jueves, 27 de julio de 2017

Una indicación importante




Temas en este día :

- No hay efecto sin causa
-  La necesaria unión con la Mente Divina
- El primer deber
- Una indicación importante



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   NO HAY EFECTO SIN CAUSA
En Campillo de Arenas, (Jaén) se suicidó el 21 de mayo último, un anciano de 60 años. Se le encontró ahorcado en las ramas de un olivo. El suicida se llamaba Antonio Martinez Aguilar; tenia bienes suficientes para vivir con desahogo, mucho más cuando la familia sólo se componía del matrimonio y un hijo casado.
Un espiritista me escribió contándome el triste suceso, diciéndome: “Como quiera que se ignoran los móviles que le obligaron a cometer tal disparate, deseamos que Vd. pregunte a su guía sobre el ayer de ese desventurado, pues según nuestro parecer, creemos que ese desgraciado ha sido obsesado por un mal espíritu, y guiado por él hasta el extremo de ocasionarle la muerte. ¡Pobres seres que faltos de un ideal, no saben eximirse de los malos pensamientos que sus enemigos les inspiran!”.
Efectivamente, que el suicidio de un anciano que vivia tranquilamente sin conocer las angustias de la lucha por la existencia, llama poderosamente la atención, muy en particular a los espiritistas que sabemos la intima relación que existe entre el ayer y el presente de los espiritus; y aprovechando la primera oportunidad que se me presentó, pregunté al guia de mis trabajos, y éste me contestó lo siguiente:
“Tienes razón al creer que cuando a ciertas edades se toman resoluciones tan extremas, causas muy poderosas deben influir para su realización.
El humilde anciano que en los últimos años de su existencia puso fin a sus días de un modo tan violento y tan inusitado, no tenía motivos en verdad para deshacerse de la carga de la vida, ya que por esta vez su carga había sido ligera, y había vivido como dijo uno de vuestros poetas, ni envidiado ni envidioso, pero cuando se ha faltado repetidas veces a los deberes que impone la moralidad, tarde o temprano se tiene que dar comienzo al saldo de las cuentas atrasadas, y ese suicida tiene larguísima historia.
No ha cometido grandes crímenes, de esos que manchan el libro de la historia universal con manchas imborrables, no; no ha matado a nadie con espada ni puñal, ni con balas homicidas, no ha incendiado ningún pueblo, no ha derribado ningún trono, ha pasado completamente desapercibido y sin embargo, ha hecho muchas víctimas (innumerables puede decirse), porque ha sido un seductor irresistible, dotado de arrogante figura, llevando en sus ojos el fuego del deseo y en sus labios la miel de la lisonja; las mujeres se sentían dominadas por su mirar magnético y atraídas como las mariposas, se acercaban al fuego de sus ojos y quemaban las alas de su virginidad sin saber lo que hacían; y él, satisfecho su deseo, buscaba nuevas flores para libar en su cáliz el néctar de la vida, y muchas de aquellas incautas doncellas buscaban en la muerte lo que no podían encontrar en la vida, su honra inmaculada. Entre sus víctimas figuró una joven hermosísima, hija de una gran familia y la infeliz, al conocer que iba a ser madre, se arrojó a un precipicio para ocultar en el fondo su deshonra. Como el amor siempre es clemente, ella perdonó a su matador, y desde el espacio procuró traerlo a buen camino, pero el hijo que se agitaba en sus entrañas (antiguo enemigo de su padre), al verse libre de la cárcel materna, se aumentó el odio que sentía por su antiguo enemigo y se dio palabra a sí mismo de perseguirle y conducirle a la muerte cuantas veces le fuera posible, ya que había desperdiciado la ocasión de reconciliarse con su antiguo enemigo que le eligió por padre para dar comienzo a una reconciliación que se hacía necesaria, ya que llevaban muchos siglos de ofenderse mutuamente; pero el vicio dominante del seductor incorregible pudo más que el buen deseo de su enemigo y la llama del odio del antiguo enemigo brilló nuevamente con más calor y con más vida; por eso ha muerto ese anciano violentamente, porque su enemigo no le deja, y aunque otros espíritus velan por él, se juntan fuerzas iguales y cae vencido el seductor de otros tiempos. No será ésta la última vez que apelará al suicidio ese desgraciado; compadeced a todos los suicidas, que la mayoría de ellos son víctimas de sus enemigos de ayer, y haced cuanto os sea posible por no adquirir enemistades, que no hay enemigo pequeño. Si despreciáis a un mendigo o marcáis con tratado desvío a un ser que os es antipático, diciendo: No lo puedo remediar; ese individuo me molesta, me crispa los nervios, no puedo estar junto a él, y… ¡quién sabe si mañana, ese ser tan repulsivo, se agitará en vuestras entrañas y sufriréis por él los dolores del alumbramiento y las mil penalidades que ofrece a las mujeres la maternidad!
Mucho puede decirse sobre este tema, pero basta por hoy. Adiós”.
Dice bien el espíritu, no hay enemigo pequeño; por eso debemos esforzarnos en hacer ensayos del amor universal para no tener más que amigos AQUÍ Y ALLÁ.
AMALIA DOMINGO SOLER
Artículo extraído de la revista “La Luz del Porvenir”, Nº 9, 12 de junio de 1907
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             LA NECESARIA UNIÓN CON 
            LA  MENTE DIVINA
El único medio para salvar a la humanidad en peligro y que amenaza abismarla en la anarquía, es el de elevar los pensamientos y los corazones, todas las aspiraciones del alma humana hacia este poder infinito que es Dios; es unir nuestra voluntad a la Suya y penetrarnos de su ley; aquí está el secreto de toda fuerza, de toda elevación.. 
Y nos iremos sorprendiendo y maravillando a medida que avancemos por esta vía olvidada; al reconocer que Dios no es una abstracción metafísica, un vago ideal perdido en las profundidades del sueño; un ideal que sólo existe - como dicen Vacherot y Renan-, cuando pensamos en Él. No. Dios es un Ser viviente, sensible, consciente; Dios es una realidad actuante; Dios es nuestro padre, guía, consolador y mejor amigo.- A poco que le dirijamos nuestros llamamientos y que le abramos nuestro corazón, nos alumbrará con su luz, nos 
reconfortará con su amor; extenderá sobre nosotros su alma inmensa, su alma rica en todas las perfecciones. Por El y en Él solamente nos sentiremos felices, y fuera de Él sólo encontraremos oscuridad, incertidumbre, decepción, dolor y  miseria moral. 

LEÓN DENIS 
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                                         EL PRIMER DEBER


El primer deber de todo ser humano, el primer acto que debe señalar su retorno a la actividad cotidiana, es la oración. Casi todos vosotros oráis, pero, ¡cuán pocos saben hacerlo! ¡Qué importan al Señor las frases que hilvanáis unas con otras de una manera maquinal, por haberos habituado a ello, ya que es una obligación que cumplís y que, como todo deber, os resulta pesado!
La plegaria del cristiano, del espírita, cualquiera que sea el culto a que pertenezca, debe ser hecha en el momento mismo en que el espíritu vuelve a uncirse el yugo de la carne.
Tiene entonces que elevarse hasta los pies de la Divina Majestad, humilde y profundamente, en un impulso de reconocimiento por todos los beneficios recibidos hasta esa fecha: por la noche que acaba de pasar y durante la cual se os permitió aun sin vosotros saberlo regresar cerca de vuestros amigos y guías para adquirir, al contacto con ellos, más fuerza y perseverancia. Vuestra oración debe elevarse con humildad hasta los pies del Señor, para encomendarle vuestra debilidad y pedirle su apoyo, indulgencia y misericordia.
Tiene que ser profunda, porque es vuestra alma la que debe elevarse hacia el Creador, transfigurándose como Jesús en el monte Tabor y llegando hasta Él blanca y radiante de esperanza y amor.
Vuestra plegaria debe contener la petición de gracia de que tengáis necesidad, pero ésta deberá ser una necesidad real. Inútil será que roguéis al Señor para que acorte vuestras pruebas u os conceda alegrías o riquezas. Antes por el contrario, suplicadle que os dispense los bienes más preciosos de la paciencia, la resignación y la fe. No digáis, como muchos de vosotros afirman: "No vale la pena orar, puesto que Dios no me otorga lo que le pido." ¿Qué le solicitáis en casi todos los casos? ¿Pensáis a menudo en impetrarle vuestro mejoramiento moral? ¡Oh, no, esto muy pocas veces! Os acordáis más bien de pedirle buen éxito en vuestras empresas terrenales, y luego exclamáis: "Dios no se ocupa de nosotros. ¡Si lo hiciera, no habría en el mundo tantas injusticias!".
¡Insensatos e ingratos! Si descendierais hasta los hondones de vuestra conciencia, casi siempre encontraríais en vosotros mismos el punto de partida de los males de que os doléis. Pedid, pues, ante todo, vuestro mejoramiento, y veréis entonces qué torrente de gracias y consuelos se derramará sobre vosotros.
Debéis rogar incesantemente, sin por eso retiraros a vuestro oratorio o postraros de hinojos en las plazas públicas. La oración diaria consiste en el cumplimiento de vuestros deberes de todos ellos, sin excepción, sea cual fuere su naturaleza. ¿Acaso no es un acto de amor hacia el Señor el que asistáis a vuestros hermanos en cualquier necesidad que tengan, bien sea moral o física?...
¿No realizáis una acción de gracias cuando eleváis a Él vuestros pensamientos porque una felicidad os ha alcanzado, u os salváis de un accidente, e incluso porque una mera contrariedad apenas si os roza; cuando decís en vuestro fuero interno: " Bendito seas, Padre mío"?¿No constituye un acto de contricción el humillaros ante el Juez Supremo cuando sentís que habéis incurrido en falta, aunque sólo sea por un pensamiento fugitivo, y le decís:
Perdóname, Dios mío, por haber pecado por orgullo, egoísmo o falta de caridad. Dame la fuerza precisa para no desfallecer y el valor necesario para reparar mi falta"'?........
Esto es independiente de las oraciones regulares de la mañana y de la noche y las de los días consagrados. Como veis, la plegaria puede serlo en todo instante, sin que en manera alguna interrumpa el curso de vuestros trabajos.
Antes bien, dicha así, santifica a estos últimos. Y persuadíos de que uno de esos pensamientos, que parta del corazón, es más escuchado por vuestro Padre celestial que las largas oraciones que se recitan por costumbre, muchas veces sin una causa específica, y a las cuales os llama de forma maquinal la hora establecida. 

El Evangelio según el Espiritismo.

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" No importa su nivel de educación, talento, riqueza o popularidad.
   La manera como usted trata al otro es lo que dice todo sobre usted."
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          UNA INDICACIÓN IMPORTANTE

Si usted pudiere, aún hoy: olvide contratiempos y muestre una sonrisa más amplia hacia aquellos que le comparten la vida; dé un toque más de felicidad y belleza en su rincón doméstico; haga una visita, aunque sea breve, al enfermo que usted desea consolar; escriba, aunque sea un simple billete, transmitiendo esperanza y tranquilidad, en favor de alguien; mejore sus conocimientos, en el sector de trabajo en el que esté empleado su tiempo; extienda algo más de optimismo y alegría a los que se encuentren sus fajas de convivencia; procure olvidar - pero olvidar de verdad- todo que le sea motivo de tristeza o aborrecimiento; lea alguna página edificante y escuche música que pacifique el corazón ; dedique algunos minutos a la meditación y a la oración; practique, por lo menos, una buena acción sin contarla a nadie. Estas indicaciones de apoyo espiritual, si fueren observadas, harán gran bien a los demás, pero especialmente a usted mismo. 

Espiritu André Luiz 
Medium Francisco Cândido Xavier 


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