miércoles, 1 de marzo de 2017

Ante los amigos





SERENIDAD Y SABIDURÍA
Todo hombre sabio es sereno

La serenidad es conquista que se consigue con el esfuerzo personal, paso a paso.
Pequeños desafíos que son superados; irritaciones que conseguimos controlar; desajustes emocionales corregidos; voluntad bien direccionada, ambición  frenada,  son todas  experiencias para la adquisición de la serenidad.

Un Espíritu sereno es aquel que se encontró consigo mismo, sabiendo exactamente  lo que desea de la vida.

La  serenidad armoniza, exteriorizándose  de forma  agradable para los que están  a nuestro alrededor.  Inspira confianza, calma y propone afección.

El hombre   que consigue ser sereno ya venció gran parte de la lucha.
Siendo así, no permitamos que ninguna agresión exterior nos perturbe, causando irritación y desequilibrio.

Procuremos mantener la serenidad en todas las realizaciones.
Nuestra paz es moda arduamente conquistada, que no debemos echar fuera por motivos irrelevantes.

Los reales tesoros,  de alto valor,  son aquellos de orden intimo,  que nadie toma,   jamás se pierden, y siempre siguen con la persona.

Cuando estamos ante alguien que engaña, traicionando nuestra confianza, nuestro ideal, procuremos mantenernos serenos.
El engañador es quien debe estar inquieto,  y no su víctima.

En nuestro círculo familiar o social, siempre vamos a enfrentarnos con personas perturbadas, confusas y agresivas.
No nos disgustemos con ellas, competiendo en las fajas de desequilibrio  en que están. Ellas son una prueba para nuestra  paciencia  y serenidad.

Procuremos mantenernos siempre en contacto con lo Alto, a través  de la oración,  buscando continuamente comprender las situaciones que   la vida nos presenta, afrontándolas como oportunidades, y no como crisis.

Quien consigue mantener la serenidad ante las pequeñas dificultades que surgen, vence más fácilmente los grandes desafíos.

El hombre sereno consigue vivir más feliz, pues nada consigue afligirlo hasta el punto de hacerlo desistir de los sueños  que trazó para sí mismo.

El hombre sereno jamás busca resolver sus cuestiones a través de un comportamiento violento, y por eso  hay más  paz en su vida.

La serenidad que Jesús mantenía en Su corazón era algo sublime.

Pocos eran aquellos que no se emocionaban en Su presencia, pues esa virtud se exteriorizaba por la mirada tranquila y profunda; irradiaba por el semblante cariñoso  y pacifico; emanaba por las palabras dichas con tanto amor, que parecían besar y abrazar a aquellos que las oían.

Pocos fueron aquellos  que no tuvieron sus ojos inundado por las lagrimas de la emoción, al estar en compañía del Espíritu más sereno que ha estado en la faz de la Tierra.
Experimentando las crueles  acusaciones sin una palabra de defensa, en  la más dura soledad, sin una sola exigencia, Jesús dio el testimonio más pesado a través de la agonía por el amor.
Sin ninguna limitación, se mantuvo con serenidad admirable, para enseñar que la dinámica de la victoria sobre si mismo es resultante del autodescubrimiento y de la aplicación  de las propias fuerzas en el ejercicio del perdón incondicional y las situaciones,  personas y cosas  de la ruta evolutiva.

Redacción de Momento Espirita del libro de Floraciones Evangélicas, por el Espíritu Joanna de Angelis, psicografia de  Divaldo Pereira Franco.

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                      ABORTO NO REALIZADO


El embarazo vino en un momento inoportuno, recordaba Laura.
Vino en una ocasión impropia e incluso representaba varios riesgos.
La salud debilitada, problemas familiares, el desempleo….
Su primer impulso fue el aborto. Tomó algunas infusiones, algún “té” recomendado,  que en vez de solucionar, la dejaron aún más débil.
Recuperada, buscó a una de esas personas que arrancan, aún en el vientre, el llamado problema de las madres que no desean llevar adelante la gestación.
Aquel día, la partera estaba enferma y había faltado.
Laura regresó a su casa preocupada, mil situaciones le pasaban por la mente.
Por la noche, se acostó y aunque le costó dormirse fue vencida por el sueño.
En su sueño vio un hermoso joven pidiéndole algo que, a la mañana siguiente no supo definir. Durante todo el día no logró apartar esa imagen de la mente, por lo que se olvidó de su embarazo.
La noche siguiente volvió a soñar con el mismo joven, pero se despertó con la agradable sensación de un dulce y  tierno  “muchas gracias”.
Era como se aún viera sus labios pronunciando palabras de agradecimiento, mientras de su corazón irradiaba una paz indescriptible.
Renunció al aborto.
Enfrentó todo, superó todos los riesgos y salió victoriosa…
Hoy, transcurridos 23 años del episodio, oye consternada su hermoso y joven hijo pronunciar, desde el púlpito de la solemnidad de su graduación, ante una extasiada multitud:
“….Agradezco sobre todo a mi madre, que me alimentó el cuerpo y el espíritu, dándome no sólo comida, sino cariño, compañía, amor y, principalmente, vida.”
Y, mirándola a los ojos, el hijo pronunció, en un tono inconfundible: “muchas gracias”
Ella no dudó un instante siquiera. Fueron las mismas palabras, dulces y tiernas  de un sueño, hace 23 años…
***
La mujer  que niega el vientre al hijo que Dios le confía, se niega a sí misma la oportunidad de oír  el canturreo alegre del niño indefenso rogándole cariño y protección.
Pierde la oportunidad de dar a luz a un espíritu sediento de evolución, que ruega por una oportunidad de reencarnar, para que juntos superen dificultades y estrechen lazos de amistad y afecto.
Si tú, mujer, estás viviendo la misma situación de Laura, refléjate en su ejemplo y permítete ser madre.
Permítete sentir, dentro de algunos meses, el agradecimiento en el mirar del pequeñito que te ruega el calor de tu regazo y una oportunidad de vivir.
Concédete la alegría, dentro de algunos años de adornar tu cuello con la joya más valiosa que hay sobre la tierra: los frágiles bracitos de un niño, con un abrazo cariñoso diciéndote:
“Gracias mamá, por haberme permitido nacer y crecer, y formar parte de este mundo negado a tantos hijos de Dios.” 
¡Piense en eso! 
Todos nosotros volveremos a nacer un día…
Si continuamos negando oportunidades de reencarnación a los espíritus con los cuales nos comprometimos antes de nacer, quizás nos estemos negando la oportunidad de una madre o un padre en el futuro.
¡Pensemos en eso!

(Periódico  “Caridade” de mayo/junio 97 pág. 3)

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ORACIONES PARA LOS QUE YA NO                         ESTÁN EN LA TIERRA. 

                            Para las almas que sufren y piden oraciones. 

     Prefacio. Para comprender el alivio que la oración puede procurar ...a los 
    espíritus que sufren, es menester referirse a su modo de acción, que se ha explicado            más arriba. El que está penetrado de esta verdad, ruega con más fervor por la certeza          de que no ruega en vano. 

    65. Oración. Dios clemente y misericordioso, haced que vuestra bondad se 
   extienda sobre todos los espíritus que desean nuestras oraciones, y particularmente 
   sobre el alma de N... 
    Espíritus buenos cuya única ocupación es el bien, interceded conmigo para su 
    alivio. Haced que resplandezca a sus ojos un rayo de esperanza, y que la divina luz les          ilumine y les haga ver las 
    imperfecciones que les alejan de la morada de los bienaventurados. Abrid su corazón al 
    arrepentimiento. Hacedles comprender que por su esfuerzo pueden abreviar el tiempo de 
    sus pruebas. 
¡   Que Dios con su bondad les dé fuerza para perseverar en sus buenas resoluciones! 
    Que estas palabras benévolas puedan mitigar sus penas demostrándoles que hay 
    en la tierra quien toma parte en ellas y que desea su felicidad. 

    66. Otra. Os suplicamos, Señor, que derraméis sobre todos los que sufren, sea 
     en el espacio como espíritus errantes, sea entre nosotros como espíritus encarnados,          las gracias de vuestro amor y de vuestra misericordia. Tened compasión de nuestras 
    debilidades. Vos nos habéis hecho falibles, pero nos habéis dado la fuerza para resistir al 
    mal y vencerlo. Que vuestra misericordia se extienda sobre todos los que no han podido 
    resistir a sus malas inclinaciones y están aún arrastrándose en un mal camino. Que 
   vuestros buenos espíritus le rodeen; que vuestra luz resplandezca a sus ojos, y que, 
   atraídos por un calor vivificante, vengan a prosternarse a vuestros pies, humildes, 
   arrepentidos y sumisos. 
   Os rogamos igualmente, Padre de misericordia, por aquellos de nuestros hermanos que        no han tenido la fuerza de sobrellevar las pruebas terrestres. Vos nos dais una carga para    llevar, Señor, y nosotros sólo debemos depositarla a vuestros pies; pero nuestra debilidad    es grande y el valor nos falta algunas veces por el camino. Tened piedad de estos                servidores indolentes que han abandonado la obra antes de tiempo; que vuestra justicia        les excuse y permita a vuestros buenos espíritus llevarles el alivio, los consuelos y la            esperanza del porvenir. La vista del perdón fortifica el alma; mostradlo, Señor, a los             culpables que desesperan, y sostenidos por esta esperanza sacarán fuerza del mismo         cúmulo de sus faltas y de sus sufrimientos para rescatar su pasado y prepararse a                  conquistar el porvenir. 

      EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC.

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" TODOS TENEMOS ENEMIGOS, HASTA JESÚS                   LOS TUVO, PERO LO QUE IMPORTA ES NO 
SER  ENEMIGO DE NADIE"
- Bezerra -
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   ANTE LOS AMIGOS

           El amigo es una bendición que nos corresponde en el clima de la gratitud.

             Quien dice que ama y no procura comprender ni auxiliar, ni amparar y ni ser capaz de dar  lo mejor de sí             mismo, saliendo al  encuentro del amor en alguien, no puede llegar a alcanzar lo que es la dicha de la                    amistad.
           La amistad verdadera no es ciega, pero si ve defectos en los corazones amigos sabe amarlos y entenderlos           como son.
            Venceremos el egoísmo en nosotros cuando nos decidamos a ayudar a los seres a realizar la                              felicidad propia, tal cual entienden ellos deba ser la felicidad que procuran, sin cogitar de nuestra propia                felicidad.
Generalmente, vemos que nuestros amigos piensan como pensamos nosotros, con todo, precisamos         reconocer que sus pensamientos son creaciones originales de ellos.
      La ventura real de la amistad es el bien de los seres queridos. Así como espero que los amigos me acepten           como soy, debo, de mi parte, aceptarlos como son.
      Toda vez que busquemos desacreditar a este o aquel amigo, después   de haber intercambiado convivencias          e intimidad, nos estaremos  desacreditando a nosotros mismos.
       En cualquier dificultad con las relaciones afectivas es preciso recordad que toda criatura humana es un ser            inteligente en transformación incesante y, a veces, el cambio de las personas que amamos no se verifica
       en la dirección de nuestras preferencias.
       Cuanto más amistad usted dé, más amistad recibirá.
       Si Jesús nos recomendó amar a los enemigos imaginemos con que inmenso amor nos compete amar a                   aquellos que nos ofrecen el corazón.
          FRANCISCO CÂNDIDO XAVIER
          POR EL ESPÍRITU ANDRÉ LUIZ

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lunes, 27 de febrero de 2017

NUESTRA CASA




                                                                       
                                   
                                              UNA CONVERSIÓN

Un señor, al que designaremos con el nombre de Georges, farmacéutico en una ciudad del Sur, hacía poco había visto desencarnar a su padre, objeto de toda su ternura y de una profunda veneración. El Sr. Georges padre unía a una sólida instrucción todas las cualidades que hacen al hombre de bien, aunque profesaba opiniones muy materialistas. Al respecto, su hijo compartía e incluso sobrepasaba las ideas de su padre; dudaba de todo: de Dios, del alma, de la vida futura. El Espiritismo no podía concordar con tales pensamientos. Sin embargo, la lectura de El Libro de los Espíritus le produjo una cierta reacción, corroborada por una conversación directa que hemos tenido con él. «Si mi padre pudiese responderme –decía–, yo no dudaría más.» Fue entonces que tuvo lugar la evocación que vamos a narrar, y en la cual encontraremos más de una enseñanza.

 –En el nombre del Todopoderoso ruego a mi padre, en Espíritu, que se manifieste. ¿Estáis cerca de mí? «Sí.»
–¿Por qué no os manifestáis a mí directamente, ya que nos hemos amado tanto? «Más adelante.» –¿Podremos reencontrarnos un día? «Sí, pronto.»
– ¿Nos amaremos como en esta vida? «Más.»
–¿En qué estado os halláis? «Soy feliz.»
–¿Estáis reencarnado o errante? «Errante por poco tiempo.»
–¿Qué sensación habéis tenido cuando dejasteis vuestra envoltura corporal? «Turbación.»
–¿Cuánto tiempo ha durado esa turbación? «Poco para mí, mucho para ti.»
 –¿Podéis apreciar la duración de esa turbación, según nuestra manera de contar? «Diez años para ti, diez minutos para mí.»
–Pero no ha transcurrido todo ese tiempo desde que os he perdido, puesto que no han pasado más que cuatro meses. «Si tú, que estás encarnado, estuvieses en mi lugar, hubieras sentido ese tiempo.»
–¿Creéis ahora en un Dios justo y bueno? «Sí.»
–¿Y creíais en Él en vuestra vida en la Tierra? «Lo presentía, pero no creía en Él.»
– ¿Dios es Todopoderoso? «No me he elevado hasta Él para medir su poder; sólo Él conoce los límites de su poder, porque sólo Él es su igual.»
–¿Se ocupa Él con los hombres? «Sí.»
– ¿Seremos punidos o recompensados según nuestros actos? «Si haces el mal, sufrirás por ello.»
 –¿Seré recompensado si hago el bien? «Avanzarás en tu senda.»
–¿Estoy en la buena senda? «Haz el bien y lo estarás.»
–Creo ser bueno, pero yo sería mejor si como recompensa pudiese un día encontraros. «¡Que este pensamiento te sostenga y te dé coraje!»
 –¿Mi hijo será tan bueno como su abuelo? «Desarrolla sus virtudes, sofoca sus vicios.»
–Esto me parece tan maravilloso que no puedo creer que nos comuniquemos así en este momento. «¿De dónde viene tu duda?»
– De que por compartir vuestras opiniones filosóficas, me incliné a atribuir todo a la materia. «¿Ves a la noche lo que ves de día?»
 – ¡Oh, padre mío! ¿Estoy, entonces, en la noche? «Sí.»
–¿Qué veis de más maravilloso? «Explícate mejor.»
–¿Habéis encontrado a mi madre, a mi hermana, y a Ana, la querida Ana? «Las he vuelto a ver.»
–¿Las veis cuando queréis? «Sí.»
 –¿Os es penoso o agradable que me comunique con vos? «Es una felicidad para mí si puedo llevarte hacia el bien.»
–Al regresar a casa, ¿cómo podría hacer para comunicarme con vos, lo que me vuelve tan feliz? Eso serviría para conducirme y ayudarme mejor a educar a mis hijos. «Cada vez que un movimiento te lleve hacia el bien, síguelo; seré yo quien te ha de inspirar.»
–Me callo por temor a importunaros. «Habla más, si quieres.»
–Ya que me lo permitís, os haré todavía algunas preguntas. ¿De qué afección habéis muerto? «Mi prueba había llegado a su término.»
– ¿Dónde habíais contraído el absceso pulmonar que se hubo producido? «Poco importa; el cuerpo no es nada, el Espíritu lo es todo.»
 –¿De qué naturaleza es la enfermedad que me despierta tan a menudo de noche? «Lo sabrás más adelante.»
–Creo que mi afección es grave y quisiera vivir aún para mis hijos. «No es nada; el corazón del hombre es una máquina de vida; deja actuar a la Naturaleza.»
–Ya que estáis aquí presente, ¿con qué forma lo estáis? «Con la apariencia de mi forma corporal.»
–¿Estáis en un lugar determinado? «Sí, detrás de Ermance» (la médium).
–¿Podríais aparecernos visiblemente? «¿Para qué? Tendríais miedo.»
–¿Nos veis a todos aquí reunidos? «Sí.» –¿Tenéis una opinión sobre cada uno de los aquí presentes? «Sí.»
 –¿Quisierais decir algo a cada uno de nosotros? «¿En qué sentido me haces esta pregunta?» – Desde el punto de vista moral. «En otra ocasión; por hoy ha sido suficiente.»

El efecto que esta comunicación produjo en el Sr. Georges fue inmenso, y una luz totalmente nueva parecía ya aclarar sus ideas; en una sesión que tuvo lugar al día siguiente en la casa de la señora Roger, sonámbula, acabó de disipar las pocas dudas que pudieron haber quedado. He aquí un extracto de la carta que nos ha  escrito al respecto. «Esta dama ha entrado espontáneamente conmigo en detalles muy precisos en lo que atañe a mi padre, a mi madre, a mis hijos y a mi salud; ha descrito con tal exactitud todas las circunstancias de mi vida, incluso recordando hechos que habían escapado hacía mucho tiempo de mi memoria; en una palabra, ella me ha dado pruebas tan patentes de esta maravillosa facultad de la que están dotados los sonámbulos lúcidos, que la reacción de las ideas en mí ha sido completa desde ese momento. En la evocación, mi padre me había revelado su presencia; en la sesión sonambúlica, yo era –por así decirlo– el testigo ocular de la vida extracorpórea, de la vida del alma. Para describir con tanta minuciosidad y exactitud, y a doscientas leguas de distancia, lo que sólo era conocido por mí, era algo digno de ser visto; ahora bien, ya que no podía hacerlo con los ojos del cuerpo, había por lo tanto un lazo misterioso e invisible que unía a la sonámbula con las personas y las cosas ausentes, a las que nunca había visto; por consecuencia, había algo fuera de la materia. ¿Qué podía ser ese algo, si no es lo que se llama alma, el ser inteligente del cual el cuerpo es sólo la envoltura, pero cuya acción se extiende mucho más allá de nuestra esfera de actividad?»

 Hoy el Sr. Georges no sólo ha dejado de ser materialista, sino que es uno de los adeptos más fervientes y activos del Espiritismo, por lo que es doblemente feliz, por la confianza que ahora le inspira el porvenir y por el placer motivado que encuentra en hacer el bien. Esta evocación, muy simple al principio, no es menos notable en más de un aspecto. El carácter del Sr. Georges padre se refleja en sus respuestas breves y sentenciosas que le eran habituales; hablaba poco y jamás decía una palabra inútil; pero el que habla, ya no es más el escéptico: reconoce su error; su Espíritu es más libre, más clarividente, y describe la unidad y el poder de Dios con estas admirables palabras: Sólo Él es su igual; antes, cuando estaba encarnado, él atribuía todo a la materia; ahora dice: El cuerpo no es nada, el Espíritu lo es todo; y esta otra frase sublime: ¿Ves a la noche lo que ves de día? Para el observador atento, todo tiene un alcance, y es así que encuentra a cada paso la confirmación de las grandes verdades enseñadas por los Espíritus.

- Revista Espírita de 1861, de Allan Kardec-

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INFLUENCIA DE LOS ESPÍRITUS EN LOS ACONTECIMIENTOS DE LA VIDA. 

525 – ¿Ejercen los Espíritus alguna influencia en los acontecimientos de la vida?... 
– Seguro que sí, puesto que te aconsejan. 
– ¿Ejercen esta influencia de otro modo que por los pensamientos que sugieren, es decir, tienen una acción directa en la realización de las cosas? 
– Sí; pero nunca actúan fuera de las leyes de la Naturaleza. 
Imaginamos injustamente que la acción de los Espíritus no debe manifestarse sino por fenómenos extraordinarios. Quisiéramos que nos viniesen a ayudar por medio de milagros y siempre nos los representamos provistos de una varita mágica. No es así, y he aquí por qué su intervención nos parece oculta y lo que se hace con su concurso nos parece muy natural. Así, por ejemplo, provocarán el encuentro de dos personas que creerán encontrarse por casualidad; inspirarán a alguien la idea de pasar por un lugar determinado; llamarán su atención sobre tal punto, si eso debe causar el resultado que quieren obtener; de modo que, creyendo el hombre seguir su propio impulso, conserva siempre su libre albedrío. 

526 – Teniendo los Espíritus una acción directa en la materia, ¿pueden provocar ciertos efectos para que se cumpla un acontecimiento? Por ejemplo, un hombre debe perecer; sube una escalera, la escalera se rompe y el hombre se mata; ¿son los Espíritus quienes han hecho que se rompiese la escalera, para cumplir el destino de aquel hombre? 
– Es muy cierto que los Espíritus tienen una acción en la materia, pero para el cumplimiento de las leyes de la Naturaleza y no para derogarlas, haciendo surgir en el momento oportuno un acontecimiento inesperado y contrario a esas leyes. En el ejemplo que citas, la escalera se rompe porque estaba corroída o no era bastante fuerte para soportar el peso del hombre. Si estaba en el destino de este hombre perecer de esta manera, le habrán inspirado el pensamiento de subir por esa escalera, que deberá romperse con su peso, y su muerte será un efecto natural sin que haya sido preciso un milagro para lograrlo. 

527 – Tomemos otro ejemplo en que el estado normal de la materia no sea relevante. Un hombre debe morir por un rayo, se refugia bajo un árbol, cae el rayo y muere el hombre. ¿Pueden los Espíritus provocar la caída del rayo y dirigirlo sobre él? 
– Es siempre lo mismo. Cayó el rayo en aquel árbol y en aquel momento, porque estaba en las leyes de la Naturaleza que fuese así. 
No fue dirigido a propósito sobre ese árbol porque el hombre estaba debajo, pero le fue inspirado al hombre el pensamiento de refugiarse debajo de un árbol que recibiría el rayo. Pero este árbol no dejaría de ser alcanzado por estar o no el hombre debajo de él. 

528 – Un hombre mal intencionado lanza sobre alguien un proyectil que le roza sin herirle, ¿puede haberlo desviado un Espíritu benévolo? 
– Si el individuo no debe ser alcanzado, el Espíritu benévolo le inspirará el pensamiento de separarse, o bien podrá ofuscar a su enemigo de modo que no apunte bien, porque el proyectil, una vez lanzado, sigue la línea que debe recorrer. 

529 – ¿Qué debe pensarse de las balas encantadas de que se habla en ciertas leyendas y que alcanzan fatalmente un blanco? 
– Pura imaginación. El hombre ama lo maravilloso y no se contenta con las maravillas de la Naturaleza. 
– Los Espíritus que dirigen los acontecimientos de la vida, ¿pueden ser contrariados por otros Espíritus que deseen lo contrario? 
– Lo que Dios quiere debe ser; si hay atrasos u obstáculos, es por su voluntad. 

530 – ¿No pueden los Espíritus ligeros y burlones suscitar esos pequeños obstáculos que dificultan nuestros proyectos y desvían nuestras previsiones, en una palabra, son ellos los autores de lo que vulgarmente se llaman las pequeñas miserias de la vida humana? 
– Se complacen en esos enredos que son pruebas para ejercitar vuestra paciencia, pero se cansan cuando ven que no obtienen resultado. No sería, sin embargo, justo ni exacto achacarles todos vuestras decepciones, de las que vosotros sois los principales artífices 
gracias a vuestra irreflexión. Pues si se te rompe la vajilla, se debe más a tu falta de pericia que a la acción de los Espíritus. 
– Los Espíritus que suscitan disgustos, ¿actúan a consecuencia de animosidad personal o atacan al primero que llega, sin motivo determinado y sólo por malicia? 
– Por uno y otro motivo. A veces son enemigos que os habéis creado en esta u otras vidas y que os persiguen. En otras ocasiones no hay motivos. 

531 – ¿La malevolencia de los seres que nos han hecho mal en la Tierra termina con la vida corporal? 
– Con frecuencia, reconocen su injusticia y el mal que han hecho; pero a menudo también su animosidad os persigue, si Dios lo permite, para continuar probándoos. 
– ¿Puede ponérsele término a esto, y de qué modo? 
– Sí, se puede orar por ellos y devolviéndoles bien por mal, acaban por comprender sus faltas. Por lo demás, sabiendo uno hacerse superior a sus maquinaciones, cesan viendo que nada ganan con eso. 

La experiencia prueba que ciertos Espíritus continúan su venganza de 
una a otra existencia, y que tarde o temprano se expían así, los daños que se le 
hayan hecho a alguien. 

532 – ¿Tienen los Espíritus poder de alejar los males de alguna persona y de atraerle prosperidades? 
– No del todo, porque hay males comprendidos en los decretos de la Providencia; pero aminoran vuestros dolores dándoos paciencia y resignación. 
Sabed también que a menudo depende de vosotros el alejar esos males o por lo menos atenuarlos. Dios os dio la inteligencia para que os sirváis de ella y en especial es por ella que los Espíritus os vienen a ayudar, sugiriéndoos pensamientos propicios. Pero no 
asisten más que a los que a sí mismo saben asistirse, y tal es el sentido de estas palabras: Buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá. 
Sabed también que lo que os parece un mal no siempre lo es, pues con frecuencia, ha de resultar un bien de él, que será mayor que el mal, y esto es lo que no comprendéis, porque solo pensáis en el  momento presente o en vuestra persona. 

533 – ¿Los Espíritus pueden hacer que obtengamos los bienes de fortuna, si se los pedimos? 
– A veces como prueba; pero lo rehúsan con frecuencia, como se rechaza la petición inconsiderada de un niño. 
–¿Los que conceden esos favores son los Espíritus buenos o los malos? 
– Unos y otros; eso depende de la intención. Pero, con frecuencia, son Espíritus que os quieren arrastrar al mal y que encuentran un medio fácil en los placeres que la fortuna 
proporciona. 

534 – Cuándo parece que los obstáculos se oponen fatalmente a nuestros proyectos, ¿es por influencia de algún Espíritu? 
– A veces se debe a los Espíritus, otras veces y esto es lo más frecuente, es que escogisteis mal. La posición y el carácter influyen mucho. Si os obstináis en un camino que no es el vuestro, ninguna influencia tienen los Espíritus, pues sois vuestros propios genios malos. 

535 – Cuándo nos sucede alguna cosa feliz, ¿debemos dar por ello gracias a nuestro Espíritu protector? 
– Dad gracias a Dios sobre todo, sin cuyo permiso nada se realiza, pues los Espíritus buenos han sido sus agentes. 
– ¿Qué sucedería si dejásemos de hacerlo? 
– Lo que sucede a los ingratos. 
– Sin embargo, ¿hay personas que no oran, ni agradecen y a las que todo les sale bien? 
– Sí; pero es preciso esperar el fin. Pagarán muy cara esa dicha pasajera que no merecen; porque mientras más hayan recibido más tendrán que restituir. 

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC
                
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                        NUESTRA CASA
La mente es la casa viva donde cada uno de nosotros reside,según nuestras propias concepciones.
La imaginación es el arquitecto de nuestro verdadero domicilio.
Si juzgamos que el oro necesita erigirse en el único material adecuado a nuestra construcción,prematuramente sufrimos el el viento destructor o congelante de la ambición y de la envidia,del remordimiento y del tedio,que acostumbra envolver la fortuna,en su castillo de imprevisión.
Si suponemos que le poder humano debe ser el abrigo exclusivo de nuestro Espíritu,somos rápidamente enfrentados por la desilusión que habitualmente señala la frente de las criaturas engañadas por los desvaríos de la autoridad.
Si encontramos alegría en la crítica o en la liviandad,naturalmente no demoramos en cárceles de perturbación y maledicencia.
Moramos.en Espíritu donde proyectamos el pensamiento.
Respiramos el bien o el mal,de acuerdo con nuestras preferencias en la vida.
En la tierra,muchas veces tenemos la máscara física envuelta en distinciones y esplendores,conservándonos íntimamente en deplorables cubículos de padecimientos y tinieblas.
Solo el trabajo incesante en el bien puede ofrecernos la milagrosa
química del amor para la sublimación del hogar interno.
Por eso mismo,dice Jesús:"mi Padre trabaja hasta hoy y yo trabajo también"
Idealicemos mas luz para el camino.
Abracemos el servicio infatigable a los semejantes y nuestra experiencia con base en la tierra,culminará,feliz y victoriosa,en los esplendores del cielo.
EMMANUEL
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   ¿LA REENCARNACIÓN ES SOLO PARA LOS ESPÍRITUS CULPABLES?

¿Es un castigo la encarnación y solamente los Espíritus culpados están sujetos a sufrirla? 
El pasaje de los Espíritus por la vida corporal es necesario para que puedan cumplir, por medio de una acción material, los designios cuya ejecución Dios les confía. Les es necesario, por el bien de ellos, ya que la actividad que son obligados a ejercer les auxilia el desarrollo de la inteligencia. Siendo soberanamente justo, Dios tiene que distribuir todo igualmente para todos sus hijos; Es así que estableció para todos el mismo punto de partida, la misma aptitud, las mismas obligaciones que cumplir y la libertad de proceder. Cualquier privilegio sería una preferencia, una injusticia. Pero, la encarnación, para los Espíritus, es un estado transitorio. Es una tarea que Dios les impone, cuando inician la vida, como primera experiencia del uso que harán del libre arbitrio. Los que desempeñan con celo esa tarea transponen rápidamente y menos penosamente los primeros grados de la iniciación y más temprano gozan del fruto de sus labores. Los que, al contrario, usan mal la libertad que Dios les concede retardan su marcha y, tal sea la obstinación que demuestren, pueden prolongar indefinidamente la necesidad de la reencarnación y es cuando se torna un castigo S.Luis (Paris, 1859). 

Del Libro: El Evangelio Según el Espiritismo


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