sábado, 5 de abril de 2014

Desencarnaciones colectivas

DESENCARNACIONES COLECTIVAS· 
Emmanuel  •  psicografia de Francisco Cándido Xavier

¿Siendo Dios la  Bondad Infinita, por qué permite la muerte aflictiva de tantas personas enclaustradas e indefensas, como es en el caso de los grandes incendios?
(Pregunta dirigida a Emmanuel por algunas decenas de personas en una reunión pública, la noche del 28 /02/ 1972, en Uberaba MG)

RESPUESTA:
Realmente reconocemos en Dios al Perfecto Amor aliado a la Perfecta Justicia. Y el hombre, hijo de Dios, creciendo en amor, trae consigo la Justicia inmanente, convirtiéndose, en razón de eso, en cualquier situación, en el más severo juzgador de sí mismo.
Cuando retornamos de la Tierra al mundo espiritual, concienciados en las responsabilidades propias, realizamos el balance de nuestras deudas del pasado y rogamos los medios precisos con el fin de rescatarlos debidamente.
Y siendo así, muchas veces, renacemos en el planeta en grupos  comprometidos  para la redención múltiple.
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Invasores laqueados por la propia ambición, que  aplastamos colectividades en la voluptuosidad del saqueo, tornamos a la Tierra con encargos diferentes, más en régimen de un encuentro marcado para  la desencarnación conjunta en accidentes públicos.
Exploradores de  la comunidad, cuando les agotamos las fuerzas en provecho personal, pedimos el regreso al  cuerpo denso para pasar juntos el ápice de  arrasadora epidemias.
Promotores de guerras manejadas para el asalto y crueldad   por la megalomanía de oro y el poder, fortalecidos para la regeneración, pleiteamos el plano físico con el fin de sufrir la muerte compartida, aparentemente inmerecida, en acontecimientos de sangre y lágrimas.
Corsarios que prendíamos  fuego a embarcaciones y ciudades en la conquista de presas fáciles,   cuando nos observamos en el más allá  con los problemas de la culpa, solicitamos el retorno a la Tierra para la desencarnación colectiva en dolorosos incendios, que son inexplicables sin la reencarnación.
Creamos la culpa en nosotros mismos ingeniamos los procesos destinados  para extinguir las consecuencias.  Y la Sabiduría Divina se vale de nuestros esfuerzos  y tareas de rescate  y reajuste  con el fin de inducirnos a estudios y progresos siempre más amplios en lo que dice respecto a nuestra propia seguridad. Es  por este motivo que, de todas las calamidades terrestres, el hombre se retira con más experiencia y más luz en el cerebro y en el corazón, por en ellas defenderse  y valorizar la vida.
Lamentemos sin desesperación a cuantos se hicieran víctimas de desastres que nos deprimen el alma. El dolor de todos ellos es nuestro dolor. Los problemas con los que se enfrentan son igualmente nuestros.
 No nos olvidemos sin embargo, de que nunca estamos sin la presencia de la Misericordia Divina junto  a las ocurrencias de la Justicia Divina, que el sufrimiento es invariablemente reducido al mínimo por cada uno de nosotros, que todo se renueva para el bien de todos  y que Dios siempre nos concede lo mejor.

LAS LEYES DE LA CONCIENCIA

J. Herculano Pires (Hermano Saulo)

La respuesta de Emmanuel viene del plano espiritual y acentúa el aspecto terrenal con la auto punición de los encarnados, en virtud de un factor psicológico: el de las leyes de la conciencia. Obedeciendo a esas leyes, las víctimas  de las muertes colectivas aparecen  como las más severas juzgadoras de sí mismas.  Si en el pasado erraron, ahora surgen como heroínas del amor en el sacrificio reparador.
Las leyes de la Justicia Divina están inscritas en la conciencia humana. Caín mato a Abel por envidia  y su propia conciencia lo acusó del crimen. El no tuvo el  coraje heroico de pedir la reparación equivalente, más “Dios marcó la punición” . le faltaba crecer en amor para punirse a sí  mismo. El símbolo bíblico nos revela la mecánica de la auto punición cumpliéndose compulsoriamente. Más, en las almas evolucionadas, la compulsión es sustituida por la compasión.
Para la buena comprensión  de ese problema precisamos de una visión clara del proceso evolutivo del hombre. Como el salvaje aun se sujeta más a los instintos  de lo que a la conciencia. por eso no es enteramente responsable por sus actos. Como civilizado el se inviste del libre albedrio que lo torna responsable.  Más el amor aun no lo ilumina  con la debida de intensidad. Las antiguas   civilizaciones (como lo demuestra la propia Biblia)  son escenarios de aterradores crímenes colectivos, porque el hombre   se amaba más así mismo de que a los semejantes y a Dios. en las civilizaciones modernas, tocadas por la luz del cristianismo , los sacrificios de auto punición se intensifican.
El suicidio  de Judas ejemplo de auto punición  por una conciencia evolucionada.  Lo que ocurrió con Judas en vida, ocurre con las almas desencarnadas que enfrentan errores del pasado en la vida espiritual. Para encontrar el alivio de la conciencia ellas  sienten la necesidad (determinada por la compasión) de pasar por el sacrificio que impusieron a los otros. ¿Más que es ese sacrificio pasajero, ante la eternidad del Espíritu?  La Misericordia Divina  se manifiesta  en la rehabilitación del alma  después del sacrificio, para que pueda obtener la felicidad suprema en la calidad de heredera de Dios y coheredera de Cristo, según la expresión del apóstol Pablo.
Encarando la vida  sin la comprensión de las leyes de la conciencia y del proceso de la reencarnación, no podremos explicar la Justicia de Dios – principalmente  en los casos brutales de muertes colectivas.los que así perecen  están sufriendo la auto punición de que sus propias conciencias sentirán la necesidad en la vida espiritual. La diferencia entre esos casos o de Judas es que esas víctimas son suicidas, más  también criaturas sometidas a la ley de acción y reacción.
Judas sufrió el efecto de la ley en vez de enfrentar el remordimiento en la vida terrena. Se  tornó un suicida y aumento así su propia responsabilidad, rebelándose contra la Justicia Divinas e intentando  escapar a ella.

Artículo publicado originalmente  en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia”  del periódico Diario   de S. Paulo, en la década de 1970                                                                     

 Traducido por Merchita 

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Charles Richet
INSTINTOS PROTECTORES 
Charles Richet



Existes, y no es preciso emplear esfuerzos para enérgicamente 
defender tu existencia, o sea, obedecer a la fuerza que te ha 
sacado de la nada; esa fuerza se ha asegurado de tu obediencia, 
por procedimientos bien sencillos: los instintos protectores.

Irresistibles, instintos comunes a todos los seres vivos.

Esos instintos protectores, de modalidades tan diversas, son de tal 
forma universales, están de tal forma adaptados a una protección 
eficaz, que sería locura atribuirlos al azar.

¡Cómo! ¡Para asegurar la vida en la superficie terrestre, habría un
 azar, azar maravillosamente dispuesto, prolongado durante miles
 de siglos, propagándose sin excepción a todas las especies 
animales!

 ¡No! No fue el azar lo que ha creado esos instintos casi divinos, 
sobrehumanos en todos los casos, el miedo, la repulsa, el dolor, el
 hambre, el horror a la muerte.



Tomado del libro “LA GRAN ESPERANZA”
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Buscad, en la palabra, la sobriedad y la concisión; pocas 
palabras, muchas cosas. el lenguaje es como la armonía: 
cuanto más quisiéramos tornarla rebuscada, menos 
melodioso será.la verdadera ciencia es siempre aquella 
que toca, no a algunos sibaritas llenos de si, más si  a la 
masa inteligente que desde hace mucho tiempo es desviada del verdadero camino bello, 
que es el de la sencillez. A ejemplo de Su Maestro, los  discípulos de Cristo habían 
adquirido ese profundo saber de bien hablar, con sobriedad y concisión, y sus discursos, 
como los del Maestro, era marcado por esa delicadeza, por esa profundidad que en 
nuestros días, en una época en que todo miente a nuestro alrededor, aun se escuchan 
las voces de Cristo y de sus apóstoles, modelos inimitables de concisión y de precisión.
Más la verdad descendió de lo alto. Como los apóstoles de los primeros días de la 
era cristiana, los Espíritus superiores vienen a enseñar y dirigir. El Libro de los Espíritus 
es toda una revolución, porque es conciso y sobrio: pocas palabras, con mucha cosa; nada 
de flores de retorica; nada de imágenes, más si apenas pensamientos grandes y profundos,
 que consuelan y fortalecen. Es por eso que el agrada, y agrada porque es fácilmente 
comprendido.
 Es el cuño de superioridad de los Espíritus que lo dictaron.
¿Por qué hay tantas comunicaciones  que reflejan la vanidad de Espíritus que se dicen 
superiores, impugnadas de insensatez, de frases resaltadas y floridas, una página para no
 decir nada? 
Tened la certeza de que no son Espíritus Superiores, más si seudosabios, que juzgan   
producir efecto,  sustituyendo por palabras el vacio de las ideas, la profundidad del 
pensamiento por la oscuridad. Ellos no pueden seducir sino a  l
os cerebros huecos como los suyos, que toman el  oropel puro y juzgan la belleza de la 
mujer por el brillo de sus aderezos.
Desconfiad pues, de los Espíritus verbosos, de lenguaje empollado  y confuso que exige 
darle a lacabeza para ser comprendidos. Reconoced la verdadera superioridad por el estilo 
conciso, claro e inteligible sin esfuerzo de imaginación. No midáis la importancia de las
 comunicaciones por su extensión,  más si por la suma de ideas que encierran en pequeño 
espacio. Para tener el tipo de la superioridad real, contad las palabras y las ideas, me refiero 
a las ideas justas, sanas y lógicas – y la comparación os dará la exacta medida.

BARBARET (Espírito familiar).
Revista Espírita, Octubre de 1862 – Disertaciones espiritas

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jueves, 3 de abril de 2014

En el camino diario


EN EL CAMINO DIARIO· Emmanuel. Psicografia de Francisco Cándido Xavier


Piensa por lo menos de cuando en cuando, en los hermanos que se congelaron en el pesimismo y en las grandes tareas interrumpidas, por la falta de amparo, recordando tierras  fecundas  dejadas a la esterilidad y al abandono por falta de amor.

Alrededor de ti merodean corazones sedientos de entendimiento y colaboración, a la espera  casi de únicamente del toque mágico de una buena palabra, a fin de  encenderse en los dones del servicio.
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No admitas la presencia del desanimo en tu mesa de fraternidad y armonía.
Ofrece, a cuantos te busquen aliento y solidaridad, el pan sustancioso del entusiasmo que te alimenta las realizaciones.
Siembra esperanza y coraje en el fondo del espíritu.
Recuerda la lluvia creadora  y el roció nutriente  con el que la naturaleza levanta las energías de la Tierra, y ofrece a los otros lo mejor de ti mismo.
El prójimo es nuestro puente para el mundo.
Muéstrate actuando y sirviendo para la victoria del bien  y tu mensaje será irradiado para todos aquellos que te observen el trabajo o que te escuchen la voz.
En todas partes nos sentimos frente de la comunidad, a la manera de quien se ve enfrentado por la propia familia expectante.

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Ofrece simpatía y admiración, bondad y optimismo.
Beneficencia no es tan solo el dispensario de solución para los problemas de orden material; es también – y mucho más – el pronto –socorro  a la penuria del espíritu.

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Detente a reflexionar en los compañeros cansados, desilusionados, sin ánimo o exhaustos que se te cruzan en el camino y distribuye con ellos la paz y la renovación.
 Como acontece con los otros, tienes igualmente  tu obra que realizar y la puerta del auxilio se abre desde  dentro para fuera.
Si alguien precisa de ti, también tu precisas de alguien.
Dar será siempre  el mejor proceso para recibir.

PUENTE AL MUNDO J. Herculano Pires (Hermano Saulo)

El  hombre cerrado en si mismo es un animal egoísta. No observa un palmo más allá de la nariz, como señala el dicho popular: Solo piensa en el mismo,  solo cuida de sus intereses. No vive como gente, vegeta como un ratón en su agujero. Es contra ese peligro de enseñamiento, esa terrible situación del egoísmo, que Emmanuel nos advierte en su mensaje. E indicando el remedio, nos dice: “El prójimo es nuestro puente para el mundo.”
Cuando Descartes puso en duda  todo el conocimiento de su tiempo, descubrió la idea de Dios en lo más profundo de si mismo. Esa idea le sirvió como puente para religarlo al mundo de donde el se había aislado. Y eso concuerda con la enseñanza evangélica de que amar al prójimo  es lo mismo que amar a Dios. el puente para el mundo se constituye, por tanto, del mandamiento de amar a Dios  sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo.
Los egoístas consideran todo eso como simple palabrería, pero la vida social  se cuida, por si misma de probarles la realidad de esas enseñanzas. Porque nadie puede vivir solo, aislado, cerrado en su cascara. Todos precisan de todos. Hay dos formas de transcendencia,  enseña el psicólogo Karl Jaspers: la transcendencia horizontal  y la transcendencia vertical. El hombre solo puede elevarse, transcender  los limites estrechos de su ego y de su animalidad, ligándose a los otros en el plano de las realizaciones sociales  (horizontal ) o elevándose a Dios a través del sentimiento religioso (vertical). Quien se eleva a través de la transcendencia horizontal acaba también elevándose a través de la vertical y viceversa.
Es fácil y cómodo considerar a los otros como otros, como extraños a nosotros.  El común de los hombres procede así.  Más los hombres que superan lo común, que poseen mente más aireada que el vulgo, saben que los otros son nuestro prójimo y que los dolores de los otros son nuestros también. De ahí la enseñanza de Emmanuel: “Si alguien precisa de ti, tu también precisas d alguien. “La  sociabilidad perfecta consiste en la comprensión de ese principio.

Artículo publicado originalmente en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del Periódico Diario de S. Paulo, en la década de 1970

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La muerte separa por un breve intervalo de tiempo, que tomamos como una eternidad, pue estando saludables sufrimos con la idea de la pérdida de aquellos que amamos. Pero teniendo la certeza de que la vida continúa, nos conforta saber que el verdadero afecto nunca se pierde. Eso es lo que nos da la esperanza para seguir viviendo hasta la llegada del reencuentro.

(Programa Transición)
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 Memorias de AMALIA 

DOMINGO SOLER


Mi Espíritu ha tenido predilección por encarnar muchas veces en este suelo español; en él he gozado, en él he tenido el orgullo de ser tributado y agasajado por aquellos sencillos espíritus que no comprendían el orgullo del mío; en este suelo he recogido muchas flores, que convertía, por mi jactancia e ingratitud, en espinas para aquellos pobres jardineros que se habían esmerado tanto en presentármelas. ¿Cómo 
cambiar de lugar? ¿Cómo tomar diferente rumbo, si no es posible coger el fruto sazonado 
lejos del árbol que lo arroja? A la sombra del mismo árbol; a los rayos del mismo sol, bajo 
el mismo ambiente es donde se tienen que recoger, una a una, todas aquellas espinas que 
uno por su orgullo ha hecho brotar de las flores. Aquellas espinas, por justa ley, tienen que 
penetrar dentro de nuestras carnes, para sentir el mismo dolor que hemos producido a los 
demás. Así es de la única manera que el Espíritu puede dar el paso más agigantado; y 
aunque parezca que el Espíritu lo tenga todo vedado en el transcurso de la vida, no es así: 
en sus momentos de lucidez, se da verdadera cuenta de sus caídas y de sus promesas de 
quererse regenerar. Cuando el Espíritu empieza una nueva labor, gime el cuerpo y se sonríe el alma y esas dos entidades que al parecer no van unidas, dentro de la realidad funcionan en buena armonía, y poco a poco van cumpliendo esa gran misión llamada progreso. 
      La Tierra es un vergel de flores; sólo en sus troncos guarda las espinas, y esos 
troncos y esas espinas no son confeccionados por Dios, sino que es la obra de vuestra 
imperfección. Cuando el hombre quiera ser feliz, lo será; su felicidad consiste en el sagrado 
cumplimiento de sus deberes. Cuando el hombre comprenda que su paso por la Tierra es 
un trabajo de prueba, empezará su verdadera labor, fatigando el cuerpo y ensangrentando sus manos, para arrancar las espinas del tronco de la inmortalidad, del orgullo, de la envidia, etc., que él mismo ha fabricado. Es un trabajo rudo, pero para dejar el planeta limpio de imperfecciones, la obra ha de ser puramente vuestra. El hombre, sólo él es quien ha hecho crecer las espinas; sólo él es el que ha convertido ese jardín en un campo árido y sin placer ninguno. Pero el hombre se cansará de sufrir, sí; se cansará de llorar, y fatigado en la playa de su vida, escuchando el lenguaje de su conciencia, empezará su redención. Después de redimido bendecirá los contratiempos de la vida; bendecirá la tierra ingrata que con el arado en la mano ha ido removiendo, socavando y buscando el fruto de la semilla que él mismo sembró. Entonces es cuando cada Espíritu se encargará de quitar las piedras que ha puesto en su camino; entonces será el planeta Tierra ese vergel que os he mencionado antes. ¡Ah! .Y entonces ¡Qué hermoso será descender a la Tierra!. Todo se regularizará y marchará como es debido que marche, porque vuestro mundo también está enlazado con la rueda de otros mundos. También a los otros planetas les ha tocado pasar por la misma rotación que el vuestro, y ahora disfrutan sus moradores de esa plácida calma que necesitan los Espíritus para comprender a Dios.

(Aportado por Marco Antuan)
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La finalidad del sueño es reparar las energías físicas; mientras tanto, el espíritu tiene libertad y se puede apartar de él, quedando ligado a la materia fluídicamente.
( Del Programa Transición )
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 PRÁCTICAS EXTERIORES EN LAS REUNIONES ESPÍRITAS


Con suma frecuencia me ha sido preguntado si es conveniente comenzar las sesiones con oraciones y ceremonias de tipo religioso. La respuesta no es sólo mía, sino también de los Espíritus que trataron este tema.
Sin ninguna duda, no es sólo conveniente, sino, además, necesario rogar por medio de una invocación especial, una especie de oración o plegaria, el concurso de los buenos Espíritus. Esa práctica predispone al recogimiento, lo cual es una condición especial de toda reunión seria. Lo mismo no sucede en cuanto a las prácticas exteriores de culto, por medio de las que ciertos grupos  consideran un deber abrir sus sesiones, pero que tienen más de un inconveniente, a pesar de la buena intención con que son realizadas.
Todo en las reuniones espíritas debe suceder religiosamente, esto es, con gravedad, respeto y recogimiento. Pero es preciso no olvidar que el Espiritismo se dirige a todos los cultos. Por consiguiente, él no debe adoptar las formalidades de ninguno en particular. Sus enemigos ya fueron muy lejos en su intención de presentarlo como una secta nueva, buscando con ello un pretexto para combatirlo. Es preciso, pues, no fortalecer esa opinión con el empleo de rituales, de los que aquéllos no dejarían de sacar partido diciendo que las asambleas espíritas son reuniones de protestantes, cismáticos, etcétera. Por lo demás, sería una liviandad suponer que esas fórmulas tiendan a reconciliar a ciertos antagonistas. El Espiritismo, formulando un llamado a los hombres de todas las creencias para unirlos bajo la égida de la caridad y de la fraternidad, así como acostumbrándolos a mirarse como hermanos, cualquiera sea su manera de adorar a Dios, no debe herir la convicción de nadie con el empleo de prácticas o ceremonias rituales de ningún culto.
Son pocas las reuniones espíritas, por reducidos que sean los grupos, que no cuenten, sobre todo en Francia, con miembros o asistentes pertenecientes a distintas religiones. Si el Espiritismo se colocara abiertamente del lado de una de ellas, alejaría a las demás. Ahora bien, como hay espíritas en todas, asistiríamos a la formación de grupos católicos, judíos o protestantes que perpetuarían el antagonismo religioso, que es misión del Espiritismo abolir.
Esta es, además, una de las razones por la cual es conveniente  abstenerse de discutir en las reuniones sobre dogmas particulares, pues ello, sin ninguna duda, afectaría a ciertas conciencias. En cambio, las cuestiones morales competen a todas las religiones y a todos los países. El Espiritismo es un terreno neutro en el cual todas las opiniones religiosas se pueden encontrar y estrechar las manos. En cambio, la controversia podría originar la desunión. No olvidéis que la desunión es uno de los medios a través del cual los enemigos del Espiritismo intentan atacarlo. Y es con ese fin que ellos inducen a ciertos grupos a ocuparse de cuestiones irritantes o comprometedoras con el pretexto astuto de que no se debe ocultar la luz. ¡No os dejéis atrapar por esa trampa!
Los dirigentes de grupos deben ser firmes en rechazar todas las sugerencias de este género, si es que no quieren ser cómplices de esas turbias maquinaciones.
El empleo del aparato exterior del culto tendría idéntico resultado: el cisma entre los adeptos. Unos opinarían que no son lo suficientemente empleados, al paso que otros dirían que lo son con exceso. Para evitar ese inconveniente tan grave, aconsejamos la abstención de cualquier plegaria litúrgica, sin excepción, incluso la de la Oración Dominical, por más bella que sea. Como para formar parte de un grupo espírita no se exige a nadie abjurar de su religión, permítase que cada uno haga mentalmente la oración que más le plazca y juzgue acertada. Lo importante es que no haya nada de ostensivo y, en especial, nada de oficial. Lo mismo se puede decir con relación a la señal de la cruz, al hábito de ponerse de rodillas, etcétera...
Sin esta línea de conducta neutra no se podría impedir, por ejemplo, que un musulmán, integrante de un grupo espírita, se prosternara y colocara el rostro contra la tierra, recitando en voz alta la fórmula sacramental: "¡Sólo hay un Dios y Mahoma es su profeta!"
Ese inconveniente no existe cuando las oraciones son realizadas por cualquier persona, en forma independiente a todo culto particular. Después de lo manifestado, creo innecesario  destacar lo ridículo que quedaría hacer repetir a coro a toda  una asamblea una plegaria o fórmula cualquiera, como ya alguien me informó haber visto. Por otra parte, debe quedar bien entendido que lo expresado no se aplica sino a los grupos y sociedades integrados por personas extrañas unas a las otras, y no a las reuniones íntimas de las familias, en las cuales, naturalmente, cada persona es libre de   actuar como lo entiende más acertado, dado que en esos ambientes no se corre el riesgo de ofender las ideas de nadie.

Extraído de viaje espirita de 1862

miércoles, 2 de abril de 2014

Categoría de los espíritus




Queridos amigos, hola buenos días, las diferencias que observamos en algunas criaturas a veces nos sorprenden, son muchas veces las que decimos: ¿Dios mío como han podido hacer, decir tal cosa? 

Esto no es por otra cosa, que porque ellas no están ya en nuestra alma, ya las superamos, y por eso nos parecen tan extrañas.
Un punto capital en la Doctrina Espírita es el de las diferencias que existen entre los Espíritus, desde el doble punto de vista intelectual y moral; en este aspecto, su enseñanza nunca ha variado; pero no es menos esencial saber que ellos no pertenecen perpetuamente al mismo orden y que, por consecuencia, estos órdenes no constituyen especies distintas: son diferentes grados de desarrollo. Los Espíritus siguen la marcha progresiva de la Naturaleza; los de los órdenes inferiores son todavía imperfectos; hande alcanzar los grados superiores después de haberse depurado; avanzan en la jerarquía a medida que adquieren las cualidades, la experiencia y los conocimientos que les faltan. El niño de cuna no se parece a lo que será en la edad madura y, sin embargo, es siempre el mismo ser.
La clasificación de los Espíritus está basada en su grado de adelanto, en las cualidades que han adquirido y en las imperfecciones de que han de despojarse aún. Esta clasificación, además, no tiene nada de absoluto; cada categoría presenta un carácter nítido sólo en su conjunto; pero de un grado a otro la transición es imperceptible y, en los límites de la misma, los matices se esfuman como en los reinos de la Naturaleza, como en los colores del arco iris o también como en los diferentes períodos de la vida humana. Por lo tanto, se puede formar un número mayor o menor de clases, según el punto de vista desde el cual se considere la cuestión.
Ahora bien, en el mundo de los Espíritus, los que tienen conocimientos limitados son –como los ignorantes en la Tierra– inhábiles para abarcar el conjunto y para formular un sistema; incluso los que son capaces de hacerlo pueden variar en los pormenores según su punto de vista, sobre todo cuando una división no tiene nada de absoluto.
Generalmente, los Espíritus admiten tres categorías principales o tres grandes divisiones. En la última, la que está al pie de la escala, se hallan los Espíritus imperfectos que todavía tienen todos o casi todos los grados por recorrer; se caracterizan por el predominio de la materia sobre el Espíritu y por su propensión al mal. Los de la segunda categoría se caracterizan por el predominio del Espíritu sobre la materia y por el deseo del bien: son los Espíritus buenos. En fin, la primera comprende los Espíritus puros, que han alcanzado el grado supremo de perfección.
No obstante, haremos notar que los Espíritus no siempre pertenecen exclusivamente a tal o cual clase; ya que su progreso se realiza en forma gradual y a menudo más en un sentido que en otro, pueden reunir los caracteres de varias categorías, lo que fácilmente puede apreciarse por su lenguaje y por sus actos.
Algunos no son realmente malas personas, porque la pasión los hace caer en la violencia   y bajo la influencia de la materia sucumben y dan paso a la agresividad, remitiéndonos a los espíritus impuros, que la ausencia de maldad real lo aparta naturalmente de los malos espíritus; pero evidentemente se encuadra en las clases del mismo orden; ya que nada en el podrá justificar un grado superior.
Si te preocupa el lugar que ocupas en la categoría de espíritus, no pierdas más tiempo y busca a Jesús en su evangelio de amor y luz, en el encontrarás las formulas y ejemplos para elevarte, hay muchos ignorantes que creyéndose perdidos para siempre, no hacen nada por salir del pozo donde están sumergidos, mientras hay vida, hay esperanza, y como no morimos, siempre existirá para el alma, esa oportunidad para crecer y elevarse.

Amigos os deseo un buen jueves con mucho amor y cariño Merchita

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    ¿ Son útiles las religiones para el Ser humano ?

No solamente son útiles, sino necesarias, porque en el nivel evolutivo actual del Ser humano, este aún conserva un alto grado de peligrosidad para con sus propios semejantes y la religión funciona como un freno moral que controla esos impulsos que todavía tenemos y que nos hacen ser peligrosos para con nosotros mismos. En realidad las religiones han ejercido siempre como escuelas de pensamiento que han tomado dos formas: la popular, tolerada por sus teólogos como conexión con una mayoría inculta, y la forma teológica mas pura y estricta reservada a dichos teólogos.
Las religiones debieran ser un lazo que uniese a los hombres entre sí, uniéndolos por una misma idea o sentimiento superior. Si este estuviese fundamentado por la ciencia, fortificado por la razón y apoyado en la libertad de conciencia, sería el móvil de grandes y generosas acciones humanas, pero mal interpretado y corrompido el sentimiento y ls idea de lo religioso, esta ha llegado a ser mas bien un instrumento de dominación egoísta.
Karls Marx, el padre del Marxismo, que es una filosofía de carácter totalmente agnóstico y atéo, afirmó que “ la religión era el opio del pueblo”. Y en efecto, lo ha sido pues el pueblo ante las opresiones y tiranías sufridas por parte de ciertos personajes que les dominaban con su poder, encontraban en ella el alivio y el freno moral necesario para no sublevarse y derrocar con la violencia a quien abusaba de ellos y les oprimía. Marx predicaba la sublevación y la revolución por parte del pueblo y que la religión era el freno para que este no reaccionara.
Las religiones han sido siempre el principal motivo de guerras y desastres humanos, por lo que resulta trágico y ridículo, que a lo largo de la Historia, los pueblos se hayan matado unos a otros en nombre de un mismo Dios, o por diferencias de conceptos teológicos y dogmáticos, habiendo llegado alguna vez a proclamar “guerras santas”, como si es que alguna vez ninguna guerra haya tenido nada de santo; y así cada religión ha pretendido desterrar o dominar a las demás, desplegando el estandarte del orgullo humano al proclamarse como única y verdadera; ¡demencial¡. En vez de unir a las personas con sus conceptos y puntos de creencia en común, las han dividido y separado por sus diferencias – generalmente intrascendentes .
Con la mejor voluntad del mundo, mucha gente religiosa es opresora de los demás con sus ideas, y lo que se suele llamar respeto religioso no es sino miedo encubierto a chocar de frente con posturas diferentes, fanáticas e intransigentes..
La idea del pecado que transmiten las religiones, supone la idea de la transgresión de una ley , por lo que cuando a los niños ya se les aplican rígidas normas éticas dictadas por la religión y un sentido del pecado y de la culpabilidad, se les está impidiendo su natural evolución humana en libertad al no poder descubrir las cosas por si mismos paso a paso, mientras se va acotando su libertad moral, al tiempo que se les condicionan sus conciencias.
La verdadera religión debería tratar de quitar los miedos en vez de inculcarlos, pues antes que nada la religión debe ser liberadora de miedos , enseñando al ser humano a vivir en Paz y en Libertad, respetando a sus semejantes como paso previo al sentimiento de fraternidad y de amor, mostrando así cual es el sendero de la felicidad . La verdadera religión no es una manifestación exterior, sino un sentimiento y los sentimientos se guardan en el corazón humano que es por eso el verdadero templo en donde podemos encontrar a Dios. Esta no necesita de sacerdotes, templos de piedra, fórmulas mágicas ni imágenes sagradas . No dá importancia a las formas de adoración, y sus únicos dogmas son los que llevan al perfeccionamiento de los individuos y las sociedades. La auténtica religión está por encima de todos los cultos y sacerdocios, a los que respeta pero no dá importancia, porque la Verdad está por encima de todo esto.
No importa ser católico, musulmán o ateo, lo importante es saber ser feliz y buscar un sitio en la vida; pero desgraciadamente las religiones no predican ni practican eso.
Cuando cualquier religión no se usa libremente en su pureza y su esencia, sin fanatismos ni ideologías extrañas, y quedándose solo en las formas exteriores, se puede hacer mucho daño moral al dar un falso y desvirtuado testimonio de Dios.

- José Luis Martín-

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La religión que un hombre profese, la raza a que pertenezca, no son cosas importantes; lo único importante es el conocimiento del Plan de Dios para los hombres .Porque Dios tiene un plan, y este es la Evolución”.
-Krishnamurti-
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CUANDO ME AMÉ DE VERDAD
Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme.. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin



martes, 1 de abril de 2014

Pobreza


               Pobreza

Debiéramos avergonzarnos de descansar o de disponer de una comida completa mientras haya un hombre o una mujer, físicamente apto , sin trabajo o sin alimento.

Le es permitido al mundo... reírse de mí,porque me desprendo de toda propiedad.
Para mí ese desprendimiento, ha sido una ganancia positiva. Me agradaría que la gente compitiera conmigo en mi satisfacción.
Es el más valioso tesoro que poseo. Por lo tanto acaso sería válido afirmar que aunque predico la pobreza, ¡soy un hombre rico!
Nadie ha sugerido nunca que el opresor pauperrimo, pueda conducir a algo que no sea la degradación moral.
Para el pobre, lo económico es lo espiritual. No se puede ofrecer otro estímulo a esas multitudes hambrientas, les resultaría muy indiferente. Pero si les entregáis alimentos te considerarían su Dios.
Son incapaces de ningún otro pensamiento.
Aun en un mundo más perfecto, fracasaríamos en el intento de evitar las desigualdades, pero podemos y debemos evitar la rivalidad y la amargura.
La idea de la guerra de clases, no me atrae. En la India una guerra de clases no sólo no es inevitable, sino que inclusive puede evitarse, si hemos comprendido el mensaje de la no violencia. Quienes hablan de la guerra de clases como de algo inevitable, no han comprendido las implicaciones de la no violencia o las han comprendido, sólo a flor de piel.
No puede terminarse con la explotación del pobre por medio de la destrucción de unos cuantos millonarios, sino eliminando la ignorancia del pobre y enseñándole a no cooperar con sus explotadores.
Esto también convertirá a los mismos explotadores. Inclusive he sugerido que en última instancia eso colocaría a ambos, en una situación de camaradas iguales.
El capital en sí mismo no es un mal; lo que está mal es su uso injusto. 
El capital, de una u otra manera, siempre será necesario.
La absoluta renuncia a todas las posesiones personales, es algo que muy pocos, inclusive entre la gente común, son capaces de poner en práctica.
Todo cuanto legítimamente puede esperarse de la clase acaudalada se reduce a que conserve su riqueza y su talento en depósito y los use para servir a la sociedad.
Pedir más significaría matar a la gallina de los huevos de oro.

Ghandi
Recopilación: Oswaldo E. Porras D.
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¿Es el Espiritismo la 

Religión  natural ?


(...) Creer en  un Dios Todopoderoso, soberanamente justo y bueno; creer en al alma y en su inmortalidad; en la preexistencia del alma como única justificación del presente; en la pluralidad de existencias como medio de expiación, de reparación y adelanto intelectual y moral; en la perfectibilidad de seres más imperfectos; en la felicidad creciente  con la perfección; en la equitativa remuneración del bien y del mal, según el principio: “a cada cual según sus obras”;  en la igualdad de la justicia para todos, sin excepciones, favores ni privilegios para ninguna criatura; en la duración de la expiación limitada a las imperfecciones; en el libre arbitrio del hombre, que le deja siempre escoger entre el bien y el mal; creer en la continuidad de las relaciones entre el mundo visible y el mundo invisible; en la solidaridad que religa a todos los seres pasados, presentes y futuros, encarnados y desencarnados; considerar la vida terrestre como transitoria y una de las fases de la vida del Espíritu, que es eterno; aceptar valerosamente las pruebas, en vista de un futuro más deseable que el presente; practicar la caridad en pensamiento, en palabras y obras en las más amplia acepción del término; esforzarse cada día para ser mejor que en la víspera, extirpando toda imperfección de su alma; someter todas las creencias al control del libre examen y de la razón, y no aceptar nada por la fe ciega; respetar todas las creencias sinceras, por más irracionales que nos parezcan, y no violentar la conciencia de nadie; ver, en fin, los descubrimiento de la  Ciencia, la revelación de las leyes de la Naturaleza, que son las leyes de Dios: ese es el Credo, la religión del Espiritismo, religión que puede conciliarse con todos los cultos, esto es, con todas las maneras de adorar a Dios. Es el lazo que debe unir a todos los espíritas en una santa comunión de pensamientos, esperando que una a todos los hombres sobre la bandera de la fraternidad universal.
Con la fraternidad, hija de la caridad, los hombres vivirán en paz y se evitarán males innumerables, que nacen de la discordia, a su vez hija del orgullo, del egoísmo, de la ambición, de la envidia y de todas las imperfecciones de la Humanidad.
El Espiritismo da a los hombres todo lo que es preciso para su felicidad aquí en la Tierra, porque les enseña a contentarse con lo que tienen. Que los espíritas sean, pues, los primeros en aprovechar los beneficios que el les trae, y que inauguren entre sí el reino de la armonía, que resplandecerá en las generaciones futuras.
Los Espíritus que nos acompañan aquí  son innumerables, atraídos por el objetivo que nos propusimos  al reunirnos, a fin de dar a nuestros pensamientos la fuerza que nace de la unión. Ofrezcamos a los que nos son caros un buen recuerdo, y la garantía de nuestro afecto, coraje y consuelos a los que de ello necesiten. Hagamos de modo que cada uno recoja su parte de los sentimientos de caridad benevolente de que  estuviéremos animados, y que esta reunión de los frutos que todos tienen  derecho a esperar.
Allan Kardec

(Últimos cuatro párrafos. Extractado de Revista Espírita, diciembre de 1868, Ed.  FEB, pág. 487-495)
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ANTE EL DOLOR

Muchos reaccionamos de una manera muy negativa a los sufrimientos.
Creemos en Dios, hablamos de fe, esperanza y gratitud al Padre si nuestra vida transcurre tranquilamente.
Sin embargo, cuando los vientos de los reveses nos atormentan, la revuelta se instala y gritamos: ¿Por qué, Dios? ¿Por qué conmigo?
En estos momentos, nos olvidamos de que Dios es el Padre del Amor y de la Justicia, nos olvidamos del poder de la plegaria, nos olvidamos de tantas cosas...
No obstante, al analizar la vida de algunas criaturas, nos damos cuenta de que sufren mucho más que nosotros y no se muestran rebeldes, ni ingratas.
Recordamos que, unos seis años antes de morir, Francisco de Asís empezó a sufrir de una enfermedad en los ojos, que le causaba fuertes dolores.
La visión parecía cubierta por un velo. Primero, él comenzó a sentir como si los ojos se estuvieran rasgando. Más tarde, las pálpebras hincharon debido a la irritación e infección.
Frotar los ojos solamente ponía peor la situación. La luz lo molestaba. Y su visión se fue poniendo siempre peor.
Se cree que se trataba de una enfermedad que se propagaba en el clima seco y suelo arenoso de Egipto: el tracoma.
Francisco había pasado bastante tiempo en el campamento de los cruzados, en las márgenes fétidas y húmedas del río Nilo. Allí faltaba una higiene adecuada y las enfermedades se propagaban.
En el inicio de la primavera de 1225, uno amigos llevaron a Francisco a un médico que había imaginado un método revolucionario en el tratamiento de las enfermedades de los ojos.
El médico llegó con el instrumento de hierro usado para la cauterización. Encendió el fuego y después colocó el hierro.
Los amigos le explicaron a Francisco lo que iba a hacer el médico: rojos, los hierros se aplicarían para quemar la carne de los dos lados de la cabeza de Francisco, de pómulos a las cejas.
Las venas de las sienes se abrirían y la esperanza era que la infección que causaba la ceguera se drenara.
Mientras los hierros enrojecían, Francisco espantó a todos.
Con una voz débil y, seguramente, ansiosa, dijo:
Mi hermano fuego, eres noble y útil entre todas las criaturas del Altísimo. Sé bondadoso conmigo en este momento.
Durante mucho tiempo te amé. Ruego a nuestro Criador que te hizo para que ablande tu calor, a fin de que pueda soportarlo.
Y con un gesto, bendijo el fuego.
Los amigos, aterrorizados con el procedimiento que se ejecutaría, huyeron y él se quedó solo con el médico.
Los hierros se aplicaron y la quemadura se extendió de las orejas a las cejas. La cabeza quedó cauterizada. Las venas abiertas.
Cuando los compañeros volvieron al salón, el paciente estaba extraordinariamente calmo y no se quejaba.
Todo el procedimiento fue ineficiente pero lo que sobresale es la fe de Francisco, ejemplificando que el verdadero cristiano debe soportar el dolor, con serenidad, atestando su coraje.
* * *
Seguramente aún tenemos mucho que aprender. Pero, mientras los días de bonanza nos abracen, oremos y pidamos a Dios que nos fortalezca para los días de tempestad que podrán advenir, en algún momento.
Pensemos en eso.

Redacción del Momento Espírita, basada en el cap. Quince (1225-1226), del libro Francisco de Assis, o santo relutante, de Donald Spoto, ed. Objetiva.