miércoles, 30 de diciembre de 2015

PARA EL AÑO NUEVO....


                               NUESTRO DESARROLLO
       


El desarrollo intelectual del ser no siempre es acompañado por el de la naturaleza emocional.
Culturalmente  nos desarrollamos con relativa facilidad, cuando somos portadores  de equilibrio mental, mediante el estudio, el ejercicio las lecturas. En cambio, la madurez psicológica, es más compleja, exigiendo de nuestra parte una continua actividad moral y cuidadosa realización personal.
Todos para alcanzar esa madurez tenemos el objetivo de  conquistarnos a nosotros mismos.
El Apóstol Pablo, con admirable agudeza psicológica, advirtió: - No os dejéis engañar: malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”, y ciertamente, perturban el sistema emocional, contribuyendo para que se instalen los disturbios  en la organización fisiopsiquicas de quien las cultiva.
Siendo la mente  la fuente de donde proceden las malas conversaciones, ella exterioriza, simultáneamente, ondas de animosidad que desarmonizan los equipos sensibles por los cuales se manifiestan.
Las altas cargas magnéticas negativas, pro cualquier hecho en sí, desajustan los controles nerviosos, generando distonía de la percepción, que pasa a identificar solo el lado negativo de las personas y cosas, con el cual sintoniza.
El vicio mental de las conversaciones vulgares, licenciosas, provoca desequilibrio en el área de la salud, produciendo perturbaciones gástricas y hepáticas, como consecuencia de las tensiones y fijaciones mentales, que facilitan la producción irregular de sustancias componentes de la digestión, así como exagerada secreción biliar…  Al mismo tiempo alteran el humor, favoreciendo el pesimismo, el derrotismo y la depresión.
El  propósito del hombre de aplicar la terapia del amor en todos los desajustes es de vital importancia, ya que la contribución mental es relevante, porque de ella proceden las ordenes de comando y las directrices de comportamiento,  para preservarse  frente a sí mismo valorando sus capacidades  de discernimiento. Si pensamos antes de actuar herraremos menos. Si establecemos derroteros  y los seguimos,  acertaremos más en nuestra forma de proceder y actuar.
Discernimiento sobre lo que debe y puede hacer sin permitirse elegir lo que le agrada, pero que no debe o aquello que debe,  pero que no le conviene ejecutar. Procurando siempre pensar antes de actuar, delinear un programa cuidadoso, en el cual los improvistos no tengan lugar, ni tampoco el arrepentimiento tardío.
Pensar de manera saludable es un compromiso valioso para generar optimismo y paz, iniciándose así las acciones correctas que dan lugar a los buenos hábitos, con ello evitaremos los excesos del cansancio por la presencia de la irritación de la intranquilidad  y el desgaste de energías.
Cultivemos la confianza y la alegría en el trato con los demás miembros de la sociedad – comenzando en el hogar – pese a las deslealtades morales y a los embates traicioneros del momento, a los que todos estamos sujetos.
Irradiemos simpatía y esperanza, produciendo  un aura de paz que alienta y agrada a todos.
Usemos la conversación con elementos catalizadores de nuevas ideas de ennoblecimiento y de ventura,  que estimulen la creatividad, el coraje, la perseverancia en el bien.
Desterremos de nuestro comportamiento, cuanto nos sea posible, la critica acida y destructiva, los conceptos groseros  e irresponsables, las  diatribas y los sarcasmos,  que envenenan el corazón y enfermen el alma, porque se transfieren  por los conductos del periespiritu hacia el cuerpo, en delicadas  y complejas patologías orgánicas…
Recurramos a la oración, para facilitarnos  la rehabilitación,   sustente nuestro espíritu y restaure la paz, en cualquier conflicto. Preservar la paz, aun a precio muy alto, es importante no solo para uno mismo sino también  para estimular a todos los que nos rodean.
La verdadera salud no se refiere solo a la armonía y al funcionamiento de los órganos, sino que se amplía  abarcando la serenidad intima. El equilibrio emocional y las aspiraciones estéticas, artísticas, culturales y religiosas.
Procuremos pensar bien y correctamente, es el primer requisito a tener en cuenta, cuando elaboremos un programa bien estructurado de salud, a fin de que las palabras, en la conversación, no corrompan las costumbres, ofreciendo estimulantes y acciones  edificantes para el bien general.
Amigos os deseo un FELIZ AÑO 1.916 con  AMOR , PAZ  Y ALEGRÍA.
Merchita
Extraído del libro “Autodescubrimiento” en la búsqueda interior de Divaldo Pereira Franco.


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             Principios organizadores 

...Cuando las personas crecen espiritualmente son capaces de cambiar de opinión para mejor, superando sus propios límites, y avanzando con coraje a la conquista de los valores que las liberan de los tormentos y de las pasiones inferiores. 
Joanna de Ângelis / Divaldo Franco 
Libro El Amor como solución 


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    ESPIRITISMO, CIENCIA DEL ALMA


     En la Introducción de la Revista Espirita, inaugural, de enero de 1858, Allan Kardec escribió:

     “Tal vez nos objeten la calificación de ciencia que damos al Espiritismo. Él no podría, sin duda, en algunos casos, tener los caracteres de una ciencia exacta, y ahí está, precisamente, el error de aquellos que pretenden juzgarlo y experimentarlo como un análisis químico, como un problema matemático: ya es mucho que tenga lo de una ciencia filosófica. Toda ciencia debe estar basada sobre hechos; pero sólo los hechos en sí no constituyen la ciencia; la  ciencia nace de la coordinación y de la deducción lógica de los hechos: es el conjunto de leyes que los rigen ¿El Espiritismo llegó al estado de ciencia? Si se trata de una ciencia perfecta, sin duda, sería prematuro responder afirmativamente; pero las observaciones son, desde hoy, bastante numerosas como para poder, por lo menos, deducir los principios generales, y es ahí donde comienza la ciencia”.

     Siempre se cuestionó lo que Allan Kardec quería decir como “ciencia filosófica”. Por el desarrollo de la cultura se puede admitir, sin miedo a equivocarse, que “ciencia filosófica” es, en verdad, lo que se convino en llamar de “ciencias humanas”, ramas del conocimiento, de investigación dirigidas hacia la persona humana, con parámetros y métodos propios, paralelamente a las ciencias físicas, a las ciencias duras, exactas.

     Por lo tanto al llamar el Espiritismo de Ciencia del Alma, proponiendo que sea configurado en las bases de una ciencia humana específica y especial, estamos acompañando el pensamiento del fundador del Espiritismo.

     Entonces, el Espiritismo es una ciencia del alma, una ciencia humana cuyo objeto es explicar el ser humano como un alma, su estructura, su actuación y su evolución. Con ese carácter puede desarrollar un espíritu crítico y explorar la realidad esencial del ser humano dentro de la ley natural, de la naturalidad de los procesos evolutivos, a través de la reencarnación, como un alma atemporal, inmortal y en crecimiento.

- Jaci Regis-
Recibido a través del Canal de CEPA
Traducción: Pura Argelich
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 “Fe inalterable solo es  la que puede encarar la razón, cara a cara, en todas las épocas de la Humanidad.”.- Allan Kardec -

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Evolución del Espirita


 En un principio el Espiritismo, apareció bajo un carácter estrictamente fenoménico. En aquellos momentos, era más importante dar, que hacer pensar a la humanidad, acerca de la existencia o no del denominado mundo de los muertos.
El espiritista de aquella época, era más bien un curioso que buscaba el fenómeno por simple distracción, ignorante a todas luces de la importancia y responsabilidad que una manifestación espiritual tiene. Acorde con esta actitud, los individuos que asistían a dichas sesiones, no tenían conciencia de que junto al fenómeno, se intentaba crear una responsabilidad y una nueva actuación moral en aquellos que eran capaces de comunicarse con el “Más Allá”.
El siguiente paso sería el decisivo, se hacía necesaria una orientación y un camino a seguir, por ello llegó a la tierra el codificador.
Al mismo tiempo, que se marcaban pautas de conducta y se daban respuestas a las múltiples preguntas que el hombre se hacía a través de las leyes espirituales: Reencarnación, Causa y Efecto, etc.; la codificación, venía a configurarse como una nueva revelación de los planos espirituales, capaz de comprometer al hombre que siguiera sus enseñanzas, a un cambio profundo en su fuero interno y en sus actuaciones de cara a los demás.
Una vez la codificación fue concluida y dada a conocer por el mundo; aquellos que asistían a las sesiones de Espiritismo por simple curiosidad y que no quisieron aceptar el nuevo mensaje, fueron poco a poco distanciándose de aquellos otros que con una mentalidad más abierta, supieron analizar y aceptar como propias las nuevas ideas que la codificación aportaba. Estos últimos intentaron llevar un cambio a sus vidas, asesorados por los espíritus de luz con los que se comunicaban y guiados por el nuevo código moral que, desde lo Alto, acababa de derramarse sobre la tierra, para la renovación del hombre.
A partir de este momento, aquél que quería ser Espiritista, se debía de comprometer en conciencia, a una nueva actitud moral; esto, quizás disminuía el número de adeptos, pero sin embargo beneficiaba a la doctrina, porque se estaba seguro de una mayor calidad que cantidad.
Pese a todo, si el Espiritismo no ha alcanzado todavía objetivos de grandeza, no podemos caer en el error de achacar esto a la mala imagen y propaganda que de él se ha hecho. Hemos de reconocer, que en este sentido, los Espiritistas tenemos también gran parte de culpa; puesto que muchas veces hemos contribuido a empañar el mensaje de la doctrina con nuestra actuación personal, al no haber intentado en nosotros esa renovación moral que es la base de la codificación.
Por ello, es necesaria una reactivación; reactivación que contemple aspectos tan importantes como: una mentalidad más abierta, una mayor adaptación a los tiempos y circunstancias que hoy vivimos, un olvido de los prejuicios sociales así como de todo aquello que pueda limitarnos a divulgar ampliamente la doctrina.
Y sobre todo, es necesario basar esa renovación en un ofrecimiento sincero y sencillo hacia los demás, en un respeto hacia las otras ideas o corrientes que puedan tener los que vengan a escucharnos y por último en un olvido de vanidades y orgullos para incorporar en nosotros permanentemente el patrón de la humildad.
Aspectos muy importantes de la nueva situación sería, el intentar ponernos al corriente de las necesidades espirituales que esta sociedad tiene, para de esta forma poder dar a todo aquel que se nos acerque, lo que más le pueda servir para su realización espiritual; no caigamos en el error de ofrecer aquello que nosotros no podemos dar, intentemos ponernos en el lugar de los demás, para de esa forma practicar mejor la caridad.
El espírita debe ser consciente de cuál es su misión y responsabilidad: estamos llamados a ser la luz de una humanidad en crisis, y esto, solamente lo podremos realizar, si primero hemos conseguido internamente la paz que, queremos y tenemos la obligación de dar a los demás.
Así pues, podemos concluir diciendo que a lo largo del tiempo, se han ido observando cambios en la actitud del espírita, estas modificaciones han sido motivadas por multitud de circunstancias: sociales, de mentalidad, espirituales, etc...
No obstante, siempre y cuando hayan servido para una mayor comprensión y análisis de las verdades divinas y del desarrollo del Amor en el hombre, es obvio, que dichas modificaciones han sido altamente beneficiosas.

Tomado del Congreso Nacional de Espiritismo 1981
Publicación De La Asociación Parapsicològica
Villenense

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       ¡ QUÉ PENSARÁN !....

No permitas que lo que piensen de ti te afecte. Eso es solo la percepción de la otra persona y no tiene nada que ver con lo que tú eres en realidad. Cuando yo por fin comprendí esta realidad, empece a saber lo que era realmente ser libre.

- Mercy Ingaro -

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 PARA EL NUEVO AÑO…….

    
  Comenzamos un nuevo año llenos de proyectos , metas e ilusiones. Pero veremos transcurrir los días y los meses, y tal vez comprobemos al final del mismo que este ha sido un año más que transcurre como todos hasta aquí.
       Creo que debiéramos fijarnos metas definidas y concretas de lograr si no del todo, al menos en parte, unos objetivos claros con respecto a nuestra reforma interior que es la base fundamental para hacer que el Espiritismo sea no solamente una bella doctrina y teoría que estudiamos y aceptamos desde fuera, sino  que asumimos desde dentro, trabajando en nosotros mismos e intentando un progreso personal y espiritual, que no termina de llegar y concretarse.
      Al verdadero espírita se le conoce por sus obras y estas no pueden manifestarse de modo positivo si no es mediante unos logros internos reales y definidos que a su vez nos capaciten para alcanzar nuevas metas. 
      Yo humildemente propongo a todos los que nos consideramos espíritas, o al menos queremos serlo, fijarnos sobre otras muchas metas la de luchar contra el defecto del orgullo en este año. Para esto deberemos cada día hacernos un profundo análisis de nuestras reacciones, hábitos, motivos, gestos y reacciones, para identificar este grave defecto moral y espiritual que es como tierra fértil para el desarrollo y mantenimiento de otros defectos morales que no podremos erradicar de nosotros sin antes haber alcanzado la humildad, que es el antídoto contra este grave mal del alma que de tantas formas se manifiesta en nosotros y tan solapadamente. Esto que puede parecer tan simple, es mucho más complejo de lo que parece, pues el propio defecto nos hace difícil el identificarlo a cada paso.
     El campo de trabajo es amplio, pues comienza en nuestro propio interior cuando nos relacionamos con el entorno social y propio de cada uno. La importancia de relacionarnos o agruparnos con personas afines a nosotros radica en que nos será mas fácil identificar esta grave tara moral y así , con la humildad que estaremos dispuestos a ofrecer desde nuestros corazones, ir venciendo y superando este mal.
    Deberemos tratar de que se nos note de verdad que somos espíritas  estando en medio de una sociedad muchas veces materialista y atea, pero sin contaminarnos por ella. Todavía los espíritas  nos dejamos arrastrar  muchas veces por las corrientes mundanas, pero debemos tener conciencia clara de que tenemos la gran responsabilidad de dar siempre lo mejor de nosotros, siendo apoyo y luz para tantas personas que se nos crucen en el camino de la vida buscando sin saberlo, la luz del conocimiento avalado con nuestro ejemplo.
    Con el desarrollo de la democracia en España, al cabo de los años hemos visto como multitud de personas que durante años han ocultado , por represión social,  unas  inclinaciones  homosexuales con las que se identificaron desde siempre, se han ido desenmascarando sin importarles más la opinión o calificación del resto de la sociedad. Y esto lo han podido hacer porque en lo social ya gozamos de unas libertades y liberaciones que antaño no existieron durante tantos años.
    Si este colectivo, tal como se dice,  “ ha salido del armario” mostrando con libertad lo que sienten respecto a su identidad sexual, creo que ya es momento de que el gran colectivo de los espíritas , salga también de “su armario”, y se identifiquen sus miembros socialmente como tales, sin vergüenzas ni temores de ser tomados por locos, brujos o desquiciados.  Ya han pasado los años en que por estos temores, muchos espíritas y grupos espíritas se llamaban “parapsicólogos”. No se trata de ir luciendo en un cartel o en una camiseta la identidad de nuestras  creencias, ni  de ir  proclamando nuestras ideas doctrinarias aunque no vengan a cuento en el entorno en donde nos estemos ubicando en un momento determinado;  esto daría de nosotros una imagen mas bien negativa de fanatismo religioso o sectario. Me refiero   mas bien a que no debemos ocultarla o disimularla cuando llegue el caso.
    Debemos ser espiritistas con todas las consecuencias que esto conlleva y con la gran responsabilidad moral y de imagen ante los demás, que a partir de  conocer nuestra identidad de creencias mirarán “con lupa” nuestros actos y reacciones para encontrarnos “el fallo”, que tantas veces encontrarán, pero que deberemos tener siempre la humildad de reconocer y corregir, haciendo ver que no presumimos de perfección, pero si que luchamos por ella contra nuestras propias tendencias.
    Mientras tanto, tenemos también la obligación de formarnos en profundidad en el auténtico Espiritismo, pues para dar antes hay que poseer y no se puede dar a los demás la luz de un  conocimiento que no se tiene bien fundamentado. Por eso será importante la formación en grupo o en familia sobre cada uno de los libros que componen la Codificación de Kardec, analizando y meditando sobre la mas profunda esencia de los mismos.
    Sabemos que uno de los principales objetivos del Espiritismo es el de “dar Luz” a seres desencarnados  durante las reuniones mediúmnicas que en tantos Centros Espíritas se practican. Pero para adoctrinar a los demás antes es necesario que el adoctrinamiento del Espiritismo haya penetrado en profundidad en uno mismo. De ahí la necesidad del estudio y de la reforma interior.
    También considero tan necesaria esta formación y esta mejora individual de cada  espírita, precisamente porque soy de la opinión de que está muy bien esa ayuda que se brinda a los desencarnados, pero no hay por qué esperar a que lo sean para ayudarles. Por tanto creo que esa ayuda de iluminar sus conciencias se puede y debe hacer cuando nosotros y ellos mismos todavía nos encontramos todos encarnados en este mundo.  Dice un sabio refrán que “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”; por tanto esa ayuda que se brinda después de la muerte a quienes ya no vemos, vamos a brindarla ya a los que en este mundo si vemos cuando nos salen al paso en el día a día, de modo que el camino que ahora avancen con nuestra ayuda será trabajo adelantado de cara al gran cambio que supondrá para todos el vernos existiendo en un “más allá” en donde  gracias a la Luz del conocimiento avalado por nuestro ejemplo de ahora, ya no nos sentiremos tan perdidos.
    Que el Padre y el Maestro Jesús con sus buenos Espíritus nos acompañen a lo largo de este año, haciendo que nuestras esperanzas y proyectos de mejora y evolución, se hagan realidad.

 - Jose Luis Martín -

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