lunes, 29 de mayo de 2017

Síntomas de la obsesión espiritual y posible ayuda.


Hoy presentamos:

-Luz en las sombras
-Facultad de bicorpooreidad
- Reforma íntima
- Síntomas de la obsesión espiritual y posible ayuda

**************************

LUZ EN LAS SOMBRAS
El estudio de la situación espiritual de la criatura humana, después de la muerte del cuerpo físico, no puede ser relegado a un plano secundario. Todas las civilizaciones que antecedieron a la gloria occidental en los tiempos modernos, consagran especial atención a los problemas del Más Allá.La sombra nace de pensamientos, emociones o impulsos que nos desagradan o nos avergüenza reconocer. Al envolvernos con la bruma de la inconsciencia, nos permite seguir pensando que somos honestos, generosos, evolucionados... que somos buenos. Pero a cambio nos priva de la libertad de elección y nos empuja al camino de la autodestrucción. Cuando desarrollamos adicciones o gastamos demasiado, cuando nos enzarzamos en relaciones destructivas o no somos capaces de poner en práctica nuestros buenos propósitos... es la sombra quien decide.
La sombra nos convence de que culpemos a los demás en vez de hacernos responsables. Nos dice que no merecemos amor y respeto. Nos pide que ignoremos nuestra propia debilidad y la proyectemos en los demás.
La Tierra para el espirita es una valiosa arena de servicio espiritual, así como un filtro en el que el alma se purifica poco a poco en el curso de los milenios, adquiriendo cualidades divinas para la ascensión a la gloria celeste. Por eso, hay que sustentar la luz del amor y del conocimiento, en el seno de las tinieblas, tal como nos es necesario mantener el remedio en el foco de enfermedad.
La salvación solo es importante para el que desea salvarse.
Más allá del túmulo, se encuentran fieras humanas que habilitan en cuerpos carnales como las personas comunes. Si ellas fueran recogidas en los parajes de paz, sin la necesaria preparación, atacarían a los que allí moran espiritualmente, pues no debemos olvidar que el orden es la base de la caridad.
Las criaturas que se encuentran desprovistas después del túmulo tienen en su interior un torbellino tenebroso, semejante a la tormenta externa con motivo de los pensamientos desorganizados de que se alimentan. Odian y aniquilan, muerden y hieren, alojarlos en los santuarios de socorro establecidos en el plano espiritual, equivaldría a introducir tigres hambrientos entre fieles que oran en un templo.
Semejante fase de inconsciencia y desvarió, pasa aunque persevere a veces por muchos años. Combatida por el temporal de las pruebas que le imponen el dolor de afuera hacia dentro, el alma se refunde, poco a poco, tranquilizándose hasta abrazar, por fin, las responsabilidades que creo para si.
Las densas tinieblas, solamente son ocupadas por las conciencias que se oscurecieron en la práctica del crimen deliberado, apagando la luz del equilibrio de si mismas. En esas regiones inferiores, no transitan las almas simples, sencillas, que se encuentran sufriendo los errores naturales de las experiencias primitivas. Cada ser esta adherido, por imposiciones de la atracción magnética, al circulo de evolución que le es propio. Los salvajes, en su gran mayoría, hasta que no se desenvuelva en ellos el mundo mental, viven casi siempre confinados en la floresta que resume sus intereses y sus sueños, retirándose lentamente del campo de la tribu, bajo la dirección e los Espíritus benevolentes y sabios que los asisten....Las almas notoriamente primitivas, en gran parte, caminan al influjo de los buenos genios que las sustentan e inspiran, trabajando con sacrificio en las bases de la institución social y aprovechando los errores, hijos de las buenas intenciones, a la manera de enseñanzas preciosas que garantizan la educación de esas almas. En las zonas infernales propiamente dichas, apenas residen aquellas mentes que, conociendo las responsabilidades morales que les competían, se alejaron de ellas, deliberadamente, con el loco propósito de escarnecer al propio Dios. El infierno puede ser definido como un vasto campo de desequilibrio, establecido por la maldad calculada, nacida de la ceguera voluntaria y de la perversidad completa. Hay viven, esos espíritus a veces hasta siglos. Espíritus que se bestializaron, fijándose en la crueldad y el egocentrismo.
Las criaturas perversas están allí por muchos años, las almas extraviadas en la delincuencia y en el vicio, que tengan posibilidades próximas de recuperación permanecen allí por periodos regulares o ligeros, aprendiendo que el precio de las pasiones es demasiado terrible. Las criaturas desencarnadas de este tipo que alcanzan el sufrimiento, el arrepentimiento y el remordimiento, la dilaceración y el dolor, no obstante no hallarse libres de las complejidades oscuras con que han sido arrojadas a las tinieblas, las casas fraternales y de asistencia a los espíritus arrepentidos en el plano espiritual funcionan activas y diligentes, acogiéndolos en todo lo que les es posible, y habilitándolos para que vuelvan a las experiencias de naturaleza expiatoria en la carne.
Reconocemos por tanto que la oscuridad es el molde que imprime brillo a la luz, el infierno, como región de sufrimiento y de desarmonia, es perfectamente posible, constituyendo un establecimiento justo de filtración, al espíritu que se haya en el camino de la Vida Superior. Todos los lugares infernales surgen viven y desaparecen, con la aprobación del señor que tolera semejantes creaciones en las almas humanas, como un padre que soporta las llagas adquiridas por sus hijos, y que se vale de ellas para ayudarlos a valorar la salud. Las inteligencias consagradas a la rebeldía y a la criminalidad, aun admitiendo que trabajan para si, permanecen al servicio del Señor, que corrige el mal con el propio mal. Todo en la vida es movimiento hacia la victoria del bien supremo.
Esto nos lleva a la conclusión de que nuestras posibilidades de hoy, nos vinculan a las sombras del ayer, exigiendo de nosotros trabajo infatigable en el bien, para la construcción del Mañana sobre las bases redentoras de Cristo.
Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro Acción y Reacción, De Francisco Candido Xavier

*************************

               

            FACULTAD DE BICORPOREIDAD

Dice André Luiz: “De nuestra conducta, de nuestra moral, depende nuestra tranquilidad espiritual, así como nuestra estabilidad emocional, porque no hay nada que perturbe más al médium, que un ejercicio equivocado de su facultad”. No hay nada más angustiante que rodearse de entidades perturbadoras, dispuestas a utilizar nuestras energías psíquicas, para seguir en el camino erróneo; el camino de la rebeldía y la indiferencia a Dios.

Necesitamos observarnos a nosotros mismos,  autoanalizarnos, preguntarnos, por si algún día descubrimos que somos portadores de facultades. De ser así, deberemos preguntarnos, ¿qué camino tomar? Si nuestra intención es buena, la respuesta no se hará esperar: Servir a nuestros semejantes, siendo puentes entre el Mundo Espiritual y el Terrenal. Por ejemplo, podríamos tener la facultad de bicorporeidad, que es el tema que voy a tratar. Facultad no muy extendida ni conocida en los días actuales. ¿Qué es esta facultad? La de aparecer en dos lugares a la vez; más abajo ampliaré esto.
De bicorporiedad dio numerosas muestras San Antonio de Padua que, estando en España, y al mismo tiempo que predicaba, su padre, que estaba en Padua, iba al suplicio acusado de un asesinato. En ese momento aparece Antonio de Padua, demuestra la inocencia de su padre y hace reconocer al verdadero criminal, quien fue juzgado. Se probó que en el mismo momento Antonio de Padua no había salido de España.  Se dan estos casos de bicorporiedad, facultad de poder estar en dos lugares a la vez, siendo que en uno está el cuerpo y en el otro, el periespíritu materializado.

Otro ejemplo de este grandísimo médium, Antonio de Padua es cuando: “relata su biógrafo, Padre Antonio, que San Antonio era aún fraile agustino, cuando, encontrándose en meditación profunda, un día tuvo la visión de Francisco de Asís que, desdoblado, se le apareció en Coimbra, sin embargo él estaba en Italia. Le apareció en una visión “milagrosa”, relatada por muchos historiadores, y le anunció, de parte de Dios, que él debía entrar en la religión de los frailes menores". Aún un caso más de este Espíritu Superior: “En Saint-Pierre de Aneyroix, cuando Antonio de Padua apareció en medio del coro para leer la lección del Breviario, estaba también a la vez en la iglesia predicando. Se notó, sin embargo, que él quedó inmóvil en el púlpito durante todo el tiempo de la lectura.” (Estos relatos se pueden encontrar en El Libro de los Médiums, cap. 7.)

Allan Kardec en El Libro de los Médiums nos explica: “…Podríamos decir que el cuerpo puede vivir con la vida orgánica que es independiente de la presencia del Espíritu, y la prueba de esto es que las plantas viven y no tienen Espíritu.” Esta mediumnidad no es muy conocida, por ser una mediumnidad que se da escasamente en nuestros días, sin embargo la historia está repleta de ejemplos de dicha mediumnidad, como es el caso de Antonio de Padua, ya expuesto y el de Alfonso de Ligorio que fue canonizado antes del tiempo exigido, por haberse mostrado simultáneamente en dos lugares diferentes, lo que pasó por un milagro.  La Iglesia igual enviaba a la hoguera a estos médiums, palabra que no se conocía aún, pero el fenómeno sí se daba, que eleva a los altares a otros médiums, siempre la incoherencia y las contradicciones. No pretendo juzgar, pero sí recordar a tantos mártires, en su mayoría médiums, que sufrieron por no renegar de sus facultades y misiones.

Volvamos a El Libro de los Médiums, donde nos encontramos con este relato de Allan Kardec: “Habiendo sido evocado San Alfonso de Ligorio, e interrogado por nosotros acerca del hecho arriba manifestado, contestó a la siguiente pregunta: ¿Podría explicarnos este fenómeno? Sí, el hombre, cuando está completamente desmaterializado por su virtud, y que ha elevado su alma hacia Dios, puede aparecer en dos parajes a la vez. He aquí como, el Espíritu encarnado, sintiendo venir el sueño, puede pedir a Dios transportarse a un lugar cualquiera. Su Espíritu o su alma, como queráis llamarla, abandonan entonces su cuerpo seguido de una parte de su periespíritu, y de la materia inmunda en un estado vecino a la muerte. Digo vecino a la muerte porque queda en el cuerpo un lazo que une el periespíritu y el alma a la materia, y este lazo no puede ser definido. El cuerpo aparece en este estado al lugar que se le ha llamado…” Hoy en día sí podemos definir lo que es ese “lazo”; el lazo fluídico (también llamado cordón de plata por el esoterismo) que une al Espíritu a su cuerpo material, mientras está habitando la Tierra. Es un lazo de sustancias brillantes, que le permite al Espíritu ir a donde quiera o le permitan. Una observación de Allan Kardec, en dicho libro: “El alma no se divide en el sentido literal de la palabra; irradia por diferentes lados, y es así como puede manifestarse sobre muchos puntos sin estar dividida; es lo mismo que una luz que pueda simultáneamente reflejarse en muchos espejos”.

Tácito cuenta un hecho muy interesante que le ocurrió a Vespasiano: “Durante los meses que Vespasiano pasó por Alejandría para esperar la vuelta periódica de los vientos de verano y la estación en que el mar estaba más seguro, ocurrieron muchos prodigios por donde se manifestaba el favor del cielo y el interés que los dioses parecían tomar por este príncipe. Estos prodigios redoblaron en Vespasiano el deseo de visitar el lugar sagrado de Dios, para consultarle los asuntos del imperio.

Ordenó que el templo se cerrase para todo el mundo; luego que hubo entrado en él y fijado su atención en lo que iba a pronunciar el oráculo, percibió detrás de él a uno de los principales egipcios, nombrado Basilide, que sabía estaba impedido por enfermedad a muchas jornadas de Alejandría. Se informó de los sacerdotes si Basilide había venido al templo en ese día; se enteró por los demás si se le había visto en la ciudad; en fin, envió hombres a caballo y se aseguró que en dicho momento estaba a ochenta millas de distancia. Entonces no dudó ya que la visión fue sobrenatural, y el nombre de Basilide le sirvió para él de oráculo.” (Tácito, Historias, Lib. IV, cap. 81 y 82, traducción de Burnouf). Este ejemplo de Vespasiano está extraido de "El Libro de los Médiums", el mejor tratado de mediumnidad que tenemos a nuestro alcance. Como se ve, la bicorporiedad, se dio en todos los tiempos de nuestra historia y hay muchos casos registrados, afortunadamente.

Como vemos el tema es apasionante y necesitado de ser conocido, pues gracias a esa mediumnidad se pudieron realizar tareas extraordinarias y se dieron pruebas de la sobrevivencia del Espíritu a la muerte física.

También por causa de estos fenómenos causados por dicha mediumnidad, se le dio el nombre de hombres dobles, porque realmente parecía que hubiese dos, y había dos, pero no eran de materia orgánica. El cuerpo físico sí, obviamente, el Periespíritu sabemos que es de materia sutil y que tiene muchas propiedades, entre ellas, la plasticidad que permite el fenómeno de bicorporeidad.
Es nuestro deber divulgar todo cuanto tenga relación con el área de la mediumnidad y los médiums, pues en nuestros días podemos observar como aumenta el número de médiums; espíritas o no. Si hay conocimiento y esclarecimiento, no existirá el miedo, la irresponsabilidad, la indisciplina, etc. y por lo tanto tampoco fracaso en la tarea que vinimos a realizar como médiums de prueba, pues fracasamos en otra/s existencias como médiums. Que nadie se sienta desamparado y cuando surja el fenómeno mediúmnico pedir para ser guiados a quienes pueden orientar y apoyar a los que nada saben o saben poco, aunque cuanto más aprendemos, más cuenta nos damos de lo poco que sabemos.

Isabel Porras

                                                                  ************************

            
                             
  
          PARA MEDITAR CUALQUIER  DÍA :

- Silencia lo que escuches. 
- Muchas aflicciones serian evitadas a las criaturas, si se supiese escuchar y reflexionar. 
- Desgraciadamente, muchas personas se apresuran en pasar adelante lo que escuchan, alterando el contenido y destacando los puntos delicados o negativos. 
- Los mensajes incompletos, los asuntos adulterados, poseen el don milagroso de perturbar, generando conflictos y situaciones insostenibles. 
- No transmitas informaciones malsanas. 
- Escucha con calma, sin apresurar conclusiones. 
- Si pretendes comentar al respecto, ten el cuidado de hacerlo, colocando las situaciones como si fuese la tuya y presentándola con bondad. 

Vida Feliz. Por el Espíritu Joanna de Ângelis, médium Divaldo Pereira Franco


                                                   ****************************


                                                                           
       
                                         REFORMA ÍNTIMA

“Se reconoce al verdadero espírita por su transformación moral y por los esfuerzos que hace para dominar sus malas inclinaciones.” El Evangelio según el Espiritismo, Cap. XVII, pt.4

La pregunta ¿En qué estoy mejorando? Jamás deberá dejar de ser el centro de nuestra reflexión en nuestro camino espiritual. Cuando iniciamos un camino espiritual, desde el principio reconocemos la belleza de las palabras “Conócete a ti mismo”. Al poco tiempo comprendemos que el auto-conocimiento y la reforma íntima son las dos caras de una misma moneda que nos sustentarán en el camino espiritual. Pero no pocas veces, utilizamos estas palabras de forma frívola, vacías de su significado. ¿Cuándo realizamos por última vez un análisis de nuestros actos diarios? ¿O sobre algunos aspectos de nuestro carácter y tendencias personales? ¿Dónde estoy?

“Aquel que tiene el serio propósito de mejorarse explore su conciencia, pues, a fin de extirpar de ella las malas inclinaciones, del modo mismo que arranca de su jardín las malas hierbas.” San Agustín, Libro de los Espíritus, Pregunta 919
¿Cómo podemos pretender arrancar las malas hierbas del jardín, si no lo visitamos? Ningún proceso de reforma íntima, puede tener inicio, si no sabemos dónde nos encontramos, cual es nuestro punto de partida. ¿Cuántos de nosotros nos encontramos en una especie de segunda infancia espiritual? Actuamos sin pensar, no reflexionamos sobre nuestras vivencias diarias, iniciamos y abandonamos actividades sin mayor nivel de compromiso. El antídoto contra este comportamiento pueril es realizar preguntas sinceras, claras y objetivas, que nos ayuden a tomar contacto con nuestra realidad íntima y así conocer nuestro punto de partida.
    Creando nuevos hábitos “Haga, pues, el balance cotidiano de su jornada moral. Bien es posible gastar a diario unos pocos minutos para conquistar una felicidad eterna.” San Agustín, Libro de los Espíritus, Pregunta 919

   En todo camino espiritual, otro ingrediente primordial es el ritmo. ¿Cómo pretender mejorar sin práctica? ¿Sin perseverancia? Es necesario establecer ritmos, rutinas, que nos ayuden a vencer nuestra tendencia a la inercia y a la parálisis.

   Joanna de Angelis, en el libro “Vida, desafíos y soluciones” nos indica que “para un buen desempeño existencial, un adecuado proceso de evolución, se torna indispensable un análisis profundo del Sí”. Destaca aún que “entre los muchos métodos exigentes, somos del parecer que la meditación, destituida de compromisos religiosos o vínculos sectarios –más como terapia que cualquier otra condición- ofrece los mejores recursos para la incursión profunda.” Amar al prójimo como a sí mismo “Cuando os halléis indecisos acerca del mérito de una de vuestras acciones, preguntaos cómo la calificaríais si la realizase otra persona. Si la reprobáis en los demás, no podría ser más legítima para vosotros, porque Dios no tiene dos medidas para la justicia.” San Agustín, Libro de los Espíritus, Pregunta 919

    La directriz del Cristo fue clara, de forma que el baremo de toda acción sigue siendo el amor. ¿Cómo analizar nuestras acciones? ¿Cómo distinguir una acción justa de una injusta? Apliquemos la clara instrucción del mayor mandamiento y utilicémonos como medida de aquello que es justo. Todo lo que no resultase justo si nos lo hubiesen hecho a nosotros, no será justo que lo hagamos al prójimo. Combatamos en nosotros mismos la doble moral.

   Los subterfugios o las frases hechas del tipo “No soy perfecto”. Cierto es que no somos perfectos, pero si perfectibles, de forma que nuestro objetivo como hombres y mujeres de bien es “ser hoy mejor que ayer”. No justifiquemos en nosotros, conductas que en otros encontramos reprochables. ¿Cuántas veces reaccionamos de forma desproporcionada, cuando algún amigo, compañero o familiar, nos causa una situación desfavorable?

    Algunas cuestiones para el auto-encuentro “Conocerse para transformar. Ver para reformar, pues lo desconocido permanece inalterado. Lo conocido es una invitación para la obra.” Evangelio Según el Espiritismo de Estudio,
Ed. Cáritas. Cap. XVII Sed Perfectos, Introducción .
En el Evangelio según el Espiritismo de Estudio de la Editora Cáritas, encontramos en el prólogo del Capítulo XVII Sed Perfectos, la formulación de algunas cuestiones con el objetivo de ayudarnos en la tarea cotidiana de la reforma íntima.

1. ¿Hice todo el bien que podía?
2. ¿Vi que nada ocurre sin el permiso de Dios?
3. ¿Tuve fe en el futuro?
4. ¿Esperé recompensa al hacer el bien?
5. ¿Me quedé satisfecho al prestar servicios?
 6. ¿Pensé primero en los otros?
7. ¿Miraba primero el interés del otro en detrimento de mi interés?
8. ¿Vi hermanos por todas partes?
9. ¿Tuve preferencia de creencia?
10. ¿Respeté las convicciones ajenas o lancé críticas a los que han elegido otros caminos?
11. ¿Llevé prejuicio a otros con malévolas palabras?
12. ¿Retrocedí delante de la idea de causar intranquilidad al otro?
13. ¿Tuve deseo de venganza?
14. ¿Realicé la venganza?
15. ¿Perdoné u olvidé la ofensa?
16. ¿Soy consciente de que seré perdonado en la medida que perdono?
17. ¿Recordé los beneficios recibidos?
18. ¿Fui indulgente con las debilidades ajenas? ¿Las señalé?
19. ¿Busqué en el prójimo sus defectos?
20. ¿Busqué dejar al otro en evidencia a través de su error? ¿Lo hice público?
21. ¿Busqué el bien que atenúa los defectos del otro?
22. ¿Ensalcé a mi Espíritu y mis talentos a costa de los demás? ¿Me alabé olvidando alabar antes a mi prójimo?
23. ¿Aproveché las oportunidades que tuve para resaltar las calidades de los demás?
 24. ¿Pensé en que todo aquello que me fue dado, puede serme retirado?
25. ¿Traté con bondad a mis subordinados?
26. ¿Cumplí con mis deberes para con mis superiores?
27. ¿Busqué en la oración, la solución para los problemas que Dios puso en mi camino para mi perfeccionamiento?

Luciana Reis Gonçalves - Centro Espírita Puerto de Esperanza, Vila-real
Revista Actualidad Espiritista Julio/2012

                                                             **************************

                             
                                      

Síntomas de la obsesión espiritual y posible                                      ayuda

 En principio el identificar un caso de obsesión, no es muy sencillo, pues entramos en un campo en el que los psiquiatras y psicólogos, deberían intervenir solamente  cuando estén seguros de que están ante problemas mentales o psicológicos del orden de la salud, pero cuando el caso escapa a una solución por parte de la ciencia psiquiátrica y no se definen claramente los  síntomas en el campo de la salud, la intervención solo cabe a espiritistas experimentados en hacer trabajos de esta clase con el apoyo de alguna mediumnidad que facilite la comunicación y consulta con el plano espiritual, de modo que formando un equipo especializado y formado por espíritas magnetizadores y Espíritus desencarnados que controlan los trabajos para que no se vean perturbados por otros  desencarnados del mismo tenor que el obsesor y que tratan de ayudar a este en sus desviadas intenciones.
Al respecto, son diversos los  cambios en los  comportamientos que se pueden observar en  personas que comienzan a padecer  esta clase de mal espiritual, por ejemplo los hábitos y reacciones habituales de la persona se suelen modificar, llegando a asumir  posiciones y actitudes extrañas y perjudiciales, inducidas sobre aquellos que se les someten, por sus  mentes obsesoras,  cayendo en un foso de sombras  del que es muy difícil y penoso salir.
Conforme sea la constitución temperamental, que es un factor de relevante importancia, el obsesado se vuelve apático,  o  tiende a la depresión y a la melancolía, en razón del mensaje telepático deprimente que recibe,  así como  por los clichés mentales pesimistas o negativos que resuenan en su conciencia.
En el otro extremo, entre los obsesados  de una constitución nerviosa excitable, se producen casos de agresividad y violencia; en desarmonía con sus actitudes habituales  explota frecuentemente por tonterías, de lo cual  luego se arrepiente, exponiendo la constitución psíquica  a altas cargas de energías que dañan los nervios, con los correspondientes perjuicios para su organismo físico-psíquico.
A los hábitos saludables habituales, van sucediendo las reacciones intempestivas, perdiendo los criterios de concepto y de valor que dan lugar a extravíos  y extrañas formas de conducta.
 Cuando la Subyugación es insistente, puede llevar a una especie de locura que no responde a tratamientos psiquiátricos con  una medicación normal. Esta “locura”  solo se puede  tratar con grandes  posibilidades de cura, mediante el adoctrinamiento y la formación moral que se pueden ofrecer  al Espíritu obsesor, llevándole al arrepentimiento, así como también a la víctima de  la obsesión; sin embargo el solo e insistente tratamiento con medicamentos  puede terminar por dañar su cerebro y  entonces la víctima es cuando se convierte en un auténtico  lisiado mental.
      La Subyugación puede ser física o psíquica, o de ambas formas a la vez, según la forma como se manifieste.  La primera no implica la pérdida de lucidez mental e intelectual, porque actúa directamente sobre los centros motores, obligando al individuo aunque  se niegue a obedecer y a ceder ante la violencia que le imprime el obsesor. Llegado a este punto es donde pueden aparecer las enfermedades orgánicas ante el cambio de las condiciones celulares adecuadas que  facilitan las enfermedades orgánicas  por el acceso de virus y bacterias.
      Mediante  esta vigorosa y continua acción fluídica, pueden terminar por dañar los tejidos orgánicos, perturbando el metabolismo en general con los consiguientes perjuicios físicos.
 En el segundo caso el paciente se ve dominado mentalmente permaneciendo en un estado de pasividad, no siendo extraña la tortura emocional y  llegando a perder por completo la lucidez. Así pierde temporal o definitivamente el área de la consciencia, siendo incapaz de expresarse libremente, permaneciendo aturdido. Su visión, su audición y los demás sentidos confunden la realidad objetiva con el imperio de tantas vibraciones que registra desordenadamente en la esfera física y en la  espiritual.
 Estos casos se  pueden  ayudar a  través de  un  diagnóstico  espiritual  hecho   por  alguna   persona  con una facultad intuitiva  y de videncia  muy experimentada  en tratar  esta  clase  de  problemas, y que pueda llegar a establecer el origen del  conflicto  entre el  espíritu  obsesor  y  el  obsesado para  definir las causas del problema  existente entre ambos y tratar de hallarle una solución.
Una vez comprendida la dinámica reencarnatoria que nos relaciona a todos desde unas vidas a otras, se puede llegar a la solución del conflicto mediante el adoctrinamiento y esclarecimiento de ambos, desmontando así los vínculos de odio y de venganza que les unen, y que actúan como un imán entre el obsesor  y su víctima; y también, por supuesto, con mucha oración por  ellos y a ser posible,  junto a ellos.     
Hay que hacerles sentir que la única salida para sus respectivos sufrimientos generados en un pasado común, es el perdón y  el reconocimiento fraterno mutuo como hijos de un mismo Padre que son. Hay que hacerles comprender a los obsesados  que permaneciendo en la construcción del bien, difícilmente les podrán afectar las inducciones perversas o criminales procedentes de las regiones inferiores del plano astral,  sin embargo, si permanecen en posiciones de vulgaridad, placer, impiedad, vicio o desorden, reciben mayor influjo de ondas mentales equivalentes, cayendo cada vez más hondo en las ataduras de sus verdugos, como precipicios de aturdimiento y desequilibrio.
 Tales personas  acuden al descanso físico buscando revivir  y recrear en su mente  las  ambiciones desenfrenadas o  las pasiones perturbadoras, vitalizándolas  cuando no encuentran medios de realizarlas físicamente. Después durante el sueño se desdoblan reencontrándose por afinidad con otros seres - encarnados o desencarnados- con los cuales se identifican, recibiendo una mayor carga de sensaciones de  esas necesidades falsas, o dando cabida a esos estados anhelados que les turban o afligen. Cuando despiertan  encuentran  su mente atribulada  con estas emociones, así como un incómodo cansancio físico y psíquico, encontrando dificultad para fijarse en las oportunidades de realizaciones positivas que   la vida les ofrece, mientras tanto la idea obsesora fijada y viciosa, ya ha quedado establecida a través de ese  intercambio mental nocturno.  
Sin los ejercicios de reflexión más profunda y sin los hábitos saludables de edificación del bien en sí mismos; sin el constante  ejercicio de la oración como intercambio de fuerzas extra-físicas, llegan a aparecer esas actitudes sorpresa que le llegan a empujar hacia la idea engañosa del suicidio en medio de cuadros neuróticos, psicóticos o esquizofrénicos.
- Jose Luis Martín-


“Entre las causas más comunes de la obsesión encontramos las siguientes: Malos hábitos y conductas desordenadas”.
                                           - Juan Luis Sánchez -

                                                           *********************



No hay comentarios:

Publicar un comentario