jueves, 30 de marzo de 2017

MIENTRAS DORMIMOS


Contenido de este blog en el día de hoy:

Aniversario desencarnación de Allan Kardec
Amor, filosofía de vida.
Enfermedades mentales
Mientras dormimos

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ANIVERSARIO DE LA DESENCARNACIÓN DE ALLAN KARDEC

El día 31 de marzo de 1869, Allan Kardec se prepara para desocupar el inmueble de la Passage Ste. Anne. Planificaba mudarse para la Villa Ségur. Pero, al atender a un cajero de la librería, desencarna súbitamente. La causa más probable es la ruptura de un aneurisma de aorta. 


Once años después de lanzado, El Libro de los Espíritus estaba en su 15ª edición, el Espiritismo estaba en el centro de los debates y la correspondencia era inmensa. La muerte sorprendió a Kardec en medio de esa actividad infatigable. Cuando desencarnó, trabajaba en una obra sobre las relaciones del magnetismo con el Espiritismo.



El cuerpo de Allan Kardec fue sepultado al mediodía del 2 de abril, en el cementerio de Montmartre. Se estima que más de mil personas acompañaron el cortejo. Delante de la tumba, el astrónomo Camille Flammarion, médium de la Sociedad Parisiense, pronunció su famoso discurso, en el cual denomina al Codificador de «el buen sentido encarnado» y cierra, emocionado: «Hasta pronto mi querido Allan Kardec, hasta pronto».



En la primera reunión de la Sociedad Parisiense, después de la desencarnación de Kardec, los presentes lanzaron la idea de construir un monumento al profesor de Lyon. La idea recibió la adhesión de espíritas de diversas ciudades. Y así se mandó construir el dolmen en el cementerio Père-Lachaise, para donde fueron trasladados los restos mortales de Kardec el 29 de marzo de 1870. Dos días después de inaugurado el monumento, que no registraba aún la frase «Nacer, morir, renacer y progresar siempre, tal es la ley» grabada en 1870. Esta frase no fue acuñada textualmente por Kardec, pero representa correctamente la filosofía espírita.



El 21 de enero de 1883 desencarna Madame Allan Kardec. Su cuerpo es sepultado junto al de su esposo. Casi 21 años después de la desencarnación de Kardec, en enero de 1890, sus amigos lanzan el libro Obras Póstumas, una colección de ensayos y anotaciones personales sobre asuntos diversos además de memorias de sus actividades y planes para el futuro. 



 Tomado  de la Revista Espírita


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                AMOR, FILOSOFÍA DE VIDA

                     
                          Hemos venido dedicando una serie de artículos  a comprender, en mayor medida, los diferentes aspectos de ese concepto denominado Amor, siempre dentro de nuestros limitados conocimientos y visión. Sin duda alguna, muchos detalles habrán quedado en el tintero, pero reconocemos y rogamos benevolencia por nuestras muchas limitaciones. El Amor es un concepto de verdad tan amplio, que todos nuestros intentos quedarán siempre en meros deseos de alcanzar y comprender el verdadero sentido y profundidad de esta hermosa palabra, que esconde en sí misma, innumerables significados, sentimientos y emociones.
El Amor trasciende a la Vida, es por él que estamos aquí. Todo el vasto Universo, la Creación toda, es una obra de Amor. Dios es Amor, Amor Creador y con él ha creado el Universo. Hemos partido de Él y hacia Él nos dirigimos, lenta, muy lentamente, pero adquiriendo constantemente Amor, esa cualidad, la más importante de todas, la que es nuestro fin último, y al que llegaremos, adornados por igual con Sabiduría y Justicia.
Voluntad, Amor, Sabiduría, Justicia y Poder Creador son, resumiendo, los atributos del Padre Creador, virtudes que caminan todas a la par. Pero el Amor es la base sobre la que se sustentan todas los demás; sin él, todas esas virtudes carecen de soporte.
Desde este mundo material; un Mundo de Expiación y Prueba y con nuestro escaso nivel evolutivo, nos apoyamos siempre en nuestro deseo de hacer bien las cosas, con justicia, con rectitud y amor, pero los errores son los compañeros inseparables de viaje, nos siguen constantemente. Es cierto que siempre quedará alguna sombra de duda en nuestro diario quehacer, en la validez de nuestros pensamientos y acciones. Caer, levantarse y volver a caer, ese es el camino, siempre lastrados con los intereses personales, el orgullo y la ambición.
Lo que el Padre realmente valora, es el deseo de obrar con rectitud y respeto hacia los demás. No desaprovechemos pues, ninguna oportunidad que se nos presente para ayudar y hacer el bien, con amor y desinterés.
Esa inteligencia suprema que es Dios, está inmanente en nosotros mismos, todo lo ve, todo lo conoce; nuestras limitaciones, nuestros sufrimientos, nuestras necesidades y también, todo aquello que nos ayuda a progresar. Nos ha dejado su Ley de Libre Albedrío y nos permite equivocarnos, una y otra vez, tantas veces sea necesario, pero siempre teniendo como horizonte nuestro desarrollo espiritual. Él sabe que nuestra conversión en seres de Luz y Amor es una mera cuestión de tiempo, un tiempo de dura y trabajosa evolución.
Todas las personas que han tomado la senda de la Verdad en su camino de evolución saben que la auténtica felicidad nace de dar, de compartir, de abandonar las imperfecciones que turban la mente y dominan la materia y que nos alejan del camino de la perfección y de la asimilación con Dios.
La esencia de Dios es dar, crear armonía, paz y felicidad. Todo lo que nos separa de esa dirección, nos aleja de Él, que es el auténtico Amor y nos impedirá alcanzar la felicidad, la nuestra propia y la de todos los demás. Somos felices cuando amamos, cuando ofrecemos, cuando nuestra naturaleza interior está anclada a la naturaleza del Creador, que es Amor. Nuestro destino es acercarnos a Él a través del Amor.
El Amor es el lazo dorado que une corazón a corazón, alma con alma, el Amor construye y crea, el Amor es el principio de la regeneración; el Amor es concreto y positivo. Quién sea capaz de aplicar la Ley del Amor con precisión científica, puede hacer auténticas maravillas.
Cuando permanecemos en los peldaños iniciales de la evolución, confundimos los placeres de los sentidos con la felicidad, pero los placeres llegan y se van, consumimos la vida persiguiéndolos pero, se escapan, se burlan de nosotros, nos esclavizan y nos hacen sufrir, atormentan nuestra mente y corazón y nos hacen perder existencia tras existencia. Hasta tanto descubrimos que somos seres espirituales, nos mantenemos en la búsqueda de la felicidad a través de los sentidos materiales y ¡¡Nos equivocamos!! Porque todo aquello que es material, es mundano, efímero y confunde nuestro raciocinio, que se lanza a la búsqueda de quimeras y banalidades. Por ello es tan importante descubrir que la felicidad permanece agazapada en nuestro interior y no en las cosas que nos rodean.
¿Cuantas personas conocemos que sean felices detentando riqueza y poder? ¿En qué basan su felicidad? Su felicidad se centra en el ansia de poder y de atesorar cada vez más y más riquezas pero, en cada nuevo paso, se encuentran más infelices en su destino, sienten que ya nada les llena ni les motiva. Su corazón se encuentra vacío y no consiguen llenarlo, nunca alcanzan la felicidad. Temen la pérdida de sus bienes pues, sin ellos, se sienten vacíos y fracasados. Sus almas están solas y muertas. Han construido un imperio temporal que sólo les genera inquietudes y un gran vacío interior.
La auténtica dicha interior, aquella que siente el espíritu sabedor de su destino, que se siente libre de ataduras y de su dependencia de la materia, a ese tipo de espíritus, emancipados de las ilusiones materiales, no le afectan las situaciones en los mundos físicos, no le afecta tener y poseer, porque lo tiene todo ya: La serenidad de conciencia y la seguridad del porqué y para qué de su estancia en el mundo; disfruta de la vida y deja que el devenir del tiempo le vaya presentando las pruebas y experiencias que necesita para desarrollarse y adquirir una mayor entereza, valor y humildad, toda esa serie de valores que trasmiten al espíritu la calma y la felicidad.
El Amor es un estado del alma que nos alcanza cuando nos desprendemos de los defectos que nos ligan al cuerpo físico. Hasta tanto no despreciamos los placeres de los sentidos y busquemos los valores del alma inmortal, hasta que no nos integremos en la conciencia universal, no podremos identificarnos con la Unidad, con la esencia del Amor. Es a partir de ese momento que seremos conscientes de nuestras imperfecciones, debilidades y errores y del egoísmo que nos acompaña. Una vez tomemos la determinación de actuar correctamente, de enmendar errores, de caminar conscientes y libres a la búsqueda de la felicidad, conseguiremos la limpieza de alma y con ella la visión del camino a seguir, el que ya muy difícilmente abandonaremos.
Así, el Amor es el camino, la luz, el trabajo de cada día, nuestra felicidad; es la brújula que nos guía en el camino y nos da claridad espiritual.
Yo soy el camino, la verdad y la vida, nos anuncia Jesús de Nazaret. A esto podemos añadir el Amor es el camino, que nos lleva a la verdad y llena de paz y armonía nuestra vida.
Y es que el Amor es omnipresente, está en el aire, en todo lugar, es una vibración que abarca el Universo. Por eso es tan importante sintonizarse a Él, pues nos indica en todo momento, qué debemos hacer y cómo poder hacerlo. Pero todas las cosas tienen su momento.
Que no se puede conseguir con el Amor, o a través del Amor, el Amor es la llave que abre los corazones, el Amor todo lo suaviza, envuelve nuestra alma, calma nuestro espíritu y hasta a la materia le transmite su energía y su fuerza.
El Amor es fuerza arrolladora, pero no una fuerza violenta, es la fuerza de la dulzura, del cariño, de la caridad, del perdón, del bien, del respeto. Viviendo con Amor, vibrando con Amor en nuestras relaciones sociales, familiares y de todo tipo, se pueden conseguir muchísimas cosas imposibles de lograr de otra forma. Cuando vibramos con Amor, y sabemos trasladarlo a nuestros semejantes algo cambia a nuestro alrededor, causa un impacto, se acaban las discusiones, los enfados, la desconfianza, algo nos toca cuando llega a nosotros el Amor verdadero, el espiritual el de un alma limpia, clara y desinteresada: ese es el milagro y la magia del Amor, al que en muchas ocasiones, por motivo del egoísmo y demás imperfecciones no llevamos a la práctica.
El Amor es una filosofía de vida, es una manera de vivir, la auténtica filosofía de vida que necesitamos incorporar en este mundo de manera urgente. Con fe, con su energía y sus matices envuelve los sentimientos, las emociones y llegan al corazón de las personas, logrando vencer obstáculos antes insalvables, el Amor hace que se llegue al entendimiento, al razonamiento, al acuerdo y a romper barreras y distanciamientos que impiden en muchas casos el que se pueda convivir y ser felices con nuestros seres más allegados.
Procuremos incorporar en nuestra vida la filosofía del Amor, para que seamos felices, para no crearnos ningún enemigo ni hacer daño a nadie nunca, así todo, todo, nos saldrá mucho mejor, progresaremos y ascenderemos rápido en la escala evolutiva de los mundos.
El amor, filosofía de vida por:     Fermín Hernández Hernández
 Amor, paz y caridad   
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ENFERMEDADES MENTALES
Reflexión sobre el tratamiento de las enfermedades mentales y las propuestas espíritas
     Desde hace unos 60 años, la práctica habitual de “psiquiatrización” de la terapéutica de las enfermedades mentales se fortaleció con la llegada de los primeros fármacos de fácil absorción por el Sistema Nervioso Central, pero su uso se ha vuelto excesivo e indiscriminado, cristalizando la enfermedad mental crónica y discapacitante. Más recientemente, sin embargo y afortunadamente, ha habido otras terapias como la terapia de arte y otras técnicas expresivas, todas ellas consideradas como intervenciones admirables en este nuevo “approach” (enfoque) más humano. 
    Disponemos de muchas posibilidades de expresión gracias a las actividades vinculadas a la música y el teatro, trabajando para ampliar la comunicación con el mundo interno y externo del paciente. La metodología, como una manifestación de la creatividad humana en su lucha interior, ha sido recuperada como una práctica terapéutica en la atención de la salud mental y está destinada tanto a los trastornos neuróticos como a los psicóticos.
 En el anfiteatro de la psiquiatría, los investigadores más atrevidos ya incluían algunas enfermedades de origen nervioso o mental, siendo inducida por la influencia de los seres extracorpóreos (espí- ritus), sin embargo, los convencionalismos de la época impidieron que la investigación con ese ingrediente espiritual progresara. A pesar de los escasos informes científicos, hay muchas evidencias de que el proceso obsesivo o imantación y la interposición de magnetismo desfavorable desempeñan una acción terrible en la patogénesis de la enfermedad en el cuerpo físico y el espiritual, y, a veces evoluciona a cuadros muy graves. 
La acción espiritual obsesiva, en cualquier modo en que se expresa, es enfermedad de larga duración en muchos de los casos, que requieren un tratamiento especializado y donde los resultados no son visibles de forma inmediata. La acción mental y magnética del obsesor sobre el cerebro, si no se elimina en breve tiempo, dará lugar, básicamente como consecuencia, el abatimiento de este órgano, tanto más intenso cuanto más tiempo permanezca bajo la influencia destructiva de aquellos fluidos. 
Para el tratamiento de orden mental y psíquico es importante el tratamiento con fármacos (sedantes, antidepresivos y fármacos de acción central), también consideramos la posibilidad de descargas eléctricas, aunque en muy raras ocasiones, sólo en los casos de remisión difícil (casos catatónicos) o extrema resistencia a la medicación; la psicoterapia - de acuerdo con las técnicas habituales, (la elección del terapeuta, siempre que sea posible, aplicando la idea de la reencarnación); psicoanálisis profundo - (basado, siempre que sea posible, en la pluralidad de las existencias) y como se mencionó anteriormente, la terapia ocupacional - manteniendo el paciente ocupado en trabajos que atraiga su atención y su interés con el fin de mantenerlo alejado de sus pensamientos enfermos; terapia de juego - entretenimiento sano y deportes activos (gimnasia, natación y otros ejercicios); musicoterapia - el sentido de la música es tal vez el último eslabón que los enfermos mentales pierden y debe ser cultivada con cariño; la re-educación - a través de contactos frecuentes con los trabajadores sociales y charlas educativas. 
Sin embargo, desde el punto de vista de las alternativas médicas, hacemos hincapié en la importancia de la homeopatía, la acupuntura y todos los esfuerzos para llevar a la persona a una búsqueda objetiva ante la vida, sin culpa, sin cargos, mejorando su autoestima, el pensamiento positivo y la fuerza de voluntad. 
Los espiritistas sensatos deben respetar las orientaciones de los profesionales de la salud, evitar errores tales como: hacer diagnósticos, intercambiar y/o suspender la medicación y, a veces, presentar un cuadro de los pacientes más grave de lo que realmente son. Por otro lado correspondería a los médicos a tratar a sus pacientes admitiendo la posibilidad de la influencia espiritual, aunque no se haya probado académicamente, buscando la ayuda de las casas espíritas que llevan a cabo sus actividades con objetivos serios, siguiendo los principios de Cristo y de los preceptos de la Doctrina Espírita. 
A pesar de todos los esfuerzos, a veces es difícil hacer un diagnóstico diferencial concreto, teniendo en cuenta que los signos y síntomas son idénticos, tanto en la locura, propiamente dicha, con lesiones cerebrales, como en los procesos obsesivos, donde hay grandes perturbaciones en la transmisión del pensamiento. 
El tratamiento espiritual que se ofrece en la Casa Espírita bien orientada, no excluye un tratamiento médico. El pronóstico en general, puede ser bueno o malo, teniendo en cuenta todos los factores involucrados, sobre todo en interés del obsesado, en profundos cambios íntimos, y la buena voluntad de la familia de darle toda la ayuda posible en todos los aspectos.
 El Espiritismo y la medicina, en el futuro, serán capaces de entenderse sin contradecirse, y así juntas avanzarán conectadas, en busca de todas las posibilidades disponibles para aliviar la agonía del paciente. De lo contrario, la medicina flotará en un mar de dudas, mientras piense que la demencia está ligada exclusivamente al universo cerebral. La ciencia necesita distinguir las causas fí- sicas de las causas morales, a fin de aplicar a las enfermedades los medios correspondientes.
 Por lo tanto, una excelente propuesta para el tratamiento de los pacientes con enfermedades mentales es la participación en las reuniones de la desobsesión. En el caso del obsesor (encarnado y desencarnado), tendrá la oportunidad de asistir a la reunión, donde debe ser recibido con mucho amor, en busca de la iluminación por la adoctrinación, para que puedan entender los errores del hermano y así encontrar la fuerza para perdonar. 
Jorge Hessen
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                                    Mientras dormimos

El ojo clarividente es el ojo espiritual, y está como colocado en el pináculo de todo pensamiento. Dirigid vuestro pensamiento a Lóndres, y si tenéis desarrollado el ojo espiritual, con el pensamiento, el llegará a Lóndres. Otro tanto sucede con el oído espiritual y con los demás sentidos del mismo orden, los cuales no costituyen un don especial, pues son propios de todos nosotros y en todos nosotros se hallan en germen.

Nuestros sentidos espirituales han quedado inutilizados, desde el nacimiento, por una continua falta de ejercicio y han llegado a perder sus naturales condiciones de acción. Cuando abandonamos nuestro cuerpo al sueño, caemos en un estado semejamte al de una persona que por cualquier motivo queda ofuscada o aturdida. Vemos sin mirar y oímos sin escuchar.

Al dormirnos queda el cuerpo casi literalmente muerto, mientras el espíritu permanece vivo, hallandose entonces en condiciones casi iguales a las del niño cuando no tiene todavía bien educados los sentidos físicos. Durante la noche nos transformamos o pasamos a ser un verdadero espíritu viviente; empero quedamos como sin acción propia a causa de que hemos de hacer uso de de los sentidos espirituales en la misma forma que durante el día usamos los sentidos físicos o corporales.

Muchas personas pueden mezclarse con nuestro espíritu, causa de que nuestro espíritu, después de haber permanecido tan largo tiempo, ineducado, ha adquirido ya la costumbre de andar a ciegas.Un hombre que vive sin propósito y sin aspiraciones en esta vida, pronto verá su inteligencia degenerar y hacerse muy inferior. Nuestro yo espiritual está en estas mismas condiciones, con frecuencia se halla fuera del cuerpo rodeado por otros espíritus también sin propósito y sin aspiraciones determinadas.

Las más viva fantasía no podrá describir lo que cada uno de nosotros ejecuta durante la noche y esos miles y miles de ciegos que se extravían, andan y corren a tientas por todas partes, por sus casas, por las calles, por los campos, unas veces cerca, otras veces, muy lejos; pero no están nunca dormidos, sinó despiertos, aunque andan y discurren como hallándose en un sueño, que no es un sueño en realidad. Algunas veces sucede que abre el espíritu los ojos, y entonces,ve a gente conocida o extraña, escenas que le son familiares o que no ha observado jamás, pero en casi ninguna ocasión acepta como realidad nada de eso, y lo que su inteligencia rehúsa aceptar como cosa real, nunca la memoria lo retendrá, considerándolo verdadero.

Sucede a algunas personas que, al morir, cree su espíritu que se halla todavía en posesión del cuerpo físico, y puede permanecer en esta situación durante muchos años, viviendo con nosotros y figurándose hasta que durme y come con nosotros, siempre en ese grado de existencia que lo hace invisible a nuestros ojos,´pero cerca de nosotros. Los seres, al abandonar el cuerpo físico, no siempre entran en seguida en una gloriosa condición de existencia, a menos que su inteligencia estuviese ya muy despierta en su vida terrena, caso en el cual podrían apreciar cada cosa correspondiendo con su cotidiana experiencia.

     Nuestros amigos pueden también recibirnos al llegar como recibimos a los huéspedes en nuestra propia casa; pero sólo somos huéspedes, pues no podemos permanecer en estos círculos a menos que espiritualmente formemos ya parte de ellos. Y si un espíritu es de orden inferior, estará obligado, después de algún tiempo, a volver al plano espiritual al que pertenece.
      La última idea que hemos tenido al dormirnos, es la que perdura en nuestro espíritu en el momento en que éste abandona el cuerpo,tengamos presente este reconocimiento de nosotros mismos como espíritus, fijemos en el cerebro la idea de que no hemos de usar ya de los sentidos corporales y será de gran ayuda de nuestros amigos invisibles para despertar, manteniendo en nosotros el conocimiento de lo realmente experimentado.

De ahí que mientras estamos en plena posesión del cuerpo podemos portarnos como bien educados y vivir durante el día en las más altas regiones intelectuales. Sucede todo lo contrario por la noche, a pesar de estar bien educados en la escuela de los sentidos físicos,
pues el espíritu, al abandonar el cuerpo, no puede llevarse esta educación consigo. Inconscientemente podemos vernos arrastrados hacia personas o escenas que nos sean repulsivas, conducidos por corrientes espirituales bajas y groseras, y por ellas llevados, así como un niño ignorante que intenta vadear un río. No sabemos nada de la acción del espíritu en las movedizas corrientes espirituales, y deberíamos advertir que las más bajas y malas o de inferior naturaleza son muy poderosas en las capas más próximas a la tierra.
Si nos fuese posible seguir la recta dirección hacia las más altas y superiores regiones del espíritu, dejando atrás la corriente de los oscuros y groseros espíritus que nos rodean aquí y por todas partes, nos veríamos llegar finalmente a un bello país, esplendoroso iluminado y lleno de flores, todo ello realzado por un admirable panorama, hallándonos en él reunidos con las personas que más hemos deseado ver y con las cuales estamos más íntimamente
unidos en espíritu, descansando en medio de inmensos placeres que no nos privarían , sin embargo, de la contemplación de de escenas y paisajes de indescriptible encanto. Allí tendríamos consciencia de la vida y gozaríamos de un dulce descanso.

Todo lugar donde se reúnen personas de baja mentalidad, puestos bajo la influencia de pasiones rastreras, cualquiera su carácter distintivo, será siempre un foco de malas ideas, y estas ideas malas salen de allí formando como un verdadero riachuelo, aunque invisible, y fluyen y corren lo mismo que el agua que mana de una fuente. En las grandes ciudades, todos esos lugares insanos forman muchos y miles de riachuelos de inmundos elementos, juntándose los unos con los otros,aunque nunca llegan a formar un vivo y rápido torrente, sino que más bien resultan una corriente mansa y engañosa, en la cual muchos se dejan, inexpertamente, caer, permitiendo que dulcemente los arrastre. Toda reunión de personas habladoras , chismosas o aficionadas al escándalo, no es más que una reunión de espíritus afines. Esto es lo que sucede en toda familia en la cual reina el el desorden, la malquerencia, el trato grosero o la petulancia.

La alta sociedad y la que llamamos inferior en la escala social, pueden de igual modo contribuir al aumento de esa baja corriente espiritual.
Los espíritus más puros no pueden vivir en esa inferior corriente sin ser por ella afectados de un modo por demás desfavorable, lo que exige un gasto continuo de fuerzas para defenderse de ellas.

Lo indudable es que las montañas elevadas se hallan más libres de esos espíritus bajos, que buscan siempre los sitios inferiores o más bajos, como todo lo que es pesado y grosero. Ahora muchos de estos dañosos e invisibles elementos están junto a nosotros, nos rodean, y de ahí la necesidad en que nos vemos de formar grupos de personas que aspiren naturalmente a lo más puro, los cuales,reuniéndose con frecuencia, en la comunión de sus conversaciones y aún en la de su silencio, pueden dar origen a una corriente de más puros pensamientos e ideas. La corriente espiritual formada por un grupo de personas, aunque sean poco numerosas, pero que se hallen de perfecto acuerdo y animados de benéficas y amorosas intenciones, es de un valor tal que no podemos formarnos idea, pues ahí está la más poderosa de todas las fuerzas espirituales. .

Hemos de pensar que podemos ser absorbidos por la timidez de , como también absorber su inercia y su falta de energía y no sabremos nunca claramente cuando un hombre o una mujer cualquiera puede sernos perjudicial o nos puede hacer algún beneficio. Pero el tiempo de las ocultaciones ha pasado ya. Muchas inteligencias van despertando y son hoy capaces de entender, cuando menos, estas verdades.Los tiempos en que el materialismos pudo aplastar toda espiritual verdad, ya están muy lejos y los tiempos en que toda verdad será demostrada han comenzado realmente. Del mismo modo, las pocas personas que hoy gozan del conocimiento de que trata este capítulo, tienen, sin embargo, ellas solas poder bastante para la acción que hemos descrito.
- Patricio Escárate -
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