domingo, 25 de junio de 2017

Más allá de la vida



Hoy  abordamos los temas siguientes:

-¿Qué tenemos con Cristo ?
- Suicidas
- La causa de la guerra
- Más allá de la Vida







                                                                                              

                                           ¿ Qué tenemos con Cristo ?

"¡Ah! ¿Que tenemos contigo, Jesús Nazareno? ¿Viniste a destruirnos? Bien se quién eres: el Santo de Dios". - (Marcos, 1 24.)

Gran error suponer que el Divino Maestro hubiese terminado el servicio activo, en el Calvario.
Jesús continua caminando en todas las direcciones del mundo; su Evangelio redentor va triunfando, palmo a palmo, en el terreno de los corazones.
Semejante circunstancia debe ser recordada porque también los Espíritus maléficos intentan repeler al Señor diariamente.
Se refiere el evangelista a entidades perversas que se enseñoreaban del cuerpo de la criatura. Entretanto, esas inteligencias infernales prosiguen dominando vastos organismos del mundo.
En la edificación de la política, erguida para mantener los principios del orden divino, surgen bajo los nombres de discordia y tiranía; en el comercio, formado para establecer la fraternidad, aparecen con los apellidos de ambición y egoísmo; en las religiones y en las ciencias, organizaciones sagradas del progreso universal, acuden por las denominaciones de orgullo, vanidad, dogmatismo e intolerancia sectaria.
No solamente el cuerpo de las criaturas humanas padece la obsesión de Espíritus perversos. Las agrupaciones e instituciones de los hombres sufren mucho más.
Y cuando Jesús se aproxima, a través del Evangelio, personas y organizaciones indagan con prisa: "¿Que tenemos con Cristo? ¿Qué tenemos que ver con la vida espiritual?"
Es necesario permanecer vigilante al frente de tales sutilezas, por cuanto el adversario va penetrando también los círculos del Espiritismo evangélico, vestido con las túnicas brillantes de la falsa ciencia.
                            ………………………..

En este pasaje  vemos a los espíritus perversos  como lobos hambrientos, sintiéndose acorralados por Jesús,  y al no querer soltar su presa humana, se resisten y se le enfrentan, con el temor  evidente ante su poder, reconociendo  su superioridad divina,  por eso precisamente hacen como que no le conocen , no teniendo nada que ver con El. Y ciertamente que nada en común tenían con Él, salvo el hecho de ser espíritus  creados por el mismo Padre, aunque casi infinitamente distanciados con respecto al  Gran Espíritu de Jesús.
  Ciertamente sería un error creer que Jesús  en la actualidad  ya culminó su misión, pues vemos como su enseñanza evangélica  aún sigue avanzando en todos los ambientes y en toda la Tierra. Y debemos ser conscientes que ahí es en donde entra nuestra función  de obreros de la última hora, como brazos  activos  y eficaces del Maestro en un trabajo que está aún por culminar, y nuestra presencia física en el mundo debe ser valorada  en cuanto a lo buena  que pueda ser  nuestra aportación al trabajo que quedó pendiente en la viña del Señor.
   Los espíritus maléficos no solamente influyen y hasta dominan cuerpos humanos sobre los que se enseñorean, sino que en todas las instancias sociales humanas, dejan en este final de los tiempos, hacer notar su influencia,  tratando de ganar la batalla final contra el Cristo para evitar ser arrojados de la Tierra, tal y como intuyen o saben  que les sucederá,  tal como los del relato evangélico que  temían ser destruidos por Jesús, o expulsados de la víctima que poseían. Así, se puede notar ya su influencia sobre las instancias políticas de las naciones, sobre los decretos y determinaciones morales que los gobiernos imponen al pueblo, al que siguen manteniendo en la ignorancia para poder someterlos mas fácilmente a sus designios. 
      Influyen  también en la ciencia oficial en donde  se mantienen  postulados  materialistas, opuestos a toda idea de espiritualidad. Vemos como las iglesias y religiones se apegan a sus dogmas que desfiguran y desdicen la realidad de la existencia de Dios y del espíritu.etc.
    Y lo mas triste , es cuando también constatamos como en las filas del Espiritismo, también ha penetrado un  cierto tufillo a espiritualidad atrasada, a bajo astral disimulado y camuflado  en un afán de liderazgos, de grupos y organizaciones que tratan de resaltarlo solamente en cuanto a su parte científica o filosófica, pero olvidando tantas veces la parte moral, porque huyen de que parezca una religión más. Grupos que se dicen espíritas y que mezclan  conceptos parapsicológicos, esotéricos, indúes, budistas, etc.
      En todas estas agrupaciones de la fantasía esotérica que se creen en posesión de verdades absolutas y que enturbian el Espiritismo con sus extrañas doctrinas y en donde  los defectos morales de los espíritas son bien aprovechados por esas legiones de espíritus dedicados a  borrar y a confundir la presencia de  Cristo que  sienten entre nosotros, y al que pretenden ignorar y confundir, pero ellos  en el fondo saben ciertamente que por mucho que ahora urdan contra el mensaje evangélico de Jesús y  la Doctrina  Espírita del Codificador Allan Kardec,  esa es una guerra que finalmente tendrán  perdida, aunque ahora  aparentemente puedan ganar algunas batallas.
    No podemos los espíritas olvidar  que en el Espiritismo, hay tres aspectos importantes que no pueden, ignorarse entre ellos porque van unidos indisolublemente  tal como  en el cuerpo de una   banqueta que necesita de las tres patas que la sostienen para seguir cumpliendo su función y no dejar de ser banqueta ; las tres  necesarias para que se sostenga en pie, y estos aspectos son: Filosofía, que da  luz a la razón para avanzar en el conocimiento  que nos explica y aclara los por qué de la vida  humana; Ciencia, como ciencia de observación que experimenta y analiza las relaciones entre los seres humanos y los seres que pueblan los planos espirituales; y finalmente el de la Moral, que viene a ser el fundamento y conclusión de los anteriores , y constituye una auténtica religión  exclusivamente ética y moral, que aclara o amplía los preceptos del Evangelio de Jesús; un auténtico religare del hombre con su Creador.
    Analicemos todo en su aspecto ético y moral, llevando a Cristo por bandera, sabiendo que Él es el camino, la verdad y la vida,   para guiar  nuestro criterio, y así distinguiremos mejor esos “demonios escondidos” que  acechan a Cristo en nuestras vidas.

- Jose Luis Martín-

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                            SUICIDAS
                                        UN ATEO
M.J. B.D... era un hombre de instrucción, pero imbuido hasta el último grado en las ideas
materialistas. No creía en Dios ni en su alma. Fue evocado dos años después de su muerte en la
Sociedad de París, a petición de uno de sus parientes.
1. Evocación.
R. Sufro, soy réprobo.
2. Se nos ha rogado que os llamásemos de parte de vuestros parientes que desean conocer
vuestra suerte. ¿Queréis expresarnos si nuestra evocación os es agradable o penosa?
R. Penosa.
3. ¿Vuestra muerte ha sido voluntaria?
R. Sí.
El espíritu escribe con dificultad. La escritura es muy grande, irregular, convulsiva y casi ilegible. Al principio demuestra cólera, rompe el lápiz y desgarra el papel.
4. Tened más calma, todos rogaremos a Dios por vos.
R. Me veo forzado a creer en Dios.
5. ¿Qué motivo os condujo a vuestra destrucción?
R. Fastidio de la vida sin esperanza.
Se concibe el suicidio cuando se vive sin esperanza. Se quiere evitar la desgracia a todo precio. Con el Espiritismo, el porvenir se desarrolla y la esperanza se legitima. El suicidio no tiene, pues, objeto. Al contrario, se reconoce que por este medio se evita un mal para caer en otro que es cien veces peor. He aquí por qué el Espiritismo ha arrancado tantas víctimas a la muerte voluntaria. Los que se esfuerzan en acreditar con sofismas científicos, y a pretensión de tener la razón de su parte, la idea desconsoladora, origen de tantos males y crímenes, de que todo acaba con la vida, son muy culpables. Serán responsables, no sólo de sus propios errores, sino de todos los males de que habrán sido causa.
6. Quisisteis evadiros de las vicisitudes de la vida, ¿habéis ganado en ello algo? ¿Sois más
feliz ahora?
R. ¿Por qué no existe la nada?
7. ¿Queréis tener la bondad de describirnos vuestra situación lo mejor que podáis?
R. Sufro cuando me veo obligado a creer todo lo que negaba. Mi alma está como en ascuas, atormentada horriblemente.
8. ¿De dónde sacasteis las ideas materialistas que teníais en vuestra vida?
R. En otra existencia había sido malo, y mi espíritu estaba condenado a sufrir los tormentos
de la duda, durante mi vida, bajo cuyos impulsos me suicidé.
Hay aquí todo un orden de ideas. Se pregunta uno muchas veces cómo puede haber materialistas, puesto que habiendo ya pasado por el mundo espiritual deberían tener de él la intuición. Pero, precisamente, esta intuición se niega a ciertos espíritus que han conservado su orgullo, y no se arrepintieron de sus faltas. Su prueba consiste en adquirir, durante la vida corporal, y por su propia razón, la prueba de la existencia de Dios y de la vida futura, que tienen incesantemente a la vista, pero con frecuencia la presunción de no admitir nada fuera de sus conocimientos domina todavía, y sufren la pena hasta que, vencido su orgullo, se rinden por fin a la evidencia.
9. ¿Cuando os ahogasteis, qué pensabais que vendría a ser de vos? ¿Qué reflexiones hicisteis
en aquel momento?
R. Ninguna, era la nada para mí. He visto después que, no habiendo sufrido toda mi
condena, tenía aún que sufrir mucho más.
l0. ¿Estáis ahora bien convencido de la existencia de Dios, del alma y de la vida futura?
R. ¡Demasiado me atormenta esta idea!
11. ¿Habéis vuelto a ver a vuestro hermano?
R. ¡Oh! No.
12. ¿Por qué?
R. ¿Por qué queréis que unamos nuestros tormentos? Nos separamos en la desgracia, nos
uniremos en la felicidad.
13. ¿Tendríais placer de volver a ver a vuestro hermano? ¿Podríamos llamarle para que
viniera a vuestro lado?
R. No, no, estoy demasiado bajo.
14. ¿Por qué no queréis que le llamemos?
R. Porque tampoco es feliz.
15. ¿Acaso teméis su presencia? ¡Quizá podría haceros bien!
R. No, más tarde.
16. ¿Deseáis expresar algo a vuestros parientes?
R. Que recen por mí.
17. Parece que en la sociedad que frecuentabais, algunas personas participan de las
opiniones que teníais en vuestra vida. ¿Tendréis que informarles algo con este objeto?
R. Ah, ¡desgraciados! ¡Ojalá creyesen en otra vida! Ésta es la mayor felicidad que puedo
desearles. Si pudieran comprender mi triste situación, mucho les haría reflexionar.
Evocación del hermano del precedente, que profesaba las mismas ideas, pero que no se
había suicidado. Aunque desgraciado, tiene más calma. Su escritura es clara y legible.
18. Evocación.
R. ¡Si el cuadro de nuestros sufrimientos pudiera serviros de lección útil y persuadiros de
que existe otra vida donde se expían las faltas, la incredulidad!
19. ¿Os veis recíprocamente con vuestro hermano, a quien acabamos de llamar?
R. No, huye de mí.
Podría preguntarse cómo pueden los espíritus huir en el mundo espiritual, donde no existen obstáculos materiales ni retiros ocultos a la vista. Todo es relativo en ese mundo, y en conexión con la naturaleza fluídica de los seres que lo habitan. Sólo los espíritus superiores tienen percepciones indefinidas. En los espíritus inferiores son limitadas, y para ellos, los obstáculos fluídicos hacen el efecto de los obstáculos materiales.
Los espíritus se ocultan los unos de los otros por un efecto de su voluntad, que obra sobre su envoltura periespiritual y los fluidos ambientes. Pero la Providencia, que vela sobre cada uno individualmente como sobre sus hijos, les concede o rehúsa esta facultad en virtud de las disposiciones morales de cada uno, y según las circunstancias es un castigo o una recompensa.
20. Toda vez que estáis más tranquilo que él, ¿podríais darnos una descripción más precisa
de vuestros sufrimientos?
R. Cuando en la Tierra os veis obligados a confesar vuestros defectos, ¿no sufre vuestro
amor propio y vuestro orgullo? ¿No se rebela vuestro espíritu al veros humillados ante aquel que os demuestra que estáis en el error? Pues bien. ¿Qué creéis que sufre el espíritu que, durante una existencia, ha vivido persuadido de que nada existe después de él, que tiene razón contra todos?
Cuando de repente se encuentra en frente de la verdad resplandeciente, se aniquila, se humilla. A esto se agregan los remordimientos de haber podido olvidar por tanto tiempo la existencia de un Dios tan bueno, tan indulgente. Su estado es insoportable, no encuentra calma ni reposo. No encontrará tranquilidad hasta el momento en que la gracia santa, esto es, el amor de Dios, le conmueva, porque el orgullo se apodera de tal modo de nuestro pobre espíritu, que le envuelve enteramente, y le falta aún mucho tiempo para deshacerse de ese hábito fatal. Sólo la oración de nuestros hermanos puede ayudarnos a deshacernos de él.
21. ¿Queréis hablar de vuestros hermanos encarnados o de los espíritus?
R. De los unos y los otros.
22. Mientras que nos comunicábamos con vuestro hermano, una persona aquí presente ha
rogado por él. ¿Esta oración, le ha sido útil?
R. No se perderá... Si ahora rechaza la gracia, ésta le volverá cuando esté en estado de poder recurrir a esta divina panacea.
Vemos aquí otro género de castigo, pero que no es el mismo en todos los incrédulos. Independientemente del sufrimiento, hay la precisión, para este espíritu, de reconocer las verdades de que había renegado en su vida.
Sus ideas actuales denotan cierto progreso, comparativamente a otros espíritus que persisten en la negación de Dios. Esto ya es algo, y un principio de humildad el convenir en que se ha equivocado. Es más probable que, en su próxima encarnación, la incredulidad habrá hecho lugar al sentimiento innato de la fe.
Habiéndose transmitido el resultado de estas dos evocaciones a la persona que las había
solicitado, recibimos de esta última la contestación siguiente:
“Caballero, no os podéis figurar cuánto bien me han hecho las evocaciones de mi suegro y
de mi tío. Los hemos reconocido enteramente. La escritura del primero, sobre todo, tiene una analogía admirable con la que tenía en su vida. Tanto más que durante los últimos meses que ha pasado con nosotros era sobarbada e indescifrable. Se encuentra en dicha escritura la misma forma de los palos de la rúbrica y de ciertas letras. En cuanto a las palabras, a las expresiones y al estilo, es todavía más notable. Para nosotros la analogía es perfecta excepto que se halla más ilustrado acerca de Dios, el alma y la eternidad que negaba tan formalmente en otro tiempo. Estamos, pues, enteramente convencidos de su identidad. Dios será glorificado por nuestra creencia más firme en el Espiritismo, y nuestros hermanos, espíritus y encarnados, vendrán a ser mejores.
“La identidad de su hermano es menos evidente. Con la diferencia inmensa del ateo al
creyente, hemos reconocido su carácter, su estilo, su giro en las frases. Una palabra sobre todo nos ha sorprendido, es la de panacea; ésta era su palabra de costumbre, la decía y la repetía a todos a cada instante.
“He comunicado estas dos evocaciones a muchas personas, que se han quedado pasmadas de
su veracidad. Pero los incrédulos, los que tienen las opiniones de mis dos parientes, hubieranquerido respuestas aún más categóricas: que M. D..., por ejemplo, precisase el paraje donde ha sido enterrado, aquel en que se ha ahogado, de qué manera fue recogido su cadáver. Para satisfacerles y convencerles, ¿no podríais evocarle de nuevo? En este caso, ¿tendréis la bondad de dirigirles las preguntas siguientes?: ¿Dónde y cómo ejecutó su suicidio?, ¿cuánto tiempo permaneció bajo el agua?, ¿en qué sitio fue enterrado?, ¿de qué manera, civil o religiosa, se procedió a su inhumación?,
etc.
“Os suplico tengáis a bien hacer que se conteste categóricamente a estas preguntas, que son esenciales para los que dudan todavía. Estoy persuadido del bien inmenso que eso produciría. Hago de modo que mi carta os llegue mañana viernes, a fin de que podáis hacer esta evocación en la sesión de la Sociedad, que debe tener lugar dicho día... etc.”
Hemos reproducido esta carta a causa del hecho de identidad que acredita. Nosotros añadimos aquí la respuesta que hemos dado, para instrucción de las personas que no están familiarizadas con las comunicaciones de ultratumba.
“...Las preguntas que deseáis que dirijamos de nuevo al espíritu de vuestro suegro son sin
duda dictadas con la laudable intención de convencer incrédulos, porque en ellas no vemos en vos ningún sentimiento de duda ni de curiosidad. Pero un conocimiento más perfecto de la ciencia espiritista os hubiera convencido de que eran superfluas. En primer lugar, me suplicáis que haga responder categóricamente a vuestro pariente: ¿ignoráis, sin duda, que no podemos gobernar a los espíritus a nuestro gusto? Responden cuando quieren, como quieren y a menudo como pueden. Su libertad de acción es todavía más grande que en su vida y tienen más medios de evitar la presión moral que se quisiera ejercer sobre ellos.
“Las mejores pruebas de identidad son las que dan espontánea y voluntariamente, o que
nacen de las circunstancias y casi siempre es inútil provocarlas. Vuestro pariente ha probado su identidad de una manera irrecusable según vos. Es, pues, más que probable que rehusaría responder a preguntas que justamente pueden considerarse como superfluas y hechas con la idea de satisfacer la curiosidad de personas que le son indiferentes.
“Podría responder, como han hecho muchas veces otros espíritus en semejante caso: «¿Para qué preguntarme cuestiones que sabéis?» Añadiré también que en el estado de turbación y de sufrimiento en que se encuentra, deben serle más penosas las investigaciones de este género. Es exactamente igual que si se quisiese obligar a un enfermo, que apenas puede pensar y hablar, a contar los detalles de su vida. Esto sería seguramente faltar a los miramientos que se deben a su situación.
“En cuanto al resultado que esperáis, estad persuadido de que sería nulo. Las pruebas de
identidad que se han suministrado tienen mayor valor, por lo mismo que son espontáneas, y nada podría sospecharse sobre el modo como se dieron. Si los incrédulos no están satisfechos de ellas, quizá lo estarían menos por medio de preguntas preparadas que podrían dar lugar a sospechas de connivencia. Hay gentes a quienes nada puede convencer. Verían con sus propios ojos a vuestro pariente en persona, y se creerían juguete de una alucinación.
“Me resta dirigiros aún dos palabras, sobre la súplica que hacéis de que se haga esta
evocación el mismo día en que recibiera vuestra carta. Las evocaciones no se hacen así, con el talismán. Los espíritus no responden siempre a nuestro llamamiento. Es preciso para esto que lo puedan o que lo quieran. Es necesario, además, un médium que les convenga, y que tenga la aptitud especial indispensable, que este médium esté disponible en un momento dado, que el centro sea simpático al espíritu, etc., circunstancias todas de las que no se puede jamás responder, y que importa conocer, tratándose de hacer las cosas con la formalidad necesaria.”
ALLAN KARDEC.

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                            LA CAUSA DE LA GUERRA


¿Qué causa arrastra al hombre a la guerra? 
«Predominio de la naturaleza animal sobre la espiritual y dominación de las pasiones.- En 
estado de barbarie, los pueblos no conocen otro derecho que el del más fuerte, y de aquí que 
la guerra sea su estado normal. A medida que el hombre progresa, se hace menos frecuente 
aquélla; porque éste evita sus causas, y cuando la guerra es necesaria, el hombre la hace con 
humanidad». 
. ¿Desaparecerá algún día la guerra de la tierra? 
«Sí, cuando los hombres comprendan la justicia, y practiquen la ley de Dios; entonces 
serán hermanos todos los pueblos». 
. ¿Cuál ha sido el objeto de la Providencia, haciendo necesaria la guerra? 
«La libertad y el progreso». 
Si la guerra ha de producir el efecto de llegar a la libertad, ¿a qué se debe que tenga con 
frecuencia por fin y resultado la dominación? 
«Dominación momentánea para cansar a los pueblos, a fin de hacerles llegar más pronto».. 
. ¿Qué debemos pensar del que suscita la guerra en beneficio suyo? 
«Este es el verdadero culpable, y le serán precisas muchas existencias para expiar todos 
los asesinatos, que con su conducta habrá originado, porque responderá de cada hombre cuya
muerte haya causado por satisfacer su ambición». 
EL LIBRO DE LOS ESPIRITUS 
ALLAN KARDEC 

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Si está usted  deprimido, usted está viviendo el pasado;
Si usted está ansioso, usted está viviendo en el futuro;
Si usted está en paz, usted está viviendo el momento presente.
-Lao-Tse -
                               
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MÁS ALLÁ DE LA VIDA

           

¿El qué nos espera después de la muerte física?


Esta es una pregunta que muchos se hacen. Ante el desconocimiento de lo que nos aguarda, alimentan el terror a la muerte.
Personas hay que ni tan siquiera osan mencionar la palabra, como si eso fuese atraer el suceso para sí o para los suyos. Pero eso no impide que la muerte llegue.
El miedo a morir está mucho en función del desconocimiento de que más allá de la vida corporal existe la verdadera, la vida espiritual.
Aunque algunos aún lo dudan, es una certeza. El Dr. Raymond Moody Jr., con residencia en la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia, en los Estados Unidos, posee una larga experiencia sobre el asunto.
Con varios libros publicados, él relata  casos de pacientes que tuvieron. Experiencias de Casi Muerte. Esto es, personas que sufrieron problemas graves, que casi les condujeron a la muerte y después regresaron, contando lo que les aconteció durante aquel periodo.
Aunque hay algunos que tratan tales relatos como alucinación, no se puede concebir que, al retornar al cuerpo, después de la muerte aparente, tales criaturas relaten hechos, situaciones, casi siempre confirmadas.
Más recientemente, el Dr. Moody pasó a analizar el caso de niños que sufrieron una muerte aparente.
Porque, dice él, si el adulto tuvo tiempo para ser influenciado y modelado por las experiencias de su vida y de sus creencias religiosas, los niños no están profundamente influenciados por el ambiente cultural y en ellos la experiencia adquiere un cierto frescor.
Es el caso de la niña de siete años que, al atravesar un trecho congelado de un río, cayó y se golpeó la cabeza. Se desmayó y permaneció inconsciente durante doce horas.
Durante ese tiempo, el médico no sabía si la niña iba a vivir o a morir.
La pequeña se vio en un jardín extraodinariamente bello, con flores semejantes a dalias enormes.
Miró alrededor y vio un ser. Se sintió amada y  reconfortada por su presencia. Fue una sensación deliciosa, como jamás había experimentado antes en su vida.
El ser entonces le dijo: Vas a regresar. Y ella respondió: Si.
El ser le preguntó por qué ella quería retornar a su cuerpo y ella le dijo: Porque mi madre precisa de mi.
Después de eso, se sintió descendiendo por un túnel. Se encontró en la cama, se levantó y dijo : ¡ Hola mamá !.
Esta es una buena evidencia de que hay vida después de la muerte.
Proseguiremos viviendo, sí, porque el Espíritu es inmortal y habrá de volver, muchas veces aún, al escenario de la Tierra, hasta su completa depuración.
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Cuando las criaturas relatan sus Experiencias de Casi Muerte, se constata que un número sorprendente de ellas se ven en cuerpos espirituales adultos.
Tal hecho está llevando a exponentes de la Psiquiatría, de la Psicología y del Psicoanálisis, a la conclusión de que el hombre no es un ser físico viviendo experiencias espirituales, sino un ser espiritual, temporalmente ligado a un cuerpo físico.
Es la Ciencia llevando al hombre a reconocer las verdades ya promulgadas desde la remota Antigüedad y divulgadas por Cristo.
Redacción de Momento Espírita, con base en el cap. 3,
del libro La luz del Más Allá, de Raymond Moody, Jr.,

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Caracteres anatómicos del criminal






Temas de hoy:

-Desde el concepto de la evolución infinita del Espíritu,¿Cómo puede haber un "Juicio Final" o un          "Fin del Mundo"?.
-Ocupaciones de los Espíritus, según sus cualidades y evolución.
-Utilidad de las evocaciones particulares
-El mayor milagro de Jesús.
- Caracteres anatómicos del criminal


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Desde el concepto de la evolución infinita  del espíritu, ¿cómo puede haber un “Juicio Final” y un  “Fin del Mundo”?.

El “juicio final” que experimenta el Ser desencarnado después de haber abandonado este mundo, está regido por una ley  o norma por la que se clasifican y sitúan las Almas en el mundo espiritual.
Este concepto nos lo han legado las religiones, como tantos otros, desfigurado, por lo que suena a algo amenazador y terrible que nos espera al final del camino: el  llamado “fin del mundo”,  nos lo enseñaron con la idea de una terrible catástrofe y una total destrucción que un día sufrirá la Tierra y los seres que la habiten;  como un terrible final de todo lo que existe y después una suerte definitiva, buena o mala, para  todos  los que alguna vez vivimos aquí.
Sin embargo para cada persona, el fin del mundo supone en realidad el final de la existencia física cuando deja su cuerpo carnal, pero el  Ser inmortal  continúa viviendo en el Plano Espiritual; así es en realidad el llamado “fin del mundo”, al que se debiera llamar más bien, “final de una etapa humana en este mundo”.   Se le ha llamado  también  “Juicio del último día” o “Juicio final”, pero este no es otra cosa que  el que cada cual experimenta inmediatamente después de su muerte como Ser humano.
  No parece coherente el interpretar la idea del  Fin del Mundo como el punto y final de la Obra de la Creación de Dios.  No cabe considerar  que Dios, Creador Perfecto e Infinito, vaya a poner  punto final a su obra  perfecta e infinita como Él,  y  después se vaya a quedar eternamente inactivo (además de que sería dejar sin terminar su “obra maestra”, en cuanto a la creación del Ser humano, todavía tan imperfecto y tan alejado de la perfección divina a la que está llamado). No nos podemos imaginar al Ser Creador Infinito, que es Energía  Dinámica y Vibración Pura y constante,  parado eternamente ,  habiendo dejado  su Obra a medio camino; si así fuese, cabría preguntarse :  ¿ y luego qué haría Dios?..... Además, ¿cómo iba a dejar  infinitamente estancadas en su camino evolutivo a  toda  esa multitud de almas imperfectas, que no han evolucionado suficientemente todavía?. Esa idea del “punto y final” divino, limita la creación de Dios y por tanto limita a Dios, que es el Ser  Supremo, Eterno e Ilimitado. Ese final, tal como se ha pregonado, sería  para todas las almas de la Creación, una eterna condena al estancamiento forzoso y al ostracismo, sin más culpa que la de haber existido.
Pero sin embargo, ciertamente hay un Juicio final individual, cada  vez que alguien muere, lo experimenta   particular e individualmente;  en realidad es un  auto-juicio de su propia conciencia, con el  que cada espíritu valora la vida finalizada como Ser humano.  Esto le sirve al Ser espiritual  para comprender y sentir  los errores que cometió, y también los aciertos, así como las cosas que se dejó pendientes por hacer en este mundo y que tendrá que corregir o completar  más adelante.
     La secuencia  de cómo se produce a nivel individual, es la siguiente : Primero  se encuentran que “ al final del túnel”  por el que se sintieron deslizar durante el trance de la muerte, se les presenta un Ser de Luz  que suele ser su Guía espiritual, y que les  recibe amablemente  ayudándoles en  este acto en el que no se sienten  solos.   Entonces comienzan a percibir imágenes retrospectivas de todos los detalles de su vida, hasta los más insignificantes, siempre que signifiquen algo o tengan alguna transcendencia. En una asombrosa experiencia, el Ser desencarnado  se hace consciente de las inmensas perspectivas y secuencias de las edades humanas transcurridas. Comprende la relación de sus vidas pasadas con la que acaba de finalizar;  así  por el pasado  se explica el presente y este deja entrever el  futuro.
       Todo esto sucede en lo que sería  apenas un fugaz instante para nosotros, pero no para el Ser que protagoniza esta experiencia, pues ya no tiene el sentido del tiempo que tenemos en la Tierra; esta experiencia la  siente intensamente y  ve los detalles de su vida como si los  contemplase  en una  gran pantalla panorámica de cine , en donde analiza la película de su vida como protagonista ,  reviviendo intensamente las escenas y sintiendo el resultado de sus actos y omisiones,  valorando lo realizado en su compromiso para con esa vida. En este juicio comprende y reconoce su responsabilidad ante la  Divina ley de Causa y Efecto, de la que más adelante  hablaremos. De este modo  fija su suerte en el mundo espiritual y el destino que le aguarda en vidas futuras como Ser humano, aunque  la situación en que  queda en el mundo espiritual,  siempre es limitada  en cuanto a la duración  y le supone mientras tanto un estado más o menos feliz o desgraciado en muy diversos grados, según  el grado de vibración espiritual  que mantenga el Ser.
     Este juicio individual sobre los frutos de nuestra vida finalizada, es  necesario para el espíritu, porque con la  revisión del camino evolutivo que acaba de recorrer  puede prepararse para fijar futuras metas y conquistas de evolución, por lo que es una experiencia necesaria, porque  dispone de la conciencia de cada uno, como punto de partida desde donde poder después rectificar para poder seguir evolucionando en otras existencias  humanas futuras. No se trata de  un  Juicio severo  al que debemos temer, porque  debemos tener claro que Dios, del que hablaremos próximamente, es un Padre que no castiga eternamente por nuestros errores por graves que sean, sino que perdona siempre y no permite que se pierda ni uno solo de sus hijos.   
  Solamente debemos temer las consecuencias,  que antes o después deberemos afrontar por haber infringido las Leyes Divinas mediante  nuestros actos negativos. No obstante es de comprender que  después de este auto-juicio, el Ser siempre encuentra en su conciencia su premio o su castigo, que lo es en sentido corrector, no en sentido de venganza justiciera al estilo humano..
     Tras el Juicio, el Espíritu impuro, entorpecido por los fluidos materiales, queda confinado en las zonas vibratorias inferiores, mientras que  los virtuosos y elevados, con un cuerpo espiritual más depurado y sutil,  quedan agrupados en planos  elevados sobre nuestra atmósfera psíquica.
     Desde el punto de vista de la profunda realidad en la que estamos todos inmersos, que es la Evolución, ( la abordaremos en el capítulo correspondiente),  el  “Fin del Mundo”  a nivel colectivo y global, solo se puede entender como una necesaria transformación de esta gran casa común que es nuestro planeta Tierra, cuando finalice la actual etapa evolutiva planetaria en la que nos encontramos ahora , dando paso después a una nueva etapa de un nivel superior al actual, en lo intelectual, lo mental y lo ético; o sea, en realidad supone el final de este mundo nuestro en cuanto a transformación moral, social y  también física, y a su vez el nacimiento de un nuevo mundo en cuanto se refiere a  la nueva sociedad humana que deberá habitar  un mundo de regeneración.
Es de creer que cuando la Tierra modifique su psicoesfera actual, que es la resultante de todas las construcciones mentales de los seres humanos que la habitamos, la ignorancia  y la angustia existencial desaparecerán. El ser humano alcanzará el conocimiento de unas Leyes Divinas o Cósmicas que nos rigen, y comprenderá la importancia de alcanzar y crecer en valores éticos. Las actuales neurosis y las llamadas “angustias existenciales” de tanta gente, cederán paso a edificaciones mentales de progreso y felicidad. El  ser humano terminará por comprender y admitir su naturaleza espiritual y esto le llevará a sentir cada vez más la necesidad de sacudirse de las bajas vibraciones del planeta y de elevarse con las de los Planos Superiores.
   Según han advertido en repetidas ocasiones  desde  los Planos Espirituales Superiores, nuestro mundo sufrirá grandes transformaciones a todos los niveles.  Cuando este cambio se produzca, de lo  que ya hay indicios más que sobrados para interpretar que este cambio es actualmente un proceso en marcha, los Seres que no sean aptos para acceder a un nivel ético y moral superior al del ser humano actual que les capacite para  formar parte de una nueva Humanidad en un mundo más adelantado que el nuestro actual, deberán continuar su particular proceso de maduración evolutiva “repitiendo curso” como los malos estudiantes, en aulas inferiores o mundos físicos diferentes, acordes a su nivel de desarrollo en donde  se han estancado, y en los cuales  puedan asimilar lo que les falta para poder conquistar el poder proseguir en un  mundo superior a este, clasificado como  “ de Regeneración.”  Así se comprende el sentido que tienen las palabras evangélicas de  “la separación del grano de la paja”, o la “derecha y la izquierda del Cristo”, etc.
   Es de señalar que el número de Espíritus de una mayor evolución que han reencarnado en los  últimos años es más elevado que en el pasado.  Esto es así, debido precisamente  a estar actualmente la Tierra a punto de entrar en una nueva etapa, pasando de su grado evolutivo actual al siguiente superior en la escala evolutiva de los mundos. En estas circunstancias en las que deberá de seguir siendo habitada la Tierra por una nueva Humanidad más moral y espiritualizada, y en donde, tal  vez de forma trágica, se vaya a separar finalmente “el grano de la paja”, o los buenos de los malos, la gente  que deba  poblar la Tierra como mundo de Regeneración, tal vez necesite más que nunca a estos Seres Guías en su silenciosa y eficaz labor  de ayuda para  la Humanidad.
    Lo esencial ahora, es que consideremos que el llamado “Final de los Tiempos”, no es  sino un cambio de ciclo evolutivo, y que no supone en absoluto la aniquilación total de la raza humana. Sí  se trata, sin embargo,  de un proceso de transformación gradual y contínuo, conforme a la Ley Universal de Evolución, que abarca una época de duración indeterminada, y que posiblemente venga acompañado de grandes cambios en todo el planeta, de forma progresiva  o tal vez de modo brusco y traumático; eso depende de cómo actuemos todos los Seres humanos,  a nivel individual, social, ético,  medioambiental, etc.

- Jose Luis Martín-

“La utilización del concepto “final de los tiempos” por los seres espirituales para ser intuido por la mente humana, ha tenido como móvil el hacer despertar la conciencia del hombre y hacerle caer en la cuenta de lo muy alejado que se encuentra del cumplimiento de las Leyes Divinas”.
⦁ Centro de Estudios de Ciencias Universales –


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OCUPACIONES DE LOS ESPÍRITUS SEGÚN SUS CUALIDADES Y EVOLUCIÓN.
Las atribulaciones de los espíritus son proporcionadas a su adelanto, las luces que poseen, sus capacidades, su experiencia y al grado de confianza que inspiran al soberano Señor.
Allí no existen los privilegios ni los favores que no sean premio del mérito: todo está medido con el peso de la justicia divina. Las misiones más importantes sólo son confiadas a los que Dios reconoce como capaces de llevarlas a cabo e incapaces de faltar a ellas o de comprometerlas. Mientras que a la vista de Dios, los más dignos componen el consejo supremo, la dirección de las infinitas evoluciones planetarias está confiada a jefes superiores, y a otros está conferida la de mundos especiales. Vienen después en el orden de adelanto y de la subordinación jerárquica las atribuciones más restringidas de aquellos que presiden la marcha de los pueblos, la protección de las familias y de los individuos, el impulso de cada ramo de progreso, las diversas operaciones de la Naturaleza hasta los más ínfimos detalles de la Creación. En ese amplio y armonioso conjunto hay ocupaciones para todas las capacidades, aptitudes y buenas voluntades. Ocupaciones aceptadas con
alegría, solicitadas con ardor, porque son en medio de adelanto para espíritus que aspiran a elevarse.
14. Así como las grandes misiones son confiadas a los espíritus superiores, las hay de todos los grados de importancia, destinadas a los espíritus de diferentes rasgos; de lo que puede deducirse que cada encarnado tiene la suya, es decir, deberes que cumplir para el bien de sus semejantes, desde el padre de familia a quien incumbe el cuidado de hacer progresar a sus hijos, hasta el hombre de genio que aporta a la sociedad nuevos elementos de progreso. A menudo en esas misiones secundarias se encuentran debilidades, prevaricaciones, apartamientos, pero sólo perjudican al individuo y no al conjunto.
ALLAN KARDEC.

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Utilidad de las evocaciones particulares

. Las comunicaciones que se obtienen de los Espíritus muy superiores o de aquellos que han animado los grandes personajes de la antigüedad, son preciosas por la alta enseñanza que encierran. Estos Espíritus han adquirido un grado de perfección que les permite abrazar una esfera de ideas más extensa, penetrar los misterios que están fuera del alcance vulgar de la humanidad y por consiguiente iniciarnos mejor que los otros en ciertas cosas. No se sigue de esto que las comunicaciones de los Espíritus de un orden menos elevado sean inútiles; el observador saca de ellas más de una instrucción. Para conocer las costumbres de un pueblo es menester estudiar todos los grados de la escala. El que no lo viera sino bajo una faz, lo conocería mal. La historia de un pueblo no es la de los reyes y personajes sociales; para juzgarle es preciso verle en la vida íntima, en sus costumbres privadas. Así es que los Espíritus superiores son los personajes del mundo de los Espíritus; su elevación misma les coloca de tal modo sobre nosotros, que la distancia que nos separa nos asusta. Los Espíritus más burgueses (permítasenos esta expresión) nos hacen más palpables las circunstancias de su nueva existencia. Entre ellos el lazo de la vida corporal con la vida del Espíritu es más intimo, la comprendemos mejor porque nos toca de más cerca. Sabiendo por ellos mismos lo que son, lo que piensan, lo que experimentan los hombres de todas las condiciones y de todos los caracteres, los hombres de bien como los viciosos, los grandes como los pequeños, los felices y los infelices del siglo, en una palabra, los hombres que han vivido entre nosotros, que hemos visto y conocido, cuya vida real sabemos, sus virtudes y
extravagancias, comprendemos sus goces y sus sufrimientos, nos asociamos a ellos y
sacamos una enseñanza moral tanto más provechosa cuanto más íntima son las relaciones entre ellos y nosotros. Nos ponemos más fácilmente en el lugar de aquel que ha sido nuestro igual, que no en el de aquel que sólo vemos a través de la ilusión de una gloria celeste. Los Espíritus vulgares nos enseñan la aplicación práctica de las grandes y sublimes verdades cuya teoría nos enseñan los Espíritus superiores. Por lo demás, en el estudio de una ciencia nada hay inútil: Newton encontró la ley de las fuerzas del universo en el fenómeno más sencillo.
    La evocación de los Espíritus vulgares tiene, por otra parte, la ventaja de ponernos en relación con los Espíritus que sufren, que uno puede aliviar y cuyo adelantamiento podemos facilitar por medio de consejos útiles. Podemos, pues, hacernos útiles instruyéndonos nosotros mismos; cuando sólo se busca nuestra propia satisfacción, hay egoísmo en la conversación con los Espíritus, y el que se desdeña de tender una mano caritativa a los que son desgraciados, da pruebas de orgullo. ¿Para qué le sirve tener buenas recomendaciones de los Espíritus de importancia, si esto no le hace mejor, más caritativo y más benévolo para sus hermanos de este mundo y del otro?
¿Qué seria de los pobres enfermos si los médicos rehusaban tocar sus llagas?
EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS
ALLAN KARDEC

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                        EL MAYOR MILAGRO DE JESÚS

63. El más grande de los milagros que Jesús operó, el que realmente da testimonio de su superioridad, ha sido la revolución que sus enseñanzas produjeron en el mundo, a pesar de la exigüedad de sus medios de acción.. 
El Génesis 
Allan kardec 


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CARACTERES ANATÓMICOS DEL CRIMINAL
(Pensamiento social Espirita)
Fernando Ortiz
El Espiritismo no desciende a los caracteres anatómicos del criminal, ni puede, dentro de sus principios, sustentar, por ejemplo la criminalidad de los hombres con estúpidas orejas, o los platicéfalos, porque este estudio se escapa completamente de los problemas concretos de la filosofía espirita.
Está claro que el espiritismo, así como los apasionados por la antropología criminal, no puede garantizar que todo hombre que tenga tal o cual carácter fisionómico, sea un criminal. Y esto porque se ve muchas veces hombres con físico repulsivo, que no son criminales, y viceversa. Y es cierto decir que no solo son criminales los declarados por la ley, sino que hay muchos que escapan al imperio de la misma, y que están en estado latente, no es menos cierto que el delito es el resultado de una infinidad de factores heterogéneos; la coincidencia de unos tantos no basta para caracterizar al criminal, lo que solo se puede obtener por la concomitancia de un poderoso jefe de caracteres.
Más el espiritismo dice que es el espíritu quien modela, arregla, el cuerpo adecuado a su estado de progreso, o que se haya influenciado por el órgano que se ha de manifestar, aunque al encarnarse no lo haya elegido, y esto le sirva de expiación.
El organismo anormalmente defectuoso, cuyos caracteres demuestran, según la antropología criminal, un retroceso al salvaje y al animal, en relación con el estado de progreso físico de la raza, en suma, la forma atrasada del cuerpo, puede ser para los espiritas, propia también para un espíritu atrasado, cuyo escaso adelantamiento es contemporáneo de la edad primitiva, y corresponde al cuerpo anacrónico.
Así, el espíritu y el cuerpo se complementarían, de la misma forma que a los viejos no les gusta vestir conforme las exigencias de la moda actual, y se complacen en los adornos de la lejana juventud, también, los espíritus que no llegaron a adaptarse al progreso actual de su ambiente de encarnados, parecen deleitarse con antiguos ropajes corporales, propios de encarnaciones anteriores.
Y si así no fuese, si un cuerpo de caracteres casi simiescos se observa una personalidad honrada, será porque la criminalidad está latente, o se trata de un espíritu encarnado para expiar faltas del pasado y resistir, triunfante, al constante peligro de las tentaciones somáticas. Si, al contrario, vemos en un cuerpo normalmente conformado la individualidad de un asno, será porque se trata de un espíritu de la edad de piedra, encarnado para cumplir el mandato, de finalidad misteriosa, de los espíritus superiores, vecinos de la divinidad.
En resumen, los caracteres corporales de los delincuentes indicados por la antropología no desdicen los principios del espiritismo, pueden ser explicados y entendidos ante sus preceptos evolucionistas.
Véase como Allan Kardec explica la correspondencia entre caracteres psíquicos y anatómicos:
Pg. 369 _ ¿El libre ejercicio de las facultades del alma está subordinado al desenvolvimiento de los órganos?
Respuesta:
“Los órganos son los instrumentos de manifestación de las facultades del alma y la manifestación está subordinada al desenvolvimiento y al grado de perfección de los mismos órganos, como la excelencia de un trabajo a la perfección de la herramienta!”.
Pg. 370 - ¿De la influencia de los órganos se podría inferir la analogía entre el desenvolvimiento de los órganos cerebrales y de las facultades morales e intelectuales?
Respuesta:
“No confunda el efecto con la causa. El espíritu posee siempre las facultades que le son propias; no son los órganos los que producen las facultades, más si estas las que determinan el desenvolvimiento de los órganos.
Pg. 371 — ¿Tiene fundamento la opinión según la cual los cretinos e idiotas poseen un alma de naturaleza inferior?
Respuesta:
“Ninguna” Traen un alma humana, con frecuencia más inteligente de lo que se puede creer, más sufren por la insuficiencia de medios para comunicarse, como sufre el mundo, por no poder hablar.
Pg. 372 - ¿Cuál es el objetivo de la providencia creando seres desgraciados como los cretinos e idiotas?
Respuesta:
“Los que habitan cuerpos de idiotas sufren un castigo. Padecen la vergüenza que experimentan y por la imposibilidad de manifestarse por órganos no desarrollados e imperfectos.
-¿No es, pues, exacto decir que los órganos no influyen en las facultades?
“Nunca lo dijimos: influyen y mucho en la manifestación de las facultades, sin embargo no las originan.
Veamos la diferencia: Un buen músico no tocará bien con un mal instrumento, lo que no le impedirá ser un buen músico.”
“Es preciso distinguir entre el estado normal y patológico. En el estado normal, lo moral vence los obstáculos que la materia le impone.
Hay casos, sin embargo, en donde la materia ofrece tal resistencia que las manifestaciones quedan impedidos o desnaturalizados, como en el idiotismo y en la locura. Son casos patológicos, y como el alma no disfruta en ellos de amplia libertad, hasta la ley humana la exime de la responsabilidad de sus actos”.
Pg. 375 - ¿Cuál es la situación del espíritu en la locura?
Respuesta:
“El espíritu en estado de libertad recibe directamente sus impresiones y ejerce directamente acción sobre la materia. Encarnado. Sin embargo, se encuentra en condiciones muy diferentes, y en la contingencia de servirse de los órganos especiales. Si en parte o en conjunto de esos órganos se modifica, se interrumpe con relación a ellos o que de ellos depende. Si pierde los ojos, queda ciego, si se le latera el oído, se torna sordo. Imagínese, ahora, que se trata del órgano que preside la inteligencia o la voluntad, y será fácil comprender que disponiendo el espíritu solamente de órganos incompletos o alterados, de ahí resultará una perturbación de la que el tendrá conciencia en su foro íntimo, más cuyo curso no podrá detener.”
-¿Entonces, el desorganizado es siempre el cuerpo y no el espíritu?
- “Cierto, más conviene no perder de vista que, así como el espíritu actúa en la materia, esta influye sobre el hasta cierto punto, y que el espíritu puede impresionarse momentáneamente con la alteración de los órganos por donde se manifiesta y recibe impresiones. Puede aún suceder que, durante mucho la locura, la repetición de los mismos actos ejerza influencia en el espíritu, de que solo se liberará con la completa liberación de toda impresión material”.
Entretanto, con mayor amplitud, Allan Kardec al explicar su teoría de la belleza, asienta esos principios de correlación entre caracteres psíquicos y anatómicos. Así, después de copiar elocuentes parágrafos de Charles Richard, de su libro Las revoluciones inevitables en el globo y en la humanidad, comenta:
Véase de estas juiciosas observaciones que el cuerpo se ha modificado en sentido determinado y según una ley, a la medida que el ser moral se desenvuelva; que la forma externa se haya en relación constante con el instinto y los apetitos del ser moral; que, cuanto más se aproxima a la animalidad, más la forma se animaliza, y, en fin, a la medida que se purifican los instintos materiales y dan lugar a los sentimientos morales, la envoltura externa, que ya no está destinada a la satisfacción de las necesidades groseras, reviste formas menos pesadas, más delicadas, en harmonía con la elevación y la delicadeza de los pensamientos.
La perfección de la forma es así consecuencia de la perfección del espíritu, donde se puede concluir que lo ideal de la forma debe ser la que reviste el espíritu en el estado de pureza, la que imaginan los poetas y verdaderos artistas, porque estos penetran por el pensamiento en los mundos superiores. Se dice hace mucho que la cara es el espejo del alma. Esta verdad, axiomática, explica el hecho vulgar de desaparecer ciertas fealdades al reflejo de las cualidades morales del espíritu, y la preferencia dada, muchas veces, a una persona fea, dotada de eminentes cualidades, en vez de la que posee la belleza plástica. Es que la fealdad solo consiste en las irregularidades de la forma; no excluye, sin embargo, la delicadeza de los trazos, necesarios a la expresión de los delicados sentimientos.
De lo que procede puede concluirse que la belleza real consiste en la forma que más se aparta de la animalidad y mejor refleja la superioridad intelectual y moral del espíritu, que es el ser principal. Influyendo lo moral sobre el físico, que el apropia a sus necesidades físicas y morales, se sigue que: 1º, el tipo de belleza consiste en la forma más propia a la expresión de las más altas cualidades morales e intelectuales: 2º, a la medida que el hombre se eleva moralmente su involucro se aproxima al ideal de la belleza, que es la angélica.
El negro puede ser bello para el negro, como un gato para otro, sin embargo no es lo bello en el sentido absoluto, porque los trazos groseros, los labios gruesos acusan la materialidad de los instintos; pueden expresar pasiones violentas, nunca, sin embargo, las delicadas variedades del sentimiento y las modelaciones de un espíritu elevado.
Es porque, me parece, podemos, sin fatuidad, juzgarnos más bellos que los negros y hotentotes, más seremos, tal vez, para las generaciones futuras perfeccionadas lo que los hotentotes son para nosotros; y, cuando ellos encuentren nuestros fósiles, lo tomaran por alguna variedad de animales.
Véase en fin lo que el propio Kardec dijo en otro estudio titulado “la carne es débil”: Hay pensamientos viciosos que son evidentemente del espíritu, porque dicen más con la moral que con lo físico, otros parecen la consecuencia del organismo y por esa razón existe menos responsabilidad.
Tales son las predisposiciones a la cólera, a la pereza, a la sensualidad etc.
Es perfectamente reconocido hoy en día por los filósofos espiritualistas que por órganos cerebrales, correspondiendo a las diversas actitudes, deben su desenvolvimiento a la actividad del espíritu. Un hombre no es músico porque tenga la tendencia de la música, más si tiene la tendencia de la música porque su espíritu es músico.
Si la actividad del Espíritu actúa sobre el cerebro, debe actuar igualmente sobre las demás partes del organismo. El espíritu, es por tanto, el artista del propio cuerpo, que amolda, por así decir, con el fin de apropiarlo a sus necesidades y a la manifestación de sus tendencias.
Siendo así, la perfección en las razas adelantadas sería el resultado del trabajo del espíritu, que perfecciona su organismo a la medida que las facultades aumentan (la Génesis según el espiritismo, cap. XI – Génesis espiritual) Por una consecuencia natural de este principio, las disposiciones
morales del espíritu deben modificar las cualidades de sangre, darle mayor o menor actividad, provocar una secreción más o menos abundante de bilis y otros fluidos, como el glotón a quien llega la saliva, el agua a la boca, a la vista como un manjar apetitoso.
No es el manjar el que sobre excita al órgano del paladar, visto que no hay contacto, es el espíritu que, por el pensamiento, actúa sobre el órgano, al paso que la vista del manjar no produce cualquier efecto en otro espíritu. Lo mismo sucede con todos los apetitos, con todos los deseos provocados por la vista.
Como ser espiritual independiente, preexisten y sobreviven al cuerpo, la responsabilidad que es absoluta, para la mayoría, pues, el primero y principal móvil de la creencia en el no es nada el espanto que causa responsabilidad, fuera de la ley humana, y a la cual suponen escapar cerrando los ojos.
Hasta hoy ninguna buena definición había para esta responsabilidad: no era más que un temor vago; donde, es preciso reconocerlo, en creencia no siempre admisibles para la razón: el espiritismo lo demuestra como una realidad patente, efectiva, sin restricción, como una consecuencia natural de la espiritualidad del ser; por eso ciertas personas tienen miedo del espiritismo, que las perturbaría, colocándoles en frente el terrible tribunal del futuro. Probar que el hombre es responsable por todos sus actos es probar su libertad de acción, y por tanto elevar su dignidad. La perspectiva de la responsabilidad fuera de la ley humana es el más poderoso elemento moralizador; el espiritismo conduce a ese fin por la fuerza de las cosas. Según las precedentes observaciones fisiológicas, puede admitirse pues, que el temperamento es al menos en parte determinada por la naturaleza del espíritu, que es causa y no efecto.
Decimos en parte, porque hay casos en que el físico influye evidentemente en la moral; cuando, por el.; un estado mórbido u anormal está determinado para una causa externa accidental, independiente del espíritu, como la temperatura, el clima, los vicios hereditarios de constitución, un mal pasajeros, etc.
La moral del espíritu puede entonces estar afectada en sus manifestaciones por el estado patológico, sin que sea modificada su intrínseca naturaleza.
Excusarse de las malas acciones por debilidad de la carne no es nada más que un pretexto para escapar a la responsabilidad. La carne es débil porque el espíritu es débil, lo que completa la responsabilidad de sus actos.
La carne, que no tiene pensamiento ni voluntad, nunca prevalece sobre aquel que piensa y quiere; el espíritu es quien da a la carne la calidad correspondiente a sus instintos, como un artista imprime a su obra material el sello del genio. El espíritu, libre de instintos da la bestialidad, construye un cuerpo que ya no es un tirano para sus aspiraciones, para su espiritualidad: siendo así, el hombre come para vivir, porque vivir es una necesidad, sin embargo ya no vive para comer.
Se conserva, por tanto, integra, la responsabilidad moral de los actos de la vida; dice, sin embargo, la razón que las consecuencias de esta responsabilidad deben ser proporcionales al desenvolvimiento intelectual el espíritu: cuanto más ilustrado, menos disculpable, porque con la inteligencia y el sentido moral nacen las nociones del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto. El salvaje, muy próximo a la animalidad, que cede al instinto del bruto, comiendo al semejante es, sin duda, menos culpable que la civilización que comete simplemente una injusticia”.
Aun hay más. Allan Kardec extiende esta teoría del paralelismo entre los caracteres del Espíritu y los del cuerpo, al afirmar que el espíritu desencarnado, en sus aspiraciones a los habitantes de la tierra, adopta, formas que también obedecen a este principio. Ninguna otra cosa se deduce de estos parágrafos (1) “Pudiendo tomar todas las formas, el espíritu se presenta bajo aquella que mejor lo da a conocer, si así lo desea. Aunque, como espíritu, no tenga ningún defecto físico, se presenta defectuoso, cojo, herido, con cicatrices, si es necesario para mostrar su identidad. Lo mismo en cuanto al vestuario
Los espíritus que ya nada conservan de los apetitos terrenos, se compone ordinariamente de una túnica de largas pliegues flotantes con una cabellera graciosa y ondulada. Los espíritus se presentan en general con las características de su elevación, como una aureola, que les dan el aspecto de ángeles resplandecientes y luminosos; otros, entre tanto, se muestran de acuerdo con sus ocupaciones terrenas; un guerrero aparecerá con su armadura, un sabio con un libro, un asesino con un puñal.
En los espíritus superiores se nota una figura hermosa, noble y tranquila; los inferiores tienen algo de feroz y bestial, y en ciertas ocasiones conservan las señales de los crímenes que cometieron o de los castigos que soportaron. Esta apariencia es real para ellos, y así suponen ser lo que muestran y esto se les torna un castigo.”
También se utiliza esa correlación entre la característica moral del espíritu y su caracterización externa, cuando Allan Kardec habla de la impresión que producían los espíritus en ciertos médiums:
Mediums sensibles e impresionables se designan, así, a las personas susceptibles de sentir la presencia de los espíritus, por una vaga impresión por una especie de repeluzno en los miembros, sin que el lo pueda explicar. Esa facultad puede adquirir tal sutileza, que aquel que la experimenta reconoce la naturaleza buena o mala del espíritu, su individualidad, como el ciego reconoce instintivamente la aproximación de tal o cual persona. Un buen espíritu produce siempre una impresión dulce y agradable; la del malo es desagradable y penosa; es como si estuviese en un ambiente impuro".


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