sus prácticas se basan en el estudio de las obras básicas de la Codificación y en la asistencia material y espiritual a los necesitados.
El Espiritismo tiene cinco principios básicos, de donde proceden todas sus prácticas:
1- La existencia del Espíritu y su sobrevivencia después de la muerte.
" Seis dias después, tomó Jesús consigo a Pedro, a Tiago y a Juan, su hermano, y los condujo en privado hasta lo alto de un monte, y se transfiguró delante de ellos; y su rostro resplandeció como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Entonces se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él"- (Mateo 17.1-3).
Ver también: Pedro 3.19-20- I Pedro 4.6- Marcos 12.26-27 y Romanos 11.15.

2- La Reencarnación
" Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.
Y, si queréis dar crédito, este es Elías que había de venir.
Quien tenga oídos que oiga"- ( Mateo 11.13-15).
Ver también: Mateo 17.9-13 y Juan 3.3-13

3- La Ley de Causa y Efecto
"Entonces Jesús le dijo: Envaina tu espada en su lugar, porque todos los que lancen su mano a la espada, a espada morirán"- (Mateo 26.52)
"No os equivoquéis: Dios no se deja engañar; porque todo lo que el hombre siembre, eso mismo recogerá"- (Gálatas 6.7)

Ver también : Mateo 18.7

4- La comunicación entre el mundo material y el espiritual.
" Y en los últimos días acontecerá, dijo Dios, que de mi Espíritu  derramaré sobre toda la carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros niños tendrán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños;
Y también de mi Espíritu derramaré sobre mis siervos y mis siervas que en aquellos días profetizarán." (Actos 2.17-18)
" Y me dijo el Espíritu que fuese con ellos, sin dudarlo; y también estos seis hermanos fueron conmigo, y entramos en casa de aquel varón"- (Actos 11.12)

Ver también : Mateo 17.1-3- I Samuel 28.11-20 y Números 11.26-30

5- La evolución progresiva de los Espíritus.
"Un sembrador salió a sembrar su simiente, y cuando sembraba, cayó alguna en el camino y fue pisada y las aves del cielo la comieron;
Y otra cayó sobre piedra, y nacida, se secó porque no tenía humedad;
Y otra cayó entre espinos, y creciendo con ella los espinos, la sofocaron;
Y otra cayó en buena tierra, y nacida, produjo fruto, ciento por uno. Diciendo él estas cosas clamaba: Quien tenga oídos para oír, que oiga.
Y sus discípulos lo interrogaban, diciendo: ¿Qué parábola es esa?
Y él le dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios de Dios, pero a los otros por parábolas, para que viendo, no vean, y oyendo, no entiendan.
Esta pues, es la parábola. La simiente es la palabra de Dios;
Y los que están junto al camino son los que oyen; después viene el diablo y les retira la palabra de su corazón, para que no se salven, creyendo;
Y los que están sobre piedra, son los que oyendo la palabra, la reciben con alegría, pero como no tienen raíz, apenas crecen por algún tiempo, y en el tiempo de la tentación se desvían;
Y la que cayó entre los espinos, esos son los que oyeron, y yendo por delante, son sofocados con los cuidados, las riquezas y los deleites de la vida, y no dan fruto con perfección; 
Y la que cayó en buena tierra, esos son los que oyeron la palabra y la conservaron en su corazón honesto y bueno, y dan fruto con perseverancia"-(Lucas 8.5-15)
Ver también Génesis 28.12

Tales principios están contenidos en la Bíblia y en las cinco obras básicas de la Codificación, que las analiza de manera racional e interesante, Son las siguientes:
- El LIbro de los Espíritus (1857). Obra de carácter filosófico. Es considerado la espina dorsal del Espiritismo, ya  que  las demás obras parten de sus principios.
– El Libro de los Médiums (1861). Demuestra las consecuencias morales y filosóficas deducidas de las relaciones entre el mundo material y el espiritual.
– El Evangelio según el Espiritismo (1864). Parte religiosa y moral de la Doctrina Espírita. Enseña la moral cristiana a través de comentarios sobre los principales pasajes de la vida de Jesús Cristo.
– El Cielo y el Infierno (1865). Allan Kardec presenta la verdadera cara del deseado Cielo, del temido Infierno, como también del llamado Purgatorio. Pone fin a las penas eternas, demostrando que todo en el universo evoluciona.
– La Génesis (1868). Muestra como fue creado el mundo, como aparecieron las criaturas y cómo es el Universo. Es la parte científica de la Doctrina. Explica la Creación, poniendo a la Ciencia y a la Religión, cara a cara.

( Continuará en los siguientes publicados)
Obtenido de " Radio Espírita" de Brasil

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                                     PASIONES HUMANAS 
                                                      Odio y perdón. 
                        Análisis psicológico y espiritual de este par de opuestos. 

Diversos son los grados de manifestación del odio, esa pasión dañina en alto grado, que sólo anida en las almas pobres y ruines, al dar cabida en sí a esa pasión destructiva, por ignorancia de las consecuencias dañinas que habrá de ocasionarle. Porque el odio comienza por perturbar la tranquilidad de quien lo siente, por su acción perturbadora sobre las facultades del alma, cuyas vibraciones desequilibrantes afectan la mente y perjudican la salud, por la incidencia de esa vibración enconosa en los sistemas nerviosos y glandulares. Y, a más de dañar la salud de quien da cabida en sí al odio, le convierte en una persona amargada que, en sus relaciones de trabajo, negocios, etc., desbarata oportunidades de progreso por la actitud negativa del afectado y los errores que induce a cometer. 

    Conocéis ya la ley de las vibraciones. Por consiguiente, sois conscientes ya de que los pensamientos y sentimientos son vibraciones que contienen en sí una fuerza benéfica o maléfica, constructiva o destructiva, según su naturaleza. Y siendo el odio un sentimiento cargado de deseos de mal, es destructivo por su propia naturaleza enconosa. Por ello, cada sentimiento de odio es una vibración-fuerza, dañina en alto grado hacia quien se dirija, pero que actúa también contra el mismo que la emite. Y cuanto más odie una persona, más y más se envuelve en esas vibraciones intensamente negativas, desequilibrantes, que le atormentarán. Si pudiéseis apreciar el aura de una persona vibrando en odio,os asombraría al verla envuelta en un halo negro, en forma de torbellino. 

 Y quien odia, no tiene paz en su mente ni en su alma, ya que ese sentimiento ponzoñoso produce una desarmonía psíquica mortificante, convirtiendo la vida del afectado en un tormento. Todas esas extrañas misantropías y neurastenias que a veces apreciamos en nuestras relaciones humanas, tienen por causa alguno o varios de esos estados pasionales de odios, rencores, malquerencias, etc., cuyo origen puede ser el egoísmo, envidia, celos, etc. que son sentimientos frecuentes en las almas mezquinas y ruines. Y cuanto más una persona odie a otra, más se une a ella psíquicamente. Y, ¡paradoja! cuanto más lejos la desee, cuanto más en ella piense, más la acerca (vibratoriamente); porque, la persona que odia atrae mentalmente hacia sí a la persona odiada, con la fuerza de su pensamiento, y su imagen no le deja vivir en paz, le sigue y le persigue como una sombra, porque ella misma la mantiene en su mente. Y aquí está el tormento. ¿Hasta cuándo? Hasta que deje de odiarla. 

    Puede que alguno, juzgando a la ligera ese fenómeno de la fuerza de atracción, por afinidad, del pensamiento os diga: vaya una ley rara. Pero, si se considera que esa ley de vibración y atracción no ha sido creada para ser vehículo de odio, sino de amor, para unir las almas que se aman y contribuir a su felicidad; comprenderá mejor. 

    Cuando el sublime Maestro Jesús dijo: “Amad a vuestros enemigos”, no estaba enseñando tan solo moral, sino que también una psicoterapia para librarnos de los efectos destructores del odio. Porque, vivir odiando, no es vida; es un tormento. Cuando una persona exclama: “Yo no le perdonaré lo que me hizo”; esa persona está cometiendo un gravísimo error;  error que puede significarle muchos y muchos años de dolor. Porque, cada vez que se acuerda de ese acontecimiento, perjuicio u ofensa, está impregnando su alma con el magnetismo mórbido contenido en sus propias vibraciones de odio, que irán densificando y oscureciendo esa alma, además de que está fortaleciendo esa unión vibratoria con la persona odiada, quien al recibir el impacto de esas vibraciones de odio, percibe también (mentalmente) la figura de quien las envía, reaccionando también del mismo modo, con una andanada de odio, rencor o desprecio, según sea el caso. Y con esa actitud descabellada, ambas partes están destruyéndose mutuamente. ¿No os parece absurda esa actitud? Sin embargo, así acontece con harta frecuencia. 

    Alguien dijo: “Si mis enemigos supiesen el daño que se hacen odiándome, no me odiarían”. Esta frase contiene una gran verdad que todos debieran conocer; y que contribuiría grandemente a liberar al mundo del odio, causa de ¡tantas desdichas!. Porque, aquel que odia está dando poder a su enemigo sobre su tranquilidad, sobre sus nervios, sobre su sueño, su presión sanguínea, su salud toda, y su propia personalidad. 

    ¡Meditemos sobre esto! Por ello, insensato es responder al odio con el odio, rencor o malquerencia hacia aquellos que, por lo que fuere, llegasen a odiarnos; y sí con amor, deseos de bien, ya que de este modo, esas vibraciones cargadas de energía psíquica negativa, no penetrarán en nosotros y rebotarán: porque el amor genera energía positiva, conformando un campo magnético de protección. Además de esos efectos perturbadores, con la actitud de odio y malquerencias resultantes, esas personas están conquistando un puesto en las zonas oscuras del astral inferior, al desencarnar. 

    ¡Cuán frecuentemente es ver personas que, por ignorancia, son esclavas de esa y otras pasiones absurdas. ¡He aquí, la necesidad de la divulgación de este conocimiento y otros conceptos de verdad! He aquí una oportunidad de progreso espiritual para vosotros, divulgando éstos y otros conceptos de verdad. 

    Pongamos en práctica esa maravillosa enseñanza del sublime Maestro: “Amad a vuestros enemigos”. Y con ello quebraréis el poder que sobre vosotros pudieran ejercer a través del odio o rencor. Puede que alguno diga: ¿Cómo puedo yo sentir amor por quien me ha hecho daño? Y yo os pregunto, hermanos muy queridos, ¿no habéis hecho sufrir alguna vez a alguien o causado daño en algún modo? ¿Y no querríais que ese error os fuese perdonado y olvidado? De cierto que sí.  Entonces... Y ¿sabíais que sólo el amor es productor de perdón? Porque, quien ama, perdona; quien mantiene odio, no perdona. Quien ama y perdona, se engrandece; quien odia, se empequeñece. Quien ama es comprensivo y perdona las ofensas, no dando cabida en su alma a sentimiento alguno de odio que pueda desarrollar un deseo de malquerencia, venganza o represalia, aun cuando en el momento del daño u ofensa perciba ese impacto. ¡Sólo las almas débiles y ruines albergan odio! Pedid al sublime Maestro Jesús, con fervor, con verdadero deseo de perdonar y anhelo de superación, que os enseñe a perdonar, que os enseñe a amar a quien daño o agravio os haya hecho. Haced esto una y otra vez, muchas veces. Si así lo hacéis, con fe y humildad sentida, pronto comenzaréis a percibir que una sensación de paz y sosiego inunda todo vuestro ser. Esa es la señal de haber alcanzado la vibración de Amor del Cristo. Y un nuevo deseo de bien comenzaréis a sentir hacia la persona o personas que por error o falta de control de su emotividad, y aún por ruindad os haya causado ese agravio o daño. 
     Y no os desaniméis si no conseguís de inmediato ese propósito digno. Perseverad, perseverad hasta que hayáis establecido la unión vibratoria con la Ley del Amor Universal, generadora de paz y armonía, y liberadora del odio y su secuela de malquerencias y amarguras. Y la paz interna (mental-emocional) aumentará vuestra capacidad intelectual, vuestra alegría de vivir y ansia de progreso. Porque, un alma y una mente despojadas de odios, rencores y malquerencias, con ideales elevados, vibrando en amor fraterno, se exteriorizará en una personalidad más eficiente, ágil y realizadora. Y cada vez que llegue a vuestra mente, en el comienzo, el recuerdo o imagen del motivo del agravio (que poco a poco irá desvaneciéndose) desechadlo y proyectad sobre esa persona vibraciones de amor, a modo de comprensión y deseos de bien; poniendo todo vuestro deseo de bien en ese sentimiento, para que esa vibración sea poderosa y le beneficie intensamente, con lo cual os beneficiaréis vosotros mismos. 

    Cuanto más améis, más felices habréis de sentiros; ya que, la LEY que es Amor, os devolverá ese amor en felicidad. Si dais amor, afectos, alegrías, servicio desinteresado (que es amor en acción); eso mismo recibiréis en la proporción que deis y más aún. Pero, si dominados por una pasión, envidia, egoísmo o amor propio, causáis sufrimiento de algún modo o realizáis actos de venganza o cometéis alguna bajeza; iréis acumulando un karma doloroso, y esos mismos daños causados recibiréis en la proporción que los hayáis causado o deseado, porque, la Ley es justa. 

    Retened en vuestra conciencia este axioma; la siembra es voluntaria; pero, la cosecha es obligatoria. Ahora que ya conocéis las desventajas (algunas tan sólo) del odio, rencor, malquerencias y resentimientos; comprenderéis que, mantener esos enemigos, es un lujo que se paga muy caro.Y lo curioso es... sin disfrutarlo.

     Necesario es saber dar a conocer que, con la muerte del cuerpo físico no mueren las pasiones, antes al contrario, se intensifican; porque, están en la propia naturaleza psíquica que, al dejar la envoltura carnal continúa con los mismos pensamientos, sentimientos y tendencias que mantenía como humano, sin los atenuantes de la vida en la carne. De aquí que, un enemigo en el “otro lado” es mucho más peligroso. Aquí apegados al plano físico, en nuestra propia atmósfera, se agitan millones y millones de almas de los que fallecieron cargados de pasiones. Son seres atrasados que, por sus bajas tendencias no pueden elevarse y deambulan imantados al ambiente en donde han vivido, e inciden o tratan de incidir con harta frecuencia, en la vida de los humanos; quienes, por falta de vigilancia sobre sus sentimientos y reacciones, pueden ser sus víctimas. A más de esos, existen otros seres de maldad y organizaciones maléficas, compuestas por seres desencarnados que continúan viviendo sus pasiones y tratan de arrastrar a los humanos hacia la maldad y el crimen. Son los demonios a que hacen referencia las iglesias del cristianismo. Y  buscan continuar sus gamberradas y la acción de sus odios, rebeldías y maldad de todo género, influyendo en aquellas personas con sentimientos ruines, azuzando sus bajas pasiones. No obstante, esas fuerzas negativas nada podrán hacer en vosotros si no les dais cabida. Las pasiones e imperfecciones humanas, son las puertas de entrada a esas influencias maléficas. No lo olvidéis. La venganza es un sentimiento de las almas ruines, que les liga con el ofensor o enemigo al pasar el umbral del Más Allá, ocasionando grandes sufrimientos. Y a más de eso, volviendo a ligarlo como humano, en alguna de las siguientes vidas planetarias. 

    Aquellos que, impregnados de creencias religiosas, manteniendo todavía conceptos dogmáticos apartados de la Verdad, y que obrando mal creen que, arrepintiéndose y confiando sus faltas y actos de maldad a los oídos de un confesor puedan quedar libres de esas deudas espirituales, o indultados por hombres que se atribuyen poderes divinos; están en un craso error. Ni el arrepentimiento, ni la confesión, ni la penitencia les darán el perdón; porque, el perdón no existe en lo espiritual. Existe la Ley justa de: a cada cual según sus obras. Y toda transgresión a la Ley del Amor, produce un desequilibrio en la sección espiritual del causante, cuyo equilibrio tendrá que ser restablecido por el mismo causante: ya sea por el amor, ya sea por el dolor. ¡No nos engañemos con espejismos! 

Termino este análisis, con una llamada a vuestra razón: Perdonad todo agravio y ofensa que os hagan y seréis los más gananciosos. ¡Engrandeceros por el perdón! ¡Perdonad siempre!. 

SEBASTIAN DE ARAUCO

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