miércoles, 10 de diciembre de 2014

La educación sexual



Unión del principio espiritual y de la materia


10. – Debiendo la materia ser el objeto de trabajo del Espíritu, para el desarrollo de sus facultades, era necesario que pudiese actuar sobre ella, por eso vino a habitarla, como el leñador habita el bosque. Debiendo ser la materia, al mismo tiempo, el objetivo y el instrumento de trabajo, Dios, en lugar de unir al Espíritu a la piedra rígida, creó, para su uso, cuerpos organizados, flexibles, capaces de recibir todos los impulsos de su voluntad y de prestarse a todos sus movimientos. El cuerpo es, pues, al mismo tiempo, la envoltura y el instrumento del Espíritu, y, a medida que éste adquiere nuevas aptitudes, reviste una envoltura apropiada al nuevo género de trabajo que debe realizar, como se da a un obrero herramientas menos groseras a medida que sea capaz de hacer una obra más delicada.
11. – Para ser más exacto, es necesario decir que es el Espíritu mismo quien da forma a su envoltura y lo adapta a sus nuevas necesidades; lo perfecciona, lo desarrolla y completa el organismo a medida que siente la necesidad de manifestar nuevas facultades; en una palabra, lo ajusta a la medida de su inteligencia; Dios le suministra los materiales; a él le corresponde emplearlos; así es que las razas avanzadas tienen un organismo, o si se quiere, un órgano cerebral más perfeccionado que las razas primitivas. Así se explica también el sello especial que el carácter del Espíritu imprime a los rasgos de la fisonomía y al comportamiento del cuerpo. (Cap. VIII, Nº 7: del Alma de la Tierra).
12. – Desde que un Espíritu nace a la vida espiritual, debe, para su adelantamiento, hacer uso de sus facultades, por lo pronto rudimentarias; por eso reviste una envoltura corpórea apropiada a su estado de infancia intelectual, envoltura que deja para revestir otra a medida que sus fuerzas aumentan. Ahora bien, como en todos los tiempos hubo mundos, y que estos mundos dieron nacimiento a cuerpos organizados, propios para recibir Espíritus, en todos los tiempos los Espíritus encontraron, fuese cual fuese su grado de adelanto, los elementos necesarios para la vida carnal.
13. – Siendo el cuerpo exclusivamente material, sufre las in- fluencias de la materia. Después de funcionar algún tiempo, se desorganiza y se descompone; el principio vital, no encontrando ya el elemento de su actividad, se extingue, y el cuerpo muere. El Espíritu, para quien el cuerpo privado de vida es en lo sucesivo inútil, lo abandona como se deja una casa en ruinas o un vestido fuera del servicio.
14. – El cuerpo no es, pues, sino una envoltura destinada a recibir al Espíritu; siendo así, poco importan su origen y los materiales de que esté formado. Que el cuerpo del hombre sea una creación especial o no, no por eso deja de estar formado de los mismos elementos que los de los animales, animado del mismo principio vital, o dicho de otro modo, calentado por el mismo fuego, como es alumbrado por la misma luz, y sujeto a las mismas vicisitudes y las mismas necesidades: es un punto sobre el cual no hay contestación. Al no considerar sino la materia, haciendo abstracción del Espíritu, el hombre no tiene, pues, nada que lo distinga del animal; pero todo cambia de aspecto si se hace la distinción entre la habitación y el habitante. Un gran señor, bajo de una choza, o vestido con el sayal de un campesino, por eso no se cree menos gran señor. Ocurre lo mismo con el hombre; no es su vestido de carne el que lo eleva por sobre la bestia y lo convierte en un ser especial, es su ser espiritual, su Espíritu.
Allan Kardec
Extraído del libro “La génesis”
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¿ Cómo se diferencian en el Mas Allá los grados de Jerarquía espiritual ?

Cada Ser vive en el plano o nivel espiritual que le corresponde por afinidad con los demás Seres que lo habitan, según el nivel de evolución, y no viven mezclados unos con otros, tal como sucede con los Seres humanos.
Cuando circunstancialmente se entremezclan , la superioridad o jerarquía en el “Mas Allá”, se reconocen por el aspecto fluídico de su periespíritu, o el grado de luminosidad que rodea a cada uno; en los planos inferiores los Seres atrasados y apegados a la materia, tienen un semblante mas o menos oscuro , y a medida que van conquistando grados superiores de evolución y pureza, van adquiriendo una mayor y resplandeciente luminosidad que les hace aptos para elevarse y habitar normalmente otros planos mas elevados y afines con ellos.
Cada Espíritu en el Mas Allá, es como un resplandeciente foco de Luz que irradia en el plano espiritual en donde habita. Esta especie de Luz espiritual, que a los humanos nos es muy difícil llegar a comprender, la poseemos todos en mayor o menor grado o intensidad, y procede de nuestra propia “Chispa Divina” que somos, energía psíquica pura, desarrollada y evolucionada, que en esencia somos todos,tanto encarnados como desencarnados.
La luminosidad espiritual determina la Jerarquía espiritual, que asigna el lugar o posición de cada Ser en el mundo espiritual, y los diferentes niveles de esta luz espiritual vienen a ser como las divisas o entorchados de los militares, que determinan y señalan su rango y posición en los ejércitos.
La Luz espiritual , determinante de nuestro estatus social en el Más Allá, la tenemos velada los humanos a causa de la materia que nos la oculta, y también debido a la falta de desarrollo espiritual que todavía tenemos , por lo que podemos creer en buena lógica, que a lo largo de nuestra evolución futura, esta Luz espiritual la iremos manifestando gradualmente todos,cada vez con mayor intensidad, según se vayan desarrollando los valores espirituales que deberemos ir conquistando.
- Jose Luis Martín-

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Espíritu inmortal, espíritu encarnado o libre, si quieres ascender rápidamente la escala ardua y magnífica de los mundos y alcanzar regiones etéreas, arroja fuera de ti todo cuanto entorpece tus pasos y estorba tu vuelo...”
- León Denis -
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Rodolfo Galligaris
   

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