martes, 28 de enero de 2014

LA MELANCOLÍA

Kardec, trabajando en la Codificación

LA MELANCOLÍA

25. ¿Sabéis porque un vaga tristeza se apodera a veces de vuestros corazones y os hace encontrar la vida tan amarga?

Es vuestro Espíritu que aspira a la felicidad y a la libertad y que, preso al cuerpo que le sirve de prisión, se extenúa en vanos esfuerzos para salir de él. Pero viendo que son inútiles, cae en el desaliento,y el cuerpo, soportando su influencia, se apodera de vosotros, la languidez, el abatimiento y una especie de apatía y os sentís infelices.
Creerme, resistid con energía esas impresiones que debilitan vuestra voluntad. Esas aspiraciones hacia una vida mejor, son innatas en el Espíritu de todos los hombres, pero no las busquéis en este mundo; y ahora, cuando Dios os envía a sus Espíritus para instruiros sobre las felicidad que os reserva, esperad con paciencia el ángel de la libertad que debe ayudaros a romper los lazos que
mantienen a vuestro Espíritu cautivo. Recordaos que tenéis que cumplir durante vuestra prueba en la Tierra una misión, de la que ni siquiera sospecháis, ya consagrándoos a vuestra familia, ya cumpliendo diversos deberes que Dios os confió. Y si en el curso de esta prueba, y desempeñando vuestra tarea, veis precipitarse sobre vosotros, los cuidados, las inquietudes, los disgustos, ser fuertes y valerosos para soportarlos. Afrontarlos francamente porque son de corta duración y deben conduciros junto a los amigos que lloráis, que se regocijarán de vuestra llegada entre ellos,extendiéndoos los brazos para conduciros a un lugar en el que no tienen acceso los pesares de la Tierra.

(FRANÇOIS DE GENÈVE,Bordeaux).

Tomado del Evangelio Según el Espiritismo"- Allan Kardec


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              LA INDULGENCIA

17. Sed indulgentes para con las faltas de los otros, cualesquiera que sean; sólo debéis juzgar con severidad vuestras acciones, y el Señor usará de indulgencia para con vosotros, así como vosotros la habréis usado para con los demás. 
Sostened a los fuertes animándoles a la perseverancia; fortificad a los débiles mostrándoles la bondad de Dios, que toma en cuenta el menor arrepentimiento; mostrad a todos el ángel del arrepentimiento extendiendo sus blancas alas sobre las faltas de los hombres, velándolas así a los ojos de aquél que no puede ver lo que es impuro. Compreded todos la misericordia infinita de vuestro Padre, y no os olvidéis jamás de decirle con vuestro pensamiento y sobre todo, con vuestros actos: “Perdonad nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido”. Comprended bien el valor de esas sublimes palabras; no sólo su letra es admirable, sino también el compromiso que encierran. ¿Qué pedís al Señor cuando le solicitáis que os perdone? ¿Es sólo el olvido de vuestras ofensas? Olvido que os deja en la nada, porque si Dios se contenta en olvidar vuestras faltas, no castiga, pero tampoco recompensa. La recompensa no puede ser el precio del bien que no se ha hecho, y aun menos del mal causado, aun cuando ese mal fuese olvidado. 
Pidiéndole el perdón de vuestras infracciones, le pedís el favor de sus gracias para no caer más en falta; la fuerza necesaria para entrar en un nuevo camino, camino de sumisión y de amor, en el cual podréis sumar la reparación al arrepentimiento.

Cuando perdonéis a vuestros hermanos, no os contentéis con correr el velo del olvido sobre sus faltas; este velo es, con frecuencia, muy transparente a vuestros ojos; Llevadles el amor al mismo tiempo que el perdón; haced por ellos lo mismo que pediréis a vuestro Padre celeste que haga por vosotros. Sustituid la cólera que mancha, por el amor que purifica. Predicad con el ejemplo esa caridad activa, infatigable, que Jesús os enseñó; predicad como él mismo lo hizo, mientras vivió en la Tierra, visible a los ojos del cuerpo, y la ha predicado también sin cesar desde que sólo es visible a los ojos del espíritu. Seguid a ese divino modelo; marchad en pos de sus pasos; ellos os conducirán al lugar de refugio dondeencontraréis reposo después de la lucha. Como él, cargad todos vosotros vuestra cruz y subid penosamente, pero con ánimo, vuestro calvario: en la cumbre está la glorificación. (JUAN, obispo de Bordeaux, 1862).
EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO

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PENSAMIENTO
Allan Kardec

Hay en el hombre un principio 

inteligente llamado Alma o 

Espíritu, independiente de la 

materia y que le concede el 

sentido moral y la facultad de 

pensar.

Si el pensamiento fuese una propiedad de la materia, se vería a esta pensar; luego, como nadie ha visto jamás a la materia inerte dotada de facultades intelectuales, porque cuando el cuerpo ha muerto, ha cesado de pensar, es preciso deducir de todo lo expuesto, que el alma es independiente de la materia, y que los órganos materiales no son otra cosa, que los instrumentos de que se aprovecha el hombre, para manifestar su pensamiento.
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¿ Tiene el sexo algún aspecto trascendente ?

El tema del sexo se debe considerar desde dos aspectos o vertientes: el físico y el psíquico.
Por su parte física, el sexo solamente afecta a nuestro cuerpo físico , en donde los órganos reproductores o sexuales, tienen la gran función de la procreación en este mundo de la especie humana.
Por su aspecto psíquico, el Espíritu humano creado a semejanza de la Fuente Creadora, es asexuado pero incluye en sí mismo las dos polaridades o tendencias sexuales : el sexo que ostenta en cada vida como hombre o mujer, junto a ciertos vestigios del sexo contrario, residuos de la otra polaridad sexual que dominó y alternó en otras vidas pasadas.
Los aspectos propios de la polaridad sexual contraria a la que se ostenta fisicamente ,aparecen en mayor o menor medida en cada persona, constituyendo la sexualidad humana. Jung llamó “Anima ” a la parte femenina que se encuentra acoplada en el psiquismo del hombre, y “Animus” a este mismo principio masculino que se manifiesta en la mujer. Es como si nuestro Ser fuera en el fondo, bisexual o andrógeno, y cuando tomamos cuerpo físico asumimos mayor proporción de una de las dos polaridades sexuales, normalmente de acuerdo con nuestra genitalidad.
El sexo que asumimos en cada vida afecta al psiquismo humano de la misma forma que el vestuario afecta a nuestro estado de ánimo y llega a influir hasta en la forma de hablar o de comportarnos.
En cada ciclo de vidas, el Espíritu adopta y toma el predominio de uno u otro sexo que se repite igualmente en todas las existencias humanas que componen el ciclo.
Sin embargo aquí no hay norma fija establecida, pues también hay casos en los que la condición de masculinidad o feminidad cambian alternativamente de polaridad en vidas sucesivas, mientras que otras veces se reencarna con el mismo sexo repetidamente durante varias vidas consecutivas , con lo que la polaridad sexual se fija y fortalece, para después llegar a una nueva vida humana con el otro sexo pero portando consigo algunas tendencias adquiridas anteriormente. Esto suele suceder a veces al espíritu cuando reinicia un nuevo ciclo de reencarnaciones con otros objetivos a alcanzar, desenvolviéndose en el sexo opuesto al que ya tuvo anteriormente.
La sexualidad del Ser humano es simplemente una experiencia personal que principalmente cumple la función de la procreación y del desahogo de la pasión sexual en la pareja , que puede ser solo una experiencia sexual sin más, vacía y egoísta, o bien una experiencia de amor en la que se funden cuerpos y almas, por lo que en este caso el sexo tiene una función cósmica que a todos nos afecta, y por ser esta una función cósmica, resulta también una función Divina, cuyo resultado es la manifestación de la Vida en la materia.
La sexualidad es por tanto, un instrumento importantísimo y fundamental en la relación amorosa de la pareja humana, sin embargo en esa relación amorosa, el Amor no solamente es sexo, como tampoco el sexo por sí solo tampoco es Amor ; puede existir el sexo sin Amor, del mismo modo que existe el Amor sin sexo.
Una vez comprendido que todos hemos sido y seremos hombres y mujeres, vemos lo ridículo que resulta sostener una pretendida superioridad de unos humanos con respecto a otros, solo por cuestión del sexo de cada uno. Todos somos Seres en pleno proceso evolutivo , y necesitamos adquirir y enriquecernos con todas las experiencias que en las diversas épocas y sociedades humanas, podamos adquirir indistintamente como hombres y como mujeres.
Quienes carecen de una adecuada formación espiritual y moral, solo buscan en el sexo la satisfacción de los sentidos , llevados por un deseo creado en su mente, quedando al final casi siempre , con un sentimiento de frustración después de haber alimentado ese deseo, con el riesgo de caer en algún tipo de autoobsesión y perversión psicosexual y con los trastornos de toda clase que ello conlleva. Esto puede suceder cuando no se saben autocontrolar o administrar debidamente los impulsos sexuales, para darles salida solamente cuando vayan acompañados de un sentimiento de Amor y de ternura dentro del ámbito de la pareja humana.
Cuando el acto sexual llega a ser la cima de la relación amorosa de la pareja, este, aunque solo sea durante un breve instante, en el momento supremo de la explosión orgásmica, se convierte en una forma de sentir a Dios y de sentirse unidos a El, fundidos física y psíquicamente en un éxtasis especial.
Dentro de la relación amorosa de la pareja, cuando el acto sexual se realiza de un modo natural y espontáneo, movido por un sentimiento mutuo de Amor, pasión y ternura, sin motivaciones egoístas que solo buscan la propia satisfacción, estos sentimientos y deseos suponen un verdadero acto de Amor en donde existe una mutua entrega ,física y espiritual, necesaria psicológicamente para la relación y la armonía humana entre los miembros de la pareja.
Esta clase de relación sexual presidida por el Amor, no solo tiene la función grandiosa de la procreación del ser humano con la reencarnación de un Ser espiritual, sino la del desarrollo espiritual de cada uno de los amantes entregados en un acto de Amor y de intercambio de energías. Hacer el Amor no es simplemente tener una relación sexual con otra persona, sino que es un acto que supone llegar a sentirse totalmente unido y entregado al otro en cuerpo y alma en una comunión de mútuo e intenso Amor que eleva a los amantes hasta estadios sublimes en medio del placer físico que se otorgan y de una inenarrable felicidad.
Sin embargo, debemos tener presentes dos detalles: Los excesos y desórdenes en el uso del sexo, son abusos que causan un debilitamiento progresivo en las neuronas del cerebro, en la glándula Pinneal y en todo el sistema nervioso en general, llegando así a un estado de envejecimiento prematuro, siendo por tanto estos desórdenes un motivo de atraso evolutivo en el Ser espiritual al que atan a la materia y a lo físico.
El uso del sexo se puede convertir en un acto negativo cuando hay maldad o egoismo en la relación carnal, o cuando no existe ningún sentimiento de Amor y ternura, sino solamente sensualidad ciega e instintiva. Sin embargo debemos considerar que jamás debemos juzgar ni menos aún condenar aquellos comportamientos sexuales desordenados que apreciemos en los demás, pues nosotros mismos a lo largo de nuestra historia evolutiva, alguna vez también hemos errado y caido en aquello que nos puedan parecer comportamientos negativos o desviados sexualmente en los demás.

- Jose Luis Martín-
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¿Por qué auto descubrirnos?
Divaldo Pereira Franco

Perturbada por las preocupaciones a las que presta demasiada importancia la opinión de otros, la apariencia, la conquista de las cosas externas, la convivencia social y disputas insignificantes, la persona se descuida a sí misma y permanece ignorando su realidad profunda, sus potencialidades latentes. Como considera con óptica pesimista que sólo la suya es una existencia laboriosa y difícil, pierde los parámetros del equilibrio para un análisis correcto sobre los acontecimientos y resbala en el abismo de la autocompasión, de las depresiones, de la desdicha.

Su autoestima se desvanece y vaticina la ruina de la jornada. Es por eso que no se esfuerza por revertir el orden de los pasatiempos pesimistas que vitaliza durante largos períodos de ocio físico y mental. La vida se presenta con las mismas características para todos los seres vivos. Las ocasiones son más severas, las circunstancias surgen penosas, las enfermedades se manifiestan desgastantes, los problemas caracterizan períodos que deben ser enfrentados con naturalidad y valor, como si fueran impuestos que se deben rescatar por el honor de existir.

Con excepción de coyunturas expiatorias de la miseria socioeconómica, de las enfermedades congénitas y degenerativas, de los comportamientos físicos, mentales y morales consecuentes de las reencarnaciones marcadas por la locura, los acontecimientos aflictivos se convierten en experiencias iluminadoras para el crecimiento interior. Esas pruebas constituyen recursos que impulsan la evolución. Si no fuera así, la Tierra sería el paraíso anhelado, y la vida física se tornaría de naturaleza eterna. Su fragilidad e impermanencia, las transformaciones biológicas a las que está sujeta, dan testimonio de la limitación de su curso y de la finalidad educativa para el yo superior que la organiza.

Es necesario efectuar un examen profundo, serio, constante del Sí, de su constitución, de los objetivos que debe perseguir, de los medios a utilizar, de cómo encontrar los recursos para lograrlo. Ese análisis tiene como meta lograr la auto concienciación, mediante la cual se liman las aristas y el curso del río existencial se desliza hacia el mar de la paz. Para ello, es imprescindible el autoexamen de los comportamientos mentales, emocionales y físico-sociales. Todo comienza en la mente, y ahí están las matrices de las próximas acciones. El ejercicio de pensar bien, eliminando las ideas perniciosas con las que se está viciado, constituye el paso decisivo para el autodescubrimiento. Interrogarse con más asiduidad respecto de quién se es y de cuáles son las posibilidades de las que se puede valer para el desarrollo interior, significa un medio adecuado para interpenetrarse.

Sistemáticamente, se debe estar atento contra los hábitos perjudiciales de la autocompasión, de la censura del comportamiento de los otros, del castigarse y desvalorizarse a sí mismo, de la envidia y de los otros componentes del grupo de las pasiones que corrompen e insensibilizan. Llenar los lugares que quedarán vacíos con la eliminación de esos sórdidos cómplices mentales, con la presencia del altruísmo, de la fraternidad, del amor a sí mismo. Reconocerse destinado al triunfo y avanzar en su búsqueda sin afectación o presunción, es la próxima etapa del programa de autodescubrimiento.

Reaccionar insistentemente contra los pensamientos que producen inquietud y establecer la confianza en el Poder del Creador, del cual procede, y en sí mismo, generará armonía y valor para los enfrentamientos, ante la convicción de que está destinado a la gloria estelar que logrará con el esfuerzo personal. Aquel que se conoce, sabe cuáles son los recursos que puede utilizar para cumplir con las tareas y funciones que le cabe ejecutar, y las acepta como parte del proceso existencial en el cual está insertado. Esa comprensión le da dignidad y lo enriquece de entusiasmo ante cada conquista, como perspectiva para la próxima victoria.

Si identifica fragilidad en este o en aquel ángulo del carácter y de la personalidad, dirige sus resistencias morales hacia ese rumbo y se fortalece. Si se equivoca, no se lamenta, porque aprendió cómo hacerlo en otra oportunidad. Como no acepta el desequilibrio, no se culpa a sí mismo ni a nadie, porque descubre el valor del aprendizaje que inicia. Si acierta, no se jacta, pues sabe que largo es el camino a recorrer. El autodescubrimiento facilita la humildad ante la vida sin una postura humillante, porque permite la irradiación del amor dentro del Sí, consciente de su realidad y de origen divino.

Juana de Angelis
Médium Divaldo Franco
Extraído del libro" Autodescubrimiento Desconocimiento de sí mismo"

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Si algunas personas se apartasen de ti, no quedes 

triste, eso es la respuesta a la oración: "Líbrame de todo mal"

- Bob Marley-
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