miércoles, 13 de septiembre de 2017

La Reencarnación




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- Las dimensiones científicas del Espiritismo 
- ¿Qué son los Planos Espirituales?
-  La Reencarnación
-   Médiums orgullosos                                                   


                           
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LAS DIMENSIONES CIENTÍFICAS DEL ESPIRITISMO
El mismo Allan kardec definió el Espiritismo como
“la ciencia que estudia el origen, naturaleza y destino de los espíritus, asi como sus relaciones con el mundo corporal”. Dice también que es una ciencia de observación (estudiando las relaciones que pueden establecerse con los espíritus) y una doctrina filosófica. (lo que comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejantes relaciones)”. (¿Qué es el Espiritismo? – Allan Kardec)
Cotejando esta definición con los criterios científicos arriba descritos, verificamos que el espiritismo posee un objeto científico (“el origen, la naturaleza y destino de los espíritus; y sus relaciones con el mundo corporal”), porque en aquel momento ninguna ciencia se planteaba este objeto de estudio, sino que este era un tema de las religiones, del misticismo y de la superchería y no de la ciencia. También percibimos que Kardec la define, como ciencia de observación, como ciencia práctica, que como detallaremos adelante, utilizó el método experimental como las demás ciencias. El propio codificador, en “La Génesis” nos explica diciendo:
“Como método de elaboración, el espiritismo utiliza exactamente el mismo que las ciencias positivas, es decir, aplica el método experimental. Se presentan hechos de un nuevo orden que no pueden explicarse mediante las leyes conocidas: el espiritismo los observa, compara y analiza, y del efecto se remonta a las causas y de estas a la ley que los gobierna, luego deduce las consecuencias y busca sus aplicaciones útiles.
“No establece ninguna teoría preconcebida, motivo por el cual no ha formulado hipótesis sobre la existencia e intervención de los espíritus, como tampocn sobre el periesp6iacute;ritu, la reencarnación, ni ningún otro de los principios de la doctrina; ha terminado por ACEPTAR la existencia de los espíritus, cuando su existencia se mostró EVIDENTE a través de la observación de los hechos, y de igual manera se ha procedido con los demás principios”.
“No son los hechos que han venido a confirmar a la teoría, sino ésta es la que ha llegado posteriormente para explicar y resumir a los hechos. Es rigurosamente exacto decir que el espiritismo es una ciencia de observación y no producto de la imaginación.
Todavía más, no ha dicho, el insigne maestro Lionés, que se bastaría el Espiritismo en ser sólo una ciencia de observación, sino que era a la vez una doctrina filosófica que expresaría las consecuencias morales de las descubiertas que la primera hiciera. Lo que León Denis corrobora afirmando tajantemente que “El Espiritismo es una ciencia porque descansa sobre principios positivos de los que pueden extraerse deducciones científicas incontestables”. No es disociable ésta doble dimensión (ciencia de observación – doctrina filosófica), que para Herculano Pires es trina (ciencia – filosofía – religión).
Podemos preguntarnos en este punto: ¿Cómo ha utilizado el codificador el método científico, para investigar el imponderable y “misterioso” mundo de los espíritus ? ¿Son fiables sus hallazgos?
Para contestar con seguridad, es menester analizar el método de Kardec en la codificación y recordar quién era Él.
Fue un profesor formado en la rigurosa escuela de Pestallozi, llamado Hipollite León Denizard Rivail, agnóstico, aunque proveniente de una familia religiosa. Dedicó casi toda su vida a luchar por mejorar y humanizar más la enseñanza francesa. En esencia, siempre fue un “educador de almas”. Ha publicado numerosas obras sobre educación, muchas de ellas han sido adoptadas por las más importantes universidades Francesas. Fue llamado por Camille Flanmarion, el buen sentido encarnado.
Este profesor humanista, heredero de la más rigurosa tradición racionalista decimonónica, fue atraído por amigos suyos a asistir algunos “fenómenos insólitos” llamados mesas giratorias, con los cuales la sociedad francesa se estaba entreteniendo. ¿Qué reacción tuvo éste racionalista ante tales fenómenos? Expresó:
“Yo creeré en ello cuando lo vea y cuando se haya probado que una mesa tiene un cerebro para pensar, nervios para sentir y que puede volverse sonámbula, hasta entonces permitidme no ver en ello más que un cuento aburrido.”
Esta es la clara posición de un racionalista del siglo XIX y no de un místico o supersticioso.
Como científico que era, ha sido capaz de comprender con claridad los distintos papeles que jugaban la ciencia y el espiritismo en desvelar los enigmas y fenómenos del mundo de los “muertos”. Kardec dice:
“Las ciencias vulgares están basadas en las propiedades de la materia que a nuestro antojo podemos manipular y someter a nuestros experimentos. Los fenómenos espíritas están basados en la acción de inteligencias que, teniendo voluntad propia, nos prueban a cada instante que no se hallan a merced de nuestros caprichos. No pueden pues observarse de la misma manera, sino que hemos de colocarnos en condiciones especiales y en distintos ptntos de partida, i querer someterlos a los procedimientos ordinarios de la investigación, es lo mismo que establecer analogías que no existen. La ciencia, propiamente tal, es, pues, incompetente, como ciencia, para pronunciarse en la cuestión del Espiritismo (…).
Al reconocer la incompetencia de los métodos y conocimientos científicos de que disponía la ciencia de la época, se vio forzado a crear un nuevo sistema, también científico, para afrontar el reto. Y para eso creó la siguiente metodología de investigación y control del fenómeno y de sistematización doctrinaria de sus conclusiones.
“Hasta hoy se pensaba que ese método sólo era aplicable a la materia, mientras que lo es igualmente para las cosas metafísicas”. Dice el codificador sobre eso.
1º- Elección de colaboradores mediúmnicos insospechables, tanto en lo que refiere en su aspecto moral, cuanto en lo que se refiere a la pureza de sus facultades;
2º- Análisis riguroso de las comunicaciones,(Observación rigurosa de los HECHOS) desde el punto de vista lógico, así como su cotejo con las verdades científicas demostradas, descartándose todo material que no pudiese ser justificado lógicamente”;
3º Control de las entidades espirituales comunicantes, por medio de la coherencia de sus comunicaciones y del tenor de su lenguaje;
4º Consenso universal, vale decir, concordancia de varias comunicaciones, obtenidas por diferentes médiums, en forma simultanea y en lugares diversos, acerca de un mismo tema.
Desde luego, se puede imaginar lo difícil y a la vez fascinante que pudo resultarle al lucido e inquieto pensamiento del profesor Rivail. Así que para orientarse en esta empresa de distinguir, clasificar, organizar, codificar y, al final, transmitir el conocimiento proveniente de esto “misterioso mundo invisible” se ha fijado en uno de los criterios más centrales de la ciencia, o sea, la universalidad. Nos explica en la introducción al Evangelio Segundo el Espiritismo (1863) que
“ La única garantía seria de las enseñanzas de los espíritus está en la concordancia que existe entre las revelaciones hechas espontáneamente, por intermedió de un gran número de médiums, extraños unos a los otros, y en diversos lugares”.
Ahí reside la razón para afirmar que las leyes y los principios bajo las cuales se sostiene la Doctrina Espírita son universales, porque se encuentran en la naturaleza misma e independientes de la voluntad de una persona o de un grupo de ellas, más bien se encuentran inscritas en los códigos sagrados de las leyes naturales.
Comprobada la veracidad de la presencia de inteligencias desencarnadas como causa de los hechos espíritas, habría que añadir al conocido principio material y sus leyes como bare de los fen&oacude;menos de la naturaleza, el principio espiritual, que desde aquel momento pasaría a ocupar un lugar en el abanico de de posibilidades explicativas de la ciencia.
El método que Kardec utilizó para la investigación de los fenómenos espíritas, como hemos demostrado, nada deja a deber a otros investigadores de otras áreas del conocimiento humano, e importante insistir en eso, fue acompañado por una comunidad de sabios de su tiempo y del nuestro, que han investigado y llegaran a las mismas conclusiones que él, como Alberto de Rochas (oficial francés, director de la Escuela Politécnica de París), Gabriel Delane, Camile Flamarión (astrónomo francés), Cezar Lombroso (criminalista italiano), Gustavo Geley (médico francés, fundador del Instituto de metapsiquico Internacional ), Zoellner (alemán), Willian Crooks (físico británico, galardonado con el premio Nobel de Química en 1907), Alexander Aksakoff (concejal de Estado de Rusia), Charles Richet (Premio Nobel de fisiología, de la Universidad de parís), Joseph Rhine (Profesor de la Universidad de Duke EEUU fundador de la parapsicología), y tantos otros que desde la segunda mitad del siglo XIX hasta hoy, siguen investigando y comprobando la realidad de los hechos, dieron base al nacimiento del moderno espiritualismo científico, como denomina Herculano Pires, y que la doctrina Espírita ha venido a inaugurar.
Sin embargo, es menester seguir indagando en las bases científicas de la Doctrina Espírita, porque no es suficiente tener un método de investigación válido. Más que nada es necesario verificar si las conclusiones de esta investigación, o sea si la teoría que se ha formulado a partir de la observación de los hechos y la enseñanza dada por los Espíritus superiores fue debilitada o destruida por el avance de las Ciencias. Así, sometamos algunos de los principales pilares del espiritismo a la siguiente pregunta: ¿El avance de la ciencia ha derribado las bases del Espiritismo?

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Esta es una representación de la idea no espírita


 ¿Qué son los Planos Espirituales ?

        En el Universo infinito, los mundos  espirituales  que pueblan los espacios  se constituyen o agrupan distintos en niveles o franjas vibratorias, según sus grados de evolución. Estos grados de evolución implican una semejanza o afinidad vibratoria que los mantiene en un mismo plano a modo de banda de sintonía. O sea, que son a semejanza de las diferentes bandas de frecuencia radioeléctrica.
   En estos  diversos niveles vibratorios el grado de  materialidad de los mismos lo es  a diferentes niveles,  así como la vibración mental de los que los habitan, de modo que  como agrupación de innumerables mentes semejantes, vibrando en la misma sintonía, ejercen entre todas un  formidable poder creativo  y moldeador de la materia sutil que  los forma, de modo que aun en lo que  para nosotros son imponderables, para ellos no lo son, y así pueden  gozar de todo el decorado que sus mentes creadoras  han  forjado a su alrededor.
    Los  planos espirituales o  astrales, como ya se apuntó anteriormente, vienen a ser  las franjas o zonas vibracionales de energía psíquica que engloban  diferentes dimensiones  de existencia que contienen  mundos  de   una naturaleza mas o menos etérea.
     Estos planos  se suceden alrededor de los mundos físicos  en  un número indeterminado, aunque desde tiempos inmemoriables, parece ser  que se estructuran en siete Planos Principales, con diferentes grados  de  densidad material que va desde la más densa a la menos densa, comenzando por el  plano astral más inmediato y cercano a nuestra atmósfera material. 
     El  más próximo a la Tierra por afinidad con la baja sintonía psíquica que suele haber en nuestro mundo,  es también conocido como el Bajo Astral o la Costra; viene a ser el equivalente al Infierno de las religiones, que se mezcla e intercala con las personas de la  superficie física, interactuando entre sí los seres que pueblan ambos planos de la existencia; los seres propios de ese plano se mezclan con los espíritus encarnados en el plano físico, a donde son atraídos por sus mentes, influyéndoles  continuamente a nivel telepático.   Los demás planos, sucesivamente conforme  se elevan de vibración,  son gradualmente más sutiles, con menor densidad material y  ganando  progresivamente en sutileza, espiritualidad y belleza, de modo que siguiendo esta progresión, los tres planos más elevados  conforman  mundos que son verdaderos paraísos difíciles de imaginar por nosotros, los humanos de la Tierra.
     
 También se podrían definir  los Planos Astrales, como los diferentes niveles de conciencia o de energía psíquica, en los que existen mundos habitados por Seres que sintonizan en frecuencias vibratorias  semejantes entre sí,  y así se agrupan o relacionan por sintonía.
     Desde los mundos astrales que existen en los planos espirituales más cercanos a la Tierra y a otros mundos físicos semejantes, llamados “Mundos de Transición”, los espíritus errantes que están a la espera de una nueva oportunidad reencarnatoria, retornan más tarde de nuevo a la vida física.
      Resumiendo: A más elevada vibración psíquica, menos densidad de la materia en esos planos y mundos, y a menor grado de vibración  psíquica y mental, mayor es la densidad de las formas materiales, o sea, que el grado de vibración psíquica es inversamente proporcional al grado de materialidad.

- Jose Luis Martín-

“  En la Casa de mi Padre hay muchas moradas ”
           - Jesús de Nazaret-

               

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                La Reencarnación 

La Reencarnación, sí EXISTE y tiene un propósito en el Plan Universal de la Humanidad. 

Veamos ahora lo que nuestra Filosofía Espírita tiene que decir con relación a la Reencarnación...Como paso lógico hacia la educación que es lo más importante en la divulgación de nuestra filosofía, no podemos dejar de publicar sobre la Reencarnación.  Hoy día los que se vuelcan con los Cultos Religiosos que lo que promueven es la Prosperidad y que como consecuencia de no conocer la realidad del Alma Inmortal, niegan el proceso reencarnatorio y ceden a los caprichos de los Mercaderes Espirituales.   

     Para estos Mercaderes Espirituales, su único propósito en la vida, es el beneficio propio y el enriquecimiento ilícito, aprovechando la necesidad de los que con esperanza de que les vaya ir mejor en la vida, caen  en sus redes sin compasión.  Cada cual tiene derecho a ejercer el Libre Albedrío que el mismo Jesús nos indicó por medio de sus enseñanzas de Bien Común debíamos acatar. Por lo tanto cada cual puede decir lo que quiera, y el decir que el Espiritismo con el concepto de la Reencarnación no es valido, es faltar a la verdad espiritual. Cuando Jesús nos enseñó que no le hiciéramos a nadie lo que no nos gustaría nos hicieran a nosotros mismos, estaba indicando que teníamos la voluntad de hacer el bien o el mal por nuestra propia decisión.  Porque no hay forma de tener una acción si no es primero decidido en nuestro interior o en nuestras intenciones, para después actuar. Por eso Dios es muy enfático en decir que lo que importa son las intenciones de nuestras acciones.  Entonces, si el Libre Albedrío es esencial en los comportamientos humanos y además, el Alma es Inmortal, nada más lógico que la reencarnación para que el Alma encarnada pueda progresar permitiendo que se adelante gradualmente luego de cada reencarnación. 
  Y entonces... ¿Qué es la Reencarnación según Nuestra Filosofía Espírita? ¿Por qué Reencarnamos? ¿Qué importancia tiene? ¿Qué son las faltas que se comenten? ¿Qué es la ley de Causa y Efecto? ¿Por qué paso por pruebas en la vida? ¿Qué es el Alma? ¿Por qué el Alma es Inmortal? ¿Qué Pasa con los niños después de la Muerte Orgánica? La mayoría de los que corren detrás de milagros y prodigios y a las predicas de Prosperidad, no saben o no entienden lo importante de la Reencarnación en nuestras vidas.  Al no considerar que la Reencarnación es real y que como consecuencia para nuestras Almas Inmortales, tenemos la oportunidad de expiar nuestros errores y no estar condenados a una muerte eterna o en el infierno o en el cielo. Ninguno de estos dos conceptos son reales, pues ¿para que se necesita un infierno o un cielo si la naturaleza del Alma es Inmortal?, nunca morirá jamás… Entonces al no conocer esta verdad, sus mentes son amoldadas a lo que Los Mercaderes Espirituales de nuestros tiempos tienen que decir de una manera subliminal, “Vamos a ser prósperos, primero porque eso es lo que Dios quiere, pues luego de la muerte no se necesita el dinero pero aquí en lo terrenal si es necesario”.  Y esto no es agradable a Dios, porque este comportamiento encierra en si: “Orgullo, Egoísmo, Avaricia, Codicia, Materialismos” y todo alejado del Bien Común, que es lo que hace del ser humano un ser noble y de principios.  Entonces No dejemos de darle la importancia debida a este término de la Reencarnación. 

     Ni la Reencarnación, ni todas las leyes espirituales establecidas por DIOS, están en discusión de si existen o no. Si lo crees o no, no es importante, pues Dios las estableció y ahí están,  El no va a cambiarlas o a modificarlas de acuerdo a nuestras creencias o no. Lo que si podemos hacer es tratar de entender los propósitos de la razón de nuestras existencias. Si crees o no, en nada cambiaran de por si, pero si logras entenderlas y aceptarlas, por seguro ocasionarán un cambio radical en tus comportamientos y en tus acciones, que es lo que Dios mira en ti.  Yo te digo, quita la venda religiosa que te han impuesto, y medita si es lógica o no el que la Reencarnación sea un concepto correcto o no, o si existe o no. Ese análisis te ayudará en tu crecimiento espiritual. 

- Juan Montañez (Soy Espírita)

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                            MÉDIUMS ORGULLOSOS

Al principio, los médiums orgullosos exhiben una confianza ciega en la superioridad de las comunicaciones que reciben, y en la infalibilidad del Espíritu que las transmite. De ahí surge un cierto desdén hacia todo lo que no provenga de ellos, porque creen que poseen el privilegio de la verdad. El prestigio de los nombres célebres, con que se adornan los Espíritus que supuestamente protegen a estos médiums, los deslumbra, y como su amor propio sufriría si confesaran que han sido engañados, rechazan todos los consejos, e incluso los evitan, apartándose de sus amigos, así como de cualquier persona que pueda abrirles los ojos. Si se dignan a escucharlos, no toman en cuenta para nada sus opiniones, porque dudar de la superioridad del Espíritu que los asiste sería casi una profanación. 

Se ofenden con la menor contradicción, con una simple observación crítica, y a veces llegan a odiar incluso a las personas que les prestan ese servicio. Los Espíritus que los arrastran a ese aislamiento –pues no quieren enfrentarse con contradictores– se  aprovechan de esa situación para alimentar fácilmente sus ilusiones, hasta tal punto que les hacen tomar los más groseros absurdos por cosas sublimes. Así pues, confianza absoluta en la superioridad de las comunicaciones que obtienen, desprecio hacia las que no llegan por intermedio de ellos, importancia irreflexiva atribuida a los nombres venerables, rechazo de los consejos, enojo ante toda crítica, alejamiento en relación con las personas que pueden ofrecerles opiniones desinteresadas, y confianza en su propia habilidad, a pesar de la falta de experiencia, tales son las características de los médiums orgullosos.* 

También debemos admitir que, muchas veces, las personas que rodean al médium son las que fomentan su orgullo. Si tiene facultades de cierta trascendencia, lo buscan y lo alaban; entonces él se cree imprescindible y, cuando presta alguna ayuda, adopta aires de superioridad y desdén. En más de una ocasión hemos tenido motivo para deplorar los elogios que habíamos dispensado a ciertos médiums, con la intención de estimularlos. 

229. En comparación con el cuadro que acabamos de describir, resaltaremos aquí las características del médium verdaderamente bueno, aquel en quien se puede confiar. Supongamos, ante todo, que ese médium posea una facilidad de ejecución que permita  que los Espíritus se comuniquen libremente, sin el inconveniente de algún obstáculo material. Sobre la base de esas condiciones, lo que más interesa considerar es la naturaleza de los Espíritus que habitualmente lo asisten, y para eso no debemos atenernos a los nombres, sino al lenguaje. El médium nunca deberá olvidar que la simpatía que los Espíritus buenos le dispensen será proporcional a los esfuerzos que realice para alejar a los malos. Convencido de que su facultad es un don que se le ha otorgado para el bien, no intenta de ninguna manera aprovecharse de ella, ni atribuirse algún mérito por poseerla. Acepta como una gracia las buenas comunicaciones que se le transmiten, y sabe que para ser cada vez más digno de ellas debe esforzarse mediante su bondad, su benevolencia y su modestia. El médium orgulloso se envanece de sus relaciones con los Espíritus superiores; este otro se humilla, porque se considera siempre indigno de ese favor. 

EL LIBRO DE LOS MEDIUMS. 
ALLAN KARDEC 

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