sábado, 5 de abril de 2014

Desencarnaciones colectivas

DESENCARNACIONES COLECTIVAS· 
Emmanuel  •  psicografia de Francisco Cándido Xavier

¿Siendo Dios la  Bondad Infinita, por qué permite la muerte aflictiva de tantas personas enclaustradas e indefensas, como es en el caso de los grandes incendios?
(Pregunta dirigida a Emmanuel por algunas decenas de personas en una reunión pública, la noche del 28 /02/ 1972, en Uberaba MG)

RESPUESTA:
Realmente reconocemos en Dios al Perfecto Amor aliado a la Perfecta Justicia. Y el hombre, hijo de Dios, creciendo en amor, trae consigo la Justicia inmanente, convirtiéndose, en razón de eso, en cualquier situación, en el más severo juzgador de sí mismo.
Cuando retornamos de la Tierra al mundo espiritual, concienciados en las responsabilidades propias, realizamos el balance de nuestras deudas del pasado y rogamos los medios precisos con el fin de rescatarlos debidamente.
Y siendo así, muchas veces, renacemos en el planeta en grupos  comprometidos  para la redención múltiple.
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Invasores laqueados por la propia ambición, que  aplastamos colectividades en la voluptuosidad del saqueo, tornamos a la Tierra con encargos diferentes, más en régimen de un encuentro marcado para  la desencarnación conjunta en accidentes públicos.
Exploradores de  la comunidad, cuando les agotamos las fuerzas en provecho personal, pedimos el regreso al  cuerpo denso para pasar juntos el ápice de  arrasadora epidemias.
Promotores de guerras manejadas para el asalto y crueldad   por la megalomanía de oro y el poder, fortalecidos para la regeneración, pleiteamos el plano físico con el fin de sufrir la muerte compartida, aparentemente inmerecida, en acontecimientos de sangre y lágrimas.
Corsarios que prendíamos  fuego a embarcaciones y ciudades en la conquista de presas fáciles,   cuando nos observamos en el más allá  con los problemas de la culpa, solicitamos el retorno a la Tierra para la desencarnación colectiva en dolorosos incendios, que son inexplicables sin la reencarnación.
Creamos la culpa en nosotros mismos ingeniamos los procesos destinados  para extinguir las consecuencias.  Y la Sabiduría Divina se vale de nuestros esfuerzos  y tareas de rescate  y reajuste  con el fin de inducirnos a estudios y progresos siempre más amplios en lo que dice respecto a nuestra propia seguridad. Es  por este motivo que, de todas las calamidades terrestres, el hombre se retira con más experiencia y más luz en el cerebro y en el corazón, por en ellas defenderse  y valorizar la vida.
Lamentemos sin desesperación a cuantos se hicieran víctimas de desastres que nos deprimen el alma. El dolor de todos ellos es nuestro dolor. Los problemas con los que se enfrentan son igualmente nuestros.
 No nos olvidemos sin embargo, de que nunca estamos sin la presencia de la Misericordia Divina junto  a las ocurrencias de la Justicia Divina, que el sufrimiento es invariablemente reducido al mínimo por cada uno de nosotros, que todo se renueva para el bien de todos  y que Dios siempre nos concede lo mejor.

LAS LEYES DE LA CONCIENCIA

J. Herculano Pires (Hermano Saulo)

La respuesta de Emmanuel viene del plano espiritual y acentúa el aspecto terrenal con la auto punición de los encarnados, en virtud de un factor psicológico: el de las leyes de la conciencia. Obedeciendo a esas leyes, las víctimas  de las muertes colectivas aparecen  como las más severas juzgadoras de sí mismas.  Si en el pasado erraron, ahora surgen como heroínas del amor en el sacrificio reparador.
Las leyes de la Justicia Divina están inscritas en la conciencia humana. Caín mato a Abel por envidia  y su propia conciencia lo acusó del crimen. El no tuvo el  coraje heroico de pedir la reparación equivalente, más “Dios marcó la punición” . le faltaba crecer en amor para punirse a sí  mismo. El símbolo bíblico nos revela la mecánica de la auto punición cumpliéndose compulsoriamente. Más, en las almas evolucionadas, la compulsión es sustituida por la compasión.
Para la buena comprensión  de ese problema precisamos de una visión clara del proceso evolutivo del hombre. Como el salvaje aun se sujeta más a los instintos  de lo que a la conciencia. por eso no es enteramente responsable por sus actos. Como civilizado el se inviste del libre albedrio que lo torna responsable.  Más el amor aun no lo ilumina  con la debida de intensidad. Las antiguas   civilizaciones (como lo demuestra la propia Biblia)  son escenarios de aterradores crímenes colectivos, porque el hombre   se amaba más así mismo de que a los semejantes y a Dios. en las civilizaciones modernas, tocadas por la luz del cristianismo , los sacrificios de auto punición se intensifican.
El suicidio  de Judas ejemplo de auto punición  por una conciencia evolucionada.  Lo que ocurrió con Judas en vida, ocurre con las almas desencarnadas que enfrentan errores del pasado en la vida espiritual. Para encontrar el alivio de la conciencia ellas  sienten la necesidad (determinada por la compasión) de pasar por el sacrificio que impusieron a los otros. ¿Más que es ese sacrificio pasajero, ante la eternidad del Espíritu?  La Misericordia Divina  se manifiesta  en la rehabilitación del alma  después del sacrificio, para que pueda obtener la felicidad suprema en la calidad de heredera de Dios y coheredera de Cristo, según la expresión del apóstol Pablo.
Encarando la vida  sin la comprensión de las leyes de la conciencia y del proceso de la reencarnación, no podremos explicar la Justicia de Dios – principalmente  en los casos brutales de muertes colectivas.los que así perecen  están sufriendo la auto punición de que sus propias conciencias sentirán la necesidad en la vida espiritual. La diferencia entre esos casos o de Judas es que esas víctimas son suicidas, más  también criaturas sometidas a la ley de acción y reacción.
Judas sufrió el efecto de la ley en vez de enfrentar el remordimiento en la vida terrena. Se  tornó un suicida y aumento así su propia responsabilidad, rebelándose contra la Justicia Divinas e intentando  escapar a ella.

Artículo publicado originalmente  en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia”  del periódico Diario   de S. Paulo, en la década de 1970                                                                     

 Traducido por Merchita 

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Charles Richet
INSTINTOS PROTECTORES 
Charles Richet



Existes, y no es preciso emplear esfuerzos para enérgicamente 
defender tu existencia, o sea, obedecer a la fuerza que te ha 
sacado de la nada; esa fuerza se ha asegurado de tu obediencia, 
por procedimientos bien sencillos: los instintos protectores.

Irresistibles, instintos comunes a todos los seres vivos.

Esos instintos protectores, de modalidades tan diversas, son de tal 
forma universales, están de tal forma adaptados a una protección 
eficaz, que sería locura atribuirlos al azar.

¡Cómo! ¡Para asegurar la vida en la superficie terrestre, habría un
 azar, azar maravillosamente dispuesto, prolongado durante miles
 de siglos, propagándose sin excepción a todas las especies 
animales!

 ¡No! No fue el azar lo que ha creado esos instintos casi divinos, 
sobrehumanos en todos los casos, el miedo, la repulsa, el dolor, el
 hambre, el horror a la muerte.



Tomado del libro “LA GRAN ESPERANZA”
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Buscad, en la palabra, la sobriedad y la concisión; pocas 
palabras, muchas cosas. el lenguaje es como la armonía: 
cuanto más quisiéramos tornarla rebuscada, menos 
melodioso será.la verdadera ciencia es siempre aquella 
que toca, no a algunos sibaritas llenos de si, más si  a la 
masa inteligente que desde hace mucho tiempo es desviada del verdadero camino bello, 
que es el de la sencillez. A ejemplo de Su Maestro, los  discípulos de Cristo habían 
adquirido ese profundo saber de bien hablar, con sobriedad y concisión, y sus discursos, 
como los del Maestro, era marcado por esa delicadeza, por esa profundidad que en 
nuestros días, en una época en que todo miente a nuestro alrededor, aun se escuchan 
las voces de Cristo y de sus apóstoles, modelos inimitables de concisión y de precisión.
Más la verdad descendió de lo alto. Como los apóstoles de los primeros días de la 
era cristiana, los Espíritus superiores vienen a enseñar y dirigir. El Libro de los Espíritus 
es toda una revolución, porque es conciso y sobrio: pocas palabras, con mucha cosa; nada 
de flores de retorica; nada de imágenes, más si apenas pensamientos grandes y profundos,
 que consuelan y fortalecen. Es por eso que el agrada, y agrada porque es fácilmente 
comprendido.
 Es el cuño de superioridad de los Espíritus que lo dictaron.
¿Por qué hay tantas comunicaciones  que reflejan la vanidad de Espíritus que se dicen 
superiores, impugnadas de insensatez, de frases resaltadas y floridas, una página para no
 decir nada? 
Tened la certeza de que no son Espíritus Superiores, más si seudosabios, que juzgan   
producir efecto,  sustituyendo por palabras el vacio de las ideas, la profundidad del 
pensamiento por la oscuridad. Ellos no pueden seducir sino a  l
os cerebros huecos como los suyos, que toman el  oropel puro y juzgan la belleza de la 
mujer por el brillo de sus aderezos.
Desconfiad pues, de los Espíritus verbosos, de lenguaje empollado  y confuso que exige 
darle a lacabeza para ser comprendidos. Reconoced la verdadera superioridad por el estilo 
conciso, claro e inteligible sin esfuerzo de imaginación. No midáis la importancia de las
 comunicaciones por su extensión,  más si por la suma de ideas que encierran en pequeño 
espacio. Para tener el tipo de la superioridad real, contad las palabras y las ideas, me refiero 
a las ideas justas, sanas y lógicas – y la comparación os dará la exacta medida.

BARBARET (Espírito familiar).
Revista Espírita, Octubre de 1862 – Disertaciones espiritas

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