martes, 1 de marzo de 2016

Los planos espirituales

El contacto de la humanidad con el mundo espiritual

“¿Existe la vida después de la muerte?¿Entramos en otra dimensión u otro nivel de existencia una vez que concluye nuestra vida física?¿Nos reunimos con nuestros familiares y amigos fallecidos?¿Pueden comunicarse con nosotros nuestros seres queridos tras morir?”.


Los siguientes relatos pertenecen al libro “Saludos desde el cielo”, escrito por Bill Guggenheim y Judy Guggenheim (Editorial Océano, Barcelona, 2009).
“Jacqueline trabaja como recepcionista en Washington. Tuvo una experiencia conmovedora dieciocho años después de que su padre muriera de cáncer.
Entre nuestros regalos de boda había una cajita de música que nunca funcionó. Nos la regaló una vecina, porque le pareció preciosa. Sin embargo, el vendedor le había advertido que no funcionaba porque tenía roto el mecanismo.
En el primer aniversario de nuestra boda, decidimos cenar en casa. Acabábamos de sentarnos cuando, de repente, de la cajita empezó a oírse el vals de la película El padrino. Entonces, ¡vi a mi padre!¡Allí mismo, a mi lado, tan claro como la luz del día! Parecía rejuvenecido, de unos cuarenta años, incluso treinta y cinco. Tenía el pelo negro otra vez. Me miraba con ojos brillantes y estaba sonriendo de oreja a oreja. Se quedó allí un instante y luego desapareció. Me puso a llorar como una niña. Lo más raro es que, hasta hoy, ¡la cajita sigue funcionando como si nunca hubiera estado estropeada!”

“Tricia es diseñadora textil y vive en Florida. A los dieciocho años, intentó contarle a su familia que había visto a su madre, pese a que ésta había muerto de cáncer.
Yo estaba en mi habitación, justo después de la muerte de mamá. De repente, sentí una presencia. Me di la vuelta para encender la lamparita de la mesa de noche.
¡Y vi a mi madre! Llevaba puesto un vestido de terciopelo azul que yo nunca le había visto. La víspera, apenas pesaba cuarenta kilos a causa de la enfermedad. ¡Pero ahora estaba preciosa, saludable, feliz! Recuerdo que di un brinco y solté un grito. Luego corrí al cuarto de al lado para contarles a todos que mamá seguía viva. Pensaron que tenía un ataque de histeria y que había tenido alucinaciones. Finalmente, lograron calmarme y yo misma empecé a pensar que tenían razón.
Al cabo de un tiempo, mi tía y yo nos reunimos para vaciar los cajones de mi madre. Encontré en uno de ellos el vestido de terciopelo. Y empecé a llorar como una loca.

–         ¿Qué te pasa?¿Qué tienes? – me preguntó mi tía.
–         ¡Éste es el vestido que mamá llevaba puesto cuando la vi!
–         Es el vestido con el que se casó tu madre. Como no tenía dinero para comprar un vestido de boda, hizo éste ella misma.”
“Becky tiene treinta y seis años, es escritora y trabaja como secretaria de un abogado de Virginia. En otra época, fue empleada de una sucursal de McDonald’s. Allí se hizo amiga de Amira, una niña africana de diez años que murió poco después de cáncer de médula.
Dos meses después de la muerte de Amira, soñé que estábamos juntas en el parque. Hacía un día espléndido, muy soleado. Amira llevaba puesto un vestido ceremonial africano blanco y violeta, con el turbante y todo lo demás.
Parecía encantada de verme. No dejaba de reír y, en un momento dado, se levantó el vestido y me dijo: “Mira, ahora tengo otra vez la pierna”.
Le habían amputado la pierna derecha poco antes de morir. Ahora quería mostrarme que su cuerpo estaba otra vez completo.
Amira me pidió que le dijera a su madre que era feliz y estaba aprendiendo un montón de cosas nuevas. Y que un día las dos volverían a verse. Luego me dijo adiós con la mano, y la experiencia llegó a su fin.
Llamé a su madre por teléfono y le conté el sueño. También le hablé del vestido ceremonial de su hija. Por lo visto, Amira tenía un vestido exactamente igual, que yo nunca le había visto puesto. Era blanco y violeta, y se lo habían traído de regalo de África. Según la madre de Amira, ¡era su vestido preferido!”
Bill Guggenheim nos cuenta al comienzo de su libro cómo llegó a escribirlo. Bill era corredor de Bolsa y analista de inversión en dos despachos de Wall Street, y vivía con su mujer Judy en Sarasota, en Florida (Estados Unidos), cuando conoció en trabajo de Elisabeth Kübler-Ross en 1976.
La doctora Elisabeth Kübler-Ross era una psiquiatra suiza, que trabajaba con pacientes terminales. Fuera de lo que era habitual, comenzó a hablar con ellos y a escucharles. Así conoció sus experiencias cercanas a la muerte convenciéndose de que la vida continuaba. Elisabeth se dedicaba a escribir y dar conferencias para ayudar a vivir y a morir con serenidad y plenitud.
El conocimiento de este trabajo llevó a Bill Guggenheim a buscar respuestas a las nuevas preguntas que se le planteaban: “¿Existe la vida después de la muerte?¿Entramos en otra dimensión u otro nivel de existencia una vez que concluye nuestra vida física?¿Nos reunimos con nuestros familiares y amigos fallecidos?¿Pueden comunicarse con nosotros nuestros seres queridos tras morir?”.
Junto con su mujer empezó a profundizar en estos temas y a conocer de personas que habían tenido experiencias con familiares y amigos fallecidos que se habían puesto en contacto con ellos, a este tipo de experiencias les llamaron “contactos después de la muerte”. En 1988 iniciaron una investigación, que les llevó 7 años y en la que reunieron más de 3.300 testimonios de contactos después de la muerte en Estados Unidos y Canadá.
El libro “Saludos desde el cielo”, está repleto de de testimonios de personas que cuentan sus experiencias y comparten sus historias personales, como los tres relatos de arriba. Estas experiencias las tenían personas de todo tipo, de cualquier origen, religión o formación.
Pero, ¿cuánta gente ha tenido un contacto después de la muerte? Según esta investigación, han calculado que el 20 % de la población de los Estados Unidos, han tenido uno o más contactos después de la muerte. Es decir, una de cada cinco personas. Y el porcentaje aumenta entre las personas que han perdido a un ser querido cercano, los padres que han perdido un hijo, los viudos o los huérfanos.
Entonces, ¿cuánta gente de nuestro entorno ha tenido experiencias como éstas? Pensemos en las diferencias que puede tener nuestro entorno con Estados Unidos, pero  si consideramos que son más las similitudes podemos llegar a la conclusión de que una de cada cinco personas de las que conocemos, de nuestros vecinos, compañeros de trabajo, amigos o familiares, ha podido tener un contacto después de la muerte. ¿Son estas experiencias tan habituales? ¿Por qué si esto es tan habitual hay tanto miedo a compartir estas experiencias?¿Por qué cuesta tanto hablar sobre estos temas?
En la clase presencial un compañero nos comentaba que él hablaba con naturalidad de todos estos temas. Quizá deberíamos reflexionar si también nosotros podemos compartir estas experiencias con naturalidad o si tenemos reparos. Y también pensar en esto: quizá alguien cercano a nosotros ha tenido alguna experiencia y por esos mismos reparos no nos lo ha contado.
A veces, vivimos en espacios que favorecen que seamos más abiertos sobre estos temas porque culturalmente son más aceptados. La gente es más receptiva y se siente con más confianza para hablar. Lamentablemente, en estos momentos, es más fácil encontrarse con ambientes más escépticos, o incluso hostiles, a este tipo de relatos.
Hay muchas experiencias personales por compartir. Esta fue la experiencia personal que una compañera nos contó en la clase:
“Una noche soñé que estaba en la cama acostada y entraba en mi habitación mi abuela.
Yo me giraba y le preguntaba: “Abuela, ¿qué haces aquí si no estás muerta?” Ella me contestaba muy serena y muy firme: “Sí, pero lo voy a estar, y va a ser por esta pierna”, y con la mano se señalaba la cadera derecha. Al despertarme por la mañana llamé a mi madre y le pregunté como estaba la abuela. Ella me contestó que se había golpeado la pierna y pensé: “oh, no” y me quedé muy preocupada. Pero no fue de ese golpe que murió, sino que un año después se le rompió la cadera derecha y no salió de la operación. Ella vino a avisarme.”
Tanto en la clase de iniciación y en este blog queremos crear un espacio para poder compartir y dialogar abiertamente y sin reparos estas cuestiones:
¿Habéis tenido vosotros este tipo de experiencias?¿Conocéis a alguien que las haya tenido?¿Sentís que podéis hablar con libertad de estos temas?


domingo, 28 de febrero de 2016

La reencarnación de Munna y Shankar


NO EXISTEN LAS PENAS ETERNAS.
 
El pecado original es el dogma fundamental, base de todo el edificio de los dogmas de la Iglesia. Así se inmoviliza con las doctrinas del pasado y sigue introduciendo al demonio en todas las cosas, hasta en la manifestación de los espíritus. Amenaza con las llamas eternas a toda criatura que no admita un credo que su razón y su conciencia rechazan. Así es como en sus manos el Cristianismo, pleno de amor, se convirtió en un instrumento de terror y espanto.
Me parece bien que la Iglesia recomiende prudencia a sus fieles antes de iniciarse en otra creencia, pero no que les diga que la comunicación de los espíritus es obra del demonio. El mundo de los espíritus existe; ya es una realidad comprobada: no existen demonios, pero sí existen espíritus buenos y malos. ¿No sucede lo mismo aquí? ¿No existen hombres buenos y malos también aquí? Debemos confiar en los buenos y separarnos de los malos, Jesús nos dijo: “El árbol se conoce por su fruto, un árbol bueno no da frutos malos, y un árbol malo no da frutos buenos”.
No puede existir Satán y el infierno con penas eternas porque sería poner en duda la justicia Divina, Dios es Amor, Bondad y Tolerancia. Es imposible imaginar a Dios condenando a uno de sus hijos descarriado, a un sufrimiento eterno.
Es indigno utilizar esta falsedad para ejercer el dominio sobre una parte de la humanidad, a través del miedo y la amenaza, creando un dios injusto y vengativo, convertido en el verdugo de sus criaturas, defectos que quizás podrían atribuirse a un ser humano y la Iglesia responsable de esta farsa, al proclamar la infalibilidad los representantes del cristianismo han elevado a éste por encima de Dios, Creador de todo.
Con tales nociones es como se empuja a los pueblos al escepticismo y al materialismo. Esto es lo que han hecho las religiones “cristianas”, incurriendo con ello en la más grave responsabilidad. Aquí en la Tierra, el dolor lo encontramos en todas partes.
No es necesario salir de este mundo para encontrar después de la muerte, los sufrimientos apropiados a las faltas y condiciones expiatorias de los culpables. ¿Por qué crear un infierno en regiones imaginarias? El infierno está aquí y es una creación nuestra. ¿Cuál es el verdadero sentido de la palabra infierno? ¡Lugar inferior! Y ya lo tenemos aquí porque, la Tierra es uno de los mundos inferiores del Universo.
El destino de los habitantes de este planeta, es bastante duro y doloroso, pero no pueden existir males eternos; existen sólo males temporales, apropiados a las necesidades de la ley del progreso, de la evolución y las compensaciones, que es una ley universal complementada con el principio de la ley de las reencarnaciones sucesivas; y así se cumple la justicia divina.
En el curso de nuevas y penosas existencias, es cuando el culpable se redime de sus faltas pasadas. La ley de las consecuencias traza para cada uno de nosotros el destino que debemos seguir, según las acciones buenas o malas que hemos realizado, las cuales repercuten en nosotros, a través de los tiempos, con sus consecuencias felices o dolorosas. Así es como cada uno crea su cielo o su infierno.
Tiene que llegar el día en que el mal dejará de ser la condición dominante en esta vida, entonces los seres, depurados por el sufrimiento, después de haber recibido la larga educación de los siglos, dejarán la vida oscura para seguir el camino de la luz. Poco a poco, mediante el desarrollo de nuestras facultades mentales, del conocimiento y la voluntad, el Espíritu se libera de las influencias inferiores y se esfuerza con empeño en conseguir su redención espiritual.
En unos pocos siglos, las religiones, las razas, todos los pueblos que forman la humanidad terrestre, se unirán por los lazos de una estrecha solidaridad y un profundo afecto y avanzarán de progreso en progreso hasta conseguir que este planeta sea un mundo solidario, de paz y felicidad. Así se cumplirán estas divinas y grandiosas palabras: “No quiero la muerte del pecador, quiero su transformación”.
Autor: José Aniorte Alcaraz


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                         Amar no es sufrir

      “Preguntais si es permitido ablandar vuestras propias pruebas: esa cuestión lleva a esta:      ¿ es permitido  a aquel que se ahoga procurar salvarse?. ¿ Aquel que tiene una espina clavada, la puede retirar?..."

   ".... contentaros con las pruebas que Dios os envía, y no aumenteis su carga, a veces tan pesada..." (Cap.V. item 26)

Sufrimos porque aún no aprendimos a amar; al final, la ley divina nos incentiva al amor, como la única forma capaz de promover nuestro crecimiento espiritual.

Los métodos reales de la evolución solo acontecen en nosotros cuando entramos en el flujo educativo del amor.

Sufrir por sufrir no tiene significado alguno, pues el dolor tiene como función rescatar a las almas para las fajas nobleas de la vida, por donde transitan los que aman en plenitud.

Tenemos acumuladas innumerables experiencias en la niebla de los siglos, en estancias donde nuestras almas estuvieron, y aprendieron el flujo educativo que invariablemente nos llevaría a reparar nuestros desaciertos y equívocos durante la vida a través del bonómio "dolor-castigo".

En las tradiciones de la mitología pagana, aprendemos con los dioses toda una postura marcada por el dolor. Al principio los duelos de Osiris, Set y Horus, del antíguo Egipto. Más allá asimilamos "formas pensamiento" de desavenencias y venganzas entre Neptuno y Júpiter en el Olimpo, la morada de los dioses de Grecia.

Por otro lado, no fue solamente entre las religiones idólatras que incorporamos esa forma de convicción, sino también en los conceptos del Viejo Testamento, donde ejercitamos toda una forma de pensar, en la exaltación del dolor como uno de los procesos divinos para castigas a todos aquellos que se encontraban en falta.

La palabra " talión" significa "tal", del latín "talis", definida como la "Ley de Talión", o sea, "Ojo por ojo, diente por diente". Significa que las criaturas deberían tener como castigo el dolor, " tal cual" hicieron sentir a los otros, sin llevar en cuenta que la idea que se tenífu

En el Génesis se afirmaba . " y Dios en su ira les repartirá los dolores", en el Génesis, refiriéndose a los castigos de la mujer: "multiplicaré tus trabajos y en medio del dolor darás a luz hijos", son algunas de entre las muchas afirmaciones que nos llevaran a formar creencias profundas de que solamente el sufrimiento era capaz de sublimar las almas o de reparar negligencias, abusos y crímenes.

En " el Sermón del Monte", Jesus Cristo se refiere a la Ley del Talión revocándola completamente: "Oisteis que fue dicho: Ojoo por ojo, diente por diente. Pero yo os digo ,que no resistais al mal; pero si alguien te golpea en la mejilla derecha, presentale también la otra". Larga fue la seguía de los métoodos correctivos por el dolor, con todo el Maestro instalóo en la Tierra el proceso de educación por el amor.

A pesar de que Jesús invalidó la Ley "de tal crimen, tal castigo", ella aún prevalece para todos los seres humanos que no encontraron en el amor una forma de "vivir" y de "pensar".

 Realmente, durante mucho tiempo, el dolor tuvo una función dentro de los imperativos de la vida, estimulando a las personas los cambios y renovaciones, por no aceptar que el amor cambia y renueva y por tanto, utiliza los "cilicios mentales", como medios de suplicios y tormentos, para autocastigo, poniendo así en práctica toda su ideología de  la"exaltación de la falta/castigo".

Creencias no son simplemente credos, máximas o estímulos religiosos, sino también principios orientadores de fe y de ideales, que nos proporcionan dirección en la vida. Son verdaderas fuerzas que podrán limitar o ampliar la creación del bien en nuestra existencia.

Cambiar para el amor como método de crecimiento, reformulando ideas y reestructurando los valores antíguos y salirnos de la posición de víctimas, mártires o pobres hombres, facilitando la sintonización con las corrientes situles y amorosas de los espíritus nobles que subirán amando en la escala del Universo.

 Podemos, sí, "sutilizar" nuestras energías cármicas, amando, o "desgastarlas", si continuamos reafirmando nuestras creencias de castigo del pasado.

Reforzar el  " espino clavado" o no retirarlo, es opción nuestra.

Recordemos por tanto, que de ideas arraigadas y adoptadas seriamente por nosotros, tienden a motivar su propia concretización.

Por el Espíriritu Hammed- Del libro: Renovando Actitudes, Médium: Francisco del Espíritu Santo Neto.


 
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LA REENCARNACIÓN DE MUNNA Y SHANKAR

El 19 de enero de 1951 Munna, un pequeño de seis años, juega delante de la tienda de su padre, peluquero de Kannauj, una importante ciudad del norte de la India. Dos desconocidos aparecen repentinamente y sin que nadie los observe raptan al niño. Al constatar su ausencia el padre, Sri Jageshwar Prasad, se inquieta. Hace buscar a Munna y algunas horas más tarde encuentran el cadáver del pequeño degollado a la orilla de un río. Muy pronto dos hombres son detenidos y uno de ellos confiesa el crimen, pero luego se retracta. Como no se logra encontrar ninguna prueba formal de su culpabilidad, la policía decide soltarlos. La familia de Munna queda desamparada y la madre sufre graves problemas nerviosos.
Seis meses después de la muerte de Munna, nace en otro barrio de Kannauj, un niño de nombre Shankar, hijo de Sri Babu Ram Gupta. Apenas aprende sus primeras palabras, el niño muestra un comportamiento extraño. A los dos años habla de su "otra casa" a la que le gustaría volver. Quiere ver a sus "otros padres" y no cesa de reclamar unos juguetes que describe con mucha precisión y que nunca había tenido.
En ocasiones Shankar es presa de grandes temores, y cuenta como en su "otra vida" dos hombres lo degollaron. Desde su nacimiento el chico tiene bajo el mentón, a lo ancho del cuello, una marca misteriosa que parecía ser una larga cicatriz. Esto llega a oídos de Jageshwar y éste algo desconcertado, quiere conocer a Shankar; pero el padre de éste, Babu Ram, se opone a ello. El asunto comienza a inquietarlo y teme que le puedan quitar a su hijo. Jageshwar insiste y el 30 de julio de 1955 logra conocer a Shankar y a su madre. El niño que acababa de cumplir cuatro años, reconoce a Jageshwar y se lanza a sus brazos.


Este es un caso clásico de reencarnación puesto en evidencia e inclusive estudiado en 1956 por el  profesor Atreva, de Benarés. Este caso es como miles de casos que se han presentado de vidas pasadas.

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                 IDEA DE DIOS    

                         Visión espírita de Dios 

 La idea que nos podemos hacer de Dios ha ido evolucionando a través de las edades de la humanidad,pero, sin embargo, podemos afirmar que Él ha permanecido inalterable en sus atributos.
 Dios no ha cambiado ni cambiará, lo que varía de una época a otra es nuestra interpretación, nuestra percepción, dependiendo de nuestro estado evolutivo cultural y moral.
 Para los primitivos salvajes Dios era personificado en las fuerzas de la naturaleza; el sol, la lluvia, los mares y sus tempestades. Más tarde, en las primeras civilizaciones,se le dio forma y pasiones humanas, llenando la Tierra y su cielo de deidades caprichosas y volubles como el hombre mismo. A través del auge y ocaso de las distintas dinastías y sus culturas,aparecían y desaparecían sus dioses,en ocasiones con simples cambios de nombre pero conservando sus atributos humanizados. A partir de estos dioses antropomorfos y su multiplicación, con la aparición de los dioses locales y familiares, surgen en ciertas culturas la idea de un dios único que ponga orden al universo, un dios que para ser respetado aún debía infundir temor y angustia a las personas de ser castigadas. Este dios vengativo y cruel, que parecía tener pueblos favoritos, ya era una evolución muy importante en nuestra percepción de la divinidad. Tanto en la Grecia clásica, en la Babilonia mítica, como en el Egipto faraónico surgieron intentos de adorar a un dios único, pero es la tradición judaica la que nos aporta a nuestra civilización su idea de Dios.
Hemos heredado de ellos la figura del profeta como enviado de Dios que revela al pueblo los conocimientos que hasta entonces desconocía y sólo mediante
revelaciones podía llegar a saber, despertando las conciencias de las gentes usando todavía el temor a su poder.
 
   Es la revelación mosaica la que inicia la transformación de esa idea, que aún necesitará de miles de años para arraigar en las personas. Cuando las mentalidades de los habitantes de esos pueblos estaban familiarizadas con ese Dios único y todopoderoso se hizo necesaria una segunda revelación que complementaba la primera:Jesús, que llegó para enseñarnos que Dios es amor,es justicia y es misericordia, y vino para pedirnos que amemos a nuestros semejantes y actuemos con
benevolencia con ellos y perdonemos el mal que recibamos. Nos predicó un mundo de amor que debíamos conquistar por medio de la fe, la caridad y la esperanza,en contraposición a la crueldad reinante en la época y nos prometía una vida más feliz en su reino, que no era de este mundo. Esa era la buena nueva que Dios le envió a proclamar al mundo, su Evangelio. Ideas revolucionarias que aun no han sido comprendidas
después de más de dos mil años.

 Cuando el cristianismo triunfó y se afianzó en el poder, se perdió su simiente, la auténtica, y la iglesiase apartó del pueblo, reforzando de nuevo la imagen de un Dios temido y vengativo, en contra de un Dios
misericordioso y justo, para conseguir mantener a las gentes sencillas y sin instrucción en la sumisión, haciendo un uso fraudulento de la humildad predicada por Cristo.
 
Con el desarrollo social y científico de la era moderna, el renacimiento del siglo XV, se produce un distanciamiento entre los poderes religiosos, inamovibles en sus dogmas,y la emergente comunidad científica que discute y razona todos los planteamientos y ya no aceptará sin discusión las opiniones de la iglesia católica, produciéndose un distanciamiento que hoy día aun parece insalvable. 
La ciencia moderna, en sí misma, ante la falta de pruebas materiales, no acepta un Dios creador por considerarlo fruto de la imaginación de los pueblos,mientras los obispos se resisten a renunciar a su pretendida infalibilidad, incluso en los temas científicos.
Su distanciamiento de las clases populares y artesanas afianza una imagen de Dios amigo de los poderosos,muy conservador y agradecido de los rituales suntuosos de la curia romana.

 Con la aparición de la doctrina espírita tenemos una imagen de Dios más agradable y racional, más universalista y libre de dogmas y simbologías.
Cuando Allan Kardec preguntó a los espíritus superiores << ¿Qué es Dios?>> respondieron con gran claridad y concisión: <<Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas>>.
A diferencia de aquellos caminos tortuosos y oscuros que la idea de Dios tuvo que atravesar hasta nuestros días, hemos encontrado en los libros que conforman la codificación kardeciana, especialmente en “El
Evangelio según el espiritismo” y “El cielo y el infierno o la Justicia Divina según el espiritismo” y en todo el capítulo II de “La Génesis”, una visión de Dios más completa, racional, consoladora, esperanzadora
y sublime, que nos libera definitivamente de todas aquellas concepciones dogmáticas.
 
El espiritismo aporta su visión de Dios en un camino intermedio entre ciencia y religión, explicando en qué y porqué se complementan ambas, con razonamiento y lógica para hacernos comprender que no están tan
distantes como parece sus opiniones.
Para que los científicos comprendan la realidad de la creación del Universo es suficiente con que apliquen el axioma “todo efecto proviene de una causa” y su consecuencia lógica “todo efecto inteligente tiene una causa inteligente”. Con sólo escrutar el cosmos y darnos cuenta de su belleza y perfección , tanto en lo ínfimo como en lo gigantesco, habremos de aceptar que las fuerzas que mantienen el equilibrio de los mundos y las galaxias, las leyes físicas, las leyes químicas, la vida y sus expresiones, no pueden haber sido fruto de una casualidad, de un azar, pues la complejidad que tenemos
a nuestro alcance en todas las facetas, especialmente de la vida orgánica e inteligente, es materialmente imposible de crearse por sí sola con esa perfección.
La ciencia opina que las leyes que rigen el Universo son puramente mecánicas y que se han originado por sí solas, pero esas fuerzas son efectos que deben poseer alguna causa. Nadie dice que ellas constituyan la divinidad. Un ejemplo: un péndulo se mueve con
automática regularidad, la fuerza que lo hace mover es material y exenta de inteligencia, pero ¿de qué serviría el péndulo si una inteligencia no hubiese combinado,calculado y distribuido el empleo de esa fuerza para lograr que se mueva con precisión? ¿Podemos decir que
no existe inteligencia porque no está a la vista? La existencia del reloj confirma la existencia del relojero.
“Dios no se muestra, pero afirma su existencia por sus obras”.

 El Génesis. Cap. II ítem 6
La religión no nos da una explicación convincente de las cualidades de Dios y eso lo hace poco creíble en un tiempo en que necesitamos comprender y saber para aceptar.
La reencarnación, la ley de causa y efecto ( Karma ), las penas y recompensas futuras, la justicia divina, al ser explicadas por el espiritismo nos presenta una imagen
de Dios más cercana y benevolente, al entregarnos el infinito y la eternidad para progresar y disponer de nuestro libre albedrío , pudiendo decidir nuestro futuro bajo la responsabilidad de nuestros actos.
No nos está permitido, en nuestro actual estado evolutivo, adentrarnos en la naturaleza íntima de Dios.
Para comprender a Dios nos falta el sentido que sólo se adquiere con la completa depuración del espíritu. No podemos penetrar su esencia, pero, por razonamiento,podemos conocer mejor sus atributos:
-Dios es la inteligencia suprema y soberana. Si fuese limitado en algún aspecto podríamos imaginar un ser más inteligente que Él, y éste sería Dios. La inteligencia de Dios, que abarca el infinito, ha de ser infinita.
-Dios es eterno. Si hubiese tenido un comienzo habría surgido de la nada, pero la nada no existe ni puede crear cosa alguna. Dios está fuera de la concepción terrestre de tiempo.
-Dios es inmaterial. Su naturaleza difiere de lo que llamamos materia, pues de lo contrario estaría sujeto a sus cambios. Al no comprender todavía su esencia, el hombre lo representa conforme a su inteligencia
limitada, dándole forma y atributos humanos.
-Dios es todopoderoso. Si no poseyera el poder supremo podríamos imaginar otro ser más poderoso y ese a su vez sería Dios.

 -Dios es soberanamente justo y bueno. Cuando una cualidad es infinita, no puede existir la cualidad contraria, capaz de disminuirla. Dios no puede ser bueno y malo, y como sus obras dan testimonio de sabiduría, bondad y previsión, concluimos por aceptar que Dios es infinitamente bueno. La bondad infinita lleva implícita la justicia infinita y soberana.
-Dios es infinito en sus perfecciones. No podemos imaginar a Dios limitado en una sola de sus cualidades,ni estas pueden aumentar o disminuir pues ya no sería perfecto, y ya no sería Dios.
-Dios es único. La unidad de Dios es producto de su perfección infinita y absoluta. Dios no puede ser superado en nada por otro ser.
Dios es la base sobre la que reposa el edificio universal,es el faro que ilumina el Universo entero, y su luz es la única que puede guiar al hombre en la búsqueda de la verdad.
Nuestra razón empequeñece cuando intentamos comprender a Dios, cómo actúa, cómo sabe de nosotros,cómo nos cuida, cómo puede estar en todas partes cumpliendo lo que dijo Jesús “Nosotros estamos en Él,
como Él está en nosotros”.
“Dios existe, no dudemos un solo instante de ello.
Es infinitamente justo y bueno, esa es su esencia. Su acción todo lo abarca, así lo entendemos. No desea más
que nuestro bien por eso debemos confiar en Él: eso es lo principal”.
- Allan Kardec
 

El resto puede esperar hasta que seamos dignos de comprenderlo. Disponemos de la eternidad para conseguirlo.
Jesús Valle
Centro espírita Manuel y Divaldo




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